El universo técnico y su exterior

Elementos para una comprensión de nuestro universo técnico.

1. La organización social de los humanos, su forma de vivir en común ha variado a lo largo de su historia, pasando de unas formas de relación a otras; formas creadas por ellos mismos y que a la vez modifican su comportamiento. La forma mercancía es una de estas formas que ha configurado la relación entre los hombres a lo largo de los últimos siglos, lo que llamamos civilización capitalista, modo de producción de mercancías, bien descrito por Marx a mediados del siglo XIX. Sólo en una sociedad determinada los productos del trabajo humano toman la forma de mercancías.

Lo peculiar de esta forma mercancía es que en la producción de objetos (mercancías) se busca no tanto su valor de uso como su valor de cambio, valor que en el desarrollo del modo de vida capitalista tiende a aumentar al tiempo que el valor de uso de la mercancía tiende a disminuir. El valor de uso es pues, en este sistema, la coartada del valor de cambio. No es pues tanto un sistema de producción de objetos para satisfacer unas necesidades, sino un sistema de creación de necesidades que demandarán la producción de objetos (esquematizando, diremos que si produce bebidas no será tanto para apagar la sed como para propiciarla). Produce pues la necesidad misma; a ello concurren la imagen (Kraus, Anders), la propaganda (Ellul), la publicidad (Voyer). En este sistema, escribe Marx, la producción no solamente proporciona materiales a la necesidad sino que proporciona también una necesidad a los materiales, de modo que la producción no solamente produce un objeto para el sujeto, sino también un sujeto para el objeto (1857, “Introducción general a la Crítica de la Economía Política”).

El objeto producido es, para el capital, un objeto abstracto, cuya utilidad es el beneficio. La lógica que preside este sistema de la forma mercancía es la de la obtención del máximo beneficio (valorización / acumulación de capital), lógica que ha de atravesar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, lo que sitúa la crisis de este sistema no en su mejor o peor funcionamiento sino en su funcionamiento mismo, en su misma esencia. Es esta misma lógica la que preside la tendencia de esta forma mercancía a ocupar todo el espacio, su tendencia a convertir cualquier cosa en mercancía, cualquier actividad en trabajo asalariado, cualquier actividad artística en espectáculo; su tendencia a capitalizarlo todo, a que no quede nada exterior a esta relación mercantil, hasta convertir las relaciones que en la producción de mercancías se instauran entre los hombres, en la forma de relaciones entre cosas.

Esta tendencia es cuestionada por la subjetividad humana que en su lucha contra esta cosificación afirma el límite y la contingencia de esta forma mercancía, al considerarla como algo histórico, y no natural y para siempre, afirmando así la existencia de un espacio exterior al dominio de esta forma mercancía, al dominio del capital. Subjetividad que vemos aparecer, en determinadas circunstancias, a lo largo de todo este periodo regido por la forma mercancía, mostrando una actividad no reducida a espectáculo, un hacer no reducido al trabajo, una resistencia al trabajo asalariado, buscando una asociación más allá de la forma Estado.

2. Esta forma mercancía propicia un espectacular crecimiento de la Técnica, crecimiento regido por el principio de la máxima eficacia. La eficacia va a situarse por encima de cualquier otra dimensión y va a erigirse en el criterio clave de nuestra época.

En esta época capitalista –cuyo dominio no tiene más de 300 años–, la técnica se ha convertido en el fenómeno esencial. La técnica es el fenómeno más importante del mundo moderno, porque el acelerado desarrollo e implantación a la que la ha sometido el sistema productivo capitalista, la ha transformado en algo mayor que otro fenómeno más. La técnica es capaz de generar todo un universo simbólico por sí y en sí misma, una concepción del mundo que ocupa y determina el pensamiento, la conciencia y el espíritu humano. En realidad, el fenómeno técnico se ha convertido en la centralidad de ésta civilización capitalista, pasando a ser más que una ideología, una metafísica que impone una determinada interpretación de la realidad: una manera de cómo el ser humano ha de estar, comprender e interpretar el mundo.

Una rápida incursión en los análisis de Marx, de Mumford, de Ellul y de Anders sobre la Técnica nos pueden ayudar a problematizar y a entender el fenómeno técnico y nuestra actual civilización técnica.

(Marx) El hombre al no encontrar en su medio lo que le puede satisfacer sus deseos y necesidades, lo produce artificialmente, transforma el mundo artificialmente; la Naturaleza no produce arados, ni tractores, ni locomotoras, ni automóviles, ni pianos…, ni ninguno de los muchos artefactos que conforman nuestra artificialidad. Al producir el mundo, al realizarlo y moldearlo para lograr satisfacer necesidades, el hombre realiza el acto propiamente humano, no sólo se adapta al medio, al mundo, sino que es capaz de adaptar el medio para él, creando el hábitat, alterando el mundo. El mundo pasa a ser para el hombre un medio que se puede transformar según las conveniencias.

Marx denuncia, clara y reiteradamente, que cuando las máquinas toman el mando en las fábricas, el obrero, inevitablemente, se convierte en apéndice y servidor de éstas, es decir, en un simple engranaje más de los muchos que conforman la máquina. “La máquina destruye todos los límites morales y naturales de la jornada de trabajo. (…) En un sistema mecánico el trabajador colectivo aparece como el sujeto dominante y el autómata mecánico como su objeto; lo que caracteriza el empleo capitalista de la máquina es que el autómata es el sujeto y los trabajadores son simplemente órganos subordinados a la fuerza motriz central. (..) En el oficio y en la manufactura, el obrero se sirve de su instrumento; en la fábrica el obrero sirve a la máquina. El medio de trabajo convertido en autómata se erige ante el obrero en la forma de capital, de trabajo muerto que domina y bombea su fuerza viviente” (El Capital, cap. XV). Sin embargo, será, como la mayoría de pensadores del siglo XIX (y casi todos los del siglo XX), deudor de lo que Georges Sorel calificó como “la ilusión del progreso”. Para Marx la técnica es un medio, cuya mediación, bajo el control de la clase obrera, logrará satisfacer los deseos y las necesidades humanas. Y sin embargo el sistema capitalista y su técnica, más que satisfacer, crea necesidades. Necesidades a las que nos vemos sometidos y somos determinados por ellas. Para Marx la técnica (fuerzas productivas) no es solo neutra sino positiva. Marx no cuestiona ni los objetos producidos ni los medios de producción, sino solo la apropiación que de ellos hace el capital. Llega un momento que las relaciones de producción devienen un freno al desarrollo de la técnica (fuerzas productivas). El capital en contra de la técnica. El desarrollo técnico conducirá, ya fuera de la relación social capitalista, a la abundancia y al comunismo.

(Mumford) Para Lewis Mumford, con el actual avance de la técnica el hombre se convierte en un animal pasivo y sin finalidades y pasa a ser una pieza de la máquina. Cifra las características de la civilización técnica en la supeditación a la regularidad temporal (importancia decisiva de la invención del reloj); la eficiencia; desaparición de la distancia en el espacio y en el tiempo; uniformidad y estandarización; supeditación a la máquina y al consumo obligatorio que ella dicta. Pero el consumo no significa para Mumford un máximo de eficiencia vital. La sociedad dominada por la máquina se orienta hacia las “cosas” y sus miembros tienen toda clase de posesiones excepto la posesión de sí mismos.

La máquina es ambivalente, es al mismo tiempo instrumento de liberación y de represión, ha economizado energía humana pero no ha sabido dirigirla. De lo que se trata es de usarla en un sentido liberador. Cuando el automatismo se generalice y los beneficios de la mecanización se socialicen, los hombres se encontrarán de nuevo en un estado paradisíaco. Es imperativo construir una nueva sociedad en la que los propósitos de la industria se desvíen del propósito de hacer ganancias, e imaginarse que un sistema basado en la falta de ganancias es imposible, es olvidar que durante miles de años la humanidad no ha conocido otro sistema. Contra el mito maquinista y progresista del siglo XIX, debemos buscar un equilibrio dinámico y no un progreso indefinido, por otra parte imposible, pues el progreso mecánico está limitado por la naturaleza del mundo físico. Mumford distingue dos clases de tecnologías, una totalitaria y centralizada y la otra democrática y dispersa, basada en operaciones artesanales a pequeña escala, que desarrolla nuestra humanidad.

(Ellul) Hasta la revolución industrial (s. XVIII) la técnica sólo se aplicaba a campos restringidos; los medios técnicos que se aplicaban eran limitados; su espacio era local; era limitada en el tiempo, su evolución era lenta; al hombre le quedaba la posibilidad de escoger. Todos estos caracteres desaparecen en el actual desarrollo técnico. En nuestra civilización, la Técnica no tiene límite, se extiende a todos los campos, recubre toda la actividad del hombre, engloba toda la civilización. Seis caracteres: artificialidad (la Técnica se opone a la naturaleza); automatismo de la elección (es la técnica y no el hombre la que elige. “The one best Way”); autocrecimiento (progresa sin intervención del hombre, por acumulación, la evolución es causal); indivisibilidad (no hay distinción entre técnica y su uso); autonomía (respeto a la economía y a la política y a la moral; la máquina ocupando el lugar del hombre). En este proceso la técnica se ha autonomizado. Ante el fenómeno técnico desaparecen la ética, la búsqueda de un sentido, la metafísica y el lenguaje. El hombre pre-técnico vive en un escenario humanista donde imperan la finalidad y el sentido; la técnica carece de finalidad y de sentido, funciona, progresa de manera puramente causal, por autocrecimiento, receptiva sólo a la intro-información. Proponerle un fin, pensar que la técnica no es más que un conjunto de medios al servicio de unos fines, es no entender el significado de la técnica. Es ilusorio pues distinguir entre un buen uso y un mal uso de la técnica: sólo tiene un uso, el uso técnico. Pedirle a la técnica otro uso es pedirle que no sea la técnica: no hay diferencia entre la técnica y su uso. Hoy la técnica se ha vuelto autónoma respecto a otras instancias. Lo que se puede hacer se hará. El progreso técnico es ambivalente, no es bueno ni malo, mezcla de elementos positivos y negativos: todo progreso técnico tiene un precio; el progreso técnico causa más problemas que los que soluciona; los efectos favorables y los nefastos son inseparables; todo progreso técnico conlleva efectos imprevisibles.

(Anders) Günter Anders analiza la esencia de la máquina y la cifra en las siguientes consideraciones. La sed de expansión que tienen las máquinas es algo innato y es insaciable; se trata de una tendencia expansionista que se reproduce cada vez al nivel superior y no tiene límite. Por otra parte, por absurdo que parezca, el número de máquinas existente disminuye pues, por lo afirmado con anterioridad, pasa a ser parte de otra máquina mayor. Las máquinas se degradan, más allá de que su obsolescencia sea programada desde su construcción, en el sentido de que dejan de ser máquinas para pasar a ser componentes de sistemas (es lo que nos pasa a los seres humanos que perdemos nuestra personalidad al ser reducidos a simples engranajes del sistema). Así las máquinas se transforman en una única máquina hasta llegar a un estado final totalitario donde todo sea maquínico. Ante esto no basta protestar diciendo que se debería utilizar la técnica para fines buenos y no malvados. Lo que hemos de preguntarnos hoy es si podemos disponer libremente de la técnica. Es posible que el peligro que nos amenaza no resida en un mal uso de la técnica sino en su misma esencia.

Confrontados con el Apocalipsis a partir del desarrollo nuclear, la cuestión que la humanidad tiene planteada, según Anders, no es ya cómo vivir sino si continuará la vida. Como Ellul, niega cualquier neutralidad de la técnica respecto a su uso: el conjunto (sistema) de instrumentos (el macro-instrumento) que se nos imponen no son meros medios a nuestro alcance para obtener unos fines previamente decididos por nosotros, sino que determinan ya, por su estructura y por su función, su utilización. Hoy ya no es el artesano (como en tiempo de los ludditas) el que es amenazado por la máquina sino que somos todos, víctimas de las máquinas y de sus productos. A partir de todos estos instrumentos (Anders analiza en especial la radio y la televisión, cuya forma de mostrar el mundo lo oculta) deviene imposible nuestra experiencia del mundo, del que sólo vemos su fantasma. El hombre entra en el mundo de los instrumentos dejando detrás su humanidad (como el niño que deja su niñez al entrar iniciáticamente en el mundo de los adultos). Ya desposeído de sí mismo, no puede alienarse más.

3. La naturaleza de la Técnica consiste en abarcarlo todo, hacer un mundo técnico en el que todo lo que está en él, toda la Naturaleza –incluyendo, por supuesto, los seres humanos– sean simples objetos a su disposición, disponibles de ser utilizados técnicamente, para extraer el máximo beneficio posible. El fenómeno técnico ha configurado por sí mismo una nueva Fenomenología, pues actualmente la técnica representa el “devenir de la ciencia en general o del saber”. La técnica ha llegado a ser, en el mundo actual, un Ideal Absoluto: “la idea que se piensa a sí misma”. Representa para la mayoría de los que sobrevivimos en ésta sociedad, toda la “existencia contenida en sí misma”. Todo ha de ser contemplado, representado y pensado técnicamente: para el amor hay técnicas, se utilizan técnicas del pensamiento y técnicas del control del pensamiento, técnicas sexuales y técnicas reproductivas, técnicas políticas y técnicas de control, técnicas de dominación y mando y técnicas de obediencia y sumisión, la producción, la educación, la salud están técnicamente organizadas, etc. Como señala S. Giedion, cuando “la mecanización toma el mando”, la técnica llega a lo orgánico, a la agricultura y a la comida, se adueña del nacimiento, de la enfermedad y la muerte, determina la manera de desplazarse y hacia donde hacerlo, y también se ha introducido en cada rincón del hogar… La concepción del universo se ha hecho mecánica, técnica.

La técnica, como la economía, se ha convertido en uno de los puntos fundamentales del discurso ideológico capitalista. La ideología capitalista ha fabricado, desde sus inicios (aún antes de que la burguesía tomara el Estado), una serie de mitos que, finalmente, determinan nuestra conciencia, nuestra percepción y representación del mundo que nos conforma y en el que deambulamos. El primer mito de esta época fue el de la Razón, seguido por el progreso, la civilización capitalista como sinónimo de la razón del progreso; le siguieron el mito del progreso, el de la economía y el dinero, el de la utilidad, etc. y principalmente el de la Técnica que rápidamente logró abducir a la ciencia.

La técnica se ha convertido en un fenómeno de tal importancia que cualquier mirada sobre la actual conciencia del ser humano ha de tenerla en cuenta como factor primordial en la conformación y estructuración de dicha conciencia. La técnica de la información, mediante todos sus soportes tecnológicos, es actualmente tan poderosa que es capaz de estar presente, multiplicada en varios formatos, en cada hogar y propagar uniforme y universalmente la información-propaganda, y sus efectos no son tan sólo factores reificantes y desnaturalizadores del ser humano, sino que son factores constitutivos de una determinada conciencia en los humanos. La industrialización masiva de la cultura (la cultura como gran negocio económico), despliega nuevas tecnologías de la memoria. La técnica marca y construye los modos de significación y los símbolos contemporáneos.

Quizás la invención técnica que más ha marcado nuestra civilización sea el reloj, la máquina más importante que ha hecho posible todo el progreso moderno. El tiempo, es tiempo del Capital, y el espacio se ha reducido a ser, todo él, un bien material para la explotación capitalista. Con el sistema de fábricas, las mujeres, los hombres y los niños tuvieron “que adaptarse a la celeridad regular de la máquina”. La electricidad hizo posible el trabajo continuo las 24 horas de cada jornada, sin distinción entre día y noche. Mediante la disciplina de los horarios de trabajo en la fábrica primero, y después mediante el sometimiento al control del cronómetro en la cadena de montaje, los obreros se sometieron definitivamente al tiempo del Capital. El sistema capitalista introduciendo al trabajador a la cultura del consumo y mediante el dominio de la industria cultural, logró colonizar y determinar su ocio. Así pues, el tiempo del Capital –el tiempo dominado y determinado por el Capital–, salía de los talleres y de las fábricas y se adueñaba de todo el tiempo de los trabajadores y de la gente en general. Marcaba sus pautas y señalaba los ritmos y los horarios a cumplir, adueñándose del tiempo de los trabajadores en su vida cotidiana, fuera de la esfera del trabajo, en el taller, la fábrica o la oficina. Actualmente el único tiempo contable y gastable es el tiempo marcado y señalado por el Capital. El espacio, en el cielo y en la tierra, es tenido como un dominio capitalista, para la extracción de la mayor cantidad de beneficios posibles que aseguren la continua acumulación y ganancia para el Capital.

La técnica de la modernidad capitalista ha posibilitado la transformación del espacio y del tiempo, comprimiendo el primero y acelerando el segundo, haciendo de ellos un continuum de tiempo homogéneo y vacío que transcurre por espacios cada vez más equiparables, de la misma manera construidos y destruidos. Esta nueva configuración de un espacio-tiempo similarmente continuo, comprimido y acelerado, origina una sincronía globalizadora entre el ritmo productivo y el flujo de las conciencias. La técnica ha posibilitado que el ritmo de la producción: su ideología económica, la deificación del dinero y del consumo, su realidad y su verdad, simbología, etc, se haya sincronizado y constituya el flujo de la conciencia de una gran mayoría de los humanos.

Las Técnicas de la Información y de la Comunicación (TIC), configuran una determinada noción de la Realidad. Conforman la imagen de la realidad que el consumidor-receptor debe asumir, al ser capaces de fabricar y reproducir masiva y uniformemente, los emisores del poder, unas opiniones y una disposición cognitiva determinada. Como señaló Baudrillard, la técnica posee un poder genésico capaz de engendrar lo hiperreal, el simulacrum, una suerte de realidad producida por matrices y modelos, con lo cual la distinción entre ser y apariencia queda abolida. La realidad virtual, hace lo virtual real.

Los penúltimos artefactos –nunca podremos hablar de los últimos debido a la velocidad de su generación e implantación– del actual desarrollo técnico respecto al sistema electrónico de comunicación, el móvil, la pantalla, suprimen la distancia entre sus usuarios: ya no hay separación, y sabemos que la separación es necesaria para la constitución del sujeto, y sabemos que para relacionarnos necesitamos una distancia que el artefacto elimina. La inmediatez hace perder el sentido de la duración, todo está colocado en el espacio, sin temporalidad, sin pasado y futuro. En la comprensión del mundo se subraya la dimensión espacial a expensas de la dimensión temporal

El mito de la independencia de la técnica cae por si sólo al dedicarle una simple mirada. La técnica forma parte, de una manera trascendental, del sistema de poder y dominación de la civilización capitalista. Los instrumentos técnicos dejan de estar al servicio del hombre para ser éste el que está a su servicio. Podemos servirnos de unas pinzas, no de las máquinas que son servidas por los obreros, que a su vez desconocen el producto que fabrican. Hoy la técnica nos abre un mundo que no podemos comprender, podemos hacer más de lo que podemos imaginar. La capacidad de producción, que es ilimitada, ha superado la capacidad de imaginar que es limitada. No nos podemos representar los efectos de los productos que hacemos, no sabemos lo que hacemos cuando fabricamos los productos.

4. La contundencia de la crítica a la Técnica aquí apuntada no pretende conducir a una demonización de la técnica y del progreso técnico que les negaría cualquier efecto positivo; sería absurdo no considerar su aportación en el mejoramiento, por ejemplo, de muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, ahorrando esfuerzo y energía, aunque también es cierto que tales efectos positivos van acompañados de efectos negativos. Inseparables ambos, la categoría que mejor definiría esta complejidad sería la de ambivalencia, de la que ya hemos hablado. Tampoco se pretende, con esta crítica de la técnica, reivindicar con nostalgia un pasado pre-técnico lleno de valores humanos ya perdidos…; sabemos de este engaño y de esta ilusión. Lo que la crítica aquí apuntada pretende es comprender de raíz el fenómeno técnico y el universo por él creado: nuestra sociedad actual.

Hemos visto pues cómo la técnica de un medio que era tiende a ser un fin, que el hombre pasa de ser sujeto a ser predicado, pasa a ser un instrumento de la técnica, quedando el ser humano reducido a objeto al servicio de lo que él ha creado y que, como al aprendiz de brujo de la balada goethiana, se le ha escapado de las manos y es amenazado ahora con su autodestrucción. No estamos hablando de un relato de ciencia ficción si no de lo que el desarrollo técnico tiende a construir. Realidad tendencial a la que se opone nuestra humanidad, lo que de más humano hay en nosotros, impidiendo que esta realidad tendencial se convierta en toda la realidad: si así fuera, el universo técnico carecería ya de exterior, la banda de Moebius bastaría para representarlo.

Este rápido recorrido por algunas de las características y los significados del universo técnico, señala una tendencia: la tendencia de la Técnica a carecer de límites, a abarcarlo todo, a no dejar nada fuera de su dominio. Pero tiene límites; primero, el límite físico, evidente, de una expansión ilimitada de la máquina, aunque, es cierto que este límite puede estar a años vista, lo que bastaría para un posible fin apocalíptico; después el límite interno del capital que la propicia: su misma capacidad productiva lo desvaloriza; y por último y sobre todo el límite humano: la subjetividad humana. En efecto, la resistencia a la técnica desarrollada por el capital atraviesa toda su historia, desde las primeras luchas ludditas, hasta la actual resistencia indígena en México, pasando por todas las afirmaciones individuales y colectivas, teóricas y prácticas contra la ilusión del progreso, contra la visión desarrollista de la técnica que en demasiadas ocasiones se ha mostrado como una brutal barbarie, o simplemente rechazando la reglamentación mecanizada de nuestras vidas.

Hoy, nuestra sociedad no es un sistema técnico total, una megamáquina. Los hombres no son simples engranajes de la máquina, se comunican, entran en relación y rompen cuando y cuanto pueden el cerco a la vida que la civilización técnica y capitalista les impone. Siempre queda valor de uso en la mercancía producida buscando el valor de cambio; queda relación humana en las relaciones marcadas por la cosificación; queda creación, en la actividad convertida en espectáculo. Hay exterior a la técnica; hay exterior al capital. Es decir, que aún dentro de la relación social que introduce el capital hay vida y hay un sujeto que se resiste a devenir objeto. No se trata de recuperar los vacíos que la técnica y el capital ya han colonizado, inútil pensar una vuelta atrás, sino de constatar la vida que se les escapa e impide la total dominación. Este sistema técnico es, como toda nuestra sociedad capitalista, contingente, no es naturalmente necesario, es simplemente histórico y es el interés del poder capitalista el que pretende convertirlo en natural y necesario.

Etcétera, noviembre 2010
extraído de la revista Etcétera nº47

Pueblos originarios y acción directa ambientalista

Acciones violentas de grupos y comunidades originarias contra las corporaciones depredadoras.

Muchas veces se idealiza a los pueblos originarios como modelos de democracia o colectivismo pleno. No vamos a entrar aquí en ese asunto. Lo que sí podemos aceptar es que son pueblos primigenios y, a la vez, vulnerables tanto cultural como físicamente. Son pueblos que no cuentan apenas con defensas a la hora de enfrentarse a mutinacionales y a todo el aparato capitalista (militares, policías, jueces, etc).

El desarrollismo destructor no tiene en cuenta sus derechos pues muchas veces chocan con él: acceso a tierras, a recursos, etc. Su condición es la de ciudadanos de segunda, ciudadanos sin censar, sin acceso a la administración y a los media…
Pueblos que sólo saben defenderse con flechas y arcos o que son embaucados por las multinacionales sin escrúpulos: todavía se lleva eso de dar camisetas o banderas de la madre patria a un indito para que se quede contento, o el echar botas y hachas desde un helicóptero previo a una visita del cuerpo técnico o el alcohol con el que se han destruido tantos pueblos originarios.

Todos estos son métodos vigentes en Ecuador, Colombia, Brasil, etc. A ello se añade la actividad de la evangelización practicada por desde católicos a protestantes y muchas otras sectas a menudo ligadas a las multinacionales mismas. O el hacer firmar contratos sin saber lo que ponen, como aquel Mapuche ciego al que Endesa obligó a firmar la concesión de sus tierras sin poder leer ni escribir y al que la firma española no tuvo escrúpulos para tirarle la casa y dejarle sin techo.

O sus tierras se invaden sin más, por la maquinaria pesada bien pertrecha de dispositivos policiales o militares. Incluso en esos territorios ya establecidos por los propios gobiernos para el uso exclusivo de pueblos originarios -como las reservas naturales- se demuestra que los acuerdos no significan nada cuando se trata de intereses capitalistas. Una vez asimilados tampoco son conocedores de las reglas a seguir para hacer oír su voz o son reprimidos (como tod@s l@s demás) por reivindicar cosas de la forma más simple. Así que cuando esta gente se hace con formas de protesta más contundentes y radicales a las tradicionales marchas o cortes de carretera, sólo podemos tener palabras de elogio. A lo dicho debemos añadir que, aunque sin caer en idealizaciones, los pueblos originarios han desarrollado un mayor respeto por los recursos y hábitat y en muchos casos son el único garante para la conservación de habitats tan fundamentales como las selvas amazónicas de Perú, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia, Papúa, Congo, etc.

Ante esto hay quienes se entregan de manos a las multinacionales y los gobiernos sin saber lo que les espera al perder su forma de vida y su espacio y habitat. Hay también quienes lo predicen y declaran guerra abierta a cualquiera que ose entrar en su territorio. Este es el caso de l@s Tageri y l@s Taromenane (subgrupos de la etnia Huaoranui de Ecuador). L@s Tageri nos son conocidos por haber dado muerte a monseñor Lavaca, el cura vasco que creyó que el podría encauzar a estos incivilizados y se presentó en su territorio con sor Inés.

Estos pueblos han visto sus gentes asesinadas por cientos y también muertas por la introducción de enfermedades contagiosas a las que ellos no están inmunizados, como un simple catarro. Se han mostrado contrarios a la entrada en sus territorios de las petroleras como Repsol YPF y Petrobras que operan en su territorio, pero estas persisten. Muchos otros pueblos han exigido la salida de las petroleras de sus territorios y amenazado con pasar a acciones más radicales. Como l@s Kichwas, que el 31 de mayo de 2006 celebraron una asamblea histórica a la que asistieron 9 comunidades indígenas para ratificar su total oposición al ingreso en sus territorios de la empresa petrolera PERENCO. L@s Huaorani también han exigido la salida de Repsol y Petrobrás. En mayo de 2006 el gobierno de Ecuador rompió el contrato con la compañía usamericana Oxy y requisó las instalaciones de esta por delitos contra el medio ambiente y 42 violaciones de la ley. L@s shuar y achuar llevaban años exigiendo la salida de esta petrolera.

Pero además de la guerra declarada, otros grupos deciden mantenerse fuera del sistema tomando otras medidas de presión con las que atraer publicidad y medidas contra las multinacionales. Un ejemplo es la famosa amenaza de suicidio colectivo de l@s U’wa (Colombia) acosados por la petrolera Occidental Petroleum (Oxy) (a quien sutituyó Repsol YPF) es una de estas. Para l@s U’wa el petróleo representa la sangre de la madre tierra y su extracción significaría su muerte y también la de su gente.
Pero la acción y el valor indígenas van mucho más allá de la simple (y necesaria) protesta (a mi me causó emoción ver a Huaorani con sus atuendos típicos, sus tocados de plumas, sus torsos desnudos e incluso sus lanzas y cerbatanas asistir a manifestaciones en la ciudad contra las petroleras).

Muchos han usado la acción directa y otros métodos disuasorios del mismo modo que aquí se cortaron los cables de transporte de hormigón para el pantano de Itoiz.

A finales de agosto de 2006, l@s guaraní de Bolivia ocuparon la planta de Repsol YPF de Parapetí. Aunque ésta es una de las empresas a la que le afectó la seudo-nacionalización de los hidrocarburos promovida por el gobierno de Evo Morales, la situación para muchos (sobre todo para los indígenas) no ha cambiado. Un@s 300 Guaraní de 7 comunidades ocuparon la planta pacíficamente e instalaron un campamento. Est@s amenazaron con cerrar las válvulas de un gasoducto que transporta gas a Brasil si la empresa no aceptaba sus demandas. Previamente habían sido instruidos para que no corrieran peligro con su acción al manipular las válvulas.

En junio también otros 350 indígenas de Xingú (Mato Grosso, Brasil) pertenecientes a las etnias kamaiurá y xavante ocuparon una central hidroeléctrica en obras y amenazaron con volarla con dinamita. L@s activistas retuvieron a 300 obreros y destruyeron a mazazos parte de las instalaciones de la hidroeléctrica en construcción. El embalse Paranatinga II se sitúa en un lugar sagrado por los pueblos originarios y alberga numerosos sitios arqueológicos. Este contendrá las aguas del Cululene, el principal afluente del Xingú que riega la reserva de su nombre donde habitan 5.000 personas pertenecientes a pueblos originarios.

L@s pemones también han utilizado el sabotaje contra el desarrollismo destructor. En Octubre de 2000, activistas de este pueblo derrumbaron 7 torres de tendido eléctrico al sur de Mapaurí. La lucha contra el Tendido Eléctrico de Venezuela a Brasil fue ignorada por Chávez, quien criminalizó a las comunidades pemonas en resistencia. Este tendido atraviesa territorio Pemon ya afectado por la construcción de una carretera (Troncal 10) que atraviesa La Gran Sabana, el Parque Nacional Canaima y una zona también considerada por l@s Pemones como sagrada. Ahora Chávez pretende la construcción de un super-gaseoducto desde Venezuela a Brasil de más de 8.000 kilómetros atravesando de nuevo territorio pemon (mismo recorrido que el proyecto de tendido eléctrico).

Los mapuche (Chile-Argentina) también han utilizado el sabotaje y la acción directa sobre todo contra las empresas madereras.
En muchos casos este se ha centrado en dependencias o en maquinaria, como la acción del 5 de enero 2003. En ese caso, por ejemplo, una plantación de pino fue quemada junto a la maquinaria. El pino se planta reemplazando al pehuen (araucaria) árbol sagrado y base alimentaria mapuche. Por estas acciones much@s mapuches han sufrido presidio. A estos se les deben sumar otros a los que se acusa de participar en estos hechos, pero que no los ha cometido, en un contexto de represión indiscriminada. A tod@s ell@s se les está aplicando la ley antiterrorista, así como un nuevo Sistema Procesal Penal introducido como proyecto piloto en la 9ª Región (Chile).

De la misma forma que el ELN revienta oleoductos en Colombia, estos también son blanco del MEND en el delta de Níger (Nigeria), pero no por los mismos motivos. Nigeria ha sido un país donde las demandas de ecologistas y minorías étnicas han sufrido la mayor de las represiones, incluyendo ejecuciones como las de Ken Saro Wiwa y otros ocho activistas ogoni en 1996 (otros 20 esperaban el mismo sino, pero sus ejecuciones fueron suspendidas debido a la presión internacional). Ante esta situación y las incesantes violaciones de derechos humanos y ambientales de las multinacionales es lógico que la respuesta se intensificara.

El MEND (Movement for the Emancipation of the Nigerian Delta) está conformado por grupos étnicos minoritarios de la zona, como los Ijaw. MEND se ha puesto como objetivo «destruir totalmente la capacidad del gobierno de Nigeria de exportar petróleo». Para ello MEND realiza sabotajes, aunque se han armado también robando armamento al ejército petrolero nigeriano (como el 19 enero y 23 de marzo de 2006, cuando robaron metralletas y lanzagranadas), estableciendo que no buscan la pérdida de vidas humanas. Para ello también han expresado a sus comunidades el abandono de zonas cercanas a instalaciones petroleras para evitar daños. Después de una acción en diciembre de 2005 MEND volvió con una mayor el 12 de enero de 2006 cuando voló 3 oleoductos y atacó un barco petrolero con lanzagranadas. Ese día MEND también capturó 4 mercenarios que soltó 18 días más tarde. MEND exigió a la Shell el pago de 1,5 billones de dólares a una comunidad por daños causados por escapes de petróleo. Cuatro días más tarde el MEND destruyó una estación petrolera y dos botes militares. Los activistas fueron interceptados por lanchas militares. En el consecuente tiroteo las dos lanchas militares fueron hundidas causando la muerte de varios militares (cifras desconocidas).

El 23 de marzo activistas se encontraron en una situación parecida, capturando la lancha y armamento. Como resultado 3 militares murieron y los demás escaparon. En febrero de 2006 MEND intensificó su actividad como respuesta a la represión a los Ijaw por el ejército nigeriano. Esta consistió en 4 ataques en 5 días contra oleoductos y plataformas de extracción. MEND también secuestró a 9 trabajadores de la Shell. Al final, el activismo del MEND dio sus frutos y paró la producción petrolera en la zona. Como resultado de estas acciones Shell desalojó a 330 de sus empleados por su seguridad. La última acción que conocemos data del 29 abril de 2006 cuando MEND explotó un coche bomba con el efecto de volar cisternas petroleras. MEND también ha amenazado con volar por los aires la mayor planta de gas de Nigeria. Shell es la mayor compañía que opera en el país de mayor producción petrolera de Africa, toda ella concentrada en el delta del Níger. Las petroleras se han hecho con las tierras y las han contaminado, al igual que el agua y el aire. Pese a los altos beneficios de las multinacionales, la población local permanece en la pobreza más absoluta. El gobierno militar nigeriano (antes dictadura militar) siempre apoyó a la Shell y a otras petroleras y reprimió y ajustició a aquellos que mostraron oposición. Los pueblos originarios como los Ogoni o los Ijaw han vivido en sus carnes esa represión.

Otro caso de exitosa lucha contra las multinacionales destructoras fue el de la población de la pequeña isla de Bouganville, donde la empresa RTZ se adueñó de la isla para convertirla en una gran mina abierta de cobre: 500 m de profundidad y 7 kilómetros de largo. La mina dejó a l@s nativ@s sin tierra, sin casas y sin su habitat y, por si fuera poco, lo contaminó todo. En 1988 l@s nativ@s comenzaron a tomar cartas en el asunto y, tras robar dinamita a la empresa, empezaron a volar postes de alta tensión, maquinaria y edificios de la empresa. El Ejercito Revolucionario de Bougainville (lo más lejano a un ejercito…) consiguió sacar a la compañía de la isla. Desde entonces, han logrado producir vehículos y armas para su autodefensa utilizando los deshechos dejados por la compañía. Para carburante también utilizan su propio biodiesel hecho de aceite de coco.

Otra zona de gran actividad multinacional es Papúa Occidental, zona donde existen grupos étnicos y tribales que no se conocen entre ellos debido a la topografía y al escaso desarrollo (industrial- tecnológico). Estos grupos tribales también se han enfrentado con lanzas a las multinacionales. Si la mina de Bouganville era grande, la de oro y cobre de Papúa Occidental lo es todavía más (Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc-USA). En 1981, por ejemplo, activistas volaron tuberías de esta compañía. Los grupos tribales están organizados en cierta forma bajo el Movimiento para una Papúa Libre (Organisasi Papua Merderka – OPM), una red de guerrer@s tribales. Indonesia ha practicado una represión brutal con ejecuciones sumarísimas: se calculan 300.000 muertos desde 1962.

fuente: revista Ekintza Zuzena Número 34. www.nodo50.org/ekintza

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Videla, dictadura y la izquierda ausente

Análisis del pasado reciente argentino, procurando evitar el maniqueísmo fácil, ni en la versión adocenada de la teoría de los dos demonios ni en los ultrismos que descargan todo en “el otro”.

El 21 de diciembre ppdo., como se sabe, fue el desenlace de los juicios incoados contra jefes de la represión depuestos, como Jorge R. Videla y otros mandos de la pesadilla 1976-1983.
Las cartas, pasadas tres décadas largas de los atroces acontecimientos examinados, ya están bastante echadas.

Tenemos a las organizaciones de derechos humanos que han avanzado en muchos aspectos y han logrado finalmente volver a llevar a juicio por delitos imprescriptibles a una serie de militares y profesionales de la represión; tenemos las reacciones y “defensas” de militares, enjuiciados y acólitos como Cecilia Pando que procuraría “dar vuelta la torta” y enjuiciar o sencillamente degollar a los impugnadores del “Proceso de Reorganización Nacional”; tenemos a quienes procuran seguir aprovechándose de situaciones generadas en aquel período de discrecionalidad del poder y de terror, como vemos con el estiradísimo trámite por la identidad de algunos adoptados/apropiados.

También sabemos de las voces que juegan en cada coro, aunque a veces hayan surgido fuerzas que procuran obturar tales expresiones. Recuerdo los esfuerzos de una serie de abogados y redes antidictatoriales procurando impedir, a fines de los ’80, una declaración firmada por miles de “ciudadanos” que querían apoyar a Videla y a la dictadura procurando publicar una solicitada de opinión en La Razón. Era una magnífica oportunidad para “verles las caras a tantos partidarios de la dictadura” pero los demócratas absolutistas lograron convencer al juez M. Izurzún de que la lucha por la democracia incluía el ahogo de la libertad de opinión y se impidió semejante publicación, y nos quedamos, de paso, sin saber qué enemigos teníamos y dónde, si en nuestros lugares de trabajo o de estudio…

Por eso, no sorprendió demasiado escuchar, una vez más, la preocupación que en el programa radial “Periodismo sin vueltas” (Radio América, 22 diciembre 2010) sus encargados, Ernesto Lucero y Jorge Fernández Costa o alguno de ellos, transmitía. Apesadumbrados, contrariados por la difusión del alegato de Jorge R. Videla en el juicio que se le hace. Su última instancia de defensa.
Había disgusto. Como que temían que el alegato de Videla y la fuerza y entereza con que lo planteó, pudiera resultar atractivo, deslumbrar o desconcertar a más de uno. No terminaba de entender si los desconcertados no serían alguno de ellos, periodistas ka del más puro modelo.
Me decidí por auscultar pareceres más cerca de la calle. Quien vende los diarios que a veces compro me pareció un buen referente. Efectivamente, llegar a comprar un matutino y que me expectara: ¿miró el juicio anoche? fue todo uno. Auspicioso.

Me comenta que Videla estaba entero y que hizo un discurso muy convincente. Y de allí, fue desplazándose, e insensiblemente llegó a la “teoría de los dos demonios”: “Que fue un tiempo de una tuya y una mía”, me lo tradujo un poco más deportivamente…
Videla alegó que antes del golpe militar «”el estado había perdido el monopolio de la fuerza” y se vivía un “far west vernáculo”.» (Marta Platía, Los Andes, 22/12/2010).
También recordó: «”El estado de caos del país desde octubre de 1975″; la firma del decreto de “aniquilación del terrorismo” suscripto por la ex presidente Estela Martínez de Perón e Italo Lúder.» (ibídem).

Y para remate, aludió directamente a la constelación K, resucitando el imaginario de la “seguridad nacional” de los ’70, madeinUSA.: «”Los enemigos de ayer están en el poder y desde él intentan establecer un régimen marxista, a la manera de Gramsci, que puede estar satisfecho de sus alumnos.» (anónimo, La Nación, 21/12/2010).
En otro pasaje, Videla describe la situación de entonces: «”Agotada la instancia de represión sin haberse restablecido el orden, ante las dimensiones de la agresión terrorista, y ante la inoperancia de la Justicia, parecía llegado el momento de apelar a las Fuerzas Armadas para combatir al terrorismo”.»
Y ya casi filosóficamente: «”la Argentina afrontó una guerra interna revolucionaria de profunda raíz ideológica”.»

Y bien: ¿cuál es el problema? No lo que dice, por ejemplo, la última cita es inobjetable y se podría decir que sus pasajes “descriptivos” no son fáciles de rebatir. En todo caso, los problemas, graves, del “discurso” de Videla pasan por lo que omite, lo que escamotea o por el enfoque maniqueo, ideológico madeinUSA, que confunde al gobierno K con el marxismo.
No hablar ni una palabra de los botines. Algo sistemático que empezó rateando dinero y terminó cambiando la identidad de bebes. Un cáncer social todavía vigente. Una profunda corrupción de la máquina militar.

Un desprecio absoluto por la vida y la dignidad humana.
Ni mencionó, ¡cómo va a mencionarlo!, que su primer acto de gobierno fue establecer la pena de muerte, por decreto. Preguntémonos si por la alta estima que hayan tenido Videla y sus secuaces por la vida humana y si por su altísimo sentido del honor y la compasión, jamás la efectivizaron. O si no prefirieron “la noche y la niebla”, los cuerpos esfumados, para escamotear, con enorme cobardía moral, las atrocidades que cometían a diario.

Con lo cual, sus reiteradas alegaciones a la “crueldad necesaria” sólo muestra su abyección.
Tampoco habló de la satelización total de la Argentina a estrategias imperiales ajenas, lo cual hacía retozar de contento a un perro guardián como el sádico A. Harguindeguy.
Pero no, no es ése el problema que preocupara a “Periodismo sin vueltas”. Es lo que dijo Videla. No lo que escamoteó. ¿Y por qué lo que dijo es tan explosivo y temible?
Porque la izquierda en este país, lo que suele considerarse la izquierda constituida y reconocida como tal, ha escamoteado precisamente el estado real de la sociedad argentina sobre el que embate una y otra vez el asesino frío Videla con aquella renovada Triple A que denunciara Rodolfo Walsh; las tres armas.

Porque lo que se llama la izquierda en este país procura hacerle creer a la sociedad que efectivamente la dictadura se descargó sobre una sociedad de carmelitas descalzas y con ello “prueba” que efectivamente son unos monstruos.
El ejército, la Triple A, las policías y otros cuerpos represivos oficiales, múltiples, del estado argentino, cometieron monstruosidades sin cuento ni medida –incomparables con los pinitos de la “violencia revolucionaria”; por eso la teoría de los dos demonios es insensata–, pero todo no arrancó con sus acciones contra carmelitas descalzas.

Cuando los “grupos de tareas” caían, como también cayeron, sobre carmelitas descalzas era porque venían con su brutalidad casi intacta, con su soberbia armada, con su pretensiones de salvadores absolutos, pisando fuerte y no admitiendo ni una brizna de diferencia: recordemos el “aforismo” de Saint-Jean, el 7 de octubre de 1976, gobernando la provincia de Buenos Aires: ‘A los que vamos a matar’. “Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, luego a los indiferentes y por último a los tímidos”.»

Para decirlo con las palabras del economista y periodista Carlos Quijano (1900-1984), para una realidad análoga; la presencia tupamara en Uruguay y el auge guerrillero: ‘Le están abriendo la jaula al monstruo’. Con ello, Quijano explicitaba que la violencia guerrillera, minúscula pero irritante, habilitaba la salida a la calle, la invasión de la sociedad por parte de sus presuntos protectores, los militares, a los que calificaba sin ambages de “el monstruo”. Porque Quijano sabía bien cómo se estaban formando los militares, y al servicio de qué estrategia de poder estaban, con Escuela de las Américas en Panamá y con “asesores” franceses, torturadores colonialistas, p. ej., en el caso de Argentina.
En rigor, los pujos de violencia revolucionaria le vinieron como anillo al dedo a los golpistas y “salvadores de la patria”.

Con los riesgos del análisis contrafáctico, se podría plantear la hipótesis de que si no hubiera mediado Cuba y el encandilamiento consiguiente en tantas realidades sudamericanas, los servicios de inteligencia de la constelación de poder que quería apretar (todavía más) las clavijas podrían haber “acentuado las contradicciones”. Como estimo que ha acontecido con los peculiares atentados del 11 de setiembre de 2001 en Washingon y Nueva York, al servicio de un recrudecimiento de la condición imperial y/o imperialista de EE.UU.

Pero, claro, si desde tanta izquierda se escamotean aquellas secuencias que muchos consideraban prerrevolucionarias, la pieza oratoria de Videla puede resultar inflamable. Porque se adueña de aquellos “hechos” y los pone a su servicio.
Particularmente efectivo ante gente poco politizada y por lo tanto con un potencial sesgo derechoso. Y no solamente para tales. Los jóvenes tampoco conocieron la pesadilla del terror de estado y por eso no alcanzan a tener una idea cabal del período setentista, cargado de esperanzas, de proyectos, de idealismo, de entregas, de sacrificios, a menudo heroicos, pero también de necedad y soberbia de “las organizaciones armadas”. Gente que no querrá, los primeros, y que no podrán, los segundos, conocer los “hechos difíciles” que de modo distinto nos sumían a todos en la inseguridad. Recordemos un único ejemplo: la voladura del comedor de la Policía Federal, que arrojó 21 muertes. Esos vientos tienen que ver con las tempestades del abuso, la corrupción, el poder omnímodo, la abyección de vivir bajo el “Proceso de Reorganización Nacional”.

Para lo que realmente sirvió la dictadura asesina de 1976 fue para distorsionar un poco más el ya distorsionado carácter guerrero del ejército convertido en cazador de mujeres a menudo desarmadas, jovencitos, sindicalistas, bebes y que frente a una guerra que ellos mismos provocaron, en las irredentas Malvinas, no pudieran comportarse como ejército, con un zanjón de clase monstruoso entre conscriptos tratados como el pueblo todo, y una oficialidad hipercorrupta que, como en el caso del tirador de élite A. Astiz, se rindió sin disparar un solo tiro.

Ésa sí que fue una ayuda, involuntaria, claro, a la sociedad argentina. Porque desobturó la vuelta a la democracia, que se precipitó incontenible poco después del desastre malvíneo y permitió vérselas con cuerpos militares desvencijados que facilitaron la irrupción civil y el Nunca Más.
Pero ésa ya es otra historia.

Luis E. Sabini Fernández
luigi14@gmail.com

La verdad es una tierra sin caminos

El hombre no puede llegar a ella por medio de ninguna organización, a través de credos, dogmas, sacerdotes ni rituales, ni tampoco por medio de conocimientos filosóficos ni técnicas psicológicas. Debe hallarla mediante el espejo de la relación, mediante la comprensión de los contenidos de su propia mente; por la observación y no por el análisis intelectual ni la disección introspectiva.

El hombre ha construido en sí mismo imágenes – religiosas, políticas y personales – como valla de seguridad.
Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas y creencias. La carga de dichas imágenes domina el modo de pensar del hombre, su relación y su vida cotidiana. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas, porque separan a un hombre de otro.
Su percepción de la vida está formada por los conceptos previamente establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es toda su existencia. Dicho contenido es común a toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma y la cultura superficial que ha adquirido de la tradición y del entorno. La unicidad del ser humano no estriba en la libertad superficial, sino en la completa liberación del contenido de su conciencia, la cual es común a toda la humanidad. Así pues, él no es ningún individuo.

No hay sendero hacia la verdad, ella debe llegar a uno.
La verdad puede llegar a nosotros sólo cuando la mente y el corazón son sencillos, claros, y en nuestro corazón hay amor; no si nuestro corazón está lleno con las cosas de la mente. Cuando en el corazón hay amor, no hablamos acerca de organizar la fraternidad; no hablamos de creencias, de división o de poderes que crean división, no necesitamos reconciliarnos. Entonces somos, cada uno de nosotros, simplemente un ser humano, sin rótulo alguno, sin una nacionalidad.

Esto significa que usted debe despojarse de todas esas cosas y permitirle a la verdad que se manifieste; y la verdad puede manifestarse sólo cuando la mente está vacía, cuando cesa en sus creaciones. Entonces la verdad vendrá sin que la inviten. Llegará tan rápida y sorpresivamente como el viento. Llega en secreto, no cuando la aguardamos, cuando la deseamos. Está ahí, tan súbita como la luz del sol, tan pura como la noche. Pero para recibirla, el corazón debe estar lleno y la mente vacía. Ahora tiene usted la mente llena y su corazón está vacío.

La verdad es un estado del ser

No hay camino alguno que nos conduzca a la verdad, y no hay dos verdades. La verdad no es del pasado ni del presente, es intemporal; y el hombre que cita la verdad del Buda, de Shankara, de Cristo, o aquel que meramente repite lo que yo digo, no encontrará la verdad, porque la repetición no es la verdad. La repetición es una mentira. La verdad es un estado del ser que surge cuando la mente que busca dividir, ser exclusiva, que sólo puede pensar en términos de resultados, de logros, ha llegado a su fin. Sólo entonces existirá la verdad. La mente que hace esfuerzos que se disciplina a fin de lograr un objetivo, esa mente no puede conocer la verdad, porque el objetivo es su propia proyección, y el hecho de perseguir esa proyección, por noble que sea, es una forma de culto de sí misma. Un ser así es un ególatra y, por lo tanto, no puede conocer la verdad. La verdad es para conocerse sólo cuando comprendemos el proceso total de la mente, es decir, cuando no luchamos.

La verdad no tiene lugar permanente

La verdad es un hecho, y el hecho puede comprenderse sólo cuando las distintas cosas que han sido puestas entre la mente y el hecho son eliminadas. El hecho es la relación que tiene usted con la propiedad, con su esposa, con los seres humanos, con la naturaleza y las ideas; y en tanto no comprenda el hecho de la relación, su búsqueda de Dios sólo aumenta la contusión, porque esa búsqueda es un sustituto, un escape, y no tiene sentido. Mientras domine a su mujer y ella lo domine mientras posea y sea poseído, no puede usted conocer el amor, mientras esté reprimiendo, sustituyendo, mientras sea ambicioso, no puede conocer la verdad.

Conoce la verdad sólo aquel que no busca, que no lucha, que no trata de obtener un resultado […]. La verdad no es continua, no tiene lugar permanente, puede ser vista sólo de instante en instante. Es siempre nueva, por lo tanto, es intemporal. Lo que fue verdad ayer no es verdad hoy, lo que es verdad hay no es verdad mañana.

La verdad no tiene continuidad. La mente es la que desea hacer continua la experiencia que ella llama verdad, y una mente así no conocerá la verdad, que es siempre nueva, que está en ver la misma sonrisa y ver esa sonrisa de un modo nuevo, en ver la misma persona y verla de un modo nuevo, en ver de un modo nuevo las palmeras ondulantes; la verdad está en enfrentarse de un modo nuevo a la vida.

No hay guía hacia la verdad

¿Podemos encontrar a Dios si vamos en busca de él? ¿Puede usted ir en busca de lo desconocido? Para encontrar algo, uno debe saber qué está buscando. Si usted procura encontrar, lo que encuentre será una proyección de sí mismo, será lo que usted desea; y lo que crea el deseo no es la verdad. Ir en busca de la verdad es negarla. La verdad no tiene morada fija; no hay sendero ni guía que conduzcan hacia ella, y la palabra verdad no es la verdad. ¿Puede la verdad ser hallada en un medio particular, en un clima especial, entre determinadas personas? ¿Está aquí y no allá? ¿Es tal persona la que nos guía hacia la verdad, y no otra? ¿Existe, acaso, guía alguna? Cuando la verdad es buscada, lo que encontramos sólo puede provenir de la ignorancia, porque la búsqueda misma nace de la ignorancia. Uno no puede buscar la realidad, «uno» debe cesar para que la relidad sea.

La verdad se encuentra de instante en instante

La verdad no puede ser acumulada. Lo que se acumula es siempre destruido; se marchita. La verdad no puede marchitarse jamás, porque sólo podemos dar con ella de instante en instante, en cada pensamiento, en cada relación, en cada palabra, en cada gesto, en una sonrisa, en las lágrimas. Y si usted y yo podemos encontrar esa verdad y vivirla el vivirla mismo es el encontrarla-, entonces no nos volveremos propagandistas; seremos seres humanos creativos, no seres humanos «perfectos» sino seres humanos creativos, lo cual es inmensamente distinto.

El verdadero revolucionario

La verdad no es para aquellos que son respetables, ni para aquellos que deseen su propia expansión, su propia realización. La verdad no es para los que están buscando seguridad, permanencia, porque la permanencia que buscan no es sino lo opuesto de la impermanencia. Estando atrapados en la red del tiempo, buscan lo permanente, pero lo permanente que buscan no es lo real, ya que es producto de su pensamiento. Por lo tanto, el hombre que quiera descubrir la realidad, debe dejar de buscar, lo cual no quiere decir que deba contentarse con lo que es. Por el contrario, un hombre empeñado en el descubrimiento de la verdad, debe ser internamente un revolucionario completo.

No puede pertenecer a ninguna clase social, a ninguna nación, a ningún grupo, a ninguna ideología o religión organizada, porque la verdad no se encuentra en el templo ni en la iglesia, no puede hallársela en las cosas hechas por la mano o por la mente. La verdad se manifiesta sólo cuando las cosas de la mano o de la mente son puestas a un lado, y poner a un lado las cosas de la mano o de la mente no es una cuestión de tiempo. La verdad llega a quien está libre del tiempo, a quien no usa el tiempo como un medio de expansión propia. El tiempo implica memoria del ayer, memoria de mi familia, de mi raza, de mi carácter particular, de la acumulación de experiencias propias que componen el «yo» y «lo mío».

Ver la verdad en lo falso

Usted puede estar superficialmente de acuerdo cuando oye decir que el nacionalismo, con toda su carga emocional y sus intereses creados, nos conduce a la explotación y pone al hombre contra el hombre; pero otra cosa es que libere a su mente de la mezquindad del nacionalismo. Estar libre, no sólo del nacionalismo sino de todas las conclusiones de las religiones organizadas y de los sistemas políticos, es esencial si la mente ha de ser joven, fresca, inocente, esto es, si ha de hallarse en un estado de revolución.

Sólo una mente así puede dar origen a un mundo nuevo; no lo harán los políticos, que son seres humanos muertos, ni los sacerdotes, atrapados en sus propios sistemas religiosos.

De modo que, afortunada o desafortunadamente para usted, ha oído algo que es verdadero; si se limita a oír y no se siente activamente perturbado de tal manera que su mente comience a liberarse de todas las cosas que la tornan estrecha y deshonesta, entonces la verdad que ha oído se convertirá en un veneno. No hay duda, la verdad se convierte en un veneno, si la oímos y no actúa en la mente; ocurre lo mismo que con la supuración de una herida. Pero descubrir por uno mismo qué es verdadero y qué es falso, y ver la verdad en lo falso, es permitir que la verdad opere y genere su propia acción.

Comprender lo real

En realidad, esto no es complejo, aunque pueda resultar difícil. Vea, nosotros no comenzamos con lo real, con el hecho, con lo que estamos pensando, haciendo, deseando; partimos de suposiciones, o de ideales, que no son realidades, y as’ nos extraviamos. Para partir de hechos y no de suposiciones, necesitamos una profunda atención, y toda forma de pensar que no se origina en lo real es una distracción. Por eso es tan importante comprender qué está ocurriendo tanto dentro como alrededor de uno.

Si uno es cristiano, sus visiones siguen cierto patrón; si es hindú, budista, musulmán, siguen un patrón diferente.
Uno ve a Cristo o a Krishna conforme a su condicionamiento; la educación que usted ha recibido, la cultura en que se ha desarrollado determinan sus visiones. ¿Cuál es la realidad, el hecho: la visión o la mente que se ha formado en cierto molde? Las visiones son la proyección de la tradición particular que ha venido a constituir el trasfondo de la mente.

Este condicionamiento, no la visión que él proyecta, es la realidad, el hecho. Comprender el hecho es sencillo; pero se hace difícil debido a nuestros agrados y desagrados, a nuestra condena del hecho, a las opiniones o los juicios que tenemos acerca del hecho. Estar libres de estas diversas formas de evaluación es comprender lo real, lo que es.

La interpretación de los hechos impide el ver

Una mente que emite una opinión acerca de un hecho es una mente estrecha, limitada, destructiva […]. Usted puede interpretar el hecho de una manera, y yo puedo interpretarlo de otra. La interpretación del hecho es una calamidad que nos impide ver el hecho real y hacer algo al respecto. Cuando usted y yo discutimos nuestras opiniones acerca del hecho, nada hacemos en relación con el hecho; usted quizá pueda añadir más cosas al hecho, ver más matices, implicaciones, significados, y yo puedo ver menos significados en el hecho.

Pero el hecho no puede ser interpretado; yo no puedo ofrecer una opinión acerca del hecho. Es así, y para una mente es muy difícil aceptar el hecho. Estamos siempre interpretándolo, dándole significados diferentes de acuerdo con nuestros prejuicios, condicionamientos, temores, nuestras esperanzas y demás.

Si usted y yo pudiéramos ver el hecho sin ofrecer una opinión, sin interpretarlo, sin asignarle un significado, entonces el hecho se volvería mucho más vital… no, no mas vital… el hecho está ahí, solo, nada más importa; entonces el hecho tiene su propia energía, y esa energía le impulsa a uno en la dirección correcta.

La verada no se acumula

En tanto exista el experimentador recordando la experiencia, la verdad se halla ausente. La verdad no es algo que pueda recordarse, almacenarse, registrarse, y después sacarse a relucir. Lo que se acumula no es la verdad. El deseo de experimentar crea al experimentador, quien entonces acumula y recuerda. El deseo contribuye a que el pensador se separe de su pensamiento; el deseo de devenir, de experimentar, de ser más de esto o menos de aquello, sirve para crear división entre el experimentador y la experiencia. La percepción inteligente acerca de las modalidades del deseo es conocimiento propio. El conocimiento propio es el principio de la meditación.

Acción inmediata

Si uno está en contacto con algo, con su esposa, con sus hijos, con el cielo, con las nubes, con cualquier hecho, ese contacto se pierde apenas interfiere el pensamiento. El pensamiento brota de la memoria. La memoria es la imagen, y desde allí mira uno; por lo tanto, hay una separación entre el observador y lo observado.

Usted tiene que comprender esto muy a fondo. Es esta separación del observador y lo observado la que hace que el observador desee más experiencias, más sensaciones, y así está siempre persiguiéndolas, buscándolas. Tiene que estar absolutamente entendido que, en tanto haya un observador, el «uno» que busca experiencias, el censor, la entidad que evalúa, juzga, condena, no hay contacto inmediato con lo que es. Cuando usted experimenta dolor, un dolor físico, hay percepción directa; no existe el observador que experimenta el dolor; sólo hay dolor. Debido a que no hay un observador, existe una acción inmediata.

Cuando hay dolor, no existe la idea y después la acción, sino tan sólo la acción, porque el contacto físico es directo.
El dolor es usted; hay dolor. Mientras esto no se comprende, realiza, explora y percibe completa y profundamente, mientras no se capta en su totalidad no intelectualmente, no verbalmente que el observador es lo observado, toda la vida se convierte en un conflicto, en una contradicción entre deseos opuestos, entre «lo que debería ser» y «lo que es». Usted puede captar esto sólo cuando se da cuenta al mirar una flor o una nube o cualquier cosa, si está mirando eso como un observador.

El escape engendra conflicto

¿Por qué somos ambiciosos? ¿Por qué ansiamos tener éxito, ser alguien? ¿Por qué nos empeñamos en ser superiores? ¿Por qué este esfuerzo por imponernos, ya sea mediante una ideología o el Estado? ¿Acaso este autoritarismo no es la causa principal de nuestro conflicto y nuestra confusión? Sin ambiciones, ¿sucumbiríamos? ¿No podemos sobrevivir físicamente sin ser ambiciosos? ¿Por qué somos listos y ambiciosos? ¿No es la ambición un impulso de eludir lo que es? Este afán de ser listos, ¿no es realmente estúpido? ¿Por qué tememos a lo que es? ¿De qué sirve escapar, si lo que fuere que seamos esta siempre ahí? Podemos tener éxito en escapar, pero lo que somos sigue ahí, engendrando conflicto y desdicha. ¿Por qué nos atemoriza tanto nuestra soledad, nuestra vacuidad?

Cualquier actividad que nos aleje de lo que es debe originar por fuerza dolor y antagonismo. El conflicto consiste en negar lo que es o en escapar de lo que es, no hay otro conflicto que ése. Nuestro conflicto se vuelve más y más complejo e insoluble porque no afrontamos lo que es. La complejidad no está en lo que es, sino únicamente en los múltiples escapes que buscamos.

Mantener vivo el descontento

El descontento es indispensable en nuestra existencia; lo es para cuestionar, para inquirir, investigar y descubrir qué es lo real, qué es la verdad, qué es esencial en la vida.
Puede que yo tenga este descontento apasionado en el colegio, pero después consigo un buen empleo y este descontento se desvanece. Estoy satisfecho, lucho para mantener a mi familia, tengo que ganarme la subsistencia; y así mi descontento se calma, se destruye, y me convierto en una entidad mediocre, satisfecha con las cosas que me brinda la vida; dejo de estar descontento. Pero la llama debe ser mantenida desde el comienzo hasta el final, de modo tal que haya un verdadero sondear, un verdadero investigar en relación con el problema del descontento.

Debido a que la mente busca con mucha facilidad una droga que la satisfaga con virtudes, cualidades, ideas, acciones, establece una rutina y queda presa en ella. Estamos muy familiarizados con eso, pero nuestro problema no es cómo calmar el descontento, sino cómo mantenerlo encendido, activo, vital. Todos nuestros libros religiosos, todos nuestros gurús, todos los sistemas políticos, pacifican la mente, la aquietan, la influyen para que se someta, para que deseche el descontento y se sumerja en alguna forma de contentamiento […]. ¿No es fundamental estar descontento para poder descubrir lo verdadero?

Jiddu Krishnamurti *
fuente: revista Parrhesia nº11 / http://laletraindomita.blogspot.com

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* mas sobre el autor http://es.wikipedia.org/wiki/Jiddu_Krishnamurti

La difícil tarea del verbo ‘oir’

Uno de los mayores problemas de la comunicación, tanto la de masas como la interpersonal, es cómo el receptor- o sea, el otro- oye lo que el emisor- o sea uno, la persona- ha hablado.

En una primera escena de telenovela, información de telenoticiero o en una simple charla o debate, observo que la misma frase permite diferentes niveles de entendimiento.
En la conversación ocurre lo mismo. Raras, rarísimas, son las personas que procuran oír exactamente lo la otra esta diciendo.
Ante este cuadro, vengo desarrollando una serie de observaciones, y como ando bastante entusiasmado con su formulación, las comparto con el competente lectorado que, por cierto, me ayudara pasándome las pesquisas que tenga al respecto.

Observen que:

1. En general el receptor no oye lo que el otro habla: Oye lo que el otro no está diciendo.
2. El receptor no oye lo que el otro habla. Oye lo que quiere oír.
3. El receptor no oye lo que el otro habla. Oye lo que ya escuchó antes y coloca lo que el otro está hablando en aquello que se acostumbró a oír.
4. El receptor no oye lo que el otro habla. Oye lo que imagina que el otro iba a hablar.
5. En una discusión, en general, los discutidores no oyen lo que el otro está hablando. Oyen apenas lo que están pensando para decirlo enseguida.
6. El receptor no oye lo que el otro habla. Oye lo que le gustaría oír que el otro dijese.
7. Una persona no oye lo que la otra habla. Oye apenas lo que está sintiendo.
8. Una persona no oye lo que la otra habla. Oye lo que ya pensaba respecto de aquello que la otra está diciendo.
9. Una persona no oye lo que la otra está hablando. Retira del habla de la otra apenas las partes que tengan que ver con ella y la emocionen, agraden o molesten.
10. Una persona no oye lo que la otra está hablando. Oye lo que confirme o rechace su propio pensamiento. Vale decir, transforma lo que el otro está hablando en objeto de concordancia o discordancia.
11. Una persona no oye lo que la otra está hablando: Oye lo que pueda adaptarse al impulso de amor, rabia u odio que ya sentía por la otra.
12. Una persona no oye lo que la otra habla. Oye del habla de ella apenas aquellos puntos que puedan tener sentido para las ideas y puntos de vista que en el momento la estén influenciando o tocando más directamente.

Estos doce puntos muestran qué raro y difícil es conversa. ¡Que raro y difícil es comunicarse! Lo que hay, en general, o son monólogos simultáneos canjeados a guisa de conversación, o son monólogos paralelos a guisa de dialogo. Hasta puede haber dialogo sin que, necesariamente, exista comunicación. Puede haber hasta un conocimiento de dos sin que necesariamente haya comunicación. Esta solo se da cuando ambos polos se oyen, no en el sentido material de “escuchar”, sino en el sentido de procurar comprender en su extensión y profundidad lo que el otro esta diciendo. Oír, por lo tanto, es muy raro. Es necesario limpiar la mente de todos los ruidos e interferencias del propio pensamiento durante el habla ajena.

Oír implica una entrega al otro, una dilución en el. De ahí la dificultad de que las personas inteligentes efectivamente oigan. Su inteligencia en funcionamiento permanente, o su habito de pensar, evaluar, juzgar y analizarlo todo interfieren como un ruido en la plena recepción de aquello que el otro esta hablando. No es solo la audición plena. El acto de oír es perturbado por otros elementos. Uno de ellos es el mecanismo de defensa.

Hay personas que se defienden de oír lo que las otras están diciendo, por verdadero pavor inconsciente de perderse a si mismas. Precisan “no oír” porque “no oyendo” se libran de la rectificación de los propios puntos de vista, de la aceptación de realidades diferentes de las propias; de verdades ídem y así en adelante. Se zafan de lo nuevo, que es salud, pero que las aterroriza.
No oír es, pues, un solido mecanismo de defensa. Oír es un gran desafío. Desafío de apertura interior: de impulso en la dirección del prójimo, de comunicación con el, de su aceptación como es y como piensa. Oír es proeza. Oír es rareza. Oír es acto de sabiduría.

Después que la persona aprende a oír, pasa a hacer descubrimientos increíbles ocultos o patentes en todo aquello que los otros están diciendo a propósito de hablar.

Artur Da Távola

fuente: revista Mutantia nº13.
extraído a su vez de un folleto del Colectivo Hasta las Chapas.

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De aperturas y nuevas politizaciones

El desborde

Un momento de apertura política está marcado tanto por la dificultad de nombrarlo de modo fácil y preciso como por la pluralidad de significados que despierta. De allí su fuerza para trastocar la escena. Aquello que se abre también se escapa de foco: hace visible simultáneamente varios planos, en un tiempo desigual y combinado. A ese momento de apertura se lo vive con cierta perplejidad: la falta de definiciones no es, sino, efecto de lo que se resiste a ser encuadrado. Tal vez una imagen posible, a la altura de esa indefinición, sea la del desborde. Toda una secuencia de hechos históricos pueden caracterizarse por ese fugarse de lo previsto. Es esa dinámica lo que vuelve a estos hechos momentos irreversibles y únicos, capaces de reinventar el almanaque. Doble fuerza del desborde, entonces: la de salirse del cauce (como lo hace el agua) y superar las previsiones, pero también la de hacer visible una vivencia de exaltación colectiva, una demostración intensa de sentimientos.

La plaza de Mayo que se pobló tras la muerte de Kirchner (y los días siguientes) tuvo esa impronta de desborde. Tal vez su sentido más evidente haya sido defensivo: dejar claro y constatar entre los muchos que allí nos encontramos que no se admitirá un retroceso. Esto es: ni la imposición de escenarios represivos (esbozados ante todo en el criminal asesinato de Mariano Ferreyra) ni la marcha atrás de medidas de gran relevancia popular, ya asumidas colectivamente como derechos adquiridos. La convocatoria resultó sorpresiva y diversa. Imposible sería adjudicar esas presencias a la capacidad organizativa de los grupos más consolidados. Necesario resulta comprender hasta qué punto ese torrente desdibuja y rebasa todo tipo de polarización prefabricada o maniquea de los sentires. Al contrario, la fuerza de esa plaza fue la de exhibir una voluntad de profundización democrática: una nueva explicitación de esa potencia activa e intangible, sin traducción lineal, pero poderosa y decisiva que se hace presente en la calle para otorgar o retirar legitimidad a quienes ocupan el sistema político. Hay quienes llaman a esto esontaneidad. Se trata, creemos, de un efectivo sentido de la urgencia y un decidido ejercicio de la fuerza social.

La excepción

Las resonancias y las diferencias con aquella plaza de fines de 2001 son múltiples aunque no obvias. Si por entonces también se desarmó la salida represiva ya en marcha (imposición del “Estado de sitio” y asesinatos a decenas de manifestantes y militantes en esas jornadas), era evidente que la masiva convocatoria que puso fin a la legitimidad neoliberal adoptó, en plena crisis, la forma de una destitución salvaje. Sin embargo, aquel movimiento inauguró algo que el kirchnerismo supo advertir desde el comienzo: la excepción como condición de época, como terreno concreto de la política. Como debilitamiento de la lógica republicana-representativa y como imposibilidad de dar por sentada la obediencia a la regla. Como desafío que dio lugar a un tratamiento no convencional de la excepción: convivir con ella sin maximizarla pero, al mismo tiempo, sin acabar de conjurarla. La excepción se perpetúa en tanto que la soberanía del Estado, aún cuando se habla sin cesar de su vuelta, no es capaz de monopolizar la organización del entramado social, territorial, cotidiano, de millones de personas. Ni de dotarla de sentido.

La excepción, entonces, como condición de época obliga a una invención de dispositivos de gobierno de nuevo tipo, lo cual supone incorporar los enunciados y los métodos producidos desde abajo en la gestión misma de lo social, habilitando simultáneamente toda una serie de reconocimientos y de perversiones.

Así, es probable que en la relación entre momento de apertura y excepción se juegue algo fundamental del orden de la intensidad democrática. Y de la explicitada necesidad de su profundización.

Complejidades

Es imposible dejar de lado el mapa latinoamericano. En aquellos países donde hubo movilizaciones que trastornaron los pilares del sistema de representación (Venezuela, Ecuador y Bolivia), un mismo tipo de maquinaria política fue implementada por los gobiernos que le siguieron: una combinatoria de redes extensas y difusas que canalizan y traducen la energía popular con mandos explícitos y personalizados que concentran la capacidad de decisión e iniciativa. El acierto de estos gobiernos se vincula estrechamente con el hecho de haber reconocido la incompetencia de ciertas estructuras partidarias e institucionales (aún cuando en los hechos cueste replantear el problema de la organización política en términos alternativos a la de los partidos políticos con imbricaciones en el aparato del estado). Sin embargo, esta incapacidad para construir mecanismos que confíen plenamente en la democratización de las decisiones y de los recursos, los ubica en una posición de perpetua debilidad.

Entre el ejercicio cotidiano de la gestión gubernamental y los impulsos autónomos de organización popular no logran gestarse instituciones políticas de nuevo tipo. Los intentos se han multiplicado: asambleas constituyentes, políticas sociales cuasi universales, partido único de la revolución, transversalidades electorales, concertaciones partidarias; expresiones, todas, de esta tentativa a escala continental de creación de nuevas dinámicas institucionales.

Pero los resultados son escasos y demasiado ambivalentes. No es casualidad, en este marco, que ese espacio propiamente público donde se dirimen las hegemonías y se prueban los discursos haya sido ocupado por los medios de comunicación que disputan palmo a palmo las alternativas de estos procesos.

Las politizaciones más allá de la (vuelta de la) política

Del “¡Qué se vayan todos!” de las plazas de fines de 2001 al ejercicio de un reconocimiento popular hacia el actual gobierno (y a la figura de la presidenta en particular) de las plazas de fines de 2010 no hay una inversión literal. Ni, como se insistió, un camino sin más de la crisis del sistema político a su resurrección. Ni la evidencia gratificante del pasaje del infierno a la salvación. Más bien, ambos momentos pueden leerse como situaciones de alerta social en extremo sensible a los “signos de cierre” (signos de cierre provenientes de todas las fracciones ordenancistas con fuerza dentro y fuera del partido de gobierno, que se querrán llevar adelante en nombre del bien de todos, con el lenguaje del partido, del sindicato, del estado, de los pobres, de los trabajadores, de la militancia popular, etc).

De allí la complejidad de la situación presente; una situación en la que conviven, como trama de la apertura, las politizaciones desde abajo (y sus rasgos autónomos) con el llamado “retorno de la política”, entendido como “retorno del estado”. Este “retorno”, podría decirse, tiene el mérito indiscutido de actualizar la cuestión de la política. Sin embargo, corre serios riesgos de hacerlo en términos de una discursividad que no supera el reestableciento del orden institucional y sus actores predilectos: partidos, sindicatos, intelectuales. En este sentido, la politización (en una perspectiva infrapolítica) traza una genealogía propia y trabaja a (cierta y fundamental) distancia de la discursividad institucional, aunque coexistiendo con ella en la tentativa de reorganizar nuevas posibilidades y confrontaciones.

Aperturas

Nuevas politizaciones, aventuramos, nombra los modos impropios, bárbaros, innovadores, de vivir lo público. Da cuenta, en otras palabras, de un campo de experimentación de lo común que insiste en sus rasgos de autonomía, que se fortalece en su sensibilidad desobediente y que inventa desde abajo otras formas de la organización cotidiana. La activación de esta pluralidad de formas y lenguajes vuelve insuficiente toda tentativa de simplificar esta riqueza al mero encuadramiento. Confiamos en estas nuevas politizaciones como forma de sostener la apertura en términos de una profundización democrática.

Estos modos de politización parten menos de una coherencia discursiva y/o ideológica y más de una serie de luchas (de visibilidad oscilante) que toman como punto de partida las condiciones y los modos de vida. Lucha contra la ampliación de la frontera sojera y los desplazamientos de los campesinos, luchas contra la precarización y tercerización del trabajo, lucha contra el uso intensivo y sin control de los llamados recursos naturales, luchas contra el gatillo fácil, el racismo y la guetificación urbana (y contra sus políticas de “seguridad”), etc.

Es evidente que estas dinámicas de politización han variado mucho desde el 2001 a la fecha. Si durante la fase “destituyente” los movimientos sociales atacaban al estado neoliberal constituyendo prácticas capaces de confrontar con el estado en áreas como el control de la moneda (trueque), de la contraviolencia (piquete) y del mando político sobre diversos territorios (asambleas), una parte de esos mismos movimientos enfrentan el dilema sobre los modos de participar (cuándo y cómo) de la nueva gubernamentalidad, expresando así uno de los rasgos característicos de esta nueva fase del estado.

Y, sin embargo, las formas difusas y permanentes de una cierta movilidad social atraviesan todas estas modalidades. El desborde, como dinámica de apertura, renueva la autonomía como premisa y horizonte en el que promover una interlocución sensible, permeable a diversos problemas que no se agotan en una discursividad “neo-desarrollista” (una discursividad, ésta, tan eficaz como pobre en sus fundamentos: el consumo como sentido primordial de las vidas, la cultura del trabajo como fundamento de la dignidad, los recursos naturales como recursos económicos, el Estado como racionalidad superior, etc.).

Desafíos

Coexisten en el país al menos dos dinámicas que organizan territorialidades diferentes. Por un lado, el plano de reconocimiento de derechos de inclusión (que mixturan políticas asistenciales con nuevas formas de ciudadanía) y de consolidación de conquistas simbólicas sobre la memoria y la justicia vinculadas a los crímenes de la dictadura. En este plano se incluye el axioma que inhibe la represión estatal del conflicto social, una de las conquistas más profundas en lo que hace a las nuevas formas de gobernar en presencia de movimientos y de luchas sociales. Las inconsistencias en la aplicación de este axioma (asesinatos y aprietes en manos de bandas sindicales que atacan a trabajadores tercerizados, guardias armadas por terratenientes, policías provinciales y locales de gatillo fácil, así como la creciente presencia de la gendarmería en villas y barrios) obligan a profundizar y extender su potencia y alcance.

Por el otro, se afirma una tendencia de alcance regional: la reconversión de buena parte de la economía a un neo-extractivismo (minería, extensión de la frontera de la soja, disputas por el agua, los hidrocarburos y la biodiversidad) que incorpora de manera directa a diversos territorios al mercado mundial y de cuyas actividades surgen los ingresos que sostienen fiscalmente a muchas de las economías provinciales y políticas sociales, así como la imagen de una nueva modalidad de intervención estatal. Los asesinatos de los pobladores de la comunidad toba en Formosa que se oponían al desalojo de sus tierras son parte de un modelo de despojo (de la tierra) y desposesión (de recursos) que está en el centro de esta tensión.

La imbricación de estas dos territorialidades es evidente. Ambas convergen para configurar los rasgos de un patrón de concentración y acumulación de la riqueza que se articula, en la primera de las dinámicas, con rasgos democráticos y de ampliación de derechos.

A la polarización política de los últimos años se le sobreimpone, ahora, un nuevo sistema de simplificación dual: cada una de estas territorialidades es utilizada para negar la realidad que aporta la otra. O bien se atiende a denuncias en torno a la nueva economía neo-extractivista, o bien se da crédito a las dinámicas ligadas a los derechos humanos, la comunicación, etc. Como si el desafío no consistiese, justamente, en articular (y no en enfrentar) lo que cada territorio enuncia como potencial democrático y vital. La riqueza de los procesos actuales se da, al contrario, en la combinación de los diferentes ritmos y tonos de las politizaciones, abandonando las disyunciones campo-ciudad, interior-capital, etc., y asumiendo las premisas transversales a las luchas por la reapropiación de recursos naturales, así como de los diferentes procesos de valorización de los servicios, de la producción, de las redes sociales como fuentes de la riqueza común. Estas combinaciones son las que permiten valorar la calidad inmediatamente política de las luchas que evidencian la trama colonial y racista en la redistribución excluyente de poder territorial, jurídico y simbólicos en villas y haciendas, en talleres y barrios que se extiende a los lugares de trabajo bajo el modo de contratación en blanco y en negro, estables y precarizados, etc.

La politicidad emergente resulta casi imperceptible en su materialidad si no se asume la complejidad de esta trama, si no se crean los espacios concretos de articulación de esta variedad de experiencias. Y su radicalidad es inseparable de la exigencia de elaborar para cada una de estas situaciones un sentido preciso de lo que significa la dinámica de desborde y apertura que se juega en cada momento.

Colectivo Situaciones
Buenos Aires, 6 de diciembre de 2010

fuente www.tintalimon.com.ar/blog/De-aperturas-y-nuevas-politizaciones-por-Colectivo-Situaciones

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Discurso contra la escolarización obligatoria y estandarizante

John Taylor Gatto * es un profesor retirado estadounidense que en 1990 recibió el premio al maestro del año de Nueva York.

El siguiente texto pertenece al discurso de aceptación del referido galardón el 30 de Enero de 1990:

Acepto este premio en nombre de todos los buenos profesores que he conocido a lo largo de los años y que han luchado para hacer de sus relaciones con los niños algo digno, hombres y mujeres que nunca están conformes, siempre cuestionando, siempre esforzándose por definir y redefinir lo que la palabra “educación” debería significar.
Un Profesor del Año no es el mejor profesor, éstos suelen pasar demasiado desapercibidos para ser fácilmente descubiertos, pero es un modelo, símbolo de esas gentes anónimas que utilizan sus vidas gratamente al servicio de los niños. Este es su premio tanto como mío.
Vivimos en una época de profunda crisis escolar. Nuestros niños se clasifican a la cola de las diecinueve naciones más industrializadas en lectura, escritura y aritmética. Muy a la cola.

La economía mundial narcótica está basada sobre nuestro propio consumo de las mercancías, de forma que si no compramos tantos sueños de humo el negocio colapsaría – y las escuelas son un importante centro de compra -.
Nuestra tasa de suicidios de adolescentes es la mayor del mundo y los que se suicidan son niños ricos en su mayor parte, no los pobres. En Manhattan el cincuenta por ciento de los nuevos matrimonios duran menos de cinco años. Algo debe ir mal con seguridad.
La crisis de nuestra escuela es un reflejo de una crisis social más amplia. Parece que hemos perdido nuestra identidad.
Niños y ancianos son encerrados y aislados de fuera de lo que sucede en el mundo hasta un grado sin precedentes – nadie habla con ellos ya – y sin niños y ancianos mezclándose en la vida diaria una comunidad no tiene futuro ni pasado, solo un presente continuo.

De hecho, el nombre “comunidad” apenas se aplica ya a la forma en que interactuamos con los demás.
Vivimos en redes, no en comunidades, y todos los que conozco están solos por eso. En cierto modo la escuela es responsable privilegiado de esta tragedia tal y como lo es también en la creciente brecha entre clases sociales.
Utilizar las escuelas como un mecanismo de selección no hace sino crear un sistema de castas, lleno por abajo de intocables que vagan por los trenes del metro pidiendo y durmiendo en las calles.

He observado un fenómeno fascinante en mis veinticinco años de ejercicio de la profesión: que las escuelas y la escolarización son crecientemente irrelevantes para las grandes empresas del planeta. Nadie cree ya que los científicos son enseñados en clases de ciencias o que los políticos en clases de civismo o que los poetas lo son en clases de inglés.
La verdad es que las escuelas no enseñan nada salvo como obedecer órdenes. Esto es un gran misterio para mi porque miles de personas, gentes responsables trabajan en las escuelas como profesores, cuidadores y gestores pero la lógica abstracta de la institución sobrepasa sus contribuciones individuales.
Aunque los profesores se preocupan y trabajan duro, la institución es psicopática – no tiene conciencia -. Suena la sirena y el joven que se encontraba escribiendo un poema debe cerrar sus cuaderno y moverse a otra aula donde deberá memorizar que el hombre y el mono derivan de un ancestro común.

Nuestro sistema de enseñanza obligatoria es un invento del Estado de Massachussets hacia 1850. Fue resistido – a veces hasta con las armas por un considerable 80% de la población de Massachussets- con un último reducto en Barnstable On Cape Cod que no entregaron a los niños hasta la década de los 1880 cuando la localidad fue asediada por el ejército y los niños marcharon a la escuela escoltados.
Aquí tenemos un curioso dato para meditar. La oficina del Senador Ted Kennedy ha sacado un estudio no hace mucho indicando que antes de la educación obligatoria la tasa de alfabetización en el estado era del 98% y que después jamás volvió a alcanzar el 91%, donde se mantiene en 1991. Espero que les sirva.

Aquí hay otra curiosidad sobre la que pensar. El movimiento de “escuela en casa” ha ido creciendo paulatinamente hasta un tamaño de un millón y medio de jóvenes que son educados por completo por sus padres y sus comunidades.
El último mes la prensa educativa reportó la increíble noticia de que los niños escolarizados en casa parecen estar entre cinco y diez años por delante de sus compañeros escolarizados formalmente en su capacidades cognitivas.
No creo que nos libremos de las escuelas en un futuro cercano, no ciertamente en lo que me queda de vida, pero si hemos de cambiar lo que se está convirtiendo en un desastre de ignorancia, hemos de entender que la institución educativa “escolariza” muy bien, pero no “educa” – algo por completo inherente al diseño organizacional.
No es la culpa de los malos profesores o del poco dinero gastado, es que es imposible que la educación y la escolarización puedan llegar a ser alguna vez la misma cosa.

Las escuelas fueron diseñadas por Horace Mann y Barnard Sears Harper de la Universidad de Chicago y por Thorndyke de la Escuela Normal de Columbia y otros hombres para ser instrumentos de la dirección científica de las masas. Las escuelas están diseñadas para producir, a través de la aplicación de fórmulas, seres humanos estandarizados cuyo comportamiento pueda ser predecible y controlado.
En gran medida, las escuelas han cumplido su objetivo. Pero nuestra sociedad se está desintegrando, y en esta sociedad, sólo las personas exitosas son auto-suficientes, seguras en sí mismas e individualistas – porque la comunidad de vida que protege al dependiente y al débil está muerta -.

Lo que produce la escuela es, como dije, irrelevante. Las personas bien-escolarizadas son irrelevantes.
Pueden vender películas y hojas de afeitar, recoger papel reciclado o hablar al teléfono en líneas de teleoperación, o sentarse estúpidamente delante de un terminal de ordenador pero como seres humanos son inservibles. Completamente inservibles para los demás y para si mismos.
La miseria diaria a nuestro alrededor está causada en gran medida por el hecho de que – tal y como Paul Goodman lo estableció hace treinta años- forzamos a los niños a crecer en el absurdo. Cualquier reforma de la escolaridad tiene que tratar con elementos absurdos en su naturaleza intrínseca.

Es absurdo y anti-vital ser parte de un sistema que te obliga a sentarte en lugares recluidos para gente de la misma edad y clase social que tú. Ese sistema te aparta radicalmente de la inmensa diversidad de la vida y de las sinergias de la variedad, de hecho te castra tu propio ser y futuro, acoplándote a un presente continuo de igual forma a como lo hace la televisión.
Es absurdo y anti-vital ser parte de un sistema que te obliga a escuchar a un extraño leyendo poesía cuando lo que realmente quieres es construir casas, o sentarte a discutir con un extraño sobre la construcción de casas cuando lo que realmente quieres es leer poesía.
Es absurdo y anti-vital moverte de aula en aula al sonido de una sirena durante todos los días de tu infancia natural en una institución que no te permite ninguna privacidad y que incluso te la quita en el santuario de tu propia casa pidiéndote que hagas tus “deberes”.
“¿Cómo aprenderán a leer?” dirán algunos y mi respuesta es “Recuerda la lección de Massachussets” . Cuando los niños reciben experiencias completas en vez de las graduadas en aularios, entonces aprenden a leer, a escribir y cálculo con total facilidad si esas cosas tienen sentido en el ambiente vital que les rodea.

Pero recordad que en los Estados Unidos casi nadie que lea, escriba o sepa cálculo tiene mucho respeto. Somos una tierra de charlatanes, pagamos mejor a los charlatanes y les admiramos, así que nuestros hijos hablan constantemente, siguiendo el modelo de la televisión y de sus profesores.

Es muy difícil enseñar incluso lo más “básico” porque ya no son “básicos” en la sociedad que hemos creado.
Dos instituciones controlan a día de hoy la vida de nuestros hijos: la televisión y la escuela, por este orden. Ambos reducen el mundo real de sabiduría, fortaleza, templanza y justicia hacia una abstracción sin final y sin frenos.
En los siglos pasados los niños y adolescentes estaban ocupados en trabajo real, caridad real, aventuras reales, y en la búsqueda real de maestros que pudieran enseñarnos lo que realmente queríamos aprender.

Mucho tiempo se pasaba en desempeños comunitarios, practicando el afecto mutuo, el entendimiento y estudiando cada nivel de la comunidad, aprendiendo cómo hacer una casa, y docenas de otras tareas necesarias para convertirse en un hombre o mujer íntegro.

Pero aquí está el cálculo del horario que dispone cualquier niño de los que enseño:
• De las 168 horas que tiene la semana, tienen que dormir 56.
• Lo que les deja 112 hora a la semana en las que formarse.
• Ven unas 55 horas de televisión a la semana de acuerdo a informes recientes.
• Lo que les deja 57 horas a la semana en las que crecerse.
• Tiene que ir a la escuela unas 30 horas a la semana, usando unas 6 horas en prepararse, ir y volver a casa, y gastan una media de 7 horas a la semana en deberes- en total hacen 45 horas.
• Durante este tiempo, están en constante vigilancia, no tienen tiempo ni espacio privado, y son reñidos si tratan de acoplarse individualmente al uso de espacio y tiempo.
• Eso deja 12 horas a la semana para crearse una conciencia de si individualizada.
• Por supuesto que mis alumnos comen también, y eso añade algo de tiempo – no mucho, porque hemos perdido la tradición de la comida familiar, por lo que si quitamos 3 horas a la semana para cenas.
• Llegamos a la cantidad neta de tiempo privado para cada niño de 9 horas a la semana.

No es suficiente, ¿verdad?. Cuanto más rica es la familia del niño, menos televisión que ve pero más tiempo que tiene dirigido por una oferta más amplia de entretenimientos comerciales y su inevitable inclusión en una serie de áreas de formación complementaria raramente a su libre elección.

Y todas estas cosas son curiosamente una forma más solapada de crear seres humanos dependientes, incapaces de llenar su tiempo libre, incapaces de iniciar senderos que le den un significado sustancioso y feliz a su existencia.
Es una enfermedad nacional, esta dependencia y falta de objetivo, y creo que la escolarización, la televisión y las lecciones – toda la idea Chautauqua- tiene mucho que ver con ello.

Pensad en lo que nos está matando como nación
• drogas narcotizantes
• competición desenfrenada
• sexo recreacional
• la pornografía de la violencia
• juego, alcohol
• y la peor pornografía de todas – vidas dedicadas a comprar cosas, la acumulación como filosofía.

Todas ellas son adicciones de personalidades dependientes, y eso es la marca que deja inevitablemente la escolarización.
Quiero contaros el efecto que produce en los chicos el quitarles todo su tiempo – tiempo que necesitan para desarrollarse – y forzándoles a gastarlo en abstracciones. Tenéis que escuchar esto, porque ninguna reforma que no ataque estas patologías específicas no serán más que un mero lavado de cara.

1. Los niños a los que enseño son indiferentes al mundo adulto. Esto desafía la experiencia de miles de años. Un observación intensiva de lo que “los mayores” hacían siempre fue una de las más excitantes ocupaciones de los jóvenes, pero nadie quiere crecer ahora, ¿y quien les puede culpar de ello? Nosotros somos los juguetes.

2. Los niños a los que enseño ya apenas sienten curiosidad y la poca que muestran es transitoria, no pueden concentrarse durante mucho tiempo, incluso en lo que quieren hacer. ¿Podéis ver la conexión entre las sirenas sonando una y otra vez para cambiar de clase y este fenómeno de atención evanescente?

3. Los niños a los que enseño tienen un pobre sentido del futuro, de como el mañana está indefectiblemente unido al presente. Como dije antes, viven en un presente continuo, el preciso momento en el que se encuentran es el límite de su conciencia.

4. Los niños a los que enseño son ahistóricos, no tienen conciencia de cómo el pasado ha dado forma a su propio presente, limitando sus elecciones, moldeando sus valores y sus vidas.

5. Los niños a los que enseño son crueles entre si, muestran falta de compasión ante los infortunios, ríen las debilidades, y muestran desprecio por aquellos que muestran necesidad de ayuda demasiado abiértamente.

6. Los niños a los que enseño se encuentran intranquilos ante la intimidad y la franqueza. No soportan una verdadera intimidad debido a una costumbre de por vida de guardar los secretos dentro de si mismos por lo que van formando su personalidad a base de trozos y partes de comportamiento prestados de la televisión o adquiridos para manipular a sus profesores. Puesto que no son ellos quienes dicen ser, el disfraz se les cae en la intimidad por lo que las relaciones íntimas deben ser evitadas.

7. Los niños a los que enseño son materialistas, siguiendo la estela de sus maestros que materialistamente “gradúan” todo -y sus tutores televisivos que ofrecen todo lo imaginable “gratis”.

8. Los niños a los que enseño son dependientes, pasivos, y tímidos ante la presencia de nuevos desafíos. Esto es a menudo ocultado mediante actos de bravuconería, mediante enfados y agresividades que en el fondo solo expresan un vacío sin fortaleza interior.
Podría hablar de otras cuantas condiciones que una reforma de la escolarización tendría que afrontar si nuestro declive nacional pretendiera detenerse, pero por el momento ya habéis comprendido mi postura, tanto si estáis de acuerdo con ella como si no.
Puede que sean las escuelas las que causen estas patologías, o la televisión, o ambas. Es una simple cuestión de aritmética, entre escuela y televisión todo el tiempo que los chicos tienen libre es absorbido por ambas. Eso es lo que destruyó la familia americana, que ya no es más un factor en la educación de sus propios hijos. Televisión y escuela, ahí debe buscarse a los responsables.

¿Qué hacer? Necesitamos un feroz debate nacional que no decaiga, día tras día, año tras año. Necesitamos gritar y discutir sobre este modelo de escuela hasta que se arregle o se retire de la circulación para su reparación, una cosa u otra.
Si podemos arreglarlo, de acuerdo; si no podemos, entonces el éxito del movimiento de “escuela en casa” muestra una vía alternativa con futuro prometedor. Poner el dinero que ahora gastamos en escolarización, hacia la educación en la familia podría matar dos pájaros de un tiro, reparar las familias al tiempo que reparamos a los hijos.

Una reforma genuina es posible pero no debería costarnos nada. Necesitamos volver a pensar en las premisas fundamentales de la escolarización y decidir qué es lo que queremos que los niños aprendan y por qué.
Durante 140 años esta nación ha tratado de imponer objetivos de arriba a abajo desde los altivos puestos de mando centrales conformados por “expertos”, una élite central de ingenieros sociales. No ha funcionado. No va a funcionar.
Y es una gran traición a la promesa democrática que hizo en su dia de esta nación un noble experimento.
El intento soviético de crear una república platónica en el Este de Europa ha sucumbido ante nuestra vista, nuestro propio intento de imponer el mismo tipo de ortodoxia centralizada utilizando las escuelas como un instrumento también se está resquebrajando, solo que mas lenta y dolorosamente.

No funciona porque sus premisas fundamentales son mecanicistas, anti-humanas, y hostiles a la vida familiar. Las vidas pueden ser controladas por la maquinaria educativa pero siempre se revolverán con las armas de la patología social: drogas, violencia, auto-destrucción, indiferencia y todos los síntomas que veo en los niños que educo.
Ya es hora de que miremos hacia atrás para recobrar una filosofía educacional que funcione. Una que me gusta especialmente fue la favorita de las clases dirigentes europeas durante miles de años.

Utilizo tanto de ella como me lo permite mi condición de profesor, es decir, tanto como puedo dentro de la institución de la escolarización obligatoria. Creo que funciona tanto para los niños pobres como para los ricos.
En el núcleo de este sistema de educación para las élites está la creencia de que el auto-aprendizaje es la única base del verdadero aprendizaje. En cualquier sitio en este sistema, a cualquier edad, encontrarás acuerdos para colocar al niño solo en un punto no definido y con un problema que resolver.

Algunas veces el problema lleva implícito grandes riesgos, como el problema de cabalgar un caballo o hacerlo saltar, pero eso, claro, es un problema satisfactoriamente resuelto por miles de niños de la élite antes de cumplir diez años.
¿Podemos imaginar a alguien que haya superado tal desafío que alguna vez le faltara confianza en su habilidad para hacer algo?. A veces el problema es un problema de superar la soledad, como hizo Thoreau en Wald en Pond o Einstein en Suiza.
Uno de mis antiguos alumnos, Roland Legiardi-Lura, aunque huérfano de sus dos padres y sin herencia, cogió una bicicleta y atravesó solo los Estados Unidos cuando apenas había superado la niñez.

No nos puede extrañar entonces que ya siendo un adulto, decidiera hacer una película sobre Nicaragua, aunque no tuviera dinero ni experiencia previa en la realización de películas, y que ganara un premio internacional, aunque su trabajo regular fuera el de carpintero.
Ahora estamos hablando todo el rato de que nuestros jóvenes necesitan desarrollar auto-conocimiento. Ya basta de tanta charlatanería.
Tenemos que crear experiencias escolares que devuelvan a los niños su tiempo, necesitamos confiarles desde una edad temprana con independencia de estudios, quizás programado desde el colegio pero que tenga lugar fuera de la institución educativa.
Necesitamos crear un curriculum donde cada niño tenga la oportunidad de desarrollar su individualidad y su auto-confianza.
Hace poco cogi setenta dólares y envié a una niña de doce años de mi clase con su madre – que no hablaba inglés – en un autobús hacia la costa de New Jersey para encontrarnos con el jefe de policía del distrito de Sea Bright para comer y disculparnos por contaminar la playa con un casco de Gatorade.

A cambio de esta disculpa pública habíamos quedado en que el jefe de policía le enseñaría el trabajo de un policía de barrio durante un dia cualquiera.
Unos días después, dos más de mis alumnos de doce años viajaron solos a la Calle West First desde Harlem donde empezaron el aprendizaje con un editor de periódicos, la siguiente semana tres de mis alumnos se encontraban en mitad de los muelles de carga de Jersey a las seis de la mañana, estudiando la mente del presidente de una compañía de transporte por carretera que despachaba trailers hacia Dallas, Chicago y Los Ángeles.

¿Pertenecen estos chicos “especiales” a algún programa” especial”?. Bueno, en cierto modo si, pero nadie sabe sobre este programa salvo los chicos y yo.
Solo son buenos chavales de Harlem, brillantes y alertas, pero tan mal escolarizados cuando me los encontré que la mayoría de ellos no sabían sumar o restar cantidades. Ni uno de ellos sabía la población de Nueva York o cuan lejos está Nueva York de California.
¿Eso me preocupaba? Por supuesto, pero tenía confianza en que según iban ganando confianza en si mismos también se convertirían en sus propios maestros, y solo la auto-enseñanza tiene un valor a largo plazo.
Tenemos que devolver a los niños tiempo libre desde ya mismo porque esa es la clave para el auto-aprendizaje, y debemos re-introducirles en el mundo real tan rápido como sea posible para que el tiempo libre pueda ser gastado en algo más que abstracciones.
Es una emergencia, requiere una drástica acción de corrección -nuestros niños están cayendo como moscas dentro de la institución escolar, ya sea buena o mala, no importa. Es irrelevante.

¿Qué más necesita un sistema escolar re-estructurado?
Necesita que deje de ser un parásito del trabajo de la comunidad en la que se inserta. De todas las páginas escritas en la contabilidad de la historia, solo existe una entrada donde se recluya a nuestros jóvenes y no les pidamos nada de ellos al servicio del bien común.
Llego incluso a creer que necesitamos hacer de los servicios a la comunidad una parte importante de la enseñanza escolar.
Además de la experiencia enriquecedora que supone trabajar de forma no egoísta, es la forma más rápida de dotar a los jóvenes de responsabilidades reales en la vida corriente.
Durante cinco años manejé un programa escolar “autónomo” donde cada niño, pobre y rico, listo y no tan listo, tenía que dar 320 horas de trabajos o servicios a la comunidad.
Decenas de estos niños volvieron años después, ya crecidos, y me contaron que la experiencia de ayudar a alguien les había cambiado sus vidas.

Les había enseñado a ver desde otra perspectiva, a repensar metas y valores. Ocurrió cuando tenían trece años, durante el programa de practicas de Laboratorio, y solo fue posible porque el distrito escolar rico de al lado estaba en reestructuración.
Cuando volvió la “estabilidad”, el laboratorio común cerró. Fue una experiencia muy satisfactoria con un grupo de jóvenes bastante heterogéneos, a un coste demasiado bajo, como para permitir que continuara…
Estudio independiente, servicios a la comunidad, aventuras y experiencia, largos periodos de privacidad y soledad, un millar de diferentes formas de aprendizaje, una por día o más tiempo – estas son medidas potentes, baratas, y efectivas de empezar una reforma real de la escolarización.

Pero ninguna reforma a gran escala va a funcionar de forma que permita recuperar a nuestros jóvenes ya dañados ni a nuestra sociedad enferma hasta que impongamos abiertamente la idea de que la escuela debe incluir a la familia como motor principal de la educación.
Si utilizamos la escolarización para separar a los hijos de los padres – y no nos engañemos, esa fue la principal función de las escuelas desde que John Cotton lo anunciará como el propósito de las escuelas de Bay Colony en 1650 y Horace Mann lo enunciara como el propósito de las escuelas de Massachussets en 1850 – vamos a continuar con el espectáculo de horror que tenemos ahora.
El “Curriculum de la Familia ” está en el corazón de cualquier buena vida. Nos hemos alejado de ese curriculum; es hora de volver a ello.
La forma de devolver la salud a la educación es que nuestras escuelas se liberen del dominio absoluto de las instituciones sobre la vida familiar, es promocionar durante el tiempo de escolarización confluencias de padres e hijos que fortalezcan los lazos familiares. Ese fue mi fin último cuando envié a la chica y su madre al distrito de la costa de Jersey para encontrarse con el jefe de policía.
Tengo muchas ideas para formular un curriculum familiar y estoy seguro que muchos de ustedes también las tienen.
Nuestro mayor problema en conseguir que una vez popularizada esta forma de pensar pueda el sistema educativo ser reformado ya que tenemos unos intereses creados que se apropian de antemano de estas ideas para continuar con la escuela como está, a pesar de la utilización de una retórica aparentemente contraria.

Tenemos que exigir que nuevas voces y nuevas ideas sean escuchadas, mis ideas y las vuestras. Ya hemos tenido un amplio repertorio de voces muy autorizadas y con eco en medios escritos y televisión; una década de debate para todos es lo que se necesita ahora, no más opiniones de “expertos”.
Los expertos en educación nunca han tenido razón, sus “soluciones” son costosas, auto-complacientes, y siempre requieren mayor centralización. Ya hemos visto los resultados.
Es hora de volver a la democracia, al individualismo a la individualidad y a la familia.
Ya dije lo que quería decir. Gracias.

* Gatto es autor de diversos libros como “A Different Kind of Teacher“, “Dumbing us Down”, “Weapons of Mass Instruction”, “Against School”, “The Exhausted School” y “Underground History of American Education” y defensor a ultranza de la educación en el hogar, que postula que los niños deben ser educados por sus familias y por sus comunidades y no por la escuela, el consumismo o la televisión que procuran “seres humanos estandarizados cuyo comportamiento pueda ser predecible y controlado”.
El profesor ha sabido ver en la configuración del sistema de educación norteamericano y en general en el sistema de sociedades modernas el verdadero mal que atenaza el verdadero desarrollo educativo pleno de nuestros jóvenes narcotizando sus personalidades.

fuente: http://es.novopress.info

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Muerte de Leila Lorenzo

Una noche Leila Lorenzo me vino a buscar a la plaza. Leila se había ofendido conmigo hacía unos dos años porque le había roto por accidente la foto de su gran amor, el fallecido Marcos Mora. Leila era una romántica Leila cantaba a todas las criaturas de la noche solamente con su llegada, y yo con felicidad paraba de trabajar para recibir como se debía a una reina, con una cerveza bien helada. Desde hacía un tiempo yo había vuelto a beber, y sorprendido noté que ya no era el borracho de antes, me aburría la idea de beber la interminable cantidad de alcohol las borracheras que se repetían ya no me interesaban para nada, algo adentro mío había cambiado por alguna razón. Pero una cerveza, o dos cervezas con una vieja amiga no se podía negar, la borrachera alegre es siempre bienvenida, y la alegría de volver a ver a Leila era grande. A Leila la traía en la silla de ruedas un sobrino desde su casa, Leila no tenía piernas y pesaba alrededor de 150 kilos esa noche en Palermo. El sobrino había nacido en el Chaco y los padres lo mandaron a lo de Leila para que estudiara en Buenos Aires, a cambio el púber atendía las necesidades higiénicas de la sexagenaria. Leila estaba a punto de morir, según me contaba, y venía a despedirse de mí, y de otros amigos que quería y le importaban. Leila era propensa a tumores malignos y esta vez decía que no zafaba. Le tuve que creer porque era la primera vez que me contaba algo así. Leila calculaba que no le quedaba más de una semana, cagaba sangre dos veces por día, temblaba todo el tiempo, se ahogaba. Algunas veces vomitaba sangre y rosas, unas rosas rojas que despedían un maravilloso perfume, Leila me regaló un ramo para mi señora. Nunca supe bien cómo tratar a un moribundo, no era la primera vez que un amigo estaba al pie de la muerte frente a mí, y me ponía muy nervioso la sensación de no tener tema de conversación ante una noticia tan terrible como la que me traía Leila. Pero sin embargo Leila que me conocía bien me entretuvo con comentarios sobre mis libros que afortunadamente habían llegado a sus manos y sobre una posible edición post mortem de un libro editado por mí de sus poemas, si no tenía inconvenientes y cómo los iba a tener cada palabra de Leila se incrustaba en el cuerpo de las personas que sabíamos reconocer la poesía que brotaba de la podredumbre de esta ciudad vaciada desde su nacimiento, de estas piedras y este asfalto podrido solamente desgracias trae esta ciudad, somos unos mal nacidos malditos desde el nacimiento hasta que ya no damos más, hasta que nos pasan los años hasta que nos lleva alguna enfermedad, o alguna desgracia, pero la peor desgracia es haber nacido en esta tierra de nadie y eso Leila y yo lo sabíamos bien, y por eso queríamos brindar, y por eso Leila eligió estar conmigo en uno de los últimos momentos de su vida. Leila Lorenzo murió dos días después en su casa mientras cagaba, el sobrino cuando vio el cadáver se volvió al Chaco sin avisarle a nadie. El cuerpo de Leila después de muerta siguió fabricando flores de su sangre que no quería coagular, y el aroma de su cadáver era el perfume de la rosas, que día tras día se intensificaba. Por eso mismo fue que los vecinos no se enteraron de la muerte de Leila así como así, porque el olor que despedía Leila y que se intensificaba día a día era hermoso, y alegraba el lugar. Toda la manzana donde quedaba el edificio de Leila Lorenzo, en el barrio de Paternal recibió esos días con una gran alegría, la gente fifaba y se emborrachaba y se abrazaba con los amigos sin saber en realidad que era lo que les producía esas ganas de festejar. Pero todo lo bueno alguna vez tenía que terminar, las rosas rojas de Leila taparon las cañerías del edificio, y cuando tiraron la puerta del departamento de Leila abajo, cuando entraron al baño se encontraron con su carne secada y su rostro cadavérico deformado por los dos meses de abandono, los gusanos que recorrían el cuerpo de Leila tenían fascinantes colores, y algunos incluso se animaban a volar, de repente largaban unas alas multicolores y zumbaban armoniosamente alrededor de los invasores. Pero los gusanos no dejan de ser gusanos y cuando el cadáver de Leila se enterró todos los gusanos y los habitantes de esa manzana del barrio de Paternal volvieron a su desgracia diaria, a respirar el aire podrido de sus conciencias fétidas, a calcular sus tacañerías diarias, a maltratar a sus hijos y a sus parejas, a sus empleados y a los mendigos, y a los nenes de la calle, y a envidiar a sus vecinos. Nunca supieron qué fue lo que hizo que tuvieran unos días tan felices en sus casas y en las calles del barrio de sus casas, pero eso ya había pasado, porque no había sido por ellos, porque nada bueno podía salir de ellos.

Diego Arbit
Extracción de su novela “Soy todo ojos mirando”, escrita en el 2003
fuente: www.elinterpretador.net/Diego%20Arbit%20-%20Soy%20todo%20ojos%20mirando.htm

Quieren consumirnos

Miles de empresas han trabajado duro
Para hacerte sentir inseguro.
El mensaje es claro: seas como seas, estás mal.

Nos han hecho sentir vergüenza de quien somos,
han metido en nuestra cabeza
que el único con derecho a sonreír
es aquel de la sonrisa perfecta.

Quieren consumirnos
Quieren consumirnos
Quieren consumirnos
Han hecho inalcanzable la felicidad.

Y estuve pensando que no hay manera
de escapar a su mensaje.
Están en todos lados recordándonos
lo que nunca vamos a poder ser.
Han hecho sentir tan vacío al que no tiene,
tan apartado al que no es.
Han sabido donde atacarnos para ponernos de rodillas,
para hacernos obedecer.
Y hoy quiero renunciar
a esa eterna búsqueda de una vida irreal.
Me doy por vencido, ya no cuenten conmigo.
Estoy cansado de solo sentirme mal.

Quieren consumirnos…

Acepto mi imperfección que me hace humano,
Quiero superar mis defectos, no esos que han inventado.
No quiero ser un reflejo de sus pantallas. 

No necesito que nadie decida por mí!

Tema musical de Arruinado Pero Feliz, del álbum Batallas Cotidianas (1996)

www.arruinadoperofeliz.com.ar
www.myspace.com/arruinadoperofeliz

Virus y locura (científica)

Un nuevo “avance científico” ha sido anunciado por los medios de comunicación; un nuevo uso para los fármacos antivirales: El tratamiento “contra la esquizofrenia”.

Según la revista Schizophrenia Research (1): “la exposición al virus común que causa el herpes labial puede ser parcialmente responsable de la disminución de las regiones del cerebro y la pérdida de capacidad de concentración, memoria, coordinación de movimientos y destreza ampliamente observado en los pacientes con esquizofrenia”. La oportuna aparición de un virus en un órgano, al parecer, deteriorado, abre un nuevo camino para la industria farmacéutica: Estos hallazgos podrían derivar en nuevas formas de tratamiento o de prevención del deterioro cognitivo “que normalmente acompaña a la enfermedad, incluida la terapia con fármacos antivirales”, explican los autores.

Como continuación de la desastrosa e indiscriminada lucha contra las bacterias, que ha conducido a una imparable expansión de la resistencia bacteriana a los antibióticos, se ha desatado la lucha contra los virus. Parece que el fármaco estrella de los laboratorios farmacéuticos para el Siglo XXI serán los antivirales. Y tienen un enorme campo de aplicación. Como todos sabemos, cualquier enfermedad de confuso diagnóstico ha sido producida por “un virus”. Por tanto, “hay que combatirlos”. Por ejemplo, el famoso antirretroviral Tamiflu es un inhibidor de la enzima neuramidasa, uno de los dos “antígenos de superficie” (el otro es la hemaglutinina) que porta el virus de la gripe en su cápsida. En niños tratados con con Tamiflu se han producido problemas neurológicos, a veces muy graves (en Japón se han producido suicidios relacionados con este problema) (2). La neuramidasa es una enzima implicada en el desarrollo y mantenimiento de la vaina de mielina de las neuronas en mamíferos (3) por lo que el efecto inhibidor es inmediato en niños (en adultos, habrá que esperar…).

En el genoma humano se han identificado entre 90.0000 y 300.0000 secuencias derivadas de virus, fundamentalmente de retrovirus (4), pero también existen virus ADN. Concretamente, el genoma del Herpesvirus 6A está integrado en los telómeros de los cromosomas humanos (5). La variabilidad de las cifras es debida a que depende de que se tengan en consideración virus completos o secuencias parciales derivadas de virus. Estas secuencias son “componentes permanentes del transcriptoma humano”(6), es decir, son partes constituyentes de nuestro genoma y se expresan en todos los tejidos (6). Incluso las secuencias virales que codifican para la cápsida se han mostrado activas en procesos biológicos fundamentales (3, 7, 8). Especialmente abundante y relevante es la actividad de las secuencias de origen retroviral en el proceso de desarrollo embrionario (9), es decir en la formación de nuestros tejidos y órganos. La inferencia coherente de estos fenómenos sería la siguiente: Si los tumores sólidos son un desencadenamiento de un proceso embrionario (10, 11) producido por algún tipo de “agresión ambiental”, la asociación de virus con el cáncer no sería de causa, sino de consecuencia. Lo tumores emiten partículas virales (12). Y la asociación de virus con tejidos dañados o enfermos tendría la misma causa. Se han “diagnosticado” asociaciones verdaderamente absurdas de virus con enfermedades de un evidente origen ambiental, degenerativo o autoinmune, como el síndrome de fatiga crónica, artritis, Alzheimer, tumor de próstata… Incluso, se ha descrito, sin comprenderla, la activación de un virus endógeno como consecuencia de un tratamiento con un fármaco, el Natalizumab contra la esclerosis múltiple, que “despertaba un virus dormido en los riñones” cuya “malignización” desencadenaba una Leucoencefalopatía Multifocal Progresiva.

La guerra contra los virus desatada, fundamentalmente, por las empresas que financian de un modo creciente la investigación biológica “aplicada” (es decir, con fines comerciales) se ha convertido en un sinsentido totalmente a espaldas de los conocimientos derivados de la investigación “básica”, es decir, la verdadera investigación científica. La elaboración de vacunas (otro gran negocio para estas empresas) cultivando virus en embriones de pollo (13) o, las más “modernas”, que utilizan líneas celulares para el cultivo (13), son verdaderas fábricas de virus híbridos (por no hablar de las vacunas “transgénicas”) cuyos potenciales peligros pueden ser de una extremada gravedad (14, 15, 16). Y la tendencia demencial del uso de “antivirales” para todo tipo de enfermedades a las que se diagnostica de una forma espuria un origen viral es un nuevo ataque a componentes fundamentales del organismo, de la vida. Cada día son más abundantes los datos científicos que nos muestran que vivimos literalmente inmersos en una inconcebible cantidad de bacterias y virus (17, 18) que cumplen funciones esenciales en todos los ecosistemas (19, 20) y que han cumplido papeles fundamentales en los procesos de la evolución de la vida (21, 22), y que su aspecto “patógeno” es el resultado de alguna desestabilización de sus funciones naturales Es una guerra suicida contra la Naturaleza. Una guerra contra nosotros mismos.

La verdadera “patología mental” es la del pensamiento que domina en la concepción de la Naturaleza. Una concepción que han incrustado en el cerebro de los científicos y que ve a la Naturaleza como un campo de batalla en el que todos sus componentes son “competidores”. Pero no nos preocupemos, las grandes multinacionales farmacéuticas nos van a defender de “nuestros peores competidores”. Tras la derrota en la lucha contra las bacterias ha comenzado la lucha contra los virus. La madre de todas las batallas. ¿Tal vez la lucha final?

Máximo Sandín

Referencias:
1) David J. Schretlen, Tracy D. Vannorsdall, Jessica M. Winicki, Yaser Mushtaq, Takatoshi Hikida, Akira Sawa, Robert H. Yolken, Faith B. Dickerson and Nicola G. Cascella. (2010) Neuroanatomic and cognitive abnormalities related to herpes simplex virus type 1 in schizophrenia. Schizophrenia Research Volume 118, Issues 1-3, May 2010, Pages 224-231.
2) Agencia EFE (30/7/2009). Alta tasa de efectos secundarios en niños que recibieron Tamiflu contra la gripe A.
3) Megumi Saito, Carmen Sato-Bigbee and Robert K. Yu. (2008). Neuraminidase Activities in Oligodendroglial Cells of the Rat Brain. Journal of Neurochemistry
Volume 58 Issue 1, Pages 78 – 82.
4) Lower, R., J. Lower, and R. Kurth. (1996). The viruses in all of us: characteristics and biological significance of human endogenous retrovirus sequences. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. 93:5177-5184.
5) Arbucklea, J. H. Et al., (2010). The latent human herpesvirus-6A genome specifically integrates in telomeres of human chromosomes invivo and in vitro. Proc. Natl. Acad. Sci. U. S. A. http://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0913586107.
6) Seifarth, W. et al., (2005). Comprehensive Analysis of Human Endogenous Retrovirus Transcriptional Activity in Human Tissues with a Retrovirus-Specific Microarray. J Virol. 2005; 79(1): 341–352.
7)  Bouton, O., et al. (2004). The endogenous retroviral locus ERVWE1 is a bona fide gene involved in hominoid placental physiology. PNAS | vol. 101 | no. 6 | 1731-1736.
8) Gabus C. et al., (2001). The prion protein has DNA strand transfer properties similar to retroviral nucleocapsid protein. J Mol Biol. 6;307(4):1011-1021.
9) Andersson, A.- C., et al. (2002). Developmental Expression of HERV-R (ERV3) and HERV-K in Human Tissue. Virology Volume 297, Issue 2, Pages 220-225
10) Kho, A. T. et al., (2004). Conserved mechanisms across development and tumorigenesis revealed by a mouse development perspective of human cancers. Genes Dev.; 18(6): 629–640.
11) Schuller U., Kho A. Zhao Q., Qiufu Ma., Rowitch DH. (2006) Cerebellar ‘transcriptome’ reveals cell-type and stage-specific expression during postnatal development and tumorigenesis. Molecular and Cellular Neuroscience. Volume 33, Issue 3, 6, Pages 247-259
12) Seifarth, W. et al., (1995). Retrovirus-like particles released from the human breast cancer cell line T47-D display type B- and C-related endogenous retroviral sequences. J. Virol., Vol 69, No. 10, 6408-6416.
13) INTERNATIONAL FEDERATION OF PHARMACEUTICAL AND MANUFATURERS & ASSOCIATIONS http://www.ifpma.org/influenza/index.aspx?47
14.- Khan A. S. et al., (2009). Proposed algorithm to investigate latent and occult viruses in vaccine cell substrates by chemical induction. Biologicals. 2009 Mar 17. [Epub ahead of print].
15) ISIS Report 07/10/09 Flu Vaccines and the Risk of Cancer http://www.i-sis.org.uk/fluVaccinesCancerRisks.php
16) Hussain, A. I. (2003). Identification and Characterization of Avian Retroviruses in Chicken Embryo-Derived Yellow Fever Vaccines: Investigation of Transmission to Vaccine Recipients. J Virol. 2003, 77(2): 1105–1111.
17) Grice, E. A. et al., (2009). Topographical and Temporal Diversity of the Human Skin Microbiome. Science 29, Vol. 324. no. 5931, pp. 1190 – 1192
18) Williamson, K.E., et al., (2003). Sampling Natural Viral Communities from Soil for Culture-Independent Analyses. Applied and Environmental Microbiology, Vol. 69, No. 11, p. 6628-6633
19.- Gewin, V. 2006. Genomics: Discovery in the dirt. Nature .Published online: 25 January 2006; | doi:10.1038/439384a
20) Suttle, C. A. (2005). Viruses in the sea. Nature 437, 356-361.
21) Gupta, R. S. 2000. The natural evolutionary relationships among prokaryotes. Crit. Rev. Microbiol. 26: 111-131.
22) Villarreal, L. P. (2004). Viruses and the Evolution of Life. ASM Press, Washington.

fuente http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/viruslocura.htm