Contra los dirigentes

Contra los dirigentes
y sus cátedras esquematizantes
emprenderé mi furia invisible
sin nombre ni bandera
allá donde haya algún venerador del dinero
yo estaré para despertarlo del sueño,
ese largo camino hacia su empobrecimiento,
sin ansias de discutir cosas
que no se quieren cambiar.

Contra los empresarios y sindicalistas
y sus guardianes del espionaje
apuntaré mis ideas vitales,
contra el mafioso y patoteril centralismo
y su muerta democracia falsa y oblicua;
en guerra estoy indefinidamente
contra el poder de las estatuas vivas
establacidas por normas cobardes
y efímeras, aunque antiguas.

Contra los dirigentes y los partidos
el orden y el progreso,
(la costumbre mansa de obedecer)
dirigiré mis cañones.
Contranatura de inteligencias,
eso es una empresa, eso, un gobierno
una fiesta de las cosas ocultas
nunca admitidas en público,
un despilfarro de optimismo
por el trabajo de otros.

Contra la evanescencia de tu poder,
arrojaré mi venganza fatal
y cuando no tengas protección,
romperé los vidrios del espejismo
teleológico de siempre y abriré
las jaulas humanas de la esperanza
sin fe ni ternura, pero con dedicatoria:
una marca de fuego en tus huesos dejaré.

Anónimamente escupiré tu plato favorito
rodeado de falsedades excéntricas
y objetos de lujos interminables
envenenando tus pensamientos e ilusión.
Contra el parlamentarismo
y sus fiestas de nunca acabar
sellaré el partido a mi favor
jugando bien y tocando siempre
sin ser marcado ni agarrado.
Romperé la luz de tus ojos
cuando sea todavía temprano.

Contra las escuelas de exterminio
llevaré, también, la palabra de los siglos por venir
en la pesada mochila del pasado
quebrando las gramáticas oficiales
con mi lanza afilada y sagaz.
A caballo por la ciudad perdida en la bomba,
(donde ya no caen las hojas)
allí donde la máscara sea indispensable,
jugaré mi última carta de despedida
la furia de los exiliados del caos organizado
asaltaremos, sin más, sin ruido y con pompa
los cuarteles del consumo.

Contra los detentores del palacio
un objeto de plata en tus ideas dejaré
como para sacar conversación
y después me iré sin decir nada
combatiendo sin cesar
la serie y los ejércitos de esclavos
en sus disfraces camuflados de complicidad e idiotez.
Porque la legalidad será un cuento
y las fronteras meras ilusiones ópticas.

No hay mejor ataque que una buena sorpresa
con una defensa ordenada y calma
contra la idea de acumulación y ostentación,
hablaré sin decir en cada punto del rizoma
para poder golpear y huir en las cimas de lo corporeo
y diluirme en la vasta red del otro mundo.
No seré visto por cámara alguna
ni sistemas de detección avanzados
porque devine en sombra y silencio.

Jugaré mi carta contra la masa y
la sociedad de usos y creencias premoldeadas
de repeticiones y mecanismos ajenos
hasta el epílogo del partido,
y contra tu necesidad de poseer más.
La sociedad del espectáculo debe perecer:
con hechizos, meditación y fuego lo intentaremos.

No descansaré nunca, empero, porque otra seré
sin cuerpo y sin rostro; en la selva vertical,
en tus territorios, en la radio, en tu nido,
en los árboles, en tu linterna y en tu fusil
pero llegaremos muy antes para saludarte
las cámaras no percibirán nada
porque habrá penumbra y raras figuras difusas
y tus perros no nos verán llegar,
porque los muertos ya estamos muertos.

raas / raas@riseup.net
verano de 2009

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