(documental) “La tragedia electrónica”… o como el reciclado es un lindo cuento

El documental aborda el tráfico y reciclaje ilegal de residuos electrónicos. En los países desarrollados generamos 50 millones de toneladas anuales. El 75% desaparece del circuito oficial de reciclaje y se exporta ilegalmente.


Ficha técnica:
Dirección: Cosima Dannoritzer
Producción: Media 3.14 y Yuzu Productions en coproducción con Arte France, Al Jazeera English, Televisión Española, Televisió de Catalunya. 2014
Colaboración: Lichtpunt (Bélgica), RTS (Suiza), SVT (Suecia), TG4 (Irlanda) y YLE (Finlandia)

video:


La emisión en enero de 2011 de Comprar, tirar, comprar puso sobre la mesa el concepto ‘obsolescencia programada’, popularizando un término que, en la práctica, la mayoría de los consumidores había sufrido en primera persona. El que más y el que menos, ya había comprobado que nuestros productos tecnológicos tenían una vida limitada, pero, además, el documental dirigido por Cosima Dannoritzer nos abría los ojos a las graves consecuencias ambientales de este constante usar y tirar: estábamos convirtiendo a países como Ghana en el basurero electrónico del primer mundo.

Un negocio tóxico a escala global

Documentos TV estrenó el domingo 1 de junio La tragedia electrónica, un documental coproducido por TVE con el que Dannoritzer trata de cerrar el círculo iniciado con el galardonado Comprar, tirar, comprar, centrando esta vez su investigación en los residuos electrónicos que generamos, su reciclaje ilegal y su tráfico desde Europa y EE.UU hasta vertederos de Ghana y China.

“Los países desarrollados producen hasta 50 millones de toneladas de residuos electrónicos“

Cada año, en los países desarrollados se producen hasta 50 millones de toneladas de residuos electrónicos, el 75% de los cuales desaparece de los circuitos oficiales de reciclaje. Su destino habitual son vertederos africanos o asiáticos donde contaminan el agua, la tierra y el aire y envenenan a miles de personas. Un dato que no debería extrañarnos que siguiera creciendo, ya que, solo en 2013, se vendieron 50 millones de televisores de pantalla plana, 300 millones de ordenadores y 2.000 millones de teléfonos móviles y smartphones en todo el mundo.

Retorno a Agbogbloshie

La tragedia electrónica arranca en el vertedero Agbogbloshie, en Ghana, uno de los escenarios visualmente más impactantes de Comprar tirar comprar, y con uno de los personajes que más llamaron la atención de los espectadores aquel enero de 2011: el periodista ambiental Mike Anane, al que conocimos realizando un inventario de algunos de los residuos que llegaban a su país para averiguar cuáles fueron sus propietarios en origen.

“Se calcula que el tráfico ilegal de esta basura electrónica mueve ya más dinero que el negocio de la droga“

Cosima Dannoritzer elige este escenario como punto de partida de La tragedia electrónica, aclarándonos que tres años después la situación no ha mejorado, sino todo todo lo contrario. La cantidad de residuos electrónicos que llegan a África se ha duplicado en los últimos tiempos y se calcula que el tráfico ilegal de esta basura mueve ya más dinero que el negocio de la droga.

Un documental con vocación internacional

La secuela de Comprar, tirar, comprar inicia en Ghana un viaje de investigación por Europa, China, África y EEUU, poniendo en tela de juicio la debilidad del sistema europeo de reciclaje, la ausencia de compromiso legal en EE.UU, país que no firmó la convención de Basilea, que prohibe la exportación de residuos; denunciando la existencia de ciudades chinas literalmente inundadas de residuos reciclados sin ningún tipo de respeto por el Medioambiente o la salud, y evidenciando la incapacidad de las autoridades portuarias europeas y asiáticas para controlar el gigantesco volumen de basura electrónica que cruza los mares a diario.

El documental también alerta de las consecuencias para la seguridad que conlleva la aparición en el mercado de microprocesadores reciclados ilegalmente en Asia y que son utilizados en tecnología estratégica y decisiva en nuestra vida diaria, como el transporte o la electromedicina.

El rodaje en España

El documental habla de un problema a escala global pero también nos muestra el funcionamiento de los circuitos de reciclaje oficiales en entornos locales.

Parte de su metraje ha sido rodado en España, donde el equipo encabezado por Dannoritzer ha acompañado a Belén Ramos, responsable de Medioambiente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en la realización de un estudio de seguimiento de residuos electrónicos para averiguar su destino final.

Solo el 25% de ellos terminaron procesados en plantas autorizadas. El resto acabó en chatarrerías, descampados o almacenes. Eso sí, ninguno de los elementos de la muestra salió del país.

El papel del consumidor

Visto el volumen de residuos, la falta de recursos para controlar su tráfico y la ineficacia de algunas leyes, La tragedia electrónica concluye el relato apelando a la responsabilidad del consumidor que, consciente de lo que le pasa a un producto cuando acaba su vida útil, quizá debería redefinir su papel; utilizando sus aparatos durante más tiempo antes de que el planeta se convierta en un enorme vertedero con una larga y tóxica vida por delante.

fuente http://www.rtve.es/television/20140528/documentos-tv-estrena-tragedia-electronica-secuela-del-galardonado-comprar-tirar-comprar/943798.shtml

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We Come as Friends (Venimos Como Amigos): La barbarie elegante

Premiada en el Festival de Sundance y en el Festival de Berlín, el Atlantida Film Festival 2015 recoge en su Sección Atlas We Come as Friends, el último documental del director austriaco Hubert Sauper quien se adentra ahora en el territorio sudanés durante el período de transición política que desembocó en la oficialización de la independencia de Sudán del Sur en julio de 2011.

La mirada mordaz, aguda y contundente de Sauper toma en esta ocasión la forma de un collage de declaraciones y puntos de vista que reflejan la divergencia de opinión respecto al presente y futuro del territorio soberano más joven del planeta. Ante la cámara del austriaco desfilan trabajadores chinos de una compañía petrolera, evangélicos y empresarios norteamericanos así como militares y gobernantes sudaneses que buscan –a tientas y a oscuras– defender su territorio cediéndolo temporalmente a la iniciativa privada extranjera. Sauper, en este sentido, logra un documental despiadado que enfrenta al espectador con el esqueleto ideológico de las formas de colonización y exterminio que amenazan destruir la población y el territorio sudanés. Resulta una metáfora espléndida del porvenir que algunas tribus se vean obligadas a desplazarse de sus casas y comiencen a habitar encima de un cementerio: Sudán del Sur no es más que otro país de un continente harto dividido que se construye sobre miles de huesos humanos.

Sauper amalgama su colmillo anticapitalista con fuertes dosis de ironía en dos momentos cruciales: la visita misionera y el foro de inversionistas. Ambos colocan al espectador en una posición ambigua entre la rabia, la sonrisa y el triunfalismo ingenuo. Una mujer texana sufre grandes congojas porque los niños no cubren su cuerpo con ropas mientras que un empresario ansía que los sudaneses entiendan que la tierra no es de nadie y por eso es un deber compartirla. Así de absurda es la historia; por ende, el futuro es apabullante. Precisamente, la genialidad de We Come as Friends es que es un documental que habla también del futuro.

No es azaroso, pues, que Sauper haya elegido mostrarnos a los trabajadores chinos disfrutando en su monitor escenas de Star Trek, Star Wars y de la épica 2001: Odisea del Espacio. Tampoco es casual la voz over que abre el documental con una eficaz y sucinta parábola: los norteamericanos son dueños incluso de la luna pero ignoran que cuando aterrizan en África ellos son los extraños, ellos son el alien. Y su vocación destructora es inclemente y polifacética: desde la política, la economía, la educación y la religión su intención imperialista es inocultable. Sí, Sudán del Sur puede ser la “Nueva Texas” pero para ello los sudaneses deben vestir jeans y sandalias, beber Coca-cola, entender inglés, aprender a usar dólares y creer en un Cristo que lo único que puede hacer por ellos es vivir en sus corazones, no puede garantizarles la propiedad de sus tierras ni mucho menos asegurarles el alimento diario. Es la nueva forma de “encomienda”. Tienen que firmarla aunque no entiendan las palabras del documento. No hacerlo es la guerra. Hacerlo, es el despojo, la ruina, la esclavitud y la pobreza. No hay alegría al final de esos caminos, solamente temor, oscuridad, desierto, horror, incertidumbre y una pequeña semilla de venganza que intenta germinar en las nuevas generaciones.

Samuel Lagunas

We Come as Friends

Dirección: Hubert Sauper
Guión: Hubert Sauper
País: Francia
Año: 2014
Duración: 105 min.

Más sobre el documental http://www.filmaffinity.com/es/film536458.html

fuente http://cinedivergente.com/festivales/festivales-2015/atlantida-film-fest-2015/we-come-as-friends

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