Escena de la película Good Will Hunting sobre la NSA y la política exterior norteamericana

Good Will Hunting (1997). Sinopsis: Will es un joven rebelde con una inteligencia asombrosa, especialmente para las matemáticas. El descubrimiento de su talento por parte de los profesores le planteará un dilema: seguir con su vida de siempre -un trabajo fácil, buenos amigos con los que tomar unas cervezas- o aprovechar sus grandes cualidades intelectuales en alguna universidad. Sólo los consejos de un solitario y bohemio profesor le ayudarán a decidirse. 

GOOD WILL HUNTING
Dirección: Gus Van Sant
Guión: Matt Damon, Ben Affleck
Año: 1997
Duración: 126 minutos.
Mas sobre la película: https://www.filmaffinity.com/es/film503907.html

 

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Sobre el severo destrozo de la biosfera que genera el capitalismo

El artículo al que responden dichas personas es El verano que nos creímos el calentamiento global, escrito por Marta Peirano en el sitio ElDiario que versa sobre el huracán mas fuerte jamás registrado en el Atlántico arrasa el Caribe seguido por dos huracanes más; sobre que Africa y el sur de Asia se debaten entre las lluvias torrenciales y una monstruosa sequía; sobre la ola de huracanes, incendios, sequías y devastación de las últimas tres semanas es un desastre humanitario y ecológico del que estábamos muy advertidos, pero no nos quisimos creer del todo.

por varios autores
09/09/2017

· Piolo

“(…) Emily Atkin el cambio climático es una consecuencia de la actividad económica de las grandes corporaciones de la energía fósil, y se pregunta el por qué si la industria tabaquera tiene la obligación de avisar en sus productos que el tabaco mata, por qué cuando echamos gasolina al coche o nos calentamos con gas no nos avisan de las graves consecuencias climatológicas que originan esas actividades.”

· Fred

“Sea como sea, lo que no puede dejar de tener consecuencias es que reservas de energía (fósiles), que necesitaron millones de años en acumularse se dilapiden y se viertan a la atmósfera sus desechos en no más de 250 años, por la acción de una especie estúpida que se pretende inteligente y lo es, por su codicia, mucho menos que las hormigas. Una especie incapaz de mirar a largo plazo ni de tomar decisiones que vayan más allá unos pocos años; una especie que, vencidos sus enemigos naturales (salvo a ella misma), crece sin freno ni tasa y se convierte en una auténtica plaga para el planeta y su Biosfera, capaz de producir la mayor extinción de especies vivas habida desde el Cretácico, y que, al final, acabará extinguiéndose, rebozada en su propia mierda. Hablo del Ser Humano.”

· Stimulax01

“Al planeta le da igual, durante el cretácico (Era secundaria -Mesozoico- la época de los dinos) la concentración de CO2 en la atmósfera era probablemente varias veces superior a la actual, entre 900 ppm y 3.300 ppm (hoy es de unas 390 ppm). Es la fauna terrestre, entre la que nos encontramos, la que lo va a pagar caro. Muchas especies desaparecerán, otras mermarán y todas las que queden se readaptarán. Se estimaba que para el planeta se sostenga la población humana no debe exceder de los 2500/3000 MM de personas. Probablemente caeremos muchos más de la mitad que actualmente sobra… La cuestión es, ¿cómo les irá a la otra mitad superviviente? Igual tienen que sobrevivir durante largos periodos bajo tierra y hacer frente a tortuosos periodos de escasez… Igual es mejor formar parte de los que no sobreviven.”

· Xantonio

“El cambio climático de origen capitalista (prefiero llamarlo así y no cambio climático antropogénico) es consecuencia de un sistema socioeconómico ‘bacteriano’ de crecimiento exponencial, crecimiento infinito en un planeta finito. El sistema mercantilista, para sobrevivir, necesita crecer, explotar y agotar recursos, consumir, tirar, obsolescencia programada. Esa actividad, provoca cambios el entorno, incluido cambios climáticos.

En la parte que nos afecta, el aumento de la temperatura media global, provoca que los glaciares se separan y se derritan, como los glaciares están compuesto de agua dulce, eso disminuye la salinidad del agua de los océanos, eso provoca que las corrientes oceánicas que regulan el clima global, se ralentizan e incluso se puedan detener. Eso provoca que el agua caliente de los trópicos no se desplace hacia los polos y el agua fría de los polos no se desplace hacia los trópicos.

Eso aumenta la temperatura de los océanos, y aparecen los huracanes y ciclones, que solo son válvulas de escape de agua caliente y cuyo combustible es el calor. Grandes regiones e incluso continentes enteros se convierten en desiertos. Los fenómenos adversos se intensifican, oleadas de frío en el norte de Europa, zonas costeras destruidas y grandes hambrunas.

Luego también hay factores locales, como por ejemplo en Galicia que lleva todo el año en alerta por sequía y donde no llueve desde hace un año, cuando antes llovía por lo menos la mitad del año. La deforestación, la reforestación con una especie invasora como el eucalipto, que actúa como una bomba de agua del subsuelo, secando manantiales y el entorno, la minería que destruye manantiales naturales, etc.”

· Paco Heras

“Durante años, el negacionismo organizado hizo chistes sobre nevadas y cambio climático cada vez que había un temporal invernal en Estados Unidos. Sin embargo, cuando hay olas de calor o huracanes reclaman que tiempo y clima son cosas diferentes…

¿Hay relación entre eventos meteorológicos y clima? Evidentemente sí. De hecho, llamamos ‘clima’ a un conjunto de generalizaciones que hacemos basándonos en las observaciones del ‘tiempo’. El ‘clima’ es, en cierto modo, una abstracción humana que la ciencia describe mediante herramientas estadísticas. Así, si las precipitaciones medias de un determinado lugar no suman más de 200 litros al año como media de 30 años podemos decir sin miedo a equivocarnos que el clima es ‘seco’.

Un evento concreto no es signo inequívoco del cambio climático, pero si aumenta la frecuencia de eventos extremos que eran muy raros o incluso desconocidos en los registros meteorológicos… es perfectamente lícito -y adecuado hacer la conexión.

Lo que, sin embargo, no tiene fundamento, es incluir e los terremotos en los fenómenos extremos alimentados por el cambio climático”

fuente http://www.eldiario.es/internacional/verano-creimos-calentamiento-global_0_683832418.html

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Debate en torno al uso de chips en humanos

Una empresa belga ha decidido implantar chips a sus trabajadores para acceder a sus ordenadores. El hecho ha generado una verdadera polémica sobre la privacidad de los trabajadores y las posibilidades que esto tiene para un futuro no tan remoto. Expertos en chips y espionaje analizarán las claves de esta tecnología que ya empieza a instaurarse en diversos países. Participan del mismo Pedro Barcos, Enrique de Vicente y…

Por Iker Jimenez, Cuarto Milenio
09-04-2017

Descargar audio

fuente: https://www.ivoox.com/cuarto-milenio-9-4-2017-12×32-los-juegos-muerte-audios-mp3_rf_18052865_1.html

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Sobre la estupidez

“Él puede parecer un idiota y actuar como un idiota, pero no se deje usted engañar, es realmente un idiota.” (Groucho Marx)

“Cuando el sabio señala la luna el necio se fija en el dedo.” (Proverbio Chino)

Por José Luis Cano Gil
abril de 2018

Dicen que Einstein afirmó que “la estupidez humana es infinita”. Y es cierto. Y, viendo el panorama actual (medios de comunicación, redes sociales, pseudointelectualidad, pseudopolítica…), parece que va en aumento. La estupidez, que es la incapacidad de comprender las cosas, forma parte de la condición humana, y empeora bajo ciertos condicionantes: infantilismo, neurosis, lavado de cerebro por parte de los estados. Nada mejor que un mundo estúpido para dominarlo con eficacia. La necedad individual y social suele ser tan inconsciente como el agua lo es para los peces, por ello es tan peligrosa. Y también se contagia con facilidad, pues nadie quiere ser menos tonto que los demás. En un mundo así, la inteligencia es un “defecto” no sólo despreciado, sino perseguido. Pues nada asusta más a los animales nocturnos que la luz del día.

Hay muchas clases de insensatez. Podemos intentar un breve listado, si bien, desgraciadamente y por razones obvias, no podré dar ejemplos. El lector inteligente sabrá adivinarlos con facilidad.

· El ignorante. Este tonto carece de información suficiente sobre las cosas, pero habla y “opina” sobre ellas como si las conociera. Casi todo lo que dice carece de valor. Pero su estupidez no proviene de su ignorancia (ésta la sufrimos todos), sino de su presunción de hallarse a salvo de ambas.

· El papagayo. Se caracteriza por creer y repetir -sin análisis alguno- todo cuanto oye por ahí. Cuantas más veces escucha lo mismo, más lo cree y lo repite con fervor. Es la “voz de su amo”. El cómplice -y lacayo- perfecto de todos los dominadores.

· El proyector. Éste no entiende lo que lee o escucha, no ata cabos entre las cosas, lo mezcla o deforma todo, lo olvida pronto… En realidad, interferido por su propia neurosis, sólo mira lo que quiere ver. Sólo ve el color de sus propias gafas.

· El corto de vista. Si señalas algo con el dedo a un gato, el animal te mira el dedo y no hacia donde le indicas. Igualmente, esta clase de necedad no comprende -p. ej.- el significado de una frase, sino sólo las palabras que contiene, el tono en que se pronuncian, etc. Tampoco percibe lo metafórico, lo irónico, lo implícito, las connotaciones, etc., de las cosas, sino sólo su apariencia superficial. Su literalidad.

· El papista. Este tipo, queriendo ser más “puro” y “coherente” que nadie, se complace en exagerar las cosas, reinterpretarlas a su capricho, ver fantasmas ofensivos en todas partes, aleccionar a la gente y, “más papista que el papa”, manipular continua y absurdamente la realidad. Abundan en política.

· El tonto grave. A éste lo devora su propio ego. Profiere con aplomo las tonterías más asombrosas, enfatiza pedantemente lo más trivial, habla con eufemismos grandilocuentes, se jacta de sí mismo, etc. Está encantado de conocerse. Es unprécieux ridicule, como diría Molière.

· El llorón. Se lo identifica con facilidad porque, terriblemente inmaduro y/o lavado de cerebro por el sistema, se queja de todo, se enfada por todo, lo quiere todo, no se conforma jamás y, en consecuencia, no entiende nada, no respeta nada, no se responsabiliza de nada y sólo vive exigiendo pasivamente lo prometido por terceros.

· El salvador. Este tipo reúne varias de las formas de idiotez ya señaladas. Incluye a los ingenuos, los idealistas, los utópìcos, los revolucionarios, los científicos, los tecnólogos, los políticos, las religiones… y los predicadores en el desierto, como yo mismo. Nuestra estupidez consiste en suponer que, con el debido esfuerzo, el mundo podría “cambiar”, mejorar, ser más “feliz”. Delirante empeño, pues las cosas sólo pueden ser violentadas… o, como mucho, respetarse con amor para darles la oportunidad de transformarse por sí mismas.

· El fanático. Es un bobo cuyo lenguaje básico es la violencia.

· Etcétera.

Sobre la estupidez

Lo contrario de la estupidez es, evidentemente, la inteligencia. La sabiduría. Pero ambas no consisten en “saber muchas cosas”, ni menos aún en algún tipo de “superdotación” intelectual, psicológica, etc. La inteligencia es percibir las secretas interacciones entre las cosas. Supone conocer las mil piezas de un puzzle pero, en vez de “cambiarlas” y forzarlas al buen tuntún un millón de veces, atolondradamente, observarlas con el máximo respeto, atención, sensibilidad, intuición, paciencia, incluso amor… hasta que el caos nos entregue al fin, por sí solo, su imagen secreta. Por ello, si queremos ser más inteligentes, lo único que debemos hacer es descubrir qué clase de estúpidos somos. Aliviar los condicionantes neuróticos o de otro tipo que nos hacen serlo. Y confiar seguidamente en la sabiduría -siempre relativa, claro- que florecerá espontáneamente en nuestros corazones.

fuente: http://psicodinamicajlc.com

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