Plan ciudadano para actuar en caso de accidente nuclear

Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) Cátedra de Biología Evolutiva (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba)

Autor: Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo, Colaboraron: Nayla Azzinnari (Revisión) , Alejandro Noriega (Apoyo Gráfico)

Capítulo I

Introducción

1. ¿Cuántas instalaciones nucleares peligrosas existen en argentina?

En Argentina existen varias instalaciones nucleares que tienen materiales y residuos radiactivos¿Cuántas instalaciones nucleares peligrosas existen en Argentina? de alta actividad cuya liberación al ambiente por accidente interno, impacto de avión comercial de gran porte, acto terrorista u otra razón podrían afectar en forma negativa a las personas, otros seres vivos y el ambiente [9]. De acuerdo a la cantidad de material radiactivo de alta actividad que contienen las hemos agrupado en tres categorías: Categoría 1 (riesgo alto), Categoría 2 (riesgo medio) y Categoría 3 (riesgo menor).

Categoría 1 (riesgo alto). Reactores nucleares de potencia. Cada central tiene grandes cantidades de materiales altamente radiactivos en su reactor y además en el depósito de combustible nuclear agotado (ubicado fuera del reactor). En Argentina operan dos centrales nucleares, Embalse en la provincia de Córdoba y Atucha I en Lima, provincia de Buenos Aires. Luego se agregarán en Lima los reactores Atucha II y Carem 25 (ambos en construcción) [13].

Categoría 2 (riesgo medio). Depósitos de residuos radiactivos de distinto nivel. Tienen almacenadas cantidades significativas de residuos radiactivos aunque en una cantidad inferior a la suma de residuos radiactivos presentes en los reactores de potencia. Estos depósitos se encuentran en el Área de Gestión Ezeiza (AGE) ubicada en el Centro Atómico de Ezeiza (CAE). El AGE tiene una planta de tratamiento y acondicionamiento de residuos sólidos de baja actividad, un sistema de disposición final para residuos radiactivos sólidos, un sistema de disposición final de residuos líquidos, un sistema de disposición final de residuos sólidos estructurales, un depósito interno para fuentes y residuos sólidos de media actividad y un depósito húmedo de almacenamiento, también interino, de combustibles gastados de reactores de investigación.

Categoría 3 (riesgo menor). Reactores nucleares de investigación. Comparados con las centrales nucleares de potencia tienen cantidades significativamente menores de materiales altamente radiactivos en el corazón del reactor. También suelen tener un depósito de combustible nuclear agotado (generalmente dentro del edificio que aloja al reactor). En Argentina operan seis reactores de investigación: el RA-0 ubicado en Córdoba (Ciudad Universitaria); el RA-1 situado en el Centro Atómico Constituyentes (CAC), en San Martín, provincia de Buenos Aires; el RA-3 ubicado en el Centro Atómico Ezeiza (CAE), en Ezeiza, Buenos Aires; el RA-4 localizado en la Universidad Nacional de Rosario, provincia de Santa Fe; el RA-6 situado en el Centro Atómico Bariloche (CAB), en la provincia de Río Negro, y el RA-8 ubicado en el Centro Tecnológico de Pilcaniyeu en la provincia de Río Negro [14].

Si los reactores nucleares Atucha I y Embalse sufrieran accidentes nivel 7 en la escala del INES –el peor posible, ver abajo- sus efectos negativos podrían extenderse sobre varias provincias de Argentina pero también afectar a Uruguay (más cercano a Atucha I) y Chile (más cercano a Embalse).

2. Cualquier instalación nuclear que tenga residuos altamente radiactivos puede sufrir accidente grave.

Todas estas instalaciones pueden sufrir un accidente nuclear grave con liberación masiva de materiales altamente radiactivos aunque tengan sistemas de seguridad. Ninguna tecnología está exenta de sufrir el peor accidente posible. Cuando ocurre un accidente mayor se liberan al ambiente cócteles de radioisótopos (cientos de distintos radioisótopos). Entre los más peligrosos se encuentran Estroncio-90, Cesio-137, Iodo-131 y Plutonio-239.

En Argentina ya se han registrado accidentes nucleares graves en reactores e instalaciones y la mayor parte se mantuvo en secreto.

3. El uso de la escala INES para clasificar los accidentes nucleares.

Por más seguras que sean las centrales nucleares de potencia, como Atucha I y Embalse, cualquier reactor puede sufrir incidentes y accidentes. Desde 1990 la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES), del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), los clasifica de 0 a 7:

Nivel 7: “Accidente  evento mayor”
Nivel 6: “Accidente o evento serio”
Nivel 5: “Accidente o evento de consecuencias amplias”
Nivel 4: “Accidente o evento de consecuencias locales”
Nivel 3: “Incidente serio”
Nivel 2: “Incidente”
Nivel 1: “Anomalía”
Nivel 0: “Desvío (sin significado de seguridad)”

“Accidente nuclear” alude al resultado de fallas humanas y tecnológicas registradas en el interior de los reactores, depósitos e instalaciones asociadas. “Evento nuclear” es más amplio. Comprende tanto los accidentes nucleares (ya mencionados) como las consecuencias generadas por terremoto, ataque terrorista y otras causas externas. Por razones prácticas, cada vez que utilicemos la palabra “accidentes” también nos estaremos refiriendo a eventos.

Se debe tener presente que tanto en Atucha I como Embalse existen tres posibilidades de accidente:

Posibilidad 1: accidente nivel “4”, “5”, “6” o “7” en el reactor nuclear, su sistema de refrigeración y demás instalaciones asociadas.

Posibilidad 2: accidente nivel “4”, “5”, “6” o “7” en el depósito de combustible nuclear agotado que se encuentra próximo al reactor y sus instalaciones, donde se acumulan las barras de combustible que produjo hasta ese momento el funcionamiento del reactor.

Posibilidad 3: accidente nivel “4”, “5”, “6” o “7”, simultáneo, en el reactor y sus instalaciones asociadas y en el depósito de combustible nuclear agotado.

El Plan Ciudadano asume que el gobierno de Argentina dirá la verdad sobre el accidente, sin minimizarlo y sin ocultar información. Por eso es tan importante tener un organismo regulador independiente de CNEA y NASA, algo que no ocurre en la actualidad con la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN).

Ningún cálculo de probabilidades de accidente nuclear impide que tales accidentes ocurran. Cualquier tipo de reactor puede sufrir el peor evento posible. Aunque sus responsables lo nieguen.

4. ¿Cuáles son las posibles causas externas de accidente nuclear?

1) Inundaciones.
2) Vientos extremadamente fuertes (por ejemplo tornados, huracanes).
3) Condiciones climáticas extremas que pudieran afectar el normal funcionamiento de las plantas y sus instalaciones, incluidos los motores de las bombas de refrigeración de emergencia (por ejemplo temperaturas extremadamente altas o bajas).
4) Condiciones climáticas extremas que afecten la disponibilidad de agua de refrigeración (descenso del nivel de agua del lago, caso Embalse; disminución del caudal del río Paraná, caso Atucha I).
5) Impacto de avión.
6) Condiciones electromagnéticas adversas en el ambiente (por ejemplo interferencia electromagnética, pulsos electromagnéticos).
7) Bombardeo (durante conflictos bélicos).
8) Terremoto (cuando las barreras de protección y la totalidad de las instalaciones de la central nuclear sufren un terremoto y réplicas para los cuales no están preparadas).
9) Accidentes en instalaciones próximas, no nucleares.
10) Actos terroristas.
11) Tsunami por causa no sísmica (océano Atlántico en el caso de Atucha I).
12) Colapso en la provisión de combustible, energía eléctrica y otros insumos críticos.
13) Actividad volcánica (Córdoba y Buenos Aires quedarían exentas de este riesgo).
14) Combinación de dos o más causas que ocurran al mismo tiempo o en forma secuenciada [6].

5. ¿Cuáles son las posibles causas internas de accidente nuclear?

1) Fallas humanas en las decisiones (por acción, por omisión).
2) Fallas humanas en el comportamiento de los operadores (que puede resultar de fallas en la periódica evaluación psicofísica del personal que opera las plantas).
3) Fallas de diseño del reactor y sus instalaciones.
4) Fallas de diseño en los depósitos de combustible agotado.
5) Problemas de construcción y de manufactura de elementos.
6) Defectos en los materiales.
7) Fallas en los equipos, componentes y sistemas.
8) Crisis en la disponibilidad de personal especializado.
9) Sabotaje interno deliberado o realizado por personas con trastornos psicológicos.
10) Combinación de dos o más causas que actúen al mismo tiempo o en forma sucesiva [6].

Puede ocurrir que el accidente nuclear sea el resultado de causas internas y externas que ocurran al mismo tiempo o en forma secuenciada.

6. ¿Hasta dónde pueden llegar los efectos en caso de accidente?

En caso de accidente nuclear grave, el radio alrededor del reactor o depósito de residuos ¿Hasta dónde pueden llegar los efectos en caso de accidente?altamente radiactivos variará de acuerdo a la gravedad de la descarga de material radiactivo al ambiente. Dado que no pueden preverse las condiciones meteorológicas ni antes ni durante el potencial accidente nuclear, se considera que ese impacto alrededor de la central es circular.

Los accidentes con explosiones químicas e incendios favorecen la migración vertical de los radioisótopos pues el aire caliente eleva los contaminantes (fenómeno convectivo). Los vientos en tanto favorecen su dispersión horizontal [7]. La existencia de inversiones térmicas de superficie, frecuentes en Córdoba durante el otoño y el invierno crea “tapones de aire caliente” que impiden la migración en altura de contaminantes y aumenta su concentración a menor altura [8]. Esto puede aumentar las consecuencias locales de un accidente nuclear grave.

Frente al peor accidente posible (7 en la escala del INES) el área circular expuesta a niveles de radiación por encima del fondo natural, incluso a valores muy altos, queda definida por un radio de hasta 500-700 kilómetros [1].

En el Mapa adjunto se han representado los eventuales impactos circulares para radios de 500 y 700 kilómetros alrededor de Embalse y Atucha I.

Para los reactores de investigación y el depósito de residuos radiactivos de Ezeiza (AEG-CAE) no se marcaron las áreas de impacto. Solo se indica el lugar donde están instalados.

En caso de accidente nuclear, la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina (ARN) y otros organismos del Estado establecerán su nivel de gravedad (escala INES) y el área geográfica afectada para que sus pobladores apliquen las consignas.

Donde sea posible, las autoridades deberán instalar sirenas de aviso a la población pero difundiendo previamente el significado de sus sonidos.

7. Todos debemos estar preparados.

Cualquier instalación nuclear que contenga residuos altamente radiactivos puede sufrir un accidente grave. No importa su tecnología, quienes la operen ni donde se encuentre ubicada. Por eso lo mejor es estar preparados.

Para colaborar con esa preparación elaboramos un Plan Ciudadano con consignas prácticas [10].

Decidimos distribuir este Plan Ciudadano en Argentina porque el gobierno de Argentina y las distintas provincias –en particular Córdoba y Buenos Aires- no instruyeron a la población para que actúe ante un accidente o evento nuclear en reactores y depósitos de materiales altamente radiactivos.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) solo realizan simulacros de accidente nuclear, menor, en un radio de 10 kilómetros alrededor de Atucha I y Embalse. Instruyen a las poblaciones residentes cerca de las centrales pero dejan sin preparar a los millones de personas que viven afuera de ese radio [2].

Cuando las personas desconocen cómo actuar ante un accidente nuclear, quedan más expuestas a la radiación ionizante y a los materiales radiactivos, lo que puede afectar gravemente su salud.

Aunque esperamos que en Argentina no se registre un grave accidente nuclear, esa posibilidad existe. De allí que necesitemos estar preparados.

Los gobiernos de las provincias de Buenos Aires y Córdoba –donde están localizadas ambas centrales nucleares- tampoco prepararon a sus ciudadanos. Algo similar ha ocurrido con provincias vecinas a Córdoba y Buenos Aires [3].

En Uruguay la Dirección Nacional de Energía y las áreas de salud deberían preparar a los ciudadanos para que se protejan ante un accidente nuclear en Atucha I [4]. Sería recomendable que también lo hicieran las autoridades nucleares y de salud en Chile por su relativa proximidad con la central nuclear de Embalse en Córdoba. Ante un accidente nuclear grave con descarga de materiales radiactivos en altura, la cordillera de los Andes no es una barrera inexpugnable. Además se podrían contaminar los glaciares andinos que proveen de agua potable a ambos países.

En caso de accidente ¿cómo se trataría a las personas enfermas por radiación? En Argentina la Nación y los gobiernos provinciales –en especial los de Córdoba y Buenos Aires- no han desarrollado una infraestructura hospitalaria específica y capacidad médica de emergencia para actuar ante un accidente nuclear mayor que produjera gran cantidad de víctimas por contaminación radiactiva [10]. Esta situación debe revertirse lo antes posible.

Para que el Plan Ciudadano sea efectivo, los individuos, las familias y las instituciones deben leerlo periódicamente y familiarizarse con su contenido y muy especialmente con las consignas. Es deseable que en cada familia o institución se hagan encuentros para discutir este tema y hacer simulacros.

Copias de este documento deben estar disponibles en distintos lugares de los hogares e instituciones. La parte del documento con consignas puede reproducirse separadamente y ser colocada, protegida del agua, del Sol y del roce mecánico, en lugares fácilmente visibles.

Nuestro trabajo tiene una limitación: para que funcione es necesario que el gobierno avise públicamente cuándo ocurre un accidente, cuál es su gravedad de acuerdo a la escala INES y hasta dónde llegan sus efectos.
 
8. No hay ningún valor inocuo de radiación ionizante.

La radiación no se ve, no se huele ni se palpa. Cuando decimos “radiación” producida por un accidente se trata en realidad de materiales radiactivos, y de la radiación ionizante que estos producen (partículas Alfa, partículas Beta, radiación Gamma). Entre ellos hay materiales radiactivos que se “descomponen” más rápidamente y materiales radiactivos que siguen siendo peligrosos durante más de 240.000 años (como el Plutonio 239).

Todos los seres vivos están expuestos a la radiación natural de fondo producida por los radioisótopos naturales contenidos dentro del organismo, por la radiación procedente de los materiales radiactivos que están en las rocas, el suelo, el aire y los materiales de construcción, y por la radiación cósmica. La operación de las centrales nucleares, con sus descargas rutinarias, y los accidentes nucleares (como Chernobyl o Fukushima), “agregan” más materiales radiactivos (radioisótopos artificiales, distintos a los naturales) y más radiación (esos radioisótopos artificiales suelen ser más radiactivos que los naturales).

Debe quedar claro que para las células, los tejidos, los órganos y los organismos completos no hay ningún valor de radiación ionizante que sea inofensivo. Cualquier valor de radiación representa un riesgo. La mayor parte de los efectos no son inmediatos, sino que tardan años en manifestarse. Incluso la radiación natural de fondo plantea riesgos, pero son comparativamente menores y además no podemos evitarla. Los reactores y las instalaciones nucleares, en cambio, nos “imponen” más radioisótopos y radiación, y se “suman”, con características mucho más peligrosas, a la radiación natural de fondo.

Como no hay ningún valor seguro de radiación ionizante se creó la llamada “dosis aceptable” y por lo tanto “límites aceptables” de radiación. Cuando la radiación medida está “por debajo de la dosis aceptable” no quiere decir que sea inocua, sino que las enfermedades y muertes que ella provoca –porque toda dosis de radiación es potencialmente dañina- se consideran “aceptables”. Los organismos que establecieron estos límites, indispensables para que se desarrolle la actividad nuclear, son BEIR, UNSCEAR e ICRP.

Debe recordarse que los radioisótopos artificiales descargados rutinariamente por cualquier reactor nuclear de potencia, incluidas Atucha I y Embalse, también pueden dañar al ser humano y otros organismos vivos. Cada día las centrales descargan pequeñas dosis de decenas de radioisótopos diferentes al aire, el agua y el suelo. Un estudio reciente realizado en Alemania sobre niños de hasta 5 años que habitan a distintas distancias de 16 centrales nucleares demostró que quienes vivían dentro de un radio de 5 kilómetros tenían 1,6 veces más cánceres sólidos y 2,2 veces más leucemias (1980-2003). La investigación fue originalmente encargada por el gobierno de Alemania y publicada en 2008 [11]. Sugestivamente, en Argentina no se han realizado estudios epídemiológicos independientes ni en las zona de Embalse ni en la zona de Atucha.

Cuando un accidente o evento nuclear libera materiales radiactivos al ambiente, las partículas radiactivas (micropartículas, nanopartículas) pueden desplazarse por aire cientos y miles de kilómetros. Por eso la contaminación del aire producida por Fukushima I en Japón llegó a lugares tan distantes como Gran Bretaña o Estados Unidos. Para que esa radiación dañina deje de serlo es preciso esperar a que los materiales radiactivos “decaigan” (se transformen en otros materiales radiactivos o en un material estable no radiactivo). Esto depende de los radioisótopos (cada uno tiene su propia vida media) y de la cantidad de material radiactivo que se encuentre en un lugar determinado.

La mejor forma de conocer el impacto que se está produciendo en un lugar cualquiera por causa de un accidente nuclear es medir la radiación en aire, suelo y agua y determinar si las lecturas están o no por encima de los valores naturales de fondo. Cualquier aumento, por pequeño que sea, implica un aumento en el riesgo (aunque las cifras sean inferiores a las “dosis aceptadas”).

Lamentablemente los radioisótopos liberados en los ambientes naturales de la Tierra, cultivos y océanos pueden ser concentrados por los organismos vivos. Esto quiere decir que aunque la concentración de Estroncio-90 en agua sea baja, por ejemplo, los organismos vivos (la llamada “cadena alimentaria”) pueden aumentar su concentración 1.900 veces o más [12].

En Argentina no se realizan monitoreos independientes y continuos para conocer el impacto ambiental que están produciendo Atucha I y Embalse. Además los gobiernos provinciales de Córdoba y Buenos Aires no controlan y el único organismo nacional de fiscalización, la ARN, está comprometido con el programa nuclear.

9. Los ciudadanos somos quienes debemos decidir.

Lo que sucedió y sigue ocurriendo en Fukushima I debería servirnos de lección. Los 31 países que optaron por la tecnología nuclear de potencia pueden recapacitar (Alemania ya lo está haciendo) y las naciones que aún no la desarrollaron –más de 160- están a tiempo de privilegiar otras formas fuentes menos peligrosas además de incrementar la eficiencia energética y el ahorro.

Desde FUNAM rechazamos la entrada en operación de las centrales nucleares de Atucha II y Carem 25 en la provincia de Buenos Aires (ambas en construcción), la extensión de la vida útil de la central nuclear de Embalse en Córdoba y los proyectos para construir un reactor Carem 150 en Formosa y Atucha III en Buenos Aires.

Responsabilizamos a las autoridades nucleares de la nación y a los gobiernos provinciales involucrados por haber desarrollado y permitido un programa nuclear violatorio de normas vigentes, inconsulto, caro y extremadamente peligroso que provee menos del 7% de toda la energía eléctrica consumida en Argentina [5].

Por eso reclamamos que -hasta tanto se desactiven las centrales nucleares de potencia- estemos protegidos por un Plan Ciudadano y sus consignas.

Para ello los gobiernos de Argentina, Uruguay y Chile podrán tomar como propio este Plan. Hasta tanto lo adopten (o hagan planes propios) los ciudadanos tendremos el nuestro.

10. Referencias.
[1] Los radios han sido derivados de accidentes conocidos, principalmente Chernobyl y Fukushima. En Chernobyl el área contaminada, crítica, se extendió hasta un radio de 500 kilómetros que incluye un área de exclusión, interna y deshabitada, de hasta 30 kilómetros (IAEA. 2011. “Frequently asked Chernobyl questions”. IAEA, Newscenter, 4 p. Ver: http://www.iaea.org/newscenter/features/chernobyl-15/cherno-faq.shtml). Puede considerarse arbitrariamente como área de impacto toda el área barrida por la pluma de contaminación donde los materiales radiactivos diseminados han generado valores que se encuentran por encima del fondo radiactivo natural correspondiente a cada punto de medición. Con este criterio el área de impacto se expande notablemente. La Scottish Environment Protection Agency (SEPA) encontró, en el Reino Unido, niveles bajos de Iodo-131 en aire que los investigadores atribuyeron al accidente de Fukushima. Las muestras procedían de la ciudad de Glasgow. Hallazgos similares en Oxfordshire fueron reportados por la Health Protection Agency (HPA). Fuentes: AP/Kyodo News, 29 March 2011, “Japan radioactivity found in UK”; The Telegraph, UK, 31 March 2011, “Japan nuclear crisis: radioactive particles in Britain. Low levels of radioactive iodine believed to be from the damaged Fukushima nuclear plant in Japan have been detected in Britain”. En Japón valores muy altos de Iodo-131 se encontraron en la ciudad de Tokyo, a 250 kilómetros de distancia. En base al área de impacto reconocida para Chernobyl por la IAEA (500 kilómetros), a la existencia de impactos fuera de esta franja y a los impactos derivados del accidente de Fukushima consideramos dos radios de mayor impacto ante un accidente grave: un primer radio de hasta 500 kilómetros, con impacto crítico, y un área expandida de hasta 700 kilómetros con impacto subcrítico. Esto no quiere decir que fuera de dichos radios no existan impactos, pero es necesario definir una zona mínima donde la preparación ante accidente debe ser más rigurosa.

[2] La ARN y otros organismos públicos de la Nación y las provincias de Córdoba y Buenos Aires no han distribuido consignas porque no quieren alarmar a la población. Además, porque al implementar un Plan Ciudadano aplicable 500 a 700 kilómetros alrededor de cada central nuclear de potencia equivale a reconocer algo obvio, que ese grave accidente puede ocurrir. Con silencio y omisión, además de mensajes tranquilizadores pero sin asidero técnico, niegan la realidad para que no peligre el programa nuclear ni la construcción de nuevas centrales de potencia. Fukushima cambió por completo el escenario nuclear internacional y está empezando a ocurrir lo mismo en Argentina aunque las autoridades nucleares hayan privilegiado –por ahora- el silencio.

[3] FUNAM presentó al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, una nota donde se le expuso la indefensión a que estaba sometida la población por falta de Plan Ciudadano, y se le adjuntó una copia del plan elaborado por FUNAM y la Cátedra de Biología Evolutiva Humana (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba). La nota ingresó el 26 de noviembre de 2010 y nunca fue respondida. Ni siquiera cuando ocurrieron los accidentes de Fukushima.

[4] Es importante mencionar que Uruguay pretende tener su propio desarrollo nuclear pero no ha desarrollado planes ciudadanos para que sus ciudadanos estén preparados ante eventuales accidentes graves en Atucha I (Presidencia de la República. 2011. “Energía atómica en Uruguay”. Comunicado de Prensa de la Presidencia de la República, Uruguay. Ver: www.presidencia.gob.uy).

[5] Squassoni, C. 2009. “Energía nuclear: renacimiento en América Latina”. NPS, No Proliferación para la Seguridad Global, 2 p.

[6] Listados elaborados en base a enumeraciones menos extensas publicadas por M. Schneider; G. Kastchiev; S. Kurth; D. Lochbaum; E. Lyman & M. Sailer. 2007. “Residual risk. An account of events in nuclear power plants since the Chernobyl accident in 1996”. The Greens, European Alliance, Germany, 111 p.

[7] En los fenómenos de dispersión es muy importante tener en cuenta que la concentración de contaminantes disminuye a medida que aumenta la distancia desde la fuente. En el caso de los materiales radiactivos actúa además la vida media correspondiente a cada radioisótopo, por lo cual -durante el proceso de desplazamiento- “n” radioisótopos se transforman en otros radioisótopos, y “n” radioisótopos pueden decaer hasta transformarse en isótopos no radiactivos. El “efecto Petkau” determina sin embargo que aún las bajas dosis registradas a considerable distancia del accidente nuclear agregan riesgo biológico. Cualquier incremento del fondo radiactivo natural implica un aumento de ese riesgo.

[8] Ocurren principalmente en días claros, sin nubes y fríos. Las inversiones térmicas de superficie empiezan durante el atardecer, se mantienen por la noche y se prolongan en la mañana. Las temperaturas más altas del mediodía suelen “romper” esas inversiones. Los “tapones de aire caliente” creados por las inversiones térmicas de superficie suelen concentrar los contaminantes del aire a menor altura, entre el nivel del suelo y el nivel donde finaliza la capa de inversión. Ello agrava los efectos de un accidente o evento nuclear en las zonas próximas a las centrales. Cuando estas inversiones no son “rotas” por la mayor insolación y temperatura del mediodía los “tapones de aire caliente” pueden mantenerse más tiempo.

[9] Estos son los efectos producidos en el ser humano como consecuencia, por ejemplo, de accidentes que liberen materiales radiactivos artificiales. No incluyen los efectos químicos de los radioisótopos:

[a] Exposición por encima del fondo radiactivo natural (>2,4 mSv/año). En general sin síntomas perceptibles a nivel externo. Efectos de largo plazo (como cáncer y mutaciones hereditarias).
[b] Algunos centenares de milisieverts (mSv). Posibles náuseas y fiebre (pasajeras).  Efectos de largo plazo (como cáncer y mutaciones hereditarias).
[c] Entre 1.000 y 2.000 milisieverts. Síntomas notables. Vómitos, fiebre, cansancio. Efectos de plazo variable. Cáncer, malformaciones.
[d] Entre 2.000 y 4.000 milisieverts. Síntomas graves. Vómitos, fiebre, trastornos digestivos, hemorragias, caída del cabello. Efectos de plazo variable. Cáncer, malformaciones. Otras enfermedades.
[e] Entre 4.000 y 10.000 milisieverts. A los síntomas anteriores se agregan daños neurológicos que producen vértigo y desorientación. Aproximadamente el 50% de una población expuesta a esta dosis puede morir. Desarrollo de cáncer y malformaciones en los sobrevivientes. Otras enfermedades.
[f] Superior a 10.000 milisieverts. Muerte.
El Sievert (Sv) es la unidad de “dosis equivalente” y de “dosis efectiva”. Un Sv es igual a 1 Joule por Kilogramo. 1 Sv = 1.000 mSv.

[10] Estas consignas fueron elaboradas en base al Plan Ciudadano elaborado por FUNAM (varias versiones, la más reciente de 2010). Se agregaron elementos tomados de los siguientes documentos:

[a] Municipalidad de Zárate. Sin fecha. “Educación para la emergencia. Emergencia por contaminación del aire”. Municipalidad de Zárate, Buenos Aires, 8 p. Este documento lleva la firma de Omar E. Agatiello, Coordinador de la Junta Municipal de Defensa Civil. Sus consignas tienen errores técnicos (dosis de ioduro de potasio por ejemplo). Omite indicar que el Iodo estable solo es efectivo para bloquear el Iodo-131 y que no protege de la radiación ionizante. Tampoco cita contraindicaciones para el uso de Ioduro de Potasio.
[b] Pacific Health Sciences. 2011. “Potasium iodide as a thyroid blocking agent in radiation emergencies”. Pacific Health Sciences, Malibu, California, 4 p.
[c] Radnet. 2011. “Section 6: Radiation Protection Guidelines”. The Davistown Mueum, Hulls Cove, USA, 25 p. Ver: htto://www.davistownmuseum.org/cbm/Rad3.html
[d] USAPHC. 2010. “Radiation exposure from nuclear power plant incidents”. U.S. Army Public Health Command (USAPHC), USA, 2 p.
[e] WHO. 1999. “Guidelines for Iodine prophylaxis following nuclear accidents. Update 1999”. Document WHO/SDE/PHE/99.6, World Health Organization, Geneva, 30 p.
[f] Zanzonico, P.B. & D.V. Becker. 2000. “Effects of time administration and dietary Iodine levels on potassium iodide (KI) blockade of thyroid irradiation by 131-I from radioactive fallout”. Health Physics Journal, Vol. 78, n° 6, pp. 660-887.
Sobre el desarrollo de infraestructura hospitalaria específica y capacidad médica de emergencia para actuar ante un accidente nuclear mayor que produjera gran cantidad de víctimas por contaminación radiactiva pueden consultarse los siguientes trabajos:
[g] Manin, J.-P. 1988. “L’hypothese de l’accident majeur: Plan ORSEC-RAD. Plan particulier d’intervention, cellules mobiles d’intervention radiologique”. En: “Actes du Colloque nucleaire, santé, securité”. Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 449- 465.
[h] Huguenard, P. 1988. “Médicine de catastrophe et risque nucleaire”. En: “Actes du Colloque nucleaire, santé, securité”. Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 467- 476.
[i] Virenque, C. 1988. “Organisation des secours et des soins d’urgence en cas d’accident radiologique ou nucleaire”. En: “Actes du Colloque nucleaire, santé, securité”. Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 477-482.
[j] Tassart, J. 1988. “Le risque nucleaire: communiquer pour une maitrise collective”. En: “Actes du Colloque nucleaire, santé, securité”. Conseil Général de Tarn & Garonne, Montauban, 21-13 Janvier 1988, pp. 483-491.

[11] Kaatsch, D.; C. Spix; I. Jung & M. Blettner. 2008. “Childhood leukemya in the vicinity of nuclear power plants in Germany”. Deutsch. Arztebl. Int., Vol 105, n° 2, pp. 192-190. Según Fairlie este estudio (denominado KiKK): a) Tiene significado estadístico sólido (valor de p = 0,0034 para todos los cánceres y p = 0,0044 para leucemias); b) Es un meta análisis; c) Es un estudio de caso control (examinó 593 casos con menos de 5 años y 1.776 controles y d) El estudio se hizo en base a estudios muy rigurosos de las distancias. Ver: Fairlie, I. 2009. “Commentary: childhood cancer near nuclear power stations”. Environmentl Health, 8, pp. 43.

[12] Odum, E. 1972. “Ecología”. Ed. Interamericana, México, 639 p.

[13] En Argentina se encuentran en operación Atucha I en Lima, provincia de Buenos Aires (CNA, Potencia Bruta: 357 MWe, Potencia Neta: 335 MWe) y la central nuclear de Embalse en Embalse (Potencia Bruta: 648 MWe, Potencia Neta: 600 MWe). En forma ilegal el gobierno nacional decidió la extensión de la vida útil del reactor Candu 6 de Embalse por 25 años. Está en construcción desde julio de 1981 –en Lima- la central Atucha II (Potencia Bruta: 719 MWe, Potencia Neta: 692 MWe). En ese mismo lugar se construye un Carem 25 (25 MWe) y está proyectada Atucha III, de 1.500 MWe, equipada con tecnología Candu. Se ubicaría aguas abajo de Atucha II. También podría instalarse una cuarta central (Atucha IV).
El proyecto del gobierno nacional es construir así el primer (o segundo) parque de centrales nucleares “concentradas” de América del Sur, que totalizaría unos 2.601 MWe (Atucha I, II y III, Carem 25). El parque de reactores de Brasil, en tanto, tendría 3.412 MWe (Angra 1, 2 y 3). La reciente crisis de Fukushima I, que mostró la peligrosidad de concentrar reactores nucleares en un área reducida, delata la inconveniencia de estos parques.

[14] En todos estos reactores (excepto el RA-6) los combustibles originales que tenían una concentración de Uranio-235 >20% se cambió a combustibles (barras cilíndricas en RA-0, RA-1 y RA-8; placa MTR en RA-3; discos en RA-4) con <20% de Uranio-235. En el RA-6 la concentración de Uranio-235 es >20%. El RA-6 tiene un combustible con una concentración de Uranio-235 del 90% (placa MTR).

Capítulo II

Plan Ciudadano para actuar  en caso de accidente nuclear

Consignas:

Los medios anuncian que ha ocurrido un accidente nuclear.  Actúe de inmediato.

Si los medios indican que ha habido “un accidente nuclear” y que “hay liberación de material radiactivo al ambiente” actúe de inmediato.

Se espera que la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y otros organismos públicos informen lo ocurrido, cuál es la zona en la cual puede registrarse el mayor impacto radiológico (distancia desde la central) y cómo evoluciona la situación.

No existen reglas fijas para estas distancias pero los accidentes nucleares ya registrados indican que el mayor impacto radiológico puede extenderse en un radio variable de hasta 500 y hasta 700 kilómetros alrededor de la central e incluso más lejos.

De acuerdo al nivel de gravedad del accidente ocurrido (“4”, “5”, “6” o “7” en la escala del INES, siendo 7 el accidente mayor) variará la cantidad y forma de desplazamiento de los materiales radiactivos que se descargaron o siguen descargando. Esa contaminación puede desplazarse por aire (siendo de gran importancia los vientos), por agua superficial (lago, río, ambos), por agua subterránea, por partículas procedentes de suelo contaminado, por alimentos o por una combinación de todas estas vías.

Dado que las condiciones meteorológicas pueden variar, con cambios en la dirección y fuerza del viento todo el año, y días calmos con “tapones de aire caliente” que atrapan los contaminantes a baja altura (sobre todo en otoño-invierno), se asume que el impacto radiológico del accidente será circular alrededor de la central nuclear, y que todas las personas ubicadas hasta cierta distancia deben poner en práctica este Plan Ciudadano.

Usted puede haber estado expuesto a materiales radiactivos contenidos en el aire, el suelo, el agua o los alimentos, que una vez ingresados a su organismo siguen descargando radiación. También puede estar expuesto a la radiación que emite el suelo, los objetos o personas contaminadas con materiales radiactivos. Los materiales radiactivos se acumulan en el organismo. La radiación que ellos producen y la radiación ionizante en general, en cambio, no se acumulan.

1. Enciérrese de inmediato.

Si se encuentra en su casa, en su trabajo o en un edificio público: quédese donde está y enciérrese en la habitación más aislada, baños por ejemplo, o si lo hubiera, en el sótano. No tome su auto porque correría riesgos y entorpecería la circulación de los vehículos de auxilio.

Si se encuentra fuera o al aire libre: entre al edificio más próximo respirando a través de un pañuelo o trapo húmedo. No se quede afuera. Allí estaría más expuesto a los riesgos. Si aún actuando con rapidez hubiera estado expuesto a la contaminación, sáquese la ropa y el calzado y colóquelos en una bolsa de plástico, llevándola luego al sitio más alejado de las personas y del ambiente habitado. Tome una ducha de agua tibia (no hirviendo) y frótese con jabón. Si usa agua procedente de un depósito que no ha estado en contacto con aire o agua contaminados, recuerde que debe conservarla para utilizarla como agua de bebida principalmente.

Si el accidente o evento ocurriera en verano, en vacaciones o durante su tiempo libre, y usted hubiese estado en malla, con la mayor parte de su cuerpo expuesto, proceda con el calzado y la ropa tal cual se indicó arriba y tome una ducha con agua tibia y frótese el cuerpo con jabón.

Si se encuentra en su vehículo: estaciónese. Detenga el motor, déjelo con los vidrios levantados (por si fuera necesario usarlo al terminar la alerta) y entre al edificio más próximo respirando a través de un pañuelo, trapo húmedo o mascarilla. No permanezca en el auto. Allí no está seguro.

Si usted vive en una zona rural: en tanto la emergencia recién comience y no haya riesgo inmediato, trate de proteger con lonas u otro material los vegetales y el forraje expuestos. Recoja el ganado que está pastando, lleve los animales a un granero o galpón cubierto y enciérrese. Si el riesgo es inmediato, omita lo anterior y manténgase a cubierto.

No ingrese a su lugar de encierro ningún elemento u objeto que haya estado a la intemperie y que pudiera estar contaminado.

Recuerde que los perros y gatos u otros animales domésticos que hubieran estado expuestos podrían contener materiales radiactivos en su pelaje.

2. Cierre todo.

Un ambiente cerrado disminuye la eventual penetración de aire contaminado con materiales radiactivos. Cierre las puertas y las ventanas. Tape las aberturas, rendijas y caños que estuvieran en contacto con el exterior utilizando trapos mojados, papel de diario, cintas adhesivas u otros materiales.

Apague todo sistema de refrigeración, calefacción, acondicionadores y extractores de aire. Tape los agujeros que tengan contacto con el exterior (ventilación de calefones por ejemplo). Cierre las cortinas. Si los vidrios de las ventanas estuvieran rotos refúgiese en habitaciones con las ventanas intactas o en baños sin ningún tipo de ventanas ni ventilación. Elija siempre el cuarto más aislado del aire exterior.

3. No vaya a buscar los chicos a la escuela.

Sus hijos e hijas estarán más seguros en la guardería, escuela, colegio o universidad que en la calle. Las maestras y profesores conocen perfectamente las consignas de seguridad: se ocuparán de ellos y los cuidarán.  Por otra parte, si usted se movilizara, se arriesgaría inútilmente y entorpecería las tareas de socorro.

4. No telefonee. Manténgase quieto.

Definitivamente no use el teléfono para que no colapse el sistema de comunicación. Las líneas telefónicas deben quedar libres para las urgencias y los socorros. Toda la información le será comunicada por radio y televisión. Manténgase quieto y lo más calmado posible.

5. Escuche la radio y la televisión.

Cuando esté en lugar seguro encienda su radio. Lo más conveniente es una radio portátil pues puede trasladarla a cualquier sitio. También puede encender su televisor si estuviera ubicado en el lugar más aislado de la vivienda o edificio. Escuche atentamente los mensajes que emiten las autoridades. La radio y la televisión le proporcionarán datos sobre la magnitud y características del accidente, evolución de la situación, sitios más afectados, dirección del viento y consignas que usted debe respetar.

6. Prepárese para resistir hasta la posible evacuación.

Prepárese para resistir encerrado la mayor cantidad de tiempo posible. No fume. Mantenga su organismo lo menos alterado posible. Solo use los alimentos que no estuvieron en contacto con el aire exterior presuntamente contaminado. Recuerde que los alimentos enlatados, los guardados en recipientes y los rodeados con filmes de polietileno u otros plásticos no pueden contaminarse con materiales radiactivos. Lo mismo sucede con bebidas que estuvieran cerradas.

Si algún alimento hubiera estado expuesto a la contaminación no lo ingrese a la vivienda o lugar de encierro. Si por razones de supervivencia debiera utilizar un alimento presuntamente contaminado, asegúrese de lavarlo con agua sin contaminar.

Solo use el agua que no haya podido recibir materiales radiactivos. Por ejemplo agua de termotanque, agua de los depósitos de inodoro, agua de botellones, líquidos contenidos en heladeras, etc. El agua de los tanques domiciliarios es relativamente segura en tanto el tanque esté aislado y no le ingrese agua de red contaminada.

De ser posible consuma alimentos ricos en antioxidantes (verduras, frutas, yogurt, pastillas antioxidantes) pues mejora dentro de su organismo el control interno de los oxidantes generados por la radiación.

Previendo una eventual escasez de alimento y agua racione lo que consume mientras dura el encierro.

Si hubiese estado expuesto a la contaminación exterior, y las indicaciones de la radio y la televisión lo sugieren, tome pastillas de Iodo (Ioduro de Potasio). Esto reduce la posibilidad de que su glándula tiroides acumule el Iodo-131 radiactivo contenido en el aire, agua o alimentos contaminados. Todas las personas –en especial mujeres embarazadas y niños- solo deben comenzar a tomar tabletas de Iodo cuando lo recomienden las autoridades. Estas son las dosis indicadas de Ioduro de Potasio.

Adultos, adolescentes y mujeres embarazadas con más de 12 años de edad: un comprimido de 130 miligramos por día.

Niños de 3 a 12 años de edad: medio comprimido por día (65 miligramos).

Niños con 1 mes a 3 años de edad: un cuarto de comprimido por día (32,5 miligramos).

Bebés, desde recién nacidos hasta el mes de edad: una octava parte de comprimido (16,25 miligramos).

Las personas con trastornos de funcionamiento de la glándula tiroides deben tomar Iodo con precaución (por ejemplo hipertiroidismo). El uso de tabletas de Iodo estable está contraindicado en los siguientes casos: hipertiroidismo activo, hipersensibilidad al Iodo, dermatitis herpetiforme y vasculitis hipocomplementémica.

A partir de su fecha de elaboración las tabletas que son mantenidas en lugares frescos y secos conservan sus propiedades por 5 años.

Recuerde que el Iodo de las tabletas solamente ayuda a protegerlo del Iodo radiactivo (Iodo-131), y que no lo protege de otros materiales radiactivos ni de la radiación ionizante.

No salga afuera aunque las condiciones le parezcan seguras. La radiación no se huele, no se ve ni puede tocarse.

7. Evacuación.

Si llegase a disponerse una evacuación, diríjase con su familia al punto de reunión o destino que indiquen las autoridades. Utilice su vehículo particular. Si no lo tuviera solicite ayuda a los vecinos que sí poseen movilidad. Ayude a las personas que requieren su apoyo (niños, personas con movilidad reducida, enfermos, ancianos).

Prepare un bolso con los elementos indispensables para un viaje corto (de unos pocos días), asegurándose que esos elementos no hayan estado expuesto al aire contaminado. Lleve toallas y jabones. Si se encuentra bajo tratamiento médico no olvide sus medicamentos. Asegúrese de tener sus documentos, tarjetas de crédito o débito si las tuviera y dinero para eventualidades.

Lleve botellas con agua que no haya estado expuesta a la contaminación. Si tiene pastillas de Iodo llévelas con usted.

Las familias que tengan lactantes deben llevar la leche en polvo que están utilizando mientras no haya estado expuesta al aire contaminado.

Ante de abandonar su hogar o el edificio donde se encuentra asegúrese de dejar todo cerrado. No deje prendidos artefactos eléctricos, ni aire acondicionado ni calefactores.

Siga las mismas precauciones que utilizó al ingresar. En la medida de lo posible desplácese sin tocar los objetos y superficies localizadas a la intemperie, y cúbrase boca y nariz con un pañuelo, con un trapo húmedo o con una mascarilla. Es recomendable llevar vestimenta que cubra todo el cuerpo y sombrero, gorra u otro elemento para cubrir parcialmente la cabeza. Si llueve es muy importante usar el paraguas pues la lluvia podría estar contaminada con materiales radiactivos.
Al desplazarse con el vehículo asegúrese de tener cerrado el aire acondicionado, ventilador o calefactor del vehículo. Cierre todas las ventanillas del auto. Mantenga la calma y maneje con cuidado.

Al llegar al sitio de evacuación las autoridades indicarán los procedimientos y podrán eventualmente medir la radiactividad en ropas, objetos y alimentos. En función de las lecturas de radiactividad le indicarán cuáles son los pasos a seguir.

8. Fin de la Alerta o Emergencia.

Cuando el riesgo de contaminación haya disminuido lo suficiente las autoridades indicarán el cese del encierro. Se considera que esto ocurre cuando el reactor o depósito de residuos radiactivos ha dejado de emitir materiales radiactivos al ambiente.

Sin embargo, recuerde que el ambiente situado fuera de su sitio de encierro puede tener contaminantes radiactivos, en especial el suelo, el agua y los alimentos expuestos, los objetos y las superficies de las construcciones. Si se desplaza muévase lentamente, no toque los objetos y superficies ni genere movimientos importantes del suelo. No se siente en el césped ni sobre el suelo, no utilice piletas de natación descubiertas ni consuma frutas y legumbres que hayan estado a la intemperie.

Si llegase a necesitar movilizarse en su auto, haberlo dejado con los vidrios levantados redujo seguramente el ingreso de contaminantes radiactivos. Al ponerlo en marcha y desplazarse hágalo con los vidrios levantados y anulada la calefacción, ventilación o aire acondicionado. Circule lo más lentamente posible para reducir la dispersión de material contaminado.

Prepárese para un eventual  accidente o evento nuclear

Asegúrese que haya copias de este documento en distintos lugares de la vivienda o institución. Pegue o coloque copias de las consignas en lugares fácilmente visibles (“Plan Ciudadano: consignas para actuar”). Deben estar protegidos del agua, del Sol y del roce mecánico.

Identifique en su casa o lugar de trabajo la habitación más aislada del aire exterior. Verifique que tenga suficiente espacio para usted y quienes pudieran acompañarlo. Asegúrese que todos conozcan la existencia de esta habitación de seguridad.

Mantenga siempre en esa habitación trapos que puedan ser humedecidos y agua. También una linterna.

Trate de tener siempre cerca un receptor de radio portátil. Verifique que tenga sus baterías en condiciones.

Si es responsable de un negocio, escuela o edificio donde normalmente hay muchas personas, adapte estas consignas de seguridad para que todos se beneficien. Identifique las habitaciones o ambientes de seguridad.

Logre un máximo aislamiento de su casa y oficina, o de la escuela y edificios públicos. Aplique burletes y otros dispositivos para frenar cualquier penetración de aire contaminado con materiales radiactivos. Mejore el cierre de puertas y ventanas. Aísle perfectamente del aire exterior su tanque de agua.

Identifique los sitios donde existen alimentos y agua que no serían contaminados por una nube radiactiva que pasase sobre la vivienda.

Tenga pastillas de Iodo (no radiactivo) para tomarlas en caso de contaminación con Iodo radiactivo. Vigile su fecha de vencimiento. Deje anotadas las dosis aconsejadas y las precauciones.

Haga simulacros de accidente y ponga a prueba todas las consignas. Practique una eventual evacuación con su vehículo, si lo tiene, o bien coordine el ensayo con vecinos que sí lo tengan. Toda la familia debe participar de este simulacro. Detecte las fallas que cometen. Traten de enmendarlas en conjunto.

En caso de accidente real, tome nota de lo sucedido cuando disminuyan los riesgos. Registre los efectos que pudiera haber provocado el accidente sobre usted y otras personas. Evalúe la actuación que tuvieron las autoridades. Obtenga información sobre las causas del accidente y porqué ocurrió. Haga oír su voz de protesta para que lo sucedido no vuelva a repetirse.

Capítulo III

¿Aprenderemos las lecciones de Fukushima?

1. El accidente serial de Fukushima.

En Fukushima I, Japón, ocurrió el primer accidente serial de la historia nuclear humana (11 de marzo de 2011). El propio gobierno japonés lo calificó finalmente como nivel 7 en la escala del INES, el peor posible, tras considerarlo antes –por falta de información- como nivel 4 y nivel 5 [1]. Es también el primer accidente grave que involucra a un reactor parcialmente alimentado con Plutonio-239 (6% del combustible total) y Uranio-235 [2]. Esto ocurrió en el reactor 3. Cuando se produce liberación de materiales radiactivos, los reactores que incluyen Plutonio-239 como combustible son mucho más peligrosos que los reactores alimentados solamente con Uranio-235.

Las plantas y sistemas de emergencia de Fukushima I estaban supuestamente construidas para resistir terremotos de gran magnitud y tsunamis, pero los acontecimientos posteriores al desastre natural mostraron todo lo contrario. Hubo además fallas técnicas, fallas humanas y gruesos errores de seguridad durante y después de los accidentes. La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial del Japón (NISA) informó que la empresa Tepco, responsable de los 6 reactores de Fukushima I, sabía -6 días antes del accidente- que una de sus plantas registraba altos valores de radiación ionizante en aire [3].

En la cúspide de la improvisación –cuando el accidente todavía era clasificado por el gobierno de Japón como nivel 5 en la escala del INES- la empresa Tepco utilizó agua de mar para refrigerar los reactores pese a ser corrosiva. Tardíamente se detectó el error y pasó a utilizarse agua dulce [3] [4]. Este reemplazo había sido sugerido por el gobierno de Estados Unidos. El propio Ministro de Japón, Yoshimi Kitazawa, informó que el gobierno de ese país hizo una solicitud “extremadamente urgente” para que se utilizara agua dulce. Con este propósito la Séptima Flota de los Estados Unidos confirmó el envío de 500.000 galones de agua dulce [= 1.893.000 litros]. Según Yoshimi Kitazawa la remesa iba a ser entregada en cercanías de la bahía de Onahama [3].

Pese a las reiteradas garantías de seguridad que históricamente declamaron las autoridades nucleares de Japón y la empresa Tepco, las estructuras, funcionamiento y dispositivos de emergencia de los reactores colapsaron. Demasiado tarde advirtieron que había sido un despropósito instalar centrales nucleares en un país relativamente pequeño y con fuertes terremotos y tsunamis, y lo que es peor, colocando –en cada planta- varios reactores uno al lado del otro (en Fukushima I hay 6 reactores). En Japón todas las ciudades están críticamente próximas a algún reactor. Tampoco se tuvo en cuenta que las réplicas de los terremotos podían agravar cuadros previos, en particular cuando los reactores ya sufren fallas graves y el sistema está en crisis severa [5]. Veintiocho días después del terremoto del 11 de marzo, que tuvo una intensidad 9 Mw, se registró otro fuerte sismo que produjo daños y fuga de agua contaminada en el complejo nuclear de Onagawa (7 de abtil de 2011, intensidad 7,1 Mw).

Al ingresar en un período crónico de controles y descontroles, el colapso de Fukushima I impidió advertir cinco elementos muy graves de la crisis.

Primero, que al problema de los reactores nucleares de potencia concentrados en un espacio reducido se agregó el riesgo –cuantitativamente mayor- de sus depósitos de combustible nuclear agotado, altamente radiactivos (HLW = residuos radiactivo de alto nivel).

Segundo, que la utilización de combustibles con Plutonio-239 en Fukushima I (reactor 3) [2] multiplicó el peligro sanitario y ambiental, pues además de radiactivo es una de las sustancias más tóxicas producidas por el ser humano.

Tercero, que contrariamente a lo informado rutinariamente por las autoridades nucleares del gobierno de Japón y Tepco, todas las descargas de material radiactivo y las dosis de radiación asociadas a esas descargas son dañinas para los seres vivos. Omitieron aclarar que a nivel de radiación ionizante no hay ningún valor inocuo, y que las dosis invocadas como “seguras” son en realidad “dosis aceptadas” con cantidades –también aceptadas previamente- de casos de cáncer, malformaciones y demás enfermedades.

Cuarto, que las plumas de contaminación por aire llevan partículas, micropartículas y nanopartículas radiactivas a lugares muy distantes de Fukushima, incluso a miles de kilómetros, donde –sumadas al fondo natural de materiales radiactivos y radiación- serán responsables de un aumento proporcional en las enfermedades y muertes locales (morbilidad, mortalidad). A menor escala geográfica también se registra un fenómeno parecido con las plumas de contaminación marinas.

Quinto, que los materiales radiactivos procedentes de Fukushima I ingresan a las cadenas alimentarias de los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce, donde sus organismos pueden concentrar, por ejemplo, Estroncio-90 y Cesio-137. Solamente a nivel de Estroncio-90, un radioisótopo mutagénico y cancerígeno depositable en tejido óseo, los organismos ubicados al final de la cadena alimentaria pueden tener concentraciones 1.000 a 3.900 veces más altas que la cantidad original presente en agua [6].

Fukushima mostró ante la comunidad internacional cómo uno de los países tecnológicamente más avanzados de la Tierra no estaba preparado para evitar y manejar un accidente nuclear en serie. Los terremotos y tsunamis dejan su huella de muerte instantánea, pero los accidentes nucleares más serios no terminan, tienen comienzo definido y final siempre abierto. Sus contaminantes y efectos persisten por siglos y afectan inevitablemente a muchos países. Cada nación que opta por tecnología nuclear de potencia instala una amenaza global para la cual son insuficientes las convenciones y los mecanismos de resarcimiento. Los más de 160 países que no tienen reactores nucleares de potencia están a merced de los escasos 31 que sí los construyeron. Son rehenes forzosos, como lo son los países sudamericanos de los programas nucleares de Brasil y la Argentina. Fukushima desnudó además el alto costo social y ambiental de actividades empresariales corruptas –el caso Tepco- y la incapacidad (o complicidad) del Estado japonés para minimizar impactos que no tienen precedentes [7] [8] [9] [10]. Nunca antes se había producido un accidente nuclear en serie como el ocurrido al nordeste del Japón ni fue tan evidente el impacto global que podía tener la tecnología nuclear, la irresponsabilidad de un gobierno y los actos corruptos de una gran corporación eléctrica.

2. Fukushima está a la vuelta de la esquina.

Ahora bien ¿qué sucede en Argentina? A diferencia de otros países, que tras Fukushima anularon sus programas nucleares de potencia o encararon drásticos procesos de revisión de la seguridad, como Alemania, el gobierno de Argentina prefirió generar una falsa burbuja de inmunidad nuclear.

El Gerente de Relaciones Institucionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Gabriel Barceló, descartó que lo ocurrido en Japón pueda suceder en Argentina pues nuestro país “usa una diferente tecnología y además no estamos en zona sísmica” [11]. Esta aseveración es incorrecta. Las tecnologías son diferentes pero los materiales radiactivos que se acumulan son igualmente peligrosos y Embalse está localizado sobre una falla activa. Además los sismos no son la única causa de accidente nuclear. Por fallas humanas, fallas técnicas y actos terroristas –todas ellas omitidas por Gabriel Barceló- cualquier reactor de Argentina o el mundo puede sufrir un accidente nivel 7.

Ese máximo accidente “posible” puede ser el resultado de un solo factor o bien de varios factores actuando en forma simultánea, como sucedió en Japón [5]:

Primero, actividad sísmica. La central de Embalse en Córdoba está localizada sobre la falla de Santa Rosa, en una región donde ya se han registrado movimientos sísmicos importantes: magnitud 5,5 e intensidad VII en 1947 y magnitud 6,0 e intensidad VIII en 1934. La “falla del frente occidental de la Sierra Chica” se extiende desde Carlos Paz hasta Berrotarán y Elena. Su potencial para generar sismos es desconocido. En la región también se encuentra la falla de Las Lagunas, cercana a Sampacho –localidad destruida por un sismo en 1934- que llega hasta Río Cuarto [12].

Segundo, fallas humanas. El 30 de junio de 1983 la central nuclear de Embalse sufrió un grave incidente que no llegó a descargar material radiactivo al ambiente. Pero delató “fallas en el diseño, errores en los documentos y procedimientos, y desaciertos en la organización interna”. Este crudo diagnóstico está contenido en un documento del IRS, oficina de las Naciones Unidas con sede en Austria que centraliza los informes sobre incidentes. La CNEA, además de mantenerlo en secreto, tardó cuatro años en comunicar lo sucedido al IRS. Recién se conoció cuando la revista Der Spiegel, que tuvo acceso a 250 informes secretos, lo publicó en Alemania en 1987 [13] [14].

Tercero, fallas técnicas. Los reactores Candu tienen fallas inherentes a su diseño que explican por ejemplo las numerosas descargas de agua pesada radiactiva al lago de Embalse. Por ejemplo, febrero-marzo de 1986, agosto de 1987, septiembre de 1987, diciembre de 1987, diciembre de 1995 y octubre de 2003 [14] [15]. Los Candú son particularmente sensibles a ciertos tipos de accidente [16].

Cuarto, impacto de avión comercial de gran porte por accidente o acto terrorista contra el reactor o contra el depósito de combustible nuclear agotado.

Es importante señalar que Embalse tiene dos sitios extremadamente peligrosos, uno muy protegido por “barreras de ingeniería”, el corazón del reactor, y otro menos protegido estructuralmente, el depósito de combustible nuclear agotado. Allí están depositadas las barras de descarte, altamente radiactivas, que se produjeron durante sus 28 años de operación (1983-2011). Al final de su vida útil estaría acumulando más de 120.000 barras que mantienen su peligrosidad durante 1.000 a 2.400 siglos. La situación en Atucha I es similar. Si un Boeing 767 impactara contra esos depósitos, el combustible nuclear se fragmentaría y los residuos radiactivos, transportados en altura por la corriente convectiva del incendio, podrían diseminarse. El viento generaría sucesivas “plumas de contaminación” o nubes. Chernobyl y Fukushima han mostrado que esta contaminación puede afectar zonas muy extensas, incluso a gran distancia de los reactores accidentados [5] [14] [15] .

Lo grave es que Argentina, pese al optimismo demostrado por sus autoridades, tiene una larga y preocupante lista de accidentes nucleares graves, fallas de todo tipo en sus reactores, episodios de mal manejo de radioisótopos y una gestión inaceptable de los residuos radiactivos. El reactor RA-2 de Constituyentes, por ejemplo, sufrió un accidente nivel 4 en la escala INES -la clasificación inicial que tuvo Fukushima I- donde murió un operador y 17 personas recibieron altas dosis de radiación (23 de septiembre de 1983) [21]. A nivel de instalaciones, la planta de enriquecimiento de Uranio de Pilcaniyeu en Río Negro –manejada por INVAP- tuvo un grave accidente en 1984 en el cual falleció una persona. El 1 de septiembre de 2005 Atucha I sufrió una falla masiva en sus elementos combustibles que produjo la irradiación de dos operarios (nivel 1 en la escala del INES) [22].

Esta muestra de imprevisión se completa con los episodios de contaminación radiactiva generada desde las trincheras del Área de Gestión de Ezeiza (AGE), en Buenos Aires, y la pésima administración de las minas de uranio (que proveen el combustible para los reactores nucleares). De las 8 minas que alguna vez operaron en Argentina bajo responsabilidad de CNEA, siete no han sido remediadas y siguen contaminando el ambiente [15] [22].

En Córdoba la planta de Dioxitek S.A. que produce dióxido de uranio, donde CNEA tiene participación mayoritaria de CNEA, acumulan más de 57.000 toneladas de residuos radiactivos de baja actividad en uno de los barrios más densamente poblados de la ciudad. Al carecer de membrana este depósito irregular contamina el suelo y las aguas subterráneas, y nunca fue remediado. La planta, en tanto, descarga Uranio al aire del barrio (varios kilogramos por año) y a la colectora cloacal (varios centenares de kilogramos por año) [22].

La burbuja de falsa seguridad nuclear desarrollada en Argentina se completa con la ausencia de planes ciudadanos para actuar en caso de accidente o evento nuclear grave (niveles 4 a 7 en la escala del INES) [18]. Solo se hacen simulacros para accidente nuclear menor en un radio de 10 kilómetros alrededor de los reactores de Embalse y Atucha I. Hoy sabemos que cualquiera de las dos centrales puede sufrir el peor accidente posible, y que sus impactos negativos podrían extenderse en forma circular hasta unos 700 kilómetros de distancia [17]. Lamentablemente el resto de la sociedad que vive fuera de esos diez kilómetros no está preparada. Mientras tanto el gobierno nacional y las autoridades nucleares sostienen el absurdo mito de  una Argentina imposibilitada de tener accidentes nucleares. El mismo mito que alimentaban los responsables de Chernobyl y Fukushima antes de las tragedias.

Esta situación no puede continuar. Vivimos junto a centrales nucleares que pueden sufrir accidentes o ser blanco de ataques terroristas, y cuyos residuos radiactivos son peligrosos por más de 240.000 años. Los riesgos son excesivos y una vez ocurrido el peor accidente posible –nivel 7 en la escala del INES por ejemplo- no hay posibilidad de volver atrás, ni de pedir disculpas. El colapso sanitario y económico sería regional y no habría recursos económicos suficientes para remediar, reasentar las poblaciones evacuadas y pagar indemnizaciones.

Pocos argentinos saben que la sociedad está económicamente desprotegida ante un accidente nuclear grave. La Ley Nacional 24.804 de la Actividad Nuclear establece que todo operador de instalaciones nucleares debe asumir la responsabilidad civil que establece la Convención de Viena, y le fija un tope de “80 millones de dólares por accidente nuclear en cada instalación nuclear” (Artículo 9°). El ridículo monto de esta responsabilidad queda al descubierto cuando se lo compara con el costo acumulado que ya produjo el accidente de Chernobyl, 250.000 millones de dólares. Los gobiernos de países como Argentina deberían haber asumido que no están capacitados financieramente para llevar adelante programas nucleares peligrosos e impredecibles cuyos efectos, en caso de accidente grave, desbordan las fronteras nacionales y los presupuestos.

3. Necesitamos un Plan Ciudadano para que la población pueda enfrentar eventuales accidentes nucleares.

Al mes de abril de 2011 Argentina no tiene una sociedad preparada para enfrentar accidentes nucleares.

De allí que FUNAM y la Cátedra de Biología Evolutiva Humana (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba) decidiéramos elaborar un plan ciudadano para actuar en caso de accidente nuclear. Asumimos así una responsabilidad que no tuvieron ni los gobiernos provinciales ni la nación [19]. Fue hecho con buena ciencia, información que los propios organismos nucleares mantuvieron secreta o sin difundir y criterio independiente. Para desarrollarlo y distribuirlo no recibimos fondos ni aportes de ninguna institución.

El plan también puede utilizarse en países vecinos potencialmente afectados por los accidentes de nuestras centrales nucleares de potencia.

Es una herramienta perfectible pero que tiene la ventaja de estar hecha y ser accesible. Cualquier persona, familia o institución puede aprender sus consignas para estar preparado.

Pero tener consignas claras no es suficiente. Este Plan Ciudadano necesita un organismo público creíble e independiente que funcione los 365 días del año y que transmita las situaciones de emergencia sin mentiras y en tiempo real. Para ello el  gobierno nacional debe estar comprometido con la seguridad de las personas y el ambiente, no con los intereses nucleares. Esto no será posible si se mantiene el actual modelo de funcionamiento y la localización institucional de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Necesitamos una ARN totalmente nueva, independiente y participativa. Es indispensable además que los gobiernos provinciales, las municipalidades y las comunas también controlen las actividades nucleares.

Un programa nuclear mayoritariamente decidido por las dictaduras militares no puede seguir creciendo en base al secreto, la violación de normas y procedimientos autoritarios que supuestamente habían sido desactivados.

Las ONGs y centros de investigación independientes tienen asimismo importantes roles para cumplir. Deben prepararse para poder medir los niveles de contaminación radiactiva, realizar estudios epidemiológicos, auditar las actividades nucleares y exigir el cumplimiento de normas vigentes. No suplantan al Estado pero lo complementan y vigilan sin depender de sus condicionamientos. Un buen ejemplo es el Crii-Rad en Francia, centro de investigación no gubernamental que combina capacidad técnica, infraestructura de última generación e independencia [13].

En Argentina están en juego la salud, la estabilidad ambiental e incluso las economías regionales, pues con las descargas rutinarias de radioisótopos y los accidentes nucleares no se juega. Una ley nacional como la 26.566, que declara de interés nacional esas obras, no sustituye el cumplimiento de normas ni la voz de los ciudadanos. Tampoco es una autorización ni una carta blanca para construir.

Finalmente, la continuidad o no del actual programa nuclear debe ser decidida por la sociedad. La mejor herramienta es el referéndum, ya utilizado por varios países europeos. Es inaceptable que los funcionarios públicos hayan pactado internamente la extensión de la vida útil de Embalse por otros 25 años y la construcción de los reactores Carem 25 y Atucha III en abierta violación a normas sobre Evaluación de Impacto Ambiental y Audiencias Públicas [20]. Todas estas medidas tienen que ser revisadas y si es necesario anuladas, y los funcionarios que incumplieron sus funciones deben ser denunciados penalmente (Artículo 248 del Código Penal).

Las consignas y estas breves referencias técnicas quedan abiertas a las críticas para rectificar errores y enriquecer contenidos. Solo la construcción colectiva, abierta y respetuosa, impedirá que minorías tecnocráticas sigan decidiendo por nosotros.

Fukushima no está a miles de kilómetros. Está a la vuelta de la esquina y puede ocurrir en cualquier reactor nuclear de Argentina ¿Cuándo? No lo sabemos. Puede ser mañana, el año que viene o nunca. La clave es estar preparados. Si aprendemos a actuar frente a un accidente nuclear grave también aprenderemos a dimensionar riesgos que nunca nos explicaron. Cuanto más conozcamos más difícil será que nos mientan o engañen. La clave es no callarnos, exigir respuestas a las autoridades, demandar participación y asumir que Fukushima sucedió porque en Japón muchas personas –demasiadas tal vez- conocían mucho de terremotos y tsunamis pero muy poco de accidentes nucleares graves. Algo parecido nos está ocurriendo con el programa nuclear de Argentina ¿Aprenderemos la lección de Fukushima? Esperemos que sí porque de ocurrir un accidente nuclear grave no habrá una segunda oportunidad.
 
Referencias
[1] IAEA. 2011. “INES. The International Nuclear and Radiological Event Scale”. IAEA, Austria, 7 p. Ver: http://www.iaea.org/Publications/Factsheets/English/ines.pdf

[2] Huff, E.A. 2011. “MOX plutonium fuel used in Fukushima’s Unit 3 reactor two million times more deadly than enriched uranium”. Natural News, March 17, 2011, 2 p. Ver: http://www.naturalnews.com/z031736_plutonium_enriched_uranium.html

[3] Talmadge, E. & M. Yamaguchi. 2011. “Japan’s government criticizes nuke plant operator”. Associated press (AP), March 26 2011, 7 p.

[4] Mearns, E. 2011. “Fukushima Dai-ichi status and potential outcomes”. The Oil Drum. Discussions about energy and our future, Miscellaneous, March 17, 2011, 139 p. Ver: http://www.theoildrum.com/node/7675

[5] Montenegro, R.A. 2011. “Fukushima está más cerca de lo que creemos”. Publ. De la Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM), 18 de marzo de 2011, Córdoba, Argentina, 7 p.

[6] Odum, E. 1972. “Ecología”. Ed. Interamericana, México, 639 p.

[7] BBC. 2011. “How does Fukushima differ from Chernobyl?”. BBC News Asia-Pacific, BBC, 3 p. Ver: http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-13050228

[8] BBC. 2011. “Japan nuclear plant data was unacceptable”. BBC News Asia-Pacific, BBC, 3 p. Ver: http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-12877198

[9] BBC. 2011. “Q&A: Health effects of radiation exposure”. BBC News Asia-Pacific, BBC, 6 p. Ver: http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-12722435

[10] BBC. 2011. “Fukushima: What happened –and what need to be done”. News Asia-Pacific, BBC, 4 p. Ver: http://www.bbc.co.uk/news/world-asia-pacific-13050228

[11] “CNEA: en Argentina no podría pasar lo que sucede en Japón”. Noticia de la Agencia TELAM, 14 de marzo de 2011. La aseveración de G. Barceló es técnicamente incorrecta pues Argentina tiene zonas sísmicas.

[12] Estas fallas están siendo estudiadas por la Universidad Nacional de Río Cuarto. El geólogo Guillermo Sagripanti –a cargo de los estudios- expresó que la zona de Río Cuarto “es sísmicamente activa”. Ver La Voz del Interior (Córdoba), 15 de marzo de 2011 y diario Puntal (Río Cuarto) 16 de marzo de 2011.

[13] Crii-Rad. Commission de  Rechercheet d’Information Indépendantes
sur la Radioactivité, 471 Avenue Victor Hugo, 26000 Valence, France, Teléfono +33 (0) 4 75 41 82 50 y fax +33 (0) 4 75 81 26 48. Email: contact@criirad.org Página Web: www.criirad.org

[14] Montenegro, R.A. 2009. “Argentina’s irrational Nuclear Programme and Citizens’ Opposition”. En: “International Perspectives of Energy Policy and the Role of Nuclear Power”, Ed. Mycle Schneider. Multi-Science Publishers, Gran Bretaña, pp. 407-420.

[15] Montenegro, R.A. 2004. “Impactos ambientales y sanitarios de las minas de Uranio, y de la planta de producción de dióxido de Uranio en Córdoba (Dioxitek S.A.). Riesgos provocados por la reapertura de la mina de Sierra Pintada, y por la posible instalación en ese sitio de la planta de Dioxitek”. Ed. FUNAM, Córdoba, 110 p.

[16] El reactor nuclear Candú de Embalse tiene problemas que le son propios: 1) Mayor probabilidad de pérdida de agua pesada desde el circuito primario dada la complejidad de su tubería. 2) El reaprovisionamiento de combustible mientras continúa funcionando el reactor introduce factores adicionales de riesgo. 3) Las sucesivas fallas y roturas de los tubos de presión está relacionada con la misma aleación de Zirconio-Niobio utilizada en las tuberías de Chernobyl. 4) La combinación de Uranio natural-agua pesada tiene serias implicancias en materia de seguridad. El coeficiente de reactividad es positivo, de allí que cualquier accidente que ocasione la pérdida de refrigerante pueda acarrear escape de energía. 5) El uso de agua pesada genera grandes cantidades de Tritio 3 radiactivo, y el uso generoso de Zirconio en el núcleo tiene como consecuencia un elevado potencial de reacción Zirconio-vapor de agua. 6) No está diseñado para soportar los peores accidentes que involucran extensas reacciones de Zirconio-vapor de agua, explosiones de hidrógeno y vapor de agua, y ruptura de las modalidades comunes de los ciclos de enfriamiento primarios y secundarios dentro de la contención [Anderson, R. & otros. 1986. “International Nuclear Reactor Hazard Study”. Design and operational features and hazards of commercial power reactors in the World”. Report prepared for Greenpeace, September 1986, Project Management and Scientific Coordination Gruppe Ökologie Hannover, Hamburg, pp. 1-83].

[17] Los radios han sido derivados de accidentes conocidos, principalmente Chernobyl y Fukushima. En Chernobyl el área contaminada, crítica, se extendió hasta un radio de 500 kilómetros que incluye un área de exclusión, interna y deshabitada, de hasta 30 kilómetros [IAEA. 2011. “Frequently asked Chernobyl questions”. IAEA, Newscenter, 4 p. Ver: http://www.iaea.org/newscenter/features/chernobyl-15/cherno-faq.shtml . Puede considerarse arbitrariamente como área de impacto toda el área barrida por la pluma de contaminación donde los materiales radiactivos diseminados han generado valores que se encuentran por encima del fondo radiactivo natural correspondiente a cada punto de medición. Con este criterio el área de impacto se expande notablemente. La Scottish Environment Protection Agency (SEPA) encontró, en el Reino Unido, niveles bajos de Iodo-131 en aire que los investigadores atribuyeron al accidente de Fukushima. Las muestras procedían de la ciudad de Glasgow. Hallazgos similares en Oxfordshire fueron reportados por la Health Protection Agency (HPA). Fuentes: AP/Kyodo News, 29 March 2011, “Japan radioactivity found in UK”; The Telegraph, UK, 31 March 2011, “Japan nuclear crisis: radioactive particles in Britain. Low levels of radioactive iodine believed to be from the damaged Fukushima nuclear plant in Japan have been detected in Britain”. En Japón valores muy altos de Iodo-131 se encontraron en la ciudad de Tokyo, a 250 kilómetros de distancia. En base al área de impacto reconocida para Chernobyl por la IAEA (500 kilómetros), a la existencia de impactos fuera de esta franja y a los impactos derivados del accidente de Fukushima consideramos dos radios de mayor impacto ante un accidente grave: un primer radio de hasta 500 kilómetros, con impacto crítico, y un área expandida de hasta 700 kilómetros con impacto subcrítico. Esto no quiere decir que fuera de dichos radios no existan impactos, pero es necesario definir una zona mínima donde la preparación ante accidente debe ser más rigurosa.

[18] La ARN y otros organismos públicos de la Nación y las provincias de Córdoba y Buenos Aires no han distribuido consignas porque no quieren alarmar a la población. Además, porque al implementar un Plan Ciudadano aplicable 500 a 700 kilómetros alrededor de cada central nuclear de potencia equivale a reconocer algo obvio, que ese grave accidente puede ocurrir. Con silencio y omisión, además de mensajes tranquilizadores pero sin asidero técnico, niegan la realidad para que no peligre el programa nuclear ni la construcción de nuevas centrales de potencia. Fukushima I cambió por completo el escenario nuclear internacional y está empezando a ocurrir lo mismo en Argentina aunque las autoridades nucleares hayan privilegiado –por ahora- el silencio.

[19] FUNAM presentó al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, una nota donde se le expuso la indefensión a que estaba sometida la población por falta de Plan Ciudadano, y se le adjuntó una copia del plan elaborado por FUNAM y la Cátedra de Biología Evolutiva Humana (Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba). La nota ingresó el 26 de noviembre de 2010 y nunca fue respondida. Ni siquiera cuando ocurrieron los accidentes de Fukushima.

[20] Montenegro, R.A. 2011. “Evaluación de impacto ambiental: una norma que los funcionarios no cumplen”. Diario La Voz del interior, Córdoba, 3 de marzo de 2011, p. 3.

[21] NRC. 1984. “Fatality at Argentine critical facility”. United States Nuclear regulatory Commission, NRD Information Notice, n° 83-66, Supplement 1, 4 p. Ver:
http://www.nrc.gov/reading-rm/doc-collections/gen-comm/info-notices/1983/in83066s1.html

[22] Montenegro, R.A. 2007. “The nuclear programme of Argentina and the creation of nuclear-free zones for reducing risks of nuclear facilities”. In: “Updating International Nuclear Law”, Eds. H. Stockinger, J. Van Dyke, M. Geistlinger, S. K. Fussek y P. Marchart, Ed. NW Verlag, BMW Berliner Wissenschaftsverlag & Intersentia, Wien-Graz, pp. 259-284.

Para mayor información contactar a:
Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente)
Profesor Titular de Biología Evolutiva
(Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba).
Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia)

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Primera Versión: 10 de mayo de 2011

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fuente con imágenes www.funam.org.ar/planciudadano.htm

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El mundo es un hermoso lugar…

El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que la felicidad
no siempre sea tan divertida
si no te importa un toque de infierno
de vez en cuando
justo cuando todo está bien
porque ni siquiera en el cielo
cantan todo el tiempo

El mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importa que algunos mueran todo el tiempo
o quizás sólo pasen hambre parte del tiempo
lo cual no es ni la mitad de malo
si no te toca a ti

Oh el mundo es un hermoso lugar para nacer
si no te importan mucho unas pocas mentes momificadas
en los puestos más altos
o una bomba o dos de vez en cuando
en las caras vueltas hacia arriba
o algunas otras incorrecciones
de las que nuestra sociedad
de Marca Registrada es presa
con sus hombres de distinción
y sus hombres de extinción
y sus sacerdotes
y otros patrulleros

y sus diversas segregaciones
e investigaciones parlamentarias
y otras constipaciones
de las que nuestra tonta carne
es heredera

Sí, el mundo es el mejor lugar de todos
para muchas cosas como hacer la escena divertida
y hacer la escena de amor y hacer la escena triste
y cantar canciones en voz baja y tener inspiraciones
caminar por ahí mirando todo
y oliendo flores y toquetear las estatuas
y hasta pensar y besar gente
y hacer bebés y usar pantalones
y agitar sombreros y bailar
y nadar en los ríos en picnics
a mediados del verano
y por lo general
“darse la gran vida”

Sí.
Pero justo entonces
en la mitad de todo
llega
el sonriente
funebrero…

Lawrence Ferlinghetti

traducción Elvio E. Gandolfo

fuente www.materiacontinua.blogspot.com.ar

(libro) Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia

¿Uno solo o varios lobos?

Aquel día, el hombre de los lobos se levantó del diván más cansado que de costumbre. Sabía que Freud tenía la genialidad de rozar la verdad, pasar de largo, y suplir luego el vacío con asociaciones. Sabía que Freud no entendía nada de lobos, de anos tampoco, por cierto. Freud sólo entendía de perros, de colas de perro. Y eso no bastaba, no bastaría. También sabía que muy pronto Freud le consideraría curado, pero que no era cierto, que continuaría siendo eternamente tratado por Ruth, por Lacan, por Leclaire. Por último, sabía que estaba a punto de adquirir un verdadero nombre propio, Hombre de los lobos, mucho más propio que el suyo, puesto que con él accedía a la más alta singularidad en la aprehensión instantánea de una multiplicidad genérica, los lobos, pero que ese nuevo, ese verdadero nombre propio iba a ser desfigurado, mal ortografiado, retranscrito en patronímico.

A pesar de todo, Freud iba a escribir poco después algunas páginas extraordinarias. Páginas fundamentalmente prácticas, en el artículo de 1915 sobre “El inconciente”, relativas a la diferencia entre neurosis y psicosis. Freud dice que un histérico o un obseso son personas capaces de comparar globalmente un calcetín con una vagina, una cicatriz con la castración, etc. Sin duda, aprehenden el objeto como global y perdido a un tiempo. Ahora bien, captar eróticamente la piel como una multiplicidad de poros, de puntitos, de pequeñas cicatrices o de agujeritos, captar eróticamente un calcetín como una multiplicidad de mallas, eso sí que no se le ocurriría a un neurótico, sólo un psicótico es capaz de hacerlo: “creemos que la multiplicidad de las pequeñas cavidades no permitiría que el neurótico las utilizase como sustitutos de los órganos genitales femeninos”. Comparar un calcetín con una vagina, pase, lo hacemos a diario, pero comparar un puro conjunto de mallas con un campo de vaginas, eso sólo puede hacerlo un loco, dice Freud.

Y es un descubrimiento clínico muy importante: ahí radica toda la diferencia de estilo entre neurosis y psicosis. Así, cuando Salvador Dalí se esfuerza en reproducir sus delirios puede hablar largo y tendido DEL cuerno del rinoceronte; no por ello su discurso deja de ser un discurso de neurópata. Pero cuando se pone a comparar la piel en carne de gallina con un campo de minúsculos cuernos de rinoceronte, está muy claro que la atmósfera cambia, y que hemos entrado de lleno en la locura.

¿Una nueva comparación? Más bien una pura multiplicidad que cambia de elementos o que deviene. Al nivel micrológico, las pequeñas ampollas “devienen” cuernos, y los cuernos, penes pequeños.

A punto de descubrir el gran arte del inconciente, el arte de las multiplicidades moleculares, Freud no cesa de volver a las unidades molares, y de reencontrar sus temas familiares, el padre, el pene, la vagina, la castración…, etc. (A punto de descubrir un rizoma, Freud siempre vuelve a las simples raíces). El procedimiento de reducción es muy interesante en el artículo de 1915: Freud dice que el neurótico orienta sus comparaciones o identificaciones hacia las representaciones de las cosas, mientras que la única representación que le queda al psicótico es la de las palabras (por ejemplo la palabra agujero).

“La identidad de la expresión verbal, y no la similitud de los objetos, es la que dicta la elección del sustituto”. Así pues, cuando no hay unidad de cosa, al menos hay unidad e identidad de palabra. Se observará que los nombres están tomados aquí en un uso extensivo, es decir, funcionan como nombres comunes que aseguran la unificación de un conjunto que incluyen. El nombre propio sólo puede ser así un caso límite de nombre común que contiene en sí mismo su multiplicidad ya domesticada y la relaciona con un ser y objeto planteado como único. La relación del nombre propio como intensidad con la multiplicidad que él aprehende instantáneamente queda así comprometida, tanto para las palabras como para las cosas. Según Freud, cuando todo se fragmenta y pierde su identidad, aún queda la palabra para restablecer una unidad que ya no existía en las cosas. ¿No estamos asistiendo al nacimiento de una aventura ulterior, la del Significante, esa instancia despótica e insidiosa que suplanta a los nombres propios asignificantes, que sustituye las multiplicidades por la pálida unidad de un objeto que se considera perdido?

No andamos lejos de los lobos. El Hombre de los lobos, en su segundo episodio llamado psicótico, vigilará constantemente las variaciones o el trayecto variable de los agujeritos o pequeñas cicatrices de la piel de su nariz. Pero en el primero, que Freud considera neurótico, cuenta que ha soñado con seis o siete lobos en un árbol, y ha dibujado cinco. Ahora bien, ¿quién ignora que los lobos van en manada? Nadie, salvo Freud. Lo que cualquier niño sabe perfectamente, Freud lo desconoce. Freud pregunta, con falso escrúpulo: ¿cómo explicar que haya cinco, seis o siete lobos en el sueño? Como ha decidido que era una neurosis, emplea el otro procedimiento de reducción: no inclusión verbal al nivel de la representación de las palabras, sino asociación libre al nivel de la representación de las cosas.

El resultado es el mismo, puesto que siempre se trata de volver a la unidad, a la identidad de la persona o del objeto supuestamente perdido. Los lobos tendrán que desembarazarse de su multiplicidad. La operación se realiza asociando el sueño con el cuento del Lobo y los siete cabritos (de los que sólo seis fueron comidos). Asistimos al júbilo reductor de Freud, vemos literalmente la multiplicidad salir de los lobos para afectar a los cabritos, que no pintan nada en esta historia.

Siete lobos que ahora son cabritos, seis lobos, puesto que el séptimo cabrito (el propio Hombre de los lobos) se oculta en el reloj, cinco lobos, puesto que quizá fue a las cinco cuando vio a sus padres hacer el amor, y porque la cifra romana V se asocia con la abertura erótica de las piernas femeninas, tres lobos, puesto que los padres quizá hicieron el amor tres veces, dos lobos, puesto que eran los padres more ferarum, o tal vez dos perros que con anterioridad el niño habría visto acoplarse, un lobo, puesto que el lobo es el padre –estaba claro desde el principio-, por último, cero lobos, puesto que ha perdido su cola, tan castrado como castrador. ¿A quién quieren tomar el pelo? Los lobos no tenían ninguna posibilidad de salir bien parados, de salvar su manada: desde el principio se había decidido que los animales sólo podían servir para representar un coito entre padres, o, a la inversa, para ser representados por ese coito.

Freud ignora totalmente la fascinación que ejercen los lobos, el significado de la llamada muda de los lobos, la llamada a devenir-lobo. Unos lobos observan y fijan al niño que sueña; cuánto más tranquilizador es decirse que el sueño ha producido una inversión, y que es el niño el que mira a los perros o a los padres haciendo el amor. Freud sólo conoce el lobo o el perro edipizado, el lobo-papá castrato castrador, el perro atado, el Sí… Sí… del psicoanalista.

Franny escucha una emisión sobre los lobos. Yo le pregunto: ¿te gustaría ser un lobo? Respuesta altanera: “qué tontería, no se puede ser un lobo, siempre se es ocho o diez, seis o siete lobos. No que uno sea seis o siete lobos a la vez, sino un lobo entre otros lobos, un lobo con cinco o seis lobos”. Lo importante en el devenir-lobo es la posición de masa, y, en primer lugar, la posición del propio sujeto respecto a la manada, respecto a la multiplicidad-lobo, la manera de formar o no parte de ella, la distancia a la que se mantiene, la manera de estar o no unido a la multiplicidad.

Para atenuar la severidad de su respuesta, Franny cuenta un sueño: “Hay un desierto. Pero tampoco tendría sentido decir que estoy en el desierto. Es una visión panorámica del desierto, ese desierto no es trágico ni está deshabitado, sólo es desierto por su color ocre y su luz, ardiente y sin sombra. En él hay una multitud bulliciosa, enjambre de abejas, melé de futbolistas o grupo de tuaregs. Yo estoy en el borde de esa multitud, en la periferia; pero pertenezco a ella, estoy unida a ella por una extremidad de mi cuerpo, una mano o un pie. Sé que esta periferia es el único lugar posible para mí, moriría se me dejara arrastrar al centro de la melé, pero seguramente me sucedería lo mismo si la abandonara. Mi posición no es fácil de conservar, incluso diría que es muy difícil de mantener, porque esos seres se mueven sin parar, sus movimientos son imprevisibles y no responden a ningún ritmo.

Unas veces se arremolinan, otras van hacia el norte y luego, bruscamente, hacia el este, sin que ninguno de los individuos que componen la multitud mantengan la misma posición con relación a los demás. Así pues, también yo estoy en perpetuo movimiento, y eso exige una gran tensión, pero a la vez me proporciona un sentimiento de felicidad violento, casi vertiginoso”. Qué gran sueño esquizofrénico. Estar de lleno en la multitud y a la vez totalmente fuera, muy lejos: borde, paseo a lo Virginia Wolf (jamás volveré a decir soy estoy, soy aquello”).

Problema del doblamiento en el inconciente: todo lo que pasa por los poros del esquizofrénico, las venas del drogadicto, hormigueos, bullicios, ajetreos, intensidades, razas y tribus. ¿No es de Jean Ray, que tan bien ha sabido asociar el terror con los fenómenos de micromultiplicidades, ese cuento en el que una piel blanca está levantada a causa de tantas ampollas y pústulas, y por cuyos poros pasan negras cabezas enanas, gesticulantes, abdominables, que es necesario afeitar a navaja cada mañana? Y también las “alucinaciones liliputienses” producidas por el éter. Uno, dos, tres esquizofrénicos: “en cada poro de la piel me crecen bebés” –“Pues a mí no es en los poros, es en las venas donde me crecen barritas de hierro” –“No quiero que me pongan inyecciones, salvo si son de alcohol alcanforado. De lo contrario, me crecen senos en cada poro”.

Freud intentó abordar los fenómenos de multitud desde el punto de vista del inconciente, pero no vio claro, no veía que el propio inconciente era fundamentalmente una multitud. Miope y sordo, Freud confundía las multitudes con una persona. Los esquizofrénicos, por el contrario, tienen una mirada y un oído muy finos. Jamás confunden los rumores y las oleadas de la multitud con la voz de papá. En cierta ocasión, Jung sueña con osamentas y cráneos. Un hueso, un cráneo, nunca existen solos. El osario es una multiplicidad. Freud se empeña en que eso significa la muerte de alguien. “Jung, sorprendido, le hace observar que había varios cráneos, no uno sólo. Pero Freud continuaba…”

Una multiplicidad de poros, de puntos negros, de pequeñas cicatrices o de mallas. De senos, de bebés y de barras. Una multiplicidad de abejas, de futbolistas o de tuaregs. Una multiplicidad de lobos, de chacales… Ninguna de estas cosas se deja reducir, sino que más bien nos remite a un cierto estatuto de las formaciones del inconciente. Intentemos definir los factores que intervienen aquí: en primer lugar algo que actúa como cuerpo lleno –cuerpo sin órganos-. El desierto en el sueño precedente. El árbol desnudo en el que están encaramados los lobos en el sueño del Hombre de los lobos. La piel como envoltura o anillo, el calcetín como superficie reversible.

Una casa, una habitación, y tantas cosas más, cualquier cosa. Nadie hace el amor con amor sin constituir para sí, con el otro o los otros, un cuerpo sin órganos. Un cuerpo sin órganos no es un cuerpo vacío y desprovisto de órganos, sino un cuerpo en el que lo que hace de órganos (¿lobos, ojos de lobos, mandíbulas de lobos?) se distribuye según fenómenos de masa, siguiendo movimientos brownianos, bajo la forma de multiplicidades moleculares. El desierto está poblado. El cuerpo sin órganos se opone, pues, no tanto a los órganos como a la organización de los órganos, en la medida en que ésta compondría un organismo.

No es un cuerpo muerto, es un cuerpo vivo, tanto más vivo, tanto más bullicioso cuanto que ha hecho desaparecer el organismo y su organización. Unas pulgas de mar saltando en la playa. Las colonias de la piel. El cuerpo lleno sin órganos es un cuerpo poblado de multiplicidades. El problema del inconciente no tiene nada que ver con la generación, y sí mucho con el doblamiento, la población. Es un asunto de población mundial en el cuerpo lleno de la tierra, y no de generación familiar orgánica. “Adoro inventar hordas, tribus, los orígenes de una raza… Regreso de mis tribus. Por ahora, soy hijo adoptivo de quince tribus, ni una más, ni una menos. Y son mis tribus adoptivas, porque las quiero a todas más y mejor que si hubiera nacido en ellas”. Nos dicen: ¿pero el esquizofrénico no tiene también un padre y una madre? Sentimos tener que decir que no, que como tales no los tiene. Sólo tiene un desierto y tribus que lo habitan, un cuerpo lleno y multiplicidades que se aferran a él.

En segundo lugar hay, pues, que definir la naturaleza de esas multiplicidades y de sus elementos. EL RIZOMA. Uno de los caracteres esenciales del sueño de multiplicidad es que cada elemento no cesa de variar y de modificar su distancia respecto a los demás. En la nariz del Hombre de los lobos, los elementos no cesarán de bailar, de crecer y disminuir, caracterizados como poros en la piel, pequeñas cicatrices en los poros, pequeñas grietas en el tejido cicatricial. Ahora bien, esas distancias variables no son cantidades extensivas que se dividirían unas en otras, sino que más bien son siempre indivisibles, “relativamente indivisibles”, es decir, que no se dividen ni antes ni después de un cierto umbral, que no aumentan ni disminuyen sin que sus elementos no cambien de naturaleza. Enjambre de abejas, e inmediatamente después melé de futbolistas con camiseta a rayas, o bien banda de tuaregs.

O también: el clan de los lobos se refuerza con un enjambre de abejas contra la banda de los Deulhs, bajo la acción de Mowgli que corre en el borde (claro que sí, Kipling comprendía mejor que Freud la llamada de los lobos, su sentido libidinal, y además en el Hombre de los lobos también hay una historia de avispas y de mariposas que sustituirá a la de los lobos: se pasa de los lobos a las avispas). Pero, ¿qué quiere decir eso, esas distancias indivisibles que se modifican sin cesar, y que no se dividen ni se modifican sin que sus elementos no cambien siempre de naturaleza? ¿No suponen el carácter intensivo de los elementos y de sus relaciones en ese género de multiplicidad?

Exactamente igual que una velocidad o una temperatura, que no se componen de velocidades o de temperaturas, sino que se engloban en otras o engloban a otras que indican cada vez un cambio de naturaleza. Pues esas multiplicidades no tienen el principio de su métrica en un medio homogéneo, sino en otra parte, en las fuerzas que actúan en ellas, en los fenómenos físicos que las habitan, precisamente en la líbido que las constituye desde dentro, y que no las constituye sin dividirse en flujos variables y cualitativamente distintos. El propio Freud reconoce la multiplicidad de las “corrientes” libidinales que coexisten en el Hombre de los lobos. Por eso no deja de sorprendernos su forma de tratar las multiplicidades del inconciente. Para él siempre habrá que reducirlo todo a lo Uno: las pequeñas cicatrices, los agujeritos serán las subdivisiones de la gran cicatriz o del agujero mayor llamado castración, los lobos serán los substitutos de un único y mismo padre que aparece por todas partes, tantas como se le haya puesto (como dice Ruth Mack Brunswick, adelante, los lobos son “todos los padres y los médicos”; pero el Hombre de los lobos piensa: y mi culo, ¿no es un lobo?).

Había que hacer lo contrario, había que comprender en intensidad: el Lobo es la manada, es decir, la multiplicidad aprehendida como tal en un instante por su acercamiento o su alejamiento de cero, distancias que siempre son indescomponibles. El cero es el cuerpo sin órganos del Hombre de los lobos. Si el inconciente no conoce la negación es porque en él no hay nada negativo, tan sólo acercamientos y alejamientos indefinidos del punto cero, que de ningún modo expresa la carencia, sino la positividad del cuerpo lleno como soporte y agente (pues “se necesita un aflujo hasta para expresar la falta de intensidad”). Los lobos designan una intensidad, una banda de intensidad, un umbral de intensidad en el cuerpo sin órganos del Hombre de los lobos.

Un dentista le decía al Hombre de los lobos “le van a caer los dientes a causa de su forma de masticar, usted mastica con mucha fuerza”; al mismo tiempo sus encías se cubrían de pústulas y de agujeritos. La mandíbula como intensidad superior, los dientes como intensidad inferior, y las encías pustulosas como acercamiento a cero. El lobo como aprehensión instantánea de una multiplicidad en esa zona, no es un representante, un substituto, es un yo siento. Yo siento que devengo lobo, lobo entre los lobos, en el borde de los lobos, y el grito de angustia, el único que Freud oye es: ayúdeme a no devenir lobo (o, al contrario, a no fracasar en ese devenir). Y no es una representación: nada de creerse un lobo, de representarse como lobo. El lobo, los lobos, son intensidades, velocidades, temperaturas, distancias variables indescomponibles.

Todo un hormigueo, un “lobeo”. Y ¿quién puede creer que la máquina anal no tiene nada que ver con la máquina de los lobos, o que ambas sólo estén unidas por el aparato edípico, por la figura demasiado humana del Padre? Pues al fin y al cabo el ano también expresa una intensidad, en este caso el acercamiento a cero de la distancia que no se descompone sin que los elementos no cambien de naturaleza. Da igual campo de anos que manada de lobos. ¿No está el niño unido a los lobos por el ano, en la periferia? Descenso de la mandíbula al ano. Estar unido a los lobos por la mandíbula y por el ano. Una mandíbula no es una mandíbula de lobo, la cosa no es tan sencilla, sino que mandíbula y lobo forman una multiplicidad que se transforma en ojo y lobo, ano y lobo, según otras distancias, siguiendo otras velocidades, con otras multiplicidades, en límites de umbrales. Líneas de fuga o de desterritorialización, devenir-lobo, devenir-inhumano de las intensidades desterritorializadas, eso es la multiplicidad. Devenir lobo, devenir agujero es desterritorializarse según líneas distintas enmarañadas. Un agujero no es más negativo que un lobo. La castración, la carencia, el substituto, qué historia contada por un idiota demasiado conciente que no entiende nada de las multiplicidades como formaciones del inconciente. Un lobo, pero también un agujero, son partículas, producciones de partículas, trayectos de partículas en tanto que elementos de multiplicidades moleculares.

Ni siquiera vale decir que las partículas intensas e inestables pasan por agujeros, un agujero es tan partícula como lo que pasa por él. Los físicos dicen: los agujeros no son ausencias de partículas, son partículas que van más rápido que la luz. Anos volantes, vaginas rápidas, la castración no existe.
Volvamos a esa historia de multiplicidad, porque fue un momento muy importante la creación de ese sustantivo precisamente para escapar a la oposición abstracta de lo múltiple y lo uno, para escapar a la dialéctica, para llegar a pensar lo múltiple al estado puro, para dejar de considerarlo como el fragmento numérico de una Unidad o Totalidad perdidas, o, al contrario, como el elemento orgánico de una Unidad o Totalidad futuras –para distinguir más bien los tipos de multiplicidad-. Así por ejemplo, el físico-matemático Riemann establece una distinción entre multiplicidades discretas y multiplicidades continuas (estas últimas sólo encuentran el principio de su métrica en las fuerzas que actúan en ellas).

Meinong y Russell hablarán de multiplicidades de magnitud o de divisibilidad, extensivas y de multiplicidades de distancia, más próximas de lo intensivo. Para Bergson hay multiplicidades numéricas o extensas, y multiplicidades cualitativas y de duración. Nosotros hacemos más o menos lo mismo cuando distinguimos multiplicidades arborescentes y multiplicidades rizomáticas. Macro y micromultiplicidades. Por un lado, multiplicidades extensivas, divisibles y molares; unificables, totalizables, organizables; concientes o preconcientes. Por otro, multiplicidades libidinales, inconcientes, moleculares, intensivas, constituidas por partículas que al dividirse cambian de naturaleza, por distancias que al variar entran en otra multiplicidad, que no cesan de hacerse y deshacerse al comunicar, al pasar la unas a las otras dentro de un umbral, o antes, o después. Los elementos de estas últimas multiplicidades son partículas; sus relaciones, distancias; sus movimientos, brownianos; su cantidad, intensidades, diferencias de intensidad.

Todo esto tiene una base lógica. Elias Canetti distingue dos tipos de multiplicidad, que unas veces se oponen y otras se combinan: de masa y de manada. Entre los caracteres de masa, en el sentido de Canetti, habría que señalar la gran cantidad, la divisibilidad y la igualdad de los miembros, la concentración, la sociabilidad del conjunto, la unicidad de la dirección jerárquica, la organización de territorialidad o de territorialización, la emisión de signos. Entre los caracteres de manada, la pequeñez o la restricción del número, la dispersión, las distancias variables indescomponibles, las metamorfosis cualitativas, las desigualdades como diferencias o saltos, la imposibilidad de una totalización o de una jerarquización fijas, la variedad browniana de las direcciones, las líneas de desterritorialización, la proyección de partículas. Sin duda, no hay más igualdad ni menos jerarquía en las manadas que en las masas, pero no son las mismas. El jefe de manada o de banda actúa por acciones sucesivas, debe partir de cero en cada acción, mientras que el jefe de grupo de masa consolida y capitaliza lo adquirido.

La manada, incluso en su propio terreno, se constituye en una línea de fuga o de desterritorialización que forma parte de ella, y a la que da una gran valor positivo; las masas, por el contrario, sólo integran tales líneas para segmentarizarlas, bloquearlas, afectarlas de un signo negativo. Canetti señala que en la manada cada miembro permanece solo a pesar de estar con los demás (por ejemplo los lobos-cazadores); cada miembro se ocupa de lo suyo al mismo tiempo que participa en la banda. “En las constelaciones cambiantes de la manada, el individuo se mantendrá siempre en el borde. Estará dentro, e inmediatamente después en el borde, en el borde, e inmediatamente después dentro.

Cuando la manada forma un círculo alrededor de su fuego, cada cual podrá ver a sus vecinos a derecha y a izquierda, pero la espalda está libre, la espalda está abiertamente expuesta a la naturaleza salvaje”. Reconocemos aquí la posición esquizofrénica, estar en la periferia, mantenerse en el grupo por una mano o un pie… A ella opondremos la posición paranoica del sujeto de masa, con todas las identificaciones entre el individuo y el grupo, el grupo y el jefe, el jefe y el grupo; formar parte plenamente de la masa, aproximarse al centro, no permanecer nunca en la periferia, salvo cuando la misión lo exige. ¿Por qué suponer (como Honrad Lorenz por ejemplo) que las bandas y su tipo de camaradería representan un estado evolutivamente más rudimentario que las sociedades de grupo o de conyugalidad? No sólo hay bandas humanas, sino que hasta las hay especialmente refinadas: la “mundanidad” se distingue de la “sociabilidad”, puesto que está más próxima de una manada, y el hombre social tiene una imagen envidiosa y errónea del mundano, puesto que desconoce las posiciones y jerarquías específicas de la mundanidad, las relaciones de fuerza, sus ambiciones y proyectos tan particulares. Las relaciones mundanas no se corresponden nunca con las relaciones sociales, no coinciden con ellas. Hasta los “manierismos” (los hay en todas las bandas) pertenecen a las micromultiplicidades y se distinguen de los usos o costumbres sociales.

No obstante, no hay que oponer los dos tipos de multiplicidades, las máquinas molares y las moleculares, según un dualismo que no sería mejor que el de lo Uno y lo Múltiple. No hay más que multiplicidades de multiplicidades que forman un mismo agenciamiento, que se manifiestan en el mismo agenciamiento: las manadas en las masas, y a la inversa. Los árboles tienen líneas rizomáticas, y el rizoma puntos de arborescencia. ¿Cómo no se iba a necesitar un enorme ciclotrón para producir partículas locas? ¿Cómo las líneas de desterritorialización podrían ser tan siquiera asignables fuera de los circuitos de territorialidad? ¿Cómo no iba a ser en grandes extensiones, y en relación con las profundas transformaciones que se producen en ellas, donde de pronto surge el minúsculo arroyo de una intensidad nueva? ¿Cuánto no hay que hacer para obtener un nuevo sonido? El devenir-animal, el devenir-molecular, el devenir-inhumano suponen una extensión molar, una hiperconcentración humana, o las preparan. En Kafka, la construcción de una gran máquina burocrática paranoica va unida a la creación de pequeñas máquinas esquizofrénicas de un devenir-perro, de un devenir-coleóptero.

En el Hombre de los lobos, el devenir-lobo del sueño es inseparable de la organización religiosa y militar de las obsesiones. Un militar hace de lobo, un militar hace el perro. No hay dos multiplicidades o dos máquinas, sino un solo y mismo agenciamiento maquínico que produce y distribuye el todo, es decir, el conjunto de enunciados que corresponden al “complejo”. ¿Qué nos dice es psicoanálisis sobe todo esto? Edipo, nada más que Edipo, puesto que el psicoanálisis no escucha nada ni a nadie. Lo elimina todo, masas y manadas, máquinas molares y moleculares, todo tipo de multiplicidades. Véase si no el segundo sueño del Hombre de los lobos, en el momento del episodio llamada psicótico: en una calle un muro con una puerta cerrada, a la izquierda un armario vacío; el paciente frente al armario, y una enorme mujer con una pequeña cicatriz que parece querer pasar del otro lado del muro; detrás de éste, unos lobos que se precipitan hacia la puerta. La Sra. Brunswick no puede engañarse: por más que se esfuerza en reconocerse en la enorme mujer, ve perfectamente que aquí los lobos son los bolcheviques, la masa revolucionaria que ha saqueado el armario o confiscado la fortuna del Hombre de los lobos. En un estado metaestable, los lobos han pasado a formar parte de una gran máquina social.

Pero, salvo lo que ya decía Freud, el psicoanálisis no tiene nada que decir sobre todas estas cuestiones: todo sigue remitiendo aún a papá (que, como por casualidad, era uno de los jefes del partido liberal en Rusia, pero eso no tiene ninguna importancia, basta con decir que la revolución ha “satisfecho el sentimiento de culpabilidad del paciente”). Verdaderamente podría pensarse que la libido, n sus inversiones y contrainversiones, no tiene nada que ver con las conmociones de masas, los movimientos de manadas, los signos colectivos y las partículas de deseo.

En realidad, no basta con atribuir al preconciente las multiplicidades molares o las máquinas de masa, reservando para el conciente otro tipo de máquinas o de multiplicidades. Lo propio del inconciente es el agenciamiento de las dos, el modo en que las primeras condicionan a las segundas, y éstas preparan las primeras, se escapan de ellas o vuelven a ellas: la libido lo baña todo. Hay, pues, que tenerlo todo en cuenta: el modo en que una máquina social o una masa organizada tienen un inconciente molecular que no sólo indica su tendencia a la descomposición, sino también los componentes actuales de su práctica y de su organización; el modo en que un individuo, tal o cual incluido en una masa tiene un inconciente de manada que no se parece necesariamente a las manadas de la masa de la que forma parte; el modo en que un individuo o una masa van a vivir en su inconciente las masas y las manadas de otra masa o de oro individuo.

¿Qué quiere decir amar a alguien? Captarlo siempre en una masa, extraerlo de un grupo, aunque sea restringido, del que forma parte, aunque sólo sea por su familia o por otra cosa; y después buscar sus propias manadas, las multiplicidades que encierra en sí mismo, y que quizá son de una naturaleza totalmente distinta. Juntarlas con las mías, hacer que penetren en las mías, y penetrar las suyas. Bodas celestes, multiplicidades de multiplicidades. Todo amor es un ejercicio de despersonalización en un cuerpo sin órganos a crear; y en el punto álgido de esa despersonalización es donde alguien puede ser nombrado, recibe su nombre o su apellido, adquiere la más intensa discernibilidad en la aprehensión instantánea de los múltiples que le pertenecen y a los que pertenece. Manada de pecas en un rostro, manada de muchachos que hablan en la voz de una mujer, camada de muchachas en la voz del Sr. De Charlus, horda de lobos en la garganta de alguien, multiplicidad de anos en el ano, la boca o el ojo hacia el que uno se inclina. ¡Cada uno pasa por tantos cuerpos en su propio cuerpo! Albertine es lentamente extraída de un grupo de muchachas, que tiene un número, una organización, un código, una jerarquía determinadas; y no sólo ese grupo y esa masa restringida están inmersos en todo un inconciente, sino que Albertine tiene sus propias multiplicidades que el narrador, al aislarla, descubre en su cuerpo y en sus mentiras, hasta que el final del amor la vuelva indiscernible.

Pero sobre todo no hay que creer que basta con distinguir masas y grupos exteriores en los que alguien participa o a los que pertenece, y los conjuntos internos que englobaría en sí mismo. La distinción no es en modo alguno la de lo exterior y la de lo interior, siempre relativos y cambiantes, intercambiables, sino la de tipos de multiplicidades que coexisten, se combinan y desplazan –máquinas, engranajes, motores y elementos que intervienen en un determinado momento para formar un agenciamiento productor de enunciado: te amo (u otra cosa)-. Volviendo a Kafka, Felice es inseparable de una cierta máquina social y de las máquinas parlantes cuya firma representa; ¿cómo no iba a pertenecer a ese tipo de organización, a los ojos de Kafka, fascinado como está por el comercio y la burocracia? Pero al mismo tiempo, los dientes de Felice, los grandes dientes carnívoros la hacen pasar según otras líneas a las multiplicidades moleculares de un devenir-perro, de un devenir-chacal… Felice, inseparable del signo de las máquinas sociales modernas, las suyas y las de Kafka (aunque no son las mismas), y de las partículas, las pequeñas máquinas moleculares, de todo el extraño devenir, del trayecto que Kafka hará y le obligará a hacer a través de su perverso aparato de escritura.

No hay enunciado individual, sino agenciamientos maquínicos productores de enunciados. Nosotros decimos que el agenciamiento es fundamentalmente libidinal e inconciente. El agenciamiento es el inconciente en persona. Por ahora, nosotros vemos en él distintos tipos de elementos (o multiplicidades): máquinas humanas, sociales y técnicas, molares, organizadas; máquinas moleculares, con sus partículas de devenir-inhumano; aparatos edípicos (por supuesto, claro que hay enunciados edípicos, y muchos), aparatos contraedípicos, de aspecto y funcionamiento variables. Más adelante analizaremos todo esto. En realidad, ni siquiera podemos hablar de máquinas diferentes, sino únicamente de tipos de multiplicidades que se combinan y forman en un determinado momento un solo y mismo agenciamiento maquínico, figura sin rostro de la libido.

Todos estamos incluidos en un agenciamiento de este tipo, reproducimos el enunciado cuando creemos hablar en nombre propio, o más bien hablamos en nombre propio cuando producimos el enunciado. Qué extraños son los enunciados, verdaderos discursos de locos. Decíamos Kafka, también podríamos decir el Hombre de los lobos; una máquina religioso-militar que Freud asigna a la neurosis obsesiva; una máquina anal de manada o de devenir-lobo, también avispa o mariposa, que Freud asigna al carácter histérico; un aparato edípico que Freud convierte en el único motor, el motor inmóvil que aparece por todas partes; una aparato contraedípico (¿el incesto con la hermana, incesto-esquizofrénico, o bien el amor con “personas de condición inferior”, o bien la analidad, la homosexualidad?),todas esas cosas en las que Freud no ve más que sustitutos, regresiones y derivados de Edipo. En verdad Freud no ve ni entiende nada. No tiene la menor idea de lo que es un agenciamiento libidinal con todas las maquinarias que utiliza, todos los amores múltiples.

Claro que hay enunciados edípicos. Por ejemplo, en el relato de Kafka, Chacales y Árabes, es muy fácil hacer ese tipo de lectura: siempre es posible, no se corre ningún riesgo, siempre funciona, pero, so sí, no se entiende nada. Los árabes están claramente relacionados con el padre, los chacales con la madre; y entre los dos, toda una historia de castración representada por las tijeras oxidadas. Pero se da la circunstancia de que los árabes son una masa organizada, armada, extensiva, extendida por todo el desierto; y los chacales una manada intensa que no cesa de adentrarse en el desierto, siguiendo líneas de fuga o de desterritorialización (“están locos, verdaderamente locos”); entre los dos, en el borde, el Hombre del norte, el Hombre de los chacales. Y las enormes tijeras, ¿no son el signo Árabe que conduce o lanza las partículas-chacales, tanto para acelerar su loca carrera, desprendiéndolas de la masa, como para devolverlas a esa masa, dominarlas y excitarlas, hacerlas girar? Aparato edípico del alimento: el camello muerto; aparato contraedípico de la carroña: matar los animales para comer, o comer para limpiar las carroñas. Los chacales plantean bien el problema: no es un problema de castración, sino de “limpieza”, la prueba del desierto-deseo. ¿Qué prevalecerá, la territorialidad de masa o la desterritorialización de manada, bañando la líbido todo el desierto como cuerpo sin órganos en el que se desarrolla el drama?

No hay enunciado individual, jamás lo hubo. Todo enunciado es el producto de un agenciamiento maquínico, es decir, de agentes colectivos de enunciación (no entender por “agentes colectivos” los pueblos o las sociedades). El nombre propio no designa un individuo: al contrario, un individuo sólo adquiere su verdadero nombre propio cuando se abre a las multiplicidades que lo atraviesan totalmente, tras el más severo ejercicio de despersonalización. El nombre propio es la aprehensión instantánea de una multiplicidad. El nombre propio es el sujeto de un puro infinitivo entendido como tal en un campo de intensidad. Exactamente lo que Proust dice del nombre: al pronunciar Gilberto tenía la sensación de tenerla totalmente desnuda en mí boca.

El Hombre de los lobos, verdadero nombre propio, nombre íntimo que remite a los devenires, infinitivos, intensidades de un individuo despersonalizado y multiplicado. ¿Pero entiende el psicoanálisis algo de la multiplicación? Esa hora del desierto en la que el dromedario deviene mil dromedarios que ríen burlonamente en el cielo. Esa hora de la noche en la que mil agujeros se abren en la superficie de la tierra. Castración, castración, grita el espantajo psicoanalítico que siempre ha visto un agujero, un padre, un perro donde hay lobos, un individuo domesticado donde hay multiplicidades salvajes.

Al psicoanálisis no sólo le reprochamos que haya seleccionado los enunciados edípicos. Pues esos enunciados, en cierta medida, aún forman parte de un agenciamiento maquínico respecto al cual podrían servir de índices corregibles, como en un cálculo de errores. Lo que realmente le reprochamos es que haya utilizado enunciados edípicos para hacer creer al paciente que iba a tener enunciados personales, individuales, que por fin iba a poder hablar en nombre propio. Ahora bien, todo está falseado desde el principio: el Hombre de los lobos jamás podrá hablar. Se esforzará en vano en hablar de los lobos, en gritar como un lobo, Freud ni siquiera escucha, mira a su perro y responde “es papá”. Mientras esta situación dure, Freud hablará de neurosis, y cuando falle, de psicosis.

El Hombre de los lobos recibirá la medalla psicoanalítica por los servicios prestados a la causa, e incluso la pensión alimentaria que se da a los excombatientes mutilados. El Hombre de los lobos sólo hubiera podido hablar en su nombre si se hubiese puesto de manifiesto el agenciamiento maquínico que producía en él tales o tales enunciados. Pero eso no es lo que hace el psicoanálisis; en el preciso momento en que se persuade al sujeto de que va a proferir sus enunciados más individuales, se le priva de todas las condiciones de enunciación.

Hacer callar a las personas, impedirles hablar, y sobre todo, cuando hablan, hacer como si nada hubiesen dicho: esa es la famosa neutralidad psicoanalítica. El Hombre de los lobos continúa gritando: ¡seis o siete lobos! Freud responde: ¿qué? ¿Cabritos? Qué interesante, si elimino los cabritos, queda un lobo, que tiene que ser tu padre…

Por eso el Hombre de los lobos se siente tan cansado: permanece tumbado con todos sus lobos en la garganta, y todos los agujeritos en su nariz, todos esos valores libidinales en su cuerpo sin órganos.

Estallará la guerra, los lobos devendrán bolcheviques, el Hombre de los lobos sigue asfixiado por todo lo que tenía que decir. Sólo nos comunicarán que se volvió bien educado, cortés, resignado, “honesto y escrupuloso”!, en una palabra, curado.

El se venga insistiendo en que el psicoanálisis carece de una visión verdaderamente zoológica: “Para un joven no hay nada tan valioso como el amor a la naturaleza y la compresión de las ciencias naturales, en particular de la zoología”

Gilles Deleuze y Félix Guattari

Capítulo 2, del libro Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia (Mil plateaux. Capitalisme et schizophrénie), Gilles Deleuze y Félix Guattari

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