Del optimismo tecnocrático a la conciencia planetaria

El estado real de las cosas en la agricultura hoy pasa por la implantación generalizada de la agroindustria, su expansión permanente mediante el proceso de “acaparamiento de tierras” (en todo el mundo, pero sobre en África, con su secuela de despojo, exclusión y hambreamiento). Y por lo que acabamos de recordar sobre condenas y absoluciones al glifosato, el socio siamés de los OGM, verificamos el muy menguado efecto del reconocimiento de su extrema peligrosidad, como si las estructuras socioinstitucionales tuvieran tanta inercia como para hacer muy arduo el volver sobre sus pasos.

Por Luis E. Sabini Fernández
24/06/2018

Esto significa que aumenta el conocimiento y consiguientemente la conciencia sobre algunas dificultades y problemas, que eran más difíciles de discernir tiempo atrás (aunque no imposibles; a menudo los caminos tomados, por ejemplo con un desarrollo tecnológico, tuvieron no solo sus cultores sino también sus críticos).

Vayamos a ejemplos. En 1942 Paul Müller descubre en Suiza el diclorodifeniltricloroetano, DDT, mejor dicho descubre su efecto insecticida. Intensas investigaciones sobre cómo enfrentar a los piojos en las trincheras, que habían sido un enorme problema durante la primera guerra mundial, culminaron con ese “polvo mágico”. Aunque ya no hubo trincheras en la guerra mundial entonces desatada y por lo mismo los piojos ya no resultaron plaga.

Es un movimiento interesante del conocimiento y la ignorancia humana: se planifica alcanzar un conocimiento nuevo para aplicar a una situación imaginada… que nunca se concreta y el diseño científico y todo, termina aplicándose a algo totalmente inesperado…

Müller estaba convencido que se trataba de un veneno para insectos, inocuo para plantas y animales de sangre caliente. Fue probado con efectos tan contundentes para conjurar epidemias de fiebre amarilla, paludismo, tifus, que en 1948 Müller recibió el premio Nobel de Química.

Poco a poco sobrevino “el rebote”, un coletazo imprevisto: en 1953, Morton Biskind, físico norteamericano, denuncia los efectos deletéreos, no físicos sino psíquicos, del DDT particularmente en nuestra forma de pensar. Biskind describe la situación refiriéndose a un nuevo, revolucionario, principio toxicológico: “Todos los aparatos de comunicación masivos, legos y científicos se dedicaron a negar, ocultar, suprimir, distorsionar […] y un nuevo principio de toxicología arraigó con fuerza: no importa cuan letal pueda resultar un veneno para todas las formas de vida, vegetal o animal; si no mata a un humano instantáneamente, entonces es seguro.” [1]

Un pragmatismo miope, un optimismo necio, que pasaba por alto que el DDT no mataba solo a los insectos dañinos sino a todos ellos, incluidos los que predaban a los insectos que el hombre quería combatir. Tampoco se advirtió su carácter acumulativo. El DDT, veneno estable, iba pasando por las cadenas alimentarias “hacia arriba”, por lo cual dosis incluso muy leves para matar insectos como larvas de mosquitos, llegaban a concentrarse en dosis como para provocar muerte inmediata o mediante intoxicación crónica, en animales “superiores”; aves o mamíferos.

* Epílogo a la segunda edición de Transgénicos: la guerra en el plato. Buenos Aires, 2017

Y tal vez lo más importante: los recién enunciados principios de toxicología ignoraron olímpicamente las enfermedades y las muertes producidas mediante dosis no letales, las que generan alteraciones crónicas. Mediante nuevas políticas sanitarias los agentes que mataban y matan instantáneamente a seres humanos se achicaron hasta hacerse insignificantes pero creció monstruosamente el caudal de enfermedades, sufrimiento y muerte por estados no agudos.

Tuvieron que pasar décadas para que las organizaciones públicas de control sanitario de EE.UU. (fundamentalmente, FDA y EPA) se rindieran a la evidencia de la enorme toxicidad del DDT. Que fue finalmente prohibido. [2]

Porque, como bien explica Evaggelos Vallianatos: “La prohibición del DDT en EE.UU. en 1972 no trajo consigo ninguna reconsideración acerca de la industrialización de las granjas y de su adicción a pesticidas mortales. En los hechos, las grandes plantas agroindustriales totalmente dependientes del uso de pesticidas son ahora legión en todo el planeta.” [3]

Y un ejemplo desoladoramente práctico de la observación de Vallianatos es que prohibido el DDT en 1972, en 1974 las mismas “autoridades” registran y aprueban el glifosato, con enorme aceptación “general”. El glifosato fue el herbicida de muy amplio espectro, que resultó ideal, veinte años después, para aplicar a los cultivos transgénicos, ideados por los laboratorios de ingeniería genética.

Como en su momento el DDT, se lo sintetizó sin utilidad directa y décadas después, un nuevo laboratorista le encuentra una utilidad precisa y “deslumbrante”. En el caso del glifosato es John Franz, en los ’70, empleado de Monsanto, quien descubre sus cualidades herbicidas.

“En la actualidad hay más de 2000 productos para la protección de plantas que contienen glifosato autorizados en Europa para uso en tierras cultivables. Su eficacia de amplio espectro y el fácil control de las malezas lo han convertido en uno de los herbicidas más populares en la agricultura, para los jardines y en las áreas no cultivadas.” [4]

Fue santificado por Monsanto que lo patentó como lo más inocuo para el mundo entero, por no decir beneficioso… Esta corporación, que fue su usufructuaria hasta vencida la patente alrededor del 2000, “probaba” a través de múltiples “investigaciones”, la presunta inocuidad total del herbicida.

Sin embargo, por lo menos a partir de su ligazón con los alimentos transgénicos, el glifosato tuvo sus “Morton Biskind”. Hubo investigadores que reclamaron mejores controles y evaluaciones del “paquete tecnológico” que unía semilla transgénica y herbicida (bajo la forma comercial de Roundup).

En el 2000, se edita el ajuste de cuentas de la bioquímica Mae-Wan Ho contra el avance arrasador de la agroindustria. [5] Trabajo en el cual Ho cuestiona tanto los aspectos epistemológicos de los avances técnicos ingenieriles como lo que Ho consideraba sus descuidos metodológicos: ya está claro que la ciencia está servilizada a los intereses corporativos.

Durante la primera década del nuestro siglo, se verán cada vez más críticas a los comportamientos empresariales que llevan adelante la implantación urbi et orbi de los transgénicos, vegetales y animales. Un militar estadounidense dedicado a la guerra biológica, de la Universidad de Purdue, Don Huber, conocedor del efecto de los pesticidas sobre los sistemas vivos, da también una alarma.

Huber afirma: “El glifosato promueve patógenos del suelo y está ya relacionado con más de 40 enfermedades de plantas.” Sostiene incluso que “el glifosato desmantela las defensas vegetales” porque la planta en crecimiento se ve privada de los nutrientes que le sirven para defenderse ella misma de enfermedades y para resultar nutritiva. Huber sostiene que tales cultivos, biológicamente empobrecidos, son la causa de “desórdenes animales”. [6]

En el artículo de Vallianatos, luego de repasar, como apunta su título, las consecuencias atroces de los agrotóxicos, sistemáticamente presentados como “la” solución y una solución tranquilizadora, que nos lleva a un mundo mejor, el autor critica las falacias de la agroindustria: “Sus propietarios invocan una guerra al hambre pero en la práctica su guerra está dirigida contra el mundo natural y los pequeños agricultores y granjeros. Y pese a toda su propaganda de que están para alimentar al mundo, apenas producen un tercio de los alimentos de todo el mundo. Campesinos, no agroindustriales son los que mayormente alimentan la población del mundo (Douwe van der Ploeg, 2014). Pero los agroindustriales son sí responsables del enorme daño hecho al mundo natural y a la humanidad. El daño nos llega en la forma de calentamiento global y de envenenamiento de la vida silvestre, el agua potable y los alimentos.” [7]

El tiempo, el mero transcurso del tiempo, nos ha permitido captar problemas que los forjadores de la combinación de siembra directa y agrotóxicos jamás imaginaron (nosotros, sus críticos, tampoco, pero al menos podemos verificar, cada vez más, que teníamos una desconfianza genuina y certera, que la invocación del “principio de precaución” para ser muy cauteloso con tales “milagros” tecnológicos, estaba basada en buenas razones).

Vamos perfilando problemas: hoy en día se ha hecho evidente una problemática con las inundaciones: no se puede desmontar para cultivar grandes extensiones sin hacerle perder al suelo gran capacidad de absorción; esto se agrava con la técnica de siembra directa que necesita menos agua e “invita” al escurrimiento de la caída “sobrante” de agua. Por su parte, los campos con pasturas naturales tienen a su vez una retención mucho mayor que aquellos campos con praderas cultivadas. Los “pastos” naturales tienen raíces hasta a 4 metros bajo tierra; los pastos plantados por el hombre difícilmente sobrepasen raíces de medio metro de profundidad…

Diversas investigaciones, como la de Andrés Carrasco en Argentina o Gilles-Eric Séralini en Francia demostraron los peligros mayúsculos del glifosato pese a toda la campaña sobre su inocuidad promovida por Monsanto y laboratorios conexos siempre con la anuencia cómplice de los organismos estatales de control.

Séralini llevó a cabo una ingeniosa investigación: siguió escrupulosamente los protocolos de investigación de Monsanto, los que habían revelado, según Monsanto, la inocuidad “científicamente probada” del herbicida. Solo que en lugar de llevar a cabo el experimento con ratas de laboratorio, durante tres meses, como informara Monsanto, prosiguió el mismo tratamiento, sobre las mismas ratas, más tiempo. Ya en el cuarto mes, los síntomas de alteraciones e intoxicación se hicieron patentes y al cabo de pocos meses –encima de los tres controlados por los técnicos de Monsanto− los daños eran múltiples, irreversibles y llevaron a la muerte a buena parte de los cobayos.

Los trabajos de Séralini, Carrasco, los análisis e investigaciones de Arpad Pusztai, Mae-Wan Ho, Don Huber y tantos otros no hacen sino verificar y desnudar lo que parece una constante de los fundamentalistas tecnófilos; su optimismo a prueba de realidad.

Así, mientras el planeta se va deshaciendo literalmente, con el avance incontenido de CO2 en la atmósfera; con el derretimiento de los hielos y el aumento del nivel del mar; a través de una pérdida galopante de biodiversidad, con la tropicalización del clima en nuestras latitudes y el daño producido por el calor solar (¡algo inimaginable pocas décadas atrás!); mediante la presencia cada vez más insoslayable de temporales e inundaciones; por la proliferación de enfermedades cutáneas, respiratorias, autoinmunes, cánceres, tenemos la “buena nueva”, la profecía de otro personero de la agroindustria, Dennis Avery, en su momento funcionario del Dpto. de Estado, EE.UU., y think tank acreditado de la agroindustria, que nos tranquiliza con su Salvando el planeta con plaguicidas y plásticos.

Esta Biblia del capitalismo tecnocrático, esta propaganda corporocrática, merece un análisis aparte.

notas:
[1] Cit. p. Evaggelos Vallianatos, ob. ict.
[2] Aunque persistan quienes, como el “periodista científico argentino” Leonardo Moledo, ya fallecido, en plena década de los ’90 zanjara la calidad periodística por un eje preciso: si se defendía al DDT. Quien lo cuestionara, no podía integrar un boletín científico como futuro, de Página 12. Quien esto escribe debió experimentarlo en carne propia.
[3] “Ruthless Power and Deleterious Politics: From DDT to Roundup” [Poder despiadado y política dañina] Independent Science News, ISN, Ithaca, Nueva York, 17/7/2015.
[4] “Glifosato” © Copyright 2013. Industry Task Force on Glyphosate [Grupo de Tareas de la industria para el glifosato].
[5] Genetic Ingeneering: Dream or Nightmare? Turning the Tide on the Brave New World of Bad Science and Big Business [Ingeniería genética: ¿sueño o pesadilla? Revirtiendo el mundo feliz de mala ciencia y buenos negocios], Continuum, Londres, 2000.
[6] Cit. p. Evaggelos Vallianatos, “Ruthless Power and Deleterious…
[7] Vallianatos, ob. cit.

fuente: https://revistafuturos.noblogs.org/2018/06/del-optimismo-tecnocratico-a-la-conciencia-planetaria

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¿Quién nos alimentará? ¿La red campesina alimentaria o la cadena agroindustrial?

Se nos dice que la cadena alimentaria agroindustrial, globalizada y manejada por corporaciones, nos ayudará a sobrevivir el caos climático y la inseguridad alimentaria con nuevas tecnologías para una “agricultura inteligente”.

Por Grupo ETC

  • El 70% del mundo obtiene comida de la red campesina alimentaria, que trabaja con solamente el 25% de los recursos
  • Por cada dólar que se paga por un alimento industrializado se deben pagar otros dos dólares en daños ambientales y a la salud
  • El costo de los daños que ocasiona la comida industrial equivale a cinco veces el gasto mundial en armas

Suponer que la cadena alimentaria agroindustrial, que funciona por el interés comercial, alimentará al mundo, no tiene fundamentos.

Este libro (2017) del Grupo ETC actualiza la investigación de 2009 y 2014 sobre la red campesina alimentaria y la cadena alimentaria agroindustrial. Hemos encontrado muchas contradicciones en la narrativa de la cadena. Un hallazgo muy importante es que hay numerosos huecos de información en torno a la producción y consumo global de alimentos.

Descargar libro en PDF (65 pp.)
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Sobre el severo destrozo de la biosfera que genera el capitalismo

El artículo al que responden dichas personas es El verano que nos creímos el calentamiento global, escrito por Marta Peirano en el sitio ElDiario que versa sobre el huracán mas fuerte jamás registrado en el Atlántico arrasa el Caribe seguido por dos huracanes más; sobre que Africa y el sur de Asia se debaten entre las lluvias torrenciales y una monstruosa sequía; sobre la ola de huracanes, incendios, sequías y devastación de las últimas tres semanas es un desastre humanitario y ecológico del que estábamos muy advertidos, pero no nos quisimos creer del todo.

por varios autores
09/09/2017

· Piolo

“(…) Emily Atkin el cambio climático es una consecuencia de la actividad económica de las grandes corporaciones de la energía fósil, y se pregunta el por qué si la industria tabaquera tiene la obligación de avisar en sus productos que el tabaco mata, por qué cuando echamos gasolina al coche o nos calentamos con gas no nos avisan de las graves consecuencias climatológicas que originan esas actividades.”

· Fred

“Sea como sea, lo que no puede dejar de tener consecuencias es que reservas de energía (fósiles), que necesitaron millones de años en acumularse se dilapiden y se viertan a la atmósfera sus desechos en no más de 250 años, por la acción de una especie estúpida que se pretende inteligente y lo es, por su codicia, mucho menos que las hormigas. Una especie incapaz de mirar a largo plazo ni de tomar decisiones que vayan más allá unos pocos años; una especie que, vencidos sus enemigos naturales (salvo a ella misma), crece sin freno ni tasa y se convierte en una auténtica plaga para el planeta y su Biosfera, capaz de producir la mayor extinción de especies vivas habida desde el Cretácico, y que, al final, acabará extinguiéndose, rebozada en su propia mierda. Hablo del Ser Humano.”

· Stimulax01

“Al planeta le da igual, durante el cretácico (Era secundaria -Mesozoico- la época de los dinos) la concentración de CO2 en la atmósfera era probablemente varias veces superior a la actual, entre 900 ppm y 3.300 ppm (hoy es de unas 390 ppm). Es la fauna terrestre, entre la que nos encontramos, la que lo va a pagar caro. Muchas especies desaparecerán, otras mermarán y todas las que queden se readaptarán. Se estimaba que para el planeta se sostenga la población humana no debe exceder de los 2500/3000 MM de personas. Probablemente caeremos muchos más de la mitad que actualmente sobra… La cuestión es, ¿cómo les irá a la otra mitad superviviente? Igual tienen que sobrevivir durante largos periodos bajo tierra y hacer frente a tortuosos periodos de escasez… Igual es mejor formar parte de los que no sobreviven.”

· Xantonio

“El cambio climático de origen capitalista (prefiero llamarlo así y no cambio climático antropogénico) es consecuencia de un sistema socioeconómico ‘bacteriano’ de crecimiento exponencial, crecimiento infinito en un planeta finito. El sistema mercantilista, para sobrevivir, necesita crecer, explotar y agotar recursos, consumir, tirar, obsolescencia programada. Esa actividad, provoca cambios el entorno, incluido cambios climáticos.

En la parte que nos afecta, el aumento de la temperatura media global, provoca que los glaciares se separan y se derritan, como los glaciares están compuesto de agua dulce, eso disminuye la salinidad del agua de los océanos, eso provoca que las corrientes oceánicas que regulan el clima global, se ralentizan e incluso se puedan detener. Eso provoca que el agua caliente de los trópicos no se desplace hacia los polos y el agua fría de los polos no se desplace hacia los trópicos.

Eso aumenta la temperatura de los océanos, y aparecen los huracanes y ciclones, que solo son válvulas de escape de agua caliente y cuyo combustible es el calor. Grandes regiones e incluso continentes enteros se convierten en desiertos. Los fenómenos adversos se intensifican, oleadas de frío en el norte de Europa, zonas costeras destruidas y grandes hambrunas.

Luego también hay factores locales, como por ejemplo en Galicia que lleva todo el año en alerta por sequía y donde no llueve desde hace un año, cuando antes llovía por lo menos la mitad del año. La deforestación, la reforestación con una especie invasora como el eucalipto, que actúa como una bomba de agua del subsuelo, secando manantiales y el entorno, la minería que destruye manantiales naturales, etc.”

· Paco Heras

“Durante años, el negacionismo organizado hizo chistes sobre nevadas y cambio climático cada vez que había un temporal invernal en Estados Unidos. Sin embargo, cuando hay olas de calor o huracanes reclaman que tiempo y clima son cosas diferentes…

¿Hay relación entre eventos meteorológicos y clima? Evidentemente sí. De hecho, llamamos ‘clima’ a un conjunto de generalizaciones que hacemos basándonos en las observaciones del ‘tiempo’. El ‘clima’ es, en cierto modo, una abstracción humana que la ciencia describe mediante herramientas estadísticas. Así, si las precipitaciones medias de un determinado lugar no suman más de 200 litros al año como media de 30 años podemos decir sin miedo a equivocarnos que el clima es ‘seco’.

Un evento concreto no es signo inequívoco del cambio climático, pero si aumenta la frecuencia de eventos extremos que eran muy raros o incluso desconocidos en los registros meteorológicos… es perfectamente lícito -y adecuado hacer la conexión.

Lo que, sin embargo, no tiene fundamento, es incluir e los terremotos en los fenómenos extremos alimentados por el cambio climático”

fuente http://www.eldiario.es/internacional/verano-creimos-calentamiento-global_0_683832418.html

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Entrevista con Miguel Grinberg: “El crecimiento económico ilimitado nos está llevando al suicidio.”

Miguel Grinberg dialogó en un programa de radio de la provincia de Córdoba, Argentina, sobre el cambio climático y la connivencia entre instituciones locales, nacionales e internacionales y la sociedad de consumo. Y dejando en claro que el comercio y el mercado están al servicio de la producción de miles de cosas inútiles que la gente verdaderamente no necesita.

Por Fabiana (Bajo el Mismo Sol)
21-10-2013

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_Fabiana: A diario en este programa hablamos acerca de conflictos socioambientales y ponemos aquí a los protagonistas, decimos esos ciudadanos que se ven afectados en su barrio, en su comunidad, en su ciudad por distintas cuestiones que tienen relación con el modelo productivo actual, que va por todos nuestros bienes naturales. Sabemos porque te hemos leído de tu perspectiva ciertamente esperanzadora, cuando decís ‘somos la generación que estábamos esperando’ un poco habla de eso, verdad?

_Miguel Grinberg: Efectivamente y… la experiencia me dicta que la situación es tan compleja y tan intimidante a veces oye la palabra ecología y se desenchufa porque, generalmente, y eso debido a la prensa amarilla, se ha vuelto esto una especie de sintomatología. La palabra ecología va acompañada ahora de malas noticias, si?, entonces lo que de verdad hay que tratar de entender es que nuestro planeta es un planeta finito, finito quiere decir que tiene límites, no está en condiciones de producir más allá de lo que la naturaleza permite y al mismo tiempo no está en condiciones de absorber toxinas y basura que la humanidad produce en su expansión en lo que se da por llamar desarrollo o progreso.

Entonces eso nos remite a una ciencia que viene siendo promovida desde hace años por algunos pioneros, no con mucho éxito, que se llama la ciencia del diseño, que se requiere así como uno planifica su hogar, cuando va a vivir con su familia y mira las ventanas y mira el estado de las cañerías y mira el estado del techo para no tener goteras y no le llueva cuando hay tormentas; del mismo modo que uno planifica su casa tiene que planificar el planeta; y eso es una responsabilidad que lamentablemente no están cumpliendo ni desde Naciones Unidas, ni desde los gobiernos particulares en todo el planeta por la simple razón de que estamos, como ciudadanos de nuestros respectivos países, sujetos a una carrera hacia un concepto, repito, que se llama el desarrollo, el crecimiento económico ilimitado que nos está llevando al suicidio, por lo tanto el hecho de planificar una ciudad, un país, una provincia, requiere tomar los problemas uno por uno, por ejemplo: en Argentina se practica la política del bombero, no se hace ecología preventiva, se sabe que en algún momento va a haber un incendio de bosques o un derrame de petróleo o una camada de gas venenosos que se escapa de algún lado y se busca resolver en el momento en que sucede, mientras no sucede los responsables de turno miran hacia otra parte; y dos o tres cosas que en Argentina habría que fomentar, primero es una campaña de reforestación masiva, mientras que al revés, está sucediendo todo lo contrario, hay una deforestación masiva, con lo cual hemos oído hablar muchas veces la imagen de que los bosques son los pulmones del planeta, las selvas son los pulmones del, además son los riñones del planeta, son fundamentales para la retención del agua de lluvia y cuanto más se deforesta más se fomenta la desertificación y nuestro país.

Si uno se fija en los mapas del Programa de Naciones Unidas Para el Medio Ambiente (PNUMA) (1), aparece en negro que es la peor situación y al mismo tiempo hay algo descontroladísimo en Argentina que son los efluentes cloacales, de los cuales nadie habla, los efluentes se tiran a los ríos, a los lagos y ya, a medida que aumenta la población, una cosa es un país con quince millones de habitantes, otros países con cuarenta millones de habitantes y si seguimos en esta proporción y con la enorme inmigración que tenemos ahora de los países limítrofes, que están sobresaturados de gente, al 2050 probablemente estemos con 60 millones de habitantes y uno pregunta ¿de dónde vamos a extraer el agua potable? y estamos ahí en medio de un baile a merced de los intereses políticos sectoriales y no de los intereses sociales masivos, yo no sé si fui claro.

_Fabiana: Clarísimo Miguel, clarísimo. Bueno qué hacemos?

_Miguel Grinberg: Bueno, qué hacemos? Tenemos inminentemente una campaña electoral donde los candidatos de todos los partidos omiten la problemática ecológica, primero porque es demasiada compleja y segundo porque no saben qué se puede hacer; y la presión que hay que poner sobre los políticos en campaña y una vez que sean electos, es un cuerpo a cuerpo empezando a reclamar medidas de prevención para el agua potable, para que se cumpla la Ley de Basura Cero con el reciclaje perentorio y obligatorio donde se empiece a invertir en el manejo de los residuos cloacales, que a su vez son una fuente de abono, se usa como abono el excremento del ganado, de las vacas, de los caballos, y no se usa el humano que, pasando por una purificación química está en condiciones de servir también como abono y también servir como biogás, productor de gas metano. En India y China no se perfora para sacar gas de la tierra sino que se usan los biodigestores que procesan las materias fecales, y se fermentan y producen gas metano; son una serie de tecnologías que están totalmente probadas pero que exigen decisión política, inversiones proporcionales y profesionales capacitados para manejar todo eso, por lo cual urgiría también la creación de una universidad nacional para el medio ambiente para formar profesionales y no políticos que de oído le encargan a algún investigador un documento y repiten como loro en los micrófonos en las entrevistas de televisión. Y vuelvo a lo del principio, es la ciencia del diseño, pero eso hay que enseñarlo antes de practicarlo, no se puede improvisar.

_Fabiana: Se está hablando mucho… nosotros, u otro tipo de ciudadanos más concientes o los afectados de cambiar la matriz energética, esto no está en el discurso de los políticos a los que hacías referencia, cuando se está cuestionando, por ejemplo, duramente, sobre todo la comunidad mapuche en la Patagonia, en Neuquén, en Río Negro, sobre el fracking, este modo de explotación no tradicional o convencional del gas o del petróleo que va a traer muchísima más contaminación y más daño y no solamente al ambiente, sino a los ciudadanos; no se habla, no se cuestiona la matriz energética ni en los políticos, ni esté en la boca de los ciudadanos comunes.

_Miguel Grinberg: Bueno, yo escribí un libro hace algunos años que ahora lo ha reeditado la Fundación Ros, de Rosario, que es una librería tradicional que se llama Ecofalacias, donde, por un lado, señalo de qué manera las corporaciones transnacionales se han apoderado de los poderes decisorios en la organización de Naciones Unidas, que está completamente copada por las corporaciones transnacionales, por un lado y nosotros, en un momento donde se debería estar negociando la minimización de la emisión de gases carbónicos por quema de petróleo, de gas y de carbón, estamos yendo en dirección de la quema del petróleo, de gas en la misma medida en que los países avanzados han contribuido a crear el efecto de invernadero y los cambios climáticos y los fenómenos extremos que el planeta entero está padeciendo, estamos en una disonancia absoluta, por falta de conocimiento y por falta de información y más que nada por falta de responsabilidad.

Porque el tema del fracking, si bien en sí mismo, es una tecnología nociva hay que tener en cuenta lo siguiente: no se trata de producir energía eléctrica para hacer funcionar miles y miles más de fábricas, sino de buscar la posibilidad de replanificar lo que es la producción industrial y lo que es el consumo para aprovechar las fuentes naturales, solamente con el sol no podemos hacer funcionar el planeta, porque con el sol no podemos reemplazar los noventa millones de barriles de petróleo que se queman por día en la tierra para que la tierra funcione. Yo no soy tan tonto como para decir que hay que dejar de quemar petróleo, porque si dejamos de quemar petróleo en dos meses muere la mitad de la población del mundo por falta de alimento, por falta de comunicación, por falta de electricidad, tiene que ser progresivo, gradual, no solamente para un gobierno sino para la política integral de la nación y nuestra nación, lamentablemente, está metida tanto en lo coyuntural, en la próxima elección, en la próxima campaña, que verdaderamente, no sólo no tenemos políticos dotados, sino que a nadie se le ocurre que hay que ir en esa dirección. Y ese es el desafío que tenemos los comunicadores sociales de reclamar a los candidatos electos que empiecen a protagonizar el futuro, pero aquí y ahora, no esperando que pasen las tragedias.

_Fabiana: Pero al igual que pasa, digo, que ni siquiera se cuestiona la matriz energética una alternativa o entrar en un proceso de transición, de la misma manera tampoco se cuestiona ni se piensa en entrar en un proceso de transición cuando hablamos, por ejemplo, del monocultivo de la soja, que está mañada a nuestra economía y que está directamente, o al menos eso nos hacen creer, que el presupuesto nacional o el Producto Bruto Interno está directamente relacionado con el ingreso del agro.

_Miguel Grinberg: Fabiana, voy a ser muy claro, los lucros de la soja transgénica no se reparten entre el pueblo sino entre las compañías detentoras de las patentes de las semillas y los intermediarios que están en el negocio de la producción y de la exportación. Entonces todo lo que podamos decir al respecto está sujeto a una irregularidad jurídica que es el país al servicio de las corporaciones y de los inversores. Entonces decididamente el pueblo que supimos conseguir que tiene pasta de espectador tiene que empezar a asumir que mientras no se haga escuchar en función de las necesidades reales de la gente, del bienestar, de la salud, de la alimentación y no del lucro de las corporaciones, vamos a ir de mal en peor, es decir, la electricidad, los combustibles son necesarios para que la sociedad funcione pero no hay un diseño de sociedad, no hay un diseño de país, todo es a merced del mejor postor.

_Fabiana; Cuando planteamos el tema del decrecimiento como los hacés vos, como lo hacen muchos otros pensadores en el mundo, también te corren por izquierda y te dicen, bueno, pero de qué van a trabajar los obreros, los laburantes de las fábricas, qué le vamos a dar de comer a la gente?

_Miguel Grinberg: Fabiana, la sociedad, el comercio y el mercado están al servicio de la producción de miles de cosas inútiles que la gente verdaderamente no precisa y… de qué va a trabajar la gente, yo al contrario, estoy pensando que hay que diseñar una sociedad y una industrialización que requiera que en vez de trabajar 8 horas por días, haya que trabajar 4 horas por día y la gente se pueda dedicar al cultivo de su alma, lo que pasa es que eso no tiene rentabilidad en el mercado ni se pueden imprimir título en las bolsas de valores y a los detentores del poder no les interesa, pero lo que hay que replantear es por completo para qué estamos en la tierra, estamos en un desafío en este momento filosófico y estructural de enorme envergadura, hemos llegado al límite del despilfarro y de la destrucción, de la contaminación y de la explotación de los recursos naturales y, además, le prueba candente que a nosotros nos está empezando a tocar es que de los 7 mil millones de habitantes que hay en la tierra, mil trescientos millones de habitantes, y esto lo dicen todas las agencias de Naciones Unidas, todos los bancos de desarrollo, todos los funcionarios de la ONU, hay mil tresciento cincuenta millones de personas que pasan hambre todos los días de todos los meses de todos los años, entonces estamos en medio de una hipocresía tan grande a lo cual contribuyen los grandes medios de comunicación, y es eso lo que hay que poner sobre el tapete, es eso lo que hay que discutir, es eso lo que hay que llevar a la política cotidiana, en el trabajo; las universidades están completamente aparte de todo esto, hay una omisión terrible.

_Fabiana: A pesar de todo este panorama que parece tan lamentable, podemos tener esperanza de que está naciendo una nueva conciencia, Miguel?

_Miguel Grinberg: Totalmente de acuerdo! permanentemente… la internet está contribuyendo a la creación de redes, se están fomentando redes de permacultura, que es agricultura permanente, tenemos gente que están prestando atención al sentido de la vida, no al lucro de la vida y esto uno lo puede comprobar poniendo las palabras ‘permacultura’ o ‘pueblos en transición’ por darte dos ejemplos, hace 6 años un permacultor europeo imaginó los pueblos en transición que redujeran su consumo y se atuvieran a la defensa de los medios naturales y ya hay mil lugares en el planeta donde hay gente que está tomando esta idea y viviendo una vida simple. Lo que pasa que la vida simple no tiene que ser una vida de carencias, tiene que sea una vida proporcionada, frugal, ajena al despilfarro, pero eso requiere la reeducación radical de la humanidad y es eso lo que exige en primera instancia también, no poner a los chicos en la escuela primaria y secundaria a estudiar botánica y zoología a medida que desaparecen las especies, sino a diseñar una sociedad ecológica; y estamos, en este momento, viendo que están apareciendo brotes en todos lados, aunque no sale una palabra en los diarios ni en la televisión.

_Fabiana: Y cómo nos preparamos desde el alma, desde la espiritualidad, sabemos que sos un iniciado en meditación, cómo a través de las palabras y de los pensamientos, cómo nos limpiamos también nuestras cabezas.

_Miguel Grinberg: Y bueno, hay que esclarecerse, no digo iluminarse porque es una palabra mucho más compleja. Hay que salir de la caravana de esclavos que siguen reproduciendo el sistema porque es lo único que conocen, y por eso yo escribo libros y traduzco y hago programas de radio, escribo artículos y participo en congresos y hay mucha gente que lo está haciendo y yo estoy comprobando que en todas partes hay núcleos de personas que están, es como la lucha contra la infección en una herida del cuerpo, los glóbulos blancos y las células reconstructivas van recreando el tejido para reemplazar el tejido muerto, el tejido emponzoñado o el tejido que ya cumplió su función y eso está pasando en el cuerpo de la sociedad, sólo que lo van a identificar los historiadores dentro de 200 años y van a decir: “Al principio del siglo XXI hubo una revolución espiritual portentosa en la tierra”, y está sucediendo, yo hago mi modesto trabajo en mi jardincito.

_Fabiana: No sé si te habrás enterado que hay un grupo de vecinas y vecinos, ciudadanos y ciudadanas que están realizando un bloqueo en la localidad de Malvinas Argentinas, aquí a escasos kilómetros de la ciudad de Córdoba a la empresa Monsanto, que quiere instalar, una de las semilleras más grandes del mundo. Podría mandarles un mensaje a todos ellos?

_Miguel Grinberg: Yo no me opongo a las menifestaciones de repudio, pero considero que respresentan apenas la mitad del trabajo a realizar, hay una pregunta que todo ciudadano, además de protestar, reclamar y denunciar tiene que hacerse ante sí mismo, qué queremos poner en el lugar de lo que no queremos? Si no queremos a Monsanto, qué ponemos en el lugar de Monsanto? Cómo creamos fuentes de trabajo? Cómo hacemos la producción de alimentos seguros? Cómo dejamos de comprar en los supermercados cosas que no deberíamos estar comprando? Si nosotros y los de Malvinas Argentinas y todos los argentinos, seguimos reproduciendo el sistema en los términos en que está planteado, por más que protestemos hasta el siglo XXIV vamos a ir derecho al tacho, ese es mi mensaje.

_Fabiana: Muchísima gracias Miguel!

_Miguel Grinberg: Un gusto enorme! Hasta pronto!

notas:
1) https://www.un.org/ruleoflaw/es/un-and-the-rule-of-law/united-nations-environment-programme

Fuente (del audio): https://www.ivoox.com/entrevista-a-miguel-grinberg-audios-mp3_rf_2470251_1.html

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