Escuelas contra la idiosincracia indígena

Penetración neocolonialista de la Escuela en el área indígena mejicana

Tradicionalismos revolucionarios

1) Partimos de una intuición teorética que nuestras experiencias de cooperación con organizaciones campesinas e indígenas del área centroamericana han corroborado plenamente: la existencia de “tradicionalismos revolucionarios”…
Andrei Tarkovsy hizo decir al protagonista de su película “El sacrificio” unas frases muy bellas en su aparente paradoja, que subrayan el circunstancial valor transformador del inmovilismo, la eventualidad de que también la tradición pueda revestirse de un potencial revolucionario:

“Sabes, algunas veces me digo a mí mismo que, si cada día, exactamente a la misma hora, realizara el mismo acto siempre, como un ritual, inmutable, sistemático, cada día a la misma hora, el mundo cambiaría. Sí, algo cambiaría, ¡a la fuerza!”

La Modernidad puede verse, de hecho Henri Lefebvre quiso verla así, como un “rodillo compresor”, un rodillo que oprime y aplasta la alteridad. Donde subsiste una peculiar especie de lo no-moderno, a un tiempo pre-moderna y anti-moderna, resistencia pos-moderna grávida de un futuro impensado, palpita también una forma de diferencia que el poder teme y persigue: no son “modernas”, por ejemplo, las Comunidades indígenas “en Usos y Costumbres” que persisten en varios estados de México; se apegan, de hecho, a unos valores y unas formas de organización “tradicionales” contra los que se dispone en nuestro tiempo el rodillo homogeneizador del Capitalismo tardío (1).

No es irrelevante que la “democracia directa”, bajo una versión no-occidental, y la “propiedad comunera” de la tierra, entendida de un modo que tampoco cabe en los idearios colectivistas o cooperativistas clásicos del utopismo europeo, ocupen un lugar muy destacado en los Usos que estos indígenas defienden con tanta tenacidad. No es irrelevante que el modelo de “transmisión cultural” sancionado allí por la costumbre, que podríamos denominar “la educación comunitaria”, en todas partes herida y en todas partes desfalleciente, nada tenga que ver con el consentido horror de nuestras Escuelas, con el crimen cotidiano de la Enseñanza Moderna.

2) A finales del período colonial se generaliza la “comunidad indígena” como forma peculiar de organización política y económica, resultado de una dura batalla campesina en un contexto histórico que, por otro lado, le garantizaba opciones de victoria; se forja así una estructura que, manteniéndose fiel a sí misma en lo sustancial, atravesará el espesor de los siglos y llegará hasta nuestros días como un “aspecto tradicional”, como una reificación del pasado, sobre todo como un inmovilismo estrictamente revolucionario.

La lucha contemporánea de las organizaciones indígenas que defienden, contra el neo-liberalismo hegemónico, la subsistencia de las “Comunidades en Usos y Costumbres”, el CIPO-RFM entre ellas (Comité Indígena y Popular de Oaxaca “Ricardo Flores Magón”, con quien tuvimos el privilegio de cooperar), recuerda, mantiene viva y reproduce en sus rasgos de fondo y en sus objetivos aquella otra lucha inicial de los “macehuales”, de las gentes “del común”, contra los poderes caciquiles y colonialistas (2).
Para que esta tradición de lucha desfallezca, la “revolución hecha gobierno”, como gusta de escribir Armando Bartra, las administraciones pos-revolucionarias del siglo XX, contarán con un aliado de excepción, con una herramienta idónea, con un expediente ‘universal’ de probada eficacia: la Escuela, dispuesta a resolver, como en cualquier parte y en todo tiempo, un “problema de orden público”. Sólo hizo falta una cosa, para redondear la estrategia: que el propio indígena la demandara, que pudiera aparecer como una aspiración popular, como un reclamo campesino…

La demanda “indígena” de escolarización: ¿un nuevo candor, medio milenio después?

3) Una literatura historiográfica simplificadora y experta en levantar cortinas de humo ante las atrocidades de los occidentales allende los mares habló de “candor” para señalar la actitud en ocasiones patéticamente bondadosa, crédula, bienpensante, de los indígenas americanos ante los españoles armados en los prolegómenos de la Conquista. Cabe dudar de ese cuadro; y habría que evaluar su cuota de verdad para cada caso concreto, en cada contexto específico. Consideramos, sin embargo, que sí se ha dado un segundo candor, un nuevo candor, una actitud peligrosamente acrítica, benevolente, idealizadora, en la relación de los indígenas con la Escuela, con el modo occidental de “administrar” (en el sentido fuerte, politológico, del término) la Educación. Candorosa está siendo también, en nuestra opinión, la actual práctica escolarizadora que promueve el zapatismo en sus territorios autónomos.

La demanda indígena de “escolarización” se fragua en la arena económica y es inseparable del proceso que convierte a la comunidad campesina en condición del desarrollo industrial nacional mejicano. Como “vivero” de mano de obra, la comunidad campesina relativamente autónoma, relativamente ‘autosuficiente’, proporciona a los sectores modernos de la economía fuerza de trabajo barata, pues el indígena obtiene “a su manera” los medios fundamentales de subsistencia (con el cuidado familiar de las parcelas que le surten de maíz, fríjol, chiles, calabaza,…). Cuando el campesino de la comunidad indígena se desplaza a la plantación, a la mina, a la factoría industrial, a la ciudad, en busca de un “complemento” para su economía personal, no será necesario retribuirle con un salario apto para cubrir toda su reproducción en tanto fuerza laboral –la lógica material de la comunidad libera al Capital de esa exigencia y permite sueldos literalmente irrisorios.

Esta increíble baratura de los bienes-trabajo de origen campesino, inconcebible sin el tradicional policultivo indígena de autoconsumo, se erige, así, en premisa de la acumulación de capital en los sectores sobreprotegidos de la economía mejicana: agricultura de exportación, empresas agro-industriales, enclave energético,…

Por otra parte, el variable excedente agrícola de las comunidades, de una fracción de ellas al menos, así como el monto de sus producciones circunstancialmente especializadas (café, azúcar, cacao, jitomate…), constituyen una fuente primordial de materias primas para determinados ramos industriales y de alimentos básicos para la hacinada población urbana; y, repercutiendo también en la índole de este aporte estratégico, la tradicional “economía de subsistencia” campesina, preservada por la comunidad y preservadora de los hombres de la comunidad, permite el mantenimiento de precios bajos para tales productos agrícolas, proporcionando especialmente maíz y fríjol ‘devaluados’ con que alimentar, a bajo costo, a las masas de trabajadores de la industria y de los servicios, que de este modo presionarán menos sobre el nivel de los salarios. El incremento de la tasa de ganancia capitalista proviene, pues, no sólo de la depreciación permanente de las materias primas, sino de la estabilidad asegurada en el coste de la reproducción de la mano de obra por la provisión de alimentos y artículos de primera necesidad indefectiblemente baratos –favoreciendo el descenso, la congelación o en todo caso el alza moderada de las remuneraciones.

De esta inserción inducida de la comunidad en el desarrollo económico de México arranca también la “demanda” campesina de instrucción y el interés gubernamental en la escolarización de la población rural. Los indígenas que salen a trabajar fuera de la comunidad, que venden sus productos a intermediarios ‘ciudadanos’, que se integran de un modo u otro en la economía estatal y federal, y por fuerza han de solicitar créditos, asesorías técnicas, insumos urbanos, etc., sienten como una necesidad acuciante el dominio de determinadas facultades y destrezas (la expresión oral y escrita en lengua castellana, la familiaridad con determinados aspectos contables y matemáticos elementales, el conocimiento somero de la historia y de la organización político-económica regional,…) a fin de defender cabalmente sus intereses, evitar fraudes, abusos y discriminaciones de todo tipo, desenvolverse mejor en un medio extraño y a menudo hostil. La Escuela aparece como el medio más sencillo y más rápido de subvenir a esas necesidades… Y la clase política no dejará pasar la ocasión de injertar, en el tejido extraordinariamente tupido de la comunidad, ese “cuerpo extraño” capaz de desgarrarla, deshilarla, descomponerla y recomponerla a voluntad. Cuerpo extraño de la Escuela occidental, avezado en las artes de la domesticación social, de una pacificación interna resuelta como docilidad y mimetismo.

4) La historia contemporánea de México nos muestra que esta “demanda de educación” y aquel interés estatal-empresarial en satisfacerla bajo los modos de la Escuela se acentúan en los períodos en que las fuerzas políticas de izquierda, socialistas, reformistas radicales o populistas, acceden al gobierno de la Nación…
Para Cárdenas (1934-1940) como para Echeverría (1970-1976), la Escuela es el Estado que penetra por fin la intimidad indígena; el Estado y su proyecto de “ciudadano”; el Estado con su concepto particular de Progreso, de Desarrollo, de Justicia; el Estado y los intereses que, para preservar mejor, vela y no nombra. Para Cárdenas como para Echeverría la Escuela es el Estado, es la Modernidad y es la Nación; es decir, el principio del fin de la autonomía indígena. El “deseo de saber”, la “necesidad de educación”, es una bandera popular, obrera y campesina, robada por estos gobiernos reformistas como robaron también, desde un primer momento, la bandera de la “reforma agraria”, del “derecho a la tierra”.

5) La “petición de Escuela” surge en la medida en que se desdibuja la comunidad indígena tradicional, autónoma y casi autárquica. Desde la educación informal indígena no se puede “castellanizar” con eficacia; desde ella no se puede imbuir a nadie de “espíritu nacional”; desde ella no se pueden forjar jornaleros dóciles, votantes crédulos, consumidores compulsivos, individualistas viscerales; desde ella no se puede vaciar la conciencia comunitaria hasta el punto de generar “emigrantes”, hombres sentimental e intelectualmente ‘disponibles’,… Desde la educación tradicional de los pueblos indios no se puede llevar la Comunidad al lugar que, en secreto, anhelan todas las fuerzas políticas del país: el lugar de un “residuo”, de un “resto”, de un “sobrante”, reminiscencia del pasado que se mantendrá con vida si y sólo si no concurre un interés económico concreto por el territorio que ocupa (explotación de la biodiversidad, minas, negocios madereros, proyectos turísticos, canales de paso, ubicación de maquiladoras,…), y que se mantendrá, además, con una vida ‘alterada’, tiznada de modernidad capitalista y de alineación cultural, una vida ‘para el afuera’, como correspondería a un mero reservorio desnaturalizado de mano de obra empobrecida.

El desengaño ante la institución escolar y la “vacuna” contra el desengaño

6) Mario Molina Cruz, escritor indígena, natural de Yalálag, comunidad zapoteca de la Sierra Juárez de Oaxaca, aparece como un admirable exponente del “desengaño” ante la institución escolar. En su opinión, la Escuela, al promover valores de éxito individual, personal, contribuye a la erosión de la diferencia indígena, una idiosincrasia étnica construida en torno a un fuerte sentido de los comunitario. La Escuela invita a una promoción social que tiene por sujeto al individuo, a la familia en todo caso, y que conlleva, como condición de su posibilidad, la exigencia de la emigración. El emigrante, esta figura social emergente a partir de la segunda mitad del siglo XX, refleja, al mismo tiempo, el declive de la educación comunitaria y los progresos de la Escuela occidental en su labor descampesinizante y erosiva de los valores indígenas.

7) Hace algunos años, Roland Barthes hablaba de una estrategia por la cual los poderes políticos y culturales se inmunizaban para la crítica radical auto-infligiéndose un pequeño correctivo, denunciándose a sí mismos en términos moderados, señalando sus propios “males menores” para ocultar el “mal mayor” que los constituía. Despistaban así a sus adversarios y alardeaban de una sana capacidad de auto-crítica y auto-enmienda… La nombró “estrategia de la vacuna”.
La intelligentsia indígena involucrada en los programas de educación “bilingüe”, en las campañas de escolarización y alfabetización en lengua castellana, etc., ha sabido, constantemente, de esa estrategia. Indígenas enquistados en el aparato educativo del Estado se han encargado de “vacunarla” periódicamente, desde los años 70. El antídoto que se inocula al intelectual indio implicado en la destrucción cultural de su pueblo se presenta como una forma atenuada de “desengaño”, desengaño retórico, “para la ocasión”, desengaño “de usar y tirar”, un lavarse las manos antes de estrangular al hermano caído.

Los gobiernos neoliberales que se suceden en el poder a partir de 1982 prorrogan y aumentan las prerrogativas de la capa étnica (ampliada y “funcionarizada” con Cárdenas y Echeverría), consolidan este “estado de las cosas indígenas oficiales”, en el convencimiento de que, para gestionar el espacio social de las comunidades, es imprescindible contar con una tropa en parte estabilizada y en parte remozada de malinches burocratizados. Para uso interno de estos funcionarios indios del consenso, se difundirán periódicamente documentos amargos, casi derrotistas, en los que se dejará constancia, una y otra vez, de lo poco que se ha avanzado en el camino de la educación “intercultural” y de lo mucho que queda por hacer. Es el antídoto, la vacuna que inmuniza contra todas las críticas posibles; es el testimonio de un “desengaño” deslavado, un desengaño engañoso.

Miseria de la educación “multicultural” mejicana

8) El multiculturalismo deviene como forma sofisticada del asimilacionismo; su objetivo sigue siendo la “incorporación”, marcando por añadidura al estudiante ‘distinto’ de cara a su desenvolvimiento futuro por la sociedad mayor.

Por otro lado, la Escuela, como fórmula educativa particular, una entre otras, hábito relativamente reciente de sólo un puñado de hombres sobre la tierra, no se aviene bien con unas culturas (indígenas) que exigen la informalidad y la interacción comunitaria como condición de su producción y de su transmisión. La Escuela sólo podría desnaturalizar, violentar, amputar, tergiversar, en el caso que hemos elegido como ejemplo, el legado cultural zapoteco. Convertir la cultura zapoteca en “asignatura”, “materia”, “currículum”, “objeto de examen”, etc., es asestarle un golpe de muerte. Probablemente, se le haría más daño que con la exclusión actual… Por la Escuela no caben, en modo alguno, las cosmovisiones indias, debido a la desemejanza estructural entre la cultura occidental y las culturas indígenas. Sostener lo contrario es atribuir a la modalidad educativa de una determinada cultura, da igual que se pretenda la más influyente, un poder codificador universal, un privilegio hermenéutico incondicionado, una capacidad de captación y transmisión de conceptos literalmente sobreterrenal.

Nada garantiza que la Escuela como fórmula pueda preservar la cultura zapoteca; antes al contrario, en la medida en que la Escuela excluye y condena las maneras tradicionales de la “educación comunitaria indígena” atenta contra la pervivencia del mencionado legado cultural. Una cultura es también sus modos específicos de producirse y socializarse. Desgajar los contenidos de los procedimientos equivale a destruirla.
La leyenda zapoteca de la langosta, por ejemplo, tan henchida de simbolismos, se convierte en una simple historieta, en una serie casi cómica, si se ‘cuenta’ en la Escuela, y en un insulto a la condición india si, además, la relata un “profesor”. La leyenda de la langosta sólo despliega el abanico de sus enseñanzas si se narra en una multiplicidad ordenada de espacios, que incluyen la milpa, el camino y la casa, siempre en la estación de la cosecha, si se temporiza adecuadamente, si se va desgranando en un ambiente de trabajo colectivo, en una lógica económica de subsistencia comunitaria, si parte de labios hermanos, si se cuenta con la voz y con el cuerpo… El mito de la riqueza, que encierra una inmensa crítica social, y puede concebirse, por la complejidad de su estructura, como un “sistema de mitos”, se dejaría leer como una tontería si hubiera sido encerrado en una unidad didáctica. Convertir el ritual del Cho’ne en objeto de una pregunta de examen constituye una vileza, una profanación, un asalto a la intimidad,…

Por añadidura, la educación “bicultural” no es psicológicamente concebible. De intentarse en serio, abocaría a una suerte de esquizofrenia. En ninguna subjetividad humana caben dos culturas. El planteamiento meramente “aditivo” de los defensores de la interculturalidad sólo puede defenderse partiendo de un concepto restrictivo de “cultura”, un concepto positivista, descriptivista, casi pintoresquista. Decía Artaud que la cultura es un nuevo órgano, un segundo aliento, otra respiración. Y estaba en lo cierto: el bagaje cultural del individuo impregna la totalidad de la subjetividad, determina incluso el aparato perceptivo. Por utilizar un lenguaje antiguo, diríamos que la cultura es alma, espíritu, corazón,… Y no es concebible un ser con dos corazones, con dos percepciones, con un hálito doble. La educación “bicultural” se resolvería, en la práctica, como hegemonía de la cultura occidental, que sería verdaderamente interiorizada, apropiada, ‘encarnada’ en el indígena; y, desde ahí, desde ese sujeto mentalmente colonizado, como apertura ‘ilustrativa’, ‘enciclopedística’, a la cultura étnica, disecada en meros “contenidos”, “informaciones”, “curiosidades”,… La posibilidad contraria, una introyección de la cultura indígena y una apertura “ilustrativa” a la cultura occidental no tiene, por desgracia, los pies en esta tierra.

Ni desde el punto de vista de la psicología social, ni desde el de la lógica expositora diferenciada de la culturas, ni desde el de las utilidades económicas y políticas de la escolarización es defendible el fantasma de la educación “bilingüe-bicultural”.

9) Un objetivo inextirpable de la organización escolar es reproducir la estructura de clases y cuenta con medios sobrados para que el indígena “fracase”, “deserte” y continúe en posiciones sociales subordinadas.
La intelligentsia india ha denunciado incansablemente la discriminación de esos jóvenes, los mecanismos que los apartan de las carreras y de las titulaciones que dan acceso a los empleos mejor retribuidos y a los cargos públicos o de responsabilidad en las empresas; se ha hablado de un proyecto universitario “criollo”, de una secundaria “etnocida”, de un clasismo voraz en el sistema educativo nacional,… Nosotros no vamos insistir en algo tan obvio. Pretendemos ejercer una meta-crítica, una crítica de las propuestas y alternativas que la capa ilustrada indígena, los prohombres de la cultura progresista mejicana y los reformadores del aparato del Estado ofrecen para “adaptar la educación a la realidad pluriétnica y pluricultural del país”, “construir un México nuevo en el que quepan todos”, etc.

Lo que estos políticos e intelectuales bienintencionados quisieran implantar en México, si damos fe a sus palabras, es algo que ya hemos conocido en Occidente, casi la cultura oficial educativa de Europa: la mentira de la educación “multicultural”, de la Escuela respetuosa con la diferencia cultural y psicológica, la Escuela del diálogo entre las alteridades,… Es ésta, no nos cabe duda, la Escuela que va a polarizar, en las próximas décadas, el debate pedagógico latinoamericano, el deux ex machina de la política cultural reformista en el Centro y Sur de América. Ajenos a la parcialidad constitutiva de la Escuela (3), los proyectos educativos interculturales, las experiencias escolares multiculturalistas, se prodigan, abrazando el tránsito de milenios, en los diferentes Estados de México.

10) La represión cotidiana de la Diferencia, que el indígena padece nada más salir del ámbito comunitario, se acentúa en las Escuelas, de uno u otro tipo (no menos en las pretendidamente “multiculturales” que en las “asimiladoras” clásicas), operando a través de la figura ‘moral’ del Educador y de la “opinión” consciente e inconsciente del conjunto de los estudiantes. Es una represión diaria, de cada hora, ejercida por la comunidad de estudiantes y profesores, que los alumnos indios se han acostumbrado a soportar como el precio psicológico de su proclamado derecho a la educación, la contrapartida ambiental de su formación académica secundaria y superior.

Los comportamientos que escapan a la racionalidad docente (o escolar) occidental son “atacados” de dos maneras: por la antipatía y la marginación con que el grupo responde al individuo ‘diferente’ y por la actitud “correctora” del Educador, que ve ahí un problema y procura subsanarlo por la vía de una ‘normalización’ del afectado (“no te aísles”, “intenta integrarte”, “haz un esfuerzo”,…). En muchos casos, por esa doble acción – segregadora/marginadora y normalizadora/integradora -, el estudiante indio se aboca, en variable medida, a una suerte de auto-coerción, a una deliberada “identificación” con el grupo, “convergencia” con las actitudes y manifestaciones de la colectividad – pugna, en definitiva, por ‘des-indigenizarse”… (4).

11) No hay ‘comentarista’ de la Escuela que no esté de acuerdo en que, tradicionalmente, se le ha asignado a esta institución una función de homogeneización social y cultural en el Estado Moderno: “moralizar” y “civilizar” a las clases peligrosas y a los pueblos bárbaros, como ha recordado E. Santamaría. Difundir los principios y los valores de la cultura ‘nacional’: he aquí su cometido.

Nada más peligroso, de cara al orden social y político mejicano, que los pueblos indios, con su historia centenaria de levantamientos, insurrecciones, luchas campesinas,… Nada más bárbaro e incivilizado, en opinión de muchos, que las comunidades indígenas. Nada más alejado de la “cultura nacional”, construcción artificial desde la que se legitima el Estado Moderno, que el apego al poblado, la fidelidad a la comunidad, la identificación “localista” de las etnias mejicanas, enemigas casi milenarias de toda instancia estatal fuerte y centralizada, como señalara Whitecotton… La Escuela habrá de hallarse muy en su casa en este escenario, habrá de sentirse muy útil, pues para este género de “trabajos sucios” fue inventada…

12) A la Escuela compete difundir una determinada selección y retranscripción de los materiales culturales disponibles -de por sí heterogéneos, ambivalentes, contradictorios. Aquello que circula por las aulas y recala en la cabeza de los estudiantes deviene siempre como el resultado de una discriminación sistemática, una inclusión y una exclusión, y, aún más, una posterior re-elaboración pedagógica (conversión del material en “asignaturas”, “programas”, “libros”, etc.) ejercidas sobre el variopinto crisol de los saberes, las experiencias y los pensamientos de una época…. El criterio que rige esa “selección” y esa “transformación” de la materia prima cultural en discurso escolar (‘currículum’) no es otro que el de  propiciar una ‘integración’ no-conflictiva de la juventud en el orden social vigente, favorecer la adaptación de la población a los requerimientos del aparato productivo y político establecido -lo que exige su homogeneización psicológica y cultural…

Con el patrimonio cultural de los pueblos indios, la Escuela intercultural mejicana sólo puede hacer en rigor dos cosas, una contra la otra o ambas a la vez: desoírlo, ignorarlo y sepultarlo mientras proclama cínicamente su voluntad de protegerlo; o “hablar en su nombre”, subtitularlo interesadamente, esconder sus palabras fundadoras y sobrescribir las adyacentes, sometiéndolo para ello a la selección y deformación sistemáticas inducidas indefectiblemente por la estructura didáctico-pedagógica, currícular y expositiva, de la Escuela moderna…. (5).

13) Con diferencias de grado, las prácticas (“interculturales”) que se experimentan en los distintos estados apuntan hacia la asimilación del inmigrante, hacia su integración selectiva, y, al mismo tiempo, hacia la postergación y el olvido de las culturas autóctonas, cuyas ‘resonancias’ (la lengua, el atuendo, las costumbres, el folclore) se utilizan para segregar y discriminar a los recién llegados y a sus descendientes, separando a los que pueden y quieren promocionarse socio-económicamente -que darán la espalda a las asignaturas relacionadas con sus culturas de origen- de aquellos otros incapacitados para hacerlo, ‘fracasados’ escolares, provisión de subproletarios que podrán aferrarse a sus señas de identidad étnicas como quien busca un “refugio” o un “consuelo” (6).

Dolores Juliano ha hablado de “adscripción étnica asignada”, para caracterizar la estrategia subyacente, que pasaría, en el caso que nos ocupa, por la “asignación” de una especificidad étnica a la población no-mestiza de las ciudades, que se vería así ‘marcada’ con el propósito de discriminar su desenvolvimiento laboral y de pesquisar su circulación por las vías desdobladas del espacio social.

14) La hipocresía y el cinismo se dan la mano en la contemporánea racionalización “multiculturalista” de los sistemas escolares occidentales. Jorge Larrosa ha avanzado en la descripción de esa doblez: “Ser ‘culturalmente diferente’ se convierte demasiado a menudo, en la escuela, en poseer un conjunto de determinaciones sociales y de rasgos psicológicos (cognitivos o afectivos) que el maestro debe ‘tener en cuenta’ en el diagnóstico de las resistencias que encuentra en algunos de sus alumnos y en el diseño de las prácticas orientadas a romper esas resistencias.” En países como México, donde porcentajes elevados de estudiantes,  por no haber claudicado ante la ideología escolar y por no querer “implicarse” en una dinámica educativa tramada contra ellos, son todavía capaces de la rebeldía en el aula, del ludismo, del disturbio continuado, etc., estas tecnologías para la atenuación de la “resistencia”, del atributo psicológico inclemente atrincherado en alguna oscura región del carácter, cobran un enorme interés desde la perspectiva de los profesores y de la Administración…  La “atención a la diferencia” se convierte, pues, en un sistema de adjetivación y clasificación que ha de resultar útil al maestro para vencer la ‘hostilidad’ de éste o aquél alumno, de ésta o aquella minoría, de no pocos indígenas y demasiados subproletarios. Más que ‘atendida’, la Diferencia es tratada.

Las Escuelas del “multiculturalismo” trabajan en dos planos: un trabajo de superficie para la ‘conservación’ del aspecto externo de la Singularidad -formas de vestir, de comer, de cantar y de bailar, de contar cuentos o celebrar las fiestas, apunta Larrosa- (7), y un trabajo de fondo para aniquilar sus fundamentos psíquicos y caracteriológicos -otra concepción del bien, otra interpretación de la existencia, otros propósitos en la vida,… Y, en fin, la apelación a la “comunicación” entre los estudiantes de distintas culturas reproduce las miserias de toda reivindicación del diálogo en la Institución: se revela como un medio excepcional de ‘regulación’ de los conflictos, instaurado despóticamente y pesquisado por la ‘autoridad’, un ‘instrumento pedagógico’ al servicio de los fines de la Escuela… (8)

He aquí, para terminar con la sugerencia de Larrosa, el “beneficio” simbólico que nos reporta la utopía multiculturalista: usufructuar al extraño, físicamente como mano de obra, culturalmente como ‘valor’ enriquecedor; y extirpar su índole ‘rebelde’, ‘amenazante’, reduciendo y controlando los intercambios y las comunicaciones que establece con los ‘naturales’ de la región…

15) El modelo de la Escuela nacional, homogénea e igual a sí misma a lo largo de todo el territorio, cede, irreversiblemente, ante una tendencia a la atomización y la autonomía, sobre todo en lo concerniente a los currícula, a las asignaturas, a los programas. La administración federal mexicana ha dado pasos decisivos, durante los últimos años, en esta dirección, incrementando las potestades escolarizadoras de los Estados, transvasándoles competencias educativas, incrementando el margen de intervención municipal en la organización local de la enseñanza,…

Aún así, y de modo complementario, cabe constatar cómo los “rasgos estructurales” de la Escuela occidental se mundializan en nuestros días, se universalizan, y cómo determinadas orientaciones generales de los currícula se imponen también a lo largo y ancho de todo el planeta. J. Meyer, por ejemplo, ha hablado de la constitución de un “orden educativo mundial”, con unos currícula oficiales estandarizados y homologados planetariamente (9). Según este autor, los países ávidos de “legitimidad” y de “progreso”, que se quieren presentar como Estados en ascenso, tal el México contemporáneo, son muy receptivos a tales prescriptivas curriculares  -que, de esta forma, tienden a aplicarse por todo el globo, motivando que, cada día más, se estudie casi lo mismo en toda la Tierra. Que se estudie lo mismo, y de la misma manera…
Y es por debajo de estas grandes líneas maestras, de estas orientaciones generales, donde se promueve la descentralización y la diversificación (los mismos marcos y semejantes pigmentos para una notable variedad de representaciones pictóricas, valga la metáfora).

Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivoliteratura.com

notas:
(1) Cuando el presente tropieza con un pasado que apuntaba en otra dirección, donde no reconoce semillas de su ser, un pasado sin retoños o con retoños extraviados, un pasado hostil que lo cuestiona y deslegitima, un pasado eterno que, como apuntara incisivo Benjamin, sólo podría redimirse en un futuro escapado del continuum de la historia, entonces pone en marcha su pesada maquinaria compresora. Sólo es capaz de percibir en esa tradición esquiva, en esa diferencia añosa, un objeto que doblegar o que aniquilar – así lo exige la lógica del interés que lo constituye. Este es, exactamente, el caso de las comunidades indias de México regidas por “autoridades tradicionales” y organizadas política y económicamente en el respeto de la consuetudinaria “ley del pueblo”.
(2) Un anhelo igualitario de raíz genuinamente campesina y popular; una defensa de la tierra como “valor” cultural y hasta ‘religioso’, en contra de aquellos que sólo piensan en ‘explotarla’ y ‘rentabilizarla’, degradándola de paso, hiriéndola de muerte; una concepción radicalmente democrática del “cargo político”, entendido como ‘servicio’ no-remunerado a la colectividad, fuente de ‘prestigio’ si se desempeña con honestidad y dedicación, exigiendo de por sí un considerable “sacrificio personal”, siempre rotativo, siempre electivo, siempre bajo la supervisión y el control de esa Reunión de Ciudadanos, de esa Asamblea del Pueblo, que constituye el verdadero corazón político de la Comunidad; una insólita capacidad de reivindicación y de movilización, que agota prácticamente ‘todas’ las vías conocidas, desde la “petición” o “solicitud” formal y el recurso administrativo-judicial (que algunos traslumbrados de Occidente podrían execrar como “reformismo”) hasta la manifestación encorajinada, la ocupación audaz, el acto público temerario (causa de cárcel, exilio o desaparición para muchos de estos hombres), pasando por la infinitas variantes del apoyo mutuo, la solidaridad resistente y la imaginación combativa.
(3) Llama la atención que todas estas apelaciones al “diálogo entre las culturas” y a la “educación intercultural” soslayen un asunto capital: que la Escuela no está por encima de esas culturas colocadas, en pie de igualdad, unas al lado de las otras, no es un moderador neutral, un árbitro imparcial, no es un juez honesto ante la eventualidad de que se produzcan litigios, sino una parte interesada, representante de un fracción, defensora particular de intereses sesgados, voz específica de una cultura –la occidental. ¿Con quién dialoga la cultura occidental en su propio terreno de juego, la escuela occidental? Siendo juez y parte, moderadora y contertulio, árbitro y competidor, ¿dónde podemos hallar la garantía de su equidad?
(4) Adorno y Horkheimer hablaron, en relación con estas dinámicas, de la forja de un “carácter social” (pautas gregarias de conducta, formas coincidentes de pensamiento, modelos unívocos de sensibilidad)… Del “carácter social” que propende la Escuela mejicana contemporánea, aún o sobre todo en su facies intercultural, están excluidos los rasgos sobre los que se asentaba la especificidad psicológica india: la primacía absoluta de la comunidad sobre el individuo, la sobredeterminación de las consideraciones “espirituales”, morales o religiosas, en detrimento de los móviles crasamente materiales, económicos; el peso de la palabra en la interacción social, rigurosamente vinculado a la expresión ‘forzosa’ de lo que se siente como “verdad”, etc.
(5) Cabe concluir que el aparente multiculturalismo de la Escuelas extra-occidentales camufla la alienación cultural de esos países, que sacrifican sus señas de identidad para ‘asimilarse’ lo antes posible a la civilización occidental. La colonización cultural avanza, adornada con motivos ‘exóticos’ e inventarios ‘museísticos’; y la diferencia espiritual a duras penas sobrevive. Una escolarización “no-occidental”, alejada de los modelos hegemónicos en los países desarrollados, únicamente podría tentarse desde una esfera política absolutamente autónoma, al modo de los territorios zapatistas, y arrastraría siempre la falla de no ser congruente con su objeto declarado –la preservación de la cultura india. Por aquí se deja ver la tragedia de las escuelas zapatistas chiapanecas: en la medida en que abordan la re-transmisión de las culturas indígenas, las deforman y trivializan sin remedio; en la medida en que se centran en los aspectos inmediatamente utilitarios (lengua castellana, historia de las luchas indígeno-campesinas del siglo XX, matemáticas ‘modernas’,…), occidentalizan de hecho. No debemos olvidar que la “pedagogía implícita” portada por la Escuela moderna en tanto escuela (por la mera circunstancia de exigir un recinto, un horario, un profesor, un temario, una disciplina,…), su “currículum oculto” es, a fin de cuentas, Occidente –las formas occidentales de autoridad, interacción grupal, comportamiento reglado en los espacios de clausura, administración del tiempo, socialización del saber,…
(6) A los indígenas no-aprovechables, no-occidentalizados, se les marcará con el hierro de su identidad pretérita, se les atará a sus orígenes, a sus culturas de nacimiento, que arrastrarán en adelante como un estigma, como una señal de ‘derrota’ socio-económica y disponibilidad para una explotación sin límites. Malvivirán en los barrios periféricos, en los suburbios, conservando un tanto más sus vestimentas, sus símbolos, un poco como un “desafío”, un poco por orgullo ‘residual’, un poco porque ya no tienen nada que ganar disfrazándose… Los otros, los que se han apresurado a auto-neutralizarse como ‘diferencia’, triunfando por ello en la Escuela, y se han incorporado a la sociedad nacional-capitalista, pasearán, en el caso de la Ciudad de México, por los barrios céntricos, vistiendo cada vez más al modo euro-norteamericano y luciendo sus rasgos raciales, junto a algunos pequeños ‘signos’ de sus culturas originarias, como un mero adorno, un toque no-inquietante de ‘exotismo’, cifra de una alteridad domesticada.
(7) La “apertura del currículum”, su vocación ‘interculturalista’, tropieza desde el principio con límites insalvables; y queda reducida a algo formal, meramente propagandístico, sin otra plasmación que la permitida por áreas irrelevantes, tal la música, el arte, las lecturas literarias o los juegos -aspectos floklorizables, museísticos, diría Provansal…
(8) Todo este proceso de “atención a la diferencia”, “apertura curricular” y “posibilitación del diálogo”, conduce finalmente a la elaboración, por los aparatos pedagógicos, ideológicos y culturales, de una identidad personal y colectiva, unos estereotipos donde encerrar la Diferencia, “con vistas a la fijación, la buena administración y el control de las subjetividades” (Larrosa). El estereotipo del “indio bueno” compartirá banco con el estereotipo del “indio malo”, en esta comisaría de la educación vigilada y vigilante. El éxito de la Escuela multicultural en su ofensiva anti-indígena dependerá del doble tratamiento consecuente…
(9) Estos “currícula universales de masas” proceden de las prescripciones de poderosas organizaciones internacionales, como el Banco Mundial o la UNESCO, de los “modelos” aportados por los Estados hegemónicos (occidentales) y de las indicaciones de una “tecnocracia” educativa -reputados profesionales e investigadores de la Educación- influyente a escala mundial.

sacado de la revista Ekintza Zuzena nº35 www.nodo50.org/ekintza

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Al general

He tenido un sueño
He tenido un sueño

Reuniones de gente
escupían tu tumba
y un remolino
de sombras siniestras
comían satisfechas
tus entrañas huecas.

Mientras, la ciudad
despertaba fuerte
y el sol prometía
una tarde libre,
una tarde limpia.

Y sobre tus restos
unas nubes negras
llovían
sangre contenida.

Del suelo crecieron
mil zarzas de acero
queriendo abrazarte.

Mientras, en el pueblo,
la gente entre abrazos
miraba la luna,
se veía alegre,
se veía pura.

No sólo era un sueño.

Pronto,
fantoches de barro
soñarás por siempre
la noche profunda.

Pronto, la verdad sedienta
clavará en tu frente
el sufrir eterno.

Pronto serás sólo tierra,
tierra que una vez sembraste de muertos.

Pronto,
serás olvidado,
serás breves textos
entre libros viejos.

Eugenio Muñoz

Extraído de ‘Los Ojos del Ahogado’. Madrid, Junio de 1999

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Disipando los mitos de la vacunación

Introducción a las contradicciones entre la ciencia médica y las políticas de vacunación

Cuando mi hijo empezó a recibir las vacunas obligatorias a los dos
meses de edad, yo no sabía que las vacunas tenían riesgos. Pero había
una contradicción en el volante de la clínica: las probabilidades de
que mi hijo tuviera una reacción adversa seria a la vacuna triple era
de 1 en 1750, mientras que el riesgo de morir de tos convulsa era uno
en varios millones. Cuando le mencioné esto al médico, no estuvo de
acuerdo, se enojó, y salió violentamente del consultorio mascullando:
“Creo que debería leer ese volante alguna vez…”. Poco tiempo después
me enteré de un niño que había quedado inválido por una vacuna, así que
decidí investigar el tema yo mismo. Me enteré de cosas que me alarmaron
tanto que me siento obligado a compartirlas. Para eso escribí este
informe.

Las autoridades médicas atribuyen la disminución de las enfermedades a
las vacunas, nos aseguran que no tienen riesgos, y que son efectivas.
Sin embargo estas afirmaciones están en directa contradicción con
estadísticas gubernamentales, estudios médicos, informes de la
Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de los Centros para
el Control de las Enfermedades (CDC), y con las opiniones de
prestigiosos investigadores científicos de distintas partes del mundo.
De hecho, las enfermedades infecciosas disminuyeron sostenidamente
durante décadas antes de la introducción de las campañas vacunatorias;
cada año, médicos norteamericanos dan parte de miles de reacciones
serias a las vacunas, incluídos cientos de muertes y casos de invalidez
permanente; han ocurrido epidemias en poblaciones totalmente vacunadas,
y existen investigadores que atribuyen decenas de problemas
inmunológicos y neurológicos crónicos a los programas de vacunación
masiva.

Décadas de estudios médicos aparecidos en las más prestigiosas
publicaciones médicas del mundo han documentado el fracaso de las
vacunas, y sus efectos adversos, incluso muertes. Decenas de libros
escritos por médicos, científicos e investigadores independientes
revelan serias fallas en la teoría y en la práctica de la vacunación. A
pesar de todo esto, aunque parezca increíble, la mayoría de los médicos
y padres desconocen esta evidencia. Esto ha empezado a cambiar durante
los últimos años, a medida que un creciente movimiento de padres y
proveedores de salud, de distintas partes del mundo, toma conciencia de
los problemas asociados a las vacunación obligatoria de la población, y
la cuestiona. Existe un creciente movimiento internacional que está
eligiendo no ser parte de la inmunización sistemática obligatoria. Este
informe presenta parte de la información en la que se basa dicho
movimiento.

Mi objetivo no es decirle ni a usted ni a nadie si debe o no vacunar.
Lo que busco es señalar, con la mayor urgencia, algunas muy buenas
razones por las cuales todo el mundo debería evaluar los hechos antes
de decidir si aceptar o no la vacunación. Como padre, me escandalicé al
enterarme de que no existe ninguna obligación legal, ni una ética
profesional, que obligue a los pediatras a estar informados en
profundidad sobre los riesgos de la vacunación (para no mencionar el
deber de informar a los padres de que al vacunar hay riesgo de muerte o
de invalidez permanente). También quedé consternado al ver
personalmente que la mayoría de los médicos, si bien con las mejores
intenciones, llevan a cabo procedimientos basados en información
incompleta, y, en algunos casos, totalmente errónea.

Este informe no es más que una breve introducción al tema. Se justifica
y es altamente recomendable que usted siga investigando por su cuenta.
Verá que es la única manera de tener una visión objetiva, ya que esta
es una controversia altamente emocional.

Sea cauto: según la experiencia de mucha gente, los pediatras no están
dispuestos a conversar sobre este tema tranquilamente y con una mente
abierta, o no son capaces de hacerlo, tal vez porque muchos de ellos
han puesto en juego su identidad personal y su reputación profesional
en base a la supuesta seguridad y efectividad de las vacunas. Además,
su profesión les exige que promuevan la vacunación. De todos modos,
según comentarios de mucha gente, a la mayoría de los médicos le es muy
difícil reconocer la evidencia de que las vacunas causan problemas. El
primer pediatra con el que intenté compartir lo que había hallado me
gritó enojado cuando mencioné el tema con tranquilidad. Los conceptos
erróneos tienen raíces muy profundas.

1° Mito de la vacunación

“Las vacunas son seguras… ¿no es así?”

El sistema VAERS (Sistema de Notificación sobre los Efectos Adversos de
las Vacunas) fue establecido por el Congreso bajo el Acta Nacional de
Compensación por Daños causados por Vacunas a Niños de 1986. Recibe
anualmente unas 11.000 notificaciones de reacciones adversas serias a
las vacunas, entre las cuales se cuentan unas cien o doscientas
muertes, y un número varias veces mayor de casos de invalidez
permanente.[i] Según funcionarios del sistema VAERS, el 15% de las
reacciones adversas son “serias” (tales como: tener que ser llevado a
la sala de emergencias, ser hospitalizado, un episodio que ponga en
juego la vida, invalidez permanente, o muerte). Según análisis
independientes de las notificaciones del sistema VAERS, en el caso de
la vacuna contra la Hepatitis B, las reacciones adversas “serias”
llegan al 50% [ii]. Si bien estos datos son alarmantes, no son más que
la punta del iceberg. La FDA (Administración de Alimentos y
Medicamentos) calcula que solamente se notifican el 1% de las
reacciones adversas serias [iii] [iv], y los CDC (Centros para el
Control de las Enfermedades) reconocen que sólo se notifican alrededor
del 10% de los casos.[v] De hecho, han habido en el Congreso
declaraciones sobre casos en los que se les dice a los estudiantes de
medicina que no notifiquen los posibles casos de reacciones
adversas.[vi]

El Centro Nacional de Información sobre las Vacunas (NVIC), una
organización de base, fundada por padres de niños muertos y dañados por
las vacunas, ha realizado sus propias investigaciones[vii]. Este Centro
informó que “en Nueva York, sólo 1 de cada 40 consultorios médicos
(2,5%) confirmó que se notifica una muerte o un daño después de una
vacuna”. Dicho de otra forma, 97,5% de las muertes y casos de invalidez
relacionados con las vacunas no se notifican en ese lugar. Dejando de
lado las implicaciones sobre la ética médica (la ley federal de los
Estados Unidos exige que los médicos notifiquen los casos serios de
reacciones adversas[viii]), estos datos sugieren que las muertes y los
casos de daños graves pueden ser en realidad de 10 a 100 veces más que
lo que se notifica.

En el caso de la tos convulsa, el número de muertes causadas por la
vacuna es mucho mayor que el número de muertes causadas por la
enfermedad, que de acuerdo a los Centros para el Control de las
Enfermedades (CDC) ha sido alrededor de 10 por año en los últimos años,
y solamente 8 en 1993, último año de incidencia pico de la enfermedad
(la tos convulsa aparece cada 3 ó 4 años, nadie sabe por qué, pero está
claro que la vacunación no es cíclica). Si tenemos en cuenta que la
mayor parte de las reacciones adversas no se notifican, puede que la
vacuna sea 100 veces más mortal que la enfermedad. Algunos sostienen
que este es un costo necesario para evitar el regreso de una enfermedad
que sería más mortal que la vacuna. Pero dado que la mayor parte de la
disminución de la incidencia de las enfermedades en este siglo fue
anterior al uso generalizado de las vacunas (las muertes por tos
convulsa disminuyeron un 79% antes del uso sistemático de las vacunas),
y dado que las tasas de disminución de incidencia de las enfermedades
se mantuvieron prácticamente iguales luego de la introducción de la
vacunación generalizada de la población, las muertes causadas por las
vacunas hoy en día no se pueden justificar diciendo que son un
sacrificio necesario para el beneficio de una sociedad libre de
enfermedades.

Por desgracia, la historia de las muertes vinculadas a las vacunas no
termina ahí. A nivel internacional, diversos estudios han señalado a la
vacunación como una causa del Síndrome de Muerte Infantil Súbita
(SMIS)[ix] [x] (El Síndrome de Muerte Infantil Súbita, SMIS, es un
diagnóstico genérico dado cuando se desconoce la causa específica de la
muerte; se estima que en los Estados Unidos se producen entre 5.000 y
10.000 muertes anuales de SMIS). De acuerdo a un estudio, la incidencia
máxima de SMIS ocurre a los 2 y 4 meses de edad, precisamente cuando se
dan las dos primeras vacunas obligatorias[xi], mientras que en otro
estudio se halló un claro correlato que se extiende tres semanas luego
de la vacunación. De acuerdo a otro estudio, en los EE.UU. 3.000 niños
mueren dentro de los 4 días de recibir una vacuna (aunque parezca
increíble, los autores no mencionaron ningún vínculo entre las vacunas
y el SMIS), mientras que los estudios de otros investigadores indican
que la mitad de los casos de SMIS son causados por las vacunas.[xii]

A los estudios iniciales que mostraban una relación causal entre el
SMIS y las vacunas les siguieron rápidamente estudios auspiciados por
los fabricantes de vacunas, cuya conclusión fue que no había ninguna
relación; uno de tales estudios sostuvo que la incidencia de SMIS en
niños vacunados era levemente menor que en los no vacunados. Sin
embargo, muchos de estos estudios fueron cuestionados por otro estudio
que mostró que por “confusión”, los resultados habían favorecido
erróneamente a las vacunas.[xiii] En el mejor de los casos, los
distintos estudios se contradicen. Sin embargo, ¿no deberíamos ser
prudentes? ¿No debería cualquier relación creíble entre las vacunas y
las muertes infantiles ser motivo suficiente para el monitoreo
generalizado y meticuloso de todos los casos de SMIS, para saber su
status vacunatorio? Las autoridades médicas han preferido la negación
antes que la cautela.

A mediados de los ´70, Japón elevó la edad de vacunación, de dos meses
a dos años; la incidencia de SMIS disminuyó dramáticamente.[xiv] Pasó
de estar 17° en el ránking de mortalidad infantil a estar 1° (o sea,
tuvieron la tasa de mortalidad infantil más baja del mundo cuando los
bebés no recibían vacunas). La tasa de vacunación en Inglaterra bajó
temporalmente a un 30%, en la misma época, luego de informes en la
prensa acerca de daño cerebral causado por las vacunas. La mortalidad
infantil bajó mucho durante unos dos años, y luego volvió a subir justo
cuando aumentaron las tasas de vacunación a fines de los ´70. A pesar
de estas experiencias, la postura de la comunidad médica sigue siendo
la negación. Los jueces de instrucción no examinan el status
vacunatorio de las víctimas de SMIS, y las familias continúan pagando
un alto precio, desconocedoras de los peligros de las vacunas. Además,
se les niega el derecho a elegir.

Las afirmaciones de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos)
y de los CDC (Centros para el Control de las Enfermedades) acerca de la
falta de notificación sobre reacciones adversas, sugieren que en
realidad las mismas cada año pueden ser entre 100.000 y 1 millón (y las
reacciones “serias” serían aproximadamente un 20%). Un estudio que
revela que 1 de cada 175 niños que recibieron todas las dosis de la
vacuna triple bacteriana tuvieron “reacciones severas”[xv] y un informe
para abogados, escrito por un médico, según el cual, de cada 300
aplicaciones de la vacuna triple bacteriana, 1 resulta en convulsiones,
dan sustento a esta idea.[xvi]

De hecho, las muertes causadas por la tos convulsa en Inglaterra
disminuyeron cuando la tasa de vacunación bajó de 80% a 30% a mediados
de los ´70. La conclusión del estudio del epidemiólogo sueco B.
Trollfors, sobre la toxicidad y eficacia de la vacuna contra la tos
convulsa alrededor del mundo, fue que “hoy en día, la mortalidad
causada por la tos convulsa es muy baja en los países industrializados,
y no hay diferencia entre los países con tasas de vacunación altas,
bajas, e inexistentes”. También descubrió que Inglaterra, Gales y
Alemania Occidental tuvieron más víctimas por la tos convulsa en 1970,
cuando la tasa de vacunación era alta, que en la segunda mitad de 1980,
cuando dicha tasa había disminuido.[xvii]

Además de la vida y salud de nuestros niños, las vacunas nos cuestan
dinero. El Programa Nacional de Compensación por Daños causados por las
Vacunas (NVICP), del gobierno federal de los EE.UU. ha pagado más de
1.200 millones de dólares desde 1988 hasta hoy a las familias de niños
dañados y muertos por las vacunas,[xviii] con dinero que viene de un
impuesto a las vacunas que pagan quienes las reciben. Mientras tanto,
las compañías farmacéuticas tienen un mercado cautivo: en los 50
estados de los EE.UU., las vacunas son obligatorias por ley (aunque se
pueden evitar legalmente en la mayoría de los casos; ver el 9° Mito),
sin embargo estas mismas compañías tienen “inmunidad” en cuanto a la
responsabilidad por las consecuencias de sus productos. Más aún, se les
ha permitido utilizar órdenes de la corte que prohíben informar
públicamente sobre un caso que está ante la justicia, como herramienta
de influencia en los arreglos legales por daños causados por las
vacunas, para así impedir que se revele al público información sobre
los peligros de las mismas. Está claro que tales arreglos son
inmorales; obligan al público norteamericano a pagar, sin saberlo, por
las responsabilidades legales de los fabricantes de vacunas, y a la vez
intentan garantizar que el mismo público seguirá desconocedor de los
peligros de sus productos. Esta situación también disminuye cualquier
incentivo que puedan tener los fabricantes para producir vacunas más
seguras (después de todo, cuando la vacuna causa una muerte o una
lesión, ellos no tienen que pagar, sino que siguen recibiendo sus
ganancias).

Debe mencionarse especialmente el hecho de que las compañías de seguros
(que realizan los mejores estudios sobre responsabilidad del
fabricante) se niegan a cubrir las reacciones adversas a las vacunas.
Las ganancias parecen ser lo que determina la posición tanto de la
industria farmacéutica como de las compañías de seguros.

2° Verdad de la vacunación

“Las vacunas causan un número significativo de muertes y casos de
invalidez, a un increíble costo personal y financiero para las
familias, que no están informadas al respecto”.

3° Mito de la vacunación

“Las vacunas son muy efectivas…¿no es cierto?”

En la literatura médica encontramos un sorprendente número de estudios
que documentan el fracaso de las vacunas. Ha habido epidemias de
sarampión, paperas, viruela, poliomelitis y gripe en poblaciones de
personas vacunadas.[xix] [xx] [xxi] [xxii] [xxiii] En 1989 los Centro
para el Control de las Enfermedades (CDC) informaron que “entre los
niños en edad escolar, han ocurrido epidemias (de sarampión) en
escuelas con tasas de vacunación superiores al 98%”.[xxiv] Han ocurrido
en todas las áreas del país, incluídas áreas que no tienen casos de
sarampión hace años”.[xxv] Los CDC informan incluso sobre una epidemia
en una población con una tasa de vacunación del 100%.[xxvi] Un estudio
que examinó este fenómeno concluyó que “la paradoja evidente es que a
medida que las tasas de inmunización contra el sarampión alcanzan
niveles elevados, el sarampión se vuelve una enfermedad de gente
inmunizada”.[xxvii] Según un estudio más reciente, la vacuna contra el
sarampión “produce supresión inmunitaria, la cual contribuye a aumentar
la suceptibilidad a otras infecciones”.[xxviii] Estos estudios sugieren
que el objetivo de la “inmunización” total de la población puede de
hecho ser contraproducente, como muestran los casos de epidemias luego
de la vacunación completa de países enteros. En Japón, hubo un aumento
anual de los casos de viruela luego de la introducción de la vacunación
obligatoria en 1872. En 1892, ya habían muerto 29.979 personas, y todas
habían sido vacunadas.[xxix] A principio del 1900, las Filipinas
sufrieron la peor epidemia de viruela de su historia, después de que 8
millones de personas recibieran 24,5 millones de dosis de vacunas (una
tasa de vacunación del 95%); la tasa de mortalidad se cuadruplicó como
consecuencia.[xxx] Antes de la primer ley de vacunación obligatoria en
Inglaterra, en 1853, la mayor mortalidad por la viruela en un período
de dos años había sido de 2.000; en 1870-71, Inglaterra y Gales
tubieron 23.000 muertes causadas por la viruela[xxxi]

En 1989, Omán sufrió una epidemia generalizada de polio, seis meses
después de haber alcanzado la vacunación completa de la
población.[xxxii][xxxii][xxxii] En 1986, en los EE.UU., el 90% de 1.300
casos de tos convulsa en Kansas habían sido “adecuadamente
vacunados”.[xxxiii] El 72% de los casos de tos convulsa de la epidemia
de Chicago en 1993 estaban al día con sus vacunas.[xxxiv]

4° Verdad de la vacunación

“La evidencia sugiere que la vacunación es un método poco confiable para prevenir enfermedades”.

5° Mito de la vacunación

“Las vacunas son la causa de la baja incidencia de enfermedades en los EE.UU. hoy en día… ¿no es así?”

De acuerdo a la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia, las
enfermedades infantiles disminuyeron un 90% entre 1850 y 1940,
paralelamente a las mejorías en higiene y sanidad, bastante antes de
los programas de vacunación obligatoria. La publicación The Medical
Sentinel informó hace poco: “entre 1911 y 1935, en los EE.UU., las
cuatro causas principales de muerte infantil por enfermedades
infecciosas eran la difteria, la tos convulsa, la escarlatina y el
sarampión. Sin embargo, en 1945, la tasa de mortalidad de las cuatro
enfermedades juntas había disminuído un 95%, antes de la implementación
de los programas sistemáticos de vacunación”[xxxv]

Por lo tanto, en el mejor de los casos, se puede examinar la vacunación
sólo en relación al pequeño porcentaje de reducción de enfermedades que
ocurrió después de su uso generalizado. Sin embargo, incluso su papel
en esta pequeña disminución puede cuestionarse, ya que las tasas de
disminución de las enfermedades antes de la introducción de las vacunas
se mantuvieron prácticamente iguales después de su introducción.
Además, en los países europeos que rechazaron las vacunas contra la
viruela y la poliomelitis, las epidemias terminaron al mismo tiempo que
en los países donde la vacuna era obligatoria; por lo tanto está claro
que las vacunas no fueron el único factor determinante. De hecho,
inicialmente, luego de las campañas de inmunización contra la viruela y
la polio, hubo un aumento significativo en la incidencia de estas
enfermedades. Después de que se hiciera obligatoria la vacunación
contra la viruela, esta enfermedad continuó siendo corriente e incluso
aumentó mucho, mientras que la incidencia de otras enfermedades siguió
disminuyendo sin el uso de vacunas. Eventualmente, en Inglaterra y
Gales, las tasas de incidencia de viruela y de vacunación contra la
enfermedad disminuyeron simultáneamente durante varias décadas, entre
1870 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.[xxxvi] Por lo tanto,
es imposible saber si la vacunación contribuyó o no a la disminución
sostenida de las tasas de mortalidad de la enfermedad, o si la
disminución se mantuvo tal cual venía simplemente por los mismos
motivos que probablemente causaron la disminución inicial – mejoras en
la sanidad e higiene, mejoras en la alimentación, transporte, y
desarrollo de infraestructura, tecnología de preservación de los
alimentos, y posiblemente ciclos naturales de las enfermedades. Un
reciente informe de la Organización Mundial de la Salud apoya esta
conclusión, ya que indica que las tasas de mortalidad y enfermedad en
los países del tercer mundo no están directamente relacionadas con la
vacunación o con los tratamientos médicos, sino que se hallan
estrechamente vinculadas al standard de higiene y alimentación.[xxxvii]
Atribuirle a las vacunas el mérito por la incidencia actual de las
enfermedades es una enorme exageración, incluso un error.

Los partidarios de la vacunas señalan las estadísticas de incidencia en
lugar de las de mortalidad, como prueba de la efectividad de las
vacunas. Sin embargo, los expertos en estadística nos dicen que la
mortalidad es un mejor indicador que la incidencia de la enfermedad,
por la simple razón de que la calidad de la notificación y de los
archivos es mucho más alta en el caso de la mortalidad.[xxxviii] Por
ejemplo, una encuesta realizada en la ciudad de Nueva York reveló que
tan sólo el 3,2% de los pediatras daban parte de los casos de sarampión
al departamento de salud. En 1974, el Centro para el Control de las
Enfermedades indicó que hubo 36 casos de sarampión en Georgia, mientras
que el Sistema de Vigilancia del estado de Georgia informó que hubo 660
casos.[xxxix] En 1982, funcionarios de salud del estado de Maryland
culparon a un programa de televisión (“D.P.T. – Vaccine Roulette”
[Vacuna Triple – Ruleta Rusa] que advertía sobre los peligros de la
vacuna triple), de causar una epidemia de tos convulsa. Sin embargo,
cuando el Dr. J. Anthony Morris, que había sido el virólogo nro. 1 de
la División de Estándares Biológicos de los EE.UU., analizó los 41
casos, solamente 5 casos estaban confirmados, y todos habían sido
vacunados.[xl] Casos como éstos demuestran la falacia de basarse en los
datos de incidencia, a pesar de lo cual los partidarios de las vacunas
tienden a utilizarlos indiscriminadamente.

6° Verdad de la vacunación

“No se ha establecido con claridad qué influencia han ejercido las
vacunas (si es que han ejercido alguna influencia) en la disminución de
la incidencia de las enfermedades infecciosas en los siglos 19 y 20”

7° Mito de la vacunación

“La vacunación se basa en correctos principios teórico-prácticos de inmunización… ¿no es cierto?”

La evidencia clínica a favor de las vacunas reside en su capacidad de
estimular la producción de anticuerpos en el receptor. Esto no está en
discusión. Sin embargo, lo que no está claro, es si la producción de
anticuerpos crea o no inmunidad. Por ejemplo, los niños anémicos con
deficiencia de gamaglobulina no pueden producir anticuerpos, a pesar de
lo cual se recuperan de las enfermedades infecciosas casi tan rápido
como los demás niños.[xli] Además, un estudio publicado por el Consejo
Médico Británico en 1950 durante una epidemia de difteria llegó a la
conclusión de que no había relación entre la cantidad de anticuerpos y
la incidencia de la enfermedad; los investigadores encontraron personas
resistentes a la enfermedad que tenían niveles de anticuerpos
extremadamente bajos, y enfermos con niveles altos de
anticuerpos.[xlii] La inmunidad natural es un proceso complejo que
involucra muchos órganos y sistemas; no se puede reproducir en su
totalidad estimulando artificialmente la producción de anticuerpos.

La investigación también indica que la vacunación hace que las células
del sistema inmunitario queden “dedicadas” al antígeno específico de la
vacuna, volviéndolas incapaces de reaccionar ante otras infecciones.
Por lo tanto, puede que en realidad nuestra reserva inmunológica
disminuya por las vacunas, causando una menor resistencia
general.[xliii]

Otro componente de la teoría de la inmunización es la “inmunidad de
grupo”, que dice que cuando suficientes personas en una comunidad están
inmunizadas, todas quedan protegidas como resultado. Como mostró el 2°
Mito, hay muchos casos documentados que demuestran exactamente lo
contrario: casos de poblaciones totalmente vacunadas que han
experimentado epidemias; en el caso del sarampion, esto parece ser el
resultado directo de la alta tasa de vacunación.[xliv] Según un
epidemiólogo del estado de Minnesota, la vacuna contra la meningitis
aumenta el riesgo de contraer la enfermedad. Un estudio reveló que los
chicos vacunados tenían cinco veces más chances de contraer meningitis
que los no vacunados.[xlv]

Aunque resulte sorprendente, nunca se ha demostrado clínicamente que la
vacunación sea efectiva para prevenir enferemdades, por el simple
motivo de que ningún investigador ha expuesto directamente a individuos
a la enfermedad (ni tampoco pueden hacerlo éticamente).

El stándard preferido de la comunidad médica, el estudio doble ciego,
con grupo de control con placebo, no se ha utilizado para comparar
personas vacunadas con personas no vacunadas, por lo tanto la
vacunación no está probada científicamente. También es importante
reconocer que no todas las personas expuestas a una enfermedad
desarrollan síntomas (de hecho, es suficiente que un pequeño porcentaje
de la población desarrolle síntomas para declarar una epidemia). Por lo
tanto, si se expone a la enfermedad a un individuo vacunado, y no se
enferma, es imposible saber si la vacuna funcionó, ya que no hay forma
de saber si esta persona hubiera desarrollado síntomas de no haber
estado vacunada. Vale la pena mencionar también que en brotes de años
recientes se han registrado más casos de enfermedad en los niños
vacunados que en los no vacunados.

Otro aspecto sorprendente de la práctica vacunatoria es que se trata a
todos los niños de la misma manera, independientemente de su edad y/ó
peso. Un bebé de dos meses que pesa 3 kilos recibe la misma dosis que
un niño de 5 años que pesa 17 kilos. Los bebés con sistemas
inmunitarios inmaduros y en proceso de desarrollo pueden recibir, en
proporción al peso, cinco o más veces la dosis que se le aplica a un
niño mayor. Además, se ha establecido, mediante mediciones al azar, que
el número de “unidades” en cada dosis puede variar entre un 50% y un
300% de lo que indica la etiqueta; los controles de calidad de
fabricación toleran, según parece, un alto margen de error. El Centro
Nacional de Información sobre las Vacunas (NVIC) ha identificado en
reiteradas oportunidades las llamadas “partidas calientes” (partidas
asociadas con índices de invalidez y muerte desproporcionadamente
altos), pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) se
niega a intervenir para impedir más muertes y daños innecesarios. De
hecho, nunca se ha retirado del mercado una partida individual de
vacunas debido a reacciones adversas. Sin embargo, la vacuna contra el
rotavirus fue sacada de circulación a los pocos meses de haber sido
introducida, porque causó obstrucciones intestinales en muchos de los
receptores. Aunque parezca increíble, la FDA (Administración de
Alimentos y Medicamentos) y los CDC (Centros para el Control de las
Enfermedades) sabían de este problema antes del otorgamiento de la
licencia para esta vacuna, sin embargo, de todas maneras, ambas
organizaciones la aprobaron por unanimidad.[xlvi]

Por último, la práctica de la vacunación supone que todas las personas
responderán de la misma manera a una vacuna, independientemente de su
raza, cultura, dieta, constitución genética, ubicación geográfica o
cualquier otra característica. Posiblemente la mejor demostración de
que esto es falso ocurrió hace unos años en el Territorio del Norte, en
Australia, donde las crecientes campañas de vacunación resultaron en
una increíble mortalidad infantil del 50% entre los aborígenes.[xlvii]
Según el Dr. A. Kalokerinos, que investigó el tema, fue sorprendente
que sobrevivieran tantos. Cabe preguntarse acerca de los
sobrevivientes, porque si la mitad murió, la otra mitad no debe haber
salido ilesa.

Casi tan preocupante como el anterior es un estudio aparecido hace muy
poco tiempo en el New England Journal of Medicine. En él se señaló que
un numero considerable de niños rumanos estaba contrayendo poliomelitis
por la vacuna. Se encontró una relación con las inyecciones de
antibióticos: una dosis aplicada dentro del mes de recibida la vacuna
aumentaba 8 veces el riesgo de contraer poliomelitis, de dos a nueve
inyecciones lo aumentaban 27 veces, y 10 o más inyecciones lo
aumentaban 182 veces.[xlviii]

¿Qué otros factores que no se tienen en cuenta en la teoría de la
vacunación aparecerán inesperadamente, para revelar consecuencias no
previstas o previamente pasadas por alto? No podemos ni siquiera
empezar a comprender totalmente el alcance y el grado del peligro de
las vacunas hasta que los investigadores no empiecen a observar e
informar con seriedad. Mientras tanto, la población de países enteros
está apostando, sin saberlo, en un juego en el que podrían
perfectamente elegir no jugar, si se les dieran de antemano todas las
“reglas del juego”.

8° Verdad de la vacunación

“Se ha demostrado en la práctica que muchos de los supuestos en que se
basan la teoría y práctica de la inmunización son falsos o no han sido
demostrados”.

9° Mito de la vacunación

“Las enfermedades infantiles son extremadamente peligrosas… ¿lo son, realmente?”

En el mundo moderno en que vivimos, la mayoría de las enfermedades
infantiles tienen pocas consecuencias serias. Incluso las conservadoras
estadísticas de tos convulsa de los Centros para el Control de las
Enfermedades (CDC), para el período 1992-94 indican una tasa de
recuperación del 99,8%. De hecho, luego de la epidemia de sarampión en
Ohio y Chicago en el otoño de 1993, en la que hubo cientos de casos, un
experto en enfermedades infecciosas del Hospital Infantil de Cincinnati
dijo: “La enfermedad fue muy suave, no hubo muertos, y nadie fue a
terapia intensiva”.

En la inmensa mayoría de los casos, las enfermedades infantiles son
benignas y se autolimitan. También confieren, por lo general, inmunidad
de por vida a esa enfermedad, mientras que las vacunas confieren tan
solo una inmunidad temporal. De hecho, la naturaleza temporal de la
inmunidad de la vacuna puede crear una situación más peligrosa para el
futuro del niño. Por ejemplo, se estima que la nueva vacuna contra la
varicela tiene una efectividad de entre 6 y 10 años. Si es efectiva,
pospondrá la vulnerabilidad del niño hasta la adultez, en la cual la
mortalidad de la enfermedad, si bien es rara, es 20 veces mayor que
durante la niñez. Las “fiestas de sarampión” solían ser frecuentes en
Gran Bretaña: si un chico tenía sarampión, otros padres del barrio
traían corriendo a sus hijos para que jugaran con el chico infectado, a
propósito para que contrayera la enfermedad y desarrollara inmunidad.
Esto evita el riesgo de infección en la adultez, en la que la
enfermedad es más peligrosa, y proporciona los beneficios de un sistema
inmunitario fortalecido por el proceso natural de la enfermedad.

Aproximadamente la mitad de los casos de sarampión que se dieron a
fines de la década del ´80 fueron adolescentes y adultos, la mayoría de
los cuales habían sido vacunados de niños[xlix][xlix][xlix]. y puede
que las dosis de refuerzo recomendadas protejan durante menos de 6
meses.[l] A algunos profesionales de la salud les preocupa la
posibilidad de que el virus de la vacuna contra la varicela se pueda
“reactivar más adelante, causando herpes zoster (culebrilla) ú otras
enfermedades del sistema inmunitario”.[li] El Dr. A. Lavin, del
Departamento de Pediatría del Centro Médico St. Luke, en Cleveland,
Ohio, se opuso rotundamente al otorgamiento de la licencia a la nueva
vacuna, “hasta que realmente sepamos…cuál es el riesgo de inyectar
ADN mutado (virus del herpes) en el genoma del huésped (los
niños)”.[lii] La verdad es que nadie sabe cuál es el riesgo, pero la
vacuna ha sido autorizada, es recomendada por las autoridades médicas,
y rápidamente se está volviendo obligatoria en todo el país.

Las enfermedades infecciosas son peligrosas en raras ocasiones, y
además pueden, de hecho, desempeñar un papel vital en el desarrollo de
un sistema inmunológico fuerte y sano. Las personas que no han tenido
sarampión tienen un riesgo mayor de contraer ciertas enfermedades de la
piel, enfermedades degenerativas de los huesos y cartílagos, y ciertos
tumores, mientras que el no haber tenido paperas ha sido asociado con
un riesgo mayor de contraer cáncer de ovario. Los médicos
antroposóficos recomiendan solamente las vacunas contra la polio y el
tétanos; creen que pescarse las otras enfermedades de la niñez es
beneficioso, ya que fortalece y hace madurar el sistema inmunitario.

10° Verdad de la vacunación

“Se exagera mucho sobre el peligro de las enfermedades infantiles, para
asustar a los padres para que acepten un tratamiento cuestionable pero
altamente lucrativo”.

11° Mito de la vacunación

“Está claro que vencer a la poliomelitis fue una de los grandes éxitos de la vacunación… ¿o no?”

En seis estados de Nueva Inglaterra se informó que los casos de
poliomelitis habían aumentado un año después de la introducción de la
vacuna Salk. Los aumentos fueron desde el doble de casos en Vermont
hasta un sorprendente aumento del 642% en el número de casos en
Massachusetts. También aumentó la incidencia en otros estados. En
Wisconsin se multiplicó por cinco. De hecho, Idaho y Utah
interrumpieron la vacunación debido al aumento de la incidencia y de la
tasa de mortalidad. En 1959, el 77.5% de los casos de parálisis en
Massachusetts había recibido 3 dosis de la vacuna inyectable contra la
poliomelitis. En 1962, durante audiencias del Congreso de los EE.UU.,
el Dr. Bernard Greenberg, a cargo del Departamento de Bioestadísticas
de la Escuela de Salud Pública (Universidad de Carolina del Norte)
testificó que no solamente los casos de poliomelitis aumentaron
considerablemente luego de la introducción de la vacunación obligatoria
(50% de 1957 a 1958, 80% de 1958 a 1959), sino que las estadísticas
fueron manipuladas por el Servicio de Salud Pública para dar la imagen
opuesta.[liii] Es importante entender que la vacuna contra la polio no
tuvo aceptación universal al principio. A pesar de esto, en Europa, los
casos de poliomelitis disminuyeron tanto en los países que vacunaron
como en los que no lo hicieron.

De acuerdo a la Dra. Viera Scheibner, autora e investigadora, las
autoridades médicas eliminaron de las estadísticas el 90% de los casos
de poliomelitis cambiando la definición de la enfermedad cuando se
comenzó a utilizar la vacuna. En realidad, mientras tanto, la vacuna
seguía causando casos de poliomelitis paralítica en varios países, en
una época en la cual el virus natural no estaba causando ninguna
epidemia.

Por ejemplo, los casos de meningitis viral y aséptica, que tienen
síntomas similares a los de la polio, se diagnosticaban y archivaban
como casos de polio antes de la introducción de la vacuna, pero se los
separó y eliminó de las estadísticas de polio luego de empezar a usarse
la vacuna. Además, se aumentó de 20 a 35 el número de casos necesarios
para declarar una epidemia, y el requisito para ser incluído en las
estadísticas de parálisis se cambió de síntomas de 24 horas de duración
a síntomas de 60 días de duración (la parálisis de muchas víctimas de
polio era temporal). Es lógico que la poliomelitis haya disminuído
dramaticamente después de la introducción de la vacuna – por lo menos
en los papeles. En 1985, los Centros para el Control de las
Enfermedades (CDC) informaron que el 87% de los casos de poliomelitis
de los EE.UU., entre 1973 y 1983, fueron causados por la vacuna, y más
tarde declararon que todos los casos fueron causados por la vacuna,
menos algunos que fueron importados – la mayoría de los cuales habían
sido vacunados.

Jonas Salk, inventor de la vacuna inyectable contra la poliomelitis,
declaró ante un subcomité del Senado que casi todos los brotes de
poliomelitis a partir de 1961 fueron causados por la vacuna
antipoliomelítica oral. En un seminario sobre vacunas contra la polio
auspiciado por el Instituto de Medicina y los Centros para el Control y
Prevención de las Enfermedades, el Dr. Samuel Katz, de la Universidad
de Duke, citó los 8-10 casos de polio paralítica asociados con la
vacuna oral contra la polio, casos de personas que habían tomado esta
vacuna, y la ausencia de polio natural en el hemisferio occidental
durante los últimos cuatro años. Jessica Scheer, del Centro de
Investigación del Hospital Nacional de Rehabilitación (Washington,
D.C.) señaló que la mayoría de los padres no son concientes de que en
los EE.UU. la vacunación contra la poliomelitis implica “un pequeño
número de sacrificios cada año”. Hay que agregar a esta contradicción
el hecho de que la mayoría de los casos de reacciones adversas no se
notifican, y las experiencias del Centro Nacional de Información sobre
las Vacunas (quienes confirman y corrigen diagnósticos errados de
reacciones a las vacunas). Todo esto sugiere que el número real de
“sacrificios” causados por la vacuna antipoliomelítica puede ser de 10
a 100 veces mayor que el número citado por los Centros para el Control
de las Enfermedades. Debido a esto, el virus vivo de la polio ya no se
usa comúnmente.

Con seguridad, la poliomelitis tal como se la conocía en la primera
mitad del siglo 20 ya no existe. Sin embargo, la disminución en la
incidencia que se produjo luego de los picos de polio a fines de los
´40 y principios de los ´50 había empezado años antes de que se
introdujera la vacuna.

12° Verdad de la vacunación

“La vacuna contra la polio invirtió por un tiempo la disminución de la
enfermedad que se venía dando cuando se introdujo la vacuna; esto fue
ocultado deliberadamente por las autoridades médicas. En Europa, la
polio disminuyó en los países que utilizaron la vacuna y en los que no
lo hicieron”.

13° Mito de la vacunación

“Mi hijo no tuvo ninguna reacción a las vacunas, así que no tengo de qué preocuparme… ¿no es cierto?”

Entre los efectos adversos a largo plazo de las vacunas se han
documentado: desórdenes crónicos inmunológicos y neurológicos, tales
como autismo, hiperactividad, desórdenes de déficit de atención,
dislexia, alergias, cáncer, y otras enfermedades, muchas de las cuales
casi no existían antes de las campañas de vacunación sistemática. Entre
los componentes de las vacunas encontramos conocidas sustancias tóxicas
y cancerígenas, como el timerosal (un derivado del mercurio), el
fosfato de aluminio, y el formaldehído (según el Centro de Información
sobre los Venenos, de Australia, no existe una dosis aceptable de
formaldehído que pueda inyectarse sin riesgo en un ser humano), y
fenoxietanol (comúnmente conocido como anticongelante). Algunos de
estos ingredientes son tóxicos a nivel gastrointestinal, hepático,
respiratorio, cardiovascular, sanguíneo, o reproductivo. También hay
sustancias neurotóxicas, y otras que afectan el desarrollo. Estos son
sólo algunos de los peligros que se conocen. Los sistemas de ránking
químico colocan a muchos de los ingredientes de las vacunas entre las
sustancias más peligrosas, y están fuertemente reguladas. Se sabe que
algunos de estos ingredientes pueden causar serios daños incluso en
dosis microscópicas. Sumado a esto, el medio en que se producen algunas
vacunas contiene células diploides originadas en tejido fetal abortado.
Si esto se supiera, podría afectar la decisión de vacunar de mucha
gente.

Harris Coulter, Ph.D., investigador, autor e historiador de la
medicina, afirmó que su extensa investigación reveló que las
inmunizaciones infantiles están “… causando una encefalitis de bajo
grado en los niños, a una escala mucho mayor de la que las autoridades
médicas estaban dispuestas a admitir, alrededor del 15-20% de todos los
niños”. Señala que las secuelas de la encefalitis (inflamación del
cerebro, consecuencia documentada de la vacunación) incluyen: autismo,
problemas de aprendizaje, daño cerebral mínimo y no tan mínimo,
convulsiones, epilepsia, trastornos del sueño y de la alimentación,
trastornos sexuales, asma, síndrome de muerte infantil súbita,
diabetes, obesidad y violencia impulsiva. Estos son precisamente los
trastornos que afectan a la sociedad contemporánea. Muchos de estos
desórdenes eran relativamente raros en el pasado, pero se han vuelto
más comunes a medida que se han generalizado los programas de
vacunación infantil. Coulter también señala que “…la toxina de la tos
convulsa se utiliza para crear encefalitis en animales de laboratorio.”
Por lo tanto, no sólo se conoce la capacidad de causar daño cerebral
que tiene la vacuna contra la tos convulsa; los investigadores clínicos
cuentan con esta característica al estudiar desórdenes cerebrales.

En un estudio alemán se encontró una relación entre las vacunas y 22
problemas neurológicos, incluídos el déficit de atención y la
epilepsia. Otro dilema es que los elementos virales de las vacunas
pueden permanecer en el cuerpo humano y mutar durante años, con
consecuencias desconocidas. Millones de niños están siendo parte de un
experimento enorme que carece de una buena planificación y seguimiento;
y la comunidad médica no está haciendo ningún esfuerzo sincero y
organizado para monitorear los efectos negativos o para determinar las
consecuencias a largo plazo. Dado que los estudios a largo plazo sobre
los efectos adversos de las vacunas son virtualmente inexistentes, su
uso generalizado, sin el consentimiento de personas debidamente
informadas, constituye experimentación médica. Tal como lo señalaran la
Asociación Americana de Médicos y Cirujanos y el Centro Nacional de
Información sobre las Vacunas, esto es una violación del primer
principio del Código de Nüremberg, “obra central de la bioética
moderna”.[liv] [lv]

El doctor Bart Classen, Ph.D., fundador de Classen Immunotherapies y
creador de tecnologías aplicadas a las vacunas, ha llevado a cabo
estudios epidemiológicos alrededor del mundo y ha hallado que las
vacunas son la causa del 79% de los casos de diabetes tipo 1 en niños
de menos de 10 años de edad. El aumento del riesgo iba desde 9% con la
vacuna contra la difteria hasta 50% en el caso de la vacuna contra la
hepatitis B. De acuerdo a Classen, los datos de los Centros para el
Control de las Enfermedades confirman sus conclusiones. Sin embargo,
las implicaciones de su trabajo van mucho más allá de la diabetes, tal
como señala este comentario suyo en el British Medical Journal, en
1999: “La incidencia de muchas enfermedades inmunológicas crónicas,
como ser el asma, las alergias y los cánceres inmuno-modulados, ha
aumentado rápidamente y puede también estar vinculada a la
vacunación”.[lvi] Sus hallazgos sobre la diabetes pueden ser tan sólo
la punta del iceberg.

Estudios recientes en los Estados Unidos y en Inglaterra sugieren que
las vacunas causan autismo.[lvii] [lviii] [lix] El envenenamiento con
mercurio y el autismo tienen síntomas casi idénticos,[lx] y un solo día
de aplicación de vacunas puede inyectar 41 veces más que el nivel de
mercurio que se sabe causa daño.[lxi] La incidencia de autismo en
California ha aumentado 1000% en los últimos 20 años, con aumentos
dramáticos luego de la introducción de la vacuna triple viral a
principios de los ´80. En Inglaterra hubo un dramático crecimiento del
autismo comenzando en los ´90, luego de que se introdujera allí la
vacuna triple viral. Algunos niños reciben, a través de las vacunas,
100 veces más mercurio que la cantidad máxima permitida por la Agencia
de Protección Ambiental (EPA). En enero del año 2000, la revista de
Reacciones Adversas a los Medicamentos informó que la vacuna triple
viral no fue testeada adecuadamente y que no se le debió haber otorgado
la licencia. Otro dato que apoya la sospecha de que las vacunas causan
autismo es la existencia de un grupo de médicos que han logrado
mejorías enormes en la salud y el comportamiento de pacientes autistas,
mediante la utilización de un régimen sistemático de desintoxicación de
mercurio.[lxii] Hoy en día, 1 de cada 150 niños padece autismo, de
acuerdo al Centro Nacional de Información sobre las Vacunas. A
principios de los años 40, antes de la introducción de la mayoría de
las vacunas que hoy son habituales, el autimo era una enfermedad rara,
y pocos eran los médicos que alguna vez veían un caso.

7° Verdad de la vacunación

“Los efectos adversos de las vacunas a largo plazo han sido
virtualmente ignorados, a pesar de correlaciones convincentes con
muchas enfermedades crónicas. Los médicos no pueden explicar el
dramático aumento de muchas de estas enfermedades.”

14º mito de la vacunación

“Las vacunas son la única forma de prevenir enfermedades… ¿o no?”.

La mayoría de los padres se sienten obligados a tomar alguna medida para prevenir las enfermedades de sus hijos. Si bien nada brinda una garantía del 100%, existen opciones viables. Históricamente, la homeopatía ha demostrado muchas veces ser más efectiva que la medicina alopática en la prevención y el tratamiento de enfermedades. En el brote de cólera de 1849 en los EE.UU., la tasa de mortalidad de quienes utilizaron la medicina alopática fue de entre el 48% y el 60%, mientras que los hospitales homeopáticos tuvieron una tasa de mortalidad de solamente 3%.[lxiii] A grandes rasgos, estos porcentajes siguen siendo ciertos, hoy en día, en el caso del cólera.[lxiv] En estudios epidemiológicos recientes se ve que los remedios homeopáticos son iguales o mejores para prevenir enfermedades que la vacunación ortodoxa. Hay informes de poblaciones tratadas homeopáticamente después de haber estado expuestas al causante de la enfermedad, que tuvieron una tasa de éxito del 100% – ninguno de los que recibieron el tratamiento se enfermó.[lxv]

Se pueden conseguir kits homeopáticos para la prevención de enfermedades.[lxvi] Los remedios homeopáticos también se pueden tomar solamente durante los momentos de mayor riesgo (brotes de la enfermedad, viajes, etc), y han demostrado ser altamente efectivos en tales casos. Y debido a que estos remedios no tienen componentes tóxicos, tampoco tienen efectos adversos. Además, la homeopatía ha sido efectiva para revertir algunas de las discapacidades causadas por las reacciones a las vacunas, así como también muchas otras enfermdades crónicas con las cuales la medicina alopática ha tenido poco éxito.

15° Verdad de la vacunación

“Existen hace décadas alternativas efectivas y seguras a las vacunas (y han sido documentadas). Sin embargo han sido atacadas y suprimidas en forma sistemática por la comunidad médica.”

16° Mito de la vacunación

“Las vacunas son obligatorias por ley, por lo tanto son inevitables… ¿no es así?”

Las leyes que regulan la vacunación varían según el estado. Si bien todos los estados legalmente requieren la vacunación, todos ofrecen uno o más exenciones legales. Es raro que los funcionarios escolares y sanitarios ofrezcan voluntariamente información sobre las exenciones, y a menudo brindan información equivocada. Por lo tanto, es importante conocer las leyes en su estado para saber exactamente cuáles son los requisitos. Cada estado ofrece uno o más de los siguientes tres tipos de exención:

1) Exención médica: Los 50 estados de los EE.UU. permiten una exención médica. Sin embargo, son pocos los pediatras que examinan si hay indicadores de aumento de riesgo, antes de aplicar las vacunas, así que es aconsejable que los padres investiguen este tema por sí mismos, si tienen motivos para creer que su hijo puede estar predispuesto a una reacción a las vacunas. La epilepsia, las alergias severas, y/ó una reacción adversa anterior en un niño o en algún hermano, son sólo algunas de las muchas condiciones, en la historia de un niño o en la de su familia, que pueden aumentar el riesgo de tener una reacción adversa, y que por lo tanto dan derecho a una exención médica para una o más vacunas.. Por lo general, sin embargo, son difíciles de conseguir, a veces se dan solamente a aquellos que ya han tenido una reacción adversa, o son válidas sólo para la vacuna que se cree causó la reacción adversa anterior, o temporales, con validez sólo mientras dure la condición que dio lugar a la exención.

2) Exención religiosa: Se permiten exenciones religiosas en 48 estados (todos menos Mississippi y West Virginia). Las leyes de un estado pueden requerir que sea necesario ser miembro de una religión establecida. Sin embargo, este requisito ha sido hallado inconstitucional en cortes federales de Nueva York; las creencias religiosas personales son suficientes para obtener una exención religiosa, aunque usted no pertenezca a una religión organizada.[lxvii] [lxviii] [lxix] [lxx] En un caso, los denunciantes fueron indemnizados por daños; según la corte, el estado había violado sus derechos civiles al negarles una exención religiosa.

3) Exención de carácter personal o filosófico: Unos 19 estados permiten este tipo de exención, reconociendo el derecho de objetar la vacunación por motivos que no sean ni médicos ni religiosos.

No se les puede prohibir a los niños exentos que vayan a la escuela, salvo durante brotes locales de la enfermedad. Todas las escuelas, privadas o públicas, deben acatar las mismas leyes estatales y las mismas exenciones legales para las vacunas.

La mejor manera de conseguir un ejemplar de las leyes de vacunación de su estado es a través de un funcionario estatal de salud pública. Puede que alcance con llamar por teléfono al Departamento de Epidemiología o Inmunización de su estado (el nombre exacto depende del estado) para pedir que le envíen por correo un ejemplar. O, por una pequeña suma, el NVIC y New Atlantean Press le venderán una copia de las leyes de inmunización de su estado (ver información al final de este artículo). Se pueden buscar ls estatutos en Internet (ver, por ejemplo, www.findlaw.com), pero de haber cambios muy recientes en la ley, estas fuentes pueden no incluírlos. También son buenas fuentes, por supuesto, las bibliotecas legales y los abogados.

17° Verdad de la vacunación

“Muchos ciudadanos norteamericanos (no todos) pueden conseguir exenciones legales a las vacunas”.

18° Mito de la vacunación

“Los funcionarios de salud pública siempre tienen la salud como prioridad absoluta… ¿no es cierto?”

La historia de la vacunación está repleta de casos documentados de engaños con el fín de mostrar a las vacunas como los poderosos vencedores de las enfermedades, cuando de hecho muchas veces han demorado e incluso revertido la disminución de las mismas. El Departamento de Salud del Reino Unido ha admitido que el diagnóstico de las enfermedades subsecuentes dependía de si la persona había o no recibido vacunas; cuando habían sido vacunadas se les daba un diagnóstico alternativo; se falsificaban los registros de los hospitales y los certificados de defunción. Hoy en día, muchos médicos siguen siendo reacios a diagnosticar ciertas enfermedades en niños vacunados, y el mito sobre el éxito de las vacunas continúa.

Los conflictos de intereses son la norma en la industria de las vacunas. Miembros y presidentes de los comités consultivos sobre las vacunas, tanto en la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) como en los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), poseen acciones en empresas farmacéuticas que fabrican vacunas; en ambos comités hay individuos dueños de patentes de vacunas que están bajo consideración o que pueden ser afectadas por las decisiones que estos mismos comités tomen. Los CDC otorgan anualmente exoneraciones por conflictos de intereses a cada miembro del comité de asesoramiento, lo cual permite la plena participación en los debates que culminan con el voto de cada uno de los miembros, tengan o no un interés económico en la decisión..[lxxi]

La preocupación por las recciones adversas y por los conflictos de intereses hizo que la Sociedad Norteamericana de Médicos y Cirujanos emitiese una resoluciòn para que el Congreso pidiera una “moratoria en la obligatoriedad de las vacunas y que los médicos insistan acerca de que la persona debe realmente informarse antes de decidir si vacunar o no”. Aprobada por unanimidad en el mes de octubre del año 2000, en el encuentro anual de la Sociedad, la resolución hace referencia al “creciente número de vacunas infantiles obligatorias a las cuales se… somete a los niños sin… informar a los padres sobre los potenciales efectos adversos”; “al hecho de que las pruebas de seguridad de muchas vacunas son limitadas y los datos no están disponibles para ser examinados independientemente, por lo cual la vacunación sistemática de la población es equivalente a la experimentación médica, y por lo tanto está sujeta al Código de Nüremberg, que requiere que los participantes estén informados para acceder voluntariamente al procedimiento”; y el hecho de que “el proceso de aprobar y “recomendar” vacunas está viciado por los conflictos de intereses”.[lxxii]

El doctor Bart Classen, Licenciado en administración de empresas, es fundador y CEO de Classen Immunotherapies. Se dedica a desarrollar tecnología aplicada a las vacunas. En octubre de 1999, en una declaración al Congreso, sostuvo que “está claro… que lo que determina las políticas de inmunización del gobierno… es la política y no la ciencia. Puedo mencionar numerosos casos en que los empleados del Servicio de Salud Pública de los EE.UU…. parecen estar interesados en beneficiarse personalmente, actuando como representantes comerciales, apoyando fines políticos. En un caso en particular, los empleados de un gobierno extranjero, que estaban financiados y trabajaban estrechamente vinculados al Servicio de Salud Pública de los EE.UU., enviaron datos falsos a una importante publicación médica. Los datos verdaderos indicaban que la vacuna era peligrosa, pero los datos falsos que se enviaron indicaban que no había riesgo. Un empleado del Instituto Nacional de Salud, quien maneja subvenciones de grandes sumas para las vacunas, publicó una carta con información falsa, conjuntamente con uno de los empleados de aquel gobierno extranjero. Como usted sabe, es ilegal falsificar datos provenientes de investigaciones financiadas por el gobierno de los EE.UU.”. El Dr. Classen recomendó que el Congreso contrate a un fiscal especial “para determinar si los funcionarios de salud están respetando las leyes promulgadas para asegurar que las vacunas sean seguras” y para determinar “si los funcionarios de salud pública, conjuntamente con los fabricantes, están engañando al público acerca de la seguridad de estos productos”.[lxxiii]

15.000 ciudadanos franceses han demandado a su gobierno a causa de las reacciones adversas provocadas por la vacuna contra la hepatitis B.[lxxiv] Los anteriores funcionarios de salud pública están cumpliendo condenas en prisión, luego de que se supiera que no actuaron de acuerdo a la ley para garantizar que la vacuna sea segura, y se ha interrumpido el uso de esta vacuna para los niños en edad escolar. Pero aún puede ser la suerte del personal militar de los EE.UU.: “…cuatro cartas de la Administración de Alimentos y Medicamentos y del Sercicio de Salud Pública… revelan claramente que se aprobó la comercialización de la vacuna contra el ántrax sin haberse efectuado ni siquiera una prueba clínica controlada”.[lxxv] Obviamente, las pruebas clínicas son absolutamente indispensables para determinar que cualquier producto farmacéutico sea seguro y efectivo. El personal militar ha sido, y sigue siendo, sujeto involuntario de un experimento médico carente de ética.

19° Verdad de la vacunación

“Muchos de los funcionarios de salud pública que toman decisiones acerca de las políticas de vacunación se benefician substancialmente con sus propias decisiones”.

Conclusiones

En el Medical Post de diciembre de 1994, la doctora canadiense Guylaine Lanctot, autora del best-seller “Medical Mafia” (La mafia médica), dijo: “Las autoridades médicas siguen mintiendo. La vacunación ha sido un desastre para el sistema inmunitario. De hecho, causa muchas enfermedades. La verdad es que con las vacunas estamos cambiando nuestro código genético… dentro de 100 años se sabrá que las vacunas fueron el mayor crimen contra la humanidad”. Después de un análisis crítico de literalmente decenas de miles de páginas de la literatura científica sobre las vacunas, la Dra. Viera Scheibner llegó a la conclusión de que “no hay ninguna evidencia de que las vacunas tengan la capacidad de prevenir ninguna enfermedad. Por el contrario, existe una gran cantidad de evidencia de que causan serios efectos adversos”.[lxxvi] El Dr. Classen ha dicho: “Mi datos demuestran que los estudios que se utilizan para apoyar la vacunación son tan defectuosos que es imposible decir si la inmunización brinda o no un beneficio neto a alguna persona o a la sociedad en general. Esta pregunta solo se puede responder con estudios adecuados, estudios que nunca se han llevado a cabo. El error de los estudios anteriores es que no se hizo ningún seguimiento a largo plazo ni se tuvo en cuenta la toxicidad crónica. La Sociedad Norteamericana de Microbiología ha apoyado mi investigación… y por lo tanto, reconoce la necesidad de realizar estudios adecuados”.[lxxvii] Estas posturas pueden parecer radicales, pero no carecen de fundamento. La continua negación de la evidencia en contra de las vacunas no hace más que perpetuar los “Mitos” de su “éxito” y lo que es más importante, sus consecuencias negativas en nuestros niños y en nuestra sociedad. Se justifica claramente la necesidad de llevar a cabo investigaciones científicas enérgicas y abarcativas. Sin embargo, los programas de vacunación continúan expandiéndose, aunque no existan tales investigaciones. Las ganancias de los fabricantes están garantizadas, mientras que la responsabilidad por los efectos negativos está curiosamente ausente. Esto es muy triste sobre todo si tenemos en cuenta que existen alternativas seguras y efectivas, que pueden conseguirse con facilidad.

Las afirmaciones de más arriba no provienen de un puñado de lunáticos marginales; hay denuncias de organizaciones profesionales enteras. A nivel mundial, las críticas a las vacunas provienen de un número creciente de científicos con reputación y credibilidad, de investigadres, y de padres que se han informado sobre el tema. Son los funcionarios de salud pública y los partidarios intransigentes de las vacunas (muchos de los cuales tienen intereses financieros que dependen del resultado del debate) los que están empezando a perder credibilidad, al negarse a reconocer la evidencia creciente sobre los problemas de las vacunas, y al negarse a abordar los problemas reales, serios y documentados de las vacunas.

Mientras tanto, la carrera continúa. Se están desarrollando más de 200 nuevas vacunas[lxxviii] para todo, desde control de natalidad hasta adicción a la cocaína. Aproximadamente 100 ya están en fase de ensayo clínico. Hay investigadores trabajando en el desarrrollo de vacunas que puedan administrarse con sprays nasales, mosquitos (sí, leyó bien, mosquitos), y frutas de plantas “transgénicas” en las que se cultiva el virus de la vacuna. Dado que cada adulto y cada niño de este planeta es un potencial receptor obligado de múltiples dosis, y dado que cada sistema de salud y cada gobierno es un potencial comprador, no es sorprendente que se gasten muchísimos millones de dólares alimentando la creciente industria multimillonaria de las vacunas. Sin protestas públicas, seguirán apareciendo vacunas que tendremos que recibir nosotros y nuestros hijos. Y aunque las ganancias se calculan con facilidad, el costo humano real está siendo ignorado.

Sea cual sea su decisión sobre las vacunación, infórmese primero; tiene ese derecho y esa responsabilidad. Es un tema difícil, pero hay más que suficiente en juego como para justificar el tiempo y la energía que hagan falta para investigarlo.

Allan Phillips*

Referencias:

[1] Vaccine Adverse Events Reporting System (VAERS); National Technical Information Service, Springfield, VA 22161, 703-487-4650, 703-487-4600; see also NVIC, infra note 7; and the VAERS website at http://www.fda.gov/cber/vaers/vaers.htm.
[2] Statement of the National Vaccine Information Center (NVIC), Hearing of the House Subcommittee on Criminal Justice, Drug Policy and Human Resources, “Compensating Vaccine Injuries: Are Reforms Needed?” September 28, 1999.
[3] Less than 1%, according to Barbara Fisher, citing former FDA Commissioner David Kessler, 1993, JAMA, in the Statement of the NVIC, supra note 2.
[4] Less than 10%, according to KM Severyn, R.Ph., Ph.D. in the Dayton Daily News, May 28, 1993. (Vaccine Policy Institute, 251 Ridgeway Dr., Dayton, OH 45459)
[5] American Association of Physicians and Surgeons, Fact Sheet on Mandatory Vaccines at http://www.aapsonline.org/.
[6] Jane Orient, M.D., Director of the American Association of Physicians and Surgeons, “Mandating Vaccines: Government Practicing Medicine Without a License?” 1999.
[7] National Vaccine Information Center (NVIC), 512 Maple Ave. W. #206, Vienna, VA 22180, 703-938-0342; “Investigative Report on the Vaccine Adverse Event Reporting System.”
[8] 42 U.S.C.S. § 300aa-25(b)(1)(A),(B).
[9] Karlsson L. Scheibner V. Association between non-specific stress syndrome, DPT injections and cot death. Paper presented to the 2nd immunization conference, Canberra, Australia, May 27-29, 1992. See also Viera Schiebner, Ph.D., Vaccination: 100 Years of Orthodox Research Shows that Vaccines Represent a Medical Assault on the Immune System for discussion and references.
[10] W.C. Torch, “Diptheria-pertussis-tetanus (DPT) immunization: A potential cause of the sudden infant death syndrome (SIDS),” (Amer. Academy of Neurology, 34th Annual Meeting, Apr 25 – May 1, 1982), Neurology 32(4), pt. 2.
[11] Id.
[12] Viera Schiebner, Ph.D., Vaccination: 100 Years of Orthodox Research Shows that Vaccines Represent a Medical Assault on the Immune System, 1993.
[13] Confounding in studies of adverse reactions to vaccines [see comments]. Fine PE, Chen RT, REVIEW ARTICLE: 38 REFS. Comment in: Am J Epidemiol 1994 Jan 15;139(2):229-30. Division of Immunization, Centers for Disease Control, Atlanta, GA 30333.
[14] See Viera Scheibner, supra note 12.
[15] Nature and Rates of Adverse Reactions Associated with DTP and DT Immunizations in Infants and Children (Pediatrics, Nov. 1981, Vol. 68, No. 5)
[16] DPT Report, The Fresno Bee, Community Relations, 1626 E. Street, Fresno, CA 93786, December 5, 1984.
[17] Trollfors B, Rabo, E. 1981. Whooping cough in adults. British Medical Journal (September 12), 696-97.
[18] National Vaccine Injury Compensation Program (NVICP) http://bhpr.hrsa.gov/vicp/.
[19] Measles vaccine failures: lack of sustained measles specific immunoglobulin G responses in revaccinated adolescents and young adults. Department of Pediatrics, Georgetown University Medical Center, Washington, DC 20007. Pediatric Infectious Disease Journal. 13(1):34-8, 1994 Jan.
[20] Measles outbreak in 31 schools: risk factors for vaccine failure and evaluation of a selective revaccination strategy. Department of Preventive Medicine and Biostatistics, University of Toronto, Ont. Canadian Medical Association Journal. 150(7):1093-8, 1994 Apr 1.
[21] Haemophilus b disease after vaccination with Haemophilus b polysaccharide or conjugate vaccine. Institution Division of Bacterial Products, Center for Biologics Evaluation and Research, Food and Drug Administration, Bethesda, Md 20892. American Journal of Diseases of Children. 145(12):1379-82, 1991 Dec.
[22] Sustained transmission of mumps in a highly vaccinated population: assessment of primary vaccine failure and waning vaccine-induced immunity. Division of Field Epidemiology, Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta, Georgia. Journal of Infectious Diseases. 169(1):77-82, 1994 Jan. 1.
[23] Secondary measles vaccine failure in healthcare workers exposed to infected patients. Department of Pediatrics, Children’s Hospital of Philadelphia, PA 19104. Infection Control & Hospital Epidemiology. 14(2):81-6, 1993 Feb.
[24] MMWR (Morbidity and Mortality Weekly Report) 38 (8-9), 12/29/89.
[25] MMWR “Measles.” 1989; 38:329-330.
[26] MMWR. 33(24),6/22/84.
[27] Failure to reach the goal of measles elimination. Apparent paradox of measles infections in immunized persons. Review article: 50 REFS. Dept. of Internal Medicine, Mayo Vaccine Research Group, Mayo Clinic and Foundation, Rochester, MN. Archives of Internal Medicine. 154(16):1815-20, 1994 Aug 22.
[28] Clinical Immunology and Immunopathology, May 1996; 79(2): 163-170.
[29] Trevor Gunn, Mass Immunization, A Point in Question, at 15 (citing E.D. Hume, Pasteur Exposed-The False Foundations of Modern Medicine, Bookreal, Australia, 1989.)
[30] Physician William Howard Hay’s address of June 25, 1937; printed in the Congressional Record.
[31] Eleanor McBean, The Poisoned Needle, Health Research, 1956.
[32] Outbreak of paralytic poliomyelitis in Oman; evidence for widespread transmission among fully vaccinated children. Lancet vol 338: Sept 21, 1991; 715-720.
[33] Neil Miller, Vaccines: Are They Really Safe and Effective? Fifth Printing, 1994, at 33.
[34] Chicago Dept. of Health.
[35] Harold Buttram, M.D., “Vaccine Scene 2000, Review and Update,” Medical Sentinel, Vol.5 No. 2, March/April 2000.
[36] Neil Miller, supra note 33 at 45 [NVIC News, April 92 at 12].
[37] S. Curtis, A Handbook of Homeopathic Alternatives to Immunization.
[38] Darrell Huff, How to Lie With Statistics, W.W. Norton & Co., Inc., 1954 at 84.
[39] Quoted from the internet, credited to Keith Block, M.D., a family physician from Evanston, Illinois, who has spent years collecting data in the medical literature on immunizations.
[40] See Trevor Gunn, supra, note 29, at 15.
[41] Id. at 21.
[42] Id. at 21 (British Medical Council Publication 272, May 1950).
[43] See Trevor Gunn, supra, note 29, at 21; see also Neil Miller, supra note 33 at 47 (Buttram, MD, Hoffman, Mothering Magazine, Winter 1985 at 30; Kalokerinos and Dettman, MDs, “The Dangers of Immunization,” Biological Research Inst. [Australia], 1979, at 49).
[44] See Mayo Vaccine Research Group, supra note 27.
[45] See Neil Miller, supra note 33 at 34.
[46] Chairman/Congressman Dan Burton, Committee of Government Reform, Opening Statement, “FACA: Conflicts of Interest and Vaccine Development, Preserving the Integrity of the Process,” June 2000.
[47] Archie Kalolerinos, MD, Every Second Child, Keats Publishing, Inc. 1981.
[48] Washington Post, February 22, 1995.
[49] Reported by KM Severyn, R.Ph, Ph.D. in the Dayton Daily News, June 3, 1995.
[50] Vaccine Information and Awareness (VIA), “Measles and Antibody Titre Levels,” from Vaccine Weekly, January 1996.
[51] NVIC Press Release, “Consumer Group Warns use of New Chicken Pox Vaccine in all Healthy Children May Cause More Serious Disease”.
[52] Id. [Reported by KM Severyn, R.Ph., Ph.D.]
[53] Hearings before the Committee on Interstate and Foreign Commerce, House of Representatives, 87th Congress, Second Session on H.R. 10541, May 1962, at 94.
[54] NVIC Vaccine Conference Program Guide, 1997.
[55] Unanimous resolution of the AAPS, 57th Annual Meeting, St. Louis, MO, October, 2000; see http://www.aapsonline.org/.
[56] British Medical Journal, 1999, 318:193, 16 (January).
[57] Singh V, Yang V. Serological association of measles virus and human herpes virus-6 with brain autoantibodies in autism. Clinical Immunology and Immunopathology 1998;88(l):105-108.
[58] Wakefield AJ, et al. Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children. Lancet 1998;351:637-641.
[59] Wakefield AJ, Anthony A, Murch SH, Thomson M, Montgomery SM, et al. Enterocolitis in Children With Developmental Disorders. Am JGastroenterol September; 95:2285-2295.
[60] Stephanie Cave, MD, NVIC Vaccine Conference, September, 2000; see http://www.909shot.com for conference transcripts and information.
[61] Congressman Dan Burton, House Committee on Government Reform, Hearing on Mercury and Medicine, 6/18/2000.
[62] Press Release, Feb. 12, 2001; see http://www.autism.com/ari/press1.html
[63] Dana Ullman, Discovering Homeopathy, at 42 (Thomas L. Bradford, Logic Figures, p68, 113-146; Coulter, Divided Legacy, Vol 3, p268).
[64] See S. Curtis, supra note 34.
[65] See S. Curtis, supra note 34.
[66] Isaac Golden, Vaccination? A Review of Risks and Alternatives, 5th Edition, 1994. (Australia).
[67] Allanson v. Clinton Central School District, No. CV 84-174, slip op. at 5 (N.D.N.Y. 1984).
[68] Sherr and Levy vs. Northport East-Northport Union Free School District, 672 F. Supp. 81 (E.D.N.Y. 1987).
[69] Fishkin v. Yonkers Public Schools, 710 F. Supp. 506 (S.D.N.Y. 1989).
[70] Berg v. Glen Cove City School District, 853 F. Supp. 651 (E.D.N.Y. 1994).
[71] Congressman Dan Burton, Committee on Government Reform, “FACA: Conflicts of Interest and Vaccine Development: Preserving the Integrity of the Process,” June 15, 2000.
[72] “AAPS Resolution Concerning Mandatory Vaccines” at http://www.aapsonline.org/aaps/.
[73] J. Barthelow Classen, M.D., M.B.A.
President and CEO, Classen Immunotherapies, Inc., 6517 Montrose Ave, Baltimore, MD 21212
Tel: (410) 377-4549 Fax: (410) 377-8526
E-mail: Classen@vaccines.net, letter to The Honorable Dan Burton, Chairman U.S. House of Representatives, Committee on Government Reform, Washington, DC 20515, October 12th, 1999, at http://vaccines.net.
[74] “Show us the Science,” Mothering Magazine, March/April 2001, Report on the Sept. 2000 NVIC Vaccine Conference.
[75] See J. Barthelow Classen, MD, MBA, supra note 73.
[76] Viera Scheibner, PhD, 178 Govetts Leap Road, Blackheath, NSW 2785, Australia; phone +61 (0)2 4787 8203, Fax +61 (0)2 4787 8988
[77] See J. Barthelow Classen, MD, MBA, supra note 73.
[78] Statement of the National Vaccine Information Center, Hearing of the House Subcommittee on Criminal Justice, Drug Policy and Human Resources, “Compensating Vaccine Injuries: Are Reforms Needed?” September 28, 1999.
Para más información:

En español:
1. Liga para la Libertad de Vacunación: www.vacunacionlibre.org

Acerca del autor

Al momento de terminar esta revisión, Alan Phillips es un estudiante de
3° año de Derecho en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel
Hill, y es cofundador y codirector de Citizens for Healthcare Freedom,
una organización sin fines de lucro dedicada a concientizar a la
población sobre las vacunas y partidaria de la toma de decisiones luego
de informarse. Alan tiene experiencia en escritos técnicos, evaluación
de escritos, educación primaria, ha sido escritor independiente y ha
investigado temas de salud alternativa. Es conocido a nivel
internacional como músico profesional y como productor. Es reverendo, y
tiene planeado dedicarse a la abogacía en Chapel Hill, Carolina del
Norte, luego de su admisión en el Colegio de Abogados.

También disponibles

Alan ha investigado y escrito sobre varios temas legales vinculados a
las vacunas, incluído el tema de las exenciones legales (con especial
atención a la exenciones religiosas en conexión con la ley federal),
sobre el Programa Nacional de Compensación por Daños causados por las
Vacunas, y sobre la conexión entre los daños causados por las vacunas y
el síndrome del bebé sacudido; casos documentados en los que los padres
y las personas responsables por un niño son culpadas de abuso de
menores, y luego se demuestra que el daño fue causado por una vacuna.

* Director de Citizens for Healthcare Freedom
Ultima revisión: Mayo de 2001
sacado de www.axel.org.ar/articulos/vacunas/disipando.htm

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Venezuela una «revolución» con un cadáver en la boca

Desde el año 1998 un gobierno, retóricamente de izquierda, ha tomado el poder en Venezuela. Desde esa fecha, los representantes de la nueva burocracia han iniciado un insistente proceso deslegitimizador de todos los cuestionamientos a su gobierno, especialmente contra quienes desde la izquierda (y obviamente el anarquismo) lo rechazan.

Es cierto que en el llamado «antichavismo» conviven algunos de los sectores más conservadores del país, representantes del anterior status desplazados del poder. Pero tras esta afirmación apuntamos que no es posible entender la situación venezolana atendiendo al esquema infantil gobierno (izquierda) versus «oposición» (derecha).

Los y las anarquistas venezolanos hemos expresado nuestro rechazo al proyecto bolivariano por varias razones. La primera es que detrás del discurso «izquierdizante» del ejecutivo, las políticas concretas han profundizado el rol del país en la globalización económica: a saber, la venta de hidrocarburos, de manera segura y confiable, al mercado energético mundial.

A pesar de su discurso anti-imperialista, el gobierno radicado en Miraflores ha revertido el proceso de nacionalización del petróleo, y ha hecho socias del negocio, a través de la figura de las empresas mixtas, a compañías como Chevron, British Petroleum, Repsol, entre otras. En segundo término, y debido a lo anterior, por una agresiva política fiscal de corte neoliberal, el gobierno está disfrutando de la mayor bonanza económica de los últimos 30 años. Esto ha ocasionado,   por una parte, la aparición de una nueva burguesía, amparada por sus relaciones con el Estado, la cual gobierna junto a los sectores oligárquicos tradicionales vinculados con los sectores dinámicos de la mundialización (telecomunicaciones, banca y finanzas, seguros…)

Por otra, que a pesar de tales cantidades de dinero, la situación de las clases más desfavorecidas del país no ha mejorado sustancialmente. A contracorriente de su propaganda, el gobierno bolivariano no ha cambiado una de las distribuciones de riqueza, del PIB, más desiguales del continente. En tercer lugar, por la estatización militarizada de todos los órdenes de la vida social en Venezuela, especialmente la institucionalización de los movimientos sociales de base.

No solamente realizamos una refutación antiautoritaria del gobierno venezolano, sino una nítida crítica anticapitalista que nos diferencia claramente de la oposición mediática, precisamente, el tipo de antagonista «arquetipo» que interesa difundir como contrario por los voceros del actual tren ejecutivo. Reiteramos que, como anticapitalistas, hemos caracterizado la confrontación de poderes ocurridas en Venezuela como una pugna inter-burguesa, entre factores y representantes de las clases dominantes. Por ello nuestro rechazo, a ambos, se acompaña de la propuesta de la reconstrucción beligerante de la autonomía de los movimientos sociales, un espacio que creemos como precondición para el desarrollo de una alternativa y una propuesta libertaria para el país.

Detrás de la propaganda del actual gobierno venezolano hay un desierto. El llamado «proceso bolivariano» ha difundido al mundo que, desde Caracas, se modifican las injustas relaciones sociales, se hace retroceder la pobreza y el pueblo se hace cargo de su destino. La realidad se resiste a ser maquillada por la demagogia. Venezuela, a pesar de vivir un período inédito de bonanza económica, no ha revertido una de las distribuciones de riqueza más injustas del continente. La ineficacia de las políticas sociales y el agravamiento de los principales problemas del país, son razones de peso que explican la ausencia del pueblo chavista en las urnas el pasado 2-D, cuando se intento legitimar una constitución a medida del proyecto político gubernamental.

Provea, una de las organizaciones sociales antiguas del país, recientemente presentó los resultados de su Informe Anual sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela. Revisando algunas áreas, se puede dar una verdadera idea de lo que ha significado para los más pobres la demagogia «bolivariana». Por ejemplo dentro de los estancamientos, la situación de los pueblos indígenas continúa signada por la pobreza y el abandono. En un sector donde se han generado grandes expectativas, el área de vivienda, el ejecutivo nacional cumple su octavo año consecutivo en incumplir sus propias metas, construyendo sólo 60.000 de las 150.000 casas prometidas (el déficit se estima en casi 3 millones).

Uno de los programas más propagandeados por el Ejecutivo, como es el caso de la Misión Barrio Adentro, comienza a mostrar signos regresivos y acumularse denuncias sobre ambulatorios cerrados, ausencia de insumos y reducción del horario de atención al público. El sector salud continúa caracterizándose por la coexistencia de dos sistemas: el tradicional, conformado entre otros por ambulatorios y hospitales, y el edificado por Barrio Adentro. No existe un sistema nacional público integrado de salud que garantice el acceso universal y de calidad a los servicios, presentando el sistema tradicional, que realiza una mayor cobertura cuantitativa, serias fallas en su operación.

Los derechos de los trabajadores y trabajadoras no muestran una mejor realidad. Diferentes declaraciones y proyectos del ejecutivo nacional erosionaron la autonomía de las organizaciones sindicales, produciendo su debilitamiento y ausencia de protagonismo en el diseño de las políticas públicas. Como una muestra, fuentes sindicales señalaron que 243 contratos colectivos se encontrarían sin firma en el sector público. Aunque parezca extraordinario, Venezuela ocupó, detrás de Colombia, el segundo lugar en el ranking mundial de peligrosidad para la acción sindical. 53 personas, de ellos 46 dirigentes gremiales, perdieron la vida debido a violencia relacionada con la obtención de puestos de trabajo, tanto en el sector construcción como en el sector petrolero. Por otra parte, se ha intensificado la tendencia denunciada por Provea desde el año 2006 acerca de la criminalización de la protesta. Durante este período 98 manifestaciones fueron reprimidas por los organismos de seguridad del Estado, siendo la cifra más alta en los últimos 8 años.

«Quién habla de revolución y lucha de clases sin referirse a la vida cotidiana, tiene un cadáver en la boca». La frase ilustra la situación venezolana. Los retos para los de abajo son múltiples. En principio, romper el maniqueísmo impuesto por la derecha en el gobierno y la derecha opositora, reconstruyendo el tejido de base de múltiples organizaciones de base beligerantes y autónomas. Rechazando la electoralización de nuestras dinámicas, la agenda de movilización y resistencia debe incluir, en un primer orden, todos los males y problemas que nos aquejan, como oprimidos y oprimidas, en nuestra vida diaria.

Rafael Uzcategui
(Venezuela)

publicado en la revista ekintza zuzena nº35 www.nodo50.org/ekintza/

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