Entrevista a Diana Lenton, antropóloga especialista en genocidio y políticas indígenas

Audio extraído de la entrevista con Diana Lenton, antropóloga especialista en genocidio y políticas indígenas, relata cómo se construyó un nuevo enemigo que legitima la represión y esconde una pelea histórica por las tierras.

Punto de Vista / Canal Abierto

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_Punto de Vista: En los últimos días con la desaparición de Santiago Maldonado se estuvo hablando mucho del pueblo mapuche y se estuvieron diciendo muchas cosas, algunas muy erradas. La desaparición se da en el marco de un conflicto por tierras, de los que se está hablando muy poco. Cual es este conflicto?

_Diana Delton: Es un conflicto que viene desde hace mucho tiempo, tiene que ver on una situación en el noroeste de la provincia de Chubut, donde están, las estancias de Benetton, las más conocidas; es un lugar donde hay muchísimas comunidades mapuches y tehuelches, algunas son mapuche-tehuelche, es decir que viven mapuches y tehuelches juntos; tiene que ver con el lugar donde se estableció hace mucho tiempo el cacique Ñankuche, por ejemplo, que es uno de los más conocidos, es decir tiene una realidad histórica de ser lugar de vivienda y de establecimiento de familias mapuches y tehuelches desde antes y después de las campañas del Desierto. Lo que ocurre después de la Campaña del Desierto es que gran parte de esa tierra se remata, casi un millón de hectáreas van a ser comparadas por una compañía inglesa, que es la compañía Tierras del Sur, que lo que hacen es poner ovejas, sigue siendo igual hoy en día, sobre todo para la cría de ovejas. Entonces ese lugar lo pierden los mapuche y los tehuelches y luego durante el siglo XX, en las últimas décadas las compró la compañía Benetton, se lo compra a esta compañía inglesa. En el momento en que se establece esa compañía inglesa, ya había leyes, a partir de 1890, que trataba de impedir el latifundio, entonces se prohibía, sobre todo que compañía extranjeras pudieran comprar lotes (pegados) de más de tantas hectáreas, sin embargo acá se las arreglaron para hacer la compra y todas esas compra de tierras ganadas en la Campaña del Desierto pasaban a través de la inmobiliaria de Adolfo Bulrich, que a atendía desde sus oficinas que son lo que hoy es el Patio Bulrich, pequeñas oficinas tenía. Entonces estas ventas sirvieron para la expulsión de los mapuche y de los tehuelches de esos lugares, porque hay gente que piensa, se da a creer esto, que los tehuelches serían anteriores; los mapuche y los tehuelches coexisten al mismo tiempo y siguen coexistiendo al día de hoy en los mismos territorios y también sirvió para el enriquecimiento de familias que también existen hoy en día.

_Bueno, este apellido que mencionás recién, que tiene a dos parientes en el gabinete nacional. Patricia Bulrich dijo en los últimos días, además que hay un terrorismo mapuche y que está comprobado que ha sido financiado por organizaciones inglesas, y todo parte de un concepto que es el de entender al mapuche como un extranjero, qué le contestamos a esto?

_Primero como que se hizo un relato tradicional en el nacionalismo argentino que es lo del mapuche extranjero y se repite hasta el cansancio que los mapuche no son originarios del territorio; eso no es cierto, hay muchísimas crónicas y documentos de sacerdotes, comerciantes, militares argentinos y extranjeros que recorrían la Patagonia y que contaban con quienes se iban encontrando, con los lonkos, con los caciques mapuches y tehuelches que se estaban habitando la Patagonia. Es decir, no es cierto que vienen de Chile; lo qué sí hay es una presencia, tanto en Chile como en Argentina de población mapuche que en Chile es más abundante porque lo que sucedió con las Campañas del Desierto es que tuvieron distintas políticas; la Campaña del Desierto en Argentina tendió a expulsar y muchas familias mapuches que residían en Argentina, o en lo que luego iba a ser Argentina, porque en ese momento no era, se escapan y se establecen en Chile, y luego cuando todo se pacifica y además en Chile hacen su propia campaña, lo que se llamó Pacificación de la Araucanía, vuelven o porque años después no les va bien o porque quieren volver a su lugar de origen, porque extrañan su lugar de origen vuelven. Entonces en el momento que se dice: “Ah, ven, su abuelo es chileno”; en realidad tiene que ver con esto: familias que fueron desplazadas a Chile y después vuelven. Y aparte, en términos de densidad demográfica, incide mucho más la población mapuche en Chile que en Argentina, allá son más. y Además se han conservado las comunidades más ancestrales, mientras como la política del lado argentino fue vaciar el territorio, entonces las pocas comunidades a las que se les otorgó algún espacio de tierra, fue siempre o casi siempre en lugares que no eran los propios, los mandaron más al oeste o más al sur porque la idea era despejar todo el terreno que fuera apto para la agricultura y la ganadería dejarlo vacío y entonces a ellos los fueron corriendo. Entonces vos tenés a los que tradicionalmente vivían en la zona que hoy es Neuquén al norte los mandaron a Río Negro, los que vivían en Río Negro los van mandando a Chubut y así.

Entonces lo que consiguen es un desplazamiento y en cambio en Chile, por ahí se conservó más la idea de reducir, porque también los expropiaron terriblemente del territorio pero les asignaron ciertos espacios que por supuesto quedaron chicos, ahora hay un conflicto enorme, pero conservaron comunidades en el territorio, no es lo mismo que pasó del lado argentino. Entonces eso repercute o se reinterpreta en que los mapuche son chilenos, además en el momento en que se producen las Campañas al Desierto todavía la frontera no estaba establecida, la frontera se establece muy a fines del siglo XIX y lo cierto es que tanto mapuche como tehuelche, porque con los tehuelches pasa lo mismo, es menos difundido esto pero también pasaban del lado chileno y nacían del lado chileno, iban y venían y lo cierto es que son familias que tienen representantes a ambos lados de la Cordillera, y la Cordillera no era una frontera sino que al contrario es el lugar donde están las fuentes de agua, donde están las fuentes de recursos; es el lugar que más se explotaba económicamente, es un lugar de encuentro, no es un lugar de separación de familias. Entonces no tenía sentido establecer una frontera y decir estos son chilenos y estos son argentinos; eso es una lectura posterior cuando se establece la frontera y quedan divididos por la mitad como pasó en otros territorios coloniales; ha pasado en África donde los estados se establecen dividiendo por la mitad a antiguas etnias y después tenés los conflictos que tenés.

_Y además de hacer insistencia en esta idea de que son extranjeros, además se hace insistencia en sus metodologías violentas…

_Y además en una alianza con un poder extranjero al que se representa como enemigo de la Argentina, entonces nada menos que los ingleses estarían, yo digo, una cuestión de sentido común, si los estuvieran apoyando los ingleses, hay otros que dicen que los apoyan las FARC, que los apoya la ETA, que los apoyan capitales bélicos; y uno ve que cada vez que la Gendarmería o la policía quieren entrar, y están bastante indefensos, hacen lo que quieren las fuerzas de seguridad cuando entran a las comunidades. ¿Dónde está el arsenal bélico inglés, chileno, de la ETA, de las FARC, dónde está, que no lo estamos viendo?. En realidad esto que reflotó la ministra no es un trabajo de inteligencia que hayan hecho, sino que bueno, es una cuestión que surgió en algún momento, que alguien subió a internet y que se repite en páginas de internet de difusión, entonces si uno googlea enseguida salta que es una ONG (una fundación) que existe en Lóndres, donde uno de los directores es un mapuche nacido en Chile, de apellido Marikeo, que es un apellido muy común entre los mapuche, y que es una exiliado, y esto tiene que ver con a veces no se entiende que a los pueblos originarios los atraviesan los mismos procesos históricos que a todos los demás. Entonces ha habido mapuche, qom, koyas, mocovíes, de todos los pueblos, de Argentina y de otros países de latinoaméica que han sufrido la represión durante la dictadura y hay gente que se tuvo que ir. Tenemos líderes indígenas desaparecidos, líderes que han muerto y eso desde el siglo XIX hasta ahora; entonces en este caso, el dirigente de apellido Marikeo, que vive en Londres es un señor que se tuvo que ir de Chile durante la época de Pinochet, que se estableció en Londres, como muchos de los que fueron a parar a Europa, Estados Unidos, a otros países de América, y que en ese lugar fundó esta organización, que es de apoyo mutuo, como fundan muchas veces los inmigrantes que van a vivir a otros lugares y que se reúnen para apoyarse mutuamente, y además para difundir lo que pasa en sus lugares de origen, cuando se han tenido que ir de sus lugares de origen por persecución política. Entonces es una ONG que ayuda y que se dedica a difundir, a reenviar, tampoco es que hacen investigación propia pero tienen una página de internet donde uno puede consultar los problemas de las comunidades mapuche, sobre todo de Chile, pero como tiene sede en Londres, el staff es de Londres porque son amigos y adherentes, militantes por solidaridad, pero no es una organización financiera, no es un banco, no es una entidad que tengan fondos; es simplemente una ONG de apoyo como hay tantas de militancia.

(fragmento de la entrevista)…

Video (25 minutos) https://www.youtube.com/watch?v=lAZikxH7G7M

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La guerra contra el territorio, estadio supremo de la dominación

Durante los últimos doscientos años, la sociedad humana ha evolucionado en permanente conflicto con el hábitat planetario obligada por las normas de la producción capitalista. Una conducta que, al alterar gravemente los procesos que se generaban en el medio rural y natural, ha comportado su destrucción, poniendo en peligro no solamente la continuidad de dicha sociedad, sino incluso la supervivencia de la especie. El entorno industrializado, contaminado y exhausto, se vuelve cada vez más hostil a la vida, más inhumano.

La naturaleza, para nosotros, no es un hecho pre-social, sino un producto de la cultura y de la historia, un espacio definido por un tiempo eminentemente rural, por lo cual usaremos de preferencia la palabra «territorio» al referirnos a ella. Del mismo modo, por «sociedad» entendemos sociedad industrial y urbana, puesto que esa es su forma histórica bajo el régimen capitalista. Tras esta aclaración, advertimos que el territorio se rige por leyes muy diferentes de las que gobiernan la sociedad de masas que lo coloniza. La más importante se enuncia como sigue: todo va conectado, todo se relaciona con todo. Bien al contrario, en la sociedad masificada cada elemento actúa desconectado del resto, y no son las necesidades humanas las que lo determinan, sino que, al revés, es él quien determina dichas necesidades. El territorio es naturaleza mal socializada; la sociedad, humanidad mal naturalizada.

El funcionamiento normal de la naturaleza/territorio es cíclico: todo retorna al principio. No hay residuos. Las sustancias básicas van de un lugar a otro mediante circuitos cerrados; los desperdicios de un proceso constituyen la materia prima del proceso siguiente, y así sucesivamente, hasta volver al comienzo. En cambio, los procesos de la civilización técnica son lineales: los restos sólidos y líquidos van depositándose al final hasta contaminar tierra y aguas por un lado, y por el otro, los gaseosos van acumulándose en la atmósfera hasta envenenarla, calentar el planeta más de la cuenta y trastornar el clima. Tanto en lo relativo al territorio, como en lo que concierne a la urbe, cualquier modificación se paga. Cada innovación tiene su respuesta no deseada; los cambios repentinos acarrean desventajas inevitables. La tecnificación y quimicalización de la sociedad productivista impactan en el ambiente y, de carambola, en la misma sociedad. La concentración de la población en áreas cada vez más pequeñas, convierte enfermedades aisladas en epidemias. Una alimentación industrializada causa daños en la salud antes impensables. La humanidad entera queda atrapada en el choque entre el medio natural territorial y el medio artificial urbano, entre los procesos cíclicos, equilibrados y conservadores del territorio, y los procesos lineales, descompensados y expansivos de la sociedad industrial. En consecuencia se produce una crisis, la de verdad.

Si ignoramos el territorio, la crisis puede ser planteada como problema ambiental secundario a resolver con medios técnicos y disposiciones legislativas; cuestión de investigar, de innovar, de legislar, de impuestos, de inversiones, etc., nada que «los mercados» no puedan regular o que el Estado no pueda controlar. Si por el contrario, ignoramos la sociedad (y por consiguiente ignoramos el capitalismo), la crisis entonces puede contemplarse como un problema de civilización, cuyo responsable exclusivo es la especie humana, esa engañosa «cumbre de la creación», crisis que puede arreglarse con un control demográfico extremado, meditación trascendental, dietas veganas o primitivismo. Una posición lleva a sobrevalorar las nuevas tecnologías y la política convencional, mientras que la otra nos conduce al rechazo insensato de cualquier herramienta y a la animalización. Ambas se instalan en el irracionalismo, aunque de signo opuesto en cada caso; el primero, optimista, se inscribe en la instrumentalización del individuo y la artificialización total de la vida; el segundo, pesimista, lo hace en el antiespecismo y el espiritualismo místico, es decir, en la negación de la cultura y de la función histórica de la humanidad en el mundo. Una posición llega a justificar cualquier desastre ambiental en nombre de los supuestos beneficios aportados por la tecnología, y la otra aplaude cualquier catástrofe humanitaria con tal de reducir el número de seres humanos en el planeta, de forma que su odiosa preponderancia termine.

Entre los dos extremos hay posiciones intermedias, unas postulando un desarrollismo «sostenible» y otras inclinándose hacia el decrecimiento; no obstante, las primeras distinguen sin motivo entre crisis ambiental y economía, como si tuvieran poco que ver entre sí, queriendo superar una sin perjudicar a la otra. Eso falsea la cuestión territorial al presentarla como un problema conservacionista, no como un problema social, lo que les sitúa en el mismo terreno que el desarrollismo radical, y así pues les conduce al pacto con los agentes económicos e institucionales, que son en último extremo quienes deben de tomar las medidas oportunas. Por lo que respecta al decrecentismo, sus partidarios evitan el mismo error en la teoría para cometerlo en la práctica. Separan la economía de la política, menospreciando la defensa del territorio para fiarlo todo al Estado, entidad que debería estar por encima del bien y del mal pero que no es sino el Capital en su forma política. La solución parecería concretarse en las iniciativas ciudadanistas de cooperación, que, bien con el apoyo, o bien con la neutralidad de las instituciones, intentarían ocupar pacíficamente los espacios olvidados por el crecimiento económico.

Nosotros creemos deseable una relación armónica de la sociedad con la naturaleza y, por consiguiente, de la ciudad con el territorio. Para nosotros es un error considerar las dos cosas como si fuesen realidades separadas. No existe un rincón de la naturaleza que no tenga huellas sociales, ni lugar de la sociedad a salvo de las intemperancias naturales. Un planteamiento correcto de la cuestión hará que veamos los problemas ecológicos como sociales, y los problemas sociales como ecológicos, por la sencilla razón de que la crisis es única, global, a la vez ecológica y social, territorial y urbana. Las leyes que ordenan la naturaleza y el territorio no han de entrar forzosamente en contradicción con las leyes que estructuran la sociedad urbana. Pero en verdad, el funcionamiento industrial de la sociedad hace tiempo que declaró la guerra al medio ambiente, o sea, al territorio. Y a la guerra se responde con la guerra.

Aquello que los ecologistas expertos y asesores de empresas y partidos llaman «guerra de la sociedad contra la naturaleza» es en realidad una guerra del sistema económico que parasita la sociedad contra ella misma. La sociedad es la verdadera víctima; los males de la naturaleza son daños infligidos a ella. El principio del beneficio privado como norma fundamental de funcionamiento social es el causante de esta guerra. El dominio de una economía separada de las necesidades sociales sobre cualquier otra actividad ha desembocado en una guerra contra todo lo que obstaculiza la realización inmediata del beneficio, ya sea la naturaleza, el territorio, la tradición o las mismísimas relaciones sociales. Eso significa guerra contra cualquier impedimento puesto al mercado, y por lo tanto, contra cualquier barrera al crecimiento de las fuerzas productivas.

La primera gran guerra de la economía autónoma contra la sociedad y el territorio, que tuvo lugar a lo largo del siglo xix, recibió el nombre de «revolución industrial», involuntariamente irónico, ya que se trataba de una verdadera contrarrevolución. El territorio se valorizó entonces como mercado de la tierra. La última, la más mortífera, aquella donde el desarrollo deviene principio político y las fuerzas productivas se vuelven ampliamente fuerzas destructivas, comenzó a partir de los años cincuenta del siglo pasado. En aquel momento la búsqueda de productividad originó cambios tecnológicos de tal magnitud que entraron en conflicto con el medio territorial y urbano de forma nunca vista antes. Tanto por culpa de las transformaciones introducidas en la agricultura, la construcción, el transporte y la distribución, como por culpa de la producción de energía y el desarrollo de la industria petroquímica, la contaminación se generalizó y se produjo el sobrecalentamiento global. El territorio se convirtió en mercancía esta vez como espacio multiusos.

La industrialización de la agricultura trajo consigo el uso masivo de fertilizantes y plaguicidas, con la subsiguiente polución de tierras, ríos y aguas subterráneas, eutrofización, lluvia ácida, mortandad de la fauna y aumento del cáncer. En la actualidad la huida hacia delante se ha materializado en los transgénicos. La salida al mercado de automóviles de gran potencia fue responsable de la niebla fotoquímica conocida como smog que cubrió las metrópolis como si fuera un sombrero, de resultas de la emisión a la atmósfera de ingentes cantidades de polvo, dióxido de nitrógeno e hidrocarburos volátiles producidos en la combustión de la gasolina. La mortalidad por cáncer, alergias y enfermedades cardiovasculares aumentó proporcionalmente desde entonces. Además, la sustitución del transporte por ferrocarril por el de carretera multiplicó la demanda de combustible, y la urbanización progresiva hecha posible por el coche, incrementó la de cemento y asfalto, impactando mortalmente en el territorio. Las nuevas condiciones de vida en el reino de la mercancía implicarían el consumo de un montón de productos y derivados químicos: detergentes, fibras sintéticas, envases y carcasas de plástico, sucedáneos, aditivos, fármacos, cosméticos, etc., consumo que contribuyó a la mala alimentación y a la contaminación y, por consiguiente, al deterioro de la salud y del entorno. Encima surgió el problema grave de la eliminación de residuos y basuras, lo cual nos llevó a los vertidos incontrolados y a la incineración, y por lo tanto, a la dioxina. Más contaminación entonces, mayor regresión de la fauna y la flora, más enfermedades. Para acabar, el despilfarro de los recursos finitos, principalmente energéticos, obligó primero a la construcción de centrales térmicas y nucleares, y después, a las renovables industriales, al fracking y a los agrocombustibles.

El nuevo salto cualitativo en la industrialización del mundo y en la agresión al territorio ha dado lugar a la constitución de una nueva oligarquía capitalista transnacional compuesta por los dirigentes de los grandes bancos y las grandes corporaciones multinacionales del transporte, de la energía, de la química y los plásticos, de la agroalimentación, la construcción y las grandes superficies. Dicha oligarquía acapara toda la decisión, envenena el planeta y encima saca beneficios con la descontaminación y el reacondicionamiento «verde» de los procesos productivos. El círculo suicida de la destrucción se cierra con una concentración inaudita de poder y una evolución paralela de la desigualdad social, la pobreza y las epidemias a escala mundial.

El régimen social capitalista, pese haber triunfado, presenta síntomas evidentes de agotamiento tras la mundialización de los mercados, al no poder crecer la economía al ritmo suficiente. Ha tropezado con sus límites internos. La ruina del territorio debido a la contaminación, la destrucción de tierras de cultivo y el cambio climático, así como la crisis energética que se anuncia por la superación de los «picos» de la producción de petróleo y gas natural, indican en negativo sus límites externos. Habrá que buscar remedio no en el rechazo de la tecnología, sino en la promoción de tecnologías benignas y convivenciales, tecnologías que no condicionen ni alteren las relaciones sociales libres y solidarias, sino que al contrario las fomenten y refuercen. En energías renovables descentralizadas; en una agricultura ecológica que restablezca los sistemas naturales de fertilidad y de control de plagas; en un transporte público colectivo; en una producción local orientada hacia la satisfacción de necesidades en armonía con el medio. Abandono inmediato del vehículo privado, de la petroquímica, de los combustibles fósiles, y, en general, de la producción de masas. No es un retorno a la naturaleza, sino a la armonía con la naturaleza. Ahorro, diversidad, reciclaje, frugalidad, asambleismo… algo no realizable sin una revolución social.

La aplicación de remedios revolucionarios resulta imposible en sociedades que no sean predominantemente rurales, horizontales e igualitarias, y en consecuencia, comunitarias en un contexto antidesarrollista de desurbanización y desglobalización. Un programa que promueva tal tipo de sociedad desafía a las poderosas fuerzas que dirigen la actual sociedad de la masificación y la exclusión. Sus ganancias –y su poder– van ligadas a su permanencia y a la intensificación de sus trazos característicos. Dichas fuerzas han elegido la vía tecnológica, lo que quiere decir más casas, más cosechas, más automóviles, más capitales, más consumo, más gente. Han optado por el desastre que les sea más productivo y les salga más rentable. Ninguna modificación de la producción, la circulación o el consumo de mercancías que vaya contra sus intereses será aceptada sin lucha. Pero ninguna lucha que no consiga hacerlas retroceder vale la pena. No existen vías blandas de transición: todas las alternativas al capitalismo serán duras. El combate será muy desigual: por un lado están los ejércitos mercenarios de la oligarquía; por el otro, las mal equipadas movilizaciones populares. Sin embargo, no por eso tiene el Poder la victoria asegurada. Si las fuerzas justicieras de la verdad son todavía débiles, los errores catastróficos cometidos por la Dominación reequilibran los platillos de la balanza.

fuente https://argelaga.wordpress.com/2015/04/10/la-guerra-contra-el-territorio-estadio-supremo-de-la-dominacion

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El asesor de seguridad de Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

Dejé la mitad de mi vida en mis tierras persas, y cuando aterricé en esta península de acogida, entrañable plataforma de reclamo de pan y paz para todos, me puse a ejercer el desconcertante oficio de exiliado: conocer, aprender, admirar, transmitir, revelar y denunciar, estos últimos aprovechando las clases de la Universidad, los medios de comunicación y una docena de libros como ‘Robaiyat de Omar Jayyam’ (DVD ediciones, 2004), ‘Kurdistán, el país inexistente’ (Flor del viento, 2005), ‘Irak, Afganistán e Irán, 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo’ (Lengua de Trapo, 2007) y ‘El Islam sin velo’ (Bronce, 2009).

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, muestra la foto de Younes Abouyaaqoub, identificado como el conductor que conducía la furgoneta de La Rambla. EFELos Mossos abaten al autor del atentado en Barcelona y mantienen abierta la operación YounesYounes Abouyaaqoub fue el autor del atentado de Barcelona, se fugó con un coche robado y mató a su dueño Momento de la concentración celebrada en las Ramblas en la concentración contra el terrorismo y en repulsa por los atentados. – EFELa comunidad musulmana se manifiesta para condenar la “barbarie” del terrorismo Mireia Boya, con Carles Puigdemont. / EFELa CUP irá a la manifestación del sábado tras lograr que Felipe VI quede en segundo plano Juana Rivas comparece junto a la responsable del área de Igualdad del centro de la mujer de Maracena (Granada). EFEJuana Rivas se dirige en una nueva carta a Rajoy: “Por favor, ayúdenme”

20 Agosto 2017

“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos.

En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Stinger a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy.

Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran” .

Consiguieron neutralizar la oposición de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»:

· El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán?
· Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia.
· Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía.
· Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008.
· Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee.

Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista!

¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda?

Así fabricaron al Estado Islámico

Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquí y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar:

· Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas.
· Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna!
· Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria.
· Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria.
· Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU.
· Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles.

El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos”

El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí.

Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno.

EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas.

Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia.

Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas.

Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.

Nazanín Armanian
Público.es
20-08-2017

fuente http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4143/el-asesor-de-seguridad-del-presidente-jimmy-carter-yo-cree-el-terrorismo-yihadista-y-no-me-arrepiento

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Feminismo salvaje

Desengañémonos: los hombres de mi generación somos machistas por defecto. Los de mi generación y los de la anterior y los de la anterior a la anterior, y así hasta el infinito.

La culpa la tienen por supuesto nuestras madres, cosa que yo sé muy bien porque soy el único varón en un hogar de cuatro hembras y mi madre nunca me dejó fregar un puñetero plato, mientras que mis hermanas la ayudaban en las faenas de la casa (¡un beso, mamá!).

No sé cómo serán los chicos de ahora: a juzgar por mi hijo, muchísimo mejores que nosotros; a juzgar por las estadísticas, iguales o peores. Por una vez seguro que tienen razón las estadísticas. Pero la verdad de la verdad es que la culpa de todo no la tienen nuestras madres (¡otro beso, mamá!). Increíblemente, desde el principio de los tiempos los hombres hemos considerado a las mujeres como seres inferiores, poco más que animalitos domésticos creados para hacernos la vida agradable; y esto no sólo lo hemos hecho los hombres normales y corrientes, sino también los sabios más sabios que en el mundo han sido.

Claro que aquí también hay excepciones. La más notoria es un viejo veterano de Lepanto llamado Miguel de Cervantes, que vio a sus hermanas humilladas y ofendidas por los cabrones de turno y llenó sus libros de mujeres valerosas que no se cansan de denunciar los desafueros de los hombres ni de clamar por su dignidad y su libertad.

Y por cierto: mucho don Quijote mucho don Quijote, pero lo que nadie dice es que, si don Quijote estuviera vivo, santificando todos los caminos con el paso augusto de su heroicidad (como dice Rubén Darío), sin la más mínima duda se dedicaría en exclusiva a perseguir por tierra, mar y aire a esos hijos de mala madre que maltratan y asesinan mujeres y, una vez los hubiera pillado, sin fórmula de juicio les cortaría el rabo y los testículos, se los metería en la boca, les cosería los labios con hilo de bramante y los abandonaría en mitad de Los Monegros para que murieran al sol en medio de horribles tormentos.

Eso es lo que haría don Quijote, y don Quijote no se equivoca nunca. Hay cosas que no entiendo. No entiendo que, después de siglos y siglos de maltratos y explotación despiadados, las mujeres sigan aguantándonos, sigan queriéndonos y cuidándonos. No entiendo que, mientras unos cobardes de mierda matan mujeres indefensas a diario, no broten como hongos comandos de mujeres armadas que imiten a don Quijote y se tomen la justicia por su mano y se dediquen a cortar rabos y testículos y todo lo demás, incluido el sol de Los Monegros.

Pero lo que de ninguna manera puedo entender es que, después de haber sido gobernadas durante milenios por nosotros —en lo esencial una panda de descerebrados borrachos de testosterona y únicamente ocupados en beber cerveza y averiguar quién es más macho mientras provocamos catástrofes—, las mujeres no nos hayan prohibido de manera terminante el acceso al poder ni nos hayan castigado a fregar suelos de rodillas durante los tres próximos siglos.

En resumen: hay quien piensa que el feminismo se está volviendo de un tiempo a esta parte extremista y está yendo demasiado lejos; yo lo que pienso es que de momento, y hasta nueva orden, incluso la forma más extremista de feminismo es demasiado moderada. ¿Tiene solución nuestro milenario y vomitivo machismo por defecto?.

A corto plazo, lo dudo, al menos en lo que a mí respecta. Pero he observado que algunas cosas pueden resultar útiles; por ejemplo, tener una hija adolescente. De hecho, un amigo mío la tiene y, aterrorizado ante los peligros que la acechan, ha creado una Asociación de Padres de Hijas cuyo símbolo es una podadera y cuyo lema el siguiente: “Capar, capar, capar”. Vamos por buen camino.

En fin. Todo lo anterior se me ocurrió leyendo una deliciosa novela gráfica titulada Más vale Lola que mal acompañada; la protagoniza un personaje llamado Lola Vendetta, que aparece en la portada con su espada tinta en sangre quijotesca; su lema es: “El feminismo no se sufre, se disfruta”. Como todos los héroes, Lola Vendetta no tiene edad; su autora, Raquel Riba, tiene 27 años.

Que Dios las bendiga a las dos. Y a ti también, mamá.

Javier Cercas
19-08-2017

Fuente: http://elpaissemanal.elpais.com/columna/javier-cercas-feminismo

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