Del Congo para el mundo

Son dos, los pulmones que tenemos son dos. El planeta que habitamos también tiene dos pulmones, uno: el Amazonas, otro: la selva del Congo. Cada día, el consumismo que alimenta el sistema capitalista que vivimos, cada día, ese consumismo va destruyendo los pulmones del planeta.

Por Andrés López
andreslopez@indymedia.org
Diciembre de 2008

En Brasil, en Bolivia, en Colombia, en Venezuela, el sistema de producción capitalista destruye la selva del amazonas, impone a la tierra un cultivo transgénico, viola la naturaleza y con químicos venenosos la va matando de a poco. No importa, para el sistema no importa, lo que importa es la ganancia económica, el negocio perfecto, la acumulación de propiedad privada y de ese papel que todo lo hace posible. No importa cómo llegó ese papel pintado a esas manos.

El pulmón africano del Congo sufre lo mismo que el Amazonas. Su pronostico es reservado, por no decir gravísimo. El capitalismo ha hecho estragos en la selva y en todos sus habitantes.

Gracias a esos pulmones, el de América y el de Africa, gracias a ellos es que nuestros dos pulmones funcionan y estamos vivos. Nos necesitamos mutuamente, nosotros, entre otros factores, le brindamos cuando exhalamos dióxido de carbono, que ellos, los pulmones del mundo, necesitan, y ellos a su vez nos dan oxígeno, ellos, los pulmones del mundo junto a algunas pequeñas sucursales.(1)

Dentro y alrededor de la selva del Congo habitan la mayor parte de las personas y personitas. Mujeres, hombres, niñas, niños, jóvenes y casi ningún anciano o anciana viven una violencia continua. No pueden confiar en ninguna persona armada, sea esta del ejercito nacional, sea de los numerosos grupos paramilitares llamados “rebeldes” como tampoco pueden confiar de los supuestos garantes de paz que portan casco azul y llevan la sigla de las Naciones Unidas. Ninguno está para defenderlos de los otros.

Una inmensa cantidad de personas huyen de la violencia, casi todos están desnutridos.

Dos pulmones, tenemos dos pulmones

Los celulares producen cáncer. Los celulares además de producirnos cancer a quienes los usamos son parte importante de la agonía del Congo. Varios grupos armados en el Congo controlan las zonas de explotación minera. Unos de los minerales que hay en los suelos del Congo es el Coltán, que es lo que se usa en la fabricación de los celulares, especialmente en las baterias, que hacen que duren mucho tiempo.

Del Congo para el resto del mundo

En la hoy llamada Republica Democrática del Congo no hay clase media, están los desnutridos que son el 70 % de la población, los mal nutridos en situación de extrema pobreza, otro 15%, y luego otros porcentajes más dentro de 60 millones de habitantes aproximadamente. En el Congo, cada día, hoy, mueren 2 mil personas asesinadas por el saqueo más indiscreto, un genocidio diario que diariamente es ignorado porque es silenciado y tergiversado por los silenciadores y tergiversadores que controlan los medios de comunicación.

Del Congo los portugueses tomaron esclavos que llevaron a Brasil y otras partes del mundo. El río Congo era la principal ruta de tráfico de personas a partir del año 1490.

Del Congo se extrajo el uranio que activó las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki por Estados Unidos días después de que los japoneses se rindieran.

Antes de la llegada de los primeros europeos la región del Congo era conocida como base del mítico “reino del Congo” con extensas rutas comerciales y producción de hierro y cobre. Entre las comunidades indígenas acentadas en la zona estaban los bakongo, los pigmeos, los bantú, los bateke y los likuba.

Luego que portugueses e ingleses tomaran la vida de millones de personas para esclavizarlas en América y Europa, fue por el año 1874 (cuando ya comenzaban las ideas antiesclavistas) que el periodista ingles Henry Morton Stanley radicado en Estados Unidos, comenzó una exploración por el interior del Congo. Fue enviado por Leopoldo II, rey de Bélgica, con la misión de evaluar los recursos naturales que allí se encontraban.

Para 1885 el Congo era considerado por las naciones europeas como un “estado independiente bajo la soberanía particular de Leopoldo II”, todo el Congo, de hecho, era considerado propiedad privada de Leopoldo II, quien se dedicó a comerciar con marfil (con la correspondiente matanza de elefantes) y con caucho (con la correspondiente explotación de la población). También llegaron los curas de la iglesia católica apostólica romana para evangelizar a las personas e incrustarles en el cerebro que había un Dios muy bueno que solía enojarse muy mucho y que todo sufrimiento en vida era compensado por el paraíso al morir.

Para 1898 en el Congo habían líneas de ferrocarril y carreteras construidas para el transporte de los productos saqueados, desalojando a población indígena que sufrió además la pérdida de las regiones en las que acostumbraba cultivar, viéndose obligados a dedicarse a la caza y la recolección para poder alimentarse.

George Washington Williams denunció todas las atrocidades que investigó se estaban realizando en el Congo, investigación que fue atacada vilmente por los acusados e ignorada por la inmensa mayoría del resto del “mundo civilizado”. Millones de indígenas fueron asesinados y mutilados por un ejército privado (la Force Publique) bajo las órdenes de Leopoldo II, quien murió en 1909 sin jamás haber pisado suelo africano, era cuñado de la reina de Inglaterra.

En 1908 Bélgica tomo para sí el Congo y lo llamó Congo Belga, ya no era propiedad privada de Leopoldo II, aunque éste siguió con los negocios de marfil y caucho. Es decir, el rey Belga ofreció su propia colonia esclavizada a Bélgica. Desde que el Congo fue Congo Belga, el saqueo de minerales (cobre, oro y estaño) fue para las arcas de Bélgica sin que falte la correspondiente brutalidad. La Force Publique continuó funcionando y azotando con el chicote. Todo lo que ha sido y es hoy Bélgica, toda esa ostentación capitalista ( de hecho, en Bélgica comenzó la llamada revolución industrial ), todos esos palacios, toda esa imagen de “mejor pais europeo” ( de hecho Bélgica fue promotora de la Unión Europea) toda esa riqueza ( ubicada principalmente al norte del territorio) es el resultado del robo y asesinato en el Congo.

Toda esta etapa de la historia del Congo, cuando era llamado Congo Belga, es particularmente muy importante para entender el desarrollo de los acontecimientos posteriores. Bélgica se dedicó a robar implantando campos militarizados de trabajos forzados. “Divide y reinarás” dice el dicho, y eso fue lo que hizo Bélgica, incentivando la rivalidad entre las etnias, al punto de privilegiar unas sobre otras.

La iglesia católica participó activamente en el mecanismo esclavista, de sus colonias infantiles salían miembros del Force Publique que siguieron asesinando y azotando con chicote.

Pasaron las llamadas “primera” y “segunda” guerras mundiales. Bélgica ya no sólo saqueó oro, cobre y estaño, también comenzó a robar diamantes y uranio (qué vendió sistemáticamente a Estados Unidos, quien lo usó en la fabricación de bombas nucleares, miles, que fueron activadas en diferentes partes del planeta), además, Bélgica sustrajo madera, aceite de palma y cobalto (mineral indispensable para la elaboración de un producto importante en el negocio de las armas: los misiles). Los minerales preciosos para la producción de armamento militar estaban y están en el Congo.

Luego de la segunda guerra mundial, comienzan a funcionar las entidades de poder económico político y militar que desde entonces utilizan las corporaciones multinacionales que digitan el desarrollo del mercado capitalista en el mundo: FMI (Fondo Monetario Internacional), BM (Banco Mundial), ONU (Organización de las Naciones Unidas), OMS (Organización Mundial de la Salud), FAO (Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación ).

En 1960 Bélgica otorga falsamente la independencia al Congo y se realizan las primeras elecciones legislativas. Gana Patricio Lumumba, quien durante la campaña se había declarado socialista. Lumumba ya había sido encarcelado en 1955 por organizar el sindicato de trabajadores del correo, para 1958 había conformado un partido político (el Movimiento Nacional Congoleño) y tenía un extenso apoyo en la población por su lucha por la independencia (de hecho en diciembre de ese año su enérgico discurso por la independencia fue aclamado por una multitud en Leopoldville -hoy Kinshasa, capital del Congo, ciudad donde la desocupación supera el 70%-).

Lumumba, acusado por sedición junto a varios compañeros, fue encarcelado luego de ese discurso público. La lucha y movilización popular logró liberarlo recién en enero de 1960. El 23 de junio, los electos Joseph Kasavubu y Lumumba (rivales ideológicos) asumen en los cargos de presidente y primer ministro respectivamente. El 30 de Junio se realiza el acto de independencia, al que asiste el rey belga Beduino I. El ridículo monarca belga emitió un discurso, donde llegó a decir que “La independencia del Congo constituye la culminación de la obra concebida por la inteligencia del rey Leopoldo II”. Lumumba, que estaba presente, tomó el micrófono asqueado y dijo sobre la independencia: “ningún congoleño digno de este nombre podrá olvidar nunca que ha sido conquistada mediante la lucha, una lucha de todos los días, una lucha ardorosa e idealista, una lucha en la que no hemos escatimado ni nuestras fuerzas ni nuestras privaciones ni nuestros sufrimientos ni nuestra sangre. (…) Nos han obligado a trabajar como esclavos por salarios que ni siquiera nos permiten comer lo suficiente para ahuyentar el hambre, o vestirnos, o encontrar vivienda, o criar a nuestros hijos como los seres queridos que son. Hemos sufrido ironías, insultos y golpes día tras día sólo porque somos negros”

Tanto militares como policías, siguieron, luego de declarada la independencia, siendo dirigidas por belgas. Los gobiernos de Bélgica, Estados Unidos y Francia operan para perpetuar el saqueo de minerales. Primero fomentan a tan sólo 5 días de declarada la independencia, sublevaciones militares, luego ponen en práctica dos secesiones, la primera la ubican en la zona donde ya venían explotando minerales, Katanga (hoy Shaba), allí, proporcionan logística a Moise Tshombe quien declaró la independencia de la provincia el 11 de Julio. Por otro lado Alberto Kalonji Ditunga, se autoproclamó rey Alberto I de Kassai, zona de extracción de diamantes.

(El reinado y los capitalistas belgas, apoyados por la CIA, utilizan un método que luego sería copiado por gobiernos y capitalistas de los países saqueadores en la actualidad, de hecho, las maniobras de inteligencia y conspiración que hoy atentan contra Venezuela, Bolivia, Ecuador, Guatemala, y otros paises indolatinoamericanos, llevadas adelante por la CIA y fascistas capitalistas son las que lograron destruir el intento de soberanía del pueblo del Congo.)

Sin fuerzas propias Lumumba buscó ayuda en la ONU, que mandó soldados pero para ayudar a las corporaciones extranjeras, buscó ayuda en la Unión Sovietica, que no respondió más que con el envío de algunos asesores. Bélgica mientras tanto seguía enviando tropas para apoyar a Tshombe.

Para Septiembre (seguimos en 1960), el presidente destituye al primer ministro Lumumba, quien se niega a abandonar su cargo y destituye a su vez a Kasavubu. Nueve días después, el 14 de Septiembre, el militar congoleño, Joseph Mobutu, se apoderó del gobierno mediante un golpe de estado y ordena el arresto domiciliario de Lumumba. Mobutu “devuelve” el gobierno a Kasavubu casi dos meses después y se autoproclama jefe máximo del ejército. Lumumba se escapa e intenta llegar a Stanleyville (hoy Kisangani).

Frank Carlucci, agente de la CIA está en el Congo para ubicar y engañar a Patricio Lumumba, quien es arrestado en diciembre de 1960. Luego de torturado es asesinado el 17 de enero de 1961, tenía 35 años. La orden fue dada directamente por Dwight Eisenhower tres días antes de pasar la presidencia de los Estados Unidos a John Fitzgerald Kennedy.

Cuando la noticia del asesinato de Lumumba recorrió el mundo el repudio se generalizó, en Egipto una protesta de estudiantes saqueó la embajada de Bélgica.

Recién en el 2002 el gobierno belga reconoció públicamente la responsabilidad que tuvo Bélgica en el asesinato de Lumumba: “A la luz de los criterios aplicados hoy, algunos miembros del gobierno de entonces y algunos representantes belgas de la época tienen una parte irrefutable de responsabilidad en los acontecimientos que condujeron a la muerte de Patrice Lumumba. El gobierno estima por tanto que debe presentar a la familia de Patrice Lumumba y al pueblo congoleño su profundo y sincero pesar y sus excusas por el dolor que les ha sido infligido por tal apatía y fría neutralidad.”

Las revueltas se generalizaron en el Congo, la guerra civil estallaba en todos los rincones del país. En un lapso de cuatro años hubo muchos intentos de resistencia. En 1964 Pierre Mulele, dirigente lumumbista, encabezó una rebelión campesina que por un tiempo controló el este del pais.

Mobutu, ahora teniente general, apoyado por la CIA, derrocó mediante un Golpe de Estado a Kasavubu en 1965. Fue establecido un sistema político de un solo partido y Mobutu se autoproclamó Jefe de Estado. Kasavubu fue senador vitalicio.

En eso llega el Che. Guevara y otros 100 cubanos se encuentran con una realidad muy distinta a la esperada. Fueron a sumarse y encontraron división, fueron a prestar solidaridad internacionalista y recibieron sólo un par de visitas en 7 meses de Laurent Desiree Kabila, el supuesto jefe de la resistencia, quien tiempo después sería gobernador del Congo. Con el Che se fueron algunos cubanos, mas otros se quedaron y participaron en resistencias de otros paises africanos.

Mobutu estará 32 años sometiendo a la población en una violenta dictadura y llenando sus cuentas bancarias con millones de dólares (de hecho llegó a cinco mil millones). Los billetes llevaban su imagen, las escuelas su nombre, y casi todo fue renombrado, hasta él mismo, que pasó a llamarse Mobutu Sese Seko. En 1971 renombra al país que pasa a conocerse como Zaire.

En 1976, en el Congo aparece por primera vez en el mundo el virus del ébola.

Es reiterativo el uso de la palabra masacre para describir las partes de la historia del Congo. No deja de sorprender, durante una lectura detallada, el nivel de desprecio total y absoluto que pueden tener quienes podríamos catalogar como humanos hacia otros seres humanos. Bombas, armas y más balas … y más bombas, se acelera la fabricación militar durante la guerra fría. Y cuando ésta guerra fría se enfría, Mobutu ya no sirve en su Congo, los imperialistas tienen nuevos planes. Conspiran los gobiernos de Estados Unidos y Bélgica, los empresarios multinacionales terminan de entender al mundo como pueblo con países que sirven como graneros, países que sirven como depositos, otros que sirven como basurales, y así y así, y donde hay minerales, en esos países, los empresarios multinacionales quieren su porción de tierra.

Los empresarios multinacionales tienen como principal objetivo externalizar los costos. Riqueza sin costos es más riqueza, mayor capital mayor poder.

El Congo es un lugar estratégico para los empresarios multinacionales, allí está casi todo, por no decir todo, el Congo es el país más rico del mundo si comparamos sus recursos naturales, tan sólo sus recursos hídricos pueden abastecer de energía eléctrica a una enorme porción del continente africano.

En 1994, en Ruanda, estalla un sentimiento de odio étnico que exacerva la locura al punto tal que desde las radios incitan a matar a los tutsis, millones de refugiados se desplazan de un territorio a otro, sobre todo buscan salvar sus vidas en el Congo, el 75 % de la población tutsi fue masacrada, también fueron asesinados muchos twas (los pigmeos). Si la historia venía repleta de violencia por esta zona, por estos tiempos la epidemia mayor, la del odio, intoxica el ser de muchos y crece la estadistica de enfermos. La Masacre de Ruanda estuvo planificada, de hecho es una parte de un plan que todavía está en marcha.

En Ruanda, comienza, además, un plan sistemático de eliminación étnica. Las niñas y mujeres de las etnias que las corporaciones estan aniquilando son violadas reiteradas veces y luego los atacantes les destrozan el aparato genital y otros órganos con elementos hirientes y cortantes. La mayoría de las víctimas son atacadas mientras trabajan en la tierra sus cultivos.

Está demostrado que el Banco Mundial financió la masacre, (también el Gobierno de Gran Bretaña concedió grandes préstamos a Ruanda (antes y durante la guerra), sobran evidencias de la red de relaciones políticas y comerciales que involcucran a siniestras personas. François Mitterrand, por entonces presidente de Francia, zarpado genocida, Jean-Luc Dehaene, primer ministro por entonces de Bélgica, actual presidente del consejo de administración del banco Dexia, reverendo hijo de yuta, (este banco Dexia, de accionistas belgas y franceses, recientemente fue uno de los rescatados de la crisis financiera) … y la lista sigue y sigue, son muchas las personas implicadas en sangre y destrucción, todas tienen nombre y apellido, no es muy difícil hurgar en la información que hay tan sólo en internet, ni hablar de publicaciones gráficas, y si salis a hacer entrevistas mejores resultados tendrás. La verdad está detrás de ese espejo transparente.

¿Qué hizo Nobutu con los refugiados cuando llegaron al Congo, a su Zaire? Los hechó y los masacró en terribles cacerías humanas, algunas personas sobrevivieron.

“Muchos, muchos procesos de Nuremberg podrían llevarse a cabo contra las lumbreras europeas y estadounidenses culpables de crímenes contra la humanidad en África Central, cuando todavía su política racista y corporativa insiste en que el ‘salvajismo’ africano es el culpable del genocidio actual.” dice Keith Harmon Snow con total sabiduría.

1995, los capitalistas crean la OMC (Organización Mundial del Comercio). William J. Clinton entiende bien de organización mundial del comercio, ordena y opera para 1996 la masacre de Uganda (*) y la incentivación de la guerra en el Congo para disputar una porción grande del saqueo de los recursos del Congo y de la correspondiente masacre de la población del Congo. Sacerdotes católicos participaron activamente de la masacre, mientras el Comité Internacional de Rescate -CIR- (International Rescue Comitee) comenzó a operar como un instrumento ideal de la guerra psicológica.

En 1996, Paul Kagame (actual gobernador de Ruanda y Yoweri Museveni, (presidente de Uganda desde 1986) con la ayuda del Pentágono, del servicio de inteligencia y militar de Bélgica y EE.UU., y con tecnología militar israelita, lanzaron operaciones militares que primero sacaron del gobierno del Congo al dictador que ya no servía (porque entre otras cosas previlegiaba a los capitales franceses), Mobutu Sese Seko, poniendo a Laurent Kabila (del que el Che tanto se quejaba y desconfiaba) y luego continuaron hasta ahora y siguen aterrorizando y asesinando a la población para controlar las zonas de explotación minera. (Observación: Un enorme porcentaje del material bélico que militares israelies (famososo por poseer armas de última generación) arrojan con precisión milimétrica sobre la población palestina, es producido con minerales extraidos violentamente del Congo.

No pasó 1997 sin que el nuevo gobernante del Congo renombrara al país como Republica Democratica del Congo y favoreciera a más no poder a Barrick Gold Corporation, a American Mineral Fields y a Anglo-American Corporation (propiedad de la familia Oppenheimer, socios de la canadiense Barrick Gold.).

En el Congo no hay una guerra civil, no hay en estos momentos una guerra civil. No hay grupos rebeldes que luchan por reivindicaciones de nada, hay grupos paramilitares con nombres rebeldes que operan para las multinacionales, grupos que son asistidos, entrenados, apoyados logísticamente por ejercitos militares privados, por el ejército y el centro de inteligencia estadounidense, por el ejército y equipamiento militar israelí, y por supuesto, el ejército belga que nunca se fue. Todos estos grupos armados que supuestamente son mantenidos en línea por las fuerzas armadas de las Naciones Unidas, los cascos y túnicas azules, con militares pakistaníes, uruguayos, etc., los nombro más abajo.

Todos los días el coltan saqueado con total violencia es transportado por aviones hasta llegar a las manos de Bayer (el de “si es bayer es bueno” (2)) que procesa el mineral para venderlo a Sony o Motorola, por ejemplo, quienes invierten grandes cantidades de dinero en propagandas y campañas publicitarias que le indican al público que el consumo es la razón de vivir y que con ese nuevo modelo de celular será alguien encantadoramente distinto. Todos los días miles de celulares nuevos son fabricados y vendidos en el mundo, y computadoras portátiles y playstations y cámaras digitales. Todos los días el doctor Dennis Mukwebe opera a diez mujeres que tienen destruidos sus órganos reproductores por la violencia de quienes cuidan que empresas como Sony dispongan de materia prima barata. Hay días en que a un hospital especializado llegan 250 mujeres para ser operadas. Nicole Seligman, vicepresidenta ejecutiva y consejera general de la corporación Sony, sabe perfectamente de lo que estoy tratando en este texto, ella y otros colaboradores íntimos de la gestión Bill Clinton actualmente trabajan para Sony. Nicole Seligman, además fue defensora de Clinton durante el juicio por abuso sexual y asesoró y defendió a Oliver North, así que imaginate…

Los seres humanos tenemos un problema muy grave en el Congo, Africa es un continente muy pero muy maltratado. Los intereses capitalistas no tienen perdón de nadie, lo que están haciendo encima, es una parte de lo que pretenden hacer.

La situación es en extremo grave. Darfur, (si te fijás en el programa Google Earth, ese que tiene imágenes satelitales, hay que seleccionar en “Capas” la opción “concienciación global”… ) Sudan, fijate Darfur, acercate de a poco, verás que hay unas marcas que representan fuego, ese fuego es guerra y destrucción. En Darfur, en estos momentos, hay una masacre descomunal, un genocidio perpetrado por corporaciones multinacionales y ejecutado por políticos gobernantes por militares y asesinos de toda índole. Toda esa sangre es parte de la cuarta guerra mundial que estamos atravesando. Todas esas muertes, todas esas vejaciones ejecutadas contra la población, toda esa hambruna, son crímenes horrendos que realizan las corporaciones multinacionales. Las corporaciones multinacionales, todas, absolutamente todas, son un veneno para la humanidad.

Una guerra instalaron entre las hermanas Paraguay y Bolivia dos empresas petroleras que se disputaban un territorio. 1932-1935, 130 mil vidas costó la pelea entre empresas petroleras, la Estándar Oil (Chevron) y la Shell.

En Darfur hay mucho petróleo, en Darfur habitan unos seres absolutamente extraordinarios, los nubas, todavía quedan algunas personas pertenecientes a esta etnia, pero ignoro si han podido rescatar algo de su cultura ancestral.

Exterminio por petróleo, si investigás un poquito encontrarás mucha información sobre más de 30 años de exterminio de los nubas, personas como Antonio Cores han hecho campañas de difusión. Los medios corporativos nos pueden llegar a hacer creer que la población en Africa está siendo contenida en sus problemáticas por una vasta red de ONGs que dedican su vida a ayudar al prójimo. Nada está más lejos de la verdad. Casi todo el sistema de ayuda a refugiados, de entrega de alimentos, etc, está controlado por las corporaciones multinacionales, ni hablar de los cascos azules de la ONU, al igual que en Indolatinoamérica, los cascos azules asesinan civiles, y violan y roban, y ni hablar de la iglesia católica, participa activamente del genocidio, repugnan las palabras de ese que le dicen Papa.

Recientemente, Daniel Estulin, publicó un trabajo de investigación titulado “Los Señores de las Sombras”. Un extracto en internet dice: “En 1998, un Sudán azotado por la guerra y devastado por la sequía fue el objetivo de la Operación Supervivencia en Sudán (OSS). Este programa urgente y transfronterizo era una enorme operación «humanitaria» internacional de miles de millones de dólares que coordinaba a 35 importantes organizaciones de la ONU y de gobiernos exteriores (UNICEF, WFP, OMS, FAO, ACNUR, USAID), organismos no gubernamentales (OXFAM, CARE, CICR, World Vision) y organizaciones religiosas y donantes (…) Más que una gigantesca operación de ayuda, la OSS metió un pie en los extensos yacimientos sin explotar del sur de Sudán, y un sinfín de organismos de «ayuda» se pusieron a competir por un trozo del pastel de miles de millones de dólares anuales (…).”

Cientos de miles de personas han sido asesinadas en Darfur, millones desplazadas. Como en el Congo, una veintena de grupos armados asedian a la población. China viene explotando el petróleo desde 1999, luego que la companía norteamericana Chevron huyera de los ataques directos que recibía. Desde entonces, EE.UU. financia a varios grupos armados y a partir del 2003 comenzó una campaña mediática mundial para lograr, mediante una excusa humanitaria (de hecho se preocuparon mucho por usar el término “genocidio”), insertar a las tropas de la OTAN en el terreno, con el claro objetivo de pelearle los pozos petroleros a los chinos. Resumiendo, hoy por hoy, hay zonas a las que ni los médicos sin fronteras acceden, un desamparo total de muchísimas personas amenazadas por todos lados por hombres armados que suelen ser hasta caníbales, todo digitado y establecido por las empresas multinacionales. Una rapiña atroz en la que están involucrados los gobiernos de Estados Unidos y China, que luchan entre sí procurando ser discretos ante la masa mediática idiotizada. Los medios corporativos de difusión masiva, (y cuando decimos masiva en este mundo globalizado, decimos masiva) trabajan raudamente para ocultar y tergiversar los hechos cotidianos e históricos. Los medios masivos corporativos son cómplices irrefutables de ésta y tantas otras violencias contra la humanidad y el planeta. Darfur es una vena abierta con cada vez menos sangre.

La población del Congo está sufriendo una violencia atroz, pero puede ser peor, el Congo va por el terrible camino de Darfur.

Algo más sobre el Congo, estábamos en 1997 que ponen a Kabila a gobernar. Laurent Kabila es asesinado por su guardaespaldas en el 2001, desde entonces, y tras algunas otras tantas cosas bien turbias, su hijo, Joseph Kabila lleva el rótulo de presidente.

En Darfur, finalmente EEUU consiguió instalar tropas de la OTAN y continúa día a día el genocidio de étnias y culturas hermosas que van desapareciendo.

Coltán

A finales de la década de los 90’s comienza el negocio de la telefonía celular a acelerarce en todas partes del mundo. Al mismo tiempo mercenarios y empresarios, que son sinónimos, comienzan a controlar las minas del Coltan en el Congo.

La explotación de columbita-tantalita (coltán) del que se extrae tantalio y niobio, (metales escasos) es imprescindible para la fabricación de numerosos artefactos electrónicos. Estos metales son muy resistentes al calor y optimizan el consumo de electricidad.

Otras zonas del mundo donde se extrae el Coltán son: Australia, Brasil, Canada, China, Etiopia, Mozambique, Tailandia, Malasia y Egipto. En el Congo se encuentran los mayores yacimientos de Coltán, (entre el 65 y el 80 % según diversas fuentes)

La explotación de personas y de los yacimientos de coltán está dirigida en parte por industriales chinos e indios, también hay australianos, franceses, norteamericanos, belgas e ingleses. La mayoría de los mineros son niños y adolescentes.

Ruanda es uno de los mayores exportadores mundiales del preciado material, mientras que de su suelo no se extrae ni un gramo de Coltán.

Ruanda y Uganda están hoy exportando Coltán, lo roban del Congo y se lo llevan por aire y por tierra dentro de una estructura perfectamente organizada. Estos dos paises, Ruanda y Uganda, son mostrados como ejemplo dentro de Africa por el Banco Mundial y destripan palabras en obsenos informes que subrayan el éxito económico de estos países.

Un periodista, que firma con seudónimo, concluye en uno de sus textos que los celulares deberían llegar al consumidor con una nota que diga claramente: “¡Advertencia!: Este artificio se creó con materiales crudos del África central, minerales raros, no renovables, vendidos para consolidar una guerra sangrienta de ocupación que también ha causado la eliminación virtual de especies expuestas en peligro de extinción. Cuando usted compre un teléfono celular, sepa lo que está comprando. ¡Que tenga un buen día!”

Sobre los animales que están siendo exterminados: (info)

“El hecho de comprar coltán en el mercado ilegal o mercado negro beneficia a las empresas pues evaden así impuestos y aranceles.” afirma un artículo de Ernesto Tamara, y bien sabemos que las corporaciones tienen como principal objetivo externalizar los costos. Cuales son algunas de estas empresas que tanto se benefician y que no por casualidad son las que mayor inversión hacen en publicidad: Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM, Alcatel, Compaq, Motorola, HP, Samsung, Afrimex.

Afrimex, que se dedicó al comercio del coltán y de la casiterita (mineral del estaño) durante todo el tiempo que duró el conflicto en RDC (República Democrática del Congo) desde 1996, ha pagado impuestos al movimiento Reagrupación Congoleña por la Democracia-Goma (RCD-Goma), un grupo rebelde armado conocido por sus graves violaciones de los derechos humanos, responsable de masacres de civiles, de actos de tortura y de violencias sexuales.”

Algunos usos del Coltán (clasificado por el Pentágono como “materia prima estratégica”) son: microchips, baterías, circuitos y condensadores de ordenadores, teléfonos móviles, equipos electrónicos y videojuegos. También es usado en aleaciones para centrales nucleares, gaseoductos, satélites y misiles. Además se usaría en proyectos de supermodernos trenes de deslizamiento magnético (TAV, el famoso tren bala de origen francés).

Describe Mvemba Phezo Dizolele, periodista independiente que anduvo en el Congo en el 2006: “Cada mañana, un gran grupo de trabajadores forma fila frente a la puerta del establecimiento para pedir trabajo. Unos pocos son elegidos, y el resto es enviado de vuelta a casa. Ganan menos de un dólar al día, mientras que en el mercado internacional el coltan cuesta entre 8 y 18 dólares por libra”.

“En Mushangi, un camino peligroso lleva a las minas, en las que solo se ve a unos pocos adultos. La mayoría de los mineros son niños y adolescentes de diferentes edades, que trabajan en condiciones precarias. De sol a sol, trabajan en pozos abiertos con los instrumentos más primitivos y sin protección alguna contra las piedras que caen y los derrumbes de tierra. Andan a gatas por túneles oscuros que no cuentan con ningún soporte estructural”.

“Le preguntamos a Baruti, de 16 años, y a sus amigos si entienden adónde va el coltan de Mushangi. ‘Va a Bukavu’, responden. ‘¿Saben que el coltan se cotiza muy bien en Estados Unidos y Europa? Se precisa para las computadoras, los teléfonos móviles y los videojuegos’, les explico. ‘No’, responde Baruti.

‘¿Saben que la explotación del coltán estimula la guerra en el Congo?’, les pregunto. Baruti me mira a los ojos y responde: ‘Si lo supiéramos, no trabajaríamos aquí’ “

Los mal llamados “grupos rebeldes”

Hay una veintena de ellos, son grupos armados que con diferentes nombres, casi todos aparecidos durante la decada del 90, se dedican a aterrorizar a la población.

– Reagrupación Congoleña para la Democracia (RCD), cuenta con unos 40.000 soldados, que son apoyados por Ruanda. “Con la venta de diamantes -ha declarado el mismo Adolphe Onusumba, presidente de la RCD- ganábamos unos 200.000 dólares al mes. Con el coltan llegamos a ganar más de un millón de dólares al mes”.

– AFDL (Alianza de Fuerzas Democráticas por la Liberación del Congo-Zaire)

– Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), es el ejército regular bajo el mando del presidente Joseph Kabila, cómo sucede históricamente no cobran salarios en forma regular, por lo que saquean continuamente a la población.

– Las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), son los soldados hutus, partícipes del genocidio de 1994.

– Las Fuerzas Nacionales para la Liberación de Burundi (FNL), también hutus ubicados en Kivu Sur que atacan a los tutsis congoleños.

– El Consejo Nacional para la Defensa de los Pueblos (CNDP), ejército tutsi, ex Fuerzas Armadas congoleñas, comandados por el general Nkunda, respaladado por Ruanda, aliados de las Fuerzas Democráticas Aliadas de Uganda, quienes supuestamente pretenden derribar al gobierno de Uganda desde el Congo.

Otros grupos armados son:

– el Frente de Resistencia Patriótica de Ituri,
– el Movimiento Revolucionario del Congo,
– los Interhamwe
– los Mai-Mai, repleto de adolescentes, de hecho, el jefe militar tiene 18 años, (la prensa corporativa los acusa de saqueos a la población y violaciones)
– los Rastas, grupo hutu “con pretensiones místicas” (3).

Empresas involucradas en el saqueo y en el financiamiento de los grupos paramilitares:

Afrimex, Barrick Gold, Cabot Corp., Brown & Root (filial de Halliburton) y OM Group, de EEUU; HC Starck, de Alemania; Texaf, George Forrest International, Petrofina y Union Minière de Bélgica; y Nigncxia, de China. Además están: Ahmad Diamonf, As Diam, Sierra Grem Diamonds, Triple A Diamonds, Consolidated Eurocan Ventures, Lundin Group, Anglo American Company, American Diamond Buyers, Bayer AG, Barclays Bank, American Mineral Fields Inc (AMFI), De Beers, Anvil Mining (de capitalistas australianos); CITIBANK (CITIGROUP)

El cobre que extrajo ese esclavo fue utilizado para fabricar la bala que lo mató. No hay metáfora.

Henry Kissinger está vinculado a Freeport MacMoran (FCX), y FCX acapara todo el cobre y el cobalto encontrado en Katanga. Henry Kissinger, entre otras cosas, es uno de los directores de International Rescue Committee, (IRC), ¿podes creer tanta impunidad?

Moto Gold (opera en la región anegada en sangre de Ituri)

Empresas que fabrican Armas, Equipos e Infraestructuras usando material conseguido por el uso de las armas: Simax, Lockheed Martin, Halliburton, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon y Bechtel.

Tres mapas borrosos (ver en artículo original)

En el primer cuadro se puede observar que hay una mancha grande de color rojo sangre (entre fresca y seca) Este mapamundi lleva el título “Mapa del hambre”, fue confeccionado por la FAO y figura en su pagina de internet oficial. Esa gran mancha oscura en el centro de Africa es el Congo, una de las regiones del mundo con mayor población humana desnutrida.

El cuadro que sigue demarca la región del Congo, el color mostaza indica la región selvática, gran parte del segundo pulmón del planeta Tierra; el color crema muestra las zonas de cultivo o zonas agroindustriales, que cada día crecen sobretodo desde que se cultiva principalmente palma (agrocombustible, nombre real: necrocombustible)

El segundo pulmón del mundo

En el Congo está el segundo pulmón del mundo, luego del Amazonas. 40 millones de pobladores congoleños dependen vitalmente de la selva, grupos indígenas como los pigmeos, llevan su vida ancestral en los bosques. Pero no son sólo ellos, cada ser vivo de este planeta depende de esa hermosa selva para vivir.

“Esta situación no es sostenible para la gente que vive allí, para incalculables especies que pueden verse empujadas a la extinción ni para el clima. Revertir la deforestación es esencial tanto para asegurar el sustento de la población regional como para mantener la biodiversidad del bosque y su capacidad de almacenar carbono.” proclama Wangari Maathai

La deforestación ya arrasó con los bosques de Ituri, destruyendo el hábitat de la comunidad Mbuti y de animales como los gorilas, los okapis, elefantes y monos.

El Congo es el país más rico en recursos naturales del mundo. Se encuentran las mayores reservas de cobre, cobalto, diamantes.

Del Congo son las mayores exportaciones de cobalto.

En el Congo se encuentran los mayores yacimientos de diamante. También tiene mucho petróleo.

Satélites, plataformas orbitales y otras tecnologías que dan vuelta alrededor del mundo tienen en sus componentes cobalto tungsteno cobre y oro que ha sido extraido del subsuelo congoleño.

“En estrecho vínculo con el madereo industrial, también se proyecta usar zonas de bosques para establecer monocultivos de palma aceitera que alimenten el floreciente mercado de los agrocombustibles para los automóviles estadounidenses y europeos así como para la insaciable demanda china de aceite de palma.” Sostiene un boletín de wrm.org.uy falta mencionar a Bill Gates.

Masacran a la población además destruyendo su salud

En el Congo hay 3 mil trabajadores de Médicos Sin Fronteras, atendiendo casos de cólera y sarampión, conteniendo epidemias de meningitis. Hay muchísimas personas afectadas con VIH, otras muchas padecen la tripanosomiasis humana africana (THA) o enfermedad del sueño.

En las provincias de Kivu Norte y Kivi Sur, al este del país, la violencia no cesa, hay cotidiana y masiva violencia sexual. Las víctimas de violaciones suelen ser atacadas mientras trabajan en sus tierras o regresan de ellas.

En todo el Congo la inmensa mayoría de la población sufre desnutrición y malaria.

Los mercenarios capitalistas no tienen límites con el lucro

El desprecio por la otredad es la raíz de la violencia. Enajenados seres están asesinando dentro de una masacre cotidiana empujada su voluntad por un deseo de acumulación de poder que no tiene límite alguno.

“Lo que realmente se expande por el mundo es la muerte de este sistema inmundo sepan en el planeta sepan en el planeta” Las Manos de Filippi La resistencia crece en el mundo, mas no en el Congo. Algo tenemos que hacer.

Observaciones:

(*) Es terrible las múltiples noticias e informes sobre los países africanos lo contaminados y podridos que están con mentiras y terribles tergiversaciones. Es terrible y criminal.

El plan es terrible, ideado por alguien (ya conoceremos alguna vez su nombre y apellido), el objetivo: El control de los minerales del Congo. Pero el plan empieza con genocidios en Ruanda y Uganda. Parte del plan que llevaron y siguen llevando adelante las multinacionales saqueadoras implica disponer de gobernantes dictatoriales bien ambiciosos y absolutamente desalmados, parece un juego de mesa, pero hasta ahora tiene un éxito enorme.

(1) Originariamente, la selva del amazonas, por ejemplo, llegaba, casi sin interrupciones, hasta parte de Catamarca, Argentina. Podías ir desde Catamarca hasta la costa de Venezuela atravezando Selvas, Montes y Bosques, que están siendo destruidos a una velocidad inaudita.
(2) La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial.
(3) Ángel Expósito Mora – Director de ABC – “ABC” – Madrid – 18-Ago-2008

Notas al márgen:

– ¿Sabe Hugo Chavez de donde proviene el Coltan que utilizarán las fabricas de celulares recientemente anunciadas y que tiene como socios a los chinos?

“Primera fábrica de celulares producirá un millón de teléfonos al año”
“El embajador de China, Zhang Tuo, manifestó que su país quiere transferir su tecnología para que Venezuela se abastezca de celulares: “La telecomunicación al servicio del pueblo de Venezuela”. El mandatario nacional garantizó que pronto se colocarán estos celulares a bajo costo no sólo en Venezuela, sino en Centroamérica, Suramérica y el Caribe.”

– Más sobre el verdadero funcionamiento de las llamadas “fuerzas de paz”, de la ONU, no sólo violan a las mujeres como cualquier otro uniformado de la región, también facilitan armas y trafican con oro.

“Un reportaje de investigación de la cadena británica BBC acusó el lunes a los cascos azules de la Misión de la Organización en la República Democrática del Congo (MONUC) de proporcionar armas a los rebeldes y traficar con oro. Las fuerzas de paz implicadas provienen de India y Pakistán y las quejas por mala conducta datan ya del año pasado.”

– Trabajando para una empresa de transporte marítimo, Edmund Dene Morel, en 1898, descubrió que los barcos que llegaban al puerto de Amberes, en Bélgica, traían caucho y marfil y los que se iban de vuelta llevaban armas y municiones. Comenzó entonces a reunir testimonios y denunciar el genocidio llevado adelante en el Congo. Denunció los trabajos forzados, las torturas, mutilaciones y masacres, denunció los secuestros de mujeres y niños para obligar a los hombres a trabajar para el rey Leopoldo II.

Más información relacionada:

– Las compañías ‘high-tech’ financian el genocidio en el Congo www.rebelion.org/noticia.php?id=38128
www.dizolele.com/ (pagina del periodista independiente Mvemba Phezo Dizolele, en inglés)
www.allthingspass.com/ (pagina del investigador y fotógrafo independiente Keith Harmon Snow, en ingles con artículos en francés y español)
www.lindamelvern.com/ (en inglés) (Linda Melvern es periodista e investigadora, sus trabajos son estos momentos tratados en un juicio por la masacre de Ruanda)
– La muerte lenta de un paraíso / www.elmundo.es/elmundo/2008/08/24/castillayleon/1219598224.html
– ESPECIAL CONGO Un agujero del mundo / www.eitb24.com/noticia/es/B24_104099/internacional/ESPECIAL-CONGO-Un-agujero-del-mundo/

Fuentes:
– Boletín Nº 121 del WRM, agosto de 2007 www.wrm.org.uy/boletin/121/Congo_RD.html
www.elpaniol.blogspot.com/2008/08/el-coltan-del-congo-laboratorio.html
www.informador.com.mx/internacional/2008/37990/6/onu-preocupada-por-nuevos-combates-en-congo.htm
– “En Congo se está destruyendo la especie femenina”. Entrevista a la activista Christine Schuler Deschryver – Amy Goodman
– “La guerra que alimenta los celulares”, Ernesto Tamara, Liberación / Suecia – mayo 2007 www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=2273
www.radiocable.com/klaus-werner-denuncia-en-el-libro-negro-de-las-marcas-el-trafico-de-coltan.html
– Enciclopedia Salvat (1972) Salvat Editores, S.A. Barcelona
www.antorcha.org/galeria/lumum.htm
www.insurgente.org/modules.php?name=News&file=article&sid=8288
www.lindamelvern.com/
www.journal.heinz.cmu.edu/articles/congo_coltan_conflict/
www.rebelion.org/noticia.php?id=38128
www.rebelion.org/noticia.php?id=64117
www.inshuti.org/extracto.htm
www.rebelion.org/noticia.php?id=47448
www.afrol.com/es/especiales/13258

fuente: www.argentina.indymedia.org/news/2008/12/645536
—————————————————————————————-
copyleftdown (autorizada difusión, sobre todo abajo y a la izquierda) si tenés ganas de reproducir esta y otras informaciones sobre el mundo patas arriba en el que estamos, benditas sean esas ganas.

Gaza, racismo, epifanía de lo atroz

Dov Lior es considerado aun dentro de los propios círculos hebreos como un extremista de derecha.  Cuando en los ’80 Lior propuso el uso de presos palestinos para investigaciones médicas, aunque era ya un hombre de poder, le costó el puesto a que aspiraba en el Consejo Rabínico Supremo de Israel. Pero el desparpajo de su propuesta revela la índole de su universo ideológico y ético.

Por Luis E. Sabini Fernández

Fue de siempre un sostenedor de que había que barrer militarmente el suelo palestino desde donde surgieran resistencias o ataques a la población israelí. En apoyo a esa política ha firmado dictámenes rabínicos, como otros rabinos de su misma contextura ideológica, reclamando ya no el derecho sino la obligación de disparar contra quienes atentan contra el Estado de Israel.

En 1993, ante asesinatos de civiles palestinos en la ciudad de Rafah por fuerzas israelíes afirmó públicamente que la matanza de civiles no judíos está permitida por las leyes religiosas judías. Lior manifestó a este respecto que “durante la guerra el matar civiles no judíos está permitido si salva vidas judías”.
En 1994, Lior apoyó el asesinato “colectivo” de 29 palestinos a manos de otro rabino, Baruch Goldstein, originario de EE.UU., dentro de una mezquita en Hebrón. Lior manifestó entonces que “un millar de vidas no judías no valen lo que la uña de un solo judío” y calificó a Goldstein de “gran santo y gran rabino, cuyo recuerdo será bendecido (por los fieles judíos)”. Varios meses después de la masacre, Lior dijo a sus discípulos en Kiryat Araba, un asentamiento judío situado cerca de Hebrón, que “la sangre judía es más roja que la de los no judíos y el Señor prefiere una vida judía a otra no judía”.

Cuando en 2003, el ejército de “Defensa” de Israel asesinó a mansalva a ocho palestinos que protestaban contra la ocupación israelí [episodio de Nadav Shragai], hubo una reacción al menos de grupos llamados “izquierdistas” dentro de la sociedad israelí, que organizaron una protesta ante el “Ministerio de Defensa”. Se trataba apenas de cientos de manifestantes moralmente indignados, organizados como “Coraje para rechazar” y fueron apaleados y detenidos a montones por la policía del estado israelí. Así atraparon a un militar graduado y refuseñik, al capitán David Zonenshein, que se había negado a ser militar en territorios “ocupados” (en rigor, en los últimos territorios ocupados).

Estos protestatarios afectados por la muerte en frío y en masa de los protestatarios palestinos entendían que con ese acto “el ejército [israelí] ha perdido su legitimidad moral”. Es un juicio francamente tardío, cuando los militares israelíes han estado asesinando inmisericordemente “enemigos” y “obstáculos” desde hace décadas, pero aun así, la protesta revelaba algo de la hondura del conflicto en que está metido el diferendo palestino-israelí.

Las reservas humanistas, morales, de población israelí se podían entonces percibir en que ante la matanza señalada hubo también manifestaciones conjuntas de repudio de árabes y judíos, e incluso también resistencia unida contra el derribo de casas palestinas “marcadas”.

En ese clima, el rabino Dov Lior, presidente del Consejo Rabínico Yesha [de enorme peso entre los colonos israelíes] dictaminó que el “Ejército de Defensa” de Israel está religiosamente habilitado para herir y matar a los llamados inocentes durante la guerra. Lo hizo en declaración conjunta con otros rabinos archiortodoxos como Yuval Sharlo:
“La ley de la Torá se refiere a tener merced con nuestros soldados y de salvarlos a ellos.” “No tenemos que sentirnos culpables sobre la base de morales extranjeras.”

Observe el lector que no hemos oído estas frases ni siquiera de los imperialistas norteamericanos, que aun llevando sistemáticamente a cabo tal política, de asesinatos colectivos, jamás la asumen. Tenemos que remontarnos a la “franqueza” nazi para oír semejantes razonamientos de la soberbia, que indudablemente no era pecado mortal para los nazis.

Pero en el 2003 todavía había en Israel quienes caracterizaron el concepto de “enemigo” de Lior como algo para avergonzarse. Aunque se tratase de voces aisladas, como la de Ran Cohen, del partido Meretz.

Bueno es recordar que nuestro “nazi sionista” –al decir del inolvidable Yeshayahu Leibovitz, un rabino con otra estatura humana, ciertamente– había evitado problemas de conciencia a la soldadesca israelí cuando el arrasamiento de Jenín, en 1985 emitiendo un dictamen rabínico entonces con los mismos argumentos.

En 2004, la derecha religiosa emitió más comunicados conducentes a liberar de toda carga moral los asesinatos siempre impunes de palestinos, tanto en territorio todavía palestino como en territorio legalmente israelí. Se trata de catorce rabinos que en total alcanzan un amplio espectro dentro del estado israelí. Entre ellos: Haim Drukman, Yehoshua Shapira, jasídico, Yuval Sharlo, director de la escuela talmúdica en Petah Tikva, que capacita a sus alumnos en armas espirituales y de las otras, Yuval Cherlow, Zefania Drori un rabino con enorme influencia en jóvenes.

¿Qué ha pasado con la invasión punitiva del 27 de diciembre de 2008?
En primer lugar, hay que verificar que las tesis de Lior se han oficializado y se han socializado. Es decir, tanto el estado israelí como la sociedad israelí han adoptado el comportamiento elogiado y postulado por el nazi sionista Lior: matar sin problemas de conciencia a civiles desarmados e incluso acusar de tales asesinatos a los propios palestinos o a Hamas.

En segundo lugar, se puede comprobar el debilitamiento de la conciencia de rechazo y resistencia al fanatismo y a la intolerancia dentro de la sociedad israelí y especialmente dentro de sus sectores “izquierdistas”.

Hicieron un llamamiento y se juntaron unas 150 judíos israelíes en Tel-Aviv el 28 de diciembre reclamando por “los niños palestinos muertos por los bombardeos israelíes”. Fueron “corridos a huevazos e insultos” según testimonio directo de uno de los participantes. Ciento cincuenta manifestantes, no quince, corridos por huevazos e insultos no a palazos o balazos. ¿Qué nervio moral tenían esos ciento cincuenta para ser persuadidos con unos insultos y unos huevazos? No hay más remedio que pensar que llegaron a la “esquina  céntrica” de Tel-Aviv ya interiormente derrotados, o que en todo caso, llegaron “para cumplir”, pero sin un vigor interior que los impulsara a resistir el abuso atroz.

Porque la única explicación para que Israel responda a los cohetes Qassam (que no son misiles) con semejante tratamiento es el racismo, aquel aducido por Lior; de que un judío vale más que cientos, miles de gentiles, goim o como se les quiera llamar.

Ése es el comportamiento habitual de toda colonización, de todo racismo. Si los nativoamericanos llegaban a matar a un invasor huinca, la respuesta era sistemáticamente arrasar la aldea de donde provenía, matando sistemáticamente a toda la población al alcance, hubiese o no participado del hecho. Si un indio “delinque”, todos son culpables; si un blanco delinque, él es el culpable (sobre todo si no tiene dinero).

El cálculo racista israelí, sionista, se presenta más pesado que el de los mismos nazis, que por ejemplo, para vengar el atentado contra 33 miembros de su ejército de ocupación en Nápoles, Italia, detuvieron a 330 habitantes de la cercanía al atentado y los “ajusticiaron” a razón de diez por uno. Algo sin duda insuficiente para la bíblica aritmética de Lior.

Es que si uno mantiene un diálogo fluido con dios (Yahvé, en este caso), ninguna proporción resultará aceptable: para el pensamiento absoluto, no hay comparaciones ni proporciones. Todo un pueblo, toda una nación, puede devenir una minucia ante un miembro del pueblo elegido. Y la dirección política de Israel conserva un fluido diálogo con la élite de poder de EE.UU. que es, a los efectos prácticos, como mantener un diálogo “espiritual” con dios.

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org

Política interior

Por Slawomir Mrozek

Juanito le quitó un juguete a Pedrito. Pedrito se quejó de ello a su hermano mayor. El hermano mayor de Pedrito se dirigió inmediatamente al patio y le dio una patada a Juanito. Juanito fue corriendo a la cercana planta embotelladora de agua con gas donde estaba empleado su hermano mayor y le informó de la patada. Aquel mismo día, al anochecer, el hermano de Pedrito fue víctima de una fuerte paliza.

El padre del agredido era colega del dueño de la planta embotelladora de agua con gas donde estaba empleado el autor de la agresión. El hermano de Juanito fue despedido. Pero su tía era cocinera de la cuñada de la mujer del director del Departamente de la Pequeña Industria, y al dueño de la planta embotelladora de agua con gas le quitaron la licencia.

El sobrino del dueño de la fábrica de agua con gas trabajaba en la policía secreta. El director del Departamento de la Pequeña Industria fue arrestado. El gobernador de la región, pariente lejano del arrestado, lo consideró una provocación e intercedió por él en la capital.

El gobierno del país, temiendo un aumento de la influenciad de la policía, se aseguró el apoyo del ejército y destituyó al ministro del Interior de su cargo. La influencia del Ejército aumentó.

A pesar de la enérgica acción del gobierno, Pedrito no recuperó su juguete, que se quedó en poder de Juanito.

Pero Juanito no disfrutó de él por mucho tiempo. Se lo quitó Pepito, que tenía un hermano en la Primera División Acorazada.

fuente: www.mquinadecoserpalabras.blogspot.com/2007/07/sawomir-mroek_18.html

Estados Unidos es una religión *

Los gobernantes estadounidenses se ven a sí mismos como sacerdotes, con una misión divina, eliminar los demonios de la faz de la Tierra.

Por George Monbiot

El artículo de G. Monbiot fue publicado hace un año, cuando las tropas de ocupación detectaron y dieron muerte a dos hijos de Saddam Hussein. Su comienzo describe hechos de ese momento y la pertinaz falla del “comando civil y militar de las tropas estadounidenses” para ver la realidad. Por ello, se pregunta, por ejemplo: “¿Se supone acaso que tengamos que creer que los servicios de seguridad son los únicos que no pueden ver que hay muchísimos iraquíes que se quieren desembarazar de EE.UU. como en su momento querían desembarazarse de Hussein?

Monbiot llega así a la cuestión nodal, que desarrollará en el resto del artículo y que traducimos y publicamos íntegramente a partir de su hipótesis: No hay un fallo de información, hay un fallo ideológico.

Para entender porqué persiste este fallo debemos primero captar una realidad que se aborda infrecuentemente en el periodismo. Estados Unidos ya no es una nación. Hoy en día es una ideología. Sus soldados han incursionado en Irak para exonerar a su pueblo no sólo de su dictador, su petróleo y su soberanía, sino también de sus penumbras. Así lo dijo George Bush cuando le habló a las tropas el día en que anunció la victoria: “Donde vayan, ustedes llevan consigo un mensaje de esperanza, un mensaje que es antiguo y a la vez novísimo. En las palabras del profeta Isaías, «a los cautivos, ‘salgan’ y a quienes estaban en las penumbras ‘sean libres’».

Así que los soldados de EE.UU. ya no son meramente combatientes terrenales; han devenido en misioneros. Ya no matan sencillamente enemigos, están eliminando demonios. El pueblo que reconstruyó los rostros de Uday y Qusay [los hijos de Hussein eliminados violentalmente, a los que alude el principio del artículo; n. del t.] olvidó desprolijamente restituirles el par de cuernitos, uno encima de cada ceja, pero las autoridades norteamericanas se encargaron de transmitir claramente que se trataba de oponentes pertenecientes a otro reino. Como todos aquellos que envían misioneros a ultramar, el elenco de sacerdotes mayores de EE.UU. no puede concebir que los infieles puedan resistir por su propia y libre voluntad; si rechazan la conversión que se les ofrece, es porque interviene la labor del demonio, en su disfraz como precedente dictador de Irak.

Como nos lo muestra Clifford Longley en su fascinante libro Chosen People [Pueblo elegido], publicado en 2002, los “padres fundadores” de EE.UU., aunque alguna vez se desviaron de ello, en general sentían que estaban guiados por un propósito divino. Thomas Jefferson argüía que el sello oficial de EE.UU. tendría que representar a los israelitas “guiados por una nube durante el día y una colmuna de fuego en la noche”. George Washington clamaba, en su alocución inicial que todo paso hacia la independencia “se caracterizaba por una señal de acción providencial”.

Longley sostiene que la formación de la identidad estadounidense fue parte de un proceso de “sobreseimientos sucesivos”. La Iglesia Católica romana sostenía que ella había suplantado a los judíos como pueblo elegido, en tanto los judíos habían sido repudiados por Dios. Los protestantes ingleses acusaron a los católicos de quebrar la fe y aclamaron a los cuatro vientos que ellos se habían convertido en el pueblo elegido por Dios. Los revolucionarios independentistas fundadores de EE.UU. sostuvieron a su vez que los ingleses habían roto el pacto divino y que ahora los estadounidenses se habían convertido en el pueblo elegido, con el divino deber de poner a disposición del dominio de Dios a todo el mundo. Y como para mostrar que estas creencias persisten, George Bush  recordó un llamado de Woodrow Wilson. “EE.UU.”, citó, “tiene una energía espiritual en sí mismo que no tiene ninguna otra nación para contribuir a la liberación de la humanidad.”

Poco a poco, esta noción de ser elegido ha ido confluyendo con otra idea, todavía más peligrosa. No es exactamente que los yanquis son el pueblo elegido por Dios sino que el mismísimo EE.UU. configura en sí mismo un proyecto divino. En su adiós presidencial, Ronald Reagan habló de su país como “una ciudad luminosa sobre una colina”, una referencia al Sermón de la Montaña. Pero lo que Jesucristo describía no era un Jerusalem terrenal, sino el reino de los cielos. En las alusiones de Reagan no sólo se daba por descontado que EE.UU. constituye el reino de Dios sino que también se puede ubicar al reino del infierno aquí en nuestro planeta: entonces se trataba del “reino del mal”, Unión Soviética, contra el cual estaban encomendados los guerreros sagrados.

Desde los ataques a Nueva York, la noción de divinidad para EE.UU. no ha hecho sino extenderse y acentuar sus rasgos. En diciembre de 2001, Rudy Giuliani, el intentente neoyorquino hizo su discurso mayor en la capilla de San Pablo, cerca del lugar donde se levantaban las Torrres Gemelas recién destruidas. “Todo consiste”, sostuvo, “en que abraces la causa de EE.UU.  y entiendas sus ideales y lo que está en juego. Abraham Lincoln solía decir que la comprobación de tu americanism era… cuánto creías en EE.UU. Porque somos como una religión, realmente. Una religión secular.” La capilla en la que habló había sido consagrada no exactamente por Dios sino por el hecho de que George Washington una vez había orado en ella. EE.UU. no tiene ya necesidad de invocar a Dios: es Dios, y los que marchan al exterior lo hacen para distribuir la luz y hacerlo en nombre de un reinado celestial. La bandera se ha convertido en algo tan sagrado como la Biblia: el nombre de la nación se ha hecho tan sagrado como el de Dios. La presidencia se ha convertido en consonancia, en un sacerdocio supremo.

Así que aquellos que cuestionan la política exterior de Bush ya no son sólo críticos, son blasfemos. Los estados extranjeros que procuran modificar su política malgastan su tiempo: se puede negociar con políticos, pero no se puede negociar con sacerdotes. EE.UU. tiene una misión divina y como sugirió Bush en enero de 2003: “defender… las esperanzas de toda la humanidad” y guay de quienes ponen sus esperanzas en algo distinto al american way of life [awol].

Los peligros de una divinidad nacional apenas si necesitan explicitarse. Japón marchó a la guerra en la década de los 30 convencido, como Bush, que poseía un mandato divino para “liberar” al Asia y extender el reino del Imperio Divino.  Iban a, como predijo el teórico fascista Kita Ikki, “iluminar la oscuridad del mundo entero”. Los que buscan traer el cielo a la tierra están únicamente destinados a configurar un infierno.

N. del T.: Nos atrevemos a cerrar la fermentaria nota de Monbiot con una cita de Blas Pascal que no hace sino concebir lo mismo cuatro largos siglos atrás: ‘El hombre es medio ángel y medio bestia, y cada vez que procura convertirse totalmente en ángel se convierte totalmente en bestia.” [cit. p. Mario Sambarino, seminario de Filosofía de la práctica de la Fac. de Humanidades y Ciencias, Montevideo, 1971].

nota:
* Título del original: “America is a religion”. El original juega con el apócope habitual del nombre, United States of America, y la habitual mención ideológica al americanismo. Nosotros no admitimos que desde EE.UU se usurpe el nombre de todo el continente llamado eurocéntricamente “El Nuevo Mundo”. [n. del ed.]

Publicado en Guardian Weekly, Londres, 7-13/8/2003.
Traducción del inglés: Luis E. Sabini Fernández

artículo publicado en Revista futuros nº7. https://revistafuturos.noblogs.org

Carta a nuestros padres

Queremos un mundo mejor!! – Ayudadnos. Apoyadnos.

No somos terroristas, encapuchados”,  “oi gnostoi-agnostoi”*, “los conocid@s-desconocid@s.

Somos vuestros hijos, vuestras hijas. Ellos y ellas somos. Vuestros conocid@s-desconocid@s, que nos conocéis sin conocernos…

Soñamos!! – No matéis nuestros sueños.
Tenemos pasión!! – No nos quitéis nuestra pasión.

Recordad.  Una vez también vosotros fuisteis jóvenes. Recordadlo!!.

Ahora perseguís el dinero, os preocupáis solo por el “escaparate”. Habéis olvidado!!.
Esperábamos que nos mostrarais vuestro interés, que nuestros padres nos hicierais sentir orgullos@s por una vez. En vano.

Vivís vidas de mentira, habéis agachado la cabeza y esperáis el día en que moriréis.
No tenéis imaginación, ya no os enamoráis, no podéis crear.
Solo vendéis y compráis. Lo material en todas las partes. Amor en ninguna parte. Verdad en ninguna parte.

¿Dónde están los padres?
¿Dónde están los artistas?
¿Por qué no salen a las calles para protegernos?
Nos asesinan… Ayudadnos!!

Vuestros hijos e hijas.

PD. No nos tiren más gases lacrimógenos. Ya lloramos nosotr@s por nuestra cuenta…

*”Oi gnostoi agnostoi” es una expresión que la sociedad griega y sobre todo los medios de comunicación han encontrado para definir los mismos grupos de jóvenes que a menudo provocan disturbios en la ciudad. La traducción literal es “los conocidos-desconocidos” y se llaman así porque llevan capucha y no es seguro pero hay rumores de que la policía los conoce y no los arresta porque son agentes provocadores de la misma policía.

fuente: www.europazapatista.org

Más información:
· https://www.athens.indymedia.org
· https://www.lahaine.org/index.php?p=13019

La medicalización de la vida cotidiana

“Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades” Arthur Rimbaud

Por Enrique Carpintero

I

En el 2007 se produce un hecho histórico: es la primera vez en la historia de la humanidad que viven más habitantes en las grandes ciudades que en zonas rurales. Sin embargo cada día se hace más difícil vivir en la ciudad del capitalismo mundializado. Paul Virilio habla de la ciudad pánico . La fragmentación social que aparece en el desarrollo urbano muestra espacialmente lo que se inscribe simbólicamente en la subjetividad de aquéllos que la habitan. Desde el poder se genera esta violencia simbólica que enmarca nuestra identidad y legitima nuestras conductas en la afirmación individual no como una posible autonomía, sino como un yo hermético, sin fronteras, en cuyo espacio no entra nadie más y su cumplimiento es el encierro narcisista. En estas circunstancias el yo-soporte es dominado por las pulsiones destructivas y autodestructivas produciendo los síntomas característicos de nuestra época.

Como dice Remo Bodei el yo de la modernidad hecho de acero y cemento se ha transformado en un yo de plástico biodegradable. En un yo video tape que se cambia según las circunstancias. En “la era de la dominación de las conciencias” el poder disciplina nuestra subjetividad banalizando la experiencia donde el dolor y el conflicto dejan de ser una fuente de energía. Por el contrario, hay que evitarlos. El consumo de bienes, el alcohol, los tranquilizantes, la dependencia de los medios de entretenimiento es lo que ofrece la cultura para que anestesiemos nuestra subjetividad.

En este sentido la actual evolución de las biotecnologías, las neurociencias, las técnicas médicas y farmacológicas que pueden estar al servicio de la emancipación del sujeto se las utiliza para adaptarlo a la cultura del sometimiento. Por ello el medicamento que estaba exclusivamente al servicio del “arte de curar” hoy se lo ofrece como un objeto necesario de consumir para soportar las incertidumbres de un futuro que es vivido como catastrófico.

II

Medicar es un acto médico. En cambio la medicalización alude a los factores políticos, sociales y económicos que intervienen en la producción, distribución y venta de las grandes industrias de tecnología médica y farmacológica.

La medicalización es un término que se viene usando desde hace muchos años para demostrar los efectos en la medicina de la mundialización capitalista donde lo único que importa es la ganancia. Es así como las grandes industrias redefinen la salud humana acorde a una subjetividad sometida a los valores de la cultura dominante. Muchos procesos normales como el nacimiento, la adolescencia, la vejez, la sexualidad, el dolor y la muerte se presentan como patológicos a los cuales se les puede aplicar un remedio para su solución. Al dar una resignificación médica a circunstancias de la vida cotidiana el sujeto no solo se convierte en un objeto pasible de enfermedad, sino también culpable por padecerla. La búsqueda de la salud se transforma en una exigencia que en mucha ocasiones genera enfermos imaginarios de enfermedades creadas por los propios laboratorios.

Estos para aumentar se rentabilidad establecen nuevas indicaciones para sus productos o bien cambian los valores normales de determinados parámetros fisiológicos para construir “factores de riesgo” que pueden ser tratados. Su resultado es una información que varía permanentemente . Al leer los suplementos de salud un día nos enteramos que la carne es tóxica, luego que es necesaria; es importante tomar vitaminas o, por el contrario, las vitaminas pueden traer dificultades; las frutas y verduras son valiosas para la alimentación pero hay que cuidar que no estén contaminadas; el colesterol cada día hay que tenerlo más bajo, lo cual es imposible sostenerlo sin medicación; hay que evitar la grasas, mantener el volumen de la cintura, etc. En definitiva, las compras deben ser realizadas con una guía de riesgos a asumir que nos indica la posible enfermedad y la tranquilidad por el correspondiente medicamento que la puede evitar. De esta manera la necesaria información sobre determinados problemas sanitarios se transforma en generar enfermos que pueden consumir medicamentos o tecnología médica.

 

Lejos estamos de Sabín y Salk que no patentaron sus vacunas antipoliomelíticas por considerarlas un beneficio para la humanidad. Hoy la salud es un valor del mercado donde lo importante son las cifras que se facturan. El marketing predomina sobre la epidemiología. Esta red de intereses altera la relación médico-paciente y ha llevado al aumento en forma alarmante de la automedicación. Grandes campañas publicitarias en los medios de comunicación ofrecen las bondades de un medicamento como si fuera cualquier producto para consumir. La ingesta de remedios se la ha naturalizado como una forma de vida. Ansiolíticos, analgésicos, laxantes, antiácidos y multivitamínicos no sólo se venden en las farmacias sino en quioscos y supermercados. Se estima que el 20 % de los medicamentos se ofrecen por fuera de los circuitos legales de comercialización. Su consecuencia es que nuestro país esta considerado un “subconsumidor” de medicamentos y se encuentra entre los primeros del mundo en el consumo de psicofármacos. Una consulta de la Universidad Maimónides y el Instituto Argentino de Atención Farmacéutica realizado a 3000 pacientes y 400 farmacéuticos muestran que el uso de medicamentos sin control médico adecuado conduce a que 100.000 personas se internan por esta causa en los hospitales públicos y más de 770 terminen muriendo . En EE.UU. se ha transformado en la tercera causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Los diferentes factores que se ponen en juego para difundir la medicalización en la sociedad explican las fabulosas ganancias que tienen los grandes laboratorios, las cuales deben ser repartidas entre los diferentes actores que participan en este proceso. Un informe de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica afirma que la diferencia entre lo que pagan por las drogas en el mercado mayorista y el precio que esa droga se vende en las farmacias llega al 55.281 por ciento. Por ejemplo el Diazepam, que el laboratorio suizo Roche comercializa con la marca Valium, el precio por kilo es de $ 235 (0,0002 por miligramo), la presentación que se ofrece es de 10 mg. por 50 unidades, lo que supone 12 centavos por la droga que lleva esa presentación, pero en las farmacias se vende a $ 40,40, es decir el 33.633 por ciento más . Este margen extraordinario sobre el que el Estado no interviene, dificulta el acceso de la mayoría de la población a los medicamentos y le permite a la industria seguir haciendo lobby en las diferentes estructuras del Estado, realizar grandes campañas publicitarias y ofrecer promociones y descuentos.

Este monopolio médico-tecnológico, nacido en Europa y EE.UU., da lugar a modelos neopositivistas donde la única valoración es la biología como determinante del proceso salud-enfermedad. Desde allí no se piensa en enfermos sino en enfermedades de pacientes que pueden pagar los altos costos de la tecnología médico-farmacológica. Esta situación esta llevando a que millones de personas en nuestro país y en el mundo mueran por no poder acceder a tratamientos básicos o mueran de paludismo, chagas, dengue y tuberculosis. Es decir, enfermedades que no dan rédito económico ya que para evitarlas es necesario el trabajo preventivo y mejorar la calidad de vida de la población afectada.

III

En el campo de la Salud Mental la medicalización se fomenta a partir de la hegemonía que ha adquirido la psiquiatría biológica. Frente al desarrollo de las neurociencias la psiquiatría ha dejado de lado el modelo de la psicogénesis para resolver el conflicto en beneficio de una clasificación de las conductas que reduce el tratamiento a la supresión de los síntomas. La enfermedad es una falla que hay que suprimir y no un problema a entender donde hay que dar cuenta de una etiología. Desde esta perspectiva el psicoanálisis es cuestionado por aquellos que han retrocedido a un neopositivismo que reduce el pensamiento a un circuito neuronal y el deseo a una secreción química.

Para ello cuentan con el DSM IV (Manual de Diagnóstico y Tratamiento de los Trastornos Mentales de la American Pychiatric Association) que psiquiatrizó la vida cotidiana en tanto toda conducta puede ser definida como un trastorno. Este es un manual basado en el esquema de síntomas-diagnóstico-tratamiento elaborado a partir de las neurociencias y el uso de psicotrópicos. A pesar de su utilidad epidemiológica el paciente es etiquetado con un diagnóstico que deja de lado su particularidad y las posibilidades de realizar un trabajo pluridisciplinario. Su objetivo no es organizar un tratamiento psicoterapéutico sino clasificar cada trastorno para poder aplicar la droga correspondiente: trastorno de aprendizaje con déficit de atención, Ritalina ; depresión, Fluoxetina; ansiedad generalizada, Lorazepam y así sucesivamente.

De esta manera el diagnóstico realizado sobre la base del DSM IV se adecua a las necesidades de las obras sociales y los pre-pagos que al disminuir los costos de las prestaciones priorizan la rapidez en los tratamientos . Pero si la medicalización de la psiquiatría se ha expandido es porque los pacientes acorde con los tiempos que corren reclaman que sus síntomas psíquicos tengan una causalidad orgánica ya que al depositar la ilusión en una pastilla evitan el camino de la resolución del conflicto.

También la locura se redujo nuevamente a sus componentes biológicos. Para realizar semejantes cambios fue necesario echar por tierra muchos años de trabajo teórico y experiencias de comunidad terapéutica, hospital de día, etc . Hoy el loco no es un sujeto con el que se establece una relación terapéutica, sino se ha convertido en un objeto cuyos síntomas pueden ser tratados químicamente si tiene dinero para pagar los psicofármacos de última generación. Si es pobre será enviado a un manicomio.

El manicomio es el paradigma de la segregación. Nadie le reconoce su efectividad curativa pero permanece mostrando su funcionalidad. Nadie discute su efecto iatrogénico y todos están de acuerdo en limitar las internaciones psiquiátricas a cuadros agudos y períodos breves. Sin embargo la ley 448 de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que sostiene esta perspectiva, es permanentemente limitada en su aplicación por diferentes poderes instalados en las estructuras del Estado . 

En este sentido creemos que son secundarias las cuestiones que enfrentan a médicos y psicólogos o a psiquiatras y psicoanalistas. Lo importante es unificar a todos los que cuestionan el neopositivismo biológico rescatando el trabajo pluridisciplinario donde la medicación es un instrumento adecuado cuando se da cuenta de una subjetividad construida en su dimensión biológica, psíquica y social. Es decir, humana.

IV

Los ricos no sólo viven mejor que los pobres, viven más tiempo. Uno de los datos de la desigualdad es cuánto se vive y cuanto se sobrevive a la enfermedad y al riesgo. Como venimos diciendo en anteriores artículos la protección de la vida es una tarea de los gobiernos por que las circunstancias de que la gente viva o muera es un hecho político. Si se deja que las condiciones de vida, la enfermedad y la muerte esté en manos de los votos o de la leyes del mercado, las familias pobres no pueden sobrevivir. Esta es la función de un Estado que represente los intereses de la mayoría de la población. Sin embargo la lógica del capital desnuda un Estado que no es objetivo, sino que defiende los intereses de los sectores empresarios, al no garantizar las leyes que protejan a los sectores de menores recursos.

Su resultado es la precarización de las redes sociales donde la cultura dominante sólo ofrece la ilusión del consumo. De esta manera la medicalización es la respuesta que permite sostener la fragmentación de las identidades individuales y colectivas. Para eliminar sus consecuencias no es suficiente con una condena moral ya que estas reproducen el modelo social y económico. Plantear su necesaria transformación requiere tener en cuenta que los sectores dominantes crean sus instrumentos de poder, de civilización y de cultura, así como los medios para realizarlos. De allí la importancia de la fuerza del colectivo social para permitir formas organizativas que generen comunidad. Es decir, como plantea Spinoza, no es solamente el afán desmedido de manipulación y dominio de un sector social el que genera el poder.

También podemos observar en muchos otros un afán de servidumbre, una impotencia que los lleva a esperar sus alegrías y felicidad de supuestos poderosos: creer en la salvación que le propone la cultura de consumo. Los seres humanos sufren la servidumbre de sus pasiones tristes que disminuyen su propia potencia. En esta perspectiva el camino ético -según Spinoza- no es una supresión de las pasiones sino enfrentar las pasiones tristes (la depresión, la melancolía, el odio) con la fuerza de las pasiones alegres (el amor, la solidaridad, etc.). Por ello la importancia de una política liberadora que tenga en cuenta las pasiones. Una política basada en una razón apasionada que se transforme en una guía para la acción potenciando la fuerza del colectivo social contra el poder que la limita. Es decir, una política que permita reconstruir los lazos de solidaridad necesarios para hacer habitable nuestras ciudades.

notas:
· Virilio, Paul, Ciudad pánico. El afuera comienza aquí, libros del Zorzal, Buenos Aires, 2006. Si bien no coincidimos con su posición postmoderna describe con cierta elocuencia las problemáticas que atraviesan las grandes ciudades en el mundo. Aunque en una característica típica de un pensador eurocéntrico confunde los problemas que atraviesa la Argentina con las favelas de Brasil (pág. 102).
· “… el yo es el resultado de elecciones de objeto que llevan a identificaciones que permiten soportar la emergencia de lo pulsional. Este yo-soporte se constituye como garantía del proceso de estructuración-desestructuración del interjuego entre las pulsiones de vida y de muerte. Por ello, en el caso de una estasis pulsional, el yo desaparece en su función soporte al quedar atravesado por los efectos de la pulsión de muerte. En este sentido, el necesario trabajo con el yo permite que el sujeto se encuentre con su ‘potencia de ser’ para posibilitar un revestimiento narcisista del yo en una identificación sostenida en un proyecto como ideal del yo.” Carpintero, Enrique, “El Yo- soporte. La clínica en el trabajo con lo negativo”, revista Dialogantes, Buenos Aires, 2002.
· Bodei, Remo, Destinos personales. La era de la colonización de las conciencias, El Cuerno de Plata, Buenos Aires, 2006.
· Sobre este tema se puede consultar “Medicina Familiar y Comunitaria” en www.medicinafamiliar.org
· Ver “Salud para Tod@s. Blog de información y opinión sobre Salud en Argentina y en el mundo”, www.saludargentina.info
· Diario La Nación, 7 y 8 de enero de 2007.
· Diario Página/12, suplemento CASH, 26 de noviembre de 2006.
· Sobre este tema leer Pavlovsky, Federico, “La tentación: vicisitudes de un psiquiatra”, revista Topía, N° 47, agosto de 2006. También “Medicamentos, médicos y laboratorios: una cuestión del campo de la Salud Mental”, Gustavo Lipovetzky, José C. Escudero y Diana Kordon, revista Topía, N° 48, noviembre de 2006.
· Leer en este número, Janin, Beatriz “La medicalización de la infancia”.
· Para un crítica más desarrollada del DSM IV ver Roudinesco, Élizabeth, ¿Por qué el psicoanálisis?, editorial Paidós, Buenos Aires, 2000. El paciente, el terapeuta y el Estado, editorial Siglo Veintiuno Argentina, Buenos Aires, 2004.
· Esta situación es una tendencia mundial. Para ver lo que ocurre en Francia se puede leer Coupechoux, Patrick, “Hasta la locura es sospechosa. La psiquiatría arrastrada por la tormenta securitaria”, Le Monde Diplomatique, julio de 2006. Sobre un desarrollo de este tema en nuestro país leer Vainer, Alejandro, “La contrarreforma psiquiátrica”, revista Topía, N° 47, agosto de 2006.
· Barraco, Angel, Kazi, Gregorio, Vainer, Alejandro y Carpintero Enrique, “Desmanicomializar. Pasado y presente de los manicomios”, en este mismo número.
· Leer Vainer, Alejandro, “La contrarreforma psiquiátrica”, revista Topía N° 47, agosto de 2006.
· Carpintero, Enrique, La alegría de lo necesario. Las pasiones y el poder en Spinoza y Freud, editorial Topía, segunda edición corregida y aumentada, marzo de 2007.

fuente: www.topia.com.ar/

La medicina ¿el cuarto poder?

Bajo este epígrafe, la revista Esprit lanzaba en 1950 una encuesta a un buen número de médicos. Esta fue la respuesta de Pierre Mabille, singular surrealista francés, jefe de Clínica de la Facultad de Medicina de París.

Por revista Etcétera

Debo felicitaros muy sinceramente por la encuesta que estáis realizando, la considero muy oportuna. Contestaré con mucho gusto debido a que durante estos últimos años ya sea en conferencias, en diferentes artículos o en mi libro Iniciación al Conocimiento del hombre he insistido en los peligros que representa la utilización sistemática de la psicología y de la psico-fisiología moderna en la opresión del individuo o en la represión de las actividades opositoras. He defendido la idea de que, a la larga, estos peligros podían ser más graves que los que significan en la actualidad las bombas atómicas u otros procedimientos de destrucción militar.

La psicología experimental moderna presenta enormes posibilidades entre las que podemos resaltar las de una transformación de los individuos y de la sociedad provocando una “sobredomesticación” de la especie. Una vez señalado el peligro he recogido varias opiniones contradictorias que vale la pena analizar. Me gustaría resumirlas.

¿Cuáles son los logros modernos que pueden preocuparnos?

1º El conocimiento de las correlaciones psico-fisiologicas puede permitir modificar la energética interior mediante: a) un régimen alimenticio apropiado (vitaminas); b) suprimiendo ciertas secreciones glandulares (castración en casos de reacciones antisociales y agresivas), mediante la inyección o el implante de hormonas (aumento de la energía, de la virilidad, de la feminidad, del instinto maternal, etc.); c) mediante medicamentos sintéticos aplicados durante largos períodos de tiempo (cambios de humor); d) interrumpiendo vías de comunicación intracerebrales ‘lobotomía’ (modificación de la afectividad y de la sensibilidad)

2º Una mejor comprensión de los mecanismos psicológicos (psicoanálisis) permite atribuir nuevas interpretaciones a las tendencias instintivas mediante la utilización de una verdadera alquimia que opera mediante: la transferencia, la represión, la sublimación, etc.

3º Los tests objetivos permiten seleccionar a los individuos no sólo según sus aptitudes en vistas a un aumento del rendimiento sino incluso según sus reacciones psicológicas (no conformistas, revoltosos, etc.) para impedir el acceso de ciertos individuos a puestos de responsabilidad o para anular posibles opositores.

Podemos plantearnos si esta manera actual de actuar representa algo nuevo y si su eficacia es realmente tan grande como podríamos temernos. Deberíamos acudir a toda la historia de la humanidad, desde Babilonia a la Inquisición y a las expediciones coloniales, para constatar que desde siempre y en todas partes, los hombres han ingeniado métodos más o menos sutiles para doblegar a sus semejantes a las fantasías del poder. Los métodos modernos no son otra cosa que perfeccionamientos de los procedimientos antiguos. Teóricamente pueden ser más peligrosos debido a la sistematización científica. En el momento que escribimos esto los resultados, prácticamente son todavía fragmentarios. El fracaso de la política biológica hitleriana de eliminación de las razas denominadas “inferiores” nos lleva a la situación clásica de otras épocas de desnutrición de las clases pobres y del reforzamiento del potencial energético de las elites mediante un aumento del bienestar, aumento que se logra mediante intoxicaciones y una especulación psicológica que demandan el aporte de nuevos elementos de población.

En el dominio de la hormonoterapia, además de la castración de elementos antisociales practicada en algunos países anglosajones, no tengo constancia de ninguna otra intervención sistemática que no sea la destinada al tratamiento de síndromes netamente patológicos. Si algunos ensayos pueden parecer peligrosos, lo son al igual que todas las “locuras” terapéuticas (regímenes extravagantes, sangrías intempestivas). Da igual que se trate de terapias de choque que de lobotomías. Los nuevos tratamientos comportan errores y abusos. Parece ser que es el tributo que debe pagarse por el progreso. Y éste es constatable. Hasta hace poco, el psiquiatra de los asilos, como no podía curar, se convertía en un simple auxiliar del conformismo social al que se recurría como “experto” para que decidiera si el comportamiento de un individuo era conforme a las normas establecidas. Los directores de los manicomios privados, víctimas a menudo de la influencia de su entorno no poseían a menudo la mentalidad que esperaríamos encontrar en unos médicos. Los psiquiatras actuales se preocupan por curar a sus pacientes y lo logran aunque sea de manera parcial; la intención es de todas maneras excelente. Aunque hay que deplorar errores de diagnóstico no podemos sino alegrarnos por el cambio experimentado.

Estoy convencido que mis colegas especialistas han luchado para tranquilizar las opiniones referentes al narco-análisis, los medicamentos psicotrópicos y la utilización de los tests psicológicos.
El lector puede sorprenderse de que por un lado defienda la idea de que la humanidad corre un grave peligro y que por otro lado sostenga que las técnicas actuales ni son tan nuevas, ni tan poderosas como se podría creer.

Estoy convencido de que el hombre ha estado siempre amenazado. Su libertad no ha cesado de estar en peligro mortal y esta lucha parece hallarse escrita en las mismas condiciones de su vida. Afirmar que todos los instrumentos pueden utilizarse tanto para el bien como para el mal parece una perogrullada pero también le gana en evidencia la constatación de que los instrumentos de liberación (formas políticas, religiosas, científicas) se convierten a la larga en formas de dominación.

En esta lucha sin fin, el campo de los opresores no precisa ayudantes; cada uno de nosotros le presta nuestras propias tendencias sado-masoquistas, cada vez más poderosas. El fuego de la libertad, por el contrario, nos exige una constante vigilancia. Hay que mantenerlo y a menudo reanimarlo. Estáis en lo cierto al querer despertar las conciencias en un momento en el que algunos quieren hacernos creer que el paraíso de la libertad existe ya realmente, que con una revolución política y económica que establezca un orden social que excluya la alienación capitalista es ya suficiente para consolidar la liberación del hombre. Esta afirmación mesiánica fue el punto más débil de la filosofía de Marx. Y fue, a la vez evidentemente el más explotado.

El verdadero peligro reside en cualquier filosofía que legitimice el poder de los gobernantes. La mentira democrática reside en haber pretendido que se había acabado con los conflictos entre gobernantes e individuos ya que los primeros procedían del sufragio universal y eran, teóricamente, independientes de cualquier tiranía económica. La resistencia del individuo frente al Estado, derecho sagrado de autodefensa y de rebelión corre el riesgo de desaparecer. Otro peligro reside en que, debido a la progresiva especialización del individuo, éste se ve cada vez más impulsado a delegar ciegamente sus poderes a especialistas y a descargar en ellos las propias responsabilidades.

Debemos temer que sólo se producirán diagnósticos falsos o incluso sectarios, manías personales o compromisos excepcionales mientras los métodos psicológicos y terapéuticos estén en manos de un cuerpo médico relativamente independiente y de carácter liberal.

Pero, desde el momento en que la medicina del cuerpo y del espíritu se convierta en un servicio público sometido absolutamente a las directrices gubernamentales, hay que empezar a temer lo peor. El enfrentamiento que actualmente mantienen las profesiones liberales con la empresa estatal tiene, evidentemente, razones interesadas (intereses corporativos) pero tiene una explicación de un nivel superior. El enfermo si cesa en su condición de cliente del que se depende, de ser libre para ir a uno u otro, capaz de elegir su propia terapia o rechazar una operación puede convertirse, dentro de un sistema rígido de cuidados obligatorios en un sujeto anónimo sin defensas al que se le puede hacer de todo.

Pero además, haría falta que la idea de la experimentación encontrara su equilibrio con una cultura general satisfactoria. Pero esta cultura se halla en decadencia. Entre los sabios se ha ido creando poco a poco un estado de opinión como si se trataran de demiurgos capaces de negar cualquier armonía natural. Sólo ven una conjunción de casualidades, imaginando, de manera casi infantil, que al igual que se hace con los cuerpos químicos, se puede transformar desde sus raíces al hombre y a las especies vivientes. Tal alucinación es en extremo peligrosa, puede llevar a experimentos colectivos comparables a los que conocimos bajo el dominio nacional-socialista. Deben emplearse el máximo de esfuerzos para impedir que las investigaciones que sean necesarias no se orienten hacia fines neuróticos muy contagiosos.

Todo depende, en definitiva, de la organización del poder. El peligro de las nuevas técnicas y de las más precisas que irán creándose a medida que avance el desarrollo científico puede ser insignificante o no según el poder sea o no dictatorial, si hay lugar para que una oposición pueda o no existir y luchar.
Así pues, la ciencia psico-fisiológica moderna permite racionalizar de manera incontestable la dictadura gubernamental. ¿Cuáles son los métodos tradicionales de defensa individual? huir, disimular, aislarse, luchar de manera abierta. La lucha abierta parece cada vez más difícil: el conflicto de tendencias, como durante las guerras de religión, se resuelve eliminando al adversario.

Aislarse, en el seno de un Estado organizado aparece cada vez más como una opción casi imposible (la subsistencia de un hombre es muy difícil fuera de la maquinaria social). Creo que se podrá disimular durante un tiempo. Es un método muy antiguo, la de los hermetistas; es el camino de la clandestinidad que conlleva la creación de cofradías ocultas dentro de las cuales se salvaguarda el espíritu de libertad. No podemos considerar la “huída” como una posibilidad debido al carácter cada vez más internacional del “Orden” social.

En definitiva, dentro del universo cada vez más concentracionario que se está construyendo en la mayor parte del planeta, el hombre se hallará cada vez más en peligro. Deberá perfeccionar nuevas formas de defensa. Pero las referencias a un largo pasado de represión nos permiten tener esperanza. No se doblegará y contará, además, con la ayuda de un cierto número de intelectuales que continuaran a estimular su instinto de libertad.
Llamemos la atención, como hacéis vosotros, a los espíritus clarividentes para que el progreso de los conocimientos del que somos testigos se utilice para la liberación y no para la opresión. Reforcemos mediante una incesante lucha el campo de la libertad y, para lograrlo, empecemos a sacudir de nosotros mismos las tendencias que nos conducen a la alienación de la libertad del otro. Preparémonos a imaginar las condiciones de defensa individual dentro de un orden social que corre el peligro de convertirse muy rápidamente en mundial.

Artículo extraído de la revista Etcétera nº 42, junio de 2007. www.sindominio.net/etcetera/

Medicina y sociedad capitalista

La enfermedad es correlativa al tipo de sociedad, tanto por las patologías que en ésta se desarrollan, como por el concepto mismo de patología y de enfermedad. Nuestra sociedad capitalista, en la que domina el valor de cambio, es decir que pone el trabajo y la producción al servicio de la valorización y no al servicio de las necesidades del hombre como parte de la naturaleza, va a generar sus propias patologías. Al ser considerados la naturaleza y el hombre sólo como fuente de valor, la generalización de la miseria, la radioactividad, la contaminación (del aire, agua, alimentos…), la actual aceleración de la vida cotidiana, etc., entrarán dentro del desarrollo lógico de esta sociedad y no sólo como excepción.

Por revista Etcétera

Tal tipo de desarrollo provoca una serie de patologías propias como por ejemplo el sida, el cáncer, el stress, los desequilibrios psíquicos, etc. Están aún por ver las patologías que puedan derivarse de los últimos avances de la Técnica: los organismos genéticamente modificados (OGM), las plantas genéticamente modificadas (PGM), la nanotecnología (técnicas que trabajan la materia átomo a átomo: nanotubos de carbono, nanoláseres en los lectores de DVD…), la telefonía móvil, etc. con su impacto contra la salud. Por ejemplo las consecuencias de la inhalación de las nanopartículas de carbono dispersadas en el aire que pueden fijarse en los alvéolos pulmonares y provocar, como antes el caso del amianto, cánceres. Detrás de todo este desarrollo está el mercado y la valorización, y no cabe por tanto pensar que su rechazo ético prevalecerá sobre su desenlace mórbido; sabemos que hoy la Técnica se ha autonomizado y no atiende a otras instancias, como por ejemplo la ética, sino sólo al principio técnico: si algo se puede hacer se hará.

La enfermedad es concebida como la llegada de un agente patógeno que viene a dañar un órgano de un cuerpo entendido, a su vez, como la suma de órganos, especie de marioneta a reparar. La medicina, la institución médica, el cuerpo médico jerarquizado van a reparar este órgano (o recambiarlo), luchando contra la enfermedad, contra lo que dicen que la ha causado (virus, microbio, bacteria…), y desarrollando, en su contra, una de las mayores industrias: la hospitalaria, la farmacéutica, el enorme negocio con las patentes… En tal concepción de enfermedad, la morbilidad propia de nuestra sociedad capitalista antes apuntada queda pues fuera de la causa desencadenante de la enfermedad.

La curación se entiende igualmente dentro de la lógica de la valorización y por tanto contempla el cuerpo como fuerza de trabajo. Llevando hasta el extremo la irracionalidad del sistema capitalista, no se contempla la cura como un fortalecer el goce de vivir, sino como la restauración del cuerpo para arruinarlo de nuevo en el trabajo (cualquier tipo de trabajo); igual que fertiliza la tierra para hacerla más productiva y no para que coma más gente sino para que de más beneficio. Sanear rima con destrozar, contaminar, valorizar y esto es lo que se lleva a cabo con el sanear la tierra (fertilizantes que agotan la tierra, plantas genéticamente modificadas que matan, transgénicos, patentes, etc.), con sanear la empresa (hacerla más rentable para el accionista…), sanear el cuerpo (para hacerlo más útil para el trabajo…). En este mundo al revés, en nombre de la vida se generaliza la muerte (aumento del hambre, de las enfermedades…). El mismo sistema que contamina, que generaliza la pobreza… es pues el que desencadena la enfermedad y el que a continuación desarrolla la industria para paliarla (Valium contra el stress, Prozac para soportar una vida insoportable, etc.).

La medicina bajo la órbita de la valorización

Una mirada a la actual medicina, lo más ingenua posible, no puede dejar de constatar la enorme industria que la contiene. Así la duda más cerrada sobreviene sobre el arte de curar desligado de la finalidad industrial del máximo beneficio; como la industria cultural, por ejemplo, que acaba con cualquier veleidad informativa para ser simplemente propaganda al servicio de la rentabilidad. Esto, claro está, es así en el límite, pues algo queda en ambas industrias de cura y de información, resto gracias al cual se sostienen. Si la tendencia del capital es reducir el valor de uso y aumentar el valor de cambio, siempre queda algo de valor de uso en la mercancía producida, como algo de cura queda en la industria médica o algo de información en la industria cultural.

Un respeto atávico a todo aquello que concierne a la vida y a la muerte, a las prácticas curativas y a sus expectativas, favorece la creación de un mito sobre la actual medicina alopática, que consiste en considerarla como un arte de curar por encima de todo. Pero una observación cualitativa y cuantitativa de este arte nos lo da a entender como una práctica (e ideología y propaganda) al servicio de la valorización: como industria (de la salud) propiamente, y como medio de facilitar el proceso de valorización (producción industrial o inmaterial y consumo) mediante la reparación de la fuerza de trabajo, objetivo no accidental o de añadido, sino prioritario, o haciendo aumentar la producción, mediante la detección de enfermedades contagiosas, vacunación, técnicas de orientación profesional… Reparar el cuerpo para hacerlo útil al trabajo y al consumo es el objetivo primero de la medicina y del cuerpo médico. Acelerar el proceso de “curación” vía antibiótico en lugar de esperar el lento proceso de recuperación del propio cuerpo a través de sus defensas naturales (a través de la propia enfermedad). En la orientación del saber médico lo que prima es el aspecto económico: horas de trabajo perdidas, coste de las patologías, etc.

Otra cuestión es que tal saber se convierte él mismo en industria, hoy una de las industrias más desarrolladas. La industria farmacéutica es la segunda en EEUU, y marca con su lógica del máximo beneficio la vida en el planeta a través de los medicamentos cuyo campo de acción se amplía sin cesar y a través de las patentes, que aseguran su monopolio.

La medicina invade cada vez más campos: la escuela, la vida cotidiana, la salud. Así la industria farmacéutica, para optimizar sus ventas se dirige ahora a los sanos para decirles que están enfermos. Manipulando el concepto de salud inventan nuevas enfermedades: lo que siempre ha sido, por ejemplo, un niño más movido hoy es catalogado médicamente como con síntomas de hiperactividad, o a uno más tímido se le adjudica un trastorno de ansiedad. Y tal catalogación se hace imperativa a través del miedo que imparte: ¡si no se atiende a tiempo tal disfunción puede acarrear problemas graves! La medicina invade así la salud misma: siempre somos posibles enfermos y para descubrir nuestras enfermedades se pone en marcha una gran industria. Situaciones normales o temporales de menor actividad sexual son calificadas de disfunción eréctil o de síndrome distónico premenstrual, lo cual generará un incremento de ventas de viagra o prozac. Con las patentes, la industria farmacéutica se arroga también el monopolio de los medicamentos. En nombre de la necesaria inversión en investigación y tecnologías reclama el derecho de patente e impide el desarrollo y venta de genéricos.

Otros saberes

Cualquier otra concepción de la enfermedad, cualquier otro saber es anatematizado, perseguido o simplemente despreciado por la medicina imperante. (Sin ir más lejos, los médicos colegiados de Barcelona acaban de impugnar el decreto de las terapias naturales con el que se quería dar cabida a la homeopatía, la naturopatía, la acupuntura y otras terapias). Erigida en ciencia, en logos, la medicina “oficial” remite a los anteriores saberes sobre el cuerpo al mito, a la vez que crea ella misma un mito.

Queremos ahora ver estos otros saberes, que vienen de un pasado más o menos lejano, sin mitificarlos: al revés, abordarlos con precaución y miedo: no por su antigüedad tienen más crédito. Como hemos anotado en otras ocasiones, al hablar por ejemplo de la historia, es muy fácil una mirada ideológica del pasado. La crítica que hacemos hoy a saberes religiosos para nosotros alienantes no podemos dejar de hacerla a otros saberes que así nos parezcan, por el mero hecho de ser arcaicos. No podemos desvalorar el esfuerzo de desencantamiento del mundo que la humanidad ha ido realizando a lo largo de su historia, lo cual no quiere decir que demos primacía a la razón sobre el mito. El mito y la razón son construcciones, cosmovisiones derivadas de las distintas formas de organización social.

El mito es una narración relacionada con una práctica mágica-religiosa, el rito, sin el cual el mito cae y se convierte en literatura. La razón occidental, instrumentalizada por la valorización, entiende la naturaleza sólo como dominación y explotación. Hoy, en nombre de no volver a una interpretación mítica de la naturaleza, corremos el riesgo de considerarla sólo como objeto a explotar, y no considerarla como una relación ínter subjetiva, y no considerar la ambivalencia del relato mítico, la parte que tiene de verdad i la parte de falsedad que consiste precisamente en reducir lo histórico a lo natural, tarea primordial del mito de ayer y de hoy. Hoy, el mito de la razón médica trata como hechos naturales las consecuencias mórbidas de nuestra sociedad capitalista.
 
El psicoanálisis discute la concepción organicista de la medicina imperante al abrir una profunda brecha en la seguridad del sujeto cartesiano, introduciendo la hipótesis de otro sujeto, el del inconsciente, que no es otro que el efecto estructural de la represión. El síntoma, expresión de deseos reprimidos, no puede desaparecer más que si la represión es levantada. Para permitir este paso, para tener conciencia de lo inconsciente, para acceder a lo inaccesible, Freud inventó una técnica: la verbalización a partir de la libre asociación sin crítica alguna.

La homeopatía, a partir de los descubrimientos de Hahnemmen en el s. XVIII al comprobar que algunos medicamentos administrados a un hombre sano provocan los mismos síntomas que habitualmente curan, entiende a la persona como un todo inseparable cuerpo-mente, y la enfermedad como el proceso de curación. Respeta los mecanismos propios de defensa y estimula, con substancias vegetales, animales y minerales, el sistema inmunitario. Trata los síntomas como defensas del cuerpo ante una enfermedad y por tanto deben ser ayudados y no suprimidos.

La antigua medicina china se basa en la circulación de la energía, el Qi, la energía vital que constituye el universo. Tiene una visión psicosomática de las patologías, dando importancia a los problemas emocionales y mentales relacionados con los órganos internos. No se trata de hacer desaparecer los síntomas sino restablecer la circulación armónica del Qi, el principio vital, lo cual evitará la enfermedad que se considera como un desequilibrio energético.

La medicina maya, curiosamente en continuidad con la medicina tibetana, otras medicinas ancestrales, el vasto campo del esoterismo, de las medicinas naturales, de las medicinas alternativas, etc., son igualmente saberes sobre el cuerpo, que discuten el saber médico occidental erigido en verdad al servicio de la valorización.

No se trata ahora de ver las respectivas formas curativas de estos otros saberes, de estas otras medicinas, ni del estudio de las sociedades que les han dado origen, sino de escuchar y acumular los saberes que sobre el cuerpo (enfermo) tienen. En síntesis, todas ellas insisten en una concepción holística de la persona, y no dualista a base de la dicotomía cuerpo-alma, enfermedades físicas y psíquicas; insisten en una concepción unitaria del cuerpo y en no considerarlo como suma de órganos. La enfermedad misma es, en todas ellas, considerada como proceso de curación, siendo las causas de la enfermedad múltiples (sociales, posturales, alimentarias, etc.) y siendo el protagonista de la curación el propio sujeto. Insisten también en una concepción unitaria con la naturaleza, hombres y mujeres como parte de la naturaleza, y en una concepción del sujeto basada en su autonomía.

Esta autonomía que requiere un saber propio sobre nuestro cuerpo, es lo que con la actual medicina y con la medicalización de la vida se ha perdido. Otros saberes se pierden a instancias de un saber hegemónico guiado, como hemos visto, no por el arte de curar sino por la lógica mercantil. Insistimos, no se trata de recuperar, sin más, prácticas ancestrales, también ellas recorridas por relaciones de poder, sino de hacernos cargo de nuestra salud, incorporando lo que reconozcamos de estos otros saberes. La cuestión es cómo. Cuando la industria médico-farmacéutica controla el mercado mundial de la salud, cuando están esquilmando las plantas medicinales que aún quedan en territorios vírgenes codiciadas por la industria farmacéutica, ¿cómo hacer frente a tal poder? Cuando el individuo ha perdido su autonomía y su relación con la naturaleza y con la comunidad, ¿es posible aplicar tales saberes sin invertir la actual tendencia del desarrollo técnico-capitalista?, ¿pueden estos otros saberes sobre el arte de curar enfrentarse a unas patologías que son provocadas por modos de vida que le son contrarios en su esencia?, ¿la curación no está precisamente en el abandono de estas nocivas formas de existencia?, porque es ya en la vida y no en la enfermedad o en su terapia donde se disocian cuerpo-psique, hombre-naturaleza, donde se pierde la autonomía del sujeto y el protagonismo de éste sobre su propia existencia.

Artículo extraído de la revista Etcétera nº 42, junio de 2007, www.sindominio.net/etcetera/

El negocio de la salud y la medicalización de la vida

En el nº 38 de Etcétera hablamos y escribimos sobre El cerco a la Vida. El poder del Capital también bajo su forma de dominio político, mediante el Estado y sus burocracias, pretende y en mucho consigue apoderarse del control sobre la vida de sus “súbditos/ciudadanos”. Los seres humanos, cada vez más, constituimos una multitud de repeticiones uniformadas, de clones. El control sobre la vida forma parte esencial de los objetivos de los poderes económicos y políticos: “el poder se hace cargo de la vida” y esto da lugar entre otras consecuencias a individuos aislados, inmersos en la fragorosa soledad de la aglomeración.

Por revista Etcétera

El incremento y la aceleración en el desarrollo de las técnicas biomédicas amenazan con una modificación significativa de la biología que está dirigida, además de promover el consumismo, a la búsqueda de nuevos medios y canales de control sobre los seres humanos. Nuevas formas de control y de dominio se gestan a la sombra de la medicalización de la vida (1), ocultas por la propaganda y el ruido que genera la autoproclamada “revolución” biotecnológica y su ideología, la bioética.

La industria farmacéutica: otra forma más de control

Iniciada en el siglo XIX, fue a lo largo del siglo XX que la industria farmacéutica y de las drogas se desarrolló tan aceleradamente que es junto a las industrias de las armas y las petroquímicas la que más beneficios le permite acumular al Capital. La industria farmacéutica, tal como actualmente está estructurada, surgió de las potentes corporaciones que dominaban la industria del petróleo y de la química, como una manera de diversificar sus ganancias y realizar nuevas inversiones que aportasen suculentos beneficios (en EE.UU. el impulsor fue el grupo Rockefeller que en las primeras décadas de este siglo controló el 90% de la industria petroquímica de América).

Principalmente después de la 2ª Guerra mundial estas ya grandes corporaciones se organizaron con el objetivo de controlar los sistemas sanitarios de todo el mundo, en primer lugar del llamado primer mundo capitalista que era donde más medicamentos podía consumir la población de manera inmediata y posteriormente del resto de países, promoviendo epidemias que se han convertido en plagas como el Sida. La nocividad capitalista origina enfermedades que se extienden sin querer entender sus causas, como el desmesurado aumento de todo tipo de cánceres o el de la diabetes, etc. El cuerpo humano y su salud se convierte en un medio para seguir acumulando beneficios y poder.

Actualmente las empresas farmacológicas más importantes son de EEUU, Europa y Japón. Sólo 25 empresas controlan más del 50% del mercado mundial de medicamentos. De las 10 empresas farmacéuticas y biotecnológicas más importantes 6 son de EEUU. Sus tasas de beneficios son las más elevadas de todos los sectores de la producción, en el año 2005 vendieron medicamentos con un beneficio de 605.400 millones de dólares. En el año 2004 los beneficios de Pfizer, la mayor multinacional farmacéutica, superó los 53 mil millones de dólares. Por el contrario y a pesar de sus ganancias billonarias, la carga impositiva del Estado sobre las empresas de este sector es la más baja de todas, pues cuentan con la justificación de invertir en la salud pública.

La industria farmacéutica forma el mayor lobby de Estados Unidos; durante el año 2004 invirtió más de 120 millones de dólares en influir sobre el gobierno, en los últimos siete años ha invertido más de 700 millones de dólares para este fin, esto supone el mayor gasto realizado desde un sector de la industria para influir en las decisiones del ejecutivo de EEUU; empresas como Pfizer o Glaxo fueron de las que más dinero donaron en las últimas elecciones que hicieron presidente a Bush II.

Algunos datos que sirvan de ejemplo: según un informe de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de la Argentina,1 la diferencia entre lo que realmente cuesta fabricar una droga y su precio en las farmacias puede alcanzar el 55.281 por ciento. El Valium, Diazepán fabricado por la multinacional Roche tiene un incremento del 33.623%. Un informe sobre las tendencias farmacéuticas elaborado por el Deutsche Bank afirma que los ciudadanos del planeta gastaremos en el año 2010, 40.000 millones de euros en comprar medicinas que no curan nada.

Los beneficios de la industria farmacéutica crecen vertiginosamente a nivel mundial: los ingresos para el sector fueron en el año 2004 de 550 mil millones de dólares, un 7% más que los registrados en el año 2003; pero en el año 2005 los beneficios ascendieron a 605.400 millones de dólares.

Los beneficios del 2004 para las principales empresas corporativas son estos: (cifras de beneficios netos, se han de añadir otras inversiones como las de I+D para obtener las cifras del beneficio global).

Empresa                           Ingresos (millones $)
1º.- Pfizer (EEUU)                      46.133
2º.- Glaxo Smith Kline (EEUU)           31.377
3º.- Sanofi _ Aventis (Francia)         30.919
4º.- Johnson & Johnson (EEUU)           22.128
5º.- Merck (EEUU)                       21.493
6º.- Astra Zeneca (Inglaterra)          21.426
7º.- Novartis (Suiza)                   18.497
8º.- Roche (Suiza)                      17.322
9º.- Bristol- Meyers (EEUU)             15.482
10º.- Wyeth (EEUU)                      13.964
11º.- Abbott Labs (EEUU)                13.756
12º.- Eli Llilly (EEUU)                 13.059
13º.- Amgen (Canadá)                    10.600
14º.- Boehringer- Ingelheim (Alemania)   8.698

La industria farmacéutica gastó el año 2004 en propaganda para promocionar sus medicamentos más de 60.000 millones de dólares, cifra que representa el doble de lo que las diversas empresas invierten en investigación.(2)

Ante estos datos es evidente reconocer los efectos iatrogénicos, es decir de origen médico, derivados de la medicalización de la vida. Las compañías farmacéuticas priorizando la usura han sometido a muchas personas a medicamentos y tratamientos que enferman y matan, usándonos como cobayas. Con procedimientos mafiosos han impuesto el uso de productos de dudosa eficacia y riesgos conocidos, comprando médicos a los que convierten en simples agente comerciales. Igualmente han salido victoriosos de los pleitos que les han puesto los afectados. No paran de inventar malestares para, gracias a la propaganda de los Medias y con la colaboración del Estado y de su Sistema Sanitario, convencer al máximo número posible de personas de que están enfermas, difundiendo falsas enfermedades que promueven males que no existen. Por ejemplo, según un estudio realizado por el “Public Library of Science Medicine”, en EEUU últimamente se han hecho públicos informes que afirman que el 43% de las mujeres padecen disfunción sexual, cosa que es falsa; también promueven como enfermedades condiciones normales como la menopausia o que simples factores de riesgo como el colesterol sean presentados como enfermedades.

El establecimiento de unos estándares de normalidad en el funcionamiento de todos nuestros órganos impone que por encima o por debajo de ellos caigas en su categoría de enfermo; estas pautas son universales, iguales para niños o ancianos, asiáticos u africanos y válidas en cualquier circunstancia. Con ello se impone la neurosis del control médico, los análisis, las pruebas y sus consecuentes medicaciones de estabilización. Estos parámetros alcanzan incluso las categorías estéticas de estatura, peso, color, forma del físico y de cada uno de sus miembros. Fuera de ellos caemos en la desgracia social y personal, emprendiendo una carrera por la cirugía y sus implantes que no acaba con la vejez, porque tampoco se aceptan las secuelas de esta condición natural. Los pensionistas, inútiles ya como productores, se convierten en los mejores clientes de la industria farmacéutica ofreciendo sus vidas, como los niños, a las vacunas y a las visitas de ambulatorio. Esta situación de locura que impone el mercado provoca múltiples desarreglos mentales y miles de inadaptados que serán otro de los pilares del negocio químico que intenta reinsertarte con sus drogas allá de donde saliste rebotado o al menos paliar la incomodidad social del rechazado “normalizándolo”.

Siempre enfermos

La medicalización de la vida o la influencia de la medicina sobre las costumbres (y por lo tanto sobre la moral), ha tomado actualmente tales proporciones que los conceptos de salud y enfermedad constituyen grandes criterios morales en los países avanzados del capitalismo. El Estado y sus burocracias sanitarias en una interesada interpretación de la “sanidad pública”, se han adueñado del control de la salud de sus súbditos, convirtiéndose en los mediadores que deciden sobre el estado de salud o enfermedad de nuestros cuerpos. Como todos estamos afiliados al sistema sanitario (SS: Seguridad Social), desde que el Estado tomó su control (3), la población en general pasa a ser potencialmente paciente y potencialmente enferma, desde el momento en el que todos integramos las listas de sus estadísticas y de que todos somos objetivo de sus controles, estudios o propagandas médicas. La salud ya no es responsabilidad de cada uno de nosotros (lo es tan sólo en la culpabilización por nuestra mala salud), una relación o diálogo de uno mismo con su cuerpo sino que es el Estado, instrumento del Capital, como mediador de nosotros mismos y la salud de nuestro cuerpo, quien señala e impone las pautas y normas de comportamiento a obedecer respecto a la “cultura de la salud”.

La imposición de la medicalización de la vida o el triunfo de la burocracia médica transforma la relación, siempre jerárquica, entre médico y paciente que al verse mediada por el Estado, en tanto que gestor económico del sistema sanitario, convierte la cuestión y el concepto de salud en una cuestión moral, en una de las moralinas civiles de las democracias capitalistas.

Ecológicamente constatamos que el “progreso” técnico de la humanidad, que ha evolucionado en razón de su dominio y control sobre la naturaleza, no ha significado implantar los medios suficientes para paliar la necesidad y encontrar una nueva libertad. Al contrario, los medios, la técnica, se han convertido en el único fin y en medio de dominación y control sobre la mayoría de los seres humanos. Esta supuesta “línea de progreso” se representa realmente como una regresión y más a partir del triunfo total del sistema capitalista, mediante el cual la potencia técnica de destrucción de la naturaleza (también de la humana) avanza en progresión geométrica. Es un hecho que con el Capital la destrucción del ecosistema abarca el mapa planetario, los efectos globales de las heridas producidas por la cultura del carbón y la electricidad o la nuclear y del petróleo son evidentes en el mundo entero. Este desprecio del sistema capitalista sobre el medio que lo alberga, es decir sobre la naturaleza, toma proporciones catastróficas y el único criterio que no altera ni alterará jamás es el del máximo beneficio, que permita la máxima acumulación de capital en el menor tiempo posible.

La destrucción del ecosistema plantea los mayores peligros para la salud medioambiental y por lo tanto para la in-salud de los seres humanos. La patología humana del ecocidio _patogénesis por alteración de los elementos: la tierra, el agua, el aire, y los alimentos, etc._ adquiere características de nuevas epidemias (se han curado viejas pandemias, se han generado nuevas), en forma de enfermedades respiratorias crónicas, alergias, cáncer, malformaciones congénitas a causa de productos químicos o nucleares, mutaciones de microorganismos y órganos, trastornos del comportamiento, estrés, enfermedades inducidas desde los laboratorios, etc. La patodicea ecológica, es la clave de las patologías que, en esta época intersecular, han convertido al ser humano en un ser doliente, así como la Tierra en un planeta enfermo.

Extraído de Coice de mula, dado que coincide con el objetivo de nuestro número al hablar de otro de los grandes campos de la industria química aplicado a la alimentación, traducimos unas líneas de la Revista Sentidos, Lisboa, Primavera de 2006:  (…) Según muchos investigadores, gran parte de los síntomas como los dolores de cabeza, fatiga, problemas gastro-intestinales, debilitamiento del sistema inmunitario y hasta perturbaciones de orden sexual, que surgen sin relación directa con una patología concreta, ocurren como consecuencia de nuestro estilo de vida “moderno”. Tales disfunciones pueden desencadenar posteriormente enfermedades como artritis, alergias, obesidad, problemas de piel (acné), cáncer, afecciones cardiovasculares, entre otras.

La Organización Mundial para la Protección ambiental publicó recientemente un estudio llevado a cabo en Europa con vistas a la detección de la presencia de productos químicos en la sangre. Efectuado en tres generaciones de familias (abuelos, sus hijas y nietas), los resultados finales son preocupantes: Se encontraron 63 productos químicos en los abuelos, 49 en las madres y 59 en las hijas.

Este hecho está relacionado con la presencia de productos químicos, tales como pesticidas, en los diversos productos que consumimos diariamente. Como es obvio, el organismo humano posee un sistema de eliminación complejo preparado para expulsar las toxinas. Pero las complicaciones surgen cuando los órganos que efectúan la eliminación están sobrecargados por el exceso de sustancias nocivas, lo que a largo plazo origina algunos de los estados patológicos referidos.

En realidad el sistema médico y la medicina en la historia de la humanidad (fundamentalmente desde el triunfo de la sociedad jerarquizada y de dominio), siempre ha ejercido un poder normalizador, es decir, de control social que se basa en los conceptos y criterios de salud y enfermedad, lo normal o sano que señala la adaptabilidad y funcionalidad en el orden establecido y lo patológico que debe apartarse o encerrarse. La medicina como cosa de especialistas que quizás nació junto y paralela a la religión como especialización de saberes, logró crear un orden normativo y de derecho propios, alejado y ya rival de la religión, como otro poder. Pero será con el triunfo de la burguesía y su toma del poder del Estado, que le permitirá la implantación de la ideología surgida de la Ilustración, con el que el sistema médico adquirirá un auténtico y “racional” estatuto científico, profesional y político.

Es, sin embargo, a partir de la 2ª Guerra mundial y de las nuevas condiciones de ella surgidas (keynesianismo como modo de restaurar una Europa y parte de Asia completamente destruidas), que se impone este sistema sanitario ahora mundialmente dominante (cuya única variación es el modelo estatal o privado, desposeyendo ambos al ser humano de una autonomía respecto a su salud). Este sistema sanitario se basa en la medicalización de la vida como sinónimo de cultura de la salud. Esta medicalización se fundamenta en el enganche masivo de los pacientes a los fármacos. Categoría, la de pacientes, que pretende y cada vez consigue englobar más a todos los seres vivos del mundo. Este enganche masivo de los humanos y también de animales y plantas a los fármacos ha convertido a las empresas que los producen en riquísimas y poderosas corporaciones mundiales, con un poder que supera al de la mayoría de Estados. Bajo el nombre de sistema o “cultura” del bienestar y de la salud enfermó completamente el Planeta.

Pero tras la crisis del petróleo, en la década de los 70, aparecen en torno del poder de las burocracias del Estado, también en la medicina, nuevos discursos para imponer viejas ideas de dominio y de control sobre los “súbditos/ciudadanos”, a los que a partir de ahora se los culpabiliza y se los considera responsables de los males del Planeta, de la contaminación de la tierra, del aire y el agua, y también de su mala salud generalizada, de la que se hace responsable al paciente por su mala conducta y mal estilo de vida. De esta manera el sistema médico consigue imponer la mala salud iatrogénica, y por lo tanto la expropiación del cuerpo por los profesionales de la salud. El ser humano no es ya una forma particular de vida, pasa a ser un objeto de control y estudio biológico, un número dentro de las estadísticas: un paciente. Para lograr convertir el género humano en pacientes el sistema sanitario impone la consigna extraída de una comedia: “La gente sana son enfermos que se ignoran”.

Pero no sólo los seres humanos son convertidos en pacientes, todas las especies de plantas y animales que el hombre produce industrialmente en cautividad están sometidas al control de los técnicos, a la química y a los fármacos. Incluso ni los llamados “animales salvajes” se libran del manoseo y las molestias de los burócratas ecologistas en acción y cada vez que cae un animal en sus manos, además de colocarles chips, collares y anillas son controlados médicamente por especialistas veterinarios y, por lo tanto, medicalizados, entrando a formar parte del aislamiento de la estadística que los transforma en pacientes, pues padecen el sufrimiento que estos burócratas les infligen.

Las burocracias del Estado y entre ellas la del sistema sanitario medicalizan la vida, también, por supuesto, a través del lenguaje imponiendo un determinado uso de éste, señalando el uso de unos términos y el olvido de otros y lo que es más importante: aniquilando otros saberes. Se crea una muy determinada forma de acultura, mediante la propaganda masiva que difunde unas formas políticas que pretenden disciplinar y controlar a sus “súbditos”, al igual que el sistema sanitario “cuida”, es decir, disciplina y controla a sus pacientes.

El uso corriente de metáforas médicas en el lenguaje de los políticos no es un hecho de hoy, desde siempre los políticos han gustado de imaginar la sociedad como una masa enferma y a ellos mismos como los especialistas capaces de curarla, tienen “el hábito de describir exhaustivamente una enfermedad social y luego ponerle la correspondiente droga”, (Chesterton).

Actualmente, en los medios de comunicación de la propaganda política, asistimos a la multiplicación de estas metáforas médicas en boca de los políticos, hay recetas políticas y económicas que son distribuidas por determinados órganos burocráticos del poder para que intercambiables políticos las apliquen y así tratar de recuperar la salud económica del país.

Así las categorías de salud y enfermedad, normal y obediente o díscolo y patológico, son trasladadas de la experiencia carnal o corporal del humano aislado al desorden de la organización social bajo el sistema capitalista. Mayoritariamente se nace en un hospital, pero también se muere en un hospital

Hasta los inicios del siglo XIX la función del médico no se entrometía directamente en la muerte de los humanos, cumplía su tarea de curar o aliviar enfermedades, evitar la muerte quizá sí entraba en sus funciones, pero diagnosticar la muerte no. Con el invento del estetoscopio en 1818 la técnica proporciona al sistema médico un instrumento adecuado, entre otras cosas, para certificar la muerte del ya paciente. En el siglo XX, con el dominio absoluto de la técnica sobre el sistema médico éste se convierte en sistema sanitario, regulado por el estado, que no sólo tiene que evitar la enfermedad, sino también controlar la salud de todos los súbditos que son ya pacientes. El médico se convierte, pues, en experto en controlar y corregir, no sólo la salud, sino también el cuerpo de todos los pacientes.

La formación de este formidable sistema burocrático y la aparición en los hospitales de departamentos especializados en “cuidados intensivos”, combinado con la implantación de todas las “novedades” técnicas, permitieron definitivamente convertir al médico en el especialista que diagnostica la muerte, de hecho en su formación se halla “la enseñanza y el diagnóstico de la muerte”. Uno no está muerto hasta que el médico correspondiente lo certifica.

Con el control médico de la muerte, ésta deja de ser un dominio exclusivo de la religión o de la especulación filosófica o de la poesía, etc., para pasar a ser patrimonializada por la ciencia, es decir, por la técnica. La muerte, por lo tanto, ha de producirse en el centro donde se almacena la mayor cantidad de técnica médica, en el hospital.

Al dejar de ser una cuestión que se dirime en el hogar para pasar a decidirse en un hospital, la muerte ya no se nos presenta como una cuestión personal y una realidad existencial a la que uno se enfrenta en común junto a los allegados y conocidos, sino que pasa a ser un asunto técnico y por lo tanto de técnicos y de especialistas, por lo que siempre ha de llevar añadido un calificativo también técnico: muerte asistida, muerte clínica, muerte cerebral, etc. En el hospital, en este ámbito tan jerarquizado como burocrático el paciente se enfrenta a la muerte aíslado, sometida totalmente su agonía al control y al orden del sistema sanitario.

Con la muerte en el hospital, concebido éste como el lugar de la muerte moderna, el sentido de ésta ha cambiado radicalmente. Lo que antes era anunciado (el moribundo sabía que se preparaba para la muerte), ahora es ocultado (muere ignorando su llegada). Lo que antes era finalmente una decisión de aceptación, ahora es censurado como no colaboración con la medicina. Lo que antes era un acto público, familiar, ahora es un acto privado, se muere en secreto y no se habla de ello. La muerte se ha convertido en un tabú, en palabras de Philippe Aries: “la muerte, esa compañera familiar, desaparece del lenguaje y su nombre se vuelve prohibido”.

El consumo de medicamentos en el mundo en el año 2005
América del Norte                         44,4%
Europa (CE + Comunidad Estados Independ.) 30,8%
Japón                                     11,4%
Asia Sudoriental                           4,6%
América Latina                             4,4%
Oceanía                                    1,3%
Subcontinente indio                        1,2%
África                                     1,1%
Oriente Medio                              0,9%

notas:
1) Revista Topía, nº 45, Abril 2007. Editorial: “La medicalización de la vida cotidiana”: “Los diferentes factores que ponen en juego para difundir la medicalización en la sociedad explican las fabulosas ganancias que tienen los grandes laboratorios… Un informe de la Asociación de Agentes para la Propaganda Médica afirma que la diferencia entre lo que pagan por las drogas en el mercado mayorista y el precio que esta droga se vende en las farmacias llega al 55.281 por ciento. Por ejemplo el Diazepan, -principio activo- que el laboratorio suizo Roche comercializa con la marca Valium@, el precio por kilo es de $235 (0’0002 por miligramo), la presentación que se ofrece es de 10 mg. por 50 unidades, lo que supone 12 centavos, pero en las farmacias se vende a $40’40, es decir el 33.623 por ciento más”.
2) Ver en todo esto el importante libro de Ivan Illich, Némesis Médica, Barral Editores. 1975. Barcelona.
www.sindominio.net/etcetera/REVISTAS/NUMERO_42/42-negsal.htm
3) El control del Estado sobre la salud no se corresponde con la reivindicación de una sanidad pública. Esta reivindicación originó un movimiento popular que posteriormente se perdió en la estatización del servicio sanitario.

Publicado en revista Etcétera nº 42, junio de 2007. www.sindominio.net/etcetera/

Sobre la técnica médica

En las postrimerías del siglo XIX, la ciencia había perdido los últimos restos de ilusoria independencia que aún se le daba y se había puesto decididamente al servicio del nuevo orden económico capitalista nacido en occidente.

Por revista Etcétera

“La descomposición del espíritu científico, hoy en día acabada, comenzó cuando su poder de separación convertido en operacional posibilitó, cuando los medios de investigación y de acción dejaron bien atrás a los medios de representación y de comprensión, la destrucción del mundo sin comprenderlo; y desde entonces, la arruinada totalidad lleva una existencia fantasmagórica en las especulaciones cosmogónicas arbitrarias de los físicos, que ya no son sino pobres metafísicos, como esos adoradores de los cuantos que gravemente se preguntan: ‘¿Existe la realidad?’ Llevar a las proporciones del entendimiento humano los medios técnicos cuya desmesura escapaba a nuestras facultades de representación y de comprensión no era, desde luego, una tarea ‘científica’ _más bien social y revolucionaria_, pero solamente su realización hubiera podido salvar la ciencia de la sinrazón que la arrastraba tras de sí. Y el que esto no sucediese ha sido una de las catástrofes del siglo que termina, o mejor, uno de los semblantes de la larga catástrofe que ha sido dicho siglo.”(1)

Tampoco la medicina escapó a esta sugestión de una civilización nacida con la revolución industrial y al fin aceptó integrarse en las tupidas redes de la industria, elevando la salud a la categoría de negocio. Un negocio muy rentable, por cierto. La teoría microbiana, que Pasteur desarrolló frente a la teoría de Bechamp en la segunda mitad del siglo XIX, tuvo inmediatas repercusiones en la medicina del momento _especialmente en lo referente a la pasteurización de la leche o sus derivados y a las vacunas y en particular la vacuna contra la rabia (2)_ consiguiéndose indudables éxitos en el tratamiento de diversas enfermedades.

Para Pasteur es el microbio la causa de la enfermedad, mientras que para Bechamp es la enfermedad la causa del microbio. Los motivos para que la teoría de Bechamp, diametralmente opuesta a la de Pasteur fuera ignorada, no fueron de índole “científicos”, los motivos fueron mucho más prosaicos e inconfesables. Entre ambas teorías no había posibilidad de un punto intermedio y la fuerza del desarrollo industrial exigía necesariamente una teoría que le suministrase la base necesaria para integrar en la misma al ser humano. Este era el último eslabón de una cadena que sometía la humanidad a los logros de la producción masiva de medicamentos que la librasen del secular peligro de la enfermedad.

Con esto se lograban dos objetivos: por un lado supeditar el ser humano a los avances en la investigación de los laboratorios farmacéuticos, con lo cual se lograba industrializar la enfermedad y por otro despojarle de su condición de ser autónomo, organismo vivo en relación con su entorno, para convertirlo en una máquina, en un mecanismo que al igual que cualquier otra máquina industrial podía ser desmontada y reparada por partes.

“La parcelación médica es, cuando menos, muy cómoda. El especialista que suprime tal lesión, transfiere el testigo al colega correspondiente en el momento en que otra afección sobreviene inmediatamente. De ese modo, todo conocimiento y responsabilidad se diluye en el curso de la transferencia”(3).

Por otro lado, mediante este proceso de industrialización, se convierte a la medicina _y a la ciencia en general_ en una técnica y debe, por tanto someterse a los dictados de la misma.
“En este autocrecimiento la Técnica hace un llamamiento a la Técnica: en su desarrollo plantea problemas eminentemente técnicos, que por eso mismo no pueden ser resueltos más que por la técnica. El nivel actual incita a un nuevo progreso y este nuevo progreso aumenta, al mismo tiempo, los inconvenientes y los problemas técnicos, además de exigir también nuevos progresos”.(4)
O dicho de otro modo: “Todo lo que esta medicina se esfuerza en sanar se agrava y tal aceleración exige la multiplicación de médicos, hospitales, industrias farmacéuticas y el presupuesto de las naciones. Estamos en presencia del descarrilamiento de una locomotora agotada, de la cual muchos prefieren ignorar quién la conduce”.(5)

La dicotomía Pasteur-Bechamp que hemos señalado antes se ha mantenido inalterada hasta nuestros días, las teorías del segundo se infiltraron subrepticiamente por los intersticios del edificio aparentemente sólido de la medicina oficial. El vehículo utilizado fue la medicina naturista que en España comenzó a tomar carta de naturaleza a finales del siglo XIX y se arropó en gran parte bajo el manto ideológico del anarquismo.(6)

Pero, desafortunadamente, una gran parte del movimiento naturista _especialmente en su vertiente médica_ se adentró por los cenagosos caminos del ritual, convirtiendo un pensamiento de extraordinaria carga crítica contra el desarrollo de la medicina oficial, en un extremismo casi religioso, esterilizando de ese modo un debate que sin duda hubiera sido muy fructífero. El médico anarquista Isaac Puente, uno de los pensadores ácratas más brillantes _y no sólo en medicina_ constató este hecho en más de una ocasión: “Si hasta en sectores científicos reina un espíritu indisciplinado y un desbarajuste en lo que ha de admitirse como cierto, nada tiene de particular que en el naturismo, donde cualquiera se erige en doctor, el desconcierto en las ideas ofrezca caracteres alarmantes”(7).

Y en lo que respecta a los milagros de la “naturaleza”, señalaba: “Se exagera también la eficacia de la vida natural en la curación de las enfermedades, ya que se llama vida natural a cualquier cosa, y muchas veces, especialmente en las grandes urbes y por gentes que viven de un salario, todo suele reducirse a un rigor vegetariano en la alimentación.”(8)

Isaac Puente, mediante la observación y la experimentación, nos proporciona un valioso método para analizar los trastornos del organismo vivo, intentando no caer en dogmatismos perniciosos. Señalaremos algunos de los aspectos de su pensamiento en torno al problema de la enfermedad, porque sus análisis nos proporcionan elementos inestimables para tratar de entender el desarrollo de lo que hubiera podido ser un debate serio. Ante todo, Puente intentó en todo momento huir de apriorismos o prejuicios que dificultaban un análisis sereno de los fenómenos que le interesaba investigar.

Fue sobre todo su mirada crítica y sus experiencias clínicas lo que le condujo a modificar de modo radical sus convicciones basadas en la medicina oficial. En un interesante cruce de opiniones con el doctor Fontela de Montevideo afirma con respecto a la causa de las enfermedades: “Por mi parte, no había llegado nunca a manifestarme contra el dogma microbiano; pero hace mucho tiempo que no me satisfacía. La clínica y la terapéutica me han proporcionado muchos argumentos en contra, haciéndome dudar de la ciencia de Pasteur. Las ideas del distinguido compañero doctor Fontela, satisfacen plenamente mis dudas, y me proporcionan una convicción en el asunto que voy a tratar de exponer aquí.”(9)

Su exposición concluye con estas significativas palabras: “Los gérmenes microbianos no deben ser mirados como causa, sino como efecto de la enfermedad. No es a ellos a quien hay que atacar, sino al desequilibrio orgánico, o a la impureza humoral que les brinda condiciones para vegetar.”(10)

Insistiendo en este tema, para el doctor Puente de vital importancia, advertía: “Tenemos que reaccionar médicos y público contra este absurdo pánico que sólo estragos ha producido hasta la fecha. Queriendo librarnos de los gérmenes nocivos, hemos artificializado más aún nuestro medio y nos hemos privado también de los gérmenes protectores (…) Hemos topado con dos estupideces: Una, la de querer exterminarlos con desinfección y desinfectantes sin hacer nada, porque el medio les fuera adverso, sino al contrario. Otra, la de librarnos de la infección, haciéndonos la ilusión de que nos apartábamos del microbio huyendo de los enfermos.”(11)

Por ello no se cansaba de denunciar siempre que lo consideraba oportuno los errores de la medicina oficial: “La Medicina se ha metido en una falsa ruta al pretender curar una enfermedad combatiendo solamente al microbio, y sin tratar de reparar en el organismo atacado el trastorno bioquímico primordial. De aquí, la ineficacia de sus remedios, demostrada por el número infinito de los mismos. Pero se ha metido en una más falsa ruta, además, al orientar la Sanidad en el sentido ingenuo de destruir los gérmenes microbianos por medio de antisépticos. Ninguna especie animal es posible aniquilar por tal procedimiento.”(12)

Pero, ¿mediante qué mecanismos puede la ciencia _y la medicina en particular_ adentrarse por enrevesados vericuetos que la niegan? Isaac Puente nos ofrece algunas de sus reflexiones en torno a tan espinoso asunto: “El médico, si hemos de juzgar por el modo como hoy ejerce su profesión, no responde a su prestigio lírico, de espíritu comprensivo y hermano del que sufre. Predominan demasiado dos tipos de etismo rebajado: el médico-funcionario, que se adapta a cualquier actividad con tal de que le asegure el condumio, y aunque hayan de sacrificar su independencia de criterio o la honradez de su conciencia, y el médico-mercader, que explota sus conocimientos con la misma disposición del que vende garbanzos.”(13)

Y por lo que respecta a la medicina, afirma: “La Medicina, ni como institución, ni como colectividad, cumple con su papel de prevenir la enfermedad, cultivar y hacer respetar la salud y laborar por el perfeccionamiento y el bienestar del hombre. En la sociedad capitalista, existen muchas causas morbosas, y muchas enfermedades dependientes del régimen económico injusto. La Medicina las acepta, como si se tratase de hechos naturales, y lejos de protestar o rebelarse se aplica a atemperarlas o a disminuir la proporción y alcance de sus estragos. En lugar de propugnar la adaptación de la sociedad al bienestar del hombre, sacrifica al hombre en beneficio del orden social.”(14)

Efectivamente no se solucionan los problemas, simplemente ignorándolos o tratando de paliar sus efectos negativos. Tal como sugiere el médico Isaac Puente, la única salida posible sería la revolución de las ideas y devolver a la ciencia la independencia que nunca debió perder. Pero a ello se oponen, desde luego, tanto los convencionalismos sociales como una cierta adecuación al orden social establecido, el cual ha conseguido sobre todo que procuremos ignorar aquello que sabemos, porque nos han convencido de lo inútil de cualquier esfuerzo para tratar de resolver problemas que escapan a nuestra capacidad de iniciativa.

“La subversión ha de alcanzar a todo. No puede librarse de ella la Medicina, convertida hoy en ciencia dogmática y en institución amparadora del orden establecido, al que defiende con el arma de su autoridad científica a cambio de la “carta blanca” que proporciona el título y de la consideración social de primer orden, que otorga el ejercicio, liso y llano de la profesión.”(15)

Aunque, como señala Puente, en determinados círculos se hubiera admitido una estrecha relación entre ambos factores determinantes de la enfermedad: “Reaccionando algo contra la microbiomanía (que concedía una importancia exclusiva al microbio en las enfermedades), hoy se tiende a aceptar que el despertar, como la marcha de las enfermedades, depende de dos factores, del microbio y de nuestro organismo (…) Entre la Medicina social y el Naturismo hay siempre esta pugna interminable. La primera, trata de atribuir siempre el papel primordial al microbio. El segundo concede mayor importancia al organismo”(16), lo cierto es que la dicotomía siguió vigente. Al igual que en nuestros días sigue persistiendo, porque a pesar de que parece bastante generalizada la tendencia a considerar el microbio como necesario, pero no suficiente para causar una enfermedad, se sigue actuando como si éste fuera el único elemento causal.

Por desgracia el doctor Isaac Puente fue asesinado por los militares sublevados y su pensamiento _al igual que el de otros muchos_ abortado. En España siguió un largo período de silencio, roto de vez en cuando por los gritos de los torturados, pero tampoco en el resto del mundo las cosas mejoraron. Tras la segunda guerra mundial, la tendencia de la ciencia _y de la medicina, no olvidemos que lo que mejor funciona de ésta es el taller_ a convertirse en una técnica se aceleró y consumó en muy poco tiempo. A partir de ese momento, los problemas planteados sólo podrán ser resueltos técnicamente con todo lo que ello supone. Además la producción de medicamentos se intensificó, especialmente a raíz del descubrimiento de la penicilina y ya pocas enfermedades escaparon al uso masivo de los mismos. Había por fin comenzado la definitiva guerra a muerte contra los microbios.

Por otro lado, algunos médicos que han recorrido el camino de Damasco, se han visto derribados de su pedestal y la luz cegadora les ha hecho vislumbrar la verdad, sin embargo, por razones que se nos escapan, han tratado de explicar su conversión con un lenguaje casi esotérico (17), reapareciendo de nuevo la dicotomía Pasteur-Bechamp en su prístina pureza. Con todo, hay que reconocer que la doctora Guylaine Lanctôt no ha vacilado en exponerse a que las iras de la medicina oficial caigan sobre ella por sus denuncias de las instituciones que según ella perpetúan el asesinato médico, en especial la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Es llegado el momento de que la única salvación posible del mundo sea la venida de un nuevo profeta? Sería triste, aunque no es menos cierto que uno de los factores principales de la perpetuación de este estado de cosas es la sumisión generalizada a las instituciones en general y a las sanitarias en particular.

Como no podía ser de otro modo, casi todas las revistas que se sitúan en la vanguardia de la crítica, dedican un espacio, más o menos extenso, a valorar algunos aspectos de la realidad médica que están sometidos a fuertes crítica, por ejemplo, el caso del sida. Sin embargo, después de una o, a lo sumo, dos incursiones, dejan el asunto de lado y se dedican a criticar otros aspectos de la realidad que acaparan su atención sin importarles ya un pepino que es lo que sucede con su crítica anterior. Es el triste destino de una crítica fagocitada por el mercado mundial que exige, para no verse superada por la velocidad de los hechos, pasar de un asunto a otro sin pérdida de tiempo.
Para concluir, señalaremos algunos de los mecanismos sociales _ya los hemos ido insinuando a lo largo del trabajo_ que hacen posible que hechos de tan grave trascendencia, en los cuales estamos todos involucrados, puedan tomar carta de naturaleza y decidir el destino de millones de personas.

Una de las razones que les sirve de fundamento es la supeditación de la medicina _y la ciencia en general_ a la técnica. No cabe duda que ello ha posibilitado la extensión de los conocimientos a todo el planeta, pero al mismo tiempo ha extendido también la posibilidad de la manipulación a gran escala gracias al desarrollo técnico, pero sobre todo ha supeditado a médicos y científicos a los dictados de la industria, la cual no admite _ni puede admitirlo_ la más leve vacilación a la hora de tomar una determinación, especialmente si ésta redunda en beneficio de la misma. Esta pérdida de independencia obliga a cerrar los ojos ante hechos inadmisibles que de otro modo sería inconcebible que pudieran ser tomados en serio, porque de lo contrario se corre el peligro de perder los privilegios y ser condenado al anonimato.

Cómplices necesarios de todo este proceso son los medios de comunicación de masas cuyo servilismo podemos constatar nosotros mismos. Basta con que nos tomemos la molestia de analizar qué intereses defienden y cuál ha sido su posición en estos últimos años respecto a los problemas que atañen a un amplio número de la población y en el cual están involucrados los intereses de las grandes compañías.

Y por último, un importante número de la población que ha hipotecado su autonomía a cambio de mendigar una cierta seguridad y exige respuestas absolutas de forma inmediata. Unas respuestas que sólo existen en su imaginación, pero que los poderes constituidos no duda en proporcionárselas, aunque las mismas no sean más que absurdos sin sentido.

Todo ello conforma nuestra sociedad, basada en el terror, el miedo y la muerte y sus múltiples combinaciones, y de la cual ha desaparecido prácticamente el espíritu crítico que se ve obligado a refugiarse en las catacumbas para no acabar sucumbiendo bajo el peso de la estupidez.

notas:
1) “El declive de la ciencia en la era de la manipulación genética”, por Encyclopédie des Nuisances, Mania, (Barcelona), 7 (julio de 2000), 57 (las cursivas son del texto). Aunque los autores se refieren a un tema específico de factura reciente, puede ser generalizado, sin graves distorsiones al conjunto de la ciencia.
2) Sin entrar en valoraciones, existen científicos que han negado la existencia de una enfermedad llamada rabia, por ejemplo el doctor Millicent Morden, cfr., Lanctôt, Guylaine (1998), p. 155
3) Bounan, Michel (1990), p. 74: “La parcellisation médicale est quand même bien comode. Le spécialiste qui supprime telle lésion passe le relais au confrère concerné quand une autre affection survient, immédiatement après. Et toutes connaissances et responsabilités se dissolvent au cours du transfert”.
4) Ellul, Jacques (2003), 98
5) Bounan, Michel (1990), p. 75: “Tout ce que cette médecine s’efforce de soigner s’aggrave, et une telle accélération exige une multiplication des médicins, des hôpitaux, des industries pharmaceutiques, du budget des natios. Nous sommes en présence du déraillement d’une locomotive surmenée, dont beaucoup préfèrent ne pas savoir qui tient les commandes”.
6) Recientemente ha aparecido el libro de Roselló, Josep Maria (2003), una excelente síntesis del desarrollo de las teorías naturistas en España en sus diferentes vertientes.
7) Un Médico Rural, “Extremismos naturistas”, Estudios (Valencia), 73 (septiembre 1929), p. 4.
8) Id., p. 5. Creemos que el doctor Puente pone el dedo en la llaga -quizá sin darse cuenta- al criticar la inconsistencia de las teorías basadas en el “regreso a la naturaleza”.
9) Puente, Isaac, “Los microbios, ¿son causa de enfermedad?”, Estudios (Valencia), 94 (junio 1931).
10) Id., p. 11
11) Un Médico Rural, “Contra el miedo a los microbios”, Estudios (Valencia), 115 (marzo 1933), p. 16.
12) Puente, Isaac, “Una falsa ruta de la medicina”, Estudios (Valencia), 96 (agosto 1931), p. 16
13) Puente, Isaac, “El médico ante la misión social de la Medicina”, Estudios (Valencia), 88 (dbre. 1930), p. 4.
14) Ibidem.
15) Un Médico Rural, “Medicina subversiva”, Estudios (Valencia), 108 (agosto 1932), p. 13
16) Un Médico Rural “Los microbios y nuestro cuerpo”, Estudios (Valencia), 89 (enero 1931), p. 32.
17) Se podrían citar muchos ejemplos, pero baste como muestra la obra de la doctora Lanctôt, Guylaine (1998).

Bibliografía
-Bounan, Michel (1990), Le Temps du Sida. París, 153 páginas
-Ellul, Jacques (2003), La edad de la técnica. Barcelona, 447 páginas
-Lanctôt, Guylaine (1998), La mafia medical. Comment s’en sortir et retrouver santé et prosperité. Québec, 253pp.
-Parra, Edwin (2003), Psicoterrorismo científico, ¿lo ha escuchado todo acerca del sida? The Ecolgist (Barcelona), 14 (julio/septiembre 2003), 6-7
-Roselló, Josep Maria (2003), La vuelta a la naturaleza. El pensamiento naturista hispano (1890-2000): naturismo libertario, trofología, vegetarismo naturista, vegetarismo social y librecultura. Barcelona, 321 páginas

Artículo extraído de la revista Etcétera nº 42, junio de 2007, incluído a su vez en un dossier llamado ¿La medicina: el cuarto poder?. www.sindominio.net/etcetera/

texto en PDF

Entre la movilización y la paz social subvencionada

Indicaciones acerca de la situación social en el Estado Español

Por Corsino Vela

El proceso de desactivación del movimiento de contestación social se inserta en el proceso general de desactivación de la conflictividad social que se aprecia en los diferentes países de la Unión Europea. Una desactivación que, si bien se hace ostensible en el plano general de la movilización y contestación al sistema capitalista, tiene su reverso en la proliferación de formas perversas de conflictividad de baja intensidad (violencia contra inmigrantes, contra las mujeres, intensificación del chantaje y presión psíquica y física en el lugar de trabajo, etc.) que marcan la senda de un proceso general de descomposición de expresiones sociales heredadas del ciclo de luchas del pasado reciente, mientras abren paso a una reorganización de la sociedad sobre las bases de un nuevo autoritarismo: el totalitarismo democrático.

De este modo, mediante la invocación reiterada de una categoría vaciada de contenido, la democracia, se da pábulo a una especie de estado neocorporativo en el que la colusión de intereses entre las instancias gestoras de la representación social y económica (corporaciones empresariales, partidos, sindicatos, ONGs y demás asociaciones de la denominada sociedad civil) legitima y ampara prácticamente la expropiación de los bienes colectivos (agua, territorio/espacio público), así como la explotación y exclusión de las facciones de la población asalariada con menos capacidad de defensa de sus intereses (inmigrantes, mujeres, jóvenes, ancianos, etc., que constituyen precisamente los segmentos de la población asalariada menos competitivos).

Con este trasfondo, que marca en igual medida la ruina cultural de la izquierda histórica (socialdemocrática y leninista), se ha dado rienda suelta a la imaginación discursiva postmoderna, donde la práctica del lenguaje y el gusto por el neologismo han tomado el lugar del lenguaje de la práctica, toda vez que ésta, sepultada en el proceso de transformación impulsado por la acumulación intensiva de capital de las dos últimas décadas, ha sido relegada a mera expresión formal, simbólica, lingüística, ideológica, en fin, del antagonismo.

Con ello, la producción de un discurso antagonista vendría a llenar el hueco dejado por la casi total ausencia de una práctica social antagonista. Así, mientras avanza el proceso de socavamiento de las condiciones de vida (precarización), la mayor parte de la población limita su contestación a la muestra de un malestar que encuentra su satisfacción en el recambio de las figuras en el sistema de representación política. Por otra parte, la imparable devaluación intelectual de la izquierda lleva a definir como movimientos sociales la mera agregación de diferentes segmentos de opinión.

Del mismo modo que confundir sindicalismo con movimiento obrero es un error interesado de ciertas formas ideologizadas de la izquierda tradicional, es un abuso de lenguaje identificar como movimientos sociales las movilizaciones de simples corrientes de opinión (contrarias a la guerra, por ejemplo). Si algún significado tiene todavía el concepto de movimiento social será en relación con su dimensión y contenido, en la medida que por su relevancia pone en entredicho la relación social existente y se hace expresión tendencial de la superación práctica de esas relaciones sociales.

La paradoja que representaron grandes movilizaciones (Nunca Mais, No a la Guerra, 11-M, etc.) y la impotencia de las multitudes remite a la creciente disparidad entre la autonomización formal y la sumisión real de la política respecto de las exigencias de la acumulación de capital. Se hace «la política que se puede hacer», como no paran de repetirnos los profesionales de la representación política o, lo que viene a ser lo mismo, se hace lo que se puede para mantener el equilibrio entre los movimientos espasmódicos del capital y sus consecuencias sociales inmediatas, y el mantenimiento de la estabilidad social necesaria para proseguir el proceso de acumulación.

Indagar en los mecanismos que hacen posible esa aparente supresión del antagonismo en la fase totalitarista democrática, discernir si nos encontramos ante la superación/supresión real del antagonismo social inherente a la condición asalariada o, por el contrario, si se trata de su encubrimiento de acuerdo con las condiciones de la fase actual de acumulación de capital, es algo que se pretende avanzar en las páginas que siguen. Y, sobre todo, abordar los mecanismos de articulación social del Estado neocorporativo del totalitarismo democrático para poner en evidencia, al menos, algunas de sus limitaciones prácticas. Si no queremos renunciar a pensar lo social tendremos, pues, que alejarnos tanto del ensimismamiento de la obviedad descriptiva de la práctica de la acumulación de capital, como de la huida que representa el discurso del rechazo meramente ideológico del mundo circundante.

La elucubración discursiva acerca de la transformación social ha llevado, hasta cierto punto, a oscurecer el análisis de la práctica de la acumulación de capital, de sus tendencias y posibilidades, que son también y sobre todo, sus limitaciones. Pues, a fin de cuentas, es en el trasfondo de esas limitaciones donde se encuentran las posibilidades reales, prácticas, de cualquier intervención encaminada a modificar la situación social presente.

Desde luego, no hay una sola razón, ni una sola forma de aproximación a la cuestión, sino que son varios los indicadores que pueden ayudar a esclarecer el panorama social; en las páginas que siguen se pretende abordar algunos de los entresijos de las aparentes paradojas, comenzando por plantear el papel de la esfera de la representación política en las actuales condiciones de desarrollo del Capital. Y más concretamente, qué tipo de subjetividad política genera la población asalariada en una sociedad como la española, plenamente integrada en el circuito de acumulación transnacional de capital. Pues, a fin de cuentas, la pregunta nada retórica de cualquier indagación crítica en la sociedad capitalista es ¿de qué se vive?

A partir de ahí se puede comprender el quién y cómo de la articulación social de esa subjetividad, de su naturaleza, sus adhesiones y disensiones. Pues la dependencia que establece el régimen asalariado en su forma concreta -y compleja- dentro de la fase actual de desarrollo capitalista es la que marca el horizonte de la conflictividad social real; de ahí también que los diferentes modos que reviste la condición asalariada sea a la vez que un medio de garantizar unas determinadas condiciones materiales de vida, una forma de gestión de la conflictividad potencial que acompaña la relación asalariada.

De ahí que, en cierto sentido, la respuesta a la pregunta de qué vives sea también una manera de responder a la cuestión acerca de los mecanismos de gobernabilidad puestos en pie por el capital y el estado.

Por otra parte, la forma específica de inserción en el régimen general de asalariado es la que permite avanzar en la hipótesis acerca de un eventual sujeto social capaz de dar expresión concreta a sus intereses y a la forma de enfrentarlos al capital; un sujeto que, en las actuales circunstancias, sólo se presenta como hipótesis teórica, como corresponde a la realidad práctica fragmentaria de la conflictividad difusa de la población asalariada en defensa de sus medios de subsistencia.

La paz social subvecionada

La integración del Estado Español en la Unión Europea en 1986 supuso por parte del PSOE, que había accedido al gobierno en 1982, la continuación de la reestructuración iniciada con el gobierno de UCD y la transformación de la estructura productiva española con amplias repercusiones en forma de paro masivo y desintegración social. A cambio de entregar el mercado español al capital transnacional, el país recibiría para compensar los desequilibrios, una parte sustancial del presupuesto europeo destinado a los nuevos estados adherentes.

Los fondos europeos se convirtieron así en un instrumento de amortiguación de los impactos negativos de la integración y, sobre todo, en un instrumento de articulación social y política, a través de la distribución de puestos de trabajo, subvenciones y prebendas sufragados con el dinero europeo. Se forjaron de ese modo nuevas formas de adhesión a los aparatos políticos y sindicales y, en otros casos, se potenciaron los lazos tradicionales del clientelismo; es decir, se establecieron las bases de una articulación social que, al tiempo que contribuye a potenciar las inversiones y transfería al capital privado parte de los fondos recibidos, permitía atenuar los potenciales focos de conflictividad.

Si contemplamos la actividad generada por la riada de euros recibida por el estado español y las relaciones sociales que genera, nos hallamos, sin duda, con algunas de las claves de comprensión de la situación social. Desde luego, la mayor parte de esa masa de capital va a engrosar las arcas del capital privado, por medio de concesiones, contratos y subvenciones directas o a través de mecanismos indirectos (ayudas a I+D, exenciones fiscales y de pagos a la Seguridad Social, ayudas al fomento de empleo, etc.) que, a su vez, contribuyen a fomentar las fidelidades clientelares (en esto es paradigmático el caso del Prestige1).

Si, por una parte, se produce una ofensiva contra lo público y la asistencia social, en general, por otra, hay que dilucidar cuál es la magnitud de las medidas sociales puestas en práctica, precisamente para paliar el deterioro social (PER, subsidio agrario, renta de inserción, subsidios a parados de larga duración, etc.), y  cómo intervienen todas esas medidas a la hora de potenciar una determinada forma de precarización creciente, pero sostenible, del trabajo asalariado a través del denominado tercer sector, por ejemplo, o la generación de empleo para titulados universitarios desempleados en programas de formación, o los innumerables sistemas de becas, proyectos de promoción cultural, etc., impulsados desde todas las instancias de la administración y las entidades privadas.

Todo ello comporta un fenómeno de encuadramiento social bajo formas asalariadas más o menos evidentes cuya financiación proviene en su mayor parte de las subvenciones públicas o de las exenciones fiscales en el caso de las entidades privadas. Y en ese espacio de encuadramiento social que incorpora un número nada despreciable de personas, es donde se producen las adhesiones y alineamientos políticos que caracterizan la forma actual del clientelismo.

Producción de entretenimiento y ‘tercer sector’

La inserción del Estado Español como país intermedio en la cadena productiva transnacional y la especialización en el terciario que le acompaña crea una base social improductiva, ligada a ciertas esferas de lo que en la crítica de la economía política se denominaría «producción de desperdicio» (la producción militar, pero también la cultural, espectáculos, ocio/turismo, formación, producción inducida por el estado o los gobiernos regionales, etc.), que experimenta sus limitaciones de intervención política precisamente en su condición deficitaria (depende de la plusvalía social producida), o bien periférica (de bajo nivel de valorización del capital).

Precisamente, el excedente que se transfiere a la producción cultural y de entretenimiento en los países capitalistas cumple una doble función en cuanto a activar el segmento de la economía improductiva (en una especie de keynesianismo tardío), por un lado y, por el otro, como forma de desactivar el potencial conflictivo que pudiera acarrear el paro masivo. Es en este contexto en el que hay que entender las políticas de subvenciones, programas asistenciales y fomento de la producción cultural en los países hegemónicos del centro capitalista; expresiones todas ellas de lo que podríamos denominar welfare (2) oculto, pues aunque la evolución reciente del capital desmonta el welfare al estilo de lo que se conocía en los años sesenta, no es menos cierto que articula otras formas de prevención y contención de la conflictividad que garanticen un relativo bienestar a la población precarizada.

Además, este welfare oculto es selectivo, ya que en buena medida se accede a la condición de beneficiario por medio de relaciones personales, de participación y pertenencia, al partido gobernante en el ayuntamiento o al sindicato, por ejemplo, lo que forja vínculos clientelares, a diferencia del carácter universal, de cobertura generalizada y de acceso más abierto del sistema de welfare de los años sesenta.

El sistema de financiación de las adhesiones políticas potenciado desde las instituciones públicas y desde las entidades privadas beneficiarias de los fondos europeos, lo que no deja de ser una forma de privatización de la plusvalía social transferida al capital privado, complejiza las relaciones de clase respecto a la fase capitalista precedente.

Se genera, así, una relación asalariada menos homogénea de lo que pudiera parecer en la sociedad industrial expansiva, que da origen a una amplia capa de población asalariada cuya función en el orden productivo (reproductivo) es menos crítica o se convierte, simplemente, en improductiva, mientras que, al mismo tiempo, los sectores críticos en el proceso de reproducción capitalista, que cuentan entre sus componentes con amplios sectores de la clase trabajadora tradicional (encuadrada en sindicatos), sustentan el «consenso productivo», según feliz expresión del gerente de uno de los llamados sindicatos mayoritarios. Y la construcción práctica de ese consenso, que separa los segmentos de la población asalariada que son clave en el proceso de acumulación, de quienes se encuentran en la esfera de la reproducción social, no es una cuestión sin importancia.

Dado el desarrollo del denominado tercer sector en los países capitalistas desarrollados, hay que contemplarlo en la doble dimensión de su importancia social y «productiva»; es decir, en tanto forma de encuadramiento de una determinada masa de población que «trabaja» en la esfera asistencial y la solidaridad internacional y establece una determinada relación de dependencia financiera con el Estado, las instituciones privadas del capital (fundaciones), y en tanto sector deficitario que detrae capital a la inversión directamente productiva.

El denominado tercer sector es una esfera de actividad que, en un sentido restrictivo, se puede circunscribir (informe de Esade) a las ONG involucradas en las actividades de cooperación con otros países y que en el año 2000, por ejemplo, obtuvo una financiación superior a los 87.000 millones de ptas.

Ahora bien, si a ese tercer sector añadimos las actividades culturales, los servicios asistenciales en los países del centro capitalista, la producción de entretenimiento, los servicios de escaso valor añadido, nos encontramos con un indicador del agravamiento del déficit público y de gasto ineficiente para el capital (de ahí las peticiones de recortes desde las patronales), aunque también –de ahí su ambivalencia- tiene una función decisiva en el plano de la reproducción social, además de ser un medio de abaratamiento de los servicios sociales,  y un elemento importante de encuadramiento de una fuerza de trabajo no aprovechable en la esfera directamente productiva.

El crecimiento del tercer sector en los países capitalistas desarrollados hay que entenderlo, pues, como un mal necesario para el Capital, y una expresión del desempleo encubierto, en la medida en que funciona como paliativo a la degradación general de las condiciones de vida de la población menos competitiva (asistencialismo) y como área de encuadramiento de una parte de la población cualificada (técnicos, gestores, animadores, etc.) que encuentran en el tercer sector una salida de subempleo más o menos precarizado.

Precisamente, porque el tercer sector es un dispositivo de atenuación de los desequilibrios sociales, se presenta como una forma problemática de financiación de la paz social pues si, por una parte, contribuye a abaratar los servicios de asistencia social y la producción de entretenimiento, además de constituir una base de fidelización de una masa de población (la directamente asistida y la «asistente», que encuentra su medio de vida en esa forma asalariada), por otra, no puede evitar aparecer como un factor de gasto social ineficiente, ya que la parte de riqueza social que se transfiera a esas actividades tendrá un impacto directo sobre la masa de capital acumulada. Eso explica las preocupaciones del capital privado por el incremento del déficit…

Mención aparte merece el voluntariado -aunque una parte del tercer sector también es trabajo voluntario, no pagado- o la recuperación de la solidaridad activa asistencial por parte del capital y el Estado, en la forma de ahorro efectivo del gasto público, mediante la aportación voluntaria y desinteresada de trabajo social no remunerado en actividades no productivas o rentables para el capital privado. Según el estudio del ATD Fourth World, a comienzos de esta década se ha evaluado entre el 8% y el 14% del PIB de diferentes países la aportación del trabajo voluntario.

Aunque no contemplados en el ámbito del denominado tercer sector, pero también partícipes indirectos en éste, a través de los programas de formación y, especialmente, en razón a su propia naturaleza, están los sindicatos, así como otras instituciones de representación y gestión (asociaciones de vecinos). Los aparatos sindicales, como instituciones integradas en el sistema de representación y gestión de la fuerza de trabajo, constituyen en sí mismos un modo de empleo. ¿Cuántas personas, entre profesionales de la representación (burócratas) y empleados (administrativos), dependen económicamente de los sindicatos?, ¿cuál es el número de beneficiarios de las prebendas que generan los diferentes niveles de representación (horas sindicales) y que representan una oportunidad profesional para antiguos obreros que dejan la planta de producción para vegetar en los despachos y en el compadreo con los directivos de las empresas? ¿No se trata, por lo demás, de un sector social, cuantitativamente relevante cuyos intereses económicos y profesionales dependen directamente vinculados al Estado (subvenciones) y a la estructura de representación vinculada a la nueva organización del trabajo que, hegemonizada por el capital, se deriva de la reestructuración productiva de los años ochenta? ¿A quien puede sorprender, por tanto, el consenso productivo y el alineamiento de los sindicatos mayoritarios con el frente del orden capitalista?

Precarizados sí, pero ¿qué perecarización?

Precarización es un vocablo que ha hecho fortuna en la literatura izquierdista, aunque el uso abusivo de la palabra ha llevado a un creciente oscurecimiento del concepto. ¿A qué nos referimos exactamente cuando decimos precarización? ¿Nos estamos refiriendo a las condiciones jurídicas de contratación (a su temporalidad, informalidad o inexistencia)?¿A la reducción de los salarios de jóvenes y mujeres en las nuevas contrataciones (doble escala salarial), respecto a los salarios de los viejos/ hombres asalariados? ¿Las condiciones laborales de los jornaleros? ¿La de los inmigrantes? ¿Al subempleo? ¿La situación asociada a los empleos menos pagados?, etc. Quizás a todo ello a la vez, aunque el exceso de generalización que comporta el término precarización hace necesaria la matización y el análisis del fenómeno si queremos entender el carácter ambiguo y hasta contradictorio del término.

Desde luego, se puede considerar la precarización como una tendencia del régimen asalariado encaminada a desarticular la agregación de la población trabajadora heredada del pasado, y a evitar su eventual recomposición. En este sentido, los mecanismos puestos en marcha son de todo tipo: jurídico-contractuales, técnicos (organización jerarquizada del trabajo y las tareas) y remunerativos (disgregación y discriminación salarial). Sin embargo, quedarse ahí serviría de muy poco.

Por otro lado, asociar precarización a inestabilidad/dificultad a la hora de acceder a los medios y recursos para garantizar las condiciones de existencia de los individuos avanza en el terreno de la realidad existencial de la gente y, en este sentido, es el que se debería profundizar para evitar generalizaciones, así como para desentrañar los dispositivos puestos en pie desde las instituciones para paliar, e incluso recuperar, el deterioro rampante de las condiciones de vida de una parte de la población asalariada.

No es lo mismo inmigrante (con papeles/contrato) que el sin papeles, ni el inmigrante con contrato que el autóctono, ni la precarización de los jornaleros andaluces, las mujeres de baja cualificación o los hombres parados mayores de cuarenta años puede compararse con la precarización de los becarios e investigadores académicos o la precarización deseada de los profesionales de alta cualificación (informáticos, consultores, artistas y creativos). Tampoco con el/la joven que, gozando de una beca de intercambio universitario, trabaja temporalmente en el sector servicios para obtener un poco de dinero con el que complementar la beca y alargar una estancia provisional en otro país. Son esas diferencias las que marcan la línea de disgregación real de la tendencia que afecta a la población precarizada.

Además, y es otra de las líneas de análisis que hay que tener en cuenta, la precarización no afecta solamente al proceso productivo, sino a todo el ámbito de la reproducción y los servicios. Y aquí entraría la estrategia de expropiación que supone la privatización o mercantilización de bienes comunes, como el agua o el territorio (espacio público privatizado) y el papel que representa la izquierda institucional consagrando el precio de tales bienes (nueva cultura del agua, por ejemplo).

Esta capacidad de generar una gran variedad de situaciones de hecho es lo que ha dado flexibilidad y versatilidad al sistema de reproducción social capitalista en su fase actual en las regiones hegemónicas euro-norteamericanas, mientras exporta las formas de agregación productiva fordista hacia los países de nueva industrialización. Y es en las contradicciones generadas en ese contexto de flexibilidad y mecanismos de contención de la precarización en las que nos movemos.

Por eso constatar la tendencia a la precarización sería sólo una parte del problema si no se abordan también los paliativos o contratendencias que, como en el caso de los fondos europeos o el denominado tercer sector es necesario elucidar, precisamente para señalar sus limitaciones y, en consecuencia, unas eventuales líneas de intervención.

Renovar el consenso productivo y relanzar los beneficios del Capital

De los mecanismos y estrategias de financiación para garantizar la gobernabilidad y la paz social mencionados más arriba puede decirse que se trata de una especie de pacto social tácito que, al concernir fundamentalmente al terreno de la reproducción (asistencia social, producción cultural, negocio del entretenimiento, servicios personales, etc.), aparece como un factor complementario del pacto social que sustenta el consenso productivo, en la medida que actúa como contratendencia a la dinámica de deterioro social que se deriva del consenso productivo.

La aceleración del ciclo de negocio señala, igualmente, un acortamiento tendencial en el ciclo de acumulación del capital que exige una profundización en las reformas hasta ahora llevadas a cabo en el mercado de trabajo. Desde diversas instancias del Gobierno, patronal y sindicatos se invoca la necesidad de un nuevo pacto por la competitividad que garantice una cuota de acumulación para que las empresas sean «competitivas».

Otros dos aspectos cruciales de la intervención sobre el régimen asalariado son el abaratamiento de los despidos (las indemnizaciones y la agilización de los trámites) y la reducción de las cotizaciones patronales a la Seguridad Social. Una vez más el consenso productivo se puso en marcha y el secretario general de CCOO, en una intervención en la FAES, fundación del PP presidida por Aznar, manifestaba su predisposición a negociar que parte de los excedentes que acumula la Seguridad Social sirvieran para la financiación de una rebaja de las cotizaciones sociales.

El abaratamiento del despido ya fue firmado por los sindicatos en 1997 (33 días por año trabajado), pero la patronal exige una nueva reducción, de acuerdo con las recomendaciones de la OCDE. Por si no hubiera bastante, el consenso productivo de patronal y sindicatos se hizo patente, una vez más, al aceptar éstos contenciones salariales en las negociaciones de los convenios a cambio de que las empresas aumenten sus inversiones en I+D+i. En resumidas cuentas, el consenso productivo, en la medida en que legitima y da cobertura práctica a las deslocalizaciones, también contribuye a precarizar las condiciones de trabajo del sector «garantizado» de la clase trabajadora (funcionariado, trabajadores sindicados, etc.) y de la que es una prueba la tendencia a la disminución del salario real (e incluso el nominal para nuevas contrataciones) que, en el plano general, se hace patente en la caída de la participación de los salarios en la renta nacional.

Desde luego, los límites de estas líneas de actuación no se encuentran en la voluntad particular de los integrantes del consenso productivo sustentado por las fuerzas gestoras del capital y la población asalariada encuadrada en los sindicatos, sino en las posibilidades de mantenimiento de ese consenso productivo frente a los intereses del resto de población trabajadora. Y ahí es donde entran en juego los paliativos de la paz social subvencionada de que se hablaba anteriormente; una paz social cuyo coste de equilibrio repercute sobre el déficit público y que se nutre de mecanismos monetarios de peligrosos efectos ocultos, como es el caso de esa bomba de relojería que es el endeudamiento privado, que alcanza al 70% del PIB (a finales de 2007 había aumentado hasta cerca del 90%).

La política seguida en estos años de dinero barato para vivir del crédito (hipotecario, créditos al consumo, etc.) ha servido para ocultar y diferir en el tiempo la disminución real de los ingresos salariales y de los ahorros acumulados por la población trabajadora.

Por supuesto, podría aducirse desde la economía política que los márgenes de intervención en el sentido de atajar la burbuja del endeudamiento son considerables; dicho en otras palabras, en las sociedades opulentas del centro capitalista en que vivimos, existen unos márgenes amplios de empobrecimiento de una parte de la población sin que conlleve necesariamente una convulsión social; no obstante, la cuestión es cómo apurar esos márgenes de empobrecimiento sin que haya una caída del consumo, variable fundamental del crecimiento en la economía capitalista.

Claro que la respuesta no está en las categorías de la economía política sino, precisamente, en la crítica práctica de la economía política. De ahí la necesidad de prestar una especial atención a los mecanismos de contención puestos en pie por la política económica para hacer frente, precisamente, a una eventual crítica práctica de la economía política. Pues, a fin de cuentas, es en las limitaciones materiales de esas iniciativas de contención que configuran las políticas socioeconómicas de los gobiernos capitalistas donde se evidencian las líneas de fisura y, por tanto, las posibilidades reales de la intervención en un sentido transformador de las relaciones sociales.

notas:
(1) A los pocos días de la catástrofe del Prestige, con la aprobación de las primeras subvenciones, las cofradías de pescadores empezaban a desvincularse del movimiento de protesta, pues los pescadores ganaban más con el subsidio que les otorgaban los caciques gestores de los fondos públicos que saliendo a faenar.
(2) Estado de Bienestar.

extraído de la revista Ekintza Zuzena nº35

fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article464