La Unidad es el Mal. El legado de Pierre Clastres

En muchos pasajes de su rica obra(1) se evidencia la preocupación por demostrar que la noción de Estado o de organización estatal no es sinónimo de progreso ni civilidad. Su audaz crítica al evolucionismo y a la idea de que las sociedades primitivas necesariamente deberán progresar hacia sociedades estatales jerarquizadas, le ha granjeado enemigos, detractores y admiradores.(2) En esta comunicación vamos a repasar parte de sus ideas etnológicas con respecto al poder, específicamente las nociones que giran en torno al Estado y su configuración desde una vertiente evolucionista occidental y, el poder, desde la visión ácrata de los pueblos primitivos. Para ello recurrimos a varios textos, en especial a La sociedad contra el Estado (1974).(3)

Clastres afirma que con el descubrimiento de América, por primera vez, los europeos se encontraban confrontados con un tipo de sociedad radicalmente distinta de todo lo que conocían hasta entonces y debían pensar una realidad social que no podía ocupar un lugar en su representación tradicional del ser social; en otras palabras, el mundo de los salvajes era literalmente impensable para el pensamiento europeo.(4)

En La sociedad contra el Estado, argumenta Clastres; lo que se dice es que las sociedades primitivas están privadas de algo – el Estado – que es necesario a toda sociedad. Estas sociedades están incompletas. No son verdaderas – no están civilizadas -, viven la experiencia quizá dolorosa de un carencia – carencia de Estado que no pueden satisfacer. Esto dicen los viajeros y los investigadores: no puede pensarse en una sociedad sin Estado, el Estado es el destino de toda sociedad. Aquí se descubre un etnocentrismo mucho más sólido por ser inconsciente. La referencia inmediata es lo más familiar. Cada cual lleva en sí, como la fe del creyente, la certeza de que la sociedad es para el Estado.(5)

Epistemológicamente hablando, dice Clastres, las razones que sustentan la postura evolucionista del poder, provienen de la certidumbre, extensiva a toda la historia de la civilización occidental, sobre lo que es y lo que debe ser la sociedad humana, certidumbre expresada desde el alba griega del pensamiento europeo de lo político, de la polis, en la obra fragmentaria de Heráclito. Es decir, que la representación de la sociedad como tal debe encarnarse en una figura del Uno exterior a la sociedad, en una disposición jerárquica del espacio político, en la función de mando del jefe, del rey o del déspota: sólo bajo ese signo de división en Amos y Súbditos existe la sociedad. De este modo de encarar lo social resultaría que una agrupación humana que no presente este rasgo de la división no podría ser considerada como una sociedad.(6)

Producto de sus observaciones e indagaciones, el etnólogo define a las sociedades primitivas teniendo en cuenta cuatro puntos referenciales; sin Estado, sin Fe, sin Ley, sin Rey. A partir de estos elementos, Clastres constata el rechazo de los aborígenes en relación a un órgano de poder separado del seno de la sociedad. Sin embrago, reconoce que eran también sociedades políticas y la ausencia allí de un poder coercitivo -tal la característica básica del Estado- de ningún modo implicaba una carencia sino más bien la existencia de un poder sociopolítico basado sobre una lógica radicalmente divergente de aquella que subyace a lo político-estatal. Veamos el recorrido de Clastres para argumentar su postura.

1. Economía miserable

En primer lugar observa Clastres la economía de los aborígenes, recoge los escritos e impresiones de cronistas, misioneros y antropólogos europeos. Da cuenta de la violencia metafísica de los teóricos cuando afirman que los primitivos ignoran la economía de mercado donde fluyen los excedentes. Se había sentenciado que la incapacidad y la ignorancia de estas sociedades para producir excedentes eran porque estaban ocupadas en la sobrevivencia. Antigua imagen, siempre eficaz, de la miseria de los salvajes. Y para explicar su incapacidad de abandonar el vivir al día, se pretexta la inferioridad técnica.(7)

Clastres analiza entonces esta variable y define la técnica como el conjunto de procedimientos con que se proveen los hombres, no para asegurarse el dominio absoluto de la naturaleza (esto sólo vale para nuestro mundo y su demente proyecto cartesiano del que apenas empiezan a medirse las consecuencias), sino para asegurarse un dominio del medio natural, relativo a sus necesidades. Al ser así- dice Clastres- no puede hablarse de inferioridad técnica.(8)

La fina ironía de Clastres le permite potenciar su argumento; Su capacidad-se refiere a los aborígenes- para satisfacer sus necesidades es igual a la que enorgullece a la sociedad industrial. Todo grupo humano llega a ejercer dominio sobre su medio. No se sabe de ninguna sociedad que se haya establecido, por presión externa en un medio imposible de dominar. O desaparece o cambia de territorio. Clastres muestra de que es imposible hablar de jerarquía en cuanto a técnicas, así como de inferioridad ni superioridad técnica.

Un equipamiento tecnológico se mide por la capacidad de satisfacer las necesidades de la sociedad. De ninguna manera las sociedades primitivas han sido incapaces para realizar tal propósito.(9) Pierre hace una observación muy interesante cuando recuerda el prejuicio mayor –tan arraigado en nuestro pensamiento de corte occidental- de que el salvaje es perezoso.

La vida del aborigen dentro de una economía de subsistencia ya de por si era bastante fuerte y chocante para los europeos. Y además, el hecho de observar el desparpajo de los primitivos de pasar largos ratos de ocio fumando en su hamaca. Era imposible para la mentalidad europea que hombres robustos y saludables preferían, como las mujeres, pinturas y plumas en lugar de sudar en los campos. Gentes que ignoraban que hay que ganar el pan con el sudor de la frente.(10) Los europeos no podían tolerar esto, se los puso a trabajar y muchos murieron.

Dos axiomas guían a la civilización occidental. El primero: la verdadera sociedad se da a la sombra protectora del Estado; el segundo enuncia un imperativo categórico: hay que trabajar. En efecto, los indios daban poco tiempo a lo que se llama trabajo, no obstante, no morían de hambre. Las crónicas de la época nos hablan de la hermosa apariencia de los adultos, la salud de los niños, la abundancia y variedad de las fuentes alimenticias. La economía de subsistencia no implica la búsqueda angustiante, de tiempo completo, del alimento. Es compatible con una limitación del tiempo para las actividades productivas.(11)

Estamos lejos del miserabilismo de la idea de economía de subsistencia. El hombre salvaje no está sujeto a una existencia animal, de sobrevivencia, pues en un tiempo corto obtiene este resultado y algo más. Las sociedades primitivas tienen todo el tiempo para acrecentar su producción de bienes materiales. El buen sentido pregunta entonces: ¿por qué los hombres de estas sociedades querrían producir más si cuatro horas bastan para asegurar las necesidades del grupo? ¿Para qué les servirían los excedentes? ¿Cuál sería su destino? Siempre es por la fuerza que los hombres trabajan más allá de sus necesidades. Esta fuerza está ausente en el mundo primitivo; su ausencia define la naturaleza de las sociedades primitivas. Puede admitirse la expresión de economía de subsistencia para calificar su organización económica, si por ello se entiende no una carencia o un incapacidad, sino el rechazo de un exceso inútil, la voluntad de acordar las actividades productiva con la satisfacción de las necesidades.(12)

2. El poder

Después de analizar la variable económica, Clastres inmediatamente hurga en el poder. Acota que en la sociedad primitiva, por esencia igualitaria, los hombres son dueños de su actividad, de la circulación de los productos de esa actividad, actúan sólo para ellos mismos, mientras que la ley de intercambio de bienes mediatiza la relación directa del hombre con su producto. Por ello, todo se altera si esa actividad es desviada, cuando en lugar de producir sólo para sí, el hombre produce también para los demás, sin intercambio ni reciprocidad. Es decir, cuando en la sociedad primitiva lo económico se deja identificar como autónomo, cuando se produce el trabajo alienado, impuesto por los que lo gozan, la sociedad deja de ser primitiva y se transforma en sociedad dividida en señores y siervos, es cuando se ha dejado de exorcizar lo que está destinado a eliminarla: el poder y el respeto al poder.(13) El razonamiento de que el Estado es el instrumento que permite a la clase dominante ejercer su dominación violenta sobre las clases dominadas y que para que haya Estado, es necesario que antes haya clases sociales antagónicas, ligadas por la explotación, no convence a Clastres.

El etnólogo considera que este razonamiento carece de fundamento a la hora de presentar una concepción instrumental del Estado, pues-dice Clastres- si la sociedad está organizada de opresores que explotan a los oprimidos, es porque esta alienación descansa en el uso de una fuerza, en la substancia misma del Estado, “monopolio de la violencia física legítima”. ¿A qué necesidad respondería la existencia del Estado, puesto que su esencia – la violencia – es inminente a la división de la sociedad, ya que está dedicado a la opresión de un grupo sobre los demás? Sólo sería el órgano inútil de una función cumplida antes y en otro lugar.

Clastres sigue hurgando en la génesis del poder, específicamente en el origen del Estado. Insiste en que hay que preguntarse por qué se produce, en una sociedad primitiva, el reparto de hombres en dominantes y dominados. Se pregunta entonces ¿Cuál es el motor del Estado? Y se responde: su aparición confirmaría la legitimidad de una propiedad privada surgida previamente; el Estado sería el representante y el protector de los propietarios. Pero este razonamiento no le convence del todo al etnólogo, por ello vuelve a preguntar; ¿Pero por qué aparece la propiedad privada en una sociedad que la rechaza? ¿Por qué hay quienes un día dicen “esto es mío” y cómo es que los demás permiten que surja lo que la sociedad primitiva ignora: la autoridad, la opresión, el Estado?

Lo que se sabe de las sociedades primitivas-dice Clastres- no permite buscar más en lo económico el origen de lo político. Ahí no está el árbol genealógico del Estado. No hay nada en una sociedad primitiva – sin Estado- que permita la diferencia entre ricos y pobres, porque nadie tiene el deseo barroco de hacer, poseer, parecer más que su vecino. La capacidad, igual para todos, de satisfacer las necesidades materiales, y el intercambio de bienes y servicios que impide la acumulación privada de bienes, hacen imposible tal deseo, que es deseo de poder. La sociedad primitiva no deja lugar al deseo de sobreabundancia.(14)

3. El jefe

Clastres también analiza la figura del jefe, que no coincide para nada con la autoridad del jefe de Estado. ¿Qué significa esto?- se pregunta Clastres- Significa que el jefe no tiene autoridad, poder de coacción, no puede dar una orden. El jefe no es un comandante; la tribu no tiene deber de obedecer. La jefatura no tiene poder, y la figura (mal llamada) del “jefe” salvaje no es la de un futuro déspota.(15) No es de la jefatura de donde se deriva el Estado en general. ¿Qué diferencia hay entre un jefe de tribu y un jefe de Estado? ¿Qué hace imposible esto en el mundo de los salvajes? Esta discontinuidad radical – que hace impensable un paso progresivo de la jefatura primitiva a la máquina estatal – se funda en la exclusión del poder político de la jefatura. Se trata de un jefe sin poder, pues la jefatura es extraña a su esencia, la autoridad. Las funciones del jefe, no son de autoridad.

Encargado de acabar con los conflictos entre individuos, familias, linajes, etc., sólo tienen el prestigio que le reconoce la sociedad. Pero prestigio no es poder y los recursos del jefe para pacificar se limitan al uso de la palabra(16), no para arbitrar, ya que el jefe no es un juez, no puede tomar partido por nadie, sólo puede – con su elocuencia – persuadir de apaciguarse, renunciar a las injurias, imitar a los ancestros que vivieron en buen entendimiento. Empresa no segura, apuesta incierta, pues la palabra del jefe no tiene la fuerza de la ley. Si la persuasión fracasa, el conflicto puede llegar a la violencia y el prestigio del jefe puede derrumbarse, pues es prueba de impotencia para lo que se esperaba de él.

4. La tierra sin mal(17)

Desde el principio de los últimos decenios del siglo XV un extraño fenómeno agitaba a las tribus tupí-guaraníes: la prédica enardecida de ciertos hombres que, de grupo en grupo llamaban a los indios a abandonar todo para lanzarse a la búsqueda de la tierra sin mal, del paraíso terrestre.(18) ¿No es notable, subraya Pierre Clastres, que entre los temas favoritos de estos profetas sea insistente la idea según la cual “el lugar de nacimiento del Mal, de la fuente de la desgracia, es lo Uno”? ¿No se puede relacionar el hecho, “casi cegador por su exceso luz” de que, por un lado se perfila una emigración religiosa cuyo efecto práctico es contestar el poder ascendente de los jefes y que, por otro lado, esa apelación se hace en nombre de “un discurso profético que identifica lo Uno como la raíz del mal y afirma la posibilidad de escapar de él”? ¿No se puede inferir de ello que el profetismo tupí-guaraní es “la tentativa heroica de una sociedad primitiva para abolir la desgracia en el rechazo radical de lo Uno como esencia universal del Estado? ¿Y, a la vez, sostener la oposición “histórica” de dos tipos irreductibles de sociedad –sin Estado y con Estado- de una diferencia metafísica decisiva: El pensamiento de los profetas salvajes y el de los griegos antiguos piensan lo mismo, lo Uno; pero el indio guaraní dice que lo Uno es el Mal, mientras que Heráclito dice que es el Bien?

En el discurso(19) de los profetas está tal vez en germen, el discurso del poder, y bajo los rasgos exaltados del conductor de hombres que dice el deseo de los hombres, se disimula tal vez la figura silenciosa del Déspota. Palabra profética, poder de esta palabra: ¿tendríamos allí el origen del poder, el comienzo del Estado en el Verbo? ¿Profetas, conquistadores de almas antes que señores de los hombres? Quizá. Pero, hasta en la experiencia extrema el profetismo (la sociedad tupí-guaraní había alcanzado los límites que determina una sociedad primitiva), es lo que nos muestran los salvajes, es el esfuerzo para impedir que los jefes sean jefes, es el rechazo de la unificación, la conjuración de la Unidad, del Estado. La historia de los pueblos que tienen una historia es la historia de la lucha de clases. La historia de los pueblos sin historia es, diremos con la misma verdad, la historia de su lucha contra el Estado.(20)

José Manuel Silvero A.*

Bibliografía:
• ABENSOUR, Miguel. El espíritu de las leyes salvajes. Pierre Clastres o una nueva antropología política. (2007): Buenos Aires: Ediciones del Sol.
• BARBOSA, Baptista.(2004): Socialidade contra o Estado: a antropología de Pierre Clastres. Rev. Antropol. vol.47, nº 2, São Paulo, July/Dec.
• CARDOSO, Sergio. (1989): A crítica da antropología política na obra de Pierre Clastres. Tesis de doctorado, São Paulo, Dpto. de Filosofia, USP.
• CHATELET, F y Koucher Pisier, E. (1986): Las concepciones políticas del siglo XX. Madrid: Espasa Calpe.
• CLASTRES, Pierre.(1977): Archeologie de la violence: la guerre dans le sociétés primitives, en Libre, núm. 77,1, Payot.-Crónica de los indios guayakí.(1989): Barcelona: Editorial Alta Fulla.- La Société contre l’État, (1974): Les Edicions de Minuit, Paris, 1974, Traducción de Rosario Herrera Guido. Capítulo 11. (Formato digital)-«El deber de la Palabra»,(1973): Nouvelle Revue de Psychanalyse, 8. (Formato digital)- «Cambio y poder. Filosofía del caciquismo indígena». (1974): Capítulo 2 de La Société contre l’État, Les Edicions de Minuit, Paris, 1974. Traducción de Marcella Chiarappa. (Formato Digital)- «Arqueología de la violencia. El origen de la guerra». Traducción de Ida Vitale con autorización de la revista Libre. (Formato digital)- La sociedad contra el estado. (1978): Barcelona: Monte Ávila Editores.- Investigaciones en antropología política.(1981): Barcelona: Gedisa.- «Los marxistas y su antropología».(1981): Vuelta 122 / Enero. Traducción de Mercedes Córdoba y Magro. (Formato digital)-. La palabra Luminosa. Mitos y cantos sagrados de los guaraníes.(1993): Serie Antropológica, Ediciones del Sol, Buenos Aires.
• DE CAMARGO LEIRNER, P y Henrique de Toledo, L. «Lembranças e reflexões sobre Pierre Clastres: entrevista com Bento Prado Júnior» Rev. Antropol. vol.46, nº.2, São Paulo, 2003
• FAUSTO, Ruy. «Sobre a modalidade em Pierre Clastres» in Marx: lógica e política, vol. II, São Paulo, Brasiliense, 1987, pp. 188-98.

* Doctor en Filosofía. Docente Investigador de Tiempo Completo de Dedicación Exclusiva de la Universidad Nacional de Asunción.

notas:
1) Crónica de los indios guayakí (1972), La sociedad contra el Estado (1974) , La palabra luminosa: mitos y cantos sagrados de los guaraníes (1974), Los marxistas y su antropología (1978), Investigaciones de antropología política (1981) Arqueología de la violencia: la guerra en las sociedades primitivas (2004)
2) La edición en español de la obra El espíritu de las leyes salvajes. Pierre Clastres o una nueva antropología política, coordinado por Miguel Abensour, Buenos Aires: Ediciones del Sol, 2007, muestra a cabalidad la potencia y la importancia de la obra de Clastres.
3) Pierre Clastres y Lucien Sebag llegaron al Paraguay en el año 1963 y se trasladaron hasta la localidad de San Juan Nepomuceno, ahí contactaron con José Rosa Silvero quien los condujo en una carreta hasta la morada de los Indios Guayakí en Arroyo Morotî.
4) Véase, Clastres, Pierre. (1977): Archeologie de la violence: la guerre dans le sociétés primitives, en Libre, núm. 77,1, Payot.
5) Clastres, Pierre.(1974): La Société contre l’État, Les Edicions de Minuit, Paris, Trad. Rosario Herrera Guido. Versión digitalizada. Capítulo 11.
6) Ibíd.
7) Ibíd.
8) Ibíd.
9) Ibíd.
10) Ibíd.
11) Ibíd.
12) Ibíd.
13) Ibíd.
14) Ibíd.
15) Ibíd.
16) Sobre el punto véase, «El deber de la Palabra», Nouvelle Revue de Psychanalyse, 8, 1973. Además en; La Société contre ‘Éta,, capítulo 7.
17) Para este apartado recurrimos a Chatelet, F y Koucher Pisier, (1986): Las concepciones políticas del siglo XX. Madrid: Espasa Calpe.
18) Véase; Clastres, Helene. (1993): La tierra sin mal. El profetismo tupí-guaraní. Buenos Aires: Editorial del Sol.
19) Véase sobre el tema; CLASTRES, Pierre. (1993): La palabra Luminosa. Mitos y cantos sagrados de los guaraníes. Serie Antropológica, Ediciones del Sol, Buenos Aires.
20) Clastres, Pierre. La Société contre l’État…

Fuente https://argentina.indymedia.org/news/2015/01/870757.php

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“La transgenia es a la agricultura lo que la usura a la economía”

Entrevista a Vandana Shiva.

La líder ecologista mundial estuvo en España para participar en el programa de debates y conferencias del Rototom Sunsplash Festival de Benicàssim. Vandana Shiva explica cómo pasó de ser técnica nuclear a ecoactivista internacional. La modificación genética aplicada a la agricultura ha provocado miles y miles de suicidios en India.

Charlar con Vandana no es fácil. Tiene una agenda sin respiro. Y, a pesar de todo, siempre tiene una palabra amable para los que queremos saber más. Y siempre obtiene tiempo, también, para seguir estudiando la forma en que el tecnopatriarcado lleva a cabo estrategias cada vez más sibilinas de control y de poder.

-¿El tecnopatriarcado quiere controlar la fertilidad del mundo?

-Sí, y es una situación que ocurre en todas las partes del planeta, incluidos los países ricos. Esta es una situación que en términos políticos es contradictoria con el régimen democrático que los mismos países occidentales pregonan. Es algo muy similar a lo que ocurre con la energía nuclear, que fue el tema de debate llevado a cabo en el festival Rototom Sunsplash. Ambos modelos productivos están basados en el control total de la producción; la industria nuclear tiene además una relación directa con la industria armamentística. Ambas son producciones que dependen de un fuerte subsidio gubernamental… que lo pagamos los ciudadanos…

Miles de suicidios

-¿De qué manera el tecnopatriarcado controla la vida y la fertilidad en el apartado de la agricultura?

-En la agricultura industrial lo hace en varias etapas. Primero, por el control de la producción de semillas y por el sistema de patentes, lo que causa una dependencia total de los campesinos versus los productores. La segunda etapa ocurre con los fertilizantes, que también supone un control de la producción y una dependencia por parte de los campesinos hacia los fabricantes de estos fertilizantes químicos. Y la tercera, es por medio de los pesticidas. De esta manera se acaba con las alternativas. El último paso de la industria alimentaria se ha dado con los alimentos genéticamente modificados. El precio de estas semillas es altísimo y, en un primer momento, muchos campesinos en India, por ejemplo, se lanzaron a cultivarlas. Para poder comprarlas, pensando que eran semillas mágicas que no necesitarían de insecticidas, pues se decía que eran inmunes a plagas o insectos, tiraron la casa por la ventana. Lo que no sabían los campesinos es que eran semillas que producían, a su vez, semillas no aprovechables. Esta situación ha destruido a millares de pequeños productores, ha provocado el suicidio de muchos campesinos y está destruyendo el tejido social campesino en India.

-¿Cada vez se concentra el poder agrario en menos manos? ¿Cuáles?

-En la actualidad hay cinco grandes multinacionales que controlan más del 75% de la producción agraria, entre ellas están Monsanto, Bungue y Cargill. Pero la concentración también está en otros procesos de la producción alimentaria, como es la de alimentos procesados y su distribución. Su poder se extiende no sólo por su capacidad económica que destruye la alternativa y la competitividad, sino también por la complicidad de los gobiernos que han optado por impulsar la agricultura industrial y las legislaciones que benefician a este sector.

Granjas familiares

-¿Por qué las pequeñas granjas familiares son más productivas que los monocultivos industriales?

-Son más productivas si miramos la producción desde un aspecto amplio y cualitativo, desde la eficiencia energética… Por eso soy una defensora de la agricultura ecológica. En la agricultura ecológica, un productor consumirá menos energía para producir productos que, además, tendrán una mayor calidad. Utilizará semillas que él mismo produce, no usará fertilizantes o pesticidas que dañan el medio ambiente. La producción tendrá lugar en un ciclo natural, respetando el medio ambiente, es decir conservándolo. El sistema industrial de producción agrícola es rentabilista, favorece el monocultivo que produce grandes cantidades pero que necesita una inversión de energía mucho mayor, una energía que lamentablemente no se contabiliza dentro del sistema de producción, como puede ser la compra de semillas, fertilizantes, pesticidas, gasto energético en maquinaria, irrigación, etc.

-¿Qué papel tienen las mujeres en estas granjas, en India o en cualquier otro lugar del mundo?

-Las mujeres tienen un papel fundamental en todo el mundo. Hay regiones donde tienen un papel más prominente, como en África, donde el 90% de la población que trabaja en el campo está en manos de mujeres. Pero no es sólo en zonas menos desarrolladas donde las mujeres tienen un rol importante. En la producción ecológica de Europa y Estados Unidos, la mujer tiene un papel preponderante de impulsora de nuevas iniciativas. Hay que tener en cuenta que la mujer es quien administra el alimento a sus hijos y eso es fundamental.

Agricultura usuraria

-Los transgénicos en India han llevado a muchas personas al suicidio… ¿Los transgénicos son a la agricultura lo que la usura a la economía?

-Todo forma parte de un mismo sistema y no hay duda de que los transgénicos son la usura de la agroalimentación industrial y lo que la energía nuclear es a la producción de energía. Millares de campesinos se han suicidado angustiados por las deudas contraídas debido a la compra de semillas “milagrosas” que les fueron vendidas a precios muy elevados. En estos tres casos –transgénicos, banca y energía nuclear– lo que se percibe es que hay una ausencia de responsabilidad y es la sociedad la que paga los platos rotos con consecuencias alarmantes. ¿Cómo se pueden cuantificar las pérdidas que ha habido con el desastre de Fukushima? Son pérdidas que han recaído mayoritariamente en Japón pero no sólo en Japón. ¿Cómo se puede contabilizar la contaminación que ha provocado en el mar, la tierra, cuya producción agrícola está condenada por muchísimos años? Sabemos que habrá una valoración económica y que mucha gente será indemnizada pero la catástrofe tiene unas consecuencias que van mucho más allá de lo económico a corto plazo. En ese sentido, creo que estamos en un momento de cambio importante, y la gente está formando parte de él. El sistema de funcionamiento ya no da para más, eso se está viendo en muchos lugares, incluso en España con el Movimiento 15M; la gente está “indignada” con todas las barbaridades que están ocurriendo.

-En India, la situación de la mujer ¿dónde está peor? ¿En las megalópolis o en las zonas rurales?

-Eso es relativo, depende del contexto específico. Hay situaciones en el campo, donde las mujeres tienen que llevar todo el peso de la supervivencia del núcleo familiar, pues sus maridos se han suicidado a causa de las deudas contraídas por la compra de semillas transgénicas, que son muy delicadas. Hay otras, en este mismo entorno, que trabajan dentro de un sistema de integración social, lo que les hace la vida más fácil. Depende de la situación específica de cada una o de la comunidad en la que viven. Y de los casos particulares, claro.

Del pasado al futuro

-¿Cómo dio el paso de la complicidad con el Sistema, como técnico nuclear, hasta convertirse en una líder ecologista mundial?

-Empecé a trabajar como técnico nuclear cuando tenía 20 años cuando recibí una beca. Mi perspectiva profesional en aquel momento era la de la fascinación de tener un futuro brillante, era muy joven. Sabía que era reconocida profesionalmente y estaba orgullosa de ello. Mi conocimiento de la física nuclear era muy esquemático, se basaba en fórmulas y resultados, no estaba conectado con la Naturaleza o con el entorno. Mi hermana, que era médico y que era amante de la Naturaleza, tenía más contacto con las plantas, las hierbas y ella fue quien empezó a relacionar mi profesión con la vida orgánica, fue quien cuestionaba mi trabajo y quien me mostró la necesitad de dar un giro a mi profesión.

Navdanya

-¿Qué trabajo hace su fundación respecto a todo esto que hemos hablado?

-La fundación trabaja básicamente con la agricultura ecológica, por medio del programa Navdanya. La difusión es un elemento importante para propagar la importancia de la agricultura ecológica. También realizamos estudios para el mantenimiento de la biodiversidad. La razón de nuestro trabajo con las mujeres es para que se unan al movimiento ecologista y se debe a las razones que ya hemos comentado. La mujer tiene un papel fundamental en el campo, bajo su responsabilidad está la organización familiar, ella es un elemento de cohesión y de diálogo en las comunidades y por ello tiene una gran relevancia en la difusión y ejecución de prácticas ecológicas.

Esteban Zarauz
1-01-2012

fuente: Revista The Ecologist para España y Latinoamérica www.theecologist.net/files/articulos/48_art4.asp

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Un punto azul pálido *

Tuvimos éxito en tomar esta fotografía (1), y al verla, ves un punto. Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que conoces, o del que has oído hablar, cada persona que existió y vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas, cada héroe y cobarde, creador y destructor, rey y campesino, cada pareja enamorada, madre y padre, niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, ‘superestrella’, ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.

Carl Sagan

* Fragmento extraído del libro de Carl Sagan, Un Punto Azul Pálido: Una Visión del Futuro Humano en el Espacio (1994)

notas:
1) El 14 de febrero de 1990 la sonda espacial Voyager 1 (2) dejó Neptuno y se dispuso a salir del Sistema Solar, pero antes giró para tomar una última foto de la Tierra, la cual apareció a 6.000 millones de kilómetros como un pálido punto azul. Ver la imagen http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/71/PaleBlueDot.jpg
2) Voyager 1 http://es.wikipedia.org/wiki/Voyager_1 Un punto azul pálido (Pale Blue Dot). Puede observarse la Tierra como un punto de luz situado en la parte central de la imagen.

fuente: Wikipedia

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Plaguicidas naturales

El mecanismo de acción de los organofosforados consiste en inhibir la enzima que detiene los impulsos nerviosos, provocando una serie de espasmos mortales. Por suerte, los organofosforados se utilizan en insectos, aunque funciona de la misma manera si se aplica en humanos, ya que nuestros impulsos nerviosos se regulan con el mismo mecanismo. Claro que la dosis debe ser mayor.

El temor surge, empero, porque nuestras defensas van a ir cediendo a medida que vivamos rodeados en número creciente de aparatos y sustancias contaminantes, aspecto morboso de la sociedad consumista. Los laboratorios y empresas que comercializan estos productos no nos van a cuidar, nosotros mismos tenemos que hacerlo. Los “fitoterapéuticos” o, simplemente, venenos son siempre sustancias peligrosas y evitarlos resulta una necesidad.

A continuación presentamos al lector una serie de preparados caseros para matar bichos o frenar plagas que compitan con nosotros, si así lo considera, en el aprecio por las flores o los productos de la huerta:

Para combatir insectos (pulgones, cochinillas, mosca blanca, entre otros)

Purín de ortigas: se realiza dejando reposar en medio litro de agua dos o tres puñados de ortigas, durante cuatro o cinco días. Luego se hace una dilución de una parte del purín con diez partes de agua y se aplica.
Purín de tabaco: se mezcla un puñado de tabaco en agua. Filtrar al día siguiente y aplicar. Esta preparación también combate la arañuela roja. Estos preparados se aplican sobre hojas con algodón o pulverizando. Para favorecer la adherencia se puede agregar una cucharada sopera de jabón blanco rallado.

Para ahuyentar insectos y controlar hongos (royas, mancha negra, oidium, entre otros)

Infusión de cáscara de cebolla: se separan las cáscaras de dos o tres cebollas a las que se agrega un litro de agua caliente. Se deja reposar durante 24 horas.
Alcohol de Ajo: colocar seis dientes de ajo picado en medio litro de alcohol fino y medio litro de agua, y revolver unos minutos. Envasar en una botella tapada y colocar en heladera una semana. Previo filtrado, estos preparados se pulverizan sobre las plantas y el suelo, realizando varias aplicaciones. También se puede agregar ralladura de jabón a esta aplicación.

Para combatir las hormigas

Se machaca y macera en agua por 15 días “venenitos” de paraíso (Melia Azedarach) y se riega con ese fermento. También se puede mezclar pimienta blanca y agua en partes iguales, pulverizar y pintar los troncos de las plantas. Otra solución es hacer una infusión de 300 gramos de hojas frescas de lavanda con un litro de agua y pulverizar.

Plantas que previenen

Si se entierran dientes de ajo o se planta ciboulette (Allium Schoenoprascum), su presencia tiene efecto benéfico sobre otras plantas, evitando hongos como la mancha negra, oidium y no permite que se acerquen insectos dañinos. Varias plagas se combaten plantando ajo, copetes y perejil entre medio de las plantaciones que se desea proteger. Mientras que los crisantemos, las dalias, aster, taco de reina y aromáticas en general, repelen insectos y funcionan como plantas trampas. La menta peperina aleja hormigas por su fuerte olor y los malvones las atraen para sí, evitando que consuman otras plantas.

Fermín García Coni

Fuente: Ing. Ernesto Romero.
publicado en revista futuros nº10 www.revistafuturos.com.ar

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