La guerra contra el territorio, estadio supremo de la dominación

Durante los últimos doscientos años, la sociedad humana ha evolucionado en permanente conflicto con el hábitat planetario obligada por las normas de la producción capitalista. Una conducta que, al alterar gravemente los procesos que se generaban en el medio rural y natural, ha comportado su destrucción, poniendo en peligro no solamente la continuidad de dicha sociedad, sino incluso la supervivencia de la especie. El entorno industrializado, contaminado y exhausto, se vuelve cada vez más hostil a la vida, más inhumano.

La naturaleza, para nosotros, no es un hecho pre-social, sino un producto de la cultura y de la historia, un espacio definido por un tiempo eminentemente rural, por lo cual usaremos de preferencia la palabra «territorio» al referirnos a ella. Del mismo modo, por «sociedad» entendemos sociedad industrial y urbana, puesto que esa es su forma histórica bajo el régimen capitalista. Tras esta aclaración, advertimos que el territorio se rige por leyes muy diferentes de las que gobiernan la sociedad de masas que lo coloniza. La más importante se enuncia como sigue: todo va conectado, todo se relaciona con todo. Bien al contrario, en la sociedad masificada cada elemento actúa desconectado del resto, y no son las necesidades humanas las que lo determinan, sino que, al revés, es él quien determina dichas necesidades. El territorio es naturaleza mal socializada; la sociedad, humanidad mal naturalizada.

El funcionamiento normal de la naturaleza/territorio es cíclico: todo retorna al principio. No hay residuos. Las sustancias básicas van de un lugar a otro mediante circuitos cerrados; los desperdicios de un proceso constituyen la materia prima del proceso siguiente, y así sucesivamente, hasta volver al comienzo. En cambio, los procesos de la civilización técnica son lineales: los restos sólidos y líquidos van depositándose al final hasta contaminar tierra y aguas por un lado, y por el otro, los gaseosos van acumulándose en la atmósfera hasta envenenarla, calentar el planeta más de la cuenta y trastornar el clima. Tanto en lo relativo al territorio, como en lo que concierne a la urbe, cualquier modificación se paga. Cada innovación tiene su respuesta no deseada; los cambios repentinos acarrean desventajas inevitables. La tecnificación y quimicalización de la sociedad productivista impactan en el ambiente y, de carambola, en la misma sociedad. La concentración de la población en áreas cada vez más pequeñas, convierte enfermedades aisladas en epidemias. Una alimentación industrializada causa daños en la salud antes impensables. La humanidad entera queda atrapada en el choque entre el medio natural territorial y el medio artificial urbano, entre los procesos cíclicos, equilibrados y conservadores del territorio, y los procesos lineales, descompensados y expansivos de la sociedad industrial. En consecuencia se produce una crisis, la de verdad.

Si ignoramos el territorio, la crisis puede ser planteada como problema ambiental secundario a resolver con medios técnicos y disposiciones legislativas; cuestión de investigar, de innovar, de legislar, de impuestos, de inversiones, etc., nada que «los mercados» no puedan regular o que el Estado no pueda controlar. Si por el contrario, ignoramos la sociedad (y por consiguiente ignoramos el capitalismo), la crisis entonces puede contemplarse como un problema de civilización, cuyo responsable exclusivo es la especie humana, esa engañosa «cumbre de la creación», crisis que puede arreglarse con un control demográfico extremado, meditación trascendental, dietas veganas o primitivismo. Una posición lleva a sobrevalorar las nuevas tecnologías y la política convencional, mientras que la otra nos conduce al rechazo insensato de cualquier herramienta y a la animalización. Ambas se instalan en el irracionalismo, aunque de signo opuesto en cada caso; el primero, optimista, se inscribe en la instrumentalización del individuo y la artificialización total de la vida; el segundo, pesimista, lo hace en el antiespecismo y el espiritualismo místico, es decir, en la negación de la cultura y de la función histórica de la humanidad en el mundo. Una posición llega a justificar cualquier desastre ambiental en nombre de los supuestos beneficios aportados por la tecnología, y la otra aplaude cualquier catástrofe humanitaria con tal de reducir el número de seres humanos en el planeta, de forma que su odiosa preponderancia termine.

Entre los dos extremos hay posiciones intermedias, unas postulando un desarrollismo «sostenible» y otras inclinándose hacia el decrecimiento; no obstante, las primeras distinguen sin motivo entre crisis ambiental y economía, como si tuvieran poco que ver entre sí, queriendo superar una sin perjudicar a la otra. Eso falsea la cuestión territorial al presentarla como un problema conservacionista, no como un problema social, lo que les sitúa en el mismo terreno que el desarrollismo radical, y así pues les conduce al pacto con los agentes económicos e institucionales, que son en último extremo quienes deben de tomar las medidas oportunas. Por lo que respecta al decrecentismo, sus partidarios evitan el mismo error en la teoría para cometerlo en la práctica. Separan la economía de la política, menospreciando la defensa del territorio para fiarlo todo al Estado, entidad que debería estar por encima del bien y del mal pero que no es sino el Capital en su forma política. La solución parecería concretarse en las iniciativas ciudadanistas de cooperación, que, bien con el apoyo, o bien con la neutralidad de las instituciones, intentarían ocupar pacíficamente los espacios olvidados por el crecimiento económico.

Nosotros creemos deseable una relación armónica de la sociedad con la naturaleza y, por consiguiente, de la ciudad con el territorio. Para nosotros es un error considerar las dos cosas como si fuesen realidades separadas. No existe un rincón de la naturaleza que no tenga huellas sociales, ni lugar de la sociedad a salvo de las intemperancias naturales. Un planteamiento correcto de la cuestión hará que veamos los problemas ecológicos como sociales, y los problemas sociales como ecológicos, por la sencilla razón de que la crisis es única, global, a la vez ecológica y social, territorial y urbana. Las leyes que ordenan la naturaleza y el territorio no han de entrar forzosamente en contradicción con las leyes que estructuran la sociedad urbana. Pero en verdad, el funcionamiento industrial de la sociedad hace tiempo que declaró la guerra al medio ambiente, o sea, al territorio. Y a la guerra se responde con la guerra.

Aquello que los ecologistas expertos y asesores de empresas y partidos llaman «guerra de la sociedad contra la naturaleza» es en realidad una guerra del sistema económico que parasita la sociedad contra ella misma. La sociedad es la verdadera víctima; los males de la naturaleza son daños infligidos a ella. El principio del beneficio privado como norma fundamental de funcionamiento social es el causante de esta guerra. El dominio de una economía separada de las necesidades sociales sobre cualquier otra actividad ha desembocado en una guerra contra todo lo que obstaculiza la realización inmediata del beneficio, ya sea la naturaleza, el territorio, la tradición o las mismísimas relaciones sociales. Eso significa guerra contra cualquier impedimento puesto al mercado, y por lo tanto, contra cualquier barrera al crecimiento de las fuerzas productivas.

La primera gran guerra de la economía autónoma contra la sociedad y el territorio, que tuvo lugar a lo largo del siglo xix, recibió el nombre de «revolución industrial», involuntariamente irónico, ya que se trataba de una verdadera contrarrevolución. El territorio se valorizó entonces como mercado de la tierra. La última, la más mortífera, aquella donde el desarrollo deviene principio político y las fuerzas productivas se vuelven ampliamente fuerzas destructivas, comenzó a partir de los años cincuenta del siglo pasado. En aquel momento la búsqueda de productividad originó cambios tecnológicos de tal magnitud que entraron en conflicto con el medio territorial y urbano de forma nunca vista antes. Tanto por culpa de las transformaciones introducidas en la agricultura, la construcción, el transporte y la distribución, como por culpa de la producción de energía y el desarrollo de la industria petroquímica, la contaminación se generalizó y se produjo el sobrecalentamiento global. El territorio se convirtió en mercancía esta vez como espacio multiusos.

La industrialización de la agricultura trajo consigo el uso masivo de fertilizantes y plaguicidas, con la subsiguiente polución de tierras, ríos y aguas subterráneas, eutrofización, lluvia ácida, mortandad de la fauna y aumento del cáncer. En la actualidad la huida hacia delante se ha materializado en los transgénicos. La salida al mercado de automóviles de gran potencia fue responsable de la niebla fotoquímica conocida como smog que cubrió las metrópolis como si fuera un sombrero, de resultas de la emisión a la atmósfera de ingentes cantidades de polvo, dióxido de nitrógeno e hidrocarburos volátiles producidos en la combustión de la gasolina. La mortalidad por cáncer, alergias y enfermedades cardiovasculares aumentó proporcionalmente desde entonces. Además, la sustitución del transporte por ferrocarril por el de carretera multiplicó la demanda de combustible, y la urbanización progresiva hecha posible por el coche, incrementó la de cemento y asfalto, impactando mortalmente en el territorio. Las nuevas condiciones de vida en el reino de la mercancía implicarían el consumo de un montón de productos y derivados químicos: detergentes, fibras sintéticas, envases y carcasas de plástico, sucedáneos, aditivos, fármacos, cosméticos, etc., consumo que contribuyó a la mala alimentación y a la contaminación y, por consiguiente, al deterioro de la salud y del entorno. Encima surgió el problema grave de la eliminación de residuos y basuras, lo cual nos llevó a los vertidos incontrolados y a la incineración, y por lo tanto, a la dioxina. Más contaminación entonces, mayor regresión de la fauna y la flora, más enfermedades. Para acabar, el despilfarro de los recursos finitos, principalmente energéticos, obligó primero a la construcción de centrales térmicas y nucleares, y después, a las renovables industriales, al fracking y a los agrocombustibles.

El nuevo salto cualitativo en la industrialización del mundo y en la agresión al territorio ha dado lugar a la constitución de una nueva oligarquía capitalista transnacional compuesta por los dirigentes de los grandes bancos y las grandes corporaciones multinacionales del transporte, de la energía, de la química y los plásticos, de la agroalimentación, la construcción y las grandes superficies. Dicha oligarquía acapara toda la decisión, envenena el planeta y encima saca beneficios con la descontaminación y el reacondicionamiento «verde» de los procesos productivos. El círculo suicida de la destrucción se cierra con una concentración inaudita de poder y una evolución paralela de la desigualdad social, la pobreza y las epidemias a escala mundial.

El régimen social capitalista, pese haber triunfado, presenta síntomas evidentes de agotamiento tras la mundialización de los mercados, al no poder crecer la economía al ritmo suficiente. Ha tropezado con sus límites internos. La ruina del territorio debido a la contaminación, la destrucción de tierras de cultivo y el cambio climático, así como la crisis energética que se anuncia por la superación de los «picos» de la producción de petróleo y gas natural, indican en negativo sus límites externos. Habrá que buscar remedio no en el rechazo de la tecnología, sino en la promoción de tecnologías benignas y convivenciales, tecnologías que no condicionen ni alteren las relaciones sociales libres y solidarias, sino que al contrario las fomenten y refuercen. En energías renovables descentralizadas; en una agricultura ecológica que restablezca los sistemas naturales de fertilidad y de control de plagas; en un transporte público colectivo; en una producción local orientada hacia la satisfacción de necesidades en armonía con el medio. Abandono inmediato del vehículo privado, de la petroquímica, de los combustibles fósiles, y, en general, de la producción de masas. No es un retorno a la naturaleza, sino a la armonía con la naturaleza. Ahorro, diversidad, reciclaje, frugalidad, asambleismo… algo no realizable sin una revolución social.

La aplicación de remedios revolucionarios resulta imposible en sociedades que no sean predominantemente rurales, horizontales e igualitarias, y en consecuencia, comunitarias en un contexto antidesarrollista de desurbanización y desglobalización. Un programa que promueva tal tipo de sociedad desafía a las poderosas fuerzas que dirigen la actual sociedad de la masificación y la exclusión. Sus ganancias –y su poder– van ligadas a su permanencia y a la intensificación de sus trazos característicos. Dichas fuerzas han elegido la vía tecnológica, lo que quiere decir más casas, más cosechas, más automóviles, más capitales, más consumo, más gente. Han optado por el desastre que les sea más productivo y les salga más rentable. Ninguna modificación de la producción, la circulación o el consumo de mercancías que vaya contra sus intereses será aceptada sin lucha. Pero ninguna lucha que no consiga hacerlas retroceder vale la pena. No existen vías blandas de transición: todas las alternativas al capitalismo serán duras. El combate será muy desigual: por un lado están los ejércitos mercenarios de la oligarquía; por el otro, las mal equipadas movilizaciones populares. Sin embargo, no por eso tiene el Poder la victoria asegurada. Si las fuerzas justicieras de la verdad son todavía débiles, los errores catastróficos cometidos por la Dominación reequilibran los platillos de la balanza.

fuente https://argelaga.wordpress.com/2015/04/10/la-guerra-contra-el-territorio-estadio-supremo-de-la-dominacion

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Epidemia química: tóxicos ambientales. Entrevista con Carlos de Prada

Carlos de Prada* es presidente del Fondo Para la Defensa de la Salud Ambiental (FODESAM) (1). Habla sobre los tóxicos sintéticos que la industria crea casi sin ningún tipo de control y de los efectos sobre el ser humano y el planeta en general. Se cree que existen cien mil productos sintéticos, de los cuales fueron estudiados sólo (y no siempre a fondo) el 1% de los mismos.

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La lucha contra la desnaturalización del mundo

“Una de las facetas es la desnaturalización de su naturaleza química, que está siendo muy profundamente alterada, mucho más de lo que la gente piensa, y además con unos efectos no solamente ya de la naturaleza misma, de la fauna, sobre la flora, sino también sobre el ser humano.”

La epidemia química

La crisis de salud producida por la contaminación química cotidiana. Hay desatada una epidemia derivada de la exposición a contaminantes químicos en nuestro planeta. Lo que pasa es que no se habla mucho de ella, por ejemplo en los medios de comunicación, sí por contra se habla mucho de ella, por ej. en las publicaciones científicas, hay millares de publicaciones científicas que nos habla de estos efectos de los contaminantes químicos sobre la salud de la personas, asociándolo, según los casos a enfermedades como el cáncer, las enfermedades autoinmunes, el asma, las alergias, los problemas de fertilidad, los problemas neurológicos de los niños, etc; es decir una serie de interminable, muy larga, de problemas sanitarios asociados, también la diabetes, incluso hay una corriente científica que explica que está asociado al incremento de la obesidad, con mayor o menor medida, con los contaminantes químicos, por alteraciones que se producen cuando un ser humano está dentro del seno de su madre y se expone a una serie de contaminantes, por ejemplo contaminantes de acción hormonal, que son mucho problemas de salud, que están además en crecimiento.

Si uno observa las gráficas del cáncer, del asma, de las alergias, de las enfermedades autoinmunes, los problemas de reproducción, estos problemas están creciendo de una manera extraordinaria, precisamente desde los años 50, de manera muy especial, es decir cuando empieza el boom de la industria química, que se ha multiplicado prácticamente de forma exponencial desde entonces.

Crecimiento exponencial de la industria en algunas décadas

Hasta ese momento, prácticamente, sí había una industria química, pero no era gran cosa, y en estos momentos se ha multiplicado cientos de veces el volumen de sustancias químicas; más de cien mil sustancias químcias sintética ha producido el hombre, sustancias químicas que no había en la naturaleza, de esas más de cien mil sustancias, solamente se ha estudiado, medianamente, de manera adecuada, si acaso, y sin siquiera, en torno a menos del 1% de esas sustancias. El otro 99 no se ha estudiado debidamente, como digo es que no llega al 1%, y digo más o menos debidamente porque tampoco de manera completa; es decir está poco estudiado; lo que sí se ha estudiado sobre las centenares de sustancias que hay estudios realizados pues es lo que hemos comentado.

Sustancias químicas esparcidas por todo el ambiente

Son sustancias que pueden ser encontradas prácticamente en todo lo que nos rodea. Es como lo de los microbios, hasta ahora se ha venido preocupando la medicina en enfermedades, sobre todo, producida por microorganismos pero hay otros agentes patógenos que son las sustancias químicas, que también son onmipresentes, están por doquier, por ejemplo, pueden ser sustancias aplicadas como retardantes de llama a unas cortinas, estos retardantes de llama han aparecido, por ejemplo, en los osos polares del Aŕtico, donde por supuesto allí los osos no tienen cortinas, ni tienen sofás ni tienen nada donde se hayan aplicado retardantes de llama.

Hay muchas formas por las cuales estos tóxicos se diseminan o acaban en nuestro entorno, una de ellas son las emisiones industriales, por ejemplo una planta de incineración de residuos emite dioxinas a la atmósfera, esas dioxinas se depositan luego en los pastos, son comidas por los animales y a través de la cadena alimentaria nos llega.

El mercurio de una central térmica o una planta de producción de cloro o de fabricación de plásticos con celdas de mercurio contamina las aguas, acaba en los peces (de río y de mar). Hay especies marinas que tienen alto contenido de mercurio, que también a través de la cadena alimentaria nos llega.

La casa como un nicho de expansión química tóxica

Otras sustancias pueden estar en los productos de limpieza que se aplican en los hogares, que luego quedan formando parte del polvo doméstico o bien, son compuestos volátiles que respiramos. No nos damos cuenta de que, con independencia de la contaminación industrial que la que la gente está más familiarizada con ella, muchas veces el lugar donde más nos podemos exponer a tóxicos de manera inadvertida es el propio hogar; tóxicos que pueden a haber llegado a través de fragancias, de perfumes, de ambientadores, de cosméticos, de productos de aseo, de productos de limpieza, de las pinturas que se utilizan en las casas que pueden contener una serie de sustancias, los plásticos que pueden liberar sustancias como los ftalatos, aunque a veces a la gente le suena muy raro.

Los ftalatos (2) son un grupo de sustancias entre las que se encuentran las más problemáticas, es innumerable la cantidad de fuentes de exposición que uno pueden tener a estas sustancias.

Conciencia sobre la problemática

En España hay una conciencia bastante escasa, pero por ejemplo en el centro de Europa existe una conciencia mayor; por ejemplo el consumo ecológico es mayor en estos países que en España, que es uno de los mayores productores europeos de agricultura ecológica que no utiliza pesticidas y consiguientemente estos alimentos no contienen residuos de pesticidas y sin embargo todo va a exportarse. Lo que sí es que se consume comparativamente poco, como por ejemplo cosmética ecológica o pinturas ecológicas se consume poco porque hay poca conciencia.

O sea que existiendo alternativas, porque existen alternativas para prácticamente todo, a lo mejor no se está potenciando todo lo que se debiera, porque existe una escasa conciencia de la población, que sería muy importante, porque simplemente cambiando no para que se asuste o que diga ‘qué mal está el mundo’, ‘qué vamos a hacer!’, no; hay alternativas a todo, pero lo primero es cobrar conciencia del problema para luego pasar a esas alternativas. El consumidor tiene un poder mucho más grande del que imagina. Simplemente no comprando un producto no ecológico y comprando uno ecológico con eso estás consiguiendo que los que no producen ecológicamente acaben poniéndose las pilas para posteriormente intentar, hay muchos ejemplos de eso.

Normativas y reglamentaciones en Europa

Se hace bastante poco y las cosas más importantes que se han hecho, por ejemplo la normativa del Reglamento Reach (3) en Europa, fue bastante torpedeado por los poderes industriales. Incluso una vez ya aprobado, los primeros borradores eran muy buenos, muy exigentes, pero se fueron descafeinando bastante, finalmente se aprobó algo, que por lo menos era mejor que la situación precedente que era casi de descontrol en el tema de las sustancias químicas, pero luego tampoco se está haciendo mucho para que lleve realmente a efecto; puede quedar en papel mojado si no se ponen las pilas. Esta normativa Reach debería cambiar eso (de que sólo se hayan estudiado el 1% de las sustancias químicas). Entró en vigor en 2007 y va muy lentamente y son miles y miles de sustancias las que habría que evaluar.

Realmente hay un descontrol bastante grande y eso hay varias maneras de cambiarlo: uno es presionando a las autoridades y a las empresas y otro con las decisiones individuales que tienen un poder, también, muy importante.

Existen alternativas de productos no tóxicos?

Parece por la desinformación que existe que no hay otro remedio, claro, si no produces con pesticidas, cómo vas a producir? si hay millones de hectáreas de agricultura ecológica que producen perfectamente sin ningún problema, cómo vas a cambiar un producto de limpieza por uno que no contenga una serie de sustancias derivadas del petróleo, sintéticas que pueden producir, eventualmente, consecuencias.

Hay productos de limpieza que no contienen esas sustancias y con los cuales limpias exactamente igual la casa, cosméticos, productos de aseo personal que la gente pone sobre su piel haciendo pasar al torrente sanguíneo sustancias, en algunos casos conflictivas como los ftalatos. Hay toda una línea de cosméticos naturales que llevan adelante un montón de empresas, donde se puede también, sin incorporar al organismo esas sustancias. Hay alternativas a todo, lo que pasa es que no hay una debida información por parte de la gente para saber eso, tampoco se le facilita.

Consejos finales

No adopten esa táctica a veces tan utilizada, que no es la adecuada en ninguna situación, que es la del avestruz, que hay muchas gente que piensa que mejor no saberlo, pues no, es mejor saberlo. Es como si vas por un desfiladero en una montaña y dices ‘uy qué miedo!’, me tapo los ojos para no ver, bueno, pues te puedes caer por el barranco. Es mucho más fácil ver las cosas, saberlas, asumirlas y eso te da un mapa de la situación que luego te puede llevar a una solución. No es tanto lo que hay que saber, son una serie de cosas muy básicas y es sencillo, pues a lo mejor no evitando todos los tóxicos, que es muy complicado, tal y como se ha llegado a la situación, pero sí evitar por lo menos un porcentaje de ellos. Y si evitas un porcentaje estás dando ya al organismo una ocasión de recuperarse.

Que se tomen en serio estas cosas, que intenten saber acerca de estos asuntos, porque realmente es algo que puede tener unas implicaciones muy importantes para, por ejemplo, la salud de sus hijos. Por cierto los niños, son, además, particularmente sensibles a los contaminantes químicos, acumulan más tóxicos que nosotros, los eliminan peor; son más sensibles a sus efectos, aunque sea solamente pensando en los pequeños, yo creo que sería importante que la gente intentara saber un poquito de estas cosas.

Fundación Vivo Sano
www.vivosano.org

notas:
1) http://www.fondosaludambiental.org
2) Ftalato https://es.wikipedia.org/wiki/Ftalato
3) Reglamento Reach http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos/reglamento-reach

* Carlos de Prada es naturalista, periodista y escritor. Autor de libros Manual de fauna de España y Europa (1992), Tierra Quemada: Políticos y Empresarios Contra la Naturaleza: el Negocio Verde (1995), Los Cisnes de Urd. Naturaleza y Mito en la Edda (1997) Paraísos Perdidos (2006), Sensibilidad Química Múltiple: el Riesgo Tóxico Diario (2010), Anti-tóxico, Vive una Vida Más Sana (2010), La Epidemia Química (2012), Hogar Sin Tóxicos (2013).

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(presentación) Del Asesinato de la Naturaleza como una de las Bellas Artes

Presentación de 27 páginas en formato PDF, que es, fundamentalmente, un intento gráfico de señalar responsabilidades sociales políticas (individual y colectivamente hablando). Un cuadro lo que hemos generado como especie en el planeta en un par de siglos.

Es, ademas, un rezo contra todos los correos basura y cadenas que se reenvían sin más como parte del mismo juego de la vida: nacer (recibir), aceptar (leer) y reproducir (reenviar) sin mayor freno que un buen palazo a tiempo o ver las flores crecer desde abajo. Un grito desesperado y afónico contra la reproducción de lo virtual-social, a favor de lo propio, de la creación, de la producción. Lo ya dicho, por la crítica a todo nivel contra la masificación estandarizada (y estandarizante) de slóganes, creencias, formatos, lenguajes, cuerpos, vestimentas, actitudes que, por si fuera poco, serán algunos de los habitus humanos que ejecutaremos, más temprano que tarde, un holocausto ambiental en tiempo record, si hablamos en términos de vida terrestre.

Copia y difunde… si te da la gana!

• Introducción

Trabajo visual como intento para reflexionar sobre el materialismo racionalista del humano y señalar este comportamiento hacia todo lo que lo rodea, como la principal causa de deterioro ambiental sostenido, con la destrucción física, psicológica y espiritual de la humanidad misma, que conlleva, además, el sufrimiento y extinción de miles de especies, el agotamiento y/o la aniquilación de los bienes comunes, convirtiendo en mercancía lo que no destruye, quebrando así los mecanismos de equilibrio del planeta, dándole cada vez más forma al irreversible ecocidio en marcha…

• Página 2

“Lo que no somos capaces de cambiar debemos por lo menos describirlo.” Rainer Werner Fassbinder

• Página 3

“La organización de la economía entera hacia la consecución del mejor-estar es el obstáculo mayor al bienestar.” Ivan Illich

• Página 5

“El proceso de globalización capitalista se realizó a expensas de millones de personas, tanto en los países desarrollados como subdesarrollados, que quedaron en la pobreza y la exclusión… los más importantes empresarios del planeta tienen sus razones: mantener una ilusión. Si nos sacrificamos, en algún momento, todos podemos acceder a las riquezas que se producen. Todos podemos ser propietarios. Un solo dato es suficiente para demostrar su falacia: si el mundo consumiera en la misma proporción que EEUU se necesitarían siete planetas para abastecerlo” Enrique Carpintero

• Página 6

“No hay un documento de civilización que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie.” Walter Benjamin

• Página 7

“…Quien domina es siempre heredero de todos los vencedores. Por eso, la empatía con el vencedor favorece en cada caso al dominador del momento.” Walter Benjamin

• Página 8

“Cuanto menos eres, cuanto menos exteriorizas tu vida, tanto más tienes, tanto mayor es tu vida enajenada y tanto más almacenas de tu esencia… Todo lo que el economista te quita en vida y en humanidad te lo restituyen en dinero y riqueza, y todo lo que no puedes lo puede tu dinero.” Karl Marx

• Página 9

“Nadie puede nada contra esta circularidad de las masas y de la información. Cada uno de los dos fenómenos esta hecho a la medida del otro: ni la masa tiene opinión, ni la información la informa: una y otra siguen alimentándose monstruosamente: la velocidad de rotación de la información aumenta el peso de las masas, y no es en absoluto su toma de conciencia.” Jean Baudrillard

• Página 10

“En el mismo momento que dejásemos de construir, se derrumbaría todo.” El Roto

• Página 11

“La violencia y el saqueo como instrumento de creación de riqueza son esenciales al proceso de colonización de la naturaleza y de nuestros cuerpos a través de nuevas tecnologías.” Vandana Shiva

• Página 13

“El use-y-tire, el consumismo desenfrenado, la idea de que a mayor consumo y mayor derroche estamos mejor, ha insuflado nuestra cultura contemporánea; el american way of life ha logrado ganar también esta batalla y la gente se ha infantilizado a tal punto que sólo le preocupa ‘no ver’ la ‘caca’ que produce cada día, como si el planeta fuera infinito y la contaminación fuera tan real como los renos de Santa Claus.” Luis E. Sabini Fernández

• Página 14

“El Capitalismo es depredador por excelencia, sólo entiende de beneficio, es inmoral por definición, no existen personas, sino consumidores-productores, no existe la naturaleza, los eco-sistemas, sino los recursos naturales, las materias primas. Todo el progreso, los avances tecnológicos, los inventos, la ciencia… es utilizado para ello, para aumentar, por un lado, su capacidad de integración, dominación, vigilancia y control de las mentes y cuerpos de las personas y de los pueblos y, por otro, para aumentar su capacidad de control, rentabilización y destrucción de la naturaleza y sus ecosistemas.” Ekintza Zuzena N°35

• Página 15

“Asi como los negocios son los negocios, la acumulación inacabable de dinero, así la guerra es el matar, la acumulación inacabable de cuerpos muertos.” Ivan Illich

• Página 17

“La indiferencia es feroz. Constituye el partido mas activo, sin duda el mas poderoso de todos. Permite todas las exacciones, las desviaciones mas funestas y sórdidas. Este siglo es testigo trágico de ello. Para un sistema, la indiferencia generales una victoria mayor que la adhesión parcial, aunque fuese de magnitud considerable. En verdad, es la indiferencia la que permite la adhesión masiva a ciertos regímenes; las consecuencias son por todos conocidas. La indiferencia casi siempre es mayoritaria y desenfrenada… El peligro no está tanto en la situación, que se podría modificar, como precisamente en la aceptación ciega, la resignación general a lo que se nos presenta en bloque como algo ineluctable.” Viviane Forrester

• Página 18

“Poco a poco parece que nos estamos acercando al momento en que el grande, poderoso y aparentemente indestructible buque que es nuestra moderna civilización, choque contra la gran masa sumergida de nuestro formidable auto-engaño, de la estéril racionalidad con la que falseamos nuestra naturaleza.” Rolf Behncke

• Página 19

“La sociedad de la abundancia halla su respuesta natural en el saqueo.” Guy Debord

• Página 20

“Hemos limitado nuestra visión del mundo a los marcos de nuestras instituciones y somos ahora sus esclavos. Las fábricas, los medios de comunicación, los hospitales, los gobiernos y las escuelas, producen bienes y servicios especialmente concebidos, enlatados de manera tal que contengan nuestra visión del mundo. Nosotros, los ricos, concebimos el progreso en términos de la creciente expansión de esas instituciones. Concebimos el perfeccionamiento del transporte en términos de lujo y seguridad enlatados (…) Creemos que el bienestar cada vez mayor se origina en la existencia de un numero creciente de doctores y hospitales, que enlatan la salud entendiéndola como una prolongación del sufrimiento. Hemos llegado a identificar nuestra necesidad de un aprendizaje creciente con la demanda de un mayor confinamiento en las aulas de clase. En otras palabras, la educación es hoy un producto enlatado, que incluye guarderías, certificados para trabajar y derechos de voto, todo ello empaquetado con el adoctrinamiento en las virtudes cristianas, liberales o marxistas.” Ivan Illich

• Página 21

“No podemos obviar, por parte de la oligarquía, un deseo inconsciente de catástrofe, la búsqueda de una apoteosis del consumo que llegaría hasta el consumo del propio planeta Tierra por medio del agotamiento, el caos o la guerra nuclear.” Herve Kempf

• Página 22

“Los peligros medioambientales y técnicos provienen ante todo de las victorias imparables de una industrialización lineal y ciega a sus consecuencias que devora sus propios fundamentos naturales y culturales.” Ulrich Beck

• Página 23

“En EE.UU el 90% de la propaganda de la industria alimentaria se refiere a productos que los expertos en salud no consideran nutritivos ni saludables.” Stepahn Rössner

• Página 24

“En la Globalización Económica Capitalista, es decir, en la IV Guerra Mundial, el ‘enemigo’ es el planeta mismo, no sólo sus habitantes mayoritarios, también todo lo que contiene: la naturaleza. Si esto es ‘autogol’ no debe sorprender, la estupidez es la dama de compañía de la codicia capitalista. En esta guerra, la Nación agresora es Multinacional…” Subcomandante Marcos

• Página 25

“Que triste es pensar que la naturaleza habla y el ser humano no la escucha” Victor Hugo

• Página 27

“(…) Precisamente en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo, nosotros deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida.” Umberto Eco (1967)

Libros y textos relacionados

· Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, de Karl Marx
· La Teoría de la Clase Ociosa (1899), de Thorstein Veblen
· El arte de amar (1956), de Erich Fromm
· La Ciudad en la Historia (1961), de Lewis Mumford
· Primavera Silenciosa (1962), de Rachel Carson
· La Sociedad del Espectáculo (1967), de Guy Debord
· Hombre, Medicina y Ambiente (1968), de René Dubos
· La Sociedad Desescolarizada (1971), de Ivan Illich
· Anatomía de la Destructividad Humana (1973), de Erich Fromm
· La pobreza planificada (1981), de Ivan Illich
· Las Estrategias Fatales (1983), de Jean Baudrillard
· El Horror Económico (1996), de Viviane Forrester
· Modernidad Líquida (2000), de Zygmunt Bauman
· Como los Ricos Destruyen el Planeta (2007), de Herve Kempf
· Futuros, contra una Visión Autoindulgente del Desastre Planetario (2012), de Luis E. Sabini Fernández
· Mal Comidos (2013), de Soledad Barruti

Videos y documentales relacionados

· Koyaanisqatsi (1982), de Godfrey Reggio
· Chronos (1985), de Ron Fricke
· Powaqqatsi (1988), de Godfrey Reggio
· Ilha das Flores (1989), de Jorge Furtado
· Baraka (1992), de Ron Fricke
· Heisei Tanuki Gassen Pompoko (1994), de Isao Takahata
· Microcosmos: Le Peuple de l’Herbe (1996), de C. Nuridsany y M. Perennou
· Naqoyqatsi (2002), de Godfrey Reggio
· Surplus: Terrorized Into Being Consumers (2003), de Erik Gandini
· Le cauchemar de Darwin (2004), de Hubert Sauper
· Hambre de Soja (2004), de Marcelo Viñas
· The Corporation (2004), de Mark Achbar, Jennifer Abbott
· Unser Täglich Brot (2005), de Nikolaus Geyrhalter
· Workingman’s Death (2005), de Michael Glawogger
· We Feed the World (2005), de Erwin Wagenhofer
· Earthlings (2006), de Shaun Monson
· Fast Food Nation (2006), de Richard Linklater
· Zeitgeist: The Movie (2007), de Peter Joseph
· Garbage Warrior (2007), de Oliver Hodge
· The Story of Stuff (2007), de Louis Fox
· Le Monde Selon Monsanto (2008), de Marie-Monique Robin
· Home (2009), de Yann Arthus-Bertrand
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raas
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¿Biodiversidad sintética?

Para sus promotores, agresivos y muy bien financiados por la Fundación Gates o trasnacionales, se trata de pequeños cambios, apenas una edición genética.
 
La biología sintética, una actualización de la ingeniería genética que viabiliza nuevas construcciones transgénicas y otras alteraciones en seres vivos, ha atravesado las discusiones en la conferencia global del Convenio de Biodiversidad (CDB) de Naciones Unidas, reunido desde el 4 al 17 de diciembre en Cancún, México.
 
Desde nuevos riesgos al ambiente y la salud, enormes desafíos de bioseguridad, hasta el tema de la nueva biopiratería digital, pasando por la posibilidad de extinguir especies o construir armas biológicas, nadie se pudo quedar al margen del debate. Para sus promotores, agresivos y muy bien financiados por la Fundación Gates o trasnacionales, se trata de pequeños cambios, apenas una edición genética, casi como cambiar una palabra en un texto, pero prometen resolver (¡otra vez!) desde el hambre hasta el cambio climático y las enfermedades. Los más osados quieren manipular especies silvestres y hacer ingeniería de ecosistemas, prometen terminar la malaria y hasta revivir mamuts. Curioso que las propuestas de esta nueva raza de conservacionistas sea extinguir especies, pero las que ellos decidan que no es preciso conservar.
 
Apenas comenzada la conferencia, más de 170 organizaciones de todo el mundo, incluidas las mayores redes globales de campesinos, como la Vía Campesina, ambientalistas como Amigos de la Tierra y otras sindicales, sociales y de consumidores demandaron al CDB detener la tecnología de extinción de especies, refiriéndose a los impulsores genéticos. Se trata de una nueva aplicación de ingeniería genética, que está dirigida a alterar especies silvestres, desde insectos a plantas o animales, para forzar la permanencia de un carácter transgénico a través de generaciones, lo cual podría llevar a la extinción de una especie, dependiendo del carácter que se inserte (1). El llamado tuvo repercusión en varias delegaciones, principalmente el grupo de países de África, que planteó la necesidad de aplicar un estricto principio de precaución ante estos nuevos riesgos. El tema sigue en consideración.
 
Según explicó la doctora Ricarda Steinbrecher, de la Federación de Científicos de Alemania, mientras que los transgénicos aplicados a cultivos están construidos para expresarse en semillas que hay que plantar (aunque a través del polen se crucen con cultivos no transgénicos, contaminándolos) con los impulsores genéticos, el objetivo es que se diseminen agresivamente en el ambiente y que persistan a través de muchas generaciones. Cuando la alteración es para que las especies solamente tengan machos en su descendencia, el objetivo es eliminar una población completa. Y aunque no funcione como afirman sus promotores, el desequilibrio genético podría llevar a cambios imprevistos. Eliminar una especie –o una población de ésta– tendrá una cascada de repercusiones en todo el ecosistema: todas las especies son parte de un conjunto complejo de co-evolución y co-adaptación, parte de las cadenas alimentarias y otros procesos. Incluso aquellas que algunos consideran plagas (como ratones o malezas) o que son vectores de enfermedades (como mosquitos), surgen y se desarrollan porque ese sistema crea un nicho para ellas por alguna razón.
 
Los impulsores genéticos no toman en cuenta ninguna de estas relaciones, solamente pretenden eliminar lo que sus promotores definen como problema, sin tocar las causas, las condiciones ambientales –muchas veces ambientes degradados por otras tecnologías, megaproyectos y alto uso de agrotóxicos– ni las condiciones de salud y socio-económicas de las personas afectadas, que en la mayoría de casos son los principales factores que favorecen lo que se define luego de plaga o epidemia.
 
Pese a que quizá ni siquiera funcione, los intereses comerciales y la guerra de patentes sobre estas tecnologías son enormes y principalmente para sus aplicaciones en agricultura, pero tratando de evitar el rechazo que tuvieron los transgénicos, sus promotores han tomado otras vías para lograr su aceptación: las presentan como técnicas para enfermedades o conservación.
 
Por otro lado, la industrialización de la biología sintética plantea toda otra serie de temas. Colocar en Internet los mapas genómicos de muchas especies vegetales, animales, microbianas, permite que las empresas y quienes tengan acceso a las herramientas adecuadas, puedan descargar la información genética y construir artificialmente principios activos y otros genes, para su uso a nivel industrial. Pero también para otros usos, inclusive usos hostiles, como fabricar ciertos virus y bacterias, que pueden dañar cosechas, animales domésticos y hasta humanos. El tema es complejo y la alineación de gobiernos es esperada: la mayoría de países de Norte, que tienen las herramientas, las patentes y son sede de las trasnacionales, no quieren ninguna nueva norma ni discusión, alegan que de esa forma se promueve la ciencia porque todos pueden acceder a la información. Si bien este principio sería bueno si se aplicara a todo, no proponen acompañar este supuesto interés público de una prohibición al patentamiento, privatización y lucro de resultados que ellos pueden obtener al usar la información. Al contrario, se parece mucho a la biopiratería de siempre, pero digitalizada y con un espectro de usos e impactos mucho mayores.
 
Por eso, entre los llamados Premios del Capitán Garfio 2016, que se entregaron en el marco del CDB se incluyó a Canadá y Honduras (representado por una profesora mexicana de biotecnología), que en estas negociaciones han estado entre los más aguerridos defensores de la industria de la biología sintética.

Silvia Ribeiro  

nota:

  1. 160 Organizaciones de todo el mundo llaman a una moratoria sobre la nueva tecnología de “extinción genética” en reunión de la ONU http://www.etcgroup.org/es/content/160-global-groups-call-moratorium-new-genetic-extinction-technology-un-convention

fuente http://www.jornada.unam.mx/2016/12/10/economia/025a1eco?partner=rss

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