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	<description>Aniquilando un planeta por vez...</description>
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		<title>Los intelectuales y el poder</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Apr 2013 05:09:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analisis]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista Michel Foucault por Gilles Deleuze * Michel Foucault: Un mao me decía: «entiendo bien por qué Sartre está con nosotros, por qué hace política y en qué sentido la hace: respecto a ti, en último término, comprendo un poco: &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/04/1637/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>Entrevista Michel Foucault por Gilles Deleuze *</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Michel Foucault: Un mao me decía: «entiendo bien por qué Sartre está con nosotros, por qué hace política y en qué sentido la hace: respecto a ti, en último término, comprendo un poco: tú has planteado siempre el problema del encierro. Pero Deleuze verdaderamente no lo entiendo». Esta cuestión me ha sorprendido enormemente porque a mí esto me parece muy claro.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Gilles Deleuze: Se debe posiblemente a que estamos viviendo de una nueva manera las relaciones teoría–práctica. La práctica se concebía tanto como una aplicación de la teoría, como una consecuencia, tanto al contrario como debiendo inspirar la teoría, como siendo ella misma creadora de una forma de teoría futura. De todos modos se concebían sus relaciones bajo la forma de un proceso de totalización, en un sentido o en el otro. Es posible que, para nosotros, la cuestión se plantee de otro modo. Las relaciones teoría–práctica son mucho más parciales y fragmentarias. Por una parte una teoría es siempre local, relativa a un campo pequeño, y puede tener su aplicación en otro dominio más o menos lejano. La relación de aplicación no es nunca de semejanza. Por otra parte, desde el momento en que la teoría se incrusta en su propio dominio se enfrenta con obstáculos, barreras, choques que hacen necesario que sea relevada por otro tipo de discurso (es este otro tipo el que hace pasar eventualmente a un dominio diferente). La práctica es un conjunto de conexiones de un punto teórico con otro, y la teoría un empalme de una práctica con otra. Ninguna teoría puede desarrollarse sin encontrar una especie de muro, y se precisa la práctica para agujerearlo. Por ejemplo, usted; usted ha comenzado por analizar teóricamente un modo de encierro como el manicomio en el siglo XIX en la sociedad capitalista. Después desembocó en la necesidad de que personas precisamente encerradas se pusiesen a hablar por su cuenta, que operasen una conexión (o bien al contrario es usted quien estaba en conexión con ellos), y esas personas se encuentran en las prisiones, están en las prisiones. Cuando usted organizó el grupo de información sobre las prisiones fue sobre esta base: instaurar las condiciones en la que los prisioneros pudiesen ellos mismos hablar. Sería completamente falso decir, como parecía decir el mao, que usted pasaba a la práctica aplicando sus teorías. No había en su trabajo ni aplicación, ni proyecto de reforma, ni encuesta en el sentido tradicional. Había algo muy distinto: un sistema de conexión en un conjunto, en una multiplicidad de piezas y de pedazos a la vez teóricos y prácticos. Para nosotros el intelectual teórico ha dejado de ser un sujeto, una conciencia representante o representativa. Los que actúan y los que luchan han dejado de ser representados ya sea por un partido, ya sea por un sindicato que se arrogaría a su vez el derecho de ser su conciencia. ¿Quién habla y quién actúa? Es siempre una multiplicidad, incluso en la persona, quien habla o quien actúa. Somos todos grupúsculos. No existe ya la representación, no hay más que acción, acción de teoría, acción de práctica en relaciones de conexión o de redes.</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Me parece que la politización de un intelectual se hace tradicionalmente a partir de dos cosas: su posición de intelectual en la sociedad burguesa, en el sistema de la producción capitalista, en la ideología que ésta produce o impone (ser explotado, reducido a la miseria, rechazado, «maldito», acusado de subversión, de inmoralidad, etc.); su propio discurso en tanto que revelador de una cierta verdad, descubridor de relaciones políticas allí donde éstas no eran percibidas. Estas dos formas de politización no eran extrañas la una a la otra, pero tampoco coincidían forzosamente. Había el tipo del «maldito» y el tipo del &#8220;socialista&#8221;. Estas dos politizaciones se confundirían fácilmente en ciertos momentos de reacción violenta por parte del poder, después del 48, después de la Comuna, después de 1940: el intelectual era rechazado, perseguido en el momento mismo en que las «cosas» aparecían en su «verdad», en el momento en que no era preciso decir que el rey estaba desnudo. El intelectual decía lo verdadero a quienes a aun no lo veían y en nombre de aquellos que no podían decirlo: conciencia y elocuencia.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ahora bien, lo que los intelectuales han descubierto después de la avalancha reciente que las masas no tienen necesidad de ellos para saber; saben claramente, perfectamente, mucho mejor que ellos; y lo afirman extremadamente bien. Pero existe un sistema de poder que obstaculiza, que prohibe, que invalida ese discurso y ese saber. Poder que no está solamente en las instancias superiores de la censura, sino que se hunde más profundamente, más sutilmente en toda la malla de la sociedad. Ellos mismos, intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la idea de que son los agentes de la «conciencia» y del discurso pertenece a este sistema. El papel del intelectual no es el de situarse «un poco en avance o un poco al margen» para decir la muda verdad de todos; es ante todo luchar contra las formas de poder allí donde éste es a la vez el objeto y el instrumento: en el orden del «saber», de la «verdad», de la «conciencia» del «discurso».</span></p>
<p><span style="color: #000000">Es en esto en lo que la teoría no expresa; no traduce, no aplica una práctica; es una práctica. Pero local y regional, como usted dice: no totalizadora. Lucha contra el poder, lucha para hacerlo aparecer y golpearlo allí donde es más invisible y más insidioso. Lucha no por una «toma de conciencia» (hace tiempo que la conciencia como saber a sido adquirida por las masas, y que la conciencia como sujeto ha sido tomada, ocupada por la burguesía), sino por la infiltración y la toma de poder, al lado, con todos aquellos que luchan por esto, y no retirado para darles luz. Una «teoría» es el sistema regional de esta lucha.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G.D.: Eso es, una teoría es exactamente como una caja de herramientas. Ninguna relación con el significante&#8230; Es preciso que sirva, que funcione. Y no para uno mismo. Si no hay personas para utilizarla, comenzando por el teórico mismo, que deja entonces de ser teórico, es que no vale nada, o que el momento no llegó aún. No se vuelve sobre una teoría, se hacen otras, hay otras a hacer. Es curioso que sea un autor que pasa por un puro intelectual, Poust quien lo haya dicho tan claramente: tratad mi libro como un par de lentes dirigidos hacia el exterior, y bien, si no os sirven tomad otros, encontrad vosotros mismos vuestro aparato que es necesariamente un aparato de combate. La teoría no se totaliza, se multiplica y multiplica. Es el poder quien por naturaleza opera totalizaciones, y usted, usted dice exactamente: la teoría por naturaleza esta contra el poder. Desde que una teoría se incrusta en tal o cual punto se enfrenta a la imposibilidad de tener la menor consecuencia práctica, sin que tenga lugar una explosión. incluso en otro punto. Por esto la noción de reforma es tan estúpida como hipócrita. O bien la reforma es realizada por personas que se pretenden representativas y que hacen profesión de hablar por los otros, en su nombre, y entonces es un remodelamiento del poder, una distribución del poder que va acompañada de una represión acentuada; o bien es una reforma, reclamada. exigida. por aquellos a quienes concierne y entonces deja de ser una reforma es una acción revolucionaria que, desde el fondo de su carácter parcial está determinada o a poner en entredicho la totalidad del poder y de su jerarquía. Es evidente en el caso de las prisiones: la más minúscula, la más modesta reivindicación de los prisioneros basta para desinflar la pseudo-reforma PIeven. Si los niños consiguen que se oigan sus protestas en una Maternal, o incluso simplemente sus preguntas, esto sería suficiente para producir una explosión en el conjunto del sistema de la enseñanza: verdaderamente, este sistema en el que vivimos no puede soporta nada: de ahí su fragilidad radical en cada punto, al mismo tiempo que su fuerza de represión global. A mi juicio usted ha sido el primero en enseñarnos algo fundamental, a la vez en sus libros y en un terreno práctico: la indignidad de hablar por los otros. Quiero decir: la representación provoca la risa, se decía que había terminado pero no se sacaba la consecuencia de esta reconversión «teórica» —a saber, que la teoría exigía que las personas concernidas hablasen al fin prácticamente por su cuenta.</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Y cuando los prisioneros se pusieron a hablar, tenían una teoría de la prisión, de la penalidad, de la justicia. Esta especie de discurso contra el poder, este contradiscurso mantenido por los prisioneros o por aquellos a quienes se llama delincuentes es en realidad lo importante, y no una teoría sobre la delincuencia. El problema de la prisión es un problema local y marginal puesto que no pasan más de 100.000 personas cada año por las prisiones; en total actualmente en Francia hay probablemente 300 ó 400.000 personas que pasaron por la prisión. Ahora bien, este problema marginal sacude a la gente. Me ha sorprendido ver que se pudiesen interesar por el problema de las prisiones tantas personas que no estaban en prisión; me ha sorprendido que tanta gente que no estaba predestinada a escuchar este discurso de los detenidos, lo haya finalmente escuchado. ¿Cómo explicarlo? ¿No será porque de un modo general el sistema penal es la forma. en la que el poder como poder, se muestra del modo más manifiesto? Meter a alguien en prisión encerrarlo, privarlo de comida, de calefacción, impedirle salir hacer el amor&#8230;, etc., ahí está la manifestación del poder más delirante que se puede imaginar. El otro día hablaba con una mujer que había estado en prisión y ella decía: «cuando se piensa que a mí, que tengo cuarenta años, se me ha castigado un día en prisión poniéndome a pan sólo». Lo que me llama la atención en esta historia es no solamente la puerilidad del ejercicio del poder, sino también el cinismo con el que se ejerce como poder, bajo la forma más arcaica, la más pueril, la más infantil. Reducir a alguien a pan y agua, eso se nos enseña de pequeños. La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral. «Tengo razón para castigar puesto que sabéis que es mezquino robar, matar&#8230;». Es esto lo que es fascinante en las prisiones, que por una vez el poder no se oculta, no se enmascara, se muestra como tiranía llevada hasta los más ínfimos detalles, poder cínico y al mismo tiempo puro, enteramente «justificado» ya que puede formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su ejercicio: su tiranía salvaje aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el Mal, del orden sobre el desorden.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G. D.: Al mismo tiempo lo inverso es igualmente verdad. No son solamente los prisioneros los que son tratados como niños, sino los niños como prisioneros. Los niños sufren una infantilización que no es la suya. En este sentido es cierto que las escuelas son un poco prisiones, las fábricas son mucho más prisiones. Basta con ver la entrada en Renault. O en otros sitios: tres bonos para hacer pipi en el día. Usted ha encontrado un texto de Jeremias Bentham en el siglo XVIII que precisamente propone una reforma de las prisiones: en nombre de esta alta reforma, establece un sistema circular que hace a la vez que la prisión renovada sirva de modelo, y que se pase insensiblemente de la escuela a la manufactura, de la manufactura a la prisión e inversamente. Es esto la esencia del reformismo, de la representación reformada. Al contrario, cuando las gentes a otra semejante invertida, no oponen una representatividad a la falsa representatividad del poder. Por ejemplo, recuerdo que usted decía que no existe justicia popular contra la justicia, eso sucede a otro nivel.</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Pienso que, bajo el odio que el pueblo tiene a la justicia, a los jueces, a los tribunales, a las prisiones, no es conveniente ver solamente la idea de otra justicia mejor, más justa, sino, y en primer lugar, y ante todo, la percepción de un punto singular en el que el poder se ejerce a expensas del pueblo. La lucha anti-judicial es una lucha contra el Poder. no creo que esto sea una lucha contra las injusticias, contra las injusticias de la justicia, y por un mejor funcionamiento de la institución judicial. Es asimismo sorprendente que cada vez que ha habido motines, revueltas y sediciones, el aparato judicial ha sido el blanco, al mismo tiempo y al mismo título que el aparato fiscal, el ejército y las otras formas de poder. Mi hipótesis, pero no es más que una hipótesis, es que los tribunales populares, por ejemplo en el momento de la Revolución. han sido una manera, utilizada por la pequeña burguesía aliada a las masas, para recuperar, para recobrar el movimiento de lucha contra la justicia. Y para recobrarlo. se ha propuesto este sistema de tribunal que se refiere a una justicia que podría ser justa, a un juez que podría dictar una sentencia justa. La forma misma del tribunal pertenece a una ideología de la justicia que es la de la burguesía.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G. D.: Si se considera la situación actual. el poder tiene por fuerza una visión total o global. Quiero decir que todas las formas de represión actuales, que son múltiples, se totalizan fácilmente desde el punto de vista del poder: la represión racista contra los inmigrados, la represión en las fábricas, la represión en la enseñanza, La represión contra los jóvenes en general. No es preciso buscar solamente la unidad de todas estas formas en una reacción de Mayo del 68, sino mucho más en una preparación y en una organización concertadas de nuestro próximo futuro. El capitalismo francés necesita de un «volante» de paro, y abandona la máscara liberal y paternal del pleno empleo. Es desde este punto de vista como encuentran su unidad: la limitación de la inmigración, una vez dicho que se confiaba a los emigrados los trabajos más duros e ingratos, la represión en las fábricas, ya que se trata de devolverle al francés el «gusto» por un trabajo cada vez más duro. La lucha contra los jóvenes y la represión en la enseñanza, ya que la represión de la policía es tanto más viva cuanto menos necesidad de jóvenes hay en el mercado de trabajo. Todas las clases de categorías profesionales van a ser convidadas a ejercer funciones policiales cada vez más precisas: profesores, psiquiatras. educadores en general, etc. Hay aquí algo que usted anuncia desde hace tiempo y que se pensaba que no se produciría: el refuerzo de todas las estructuras de encierro. Entonces, frente a esta política global del poder se hacen respuestas locales, cortafuegos, defensas activas y a veces preventivas. Nosotros no tenernos que totalizar lo que es totalizado por parte del poder, y que no podríamos totalizar de nuestro lado mas que restaurando formas representativas de centralismo y de jerarquía. En contrapartida, lo que nosotros podemos hacer es llegar a instaurar conexiones laterales, todo un sistema de redes, de base popular. Y es esto lo que es difícil. En todo caso, la realidad para nosotros no pasa en absoluto por la política en sentido tradicional de competición y de distribución de poder de instancias llamadas representativas a lo PC o a lo CGT. La realidad es lo que pasa efectivamente hoy en una fábrica, en una escuela, en un cuartel, en una prisión, en una comisaría. Si bien la acción comporta un tipo de información de naturaleza muy diferente a las informaciones de los periódicos (así el tipo de información de L&#8217;Agence de Presse Libération).</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Esta dificultad, nuestra dificultad para encontrar las formas de lucha adecuadas, ¿no proviene de que ignoramos todavía en qué consiste el poder? Después de todo ha sido necesario llegar al siglo XIX para saber lo que era la explotación, pero no se sabe quizá siempre qué es el poder. Y Marx y Freud no son quizá suficientes para ayudarnos a conocer esta cosa tan enigmática, a la vez visible e invisible, presente y oculta, investida en todas partes, que se llama poder. La teoría del Estado, el análisis tradicional de los aparatos de Estado no agotan sin duda el campo del ejercicio y del funcionamiento del poder. La gran incógnita actualmente es. ¿quién ejerce el poder? y ¿dónde lo ejerce? Actualmente se sabe prácticamente quién explota, a dónde va el provecho, entre qué manos pasa y dónde se invierte, mientras que el poder&#8230; Se sabe bien que no son los gobernantes los que detentan el poder. Pero la noción de «clase dirigente» no es ni muy clara ni está muy elaborada. «Dominar», «dirigir», «gobernar», «grupo en el poder», «aparato de Estado», etc., existen toda una gama de nociones que exigen ser analizadas. Del mismo modo, sería necesario saber bien hasta dónde se ejerce el poder, por qué conexiones y hasta que: instancias ínfimas con frecuencia, de jerarquía, de control, de vigilancia, de prohibiciones, de sujeciones. Por todas partes en donde existe poder, el poder se ejerce. Nadie, hablando con propiedad ,es el titular de él; y sin embargo, se ejerce siempre en una determinada dirección, con los unos de una parte y los otros de otra; no se sabe quién lo tiene exactamente; pero se sabe quién no lo tiene. Si la lectura de sus libros (desde el Nietzsche hasta lo que yo presiento de Capitalismo y esquizofrenia) ha sido para mí tan esencial es porque me parece que van muy lejos en el planteamiento de este problema: bajo ese viejo tema del sentido, significado, significante, etc., al fin la cuestión del poder, de la desigualdad de los poderes, de sus luchas. Cada lucha se desarrolla alrededor de un centro particular del poder (uno de esos innumerables pequeños focos que van desde un jefecillo. un guarda de viviendas populares, un director de prisiones, un juez, un responsable sindical, hasta un redactor jefe de un periódico). Y si designar los núcleos, denunciarlos, hablar públicamente de ellos, es una lucha, no se debe a que nadie tuviera conciencia, sino a que hablar de este tema, forzar la red de información institucional, nombrar, decir quién ha hecho, qué, designar el blanco, es una primera inversión del poder, es un primer paso en función de otras luchas contra el poder. Si los discursos como los detenidos o los de los médicos de las prisiones son luchas, es porque confiscan un instante al menos el poder de hablar de las prisiones, actualmente ocupado exclusivamente por la administración y por sus compadres reformadores. E1 discurso de lucha no opone al inconsciente: se opone al secreto. Eso da la impresión de ser mucho menos importante. ¿Y si fuese mucho más importante? Existen toda una serie de equívocos en relación a lo «oculto», a lo «reprimido», a lo «no dicho», que permiten «psicoanalizar» a bajo precio lo que debe ser objeto de una lucha. Es posible que sea más difícil destapar el secreto que el inconsciente. Los dos temas que aparecían frecuentemente hasta hace poco: «la escritura es lo reprimido» y «la escritura es de pleno derecho subversiva» me parece que traicionan un cierto número de operaciones que es preciso denunciar severamente.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G. D.: En cuanto a este problema que usted plantea: se ve bien quien explota, quien se aprovecha, quien gobierna, pero el poder es todavía algo más difuso —yo haría la hipótesis siguiente: incluso y sobre todo el marxismo ha determinado el problema en términos de interés (el poder está poseído por una clase dominante definida por sus intereses)—. De repente, se tropieza con la cuestión: ¿cómo es posible que gentes que no tienen precisamente interés sigan, hagan un maridaje estrecho con el poder, reclamando una de sus parcelas? Es posible que, en términos de inversiones, tanto económicas como inconscientes, el interés no tenga la última palabra, existen inversiones de deseo que explican que se tenga la necesidad de desear, no contra su interés, ya que el interés sigue siempre y se encuentra allí donde el deseo lo sitúa, sino desear de una forma más profunda y difusa que su interés. Es preciso estar dispuesto a escuchar el grito de Reich: y no, las masas no han sido engañadas, ellas han deseado el fascismo en un momento determinado! Hay inversiones de deseo que modelan el poder, y lo difunden, y hacen que el poder se encuentre tanto a nivel del policía como del primer ministro, y que no exista en absoluto una diferencia de naturaleza entre el poder que ejerce un simple policía y el poder que ejerce un ministro. La naturaleza de estas inversiones de deseo sobre un cuerpo social es lo que explica por qué los partidos o los sindicatos. que tendrían o deberían tener inversiones revolucionarias en nombre de los intereses de clase, pueden tener inversiones reformistas o perfectamente reaccionarias a nivel del deseo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Como usted dice, las relaciones entre deseo, poder e interés, son más complejas de lo que ordinariamente se piensa, y resulta que aquellos que ejercen el poder no tienen por fuerza interés en ejercerlo, aquellos que tienen interés en ejercerlo no lo ejercen, y el deseo de poder juega entre el poder y el interés un juego que es todavía singular. Sucede que las masas, en el momento del fascismo, desean que algunos ejerzan el poder, algunos que, sin embargo, no se confunden con ellas, ya que el poder se ejercerá sobre ellas y a sus expensas, ,hasta su muerte, su sacrificio, su masacre, y ellas, sin embargo, desean este poder, desean que este poder sea ejercido. Este juego del deseo, del poder y del interés es todavía poco conocido. Hizo falta mucho tiempo para saber lo que era la explotación. Y el deseo ha sido y es todavía un largo asunto. Es posible que ahora las luchas que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales, regionales, discontinuas que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con ellas, es posible que esto sea el comienzo de un descubrimiento de la manera en que el poder se ejerce.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G. D.: Pues bien, yo vuelvo a la cuestión: el movimiento revolucionario actual tiene múltiples focos, y esto no es por debilidad ni por insuficiencia, ya que una determinada totalización pertenece más bien al poder y a la reacción. Por ejemplo, el Vietnam es una formidable respuesta local. Pero, ¿cómo concebir las redes, las conexiones transversales entre estos puntos activos discontinuos, de un país a otro o en el interior de un mismo país?</span></p>
<p><span style="color: #000000">M. F.: Esta discontinuidad geográfica de la que usted habla significa quizá esto: desde el momento que se lucha contra la explotación, es el proletariado quien no sólo conduce la lucha sino que además define los blancos, los métodos, los lugares y los instrumentos de lucha; aliarse al proletariado es unirse a él en sus posiciones, su ideología, es retomar los motivos de su combate. Es fundirse. Pero si se lucha contra el poder, entonces todos aquellos sobre los que se ejerce el poder como abuso, todos aquellos que lo reconocen como intolerable, pueden comprometerse en la lucha allí donde se encuentran y a partir de su actividad (o pasividad) propia. Comprometiéndose en esta lucha que es la suya, de la que conocen perfectamente el blanco y de la que pueden determinar el método, entran en el proceso revolucionario. Como aliados ciertamente del proletariado ya que, si el poder se ejerce tal como se ejerce, es ciertamente para mantener la explotación capitalista. Sirven realmente la causa de la revolución proletaria luchando precisamente allí donde la opresión se ejerce sobre ellos. Las mujeres, los prisioneros, los soldados, los enfermos en los hospitales, los homosexuales han abierto en este momento una lucha específica contra la forma particular de poder, de imposición, de control que se ejerce sobre ellos. Estas luchas forman parte actualmente del movimiento revolucionario, a condición de que sean radicales sin compromisos ni reformismos, sin tentativas para modelar el mismo poder consiguiendo como máximo un cambio de titular. Y estos movimientos están unidos al movimiento revolucionario del proletariado mismo en la medida en que él ha de combatir todos los controles e imposiciones que reproducen en todas partes el mismo poder.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Es decir, que la generalidad de la lucha no se hace ciertamente en la forma de esta totalización de la que usted hablaba hace un momento, esta totalización teórica, en la forma de &#8220;verdad&#8221;. Lo que produce la generalidad de la lucha, es el sistema mismo de poder, todas las formas de ejercicio y de aplicación del poder.</span></p>
<p><span style="color: #000000">G. D.: Y no se puede tocar un punto cualquiera de aplicación sin encontrarse enfrentado a este conjunto difuso que desde ese momento se estará forzando a intentar reverter, a partir de las más pequeñas reinvindicación. Toda defensa o ataque revolucionario parciales se ensamblan así con la lucha obrera.</span></p>
<p><span style="color: #000000">* Publicado en la revista francesa L&#8217;Arc, nº 49, 2 trimestre, 1972. Microfísica del Poder. Michel Foucault. Editorial La Epiqueta. Madrid. (pp. 77 – 86.)</span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/04/los_intelectuales_y_el_poder.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span></p>
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		<title>Historia de la botella</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 18:01:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Insalubridad]]></category>

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		<description><![CDATA[Con las pecheras flúo del sindicato, corriendo durante toda la noche, el empleado carga las bolsas de basura de un restorán temático de Puerto Madero. Supongamos que el empleado se llama Juan. Como suelen llamarse los empleados. Y los desocupados. &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/04/1633/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #000000">Con las pecheras flúo del sindicato, corriendo durante toda la noche, el empleado carga las bolsas de basura de un restorán temático de Puerto Madero. Supongamos que el empleado se llama Juan. Como suelen llamarse los empleados. Y los desocupados. O los que trabajan en negro. Pero este Juan no es desocupado ni trabaja en negro, al contrario, tiene un salario que el otro Juan, el de mantenimiento, Juan Mantenimiento del restorán temático de Puerto Madero, envidiaría. Juan Mantenimiento saca varias bolsas de consorcio, donde podría caber un muerto.</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000">La escena inicial de una novela negra. Pero no: lo que hay adentro de las bolsas son las sobras de la noche. Residuos donde no olisquean los perros. Es que los caniches de las torres tienen menos calle que los funcionarios de una secretaría de cultura. Esa, además, es una basura extraña: huele bien, huele a burbujas, a microclima. Juan Mantenimiento las tira a un contenedor. El otro Juan, el de la basura, Juan Basura, las junta, las carga, a toda velocidad, en el camión. Y otro Juan, uno nuevo en esta historia, Juan Camión, sin haber nunca soltado la primera mete el acelerador y se pierde. El camión navega en las calles demasiado iluminadas de Puerto Madero, donde el sol está de más y el puerto y sus buques saliendo con la soja y entrando con televisores son diminutos ante la opulencia disimuladora de los ricos y famosos que tras el postre van subiendo mareados a sus naves blindadas a los pedigüeños y a la vida torpe de las calles más barriales. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Parte, entre las luces y uniformes limpios de prefectura, el camión. En busca de otras bolsas. Esquinas más tranquilas. Plazas con parejas que se besan. Borrachos que tiran, a cualquier lado, botellas rotas de cerveza. Sifones de soda en los jardines, residuos de otro tiempo. De otras historias. Ya casi no hay sifones de soda, de vidrio, por lo menos. Hay imitaciones, desmesuradas como toda basura rápida, en plástico. Casi todo el porvenir y casi todos los ayeres tienen algo de desmesura. Juan Camión y Juan Basura se encargarán de juntar la porquería, reciclarla y enterrarla. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Su trabajo es hacer eso con la desmesura ajena. Quién sabe qué harán con la propia. Juan de los Cartones, que en otra vida podría haber sido Jesucristo o Juan de Nazareth, mira desde enfrente. Se quedó sin las sobras de comida, se quedó sin las botellas que tanto valen en el reducidor, ahora que con sólo 6 kilos de vidrio pagás el costo de ida del tren de los cartoneros. Y con 3 kilos pagás el costo del camión que lleva la mercadería de Juan de los Cartones hasta el tren, y de ahí, con 2 kilos de vidrio, otra camioneta, hasta lo del reducidor. Y la paga del día. La comida del día. Si Juan Mantenimiento le hubiera dado la bolsa de residuos, Juan de los Cartones se hubiera ahorrado horas de recorrida nocturna, quizás se hubiera ahorrado la compra de comida del día para la familia, y para los vecinos –a Juan de los Cartones no le anda la heladera–. Quizás Juan de los Cartones se hubiera ahorrado también la cena de esa noche. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero, aquel Juan Mantenimiento, odia a Juan de los Cartones. No de forma personal, porque ni siquiera lo distingue en las sombra de enfrente del restorán temático, porque ni siquiera lo distinguiría de cualquier otro cartonero, aunque Juan de los Cartones estuviera, por ejemplo, en la televisión, que de vez en cuando hacen una excursión a los cartoneros ranqueles. De manera que no lo odia específicamente a él, sino a todos los Juan Cartoneros. Había otro Juan Mantenimiento, hasta ayer, que les daba comida y botellas vacías. Deben haberlo echado. Así que los restos, las cajas vacías, la comida podrida, los restos de manjares raros, porque es rara la gente que vive del otro lado, y las botellas vacías, se fueron con el camión oficial, con Juan de la Basura manejando, custodiado por Juan de la Prefectura. A esta botella, la de la historia, la custodia Juan de la Prefectura. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Esta botella está al principio de su recorrido de botella vacía. Antes la custodió Juan de los Transportes, cuando Juan de los Viñedos le dio un valor de mil kilos de vidrio. Después de unos billetes para Juan de la Gendarmería, cuando atravesó todo el país, desde Mendoza, la botella pagó la respectiva coima a Juan de la Bonaerense y a Juan de la Federal, para llegar, ser consumida, la botella, llamémosla Botella A, en Puerto Madero. Y al ser consumida perdió su valor de mil kilos de vidrio para ser solamente 50 gramos de vidrio. A eso se le llama capitalismo. Es difícil distinguir la botella A del resto de las botellas o del resto de la basura. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero el valor y los costos, aunque más que nada el valor, la tasa de ganancia, la productividad –antes se le decía plusvalía, antes de que los poetas posmodernos, los economistas, se diviertan, sinónimo, en este campo, de desvirtuar; se diviertan con el lenguaje– hacen que esta botella, la Botella A, al ser consumida por tres tipos muy bien vestidos y a las carcajadas en el restorán temático de Puerto Madero, pase de valer mil kilos de vidrio, según un catador, que por supuesto no se llama Juan (Nadie con doble apellido y saco de colores chillosos puede tener el mal gusto de llamarse, apenas, Juan) le de su valor y antes de que los reducidores, Juan Reducidor y sus aliados y compinches y competidores, después de todo, es </span><br />
<span style="color: #000000">el capitalismo, se suban a una montaña de botellas. </span></p>
<p><span style="color: #000000">En un descampado donde Juan de los Camiones vuelca la botella, y Juan Reducidor, incapaz de distinguir una botella de otra, le otorgue el mismo valor a una botella que llena supo valer mil kilos de vidrio y otra que llena valió apenas 15 kilos: todas valen, para él, 50 gramos de vidrio. Y las separa. Para que otro Juan de los Camiones la recoja. Y la lleve a una fábrica donde harán nuevas botellas y las venderán, al mismo precio que 7 kilos de vidrio, tanto para el que luego fabricará un contenido de la botella que saldrá, en supermercados, 15 kilos de vidrio, como para el contenido que en un restorán temático, donde el Catador de doble apellido mira detrás de la barra, valdrá, 1.000 kilos de vidrio, y será, otra vez, una botella A. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Cosecha del año de Cristo. O del año de algún otro santo. Es obvio que saben, los tres señores sentados a la mesa, Los Tres Mosqueteros de la Botella, lo que vale esa Botella A. Y han trabajado dignamente para consumirla. Uno tiene una empresa de camiones que recolecta la basura. Otro una empresa de reciclado. Y otro una empresa, felicitada por usar tecnologías verdes, de fabricación de botellas. </span></p>
<p><span style="color: #000000">fuente: revista crisis nº 12 / diciembre 2012- enero 2013 / <a href="http://revistacrisis.com.ar" target="_blank"><span style="color: #000000">http://revistacrisis.com.ar</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/04/historia_de_la_botella.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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		<title>La anomalía japonesa</title>
		<link>http://ecotropia.noblogs.org/2013/03/1630/</link>
		<comments>http://ecotropia.noblogs.org/2013/03/1630/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 28 Mar 2013 07:15:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destruccion]]></category>

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		<description><![CDATA[El extraordinario accidente que tuvo lugar hace un año y medio en la isla más desarrollada del mundo sigue esparciendo su virus por el sistema político nipón. Las movilizaciones contra el programa nuclear son imponentes, pero en el gobierno no &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/03/1630/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="color: #000000">El extraordinario accidente que tuvo lugar hace un año y medio en la isla más desarrollada del mundo sigue esparciendo su virus por el sistema político nipón. Las movilizaciones contra el programa nuclear son imponentes, pero en el gobierno no hay visos de reacción. Un filósofo nacido y criado en Tokio explica por qué los manifestantes no están ni indignados ni resignados, y parecen más bien curados de espanto.</span></strong></p>
<p><span style="color: #000000">El viernes 14 de septiembre el gobierno japonés publicó su nuevo Plan Energético, que consistía esencialmente en “tomar todas las medidas necesarias para llevar a cero la producción nuclear en el año 2030”. Esa misma tarde, a las 18, decenas de miles de personas se manifestaron frente a la sede del gobierno en Tokio, tal como lo hacen cada viernes desde abril de 2012. El anuncio del ejecutivo nipón sobre una salida gradual del escenario nuclear no disipó la desconfianza profunda en la clase política. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> La primera movilización realizada después del accidente de la central de Fukushima I, fue el 10 de abril del pasado año: más de 20 mil personas se echaron a la calle en la capital. Las manifestaciones se multiplicaron de inmediato por todo el territorio nacional, abriendo una fase “excepcional” en un país que no tenía registro de protestas de esta envergadura desde fines de la década del sesenta. No hace falta subrayar la “horizontalidad”, “multiplicidad” y “espontaneidad” de estas expresiones de masas, ya que se trata de aspectos comunes a las protestas que han tenido lugar últimamente en todo el planeta. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> El movimiento antinuclear japonés tuvo un giro decisivo en junio de 2012, cuando el Primer Ministro Yoshihiko Noda tomó la decisión de volver a activar dos reactores de la central de Ohi que habían sido cerrados como medida de seguridad (al igual que los otros 48 reactores que hay en el archipiélago). Fue aquella una resolución realmente “inesperada”, “inimaginable” o “imposible” para la mayor parte de la población japonesa. ¿Cómo un mandatario osaba reanimar la producción nuclear siendo que el accidente de Fukushima permanece activo y nadie sabe todavía la verdadera dimensión de sus efectos en el largo (y ni siquiera en el corto) plazo? ¿Cómo se atrevía a actuar en contra del sentimiento tan claramente manifestado por la sociedad durante un año? </span></p>
<p><span style="color: #000000"> A partir del viernes siguiente al anuncio de Noda, el número de personas que se reunían frente a la sede gubernamental explotó. En julio llegaron a juntarse 200 mil personas, sin contar los innumerables manifestantes “virtuales” que participan del cortejo a través de internet, como muchas mamás obligadas a quedarse en casa para preparar la cena. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> ¿No hay, sin embargo, algo de paradojal, e incluso de perverso, en el hecho de que cuando más aumentó el número de manifestantes fue cuando la gente pudo percatarse de la impotencia efectiva de las protestas populares? La decisión de reavivar los reactores mostró de manera transparente al menos dos cosas fundamentales: en primer lugar, que la alianza Estado-Capital es lo suficientemente sólida como para que nadie pueda intervenir, excepto ellos; en segunda instancia nos dimos cuenta de que los malhechores son tan indomables, que no hay quien pueda persuadirlos de ser menos malvados. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> Y estos dos aprendizajes no son apenas factores coyunturales o pasajeros, sino que configuran prácticamente una verdad eterna. En síntesis, hemos aprendido definitivamente que “otro mundo no es posible”. Lo cual modificó radicalmente la naturaleza misma del movimiento de resistencia. Antes de aquel fallo de junio, creíamos enfáticamente que “otro mundo era posible”. Esta hipótesis aparecía reforzada por el hecho de que Naoto Kan, el Primer Ministro anterior, se manifestó de acuerdo con abandonar el paradigma energético nuclear, y había ordenado en mayo de 2011 –a pesar de la fuertísima oposición de los empresarios- la suspensión de los reactores de la central de Hamaoka, colocados en una zona considerada de “riesgo sismológico alto”. Aún cuando Kan se vio de facto obligado a dimitir en septiembre de 2011 por su posición “demasiado izquierdista”, no dejamos de creer en la capacidad de nuestras fuerzas democráticas para cambiar el mundo. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> Desde hace cinco meses vivimos en la paradójica situación de reivindicar la clausura inmediata de las centrales nucleares, como siempre, pero a sabiendas de que nuestra voz no tiene ningún poder para quebrar la alianza estatal-capitalista, ni para purgar el mundo de aquellos maleantes que no cesarán de hacer su voluntad sin el más mínimo pudor. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> Cabe, entonces, la pregunta: ¿por qué la gente, cada vez en mayor cantidad, sigue yendo a la plaza si está al tanto de la imposibilidad de transformar el mundo? ¿Será porque cada uno de ellos busca transformarse a sí mismo, y devenir otra cosa, para volverse capaz de vivir en este mundo, un mundo que aparece insoportable, dominado por las clases dirigentes que portan una nocividad que se torna imposible de neutralizar? </span></p>
<p><span style="color: #000000"> Si hoy sentimos más que nunca la necesidad de juntarnos, no es tanto para darnos a entender con una fuerza numérica, sino ante todo para producir una nueva subjetividad, autónoma, excedente, a través de un agenciamiento colectivo hecho de afectividades que resuenan entre sí internamente. Todo lo cual nos lleva a un pasaje del filósofo Gilles Deleuze, quien afirma: “Necesitamos una ética o una fe, y esto hace reír a los idiotas; no es una necesidad de creer en otra cosa, sino una necesidad de creer en este mundo, del que los idiotas forman parte”. No se trata ya de hacer un mundo digno de nuestra vida, sino de hacernos nosotros dignos de este mundo tal cual es. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> Es esto lo que el pensador francés entiende por “devenir revolucionario”. Los manifestantes antinucleares japoneses no son “indignados”: no le gritan ya a una sociedad injusta que creen no merecer; su voluntad no es subvertirla para convertirla en “otro mundo”. En lugar de revolucionar al planeta lo que ellos procuran es devenir revolucionarios en el seno de este mundo. Buscan asegurarse una libertad, una independencia, no exactamente respecto al destino sino respecto a la necesidad que debería resultar del destino, como dice también Deleuze a propósito de la moral estoica. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> El mundo desborda siempre su carrera actual, insoportable. Si la antigua creencia consistía en aferrar el mundo en su capacidad imaginaria de alcanzar un futuro menos insoportable, hoy se trata de aferrar cada instante mundano en su desdoblamiento real entre la actualidad y sus virtualidades, el “accidente” y su potencia. Lo cual nos permite romper la relación de causalidad necesaria con cada accidente que nos afecta, y trazar líneas de fuga dando con la cabeza en el muro de las imposibilidades. Esa es la perversión des-utopista que constituye una anomalía japonesa en la época donde parece reinar, como siempre, la antigua perspectiva, subversiva y utópica, tal como la constatamos en el caso de los altermundistas, los indignados, los occupy. </span></p>
<p><span style="color: #000000"> El accidente de Fukushima está ahí. Sus efectos ya están inscriptos en nuestros respectivos cuerpos, se salga o no del escenario nuclear. Y tal vez sea por eso que, en el fondo, estamos a la vanguardia de una nueva modalidad de lucha, des-utópica y perversa. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Jun Fujita Hirose</span></p>
<p><span style="color: #000000"> traducción Darío Bursztyn </span></p>
<p><span style="color: #000000"> fuente: revista crisis nº 12 / diciembre 2012- enero 2013 / <a href="http://www.revistacrisis.com.ar"><span style="color: #000000">http://www.revistacrisis.com.ar</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/03/la_anomalia_japonesa.pdfhttp://" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF </span></a></span>
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		<title>Nacemos enteros</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Mar 2013 19:49:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiritualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/03/1625/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación.</span><br />
<span style="color: #000000">Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable. Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera del contrato deben ser reprimidos.</span><br />
<span style="color: #000000">Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.</span><br />
<span style="color: #000000">No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.</span></p>
<p><span style="color: #000000">¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto… cada uno lo va a tener que descubrir solo.</span><br />
<span style="color: #000000">Y ahí, cuando estés muy enamorado de tí, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.</span><br />
<span style="color: #000000">Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia, se practica a plena luz del día.</span></p>
<p><span style="color: #000000">John Lennon</span></p>
<p><span style="color: #000000">fuente <a href="http://www.revistanamaste.com/nacemos-enteros" target="_blank"><span style="color: #000000">http://www.revistanamaste.com/nacemos-enteros</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/03/nacemos_enteros.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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		<title>(libro) El arte de amar</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Mar 2013 21:28:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libro]]></category>

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		<description><![CDATA[El arte de amar es un libro escrito por el sociólogo, psicólogo, filósofo y marxista judío alemán Erich Fromm, miembro de la llamada Escuela de Frankfurt. El libro se publicó originalmente en inglés con el título The Art of Loving &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/03/1619/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>El arte de amar es un libro escrito por el sociólogo, psicólogo, filósofo y marxista judío alemán Erich Fromm, miembro de la llamada Escuela de Frankfurt. El libro se publicó originalmente en inglés con el título The Art of Loving (1956)</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">En este libro, Fromm recapitula y complementa los principios teóricos acerca de la naturaleza humana que ya había comenzado a desarrollar en El miedo a la libertad y en Ética y psicoanálisis. Fromm postula que el amor puede ser producto de un estudio teórico puesto que es un arte, &#8220;así como es un arte el vivir&#8221; y, para el dominio de cualquier arte es imperiosamente necesario que se llegue a un dominio profundo, tanto de la teoría como de la práctica. El libro contiene cuatro capítulos:</span></p>
<p><span style="color: #000000">I. ¿Es el amor un arte?</span><br />
<span style="color: #000000"> II. La teoría del amor</span><br />
<span style="color: #000000"> III. El amor y su desintegración en la sociedad contemporánea</span><br />
<span style="color: #000000"> IV. La práctica del amor</span></p>
<p><span style="color: #000000">El libro postula principalmente que el amor es la respuesta al problema de la existencia humana, puesto que el desarrollo de éste conlleva a una disolución del estado de separación o separatidad sin perder la propia individualidad. Asimismo estudia la naturaleza del amor en sus diversas formas: amor de padre y de madre, amor a uno mismo, amor erótico y amor a Dios.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El autor postula que los elementos necesarios para el desarrollo de un amor maduro son el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. En el capítulo tres Fromm realiza un análisis del amor y su significado en la sociedad actual, con base en el cual llega a la conclusión de que el modo capitalista de producción tiende a enajenar al hombre y a imposibilitarlo -al menos socialmente- para amar.</span></p>
<p><span style="color: #000000">fuente <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_arte_de_amar_%28Fromm%29" target="_blank"><span style="color: #000000">http://es.wikipedia.org/wiki/El_arte_de_amar_%28Fromm%29</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">Libro en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/03/el_arte_de_amar.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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		<title>Tourismus macht frei (El turismo te hace libre)</title>
		<link>http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1614/</link>
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		<pubDate>Sun, 24 Feb 2013 21:26:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destruccion]]></category>

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		<description><![CDATA[“Ser rentable es la razón que lo decide todo en esta pequeña ciudad que os parecía tan bonita. El forastero que llega, seducido por la belleza de los frescos y profundos valles que la rodean, se figura en un principio &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1614/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong><em>“Ser rentable es la razón que lo decide todo en esta pequeña ciudad que os parecía tan bonita. El forastero que llega, seducido por la belleza de los frescos y profundos valles que la rodean, se figura en un principio que sus habitantes son sensibles a lo bello; no hacen más que hablar de la belleza de su país: no puede negarse que hacen un gran caso de ella; pero es tan sólo porque atrae a los forasteros cuyo dinero enriquece a los fondistas, cosa que, gracias al mecanismo del impuesto, es rentable a la ciudad.”</em> Stendhal, Rojo y negro.</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Ese Willy Fog con chanclas y en bañador</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Aunque ya desde La Odisea no han faltado en la historia de la literatura viajeros que salvaran grandes distancias sembradas de peligros, intrépidos aventureros ávidos por explorar nuevos territorios o simples desterrados condenados a errar sin norte por el ancho mundo, recién en la modernidad el desplazamiento geográfico se ha asociado al tiempo de recreo y a una cierta idea de disfrutar viajando. Luego de la Revolución industrial, en principio como una prerrogativa de las capas más favorecidas de la sociedad y tan sólo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial y con la emergencia de los Estados de Bienestar tiene lugar el llamado boom turístico, que termina de poner el viaje al alcance de las clases medias, completando la labor iniciada por los programas de vacaciones obreras de los fascismos europeos. De modo paralelo, aunque en el sentido contrario, se puede decir que con la mundialización de la economía el viaje ha dado alcance a las poblaciones más miserables del globo, a partir de aquí condenadas al desplazamiento forzoso en procura de sustento [1], y aunque a priori ambas sean fruto de una misma serie de procesos, difícilmente se puedan concebir experiencias tan radicalmente antagónicas como lo son la del inmigrante y la del turista.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Atrás quedaron las épocas en que viajar era un lujo reservado para la joven burguesía aburrida o desencantada, ociosa en todo caso, que se lanzaba a la conquista de nuevos horizontes para sacudirse el hastío y espoleada por las, ya entonces, antiguas crónicas de viaje, casi un subgénero literario y parte esencial del imaginario romántico. En la actualidad la psicología del turista dista mucho del aventurerismo de los cronistas de antaño. Para caracterizarlo debiéramos comenzar por describirlo como a un sonámbulo de mirada extraviada y gesto ausente.</span></p>
<p><span style="color: #000000">También se lo podrá reconocer por los souvenires con que suele ir ataviado, y por la pasmosa velocidad a la que se le verá atravesando lugares y ambientes “exóticos” como obediente consumidor de todo cuanto le sea prescrito a guisa de cultura, sin detenerse siquiera un momento a contemplarlos y acribillándolos eso sí, a golpe de flash. Paisajes fugaces que han terminado por convertirse en la escenografía de una obra puesta allí para la recreación ocasional del viajante. La puesta a punto de este teatrillo es la función principal de los agentes del patrimonio histórico, a los que en otra época hubiéramos calificado sin vacilación como autenticas fuerzas de la reacción, en su afán por hacer pasar inadvertidas las contradicciones aun vivas en el interior de cada metrópolis reconvertida en destino turístico, allí donde se baten a duelo la ciudad escenario de luchas intestinas y la ciudad museo, es decir: su fósil.</span></p>
<p><span style="color: #000000">De modo paralelo a su generalización, se ha dado una degradación sobre el tipo de experiencia del viajero, ya a esta altura convertido plenamente en turista. La masificación ha inaugurado una nueva forma de ver empobrecida, que se caracteriza por su alta velocidad, que captura y conserva la anécdota a la vez que sacrifica lo esencial, a saber: el contexto que da sentido a lo que se está observando y la serie de relaciones históricas que lo justifican. La mirada turista no solo implica la condena de convertir en postal o monumento todo aquello sobre lo que se posa, sino que entraña también la amenaza de volver de piedra al que la ejerce.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Conscientes de esto, no somos pocos los que a día de hoy resistimos la tentación o sencillamente hemos perdido el gusto por mirar tanta “maravilla” y “monumento de la humanidad” incluso en nuestras propias ciudades, sabedores de que ésta mirada supone petrificarlas en el instante perpetuo del reclamo turístico, a lo que hay que añadir cierto efecto estupefaciente sobre las propias facultades críticas y el buen juicio en general. Lo nuevo, lo que ha cambiado junto con la calidad de una mirada que se ha hecho valorizadora, es que la atracción que las ciudades monumentales ejercen sobre la visión las convierte en auténticas cabezas de Medusa, de las que cuesta cada vez más apartar la vista [2].</span></p>
<p><span style="color: #000000">Así pues, nuestro moderno Phileas Fog (¿o mejor debiéramos compararlo con su encarnación leonina y posmoderna, Willy Fog?) es en definitiva aquel cuya subjetividad, adocenada por el consumo predigerido de cada acontecimiento histórico allí acaecido, se ha vuelto prácticamente inmune al contexto social del destino escogido para sus vacaciones [3]. Y aunque no pueda decirse que ningún nativo vaya a echarle en falta ni a atesorarle en algún rincón de su memoria, tampoco parece apropiado afirmar que no deje huella, ya que a su paso le sucederá un amargo rastro de tierra quemada como si por allí hubiese transitado Atila el huno.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Y nos referimos tanto a la “huella ecológica” que el acondicionamiento para el turismo conlleva (erosión de los suelos, multiplicación de las infraestructuras para el transporte y del gasto energético, etc.) como a los “costes” sociales que implica, esos daños colaterales que la generalización de la industria turística ha traído consigo y que rara vez se tienen en cuenta. En vano intentaríamos pensar a lo social o a lo ambiental como procesos susceptibles de ser aislados y estudiados por separado, puesto que en la actualidad la relación entre ambos constituye una trabazón inextricable, en la que resulta tan dificultoso discernir cuál ha precedido al otro, cómo acertar a contestar si fue primero el huevo o la gallina, aunque en el caso del turismo diríase más bien que se trata de una criatura siamesa, hija pródiga de la economía de servicios, con un único cuerpo y dos monstruosas cabezas, la de la devastación social y su melliza ambiental.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>¡A desalhambrar!</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Para ilustrar hasta qué punto estos dos frentes se complementan nos vamos a referir a un caso que conocemos de primera mano, aunque desde luego existen muchos otros que de igual manera expresan cómo esta alianza de devastaciones se ha convertido en la forma moderna de la ofensiva capitalista contra los residuos de comunidad que pese a todo aun perviven, y cómo la facultad de vincular ambos momentos, el social y el ambiental, es precisamente aquello que nos ha sido hurtado con la creciente separación que parcela toda actividad humana, sobre la que a partir de entonces sólo los especialistas tendrán competencias. Al igual que muchas otras, Granada se ha reconvertido en una ciudad cuyas actividades económicas más importantes están relacionadas con el sector de los servicios, en él convergen por un lado la Universidad, que moviliza importantes sumas de dinero en forma de subsidios, becas, alquileres, etc [4] y por el otro el palacio de La Alhambra que, de cara al extranjero, representa el principal atractivo de una ciudad hacia la que hace afluir a miles de personas cada año. Estas dos fábricas son las que han contribuido de modo decisivo a su cambio de fisonomía.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El entramado metropolitano de Granada comprende desde el Albayzín, es decir desde el casco histórico museificado de la ciudad, con sus apartamentos para ricos y sus plazas hormigonadas cuya única función es la de soterrar algún aparcamiento; y se extiende sobre caóticas conurbaciones hasta dar con el paisaje monótono conformado por el trazado reticular de los olivares de explotación intensiva. Abarca desde las estrías residenciales con sus flotas de cuerpos de seguridad privados, hasta las plantaciones de maíz transgénico que en la Vega granadina están suplantando a las variedades autóctonas tal como las naves industriales lo han hecho con los secaderos de tabaco, cultivo condenado a la desaparición inminente junto a muchos otros que sencillamente han dejado de ser competitivos en el marco de una economía en proceso de deslocalización [5].</span></p>
<p><span style="color: #000000">Aun más si cabe que la agricultura industrial, las pequeñas huertas familiares parecen irremediablemente destinadas a ser vistas como los últimos vestigios de tiempos pretéritos. En este contexto hay que situar la gestión de las aguas de riego que provee la Acequia Real [6]. Hasta hace no demasiados años esta acequia abastecía durante casi todos los días de la semana las huertas de la zona Este de Granada con aguas provenientes del Parque Natural de la Sierra de Huétor, en tanto que el agua restante era aprovechada para regar los Jardines de la Alhambra.</span></p>
<p><span style="color: #000000">A día de hoy la repartición del tiempo de riego correspondiente a las zonas a un lado y al otro del río Darro ha invertido su proporción y tan solo los domingos estas aguas son canalizadas hacia la margen derecha del río, con dirección a la Acequia de San Juan, cuya principal función es el riego de las huertas del Sacromonte, mientras que los restantes seis días de la semana las aguas de la acequia son desviadas al otro lado del río, a la colina que se encuentra a los pies de la Alhambra, la que luce siempre verde y frondosa merced a los aspersores que la riegan día y noche, y que junto a los focos que iluminan el palacio desde abajo, contribuyen a resaltar su monumentalidad tal como corresponde a la principal postal de la ciudad.</span></p>
<p><span style="color: #000000">A los vecinos agricultores de la zona Este de Granada solo les queda conformarse con las escasas horas matinales del “día del Señor” para regar sus cultivos, lo que trae permanentes roces por las horas de agua que corresponde a cada huerta, además de abocarlos a perpetuar el riego por inundación, método que a medio y largo plazo resultará funesto tanto para sus propios cultivos como para la tierra misma. Esta técnica de riego provoca el “lavado de los minerales”, que son arrastrados por el agua produciendo la paulatina disminución de la fertilidad de la tierra. Dicho de otro modo, este modelo de riego implica la desertificación [7] de la zona de cultivo. A diferencia de la &#8220;desertización&#8221;, que es la degradación de la tierra que se produce generalmente en las inmediaciones de los desiertos y cuyas causas son naturales, la &#8220;desertificación&#8221; se produce cuando existe una demanda por parte del ser humano excesiva sobre lo que la tierra puede proporcionar según un equilibrio ecológico.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Aunque pueda resultar un tanto esquemático, lo sencillo de este análisis nos provee de una suerte de miniatura, un marco interpretativo a escala susceptible de ser aplicado a otros lugares y otros casos en los que igualmente la satisfacción de las exigencias logísticas del entramado turístico prime sobre el interés y las necesidades de las poblaciones locales, esquilmando sus recursos y destruyendo los lugares contenedores de la memoria colectiva, y con ellos al medio físico pero también espiritual, que constituyen el escenario de cualquier comunidad humana. Aquí no hay lamentaciones que valgan, no hay lágrimas que alcancen ya para regar éste valle.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>La experiencia del viaje en la época de su reproducibilidad técnica</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Si el proceso de valorización ya había convertido al viaje en una mercancía más, en puro valor de cambio; será recién a partir de la revolución industrial que tendrá lugar el proceso de generalización y estandarización del producto turístico (es decir, del viaje), que pasará a ser entendido no ya como mero desplazamiento geográfico, sino como experiencia completa, como paquete. Este proceso será posible tanto gracias a las mejoras que la industrialización introdujo en los medios de transporte públicos, como al desarrollo de la infraestructuras y de la técnicas publicitarias que constituyen, respectivamente, los soportes físicos y simbólicos sobre los que se asentará esta industria aún naciente.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El turismo de masas (es decir, la definitiva y absoluta racionalización del ocio) es a la experiencia del viaje lo que la industrialización a toda experiencia, a saber: su total empobrecimiento en aras de una mayor rentabilidad. Parafraseando a Walter Benjamin se puede decir que poco y nada queda ya de la experiencia del viaje en la época de su reproducibilidad técnica, y allí donde el filósofo denunciaba el amargo devenir de la obra de arte sometida al cúmulo de procesos de estandarización y producción en serie hijos de la revolución industrial, se podría añadir que algo similar a &#8220;la pérdida del aura&#8221; se ha dado también en el campo de los viajes.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero mucho agua ha corrido de los primeros programas de vacaciones obreras de los gobiernos totalitarios a esta parte, el turismo de masas ha “evolucionado” a la par que lo han hecho muchos otros aspectos de la vida social bajo la influencia del desarrollo técnico y económico del capitalismo en los últimos cincuenta años, pasando de la tosca masificación del turismo de sol y playa, a una individualización que atiende a los gustos específicos de cada consumidor. Y aunque efectivamente en las ciudades balneario de la costa del sol o del litoral levantino se siguen reproduciendo el hacinamiento y el &#8220;síndrome de la clase turista” en bañador, el sector turístico se ha diversificado y en la actualidad ofrece un amplio abanico de paquetes alternativos diseñados al detalle. Ya sea rural o de aventura, cultural o sexual, la oferta turística se ha multiplicado de modo exponencial hasta convertirse en uno de los principales pilares de la economía mundial. Ahora bien, cuando incluso un campo de concentración puede ser rehabilitado para su explotación turística [8], quizás cabría reformular la sentencia de aquel otro célebre franckfortiano en términos parecidos a estos: ya no es posible hacer poesía después del Guggenheim.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Esta afirmación, que es desde luego pura retórica, tiene no obstante la ventaja de establecer la relación de ida y vuelta entre aquellas fábricas luego museificadas, y estos museos cuya principal función es revalorizar, es decir &#8220;fabricar&#8221; un nuevo espacio urbano. Así pues, la esencia del turismo en tanto que fenómeno en el que se dan cita la economía de servicios con las antiguas formas de explotación propias de la producción industrial (indispensable para abastecer los requerimientos logísticos del sector terciario), es la de someter a sujetos y territorios a las leyes del mercado.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Arrojando la experiencia al reino de las mercancías, tanto por los beneficios propiamente dinerarios, como por esos otros beneficios que representan para la dominación los “daños colaterales” a los que hacíamos referencia y que implican la desestructuración social, es decir la destrucción de los espacios de sociabilidad y de su historia. Se nos dirá que genera puestos de empleo y aporta divisas a las economías locales, pero aunque en lo inmediato esta inyección de capitales pudiera parecer rentable, por otro lado implica abocar a éstas mismas economías a la dependencia crónica, lo que a medio y largo plazo supondrá empeñar el conjunto de vínculos y saberes fruto del espacio y el tiempo puestos en común, es decir todo aquello que constituye las bases materiales del tejido social. Una vez sacrificado esto ¿qué nos quedará ya por ofertar en el afán de atraer a nuevos inversores?</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ahora bien, una de las principales ideas-fuerza que mueve el turismo es la búsqueda de la autenticidad, de ahí que cada vez sean más los turistas que sacrifican una parte de comodidad en privilegio de unos destinos, sino “vírgenes”, lo menos turísticamente explotados posible, lo que les coloca en una posición casi esquizoide al ser ellos mismos quienes están contribuyendo a “desflorar” dichos destinos.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Al margen de la figura sociológica del turista, o de aquel al que la mercadotecnia identifica según sus hábitos de consumo como el cliente tipo del complejo turístico industrial, aquello a lo que nosotros llamamos “lo turista” es una determinada forma de acercamiento superficial, que se caracteriza por su incapacidad para echar raíces bajo la epidermis de lo social. En este sentido “lo turista” es una cualidad completamente independiente del jet lag, los kilómetros acumulados en recorridos aéreos al cabo de un año o la posesión de una residencia estable en un determinado sitio.</span></p>
<p><span style="color: #000000">La subjetividad consumidora de espacios (a los que inevitablemente termina por convertir en no-lugares), es decir “lo turista”, es desde este punto de vista lo opuesto a la comunidad. Comunidad es un modo de estar plantado en el mundo que tiene que ver con el arraigo, y es en este sentido que constatamos cómo cada día un poco más, el globo se va poblando de estos hombres sin mundo y, de modo análogo, el espacio metropolitano se convierte paulatinamente en una sucesión de lugares impersonales y perturbadoramente neutros. Lo que el turista se encontrará donde quiera que vaya, son tristes parodias de lo que alguna vez fue cultura. La gran paradoja del turismo de masas consiste precisamente en que los turistas están condenados de antemano a descubrir que todos los lugares que visiten son idénticos en su diversidad, y que sin importar de dónde sean, ellos mismos están en cierta medida destinados a convertirse en unos hombres sin mundo, deambulando por un mundo ya casi sin lugares.</span></p>
<p><span style="color: #000000">&#8220;Hoddan también llegó a decir que siempre se elogiaba lo exótico cuando se trataba de ocultar el trasfondo social y económico de un país. Cuanto más extraña y misteriosamente se presentaba un país mayores eran la injusticia, la pobreza, la miseria, cuanto más brillantes sus turísticas tarjetas postales, mayor era el fermento de la agitación&#8221;. Peter Weiss, La estética de la resistencia.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Guiris go home!</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Ante algunas de estas afirmaciones no faltará quien nos acuse de pesimistas, a lo que podríamos contestar que frente a las muchas evidencias que se nos ofrecen acerca de las consecuencias de la generalización de la industria del turismo, no es precisa ninguna disposición anímica particular para arribar a tan amargas conclusiones, sino la simple observación “desencantada” de los hechos. En efecto, ignoramos cómo se puede aun atesorar alguna esperanza respecto a las supuestas posibilidades que este modelo económico abriría para un hipotético proyecto emancipatorio.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Cabría preguntarse si la mejor manera de conservar el conjunto de saberes y prácticas que se ven comprometidos por la generalización de la economía de servicios vinculada al turismo no sea permitir e incluso propiciar la fuga de esos capitales en virtud de los cuales se incentivan (por parte de instituciones y empresas) y son toleradas (por las gentes de a pié) tanto las agresiones sobre el territorio como los agravios a la cultura, la historia y las formas de hacer de cada región que la expansión del sector turístico conlleva. Un reflujo así, de ser factible, además de suponer un duro revés para la economía global, con evidentes y no necesariamente agradables repercusiones a escala local, terminaría sin duda por ponernos ante la necesidad de recuperar una cierta autonomía, no solo en cuanto a lo estrictamente económico sino también en lo tocante a la satisfacción de algunas necesidades básicas. Otra cosa es que llegado el caso, fuésemos capaces de rechazar el discurso del homo homini lupus [9] liberal, y consiguiéramos dar cause a nuestras necesidades de modo colectivo y autónomo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ahora bien, en el momento actual parece bastante improbable que un destino turístico privilegiado como la Sunny Spain [10] perdiera de la noche a la mañana su encanto, dejando de resultar atractivo para los contingentes de turistas de rictus embobado que la visitan cada año. Tan sólo en momentos de inestabilidad política aguda como el actual, amenaza terrorista inminente o catástrofes naturales aun demasiado recientes, la siempre ascendente curva del mercado turístico ha experimentado algún declive [11].</span></p>
<p><span style="color: #000000">Tal como señalábamos en la introducción de estos apuntes, el conflicto que subyace a la expansión metastásica del turismo no se libra tanto en el ámbito de las decisiones personales como en el de las determinaciones políticas. Esto se debe principalmente a que en la actualidad la condición de turista no es voluntaria. En un mundo acondicionado para el turismo, solo se puede hacer el guiri. Lo demás es una cuestión de grados: de sensibilidad, de agudeza, de poder adquisitivo, etc. A pesar de esto y en parte porque no se muerde la mano que te da de comer, pero fundamentalmente porque pareciera que al formular un pensamiento que ponga en tela de juicio a la industria turística fuéramos a echar sombra sobre el privilegio de viajar a nuestro antojo del que gozamos en tanto que ciudadanos del primer mundo, lo cierto es que la crítica del turismo se ha convertido en un anatema (casi en un tabú). Cuando la búsqueda del placer inmediato es la coartada que justifica cada actividad humana por muy dañina que resulte a medio o largo plazo, cualquier cuestionamiento que implique ya no &#8220;acotar las libertades individuales” sino simplemente renunciar a ejercer alguna de ellas, es abordado tímidamente o bien enérgicamente desdeñado y tachados de ascetas o moralistas quienes osan formularlo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En todo caso, frente el gesto casi reflejo de quien busca permanecer impoluto ante la crítica, resulta interesante plantearnos si verdaderamente existe quien todavía crea poder mantenerse a resguardo de un cuestionamiento profundo de esta realidad. Por nuestra parte, estamos convencidos de que uno de los principales aciertos de la dominación ha consistido en involucrarnos a todos de un modo u otro en su proyecto. Con lo que no queremos decir que todos seamos responsables en igual medida y mucho menos sugerir que como todos estamos en el ajo, todo está permitido. Al contrario, se trata de asumir la responsabilidad sobre el propio obrar, dejando de lado la autoindulgencia y el miedo a quedar mal parados, puesto que el día que aprendamos a poner verdaderamente en cuestión a ésta realidad, tampoco nuestro ombligo estará a salvo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En esfera de los posicionamientos personales, y en éste como en muchos otros ámbitos de la vida moderna, aunque pueda sonar voluntarista, lo único sencillamente razonable que resta por hacer es desertar en la medida de lo posible de la obligación tácita de ejercer de turista y, cada tanto, darse el gusto de visitar a algún amigo aun a sabiendas de que esto implica viajar, lo que en los tiempos que corren equivale inevitablemente a hacer turismo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Para volver a viajar, así… a secas, y suponiendo que esto fuera aun posible, habría que comenzar por no encomendarse de pies juntillas a los agentes mercantilizadores del ocio, haciendo caso omiso de toda la parafernalia de folletos, operadores y guías turísticos con su cotilleo pseudohistórico, y en un ejercicio de profunda humildad, abandonar la pretensión de haber comprendido algo sobre el modo de vida de los habitantes del lugar visitado, junto a la prepotencia de creerse tras una o dos semanas de estancia (en el mejor de los casos) calificado para hacer juicios más que de modo completamente superficial sobre su realidad política y social, con toda la carga de violencia simbólica que hay contenida en estos juicios, acertados o no, pero emitidos siempre a la ligera. Y de vuelta a casa, eludir el banal parloteo sobre destinos y monumentos visitados, que se ha convertido en uno de los temas de conversación más socorridos a la hora de salvar silencios incómodos y diálogos de pura cortesía.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Eso, la objeción de conciencia y despreciar a las hordas turísticas como al ejército de ocupación del que en verdad se trata, expresar sobre el territorio la hostilidad hacia la infantería del mundo que se nos está imponiendo, y volver a experimentarlo en lo que tiene de complejo, con las formas de hacer a las que da lugar y que resultan ininteligibles para los ojos ajenos. No tanto por chauvinismo o por falta de hospitalidad, sino como defensa ante la homogeneización rampante de los lugares, sus gentes y culturas, reducidos a su mínima expresión, a aséptico folclore, ya que así homologado todo resulta mucho más fácil de empaquetar para ser vendido al por mayor.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En adelante, fiestas tradicionales recicladas para el turismo como las Fallas valencianas o los San Fermines pamplonicas deberán ser pensados desde la perspectiva de la guerra -en estos casos bajo la forma de auténticas Blitzkriegs- contra los rasgos de tradición e identidad que quedan, como un último raid consistente en convertir toda rémora de color local que aun se pueda hallar en reclamo turístico, en una “marca” reconocible para colocar en el mercado. Con esto no queremos sugerir que cualquier acervo cultural, por el mero hecho de serlo, debiera estar exento de ser cuestionado, o fuera merecedor de mayores elogios. En este sentido conviene despojarse de cierta actitud esencialista que atribuye de manera acrítica un valor emancipador a toda tradición minoritaria, por el sencillo hecho de haber sido perseguida o no haber sido la que a la postre se ha impuesto.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Más allá de las mistificaciones, lo que se sacrifica cuando sobre un determinado territorio (ya sea urbano o rural) se cede al chantaje de la creación de empleos que supondría la implantación de una economía ligada a la industria del turismo, es la posibilidad de articular cualquier proyecto de autonomía material. Lo que se hipotecan, son las condiciones (objetivas y subjetivas) donde una comunidad pudiera arraigar y fructiferar. Se trata, en definitiva, de defender las comunidades allí donde es inminente su desaparición. Se trata de salvar los lugares que aun perviven del avance de los espacios ideados por y para la separación. Hablamos de obstaculizar la no-lugarización del mundo, interrumpiendo las devastaciones que amenazan al medio físico, y con él al medio social donde podríamos reaprender colectivamente la política; deslegitimando las instituciones y a los mercaderes del territorio, y recién entonces quizás pudiéramos recuperar el viaje.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Carduelis Barbata</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;color: #000000">notas:</span><br />
<span style="color: #000000"> [1] Los tratados de Maastrich y de Schengen introducen el concepto de ciudadanía europea, estableciendo la libre circulación de los ciudadanos de los países miembro y eliminando los controles fronterizos dentro de la Comunidad Económica Europea. Estas medidas incentivan el turismo interno europeo, a la vez incrementan las restricciones para el turismo extracontinental y sobre todo, crean el marco legal para la segregación y persecución de la población inmigrante, a la que cínicamente se ha convertido en uno más, de los atractivos que ofrecen las ciudades multiculturales al uso.</span><br />
<span style="color: #000000"> [2] Esta atracción debe renovarse continuamente, de ahí el carácter sospechoso a priori de todas las “restauraciones”, ya sean cuadros emblemáticos, o edificios como la misma Alhambra de Granada, con la que sucede lo mismo que con la nave de Argos, a la que las sucesivas refacciones y restauraciones a las que había sido sometida a lo largo de los años habían terminado por despojar de cualquier pieza o vestigio de su “versión original”.</span><br />
<span style="color: #000000"> [3] Más allá de la dudosa excepción del mordazmente llamado “turismo revolucionario”, que es aquel que ofrece la ilusión de la “participación”, para hacer de escudo humano en Chiapas o tener un finde revoltoso en alguna contracumbre al uso, activando ciertos resortes psicológicos cercanos a la mala consciencia, que permiten volver a casa a la semana siguiente pero con la sensación de hacer parte en una verdadera lucha. Parafraseando lo que mi madre solía decir sobre la caridad, el internacionalismo empieza por casa.</span><br />
<span style="color: #000000"> [4] Respecto a este tema aconsejamos la lectura del panfleto “Retablo de la devastación”, editado por la Biblioteca Social Hermanos Quero.</span><br />
<span style="color: #000000"> [5] Muchas de estas agonizante economías han seguido existiendo únicamente por obra y gracia de la respiración asistida de los fondos europeos para subvenciones.</span><br />
<span style="color: #000000"> [6] &#8220;Caminantes, no habrá caminos. Guía de caminos del este de Granada&#8221; Granada, mayo 2009. <a href="http://www.afoot.es/mapa/index.php/Caminos_del_este" target="_blank"><span style="color: #000000">http://www.afoot.es/mapa/index.php/Caminos_del_este </span></a></span><br />
<span style="color: #000000"> [7] Algunas de las causas antrópicas más comunes que producen la erosión de los suelos son el sobrepastoreo, la deforestación o las prácticas agrícolas no sustentables. Una mala praxis sobre la tierra de cultivo conlleva la pérdida de su fertilidad por eliminación de nutrientes, salinización de los suelos, desecación, compactación y/o contaminación, volviéndola cada vez menos productiva y obligando a su abandono. Una vez despoblada de su vegetación natural, la tierra quedará expuesta a la acción erosiva del viento y el agua, convirtiéndose en una tierra yerma que difícilmente se recupera. Conviene recordar que un centímetro de suelo tardará en formarse de 100 a 1000 años.</span><br />
<span style="color: #000000"> [8] Entre los casos más perversos de reconstrucciones para el turismo hay que citar el kitsch aberrante de Auschwitz II, cuyas “cámara de gas fueron reconstruidas para el museo en 1948 pues el Ejército Rojo había destruido las originales en 1945. La mayor parte de los lugares que visitan los turistas hoy en Auschwitz son reconstrucciones realizadas por los polacos tras la guerra” (Álvaro Lozano, El Holocausto y la cultura de masas).</span><br />
<span style="color: #000000"> [9] La expresión homo homini lupus (el hombre es el lobo del hombre) fue popularizada por el filósofo inglés Thomas Hobbes en su Leviatán (1651), donde sirve para ilustrar uno de los fundamentos de la ideología liberal, aunque originalmente la frase pertenece a Titus Maccius Plautus (Plauto) Asinaria, II, 4, 88</span><br />
<span style="color: #000000"> [10] Sunny Spain (España Soleada) es el primer eslogan turístico acuñado con ocasión de la participación española en la Exposición Universal de Londres de 1914. Entrados los 60 se produciría el gran boom turístico y España comienza a ser visitada cada vez por un mayor número de turistas hasta llegar a la actualidad, en la que el Estado español ocupa el segundo lugar como país más visitado del mundo constituyendo el del turismo uno de los pocos sectores que incluso ahora continúa siendo emergente.</span><br />
<span style="color: #000000"> [11] La Primera Guerra Mundial supuso un parón de las actividades turísticas, que no se recuperaron del todo hasta después de la Segunda Guerra Mundial, recién en los años 50. En 1973 el turismo de masas vuelve derrumbarse, esta vez a causa de la crisis del petróleo y la inflación que le sobrevino. El 2010, a pesar de haber sido un año especialmente accidentado para el turismo, ha registrado un aumento del 1,4% con respecto al 2009, lo que se traduce en 53 millones de visitantes según los números del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Ni la recesión, ni la huelga de controladores aéreos, ni la nube volcánica islandesa primero y las nieves que anegaron los aeropuertos de media Europa poco después han conseguido poner los números de la industria turística en rojo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">revista Ekintza Zuzena nº 39 <a href="http://www.nodo50.org/ekintza" target="_blank"><span style="color: #000000">www.nodo50.org/ekintza </span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/02/tourismus_macht_frei__el_turismo_te_hace_libre_.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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		<title>El miedo y el gobierno de las pasiones</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Feb 2013 20:22:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Analisis]]></category>

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		<description><![CDATA[Si hay un rastro emotivo que haya sido dominante en estos tres últimos años, éste es el del miedo. Miedo e impotencia. Miedo y resignación. Miedo y resentimiento. Pero siempre miedo. La crisis es el tiempo del miedo: a perder &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1609/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>Si hay un rastro emotivo que haya sido dominante en estos tres últimos años, éste es el del miedo. Miedo e impotencia. Miedo y resignación. Miedo y resentimiento. Pero siempre miedo. La crisis es el tiempo del miedo: a perder el trabajo, a no encontrar empleo, a ser expulsado, a no renovar la residencia, a ser robado, a los otros, a amenazas indefinidas o inconfesables, a casi todo. La incapacidad de articular respuestas eficaces a los ataques sobre los derechos laborales y sociales, o incluso la imposible solidaridad respecto de los pocos conflictos que se han planteado aparece siempre anclada en el miedo.</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">No obstante, decir que el miedo es la tonalidad subjetiva que planea sobre nuestro tiempo es apuntar sólo al orden de los efectos. Debajo del miedo yacen décadas de individualización, de continua desestructuración social, de una institucionalidad política que se ha sostenido con pinzas y poco arraigo en el cuerpo social. El miedo es el reflejo de la impotencia. Y la impotencia es la debilidad de un cuerpo que se vive aislado, que ha perdido la inteligencia y la alegría. Un cuerpo triste y asustadizo, siempre dispuesto a buscar refugio y una autoridad que le proteja. El miedo supone y presupone un repliegue sobre sí, es incapaz de mirar más allá.</span><br />
<span style="color: #000000"> Por desgracia, los caminos del miedo son previsibles. Las tecnologías de gobierno saben trabajar sobre él, modelarlo, imprimirlo y proyectarlo como explicación del propio malestar. Normalmente, el producto de este trabajo se llama resentimiento.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Podríamos decir que el resentimiento es la forma compartida por determinados grupos sociales de expresar el malestar y la fragilidad que provoca la crisis, pero esta vez dirigida en forma negativa hacia un «otro» que se considera responsable, directo o indirecto, de la propia frustración. El resentimiento coloca a los individuos en una posición de «víctima» de un maltrato o de un trato injusto, pero no exige mecanismos de explicación complejos. Sólo refuerza las identificaciones colectivas sobre la base de pertenencias abstractas o privilegios concretos, rara vez confesados. Los dos grandes dispositivos de gobierno de la crisis, que se analizan en estas páginas –la guerra entre pobres y el enfrentamiento entre territorios– trabajan precisamente sobre los miedos sociales y los dirigen y enfrentan hacia un «otro» no siempre bien definido.</span></p>
<p><span style="color: #000000">La gimnasia colectiva tiene por fuerza que combatir el miedo, esto es, el ejercicio político tiene que saber convertir el miedo en indignación. A diferencia del miedo, la indignación es diferenciada, localiza causas, señala problemas, analiza, requiere inteligencia, y sobre todo exige el diálogo con otros. La indignación a diferencia del resentimiento es colectiva. Este afecto requiere como éste de un señalamiento, un enemigo, pero a diferencia del resentimiento sabe explicar sus razones. Es en este periodo la base de toda política.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Extraído de «La Crisis que viene», Observatorio Metropolitano (<a href="http://www.traficantes.net/" target="_blank"><span style="color: #000000">Traficantes de Sueños</span></a>, 2011)</span></p>
<p><span style="color: #000000">fuente revista Ekintza Zuzena nº 39 <a href="http://www.nodo50.org/ekintza" target="_blank"><span style="color: #000000">www.nodo50.org/ekintza</span></a></span>
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		<title>Sobre el azúcar</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Feb 2013 21:13:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ecocidio]]></category>

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		<description><![CDATA[1. Introducción Lo que ocurre con el azúcar moreno es difícilmente comprensible. Este residuo no tiene la pureza del azúcar blanco (ni por tanto su efecto psicotrópico) y sí en cambio infinidad de productos perjudiciales acumulados durante su procesado industrial. &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1593/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>1. Introducción</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Lo que ocurre con el azúcar moreno es difícilmente comprensible. Este residuo no tiene la pureza del azúcar blanco (ni por tanto su efecto psicotrópico) y sí en cambio infinidad de productos perjudiciales acumulados durante su procesado industrial. No obstante goza de alta estimación entre muchos ecologistas y naturistas, que creen que es mejor que el azúcar blanco.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En este artículo proponemos abandonar el uso de cualquier tipo de azúcar, sustituyéndolo por la miel y derivados de la fruta. Además, a la hora de comprar dulces y otros productos industriales proponemos escoger siempre los que estén preparados con edulcorantes artificiales.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>2. Contexto histórico</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">En la antigüedad no se conocía el azúcar en la forma actual. El sharkara de los documentos sánscritos se refiere más bien a la costra dulce que se formaba en la corteza de la caña, y que constituía un codiciado objeto de comercio exótico. En el S. V los persas comenzaron a concentrar y refinar este jarabe (sakar) para facilitar su comercio; los cristales se empleaban principalmente como remedio de enfermedades. Los griegos le llamaron sakjar; que es la palabra de la que derivan la mayoría de los nombres con los que conocemos a este producto en Europa: sucre, zucchero, sugar, azukrea&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Según Wiliam Duffy [1], el azúcar es el producto que más ha influido en la historia de Europa. Relaciona, por ejemplo, la reactivación de las Santas Cruzadas en el S. XIV con el comercio de este producto; más concretamente con la lucha por apropiarse de la materia prima.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Noel Deer analiza una cosa más evidente: la relación entre la industria azucarera y el esclavismo. Según los cálculos de este historiador en estos oscuros años se secuestraron unos 20 millones de personas en África, vendidas a cambio de azúcar. Y además:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; En el S. XIV el sumo pontífice cristiano bendijo el comercio de esclavos. De esta forma comenzaron a emplearse como mano de obra en las plantaciones de caña de Madeira y Canarias.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Alrededor de 1500 se construyó la primera refinería industrial en Amberes. Allí se procesaba la caña proveniente de Portugal, Canarias, Brasil, España y Costa de Marfil y después el azúcar se vendía a Alemania, Inglaterra y Europa del este. Para hacerse una idea de la cantidad de dinero que generaba este comercio en forma de tributos, valga el dato de que el emperador Carlos de Habsburgo pagó sus palacios de Madrid y Toledo con los impuestos del azúcar.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Sobre 1560 Inglaterra también comenzó a impulsar la industria azucarera en sus colonias del Caribe. Fueron los esclavos los primeros en hacer licor del zumo de la caña (ron), siendo sus amos ingleses quienes le sacaron el máximo rendimiento.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Para 1660 el comercio del azúcar y el ron se había vuelto tan rentable que el Imperio Británico tomó medidas para mantener su control, prohibiendo la venta de productos coloniales fuera de sus fronteras.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; A mediados del S. XVIII el Imperio Francés entró en el mercado del azúcar convirtiéndolo en su principal artículo de exportación. Pese a ello, el filósofo Claude Adrien Helvetius lo criticó por estar sustentado sobre la esclavitud.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; En 1812 Benjamin Delessert desarrolló un método para extraer azúcar de la remolacha. Napoleón le condecoró por ello y ordenó la plantación de este vegetal en toda Francia. Un año después este país produjo 4.000 toneladas de azúcar; y aprovechando el desprestigio social de la esclavitud proclamaron su abolición.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; La compañia British East Indian también aprovechó la situación para colocar letreros que decían “azúcar hecho sin mano de obra esclava” en sus barriles, aun cuando ellos seguían utilizándola.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; En el S. XIX también los EEUU entraron con fuerza en el negocio del azúcar gracias a tres inventos: la máquina de vapor, el método para hacer carbón a partir de huesos de animales y la olla a presión. Fue entonces cuando apareció el azúcar refinado tal como lo conocemos hoy.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; 1865 fue el final oficial del sistema esclavista en los EEUU, y por ello a partir de entonces las plantaciones de caña se trasladaron a Cuba.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Como podemos ver, muchos acontecimientos han tenido que ver con el azúcar, tanto directa como indirectamente. Paralelamente el consumo ha crecido sin cesar: en 1800 no se producían en todo el mundo más de 250.000 toneladas; en 1900 la producción había subido a 10.000.000 toneladas; y en el año 2000 se producían más de 92.000.000 toneladas al año. La principal razón de este crecimiento es la demanda de los países ricos. Sin duda estamos hablando de un enorme volumen de negocio y gran cantidad de puestos de trabajo; razones de peso para que no se quiera hablar mucho de los perjuicios del azúcar para la salud.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>3. Glosario</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Como con la palabra azúcar podemos referirnos a más de una cosa, conviene que aclaremos ciertos conceptos:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Azúcar blanco: en el tratamiento industrial de la caña o la remolacha la pasta vegetal se procesa tres veces. En la primera ocasión se extrae la sacarosa más pura, el azúcar blanco que podemos encontrar en las tiendas (99% sacarosa).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Azucar moreno: residuo que resulta de la producción de azúcar blanco, más oscuro según el grado de impureza.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Etiquetas orgánico, integral, ecológico, biológico: en el caso del azúcar no son fiables por ambiguas. Pueden referirse tanto al tipo de cultivo de la planta original como a su comercialización (comercio justo, etc). Deberemos fijarnos no tanto en estos adjetivos como en el sistema de producción.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Panela o rapadura: son el mismo producto (entero o molido), es decir, azúcares sin refinar resultado del cocimiento artesanal del jugo de caña.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Expliquemos a continuación con más detalle estos productos, así como otros edulcorantes que no provienen de la remolacha y la caña.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4. Tipos de edulcorantes</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.1 Azúcares</strong></span><br />
<span style="color: #000000"> <strong> 4.1.1 Azúcares industriales</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">La caña de azúcar es un alimento natural y saludable. Los trabajadores de las plantaciones tienen la costumbre de masticar pedazos de caña durante el trabajo; pese a consumir un promedio de unos dos kilos al día, en el análisis practicado en Sudáfrica a 2000 trabajadores no aparecieron niveles preocupantes de glucosa en orina. Algo parecido sucede con la remolacha: no hay problema si se consume en su estado original.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El problema se crea con el agresivo procesado industrial de la caña [2] y la remolacha [3], que tras extraer el zumo procede a concentrarlo y “aclararlo” con productos químicos, perdiendo en el camino oligoelementos y propiedades beneficiosas hasta quedar en pura sacarosa (99% en el azúcar blanco). Este ciclo se repite una y otra vez, obteniendo cada vez un azúcar más oscuro según el grado de impurezas que contenga. Tras este proceso quedan dos productos residuales:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Azúcar moreno o de tercera: 94% de sacarosa.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Melaza: líquido que contiene un 30% de sacarosa que no se puede cristalizar. Tradicionalmente se empleaba como alimento del ganado y para fabricar combustible.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.1.2 Azúcares artesanales</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Los azúcares artesanales están relacionados con las culturas tradicionales. En general provienen de la cocción simple del zumo de la caña, buscando su solidificación por evaporación del agua. Podemos encontrarlos en muchos lugares del mundo con diferentes nombres:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; América: panela [4], rapadura, atado dulce, chancaca, empanizao, papelón, piloncillo o panocha.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; India-Pakistán: gur o jaggery.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Islas Mauricio: mascabado, mascabo, muscovado.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Guayana: demerara.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los productos obtenidos de esta forma presentan aproximadamente un 80% de sacarosa y frente al azúcar blanco conservan alguna cualidad dietética al contener glucosa, fructosa, proteínas, minerales (Ca, Fe, P), vitamina C&#8230; A pesar de que no son tan perjudiciales para la salud, en sus países de origen han conocido un paradójico retroceso ante la introducción del azúcar blanco.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.2 Otros edulcorantes industriales</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Se emplean principalmente en la producción industrial de alimentos; su característica principal es su bajo aporte calórico en comparación con el azúcar. Éstos son los más habituales.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.2.1 De origen natural</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Extraídos de alimentos o plantas:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Dulcitol o galactitol: derivado de la leche o la planta melampyrum nemorosum.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Esteviósido: extracto de la planta stevia rebaudiana.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Fructosa o levulosa: a pesar de que puede obtenerse de la fruta y la miel, habitualmente se extrae del maíz.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Isomaltitol: mezcla de los alcoholes llamados glucomanitol y glucosorbitol, extraídos del azúcar industrial.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Lactitol: polialcohol.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Maltitol: alcohol extraído del almidón.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Manitol: polialcohol extraído del azúcar llamado manosa.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Neohesperidina dihidrocalcona: derivado de la naranja amarga.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Sucralosa: también conocido como Splenda. Producto de modificar la sacarosa introduciéndole cloro.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Taumatina: extracto del arbol africano llamado katemfe.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Xilitol: alcohol derivado de la madera de abedul.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Sorbitol o glucitol: a pesar de que antes se extraía de la planta sorbus aucuparia, actualmente se produce a partir de la glucosa.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.2.2 De origen artificial</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Se sintetizan en laboratorio:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Acesulfamo potásico.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Arabitol, lixitol o arabinitol: polialcohol obtenido de la reducción de la arabinosa o la lixosa.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Aspartamo: producto a base de acido aspártico, fenilalanina y metanol.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Ciclamato.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Eritritol: polialcohol producido por levaduras al actuar sobre la glucosa.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Neotame.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Sacarina: sintetizada en 1879 a partir del carbón, originó fuertes protestas de la industria azucarera achacándole perjuicios para la salud. Actualmente se produce a partir del petróleo.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>4.3 Edulcorantes naturales</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Denominamos así a los edulcorantes que requieren un procesado mínimo para su uso:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Miel: además de ser un poderoso edulcorante natural tiene gran valor nutritivo con minerales (Ca, Fe, P), aceites esenciales y balsámicos, ácido fórmico, vitaminas, glucosa, fructosa, diastasas, dextrina, albúminas&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Stevia rebaudiana: planta originaria de Paraguay y Brasik, empleada por los indígenas como edulcorante. Comenzó a cultivarse extensivamente en 1964, pero los estados que producen azúcar han puesto muchos obstáculos a su comercialización (en Europa todavía está prohibido su empleo en la industria alimentaria).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Fruta seca.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>5. Efectos del azúcar sobre el organismo</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">En este apartado nos referimos únicamente a los efectos de la sacarosa (azúcar de cualquier color) extraído de la caña o la remolacha. Dejaremos los otros edulcorantes –naturales como industriales- para el final.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El Dr. Robert Boesler denunció ya en 1912 la relación del azúcar con el aumento de casos de escorbuto, diabetes, hipoglucemia, hiperactividad y esquizofrenia; según él, estas enfermedades crecieron cuando el azúcar pasó de ser un producto de lujo al consumo masivo. En 1929 el Dr. Frederick Banting (descubridor de la insulina) quitó importancia al papel de la insulina en la curación de la diabetes, señalando como clave del tratamiento la retirada del azúcar, causa principal de la diabetes. También fue en la década de los 20 cuando se relacionaron los transtornos del comportamiento infantil con el consumo de este edulcorante; sería en la década de los 70 cuando la Dra. Nancy Appleton probó la mayor incidencia de hiperactividad, psicosis y problemas del aprendizaje en niños de familias con antecedentes de diabetes, hiper o hipoglucemia.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Antes de describir sus efectos, tengamos en cuenta que desde el punto de vista dietético el azúcar es un carbohidrato vacío, es decir, falto de los elementos que le acompañan en su estado natural (agua, minerales, proteínas, vitaminas, fibra). Pero como el organismo necesita de estos elementos como catalizadores, ocurre que cuando tomamos una dosis de azúcar refinado el cuerpo consume los que tiene almacenados; de forma que podemos decir que el azúcar está actuando como ladrón de nuestras reservas [5] [6].</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>5.1 La primera vez</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">En una persona que nunca tomó azúcar antes (un niño pequeño, por ejemplo) el efecto de un dulce salta a la vista. Podemos distinguir dos fases.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; a) Euforia e hiperactividad: perceptible en pocos segundos, debido al rápido paso del azúcar al sistema nervioso.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; b) Depresión (sugar blues): de intensidad y duración proporcionales a la dosis administrada.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En efecto, el combustible principal de nuestro cerebro es la glucosa; pero para un funcionamiento correcto del organismo las proporciones de glucosa y oxígeno en sangre deben estar equilibradas. Una dosis de azúcar rompe este equilibrio, y aparte de los efectos inmediatos arriba mencionados también tiene otras consecuencias no tan evidentes:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Pérdida de calcio, sales minerales, vitaminas y enzimas para eliminar el exceso de glucosa.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Impedimento del funcionamiento normal de los macrófagos, con la consecuente inmunodeficiencia.</span></p>
<p><span style="color: #000000">A medida que el cuerpo consiga reestablecer el equilibrio, la persona volverá a su estado normal. Por desgracia, desde niños se nos acostumbra a ingerir con frecuencia altas dosis de azúcar (galletas, refrescos, dulces, colacao&#8230;). Por eso, desde muy jóvenes pasamos al estatus de consumidor habitual.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>5.2 Consumidores habituales</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">La persona que habitualmente consume azúcar se acostumbra a estar en desequilibrio, es decir, con un nivel excesivo de glucosa en sangre. Raras veces presenta un equilibrio entre los niveles de glucosa y oxígeno, y cuando lo hace, se siente mal: triste, sin fuerzas, apático, irascible, nervioso&#8230; esto es, con síndrome de abstinencia. Trata de evitar esta situación encadenando un “subidón” tras otro, lo que le traerá otro tipo de molestias: cansancio físico, aceleración psíquica (imposibilidad de “desconectar” al final del día, insomnio&#8230;), reducción de la eficacia en el trabajo&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Desde el punto de vista fisiológico, los glúcidos son parte importante de la alimentación humana. Pero, a pesar de ser de la misma familia, el azúcar no se metaboliza como el resto de glúcidos. Para entenderlo mejor comparémoslo con el trigo (pan, pasta&#8230;):</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; a) El trigo es un glúcido complejo de asimilación lenta: en la digestión sus moléculas largas y pesadas se fragmentan poco a poco en glúcidos simples. A medida que éstos pasan a la sangre, el páncreas segrega una sustancia llamada insulina que permite que estos glúcidos simples pasen al hígado donde quedan almacenados en forma de glucógeno, listos para ser usados como fuente de energía cuando lo precisemos.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; b) Por el contrario, el azúcar está compuesto de glúcidos simples de asimilación rápida. Así, éstos llegan a la sangre todos a la vez y el páncreas se ve obligado a liberar súbitamente una gran cantidad de insulina para poder captar y asimilar toda esa glucosa. Esto desequilibra el sistema, ya que con esta descarga de insulina la concentración de glucosa en sangre llega a bajar demasiado; es el característico “bajón” de las 11.00, que los adictos suelen superar con otra dosis de azúcar.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Mantener un consumo alto de azúcar durante largo tiempo suele traer también otro tipo de problemas:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Obesidad (tiene más calorías que el resto de edulcorantes).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Problemas endocrinos: glándulas suprarrenales, páncreas (principal causa de diabetes), deficiencia de hormona del crecimiento&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Problemas dentarios: caries (proliferación de bacterias y déficit de calcio), malposición&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Hipoglucemia, colesterolemia.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Osteopenia (otro efecto del robo de calcio).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Arteriosclerosis (cardiopatías, problemas circulatorios&#8230;).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Problemas de la piel (acné, dermatitis seborreica&#8230;).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Degeneración hepática.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Miopía.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Gota.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Factor predisponente en numerosos problemas: malformación pélvica y mandibular, candidiasis, hiperactividad, problemas en los estudios, algunas alergias, neurosis, esquizofrenia, comportamientos violentos&#8230;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Si clasificamos las drogas por su grado de dependencia el azúcar se situaría en los puestos de cabeza. Su efecto se percibe tanto en el nivel psíquico como en el físico, y el síndrome de abstinencia posterior a su abandono puede durar semanas (depresión, cambios de humor, cansancio, dolor de cabeza y cuerpo, debilidad, temblores, nerviosismo, ansiedad por comer dulces, falta de concentración, alergias, hipertensión arterial&#8230;). Además el cuerpo puede estar bastante deteriorado tras muchos años de consumo. En estos casos, la concentración de glucosa en sangre de la persona con síndrome de abstinencia puede descender hasta niveles peligrosos, entrando en estado de hipoglucemia. Los síntomas suelen ser aparatosos: sudor, temblor, ansiedad, taquicardia, dolor de cabeza, hambre, debilidad, convulsiones&#8230; Como una crisis hipoglucémica puede complicarse y acabar en muerte, suele ser imprescindible en estos casos administrar una dosis de azúcar.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>5.3 Desintoxicación</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Vivimos en una sociedad de yonkis de azúcar. Esta droga que consumimos desde niños se puede encontrar en los sitios más insospechados: botes de tomate, foie-gras, pan, conservas de verduras&#8230; En realidad, la única forma de reducir a cero la dosis de azúcar es casi hacerse crudívoro.</span></p>
<p><span style="color: #000000">No obstante, podemos escoger abandonar el azúcar progresivamente: simplemente pasando de consumir al día 20 gramos a 10 gramos notaremos la diferencia. Al principio estaremos algo más tristes, somnolientos, faltos de fuerza&#8230; pero a medida que nuestro cuerpo consiga equilibrar el nivel de glucosa comenzaremos a sentir una especie de alegría tranquila que no tiene nada que ver con los agotadores ciclos de euforia/depresión.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los animosos, sin embargo, puede que se animen al desenganche drástico, es decir: eliminar totalmente el azúcar. Hace falta armarse de valor, porque el síndrome de abstinencia será en grado máximo y por ser realmente complicado mantener una dieta libre de azúcar en nuestra sociedad. En casos de adicción grave, además, convendrá que este abandono se realice bajo supervisión del médico para controlar el riesgo de hipoglucemia.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>5.4 Otros edulcorantes</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Hay muchos edulcorantes alternativos al azúcar, que no presentan sus efectos perjudiciales; se emplean mucho en la industria alimentaria. No obstante, el control de las instituciones sanitarias es estricto y no se permite el uso de un nuevo edulcorante hasta considerar probada su inocuidad para el ser humano (algunos casos son motivo de controversia). En cualquier caso falta perspectiva en el tiempo: a pesar de que hay estudios que abarcan los últimos 25 años, esto es demasiado poco tiempo para evaluar los efectos a largo plazo [7].</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los riesgos a corto plazo de los edulcorantes químicos son bien conocidos. Por ejemplo la sacarina y el ciclamato, en la medida en que provienen de hidrocarburos, pueden ser potenciales productores de cáncer; y el aspartamo puede generar residuos tóxicos en la sangre (metanol). Aun así, cada edulcorante tiene claramente establecida la dosis máxima diaria, por debajo de la cual no se producen efectos perniciosos (salvo en el caso de los enfermos de fenilcetonuria). También es verdad que a medida que el uso de estos endulzantes está más extendido (principalmente por la proliferación de productos light) esa dosis mínima se supera cada vez más frecuentemente.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En conclusión: hasta que no se demuestre lo contrario, el efecto de estos edulcorantes en el cuerpo humano es nulo; tanto en la salud, como en el funcionamiento fisiológico.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>6. Hacia un uso correcto de los edulcorantes</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Hoy en día pocas personas consumen menos de 40-50 gramos de azúcar al día. A pesar de que todos sus efectos son perjudiciales (ya que ser euforizante no puede ser considerado beneficioso), en los manuales de dietética se estudia entre los alimentos “de verdad”, defendiendo incluso la necesidad de una cantidad mínima de azúcar en una dieta equilibrada [8]. Y eso es mentira.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Desde el punto de vista de la salud y la nutrición, los aditivos edulcorantes sobran en la dieta; la única razón para su uso es gastronómica. A pesar de ello, es un hecho que en nuestra sociedad los sabores dulces e intensos están muy arraigados –sin olvidar la adicción físoca- y que por ello pocas personas serían capaces de abandonar todo tipo de edulcorante conformándose con el dulzor natural de los alimentos. Por tanto, lo más fácil es cambiar gradualmente de costumbres.</span></p>
<p><span style="color: #000000">La prioridad debe de ser desengancharse del azúcar, cualquiera que sea su color. Pero sería un error suplirlo con otros edulcorantes. Efectivamente, estamos mal acostumbrados: los dulces no deberían comerse a diario, ni siquiera los naturales (la miel, por ejemplo). Lo primero será, por tanto, ser conscientes de ello y guardar los pasteles para los días de fiesta.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Y ya puestos a hacer dulces, escojamos el edulcorante. Si los ponemos en una escala:</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; El mejor sería la fruta: cruda, seca, en puré&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Miel: puede sustituir al azúcar en cualquiera de sus usos. Es cierto que al cocerla pierde parte de sus enzimas y vitaminas; pero en cualquier caso sigue siendo más saludable que el azúcar. Eso sí, hay que tener en cuenta su alto aporte calórico.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; La planta stevia rebaudiana.</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Edulcorantes artificiales: a pesar de que no aportan nada al organismo, tampoco le perjudican. Son la mejor opción a la hora de comprar productos preparados (galletas, etc).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; Azúcares artesanales: tienen menos proporción de sacarosa que el azúcar industrial (ventaja que es anulada si se usa más cantidad).</span><br />
<span style="color: #000000"> &#8211; El peor sería el azúcar industrial, tanto blanco como moreno.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Si os ponéis a experimentar, pronto repararéis en que la gran mayoría de los dulces pueden hacerse sin azúcar (qué creéis ¿que nuestros ancestros no comían pasteles hace 300 años?). Haced la prueba, merece la pena: quien goce de buena salud lo seguirá haciendo, y quien esté enfermo mejorará. ¡Buen provecho!</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ekintza Zuzena</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;color: #000000">notas:</span><br />
<span style="color: #000000"> [1] Duffy W. Sugar Blues. Efectos del azúcar sobre la salud. Asesoría Técnica de Ediciones, 1977.</span><br />
<span style="color: #000000"> [2] Scolnik J. La mesa del vegetariano. Lidium, 1985</span><br />
<span style="color: #000000"> [3] Duffy W: 1977</span><br />
<span style="color: #000000"> [4] Artículo sobre la panela en la Revista Eroski <a href="http://tinyurl.com/panelaeroski" target="_blank"><span style="color: #000000">http://tinyurl.com/panelaeroski</span></a></span><br />
<span style="color: #000000"> [5] Azúcar blanco, ladrón del organismo <a href="http://tinyurl.com/nutriciondepurativa" target="_blank"><span style="color: #000000">http://tinyurl.com/nutriciondepurativa</span></a></span><br />
<span style="color: #000000"> [6] Colbin A. El poder curativo de los alimentos. Robin book, 2004</span><br />
<span style="color: #000000"> [7] Artículo sobre los edulcorantes artificiales en la revista Eroski <a href="http://tinyurl.com/edulkoranteroski" target="_blank"><span style="color: #000000">http://tinyurl.com/edulkoranteroski</span></a></span><br />
<span style="color: #000000"> [8] Lo que podemos leer en la página web de la Azucarera Paraguaya <a href="http://www.azpa.com.py" target="_blank"><span style="color: #000000">www.azpa.com.py</span></a> no es más que un ejemplo del punto de vista comúnmente aceptado. Recordad la campaña publicitaria de hace unos años: “Ponga azúcar en su vida”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">revista Ekintza Zuzena nº 39 <a href="http://www.nodo50.org/ekintza" target="_blank"><span style="color: #000000">www.nodo50.org/ekintza</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/02/sobre_el_azucar.pdf" target="_blank">PDF</a></span>
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		<title>La ideología del adosado</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Feb 2013 18:34:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tecnologias]]></category>

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		<description><![CDATA[En un libro de una extraña lucidez Todos propietarios [1], Jean-Luc Debry describe cómo la ideología «pequeño-burguesa» se ha impuesto en los grandes estratos de la sociedad. La obsesión por la higiene y la seguridad, el culto de la mercancía &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1590/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000"><strong>En un libro de una extraña lucidez Todos propietarios [1], Jean-Luc Debry describe cómo la ideología «pequeño-burguesa» se ha impuesto en los grandes estratos de la sociedad. La obsesión por la higiene y la seguridad, el culto de la mercancía y de la propiedad privada, han reemplazado a las solidaridades y a la cultura de resistencia de las clases populares.</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000">Conocemos su participación en la revista de historia social Gavroche [2] así como sus trabajos sobre la Comuna: nos llama la atención que vuelva a retomar una temática social actual como la del triunfo de las clases medias. ¿Qué le lleva a escribir sobre esta cuestión?</span></p>
<p><span style="color: #000000">Jean-Luc Debry: Hoy en día, la noción ideológica de clase media domina la sociedad. Su objetivo es convencer a la mayor parte de la población de que participa en una gran familia. Los valores de este egotismo sacralizado y celebrado en el seno de esta ideología se ponen de relieve en el culto maníaco de la higiene y de la seguridad, la exaltación del valor del trabajo, en el seno de la cual la función se confunde con la existencia y, naturalmente, la propiedad privada como san­tuario de la mercancía. Culto de una creencia en la cual se borra el deseo de resistencia. Se trata de un propósito más bien desencantado, pues las perspectivas de crear lugares de resistencia se reducen hasta casi desaparecer.</span></p>
<p><span style="color: #000000">¿Podría volver sobre el término «clases medias»? Como usted subraya, algunos sostienen que la mayoría de la gente pertenece a esta categoría. Hay sociólogos que afirman que ya no existe, o más aún, que está en vías de desintegrarse por la precarización… Emplea también el término «pe­queño-burgués».</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L D: «Clases medias» es un término cajón de sastre utilizado por los sociólogos. Nos pregun­tamos si el término posee una verdadera existencia social; se ha utilizado por los agentes de marketing para hacer consumir y por la clase política para movilizar a «el votante» du­rante las campañas electorales. Esta noción difusa reposa ante todo en la ideología pequeño-bur­guesa. Históricamente, el objetivo de la burguesía es crear una clase de amortiguación entre el proletariado y ella misma que permita pacificar a este último y hacerle entrar en un estado de sumisión que él mismo habría deseado. A finales de la Primera Guerra Mundial el fascismo fue una solución en varios países europeos para suprimir la idea revolucionaria –como lo ha sido la contrarrevolución bolchevique en Rusia. Tras la Segunda Guerra Mundial, la apuesta de la paci­ficación ha continuado. En ese sentido, la Escuela de Frankfurt mostró bien de qué va la cosa…</span></p>
<p><span style="color: #000000">Aunque el fascismo ha permitido salvar al capitalismo en una situación de crisis, supone un coste en términos de locura y destrucción. Para convencerle de que el proletariado ya no existe en tanto que clase, es preciso hacerle creer que ya no queda nada más que un proyecto pequeño-burgués con el cual cada uno puede y debe identificarse. Del mismo modo que el prole­tariado era una clase que podía situarse en relación al aparato de producción, así también el fenómeno de las clases medias es un proceso ideológico que se identifica totalmente con la mer­cancía. Ya no estamos en una creación de valor para el capital, sino en una posición de presunto goce en el consumo de la mercancía; hay pues un desplazamiento de los métodos de domina­ción.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Esta aculturación, estas pérdidas de referencias culturales de la clase obrera, esta historia de la mercancía, ciertamente han desempeñado un papel importante. ¿Pero no han sido los obreros/as actores/actrices de su destino? ¿No han participado de este aburguesamiento?</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L. D.: El proletariado se ha visto totalmente desarmado, particularmente por la dominación del partido comunista y de las ideas estalinistas hasta la década de los años sesenta; 1968 fue un sobresalto. Después hubo el colapso histórico del comunismo de Estado, tras la caída del muro de Berlín y de la propaganda que le acompañaba: «Veis, habéis perdido; las únicas pers­pectivas que se ofrecen son las del éxito individual». Todo se reduce al individuo, las tensiones sociales y económicas se abaten sobre el sujeto que se autoinculpa por no ser capaz de ade­cuarse al modelo que se le presenta. Tenía razón al decir que hubo un fracaso del movimiento obrero. La apropiación por parte de militantes profesionales –los comunistas del partido, las familias políticas mezcladas- de la actividad política en los barrios y en las fábricas constituyó un fenómeno que fue parte de este proceso histórico. Al perder sus hábitos de auto-organización y su capacidad de articular un discurso crítico sin intermediarios, el proletariado se convirtió en­tonces en una presa fácil para la ideología de la mercancía, y así es como comienza la despose­sión. A diferencia de un periodo anterior en el curso del cual la burguesía funcionaba por exclu­sión, ahora se trata de integrar al proletariado. Asistimos en efecto al despliegue de una ideología de la inclusión. Las prácticas colectivas y las ideas sociales deben así desaparecer, ya que sólo cuenta a partir de ahora la creación del valor.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Nos enfrentamos entonces al desarrollo de un modo y un estilo de vida. Su libro tiene por título «Todos propietarios» (Tous propietaires) pues la propiedad inmobiliaria desempeña un papel cen­tral.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L. D.: Sí, desempeña un doble papel: en la realidad y en la representación. No hay necesidad de ser propietario para identificarse con esta ideología, basta con creer en ello (mediante el sueño), y después están los que son propietarios, encerrados en su adosado, en esa superficie cuadriculada. Hay un empobrecimiento total de la relación con los otros y de la vida social en general. Se la parodia hasta lo caricaturesco en el espectáculo de los días de vecindad, las bar­becue-parties y la ciudadanía pretendidamente participativa. Prácticas y discursos que reflejan en sí mismos su propia caricatura. Hay en este cuadro una incapacidad manifiesta de pensarse en una situación colectiva. Es la diferencia con el proletariado: gracias a su organización podía reflexionar y poner en tela de juicio su condición social. Ahora bien, en la actualidad quien está encerrado en su propiedad privada no puede pensarse como un elemento de un sistema global, está confinado tras las puertas cerradas de su ego.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Recientemente me he sentido atemorizado al constatar que esta ideología del adosado se encuentra tanto en el cam­po como en los suburbios. He visto ciudades desiertas y alrededor exten­derse parcelas de adosados con sus jardines bien aseaditos, su arenita, sus cercados. Este modelo del adosado se ha generalizado y acompaña al triunfo de las clases medias y el capi­talismo…</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L. D.: Es un modelo ideal para la identificación con el culto de la mercancía, la nueva religión del capital. Desde los años cincuenta esta imagen de la familia ideal, con pocos niños, un perro, recluida en el espectáculo de su seguridad, se ha convertido en una suerte de icono emblemá­tico, de un ideal basado en la alienación deseada. La obsesión de esta ideología es la seguridad, la propiedad y la higiene. Este lugar debe protegerse y sanearse, el exterior no puede entrar salvo si se le ha descontaminado porque puede ser portador de perturbaciones, de ideas o de enferme­dades…: es contagioso.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Señala el hecho de que el lugar donde vamos a vivir ha sido totalmente restaurado, reconstruido; es artificial, normativo, y supone una dependencia respecto a la mercancía que le es consustancial, por ejemplo al coche.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L. D.: En efecto, el corolario del adosado es el coche… El otro corolario es la gran superficie comercial donde se llena el carrito de la compra y el maletero sin tener contacto con nadie, des­pués se vuelve a casa, siempre solo. Tan sólo estamos autorizados a hacer una barbacoa con aquellos amigos que habrán sido cuidadosamente seleccionados.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El adosado se encuentra alejado del centro de la ciudad, estamos pues obligados a coger el coche. Si dejamos de usar el coche y de hacer algunos kilómetros más para ir a los centros comerciales se condena a la agonía a las tiendas del centro metropolitano. Estas cierran, la ciudad pierde su inte­rés, y nos lleva a vivir a sus afueras. El sistema se autorreproduce.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L. D.: El corazón de la ciudad se transforma a veces en museo o se recrea un origen rural ficti­cio en el cual imaginamos la vida de nuestros abuelos cuando el espacio público aún existía. Todo eso ha desaparecido. Se le mitifica. La fealdad de la vida en el adosado, siendo totalmente insoportable, acaba por contaminar el espíritu. Todo el mundo se da cuenta de que falta algo, va entonces a visitar las ciudades-museo, reconstruidas, un mundo del artificio y del espectáculo que vendría a hacer soportable una cotidianeidad insoportable. Se consume la ficción de nues­tros orígenes. El adosado no se transmitirá, nadie cree que pueda durar, se consume la ilusión de la duración al mitificar un pasado aséptico del cual se ha eliminado toda realidad. Se trata de una pura reconstrucción.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Independientemente de los contenidos de la televisión, el entorno tecnológico y la ideología de In­ternet, a los cuales se conecta la gente, acentúan el repliegue sobre sí y la individualización. A tra­vés de la omnipresencia mediática y del mundo virtual, las cosas vienen directamente a la gente, la experiencia se muere. Ahora el aislamiento se produce en el centro mismo del adosado, y no tan sólo de cara al exterior.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J.L.D.: Cada uno está replegado frente a sí mismo, en un consumo de sí mismo. Asistimos a la consumación del espectáculo de la vida, como lo escribió Guy Debord en 1967 en La sociedad del espectáculo. La televisión no es más que la consagración de esta desposesión de la vida y de sí. Ya no estamos en la realidad, estamos cara a cara ante el espectáculo de lo que debería ser. Carecemos incluso de la necesidad de introducir al otro en una relación cualquiera. Es una so­ciedad del onanismo. La alteridad ya no tiene razón de ser.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Habla de infantilización generalizada…</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.: Este proceso es flagrante cuando vemos la publicidad. El individuo se ve reducido a un niño, y éste se reduce a sus emociones. El consumidor está atiborrado, disfruta con la boca abierta al absorber esta leche maternal permanente que se disemina de todas las formas posi­bles. Sólo permanece la emoción, ya no hay reflexión ni espíritu crítico. El adulto es capaz de estar en desacuerdo con las ideas, de situarse en un discurso crítico construido y formar un es­píritu de resistencia consciente de sí mismo. La infantilización, al contrario, consagra el proceso global de alienación deseado del que hablamos. La emotividad primaria que consagra la or­ganiza­ción social actual, basada en la individualización comercial y política, constituye el abono de to­das las manipulaciones.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Habla también de confusión total entre los deseos y las necesidades…</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- Hoy, en el campo de la mercancía todo deseo debe verse satisfecho inmediatamente se­gún el modo de la necesidad, en la posesión. El deseo se ve rebajado al nivel de las necesidades vitales. Ya no nos quedan más que deseos atrapados por el espectáculo de los nuevos objetos encargados de despertarlos. Existimos en función de lo que consumimos y no a través de lo que construimos de nosotros mismos en el campo de la alteridad. La experiencia de la relación con el otro permanece ence­rrada en el deseo mimético de poseer los mismos atributos del éxito y de la realización indivi­duales. Se manipula la dinámica del deseo para estar al servicio del desarrollo del capital.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Habla de la depresión, un hecho social muy extendido. Usted la considera como una forma de re­sistencia mientras que yo la analizo como un estado psicológico que acompaña al repliegue, el miedo al otro, la fascinación por uno mismo…</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- La depresión es la última experiencia humana posible en el universo de la mercancía y de la alienación del valor. Existe una autenticidad de la experiencia que no puede expresarse más que por la depresión, es decir, el sufrimiento. Esta experiencia narcisista, negativa, es insoportable para el que la experimenta, pero constituye también una forma de resistencia, en el sentido de que la mecánica de la adhesión a los valores de la mercancía, tales como el culto de la realiza­ción, ya no funciona. Hay una suerte de cortocircuito. No obstante, es como la revuelta, un tiempo necesario pero insuficiente. Un fogonazo que me ha transformado, pero que no me ha abierto sobre otra cosa. Es necesaria su superación. Pero al menos la depresión nos obliga a de­tenernos y a mostrarnos que todo eso carece de sentido. En cuanto dejamos de creer en ella, el discurso histérico que consagra la desposesión de sí ya no funciona, se convierte en algo inope­rante, caduco, grotesco. Es un cortocircuito de nuestras ilusiones que puede reforzarnos y per­mitirnos mirar a las cosas tal y como son.</span></p>
<p><span style="color: #000000">La segunda parte de su libro se titula «Observaciones psicogeográficas», donde habla de la ciudad media, del área de autopista, etc.; de los no-lugares que nos son familiares.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- Quise evidenciar el hecho de que todo sistema político se comprende a través de su arquitectura. La arquitectura está unida a una época, a una ideología, a una manera de ver lo humano. El no-lugar corresponde al triunfo de las clases medias, es un lugar donde ya no hay historia, ni relaciones sociales, tampoco pasado ni futuro, tan sólo individuos en tránsito que se cruzan en lugares puramente funcionales.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El área de autopista es un lugar fascinante: ahí se está a la vez bien y mal. Mal por que se está en ninguna parte, y al mismo tiempo, bien porque poseemos todos los códigos, sabemos cómo funciona, no existe ninguna sorpresa.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- En el área de autopista no hay cambios, nos contentamos con atravesarla. Estamos seguros de no encontrar a nadie, no pasará nada. Estamos solos mientras no nos hallemos en un lugar colectivo. Nos sentimos seguros, en un lugar sano, limpio. Se ha hecho alarde de la hora a la cual se han limpiado los servicios, no se puede contaminar. Los productos puestos en venta no sirven para nada, es un decorado ficticio en el cual nos sentimos seguros ya que todo es normativo. Todo se conoce por adelantado en un no-lugar. Podemos descansar del estrés que los nuevos modos de producción nos imponen en el trabajo; el no-lugar amuebla esta soledad insoportable que caracteriza al sujeto atrapado en un espacio cerrado.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ve en la cadena hotelera «la apoteosis sublime que consagra la pérdida de la referencia espacial».</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- Estos no-lugares borran la historia y la geografía. Sin pasado, una sociedad no puede construirse. En estas cadenas, cualquiera en la que se encuentre, el decorado es el mismo, una habitación, cuadros en la pared, todo es siempre idéntico. Poco importa que se esté en Estrasburgo, Marsella o Lille, siempre estamos en el mismo lugar, contrariamente a los delirios actuales sobre la sociedad nómada. No hay nomadismo, vamos de una mercancía a otra, de un lugar de producción a uno de consumo, y viceversa.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Habla de las calles peatonales de los centros urbanos. Frente al malestar que todo el mundo percibe, que incluye a los elegidos que se dan cuenta del malestar social en el ambiente, existen tentativas de reocupación de los centros urbanos, pero siempre siguiendo un modelo artificial.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- Intentar rehumanizar lo que ha sido deshumanizado es patético. Con la calle peatonal se quiere hacer creer que se ha recreado un lugar de sociabilidad como si antes hubiera existido con el mercado, donde nos reencontrábamos en el ágora y en la plaza de la ciudad. Hoy en día se trata de galerías comerciales obsesionadas por la seguridad, donde en ocasiones reina una policía municipal armada desde hace poco con Taser [3], que permite cazar a los SDF [4]. Esta tentativa de recrear lo que ya no existe no se basa en una elección de los individuos, sino en un espectáculo. Estas calles peatonales están jalonadas de letreros, cadenas comerciales. Todo eso es falso.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Todo eso está fabricado. Lo que trastorna cuando nos paseamos por las diversas ciudades francesas, es que nos encontramos en todas partes los mismos letreros, organizados de idéntica forma, dispuestos de manera similar. Sólo se puede sentir un pequeño carácter local. Vivimos inundados/as por estos letreros y se ha consumado una uniformización terrorífica.</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- Lo que impresiona es el toque de queda… A las 19 horas, ya no hay vida, todo está cerrado. Cerrado con candado, la vida ha desaparecido. Se trata tan sólo de una construcción para consumir el espectáculo de la vida convertida en imposible.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Sabemos que la crisis energética y el calentamiento climático no permitirán mantener ad vitam aeternam este modo de vida enteramente basado en el coche y en infraestructuras gigantescas. La Tierra no podrá soportar a gran escala este modelo que occidente ha exportado al mundo entero. No siendo sostenible este modo de vida, ¿cómo piensa usted que debería evolucionar?</span></p>
<p><span style="color: #000000">J-L.D.- El capitalismo acumula tantas contradicciones que no puede sino encontrarse en crisis; en efecto una crisis profunda por el hecho mismo de su desarrollo y de su bulimia parece ineludible. Las crisis van a multiplicarse, y a todos los niveles, financiero, industrial, y por consiguiente, social. La cuestión es saber si van a desembocar en una toma de conciencia política y un cuestionamiento radical del fetichismo de la mercancía, en tanto que se trata de una relación social esencialmente alienada. Soy más bien pesimista. Si después de una crisis, el único objetivo es volver al estado anterior y no actuar sobre la realidad de esta dominación de naturaleza ontológica, las crisis se multiplicarán y, fortalecido por sus capacidades de adaptación, su oportunismo, el capitalismo en tanto que ideología se adaptará, como lo ha hecho siempre. La adhesión al sistema actual se asemeja a los mecanismos religiosos de nuestros padres. Este sistema se aferra a nuestra creencia. Fabula. Privado de la fe que le anima, carece de eficacia. Nos encontramos frente a la Religión del capital, como lo decía Paul Lafargue. El desmoronamiento de la creencia común en su sistema ideológico, desembocará fatalmente en una crisis que podría parecerse a una crisis de la religión del capital similar a la del siglo XVIII, que quebrantó los dogmas sociopolíticos del Antiguo Régimen.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Palabras recogidas y editadas por Cédric Biagini.</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;color: #000000">notas:</span><br />
<span style="color: #000000"> [1] Tous propriétaires. Du triomphe des classes moyennes, Homnispères (2007).</span><br />
<span style="color: #000000"> [2] Revista de historia popular.</span><br />
<span style="color: #000000"> [3] Taser, un arma de electro-choque diseñada para incapacitar a una persona o animal mediante una descarga eléctrica. N. de los T.</span><br />
<span style="color: #000000"> [4] Abreviatura de Sans Domicile Fixe, término utilizado para designar a la población sin domicilio fijo, esto es, vagabundos, mendigos y en general personas sin techo. N. de los T.</span></p>
<p><span style="color: #000000">revista Ekintza Zuzena nº 39 <a href="http://www.nodo50.org/ekintza" target="_blank"><span style="color: #000000">www.nodo50.org/ekintza</span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/02/la_ideologia_del_adosado.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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		<title>Ab urbe condita (Desde la fundación de la ciudad)</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Feb 2013 18:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gorvachot</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Y dijeron ea alcemos una ciudad y una torre y su cabeza en el cielo y démonos un nombre para no dispersarnos por el haz de la tierra. Y Adonai descendió para ver la ciudad y la torre que construían &#8230; <a href="http://ecotropia.noblogs.org/2013/02/1587/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000">“Y dijeron ea alcemos una ciudad y</span><br />
<span style="color: #000000"> una torre y su cabeza en el cielo y</span><br />
<span style="color: #000000"> démonos un nombre para no</span><br />
<span style="color: #000000"> dispersarnos por el haz de la tierra.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Y Adonai descendió para ver la</span><br />
<span style="color: #000000"> ciudad y la torre que construían los</span><br />
<span style="color: #000000"> hijos del hombre.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Y Adonai dijo si el pueblo es uno</span><br />
<span style="color: #000000"> y la lengua una para todos y esto es</span><br />
<span style="color: #000000"> lo que ahora comienzan a hacer ya</span><br />
<span style="color: #000000"> no podrá impedírseles nada de</span><br />
<span style="color: #000000"> cuanto meditan hacer.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Descendamos y embabelemos su</span><br />
<span style="color: #000000"> lengua que no entiendan el uno la</span><br />
<span style="color: #000000"> lengua del otro”</span></p>
<p><span style="color: #000000">Versión del texto hebreo del Génesis XI:4-9 según H. Meschonnic (en Les Tours de Babel, TER, 1985).</span></p>
<p><span style="color: #000000"><strong>Ab urbe condita</strong> [1]</span></p>
<p><span style="color: #000000">1. Según la interpretación más habitual dentro de la tradición judeo-cristiana, el mito de la Torre de Babel incluido en el capítulo XI del génesis narra el enfado divino hacia unos hombres que tras sobrevivir al Diluvio resuelven erigir una ciudad donde asentarse y en cuya cabeza alzar una torre con la finalidad de prevenir un segundo diluvio. Se trataría pues, de la historia de un nuevo castigo divino, en el que a los descendientes de Noé se les habría condenado, esta vez por su soberbia.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Existen, no obstante, algunos comentaristas que señalan que en el texto original no existe indicio alguno del escarnio divino que se ha querido leer en él. No hace falta ser un gran adepto de las teorías conspirativas para intuir que las traducciones menos literales de los escasos nueve versos que componen este fragmento (cuya brevedad llama la atención en relación a lo vastamente citado y difundido del pasaje) estarían movidas por intereses espurios. En cualquier caso, la versión que ha hecho de la historia de la Torre de Babel la fábula moral del tercer castigo divino tras la expulsión del Edén y el Diluvio Universal, es la interpretación que a la postre ha prevalecido. Más allá de si resulta pertinente hablar de pecado de soberbia o no, y para evitar entrar en vanas controversias teológicas, lo que nos interesa de este relato es el hecho de que lo que en realidad narra es la crónica de una determinación política de gran calado, y de toda la serie de estrategias que se desplegarán supeditadas a esta determinación primera.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Nos revela a unos hombres y mujeres, que han tomado por una vez su destino con sus propias manos. Describe a una comunidad en ciernes, de hombres y mujeres que pueden y sobre todo… que lo saben. Y allí donde existe una potencia real, no hay pecado de soberbia ni omnipotencia que achacar. Cabe preguntarse ¿qué es exactamente aquello que se juzga, a falta de pecado? Desde esta perspectiva, la conminación a “poblar la tierra” (tal era la condena subyacente al ababelamiento [2] de las lenguas de los constructores) se revela como una estrategia de la providencia, valga decir del poder establecido, para dispersar a esta comunidad al fin encontrada, para minar ese hogar común desmembrando su lengua y diseminando los trozos “por la haz de la tierra”. Después de todo, a ningún poder divino o terrenal le hace gracia que sus súbditos puedan, que hayan aprendido el delicado arte de conjugar sus fuerzas hasta el punto de saberse capaces de conjurar un segundo diluvio, aunque para esto deban tomar el cielo por asalto. Abortar esta (nuestra) potencia es, después de todo, la empresa colosal de toda dominación.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Si algún mérito hay que reconocer a las alegorías bíblicas, es que difícilmente se puedan hallar metáforas más precisas que las que en ellas se emplean, en este caso respecto a los métodos dispuestos para amputarnos como comunidad. Según se recoge en el fragmento, el método utilizado para la dispersión de tanto arrogante albañil fue en un primer momento la confusión de sus lenguas, privándoles de los códigos básicos en los que darse a entender y haciendo estallar la lengua adánica en una profusión de idiomas, arrancando de cuajo la lengua común y con ella, la condición de posibilidad de toda comunidad. A esto se podría añadir un segundo momento en el que a la confusión original se suma la distancia impuesta por un poder que pone tierra de por medio para rematar la faena de la separación, lo que viene a sentar un precedente de aquello que en la actualidad llamamos “ordenación del territorio”, es decir la gestión del espacio y las poblaciones en función de intereses políticos relativos al mantenimiento de un determinado orden social (statu quo), en este caso separar lo que busca reunirse&#8230; cachitos sueltos del sueño colectivo que diría el poeta montonero.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Esa experiencia, la de pensarse en común, es la que nos ha sido hurtada. De ahí que cuando de modo fortuito, casi inadvertido, tropezamos con ella (con un hacer y pensar en común) tenemos la extraña sensación de estar en presencia de una rara avis, o de algún tipo de criatura prehistórica&#8230; o en este caso habría que decir propiamente Histórica. Experimentar el extrañamiento de pensar en común restituye en parte precisamente aquello que nos ha sido escamoteado: el sentido de lo político.</span></p>
<p><span style="color: #000000">2. Ya desde su origen como disciplina separada y al calor de las revueltas de la Comuna, el urbanismo deberá ser pensado según criterios de eficiencia tanto para la producción económica como para el control social, es decir para la separación. El trazado urbano se cuadricula para favorecer el sofocamiento de posibles sublevaciones por medio de la incursión de vehículos motorizados a la par que comienza un proceso de “zonificación” clasista de la ciudad. Se crean barrios periféricos con la intención de alojar a las masas de asalariados venidos del mundo rural para integrarse a una industria fabril emergente. Los límites se desdibujan, las ciudades comienzan a extenderse de modo caótico más allá de las lindes del centro, lo que obliga al urbanismo a prolongarse en la llamada “ordenación del territorio”. La feliz unión de ambas disciplinas y su proyección sobre la totalidad del territorio (o más propiamente, el proyecto de la gestión totalitaria del territorio) es lo que llamamos metropolización. La administración del territorio, es decir de todo espacio donde se desarrolle la actividad humana, queda en manos de especialistas y comienza a regirse no ya en función de intereses y necesidades sociales, sino en atención a imperativos económicos, favoreciendo el desplazamiento de mercancías y el uso generalizado del automóvil que no tardará en convertirse en el amo y señor del territorio.</span></p>
<p><span style="color: #000000">A partir de la segunda mitad del siglo XX se produce un cambio fundamental en el modelo urbano. Cuando el grueso de la producción material se ha desplazado a las zonas más empobrecidas del globo, las ciudades de los así llamados países desarrollados pasan de ser centros de producción de bienes, a convertirse en espacios cuya principal actividad económica es la oferta de servicios. El pasaje del sujeto productor al consumidor se ha efectuado en la península no sin sobresaltos, la conflictividad social que supo tener como epicentro la fábrica y los espacios de sociabilidad en general, supuso el último revés importante dado a un capitalismo en permanente reconversión, los Pactos de la Moncloa son el epitafio del llamado segundo asalto proletario a la sociedad de clases.</span></p>
<p><span style="color: #000000">De modo quizás demasiado esquemático se puede decir que la ciudad fábrica de mercancías ha dado paso a la fábrica de subjetividades. Además de circuitos organizados para el consumo, las ciudades se convierten en zonas de condensación de información, proliferan los sectores económicos relacionados con la comunicación: estudios de diseño y publicidad, agencias informáticas y en general con la llamada “producción inmaterial”. La creación de nuevas &#8220;necesidades&#8221; produce a su vez individuos nuevos. Cada persona se refugia en su vida privada, cada uno con su “pedrada” y liberado de responsabilidades para con los otros. Surgen nuevas formas de vida de las que hay tantas como almas hay en el mundo, todas ellas idénticas en su singularidad.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En éste nuevo escenario la ciudad misma se convertirá en una mercancía (a la que algunos autores llamarán ciudad-marca), que como tal deberá ser sometida a las leyes de un mercado que cada vez más se halla rendido a las órdenes del turismo. Precisamente en esta época, en la que por uno u otro motivo a casi todos nos toca en algún momento ejercer de turistas (a veces incluso en contra de la propia voluntad) y antes de iniciar su diatriba, quizás merezca la pena hacer una pequeña salvedad. La crítica que sigue pretende abordar el fenómeno turístico desde las decisiones políticas que existen detrás de su expansión y las implicaciones e impactos que suele acarrear, y no como un ataque ad hominem sobre los ocasionales viajeros.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Aunque considerásemos que en un momento dado estos merecieran ser repudiados, esto sería a causa de algún tipo de contingencia más que de un juicio moral. En otras palabras, aquí no se trata de si el turista es bueno o malo, de si es más o menos respetuoso, de si tiene la delicadeza de dirigirse a los nativos en su lengua vernácula o si habría que reeducarle en cuestiones de urbanidad, cosas que podrían tener su interés pero simplemente escapan a las pretensiones de este escrito, puesto que de lo que aquí queremos hablar es de cuestiones políticas.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Ekintza Zuzena</span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;color: #000000">notas:</span><br />
<span style="color: #000000"> [1] Ab urbe condita (AUC o a. u. c.) es una expresión latina que significa “desde la fundación de la ciudad”, es decir, “desde la fundación de Roma”, que se sitúa tradicionalmente en el año 753 a. C. Por lo tanto, el año 1 de la era cristiana equivale al año 754 ab urbe condita. Esta expresión era utilizada por los ciudadanos de Roma para la datación de sus hechos históricos.</span><br />
<span style="color: #000000"> [2] “En acadio, Babilonia (Bab-îlu) significa “Puerta de Dios”, pero en el término europeo bâlal (que proviene del acadio Bab-ilu) figura la raíz de confundir, “embrollar”, balal. Es un término frecuente: balbala (árabe), to babble (inglés), balbucir (español), bárbaroi (griego). Sugiere el desarticulado e incomprensible chapurrear de los “extranjeros”, de los “bárbaros”: la lengua de los otros mundos. El juego de palabras que aparece explícitamente en el versículo 9 jugando explícitamente con la proximidad de bavel-bilbel (“se llamó Babel porque el Señor embabeló la lengua”) no ha sido traducido como tal juego en ninguna de las modernas versiones de la Biblia.” Félix de Azua, La torre de los mundos incomprensibles, en Cortocircuitos, pag. 19.</span></p>
<p><span style="color: #000000">revista Ekintza Zuzena nº 39 <a href="http://www.nodo50.org/ekintza" target="_blank"><span style="color: #000000">www.nodo50.org/ekintza </span></a></span></p>
<p><span style="color: #000000">texto en <a href="http://argentina.indymedia.org/uploads/2013/02/ab_urbe_condita__desde_la_fundacion_de_la_ciudad_.pdf" target="_blank"><span style="color: #000000">PDF</span></a></span>
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