El asesor de seguridad de Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

Dejé la mitad de mi vida en mis tierras persas, y cuando aterricé en esta península de acogida, entrañable plataforma de reclamo de pan y paz para todos, me puse a ejercer el desconcertante oficio de exiliado: conocer, aprender, admirar, transmitir, revelar y denunciar, estos últimos aprovechando las clases de la Universidad, los medios de comunicación y una docena de libros como ‘Robaiyat de Omar Jayyam’ (DVD ediciones, 2004), ‘Kurdistán, el país inexistente’ (Flor del viento, 2005), ‘Irak, Afganistán e Irán, 40 respuestas al conflicto de Oriente Próximo’ (Lengua de Trapo, 2007) y ‘El Islam sin velo’ (Bronce, 2009).

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, muestra la foto de Younes Abouyaaqoub, identificado como el conductor que conducía la furgoneta de La Rambla. EFELos Mossos abaten al autor del atentado en Barcelona y mantienen abierta la operación YounesYounes Abouyaaqoub fue el autor del atentado de Barcelona, se fugó con un coche robado y mató a su dueño Momento de la concentración celebrada en las Ramblas en la concentración contra el terrorismo y en repulsa por los atentados. – EFELa comunidad musulmana se manifiesta para condenar la “barbarie” del terrorismo Mireia Boya, con Carles Puigdemont. / EFELa CUP irá a la manifestación del sábado tras lograr que Felipe VI quede en segundo plano Juana Rivas comparece junto a la responsable del área de Igualdad del centro de la mujer de Maracena (Granada). EFEJuana Rivas se dirige en una nueva carta a Rajoy: “Por favor, ayúdenme”

20 Agosto 2017

“¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o el colapso del imperio soviético?” Es la respuesta de quién fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos.

En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Stinger a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy.

Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmado la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que si se conocen pero que no se masacran” .

Consiguieron neutralizar la oposición de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»:

· El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán?
· Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia.
· Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía.
· Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008.
· Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente de MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee.

Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista!

¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda?

Así fabricaron al Estado Islámico

Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan una casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse. Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquí y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar:

· Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas.
· Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna!
· Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria.
· Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria.
· Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU.
· Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles.

El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos”

El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU: militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí.

Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno.

EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania, y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas.

Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia.

Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas.

Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”. “Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.

Nazanín Armanian
Público.es
20-08-2017

fuente http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4143/el-asesor-de-seguridad-del-presidente-jimmy-carter-yo-cree-el-terrorismo-yihadista-y-no-me-arrepiento

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“La ciudadanía cree que está informada cuando está sólo entretenida”

Entrevista con Rosa María Calaf. La periodista mantiene su defensa del periodismo comprometido en conferencias y clases: “Es el único periodismo que conozco”.

La periodista Rosa María Calaf me recibe y despliego ante ella un folio con mis preguntas, siendo consciente de que nos faltará tiempo. Optamos por guardarlo y conversar, aunque me advierte: “Hay un problema y es que hablo mucho”. Los veinte minutos previstos se convierten en una hora donde Calaf señala claves de la situación en la que vivimos. Respuestas donde no guarda silencio ante ningún tema, por delicado que sea: desde la democracia débil, pasando por los refugiados, la Unión Europea, Venezuela, Siria, el feminismo o la posverdad. Tras su despido en el ERE de TVE en 2009, confiesa que hay días en los que agradece no estar en primera línea, pero mantiene su defensa del periodismo comprometido en conferencias y clases porque, en el fondo, es “el único periodismo que conozco”.

Tras su jubilación ha tenido un descanso muy relativo pero, desde esa situación, ¿cómo ve el mundo?

_Estamos en un momento de incertidumbre donde la ciudadanía cree que está informada cuando está solo entretenida, en realidad. Y eso es muy grave. La calidad de información que recibe es tan aceleradamente deteriorada que puede construir una sociedad muy indefensa. El no saber, no conocer…

_Pero los ciudadanos creen que saben.

_Claro, esa es la falacia. Porque si no sabes, intentas saber. Pero cuando ya te han convencido de que sabes todo, te das por satisfecho. Crees que con tantas pantallas, Twitter y Facebook ya es suficiente. Primero, eso no es verdad. Y segundo, piensa con qué calidad recibes la información. La información es cada vez más sesgada, menos independiente y menos rigurosa. Y así la ciudadanía se forma opinión en base a errores o mentiras. Una serie de parámetros extraordinariamente peligrosos porque con esa opinión tienes mucho riesgo de equivocarte y, en consecuencia, las decisiones que vayas a tomar van a afectar a ti, a tus hijos y a la construcción del mundo.

_Según usted, el periodismo tiene una responsabilidad fuerte en este resultado.

_El periodismo es un pilar fundamental de la construcción social y del modelo social. Una sociedad que no está bien informada corre el riesgo de equivocarse al tomar decisiones. Va a ser involuntario porque desconoce lo que está pasando realmente, ni tampoco cómo la están conduciendo e induciendo a creer determinadas cosas y hechos que son falsos. Así acabas decidiendo en contra de tus intereses, pero a favor de los intereses de unos pocos.

_Porque nuestros intereses van más allá de votar cada cuatro años.

_Claro. La democracia, hasta que se demuestre lo contrario, es el menos malo de los sistemas pero lo es siempre que se ejerza como tal. Para ejercer la democracia tienes que saber qué votas. Votar sin saber qué votas no tiene ningún valor. Y ahí te preguntas. ¿Somos demócratas? ¿Estamos en una democracia? Con esas premisas no es verdad que estemos en una democracia.

_La ciudadanía también tiene una responsabilidad…

_Sí, y darse cuenta de que están siendo manejados y de que la democracia cada vez está más vacía, es una cáscara, una apariencia de democracia. Pero el núcleo interno no es una democracia. Y los poderes están mezclados, cosa que es evidente. Eso es muy peligroso porque deja al ciudadano en una indefensión absoluta.

_Al principio de la crisis vimos una mayor movilización social que ahora. ¿Tienen los medios que ver en ello?

_Por supuesto. Tenemos que hacer autocrítica porque los medios ahí no han sabido defender el espacio que debe tener el periodismo y la información en la ciudadanía. En ese momento, de extremo peligro, la gente era consciente de hacer algo. Ahora la gente lo cree pero piensa que, cuando toma la decisión, lo hace con una base sólida de conocimiento y no es así. Ahora estaba viendo unas encuestas sobre los datos de la Red de Periodismo Europeo y los informes ponen los vellos de punta con la campaña de Trump, del Brexit, sobre Europa, de cómo los medios sistemáticamente han mentido, algunos más y otros menos. Pero han difundido una cantidad de mentiras tremendas y están haciendo un proceso de cerrar a la gente en burbujas, donde no son conscientes de que se retroalimentan con sus propios pensamientos, sin contrastar con lo que pasa alrededor.

_¿La prensa también guardó demasiado silencio antes de llegar la crisis?

_Sí, porque los medios convencionales en su momento se alinearon al pensamiento único, de lo políticamente correcto, de mensajes como esto es lo mejor que puede haber, resígnate, no puedes hacer nada, ten cuidado, ten miedo…

_El miedo es muy eficaz en democracia.

_Claro, y la prensa en lugar de combatir la instalación de esos métodos tan peligrosos, para que la gente se diera cuenta de que se les ocultaba la verdad, pues no lo hizo. Y, además, se alineó en la mayoría de los casos con los mismos intereses que promueven este mundo. La mayoría de los medios, aquí y fuera, está con grupos de poder económicos. Porque en este momento el peligro no es el poder político, es el poder económico.

_Es el que manda.

_El que manda. El poder económico ha fagocitado a la política y los medios.

_La periodista Rosa María Calaf me recibe y despliego ante ella un folio con mis preguntas, siendo consciente de que nos faltará tiempo. Optamos por guardarlo y conversar, aunque me advierte: “Hay un problema y es que hablo mucho”. Los veinte minutos previstos se convierten en una hora donde Calaf señala claves de la situación en la que vivimos. Respuestas donde no guarda silencio ante ningún tema, por delicado que sea: desde la democracia débil, pasando por los refugiados, la Unión Europea, Venezuela, Siria, el feminismo o la posverdad. Tras su despido en el ERE de TVE en 2009, confiesa que hay días en los que agradece no estar en primera línea, pero mantiene su defensa del periodismo comprometido en conferencias y clases porque, en el fondo, es “el único periodismo que conozco”.

_Este discurso, en muchos sectores, lo etiquetan de rebeldía.

_Te ven como un antisistema. Pasa con la igualdad de género o quienes no quieren una sociedad igualitaria. Siempre tratan de confundir, engañar y manipular el mensaje; y para eso nos dicen antisistema. No, no. Yo lo que estoy diciendo es que no estoy de acuerdo con lo que en el sistema funciona mal. Quiero reformar el sistema. Es como la Unión Europea. Hay unas grandes fuerzas que quieren que la UE desaparezca. Porque la UE si funcionara como debiera sería una protección para el ciudadano, porque legislaría en favor de las personas. Pero eso a los poderes económicos no les interesa. ¿Qué manera hay para desarticular la UE? Hacer lo que antes se hacía en la política: yo quiero conseguir los recursos de tal país. ¿Qué hago? Pongo un dictador, mato gente, hago un golpe de Estado y la gente se queda muerta de miedo. Pero ahora eso ya no es necesario porque con las redes, y lo que hemos aprendido sociológicamente, puedes hacer que la gente crea y logre convencerse de que hay que cargarse la UE y hay que planear campañas de descrédito. Hacemos grandes multinacionales que meten mucho dinero, te convencen que te cambies de móvil cada año a pesar de que para eso hayan vendido a 200 niños para trabajar en las minas y mujeres violadas… Vas perdiendo los valores. Cuando las víctimas dejan de considerarse víctimas, has ganado.

_¿Un síndrome de Estocolmo?

_Sí, porque se ponen de tu lado. En la igualdad de género se promueve esto. Que los machistas vendan que atacamos a los hombres y sustituirlos. No, sólo queremos defender los derechos de las mujeres que somos la mitad de la población, y tener los mismos derechos y opciones. Es tan simple como eso. Entonces se desacredita al feminismo poniéndonos de locas, poniendo sólo las imágenes de quien se manifiesta sin sujetador, dicen que queremos destruir la familia… ¿Perdón? No queremos eso para nada. Pero si incluso ahí convences a muchas mujeres de que ese mensaje de mentira es el verdadero… ya has ganado. Has conseguido que las víctimas estén de tu lado, trabajando en contra de sus propios intereses.

_Ese es el mayor triunfo.

_Por supuesto y se da en la sociedad también. Es igual. La gente cree que es libre porque vota. Y que es demócrata. Y si reclamas otro orden más igualitario, te dicen que eres un antisistema y te mandan a Venezuela. Y dices… oiga, perdone. Nada más lejos de mi intención que defender a Maduro, por favor, pero no todo es blanco y negro. Porque los que no son Maduro no hacían nada por la gente. Esta cosa de que antes era la gloria y ahora un desastre, pues no. Era la gloria para unos pocos, que son los que ahora se quejan porque no pueden seguir mangoneando. Los anteriores no eran mejores. La gente vivía muy mal en Venezuela.

_Pero no salía en primera página cada semana.

_Claro que no. Ocurre igual con los refugiados. ¿Piensan que cuando se van de sus casas es que no hay otra cosa mejor que hacer? Mientras no entendamos de dónde viene nuestro “bienestar” de despilfarro y de desprecio por los derechos humanos… La sociedad tiene que saber que el bienestar de una parte de la sociedad tiene que ver con la miseria de otra parte. Debemos defender que puedan vivir en sus países y trabajar con sus recursos, que estén al servicio de sus intereses y no de los nuestros. Es la única forma de que todos mejoremos. Nadie quiere más que vivir con dignidad. Pero si, además, abusamos de la mitad del mundo, esa mitad del mundo se volverá contra nosotros. Y encima te dicen: ¿entonces se vienen todos aquí? No estamos diciendo eso sino que seamos justos, solidarios, igual que nosotros tenemos derecho a vivir.

_Solidaridad, que no caridad.

_Claro, eso de darles… No. Ellos tienen sus recursos. Y los emigrantes son sujetos de derecho, igual que cualquiera de nosotros. No se puede traer a todo el mundo, eso es evidente. Pero sí que eso se haga de otra forma. Y la gente cree que se van de sus países como si se fueran de vacaciones. El problema es que todo se intenta simplificar demasiado, en blanco y negro, en buenos y malos… Y hay muchos grises. Cada vez vivimos más en un mundo no de opinión pública, sino de emoción pública. Y eso es muy peligroso. Basar las decisiones en las emociones tiene un riesgo extraordinario porque las emociones son muy difíciles de controlar. Y claro que hay una parte emocional, de empatía, pero esa emoción debe estar anclada en un conocimiento y una parte racional. No dejarse llevar por lo primero que te dicen.

_Hoy, 3 de mayo, es el Día Mundial de la Libertad de Prensa y Naciones Unidas lo enfoca al papel de los medios en la creación de sociedades más justas y pacíficas. ¿Lo estamos consiguiendo? Recuerdo que leí en una entrevista una frase con la que siempre enfrentaba sus reportajes: ¿a quién beneficia?

_Esa pregunta viene por mi formación en Derecho. Siempre, en cualquier delito, hacerse esa pregunta tira de quién está detrás. Por ejemplo, ahora lo del ataque de las armas químicas en Siria. Tampoco voy a defender a Bashar al-Ásad. No estoy de acuerdo con él. Pero no va a ser tan imbécil. ¿Qué consigue matando a 73 personas con armas químicas si eso le puede servir de pretexto a los otros? Es absurdo. Al único que beneficia es a los propios EEUU y la industria armamentística. Aquellos que quieren seguir en el enfrentamiento del problema y no en la solución.

_Como el Estado Islámico, que hacen creer que sale de la nada.

_Claro, cómo van a ser cuatro vándalos fanáticos que salen de repente con un armamento carísimo y complicadísimo. ¿Quién paga eso? ¿Quién les enseña a manejar eso? Y consiguen que los periodistas se vayan de allí porque ellos mandan la información. Ellos hacen unos vídeos espectaculares. ¿Quién les hace los vídeos, que parecen de una empresa de Hollywood? ¿Quién hace algo? Esa es la pregunta y es lo que la prensa debería de responder, en lugar de páginas llenas de odio o de impacto sentimental e ir a por lo fácil. Debemos informar, que el ciudadano se haga preguntas y que, cuando se las haga, busque responsabilidades y se dé cuenta de la parte de responsabilidad que también tiene en todo lo que sucede. Hay muchos intereses que no quieren una sociedad justa y eso es lo que hay que desenmascarar. El ciudadano debe darse cuenta de no hacer el juego precisamente a quienes no les conviene.

_¿La precariedad en el periodismo forma parte de ese juego?

_La precariedad es una manera de control porque si tus redactores trabajan en situación de estrés y angustia, y no tienen los recursos para ejercer bien su trabajo, el resultado tendrá peor calidad. Este grado de precariedad es muy peculiar de España y no ocurre tanto en otros países donde, aunque existe, no a este nivel. Y eso lleva a dos conclusiones: ningún respeto por la profesión y ninguna voluntad de excelencia informativa. ¿Quieres hacer buena información? Entonces tienes que invertir en buena información. Vender que la precariedad fue producto de la tecnología o de un momento económico es una cortina de humo. Lo que existe detrás es una voluntad de que las redacciones no hagan el periodismo que deben hacer, el riguroso y de investigación.

_De ahí el copia/pega de la nota de prensa o el periodismo de declaraciones.

_El copia/pega y publicar siete temas que ni profundizas. Eso es convertir al periodismo en una apariencia de información. Hacemos el papel de periodistas, pero no lo ejercemos porque no tenemos ni recursos y, en muchos casos, ni la formación para ejercerlo. No es un coyuntural. Forma parte de una intención de no dar información de calidad. Y convertimos a los periodistas en lectores de comunicados que no se confirman, ni contrastan ni comprueban. O en comparsas de ruedas de prensa sin preguntas. Hacemos el papel en una peli de periodistas. Sólo hay que ver que gran parte del periodismo de investigación se hace con crowdfunding o fundaciones, que no son los métodos que deben ser.

_Y, entre medias, tenemos la figura del periodista “estrella”.

_Es muy evidente en televisión y redes. El periodista no puede ser más importante que lo que cuenta porque entonces hacemos del periodismo un espectáculo. Muchas veces se abre un informativo diciendo: “tenemos un equipo en un sitio donde es difícil de transmitir…” Lo importante es saber. Vale, está allí, lo he escuchado, ¿pero me vas a contar qué pasa allí? ¿O sólo importa que esté? Casi toda la información se rodea de una estética cinematográfica. Lo mismo ocurre con las tertulias. Los periodistas nunca deben discutir con un político, sino preguntar. Esto confunde a la audiencia porque confunde los géneros. Da audiencia, pero no informa.

_En esa caza por la audiencia, ¿qué papel tiene la dictadura de la imagen, sobre todo, entre las mujeres periodistas?

_En el sentido general de la igualdad estamos retrocediendo y nos preocupa entre las mujeres que hemos luchado. En las sociedades donde la sociedad está más reprimida, se les hace llegar el mensaje de que no hay nada que hacer. Pero en nuestro mundo, donde hemos avanzado mucho, nos dan la idea de que no hay que hacer nada porque está todo hecho. Y cuando ocurre eso se van las ganas de luchar. Y si no luchas, vas para atrás. Ahora vuelve una sexualización de la mujer, sobre todo en los medios visuales, donde se prioriza la apariencia física y la edad. Cuando dije lo de Sara Carbonero justo publicaron lo contrario de lo que quería decir. Yo no dije nunca que porque es guapa es tonta. Lo que dije fue se ha valorado que es guapa, no si hace bien el trabajo. Es decir, haciendo el trabajo muy bien, si no fuera guapa no estaría ahí. Por lo tanto, no se valora que lo haga. ¿Qué importa la belleza en una periodista? Estamos hablando de información. En el entretenimiento puede ser relativamente diferente, pero en la información no se está valorando si lo hace bien, sino que se suma la valoración del patrón físico.

_¿Cómo hacía frente a los estereotipos en su trabajo?

_Primero, debes estar convencida de qué quieres defender, qué derechos tienes y saber que no es fácil, que tendrás que sacrificar cosas, y hay que estar dispuesto a ello. Yo tenía muy claro que iba a ser una militancia permanente, no agresiva. Pero entre ironías, no dejaba pasar ni una. Cuando llegué a Madrid era la única reportera de calle, y me decían… “oye, en la crónica de ayer estabas guapísima, la blusa te quedaba muy bien”. Cuando pasaron ocho días con estos comentarios, sin mala intención porque no era para humillarme y querían ser simpáticos, hice igual. Les decía… “oye, la corbata esa de ayer…genial”. Y claro, les descolocaba. No hay que desfallecer, no hay que tirar la toalla. Y es muy cansado, porque es dale que te pego. Por ejemplo, he tenido que pasar toda mi vida explicando por qué no he tenido hijos. No era necesario ni lo que yo quería. Pensaba que, como persona, mi realización no pasaba por la maternidad. Y tenía que explicarlo porque me veían como tarada, sin dejar de escuchar comentarios del tipo…”Le debe pasar algo”, “Qué rara es”, “Será lesbiana”… Como si ser lesbiana tuviese algo que ver. Eran las ideas más peregrinas. Me he pasado toda la vida teniendo que explicar que yo no quería una familia al uso y que mi profesión era muy importante. Que son opciones personales.

_¿Era consciente que ganaba esos espacios?

_A veces sí, pero no como algo heroico, sino como algo que nos sirviese a todas. Y eso lo hablaba con Carmen Sarmiento. No era premeditado. Sabía que era lo que había que hacer y lo que ya reivindicaban en otros sitios. He podido viajar desde muy pequeña. Me mandaron a estudiar al extranjero con 14 años, en los años 50, a Francia o Estados Unidos. Tuve una suerte brutal.

_Esos viajes le harían ver la sociedad patriarcal desde muchas perspectivas.

_Claro, mucho. Asumí que o peleas o no te regalan nada. Siempre hay que pelear. Yo dije que quería hacer esto. Y eso requería pelear por mi espacio y no dejar que lo pisoteen. Fui afortunada porque no encontré oposición frontal de mis directivos, por ejemplo. Yo cuando hice la prueba para entrar en la tele dije que quería hacerlo para crear una mejor sociedad y también para demostrar que las mujeres debíamos estar en todo tipo de programas. Que había que estar en política, economía, internacional, etc… Eso era los años 70. De las primeras cosas que me mandaron fue hacer un desfile de modas, pero le busqué un ángulo de género. Encontrarme con esos directores, como José Joaquín Marroquí, fue una suerte porque otro podría haberme machacado.

_¿Cómo dio el paso para contar el intento de violación que sufrió durante la guerra de Los Balcanes?

_Aún tengo la duda de haberlo contado. Lo comenté con mucha gente antes de dar el paso. Y lo hice porque las compañeras hacían un libro donde necesitaban casos relevantes en esta línea. Y coincidió con el momento en el que Reporteros Sin Fronteras, por la violación de una periodista en la plaza Tahrir, advirtió sobre la presencia de las mujeres periodistas en determinados sitios. Y eso es peligrosísimo porque después de ese espacio conquistado, si mandas el mensaje de que no vayan, lo pierdes. Lo que hay que hacer es que protejan tus derechos. No sólo los tuyos por ser extranjera, sino los de las periodistas locales, iguales. Pero no hice mal en no contarlo cuando ocurrió por respeto a las mujeres locales que sí violaban. La violación y el abuso se aplicaba como táctica de guerra. Había militares españoles a los que no iba a pedir que me defendieran, porque las víctimas era la población civil local. Yo no quería ser protagonista cuando hay otras, en una distancia, en verdadero riesgo y son las víctimas reales. Las mujeres periodistas sabemos que tenemos un riesgo añadido, pero no debería normalizarse.

_¿Notó el machismo más al comienzo de su carrera o al final, incluso?

_En todas las etapas. Al principio fue complicado porque de la mujer se duda y tenías que demostrar que podías. El tema de la igualdad y la perspectiva de género no estaba en la agenda. Ahora es cada vez más complicado porque se cree que no hay que luchar por ello. Ahora la idea de desacreditar es más sutil. Antes la oposición era muy burda, muy a lo bruto, a la desacreditación…

_Antes era fácil identificar el machismo…

_Efectivamente. Y ahora es más sutil. Hay que tener cuidado con el lenguaje, con las trampas en las que tú mismo caes, hay que estar más alerta. Eso vale para la igualdad como para la libertad. Porque cuando estás en una dictadura eres consciente, como ciudadano, de que tienes que estar con todas las antenas puestas porque te están escamoteando la información y la libertad. Cuando crees que los medios son libres, esas antenas las desactivas. Y es ahí donde te vuelves vulnerable.

_En esa vulnerabilidad, ¿tiene algo que ver la continua desacreditación hacia los medios públicos?

_Desprestigiar la televisión pública hace que el propio ciudadano pida que desaparezca. ¿A quién le beneficia que desaparezca? Al ciudadano, no. Una televisión pública que funcione como debe es una garantía para el ciudadano. El ciudadano debe exigir. E igual que hay una sanidad y educación pública, debe exigir unos buenos medios públicos. Quienes no quieren eso es porque saben que cuando esa televisión pública funciona bien, el ciudadano está mejor defendido. Y por lo tanto, aquellos que no quieren una ciudadanía defendida y capaz de defender sus derechos, van a ir en contra de todo lo público.

_¿Y el medio privado?

_Se le debe exigir también. Todos estamos de acuerdo de que exista libertad de empresa. ¿Pero a que no dejamos que en las latas de sardinas se ponga aceite tóxico? Eso lo vigilamos. ¿Por qué no controlamos que la calidad de la información sea la que debe ser? Y cuando decimos eso no es contradictorio con la libertad de expresión. Ni el derecho a la información. Hablamos de calidad, no de la interferencia ideológica. Hablamos de garantizar que se dé una información honesta al ciudadano. Da igual que sea pública o privada. No permitimos que una empresa nos dé a consumir sardinas en aceite de colza. ¿Pero permitimos que empresas nos den información tóxica? Cuando tienes unos medios que te dan algo tóxico mandas al hospital el cuerpo social. Y ahí es donde vivimos todos. Por la cuenta que nos trae deberíamos ser más activos a la hora de tener sentido crítico para no dejarnos arrastrar con mensajes más sencillos.

_¿Esta profesión le ha hecho llorar?

_He llorado, pero por personas. Yo creo que hay que alertar. Como decía Saramago, la situación no es pesimista, sino pésima. Pero también veo que hay una serie de movimientos y gente que quiere pelear contra esto. Debemos evitar que en 20 años no estemos peor que ahora. En los 80 pensábamos que hicimos la ruptura hacia la sociedad de la igualdad, y que el siglo XX era el de la utopía. No hagamos que el siglo XXI sea el de la nostalgia.

Ana I. Bernal Triviño
@anaisbernal
03/05/2017

fuente http://www.publico.es/culturas/calaf-ciudadania-cree-informada-entretenida.html

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Entrevista con Patricio de Grupos de Estudio Autogestionados

Conoce la experiencia de los Grupos de Estudio Autogestionados a través de la voz de Patricio.

Estos espacios de auto-formación, impulsados por estudiantes de diversas carreras de la UBA, apuntan a la horizontalidad y la autonomía y son abiertos, gratuitos y de convocatoria permanente.

Descargar audio (duración: 32 minutos), 61 MB

Revista Dialéktica http://www.revistadialektica.com.ar

fuente http://lacolectiva.org.ar

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Christian Ferrer: ‘Como voluntad de poder, la técnica va por delante de cualquier control’

Ensayista, sociólogo, crítico original de la época, cree que la tecnología se despliega hoy más allá de la moral, y que las personas “observan y soportan los juegos de la política”, que es sólo “lucha ascendente a sitiales de poder”.

El escepticismo militante, la crítica de las conductas cotidianas, la no adhesión a las deidades de la época y un trabajo original y persistente distinguen a Christian Ferrer de cualquier otro pensador argentino. Ensayista, sociólogo, profesor, parte del grupo editor de la revista Artefacto y autor de una biografía fundamental sobre Ezequiel Martínez Estrada, se sustrae de la batalla de la coyuntura y ejerce una autonomía a prueba de balas. “Las personas que se asumen como intelectuales necesitan formar agrupamientos y tener confianza en un gobierno o en la caída de un gobierno. Para mí, la distancia con el poder es más aconsejable”, dice.

A Ferrer no le gusta hablar ni dar entrevistas, pero cuando lo hace es capaz de generar un silencio que orilla la hipnosis. Lo sabe la legión de alumnos que atravesó la experiencia de escuchar sus clases en la cátedra Informática y Sociedad en la UBA. Además de la reedición de Barón Biza. El inmoralista, sus últimos libros son El entramado. El apuntalamiento técnico del mundo y dos trabajos editados por la Biblioteca Nacional durante la gestión de su amigo Horacio González: Los destructores de máquinas y otros ensayos sobre técnica y nación, y Folletos anarquistas en Buenos Aires. Publicaciones de los grupos La Questione Sociale y La expropiación, un verdadero hallazgo sobre las publicaciones ácratas de fines del siglo XIX.

Pensador de espíritu ludita que incursiona como nadie en la filosofía de la técnica, asegura que las tecnologías no tienen otra función más que amortiguar el impacto del dolor sobre la vida. “El hombre moderno es mucho más débil que el hombre de las cavernas, que perfectamente podía sobrevivir a las adversidades. El hombre moderno necesita sistemas de inmunización continuos, de tipo farmacológico, pasatiempos o posibilidades de estar emitiendo o ?megusteando’ casi en forma ansiosa para dar cuenta de que existe y no es simplemente un asiento contable de una empresa o un código burocrático en alguna dependencia estatal”, asegura.

-Hoy nadie quiere ser acusado de nostálgico, de reaccionario o de estar a favor del atraso tecnológico.

-La cuestión es cuál debe ser la órbita alrededor de la cual giran nuestras vidas. Un mundo en el cual las personas están destinadas a producir, consumir, marchitarse y morir no es deseable. Es el mundo de la rueda del hámster. El objeto que se consume hoy ya está declarado obsoleto por la misma industria que lo fabricó. Todos los gobiernos proponen más trabajo, pero para la mayor parte de la población el trabajo es una condena. Los aristócratas y los pueblos antiguos pensaban que era tarea de esclavos, a nadie se le ocurría que fuera algo bueno en sí mismo. La época moderna decreta que es digno y dignifica, pero eso no es verdad. La máquina general industrial moderna es una máquina de destrucción de cuerpos y de anhelos. Cuando la persona descubre que está en una trampa, ya es tarde y la espera la jubilación.

-Una de las ideas fuerza de la última época -vigente ahora como deseo- es designar el consumo como motor de la economía.

-La gente aplaca la desesperación y la angustia cotidiana con objetos de consumo. No imagina otra forma de soportar el presente. Cuando la profunda desdicha, la tragedia o el estallido de las burbujas de época ocurren, todos esos objetos se revelan inservibles. La vida es ante todo una sucesión de problemas vitales que no son resolubles por la cinta sin fin del consumo. Una sociedad que necesita consumir menos también necesita trabajar menos. Sería deseable un mundo en el que las personas se esfuercen y desgasten menos en tareas rutinarias por las cuales se les paga poco y están condenadas a estar a la moda.

Ferrer define la Argentina como un “monstruo sin cohesión” y afirma que se trata de una sociedad “sentimentalmente anticapitalista”, pero con prácticas completamente adaptadas a los ideales del capitalismo. “Es una especie de paradoja que se resuelve en resentimiento hacia el que tiene y un pedido al Estado para que se haga cargo y minimice los daños colaterales.”

-Muchos piensan que el poder tecnocrático desembarcó en el gobierno: llegaron los técnicos y se retira la política.

-No lo veo así. Todo Estado y todo partido político necesita de técnicos. Eso se nota en la continuidad del Ministerio de Ciencia y Tecnología, nada cambió ahí ni cambiará. En segundo lugar, el orden general, más allá de las retóricas de cada gobierno, es un orden tecnocrático en sí mismo. Los técnicos no llegaron: ya estaban acá. Uno de los centros de gravedad del gobierno anterior fue Tecnópolis, un nombre titánico quizás en contraposición a la Argentina agrícola de la cual verdaderamente se estaba viviendo. Los cimientos siguen siendo los mismos. Se necesitan técnicos para mejorar la calidad del ganado y la semilla y para medir la tasa de sufrimiento necesario a partir del cual se concede un beneficio, un subsidio o una recompensa simbólica. Son técnicos, no importa que lo hagan en nombre del pueblo o de una mejor gestión del aparato estatal. Diferenciar entre el bien y el mal en estos casos es para bienintencionados o para gente que quiere calmar su propia adherencia a la época moderna.

-Internet se asocia a globalización, interactividad, velocidad. Usted dice, en cambio, que es sobre todo una voluntad de poder.

-Hay que historizar. Hasta 1840, por ejemplo, las comunicaciones eran más rápidas en África que en Europa. La hoy vista como primitiva comunicación por sonidos de tambor -a partir de códigos preestablecidos- era mucho más rápida que en Europa, donde era a velocidad de caballo hasta que se inventó el telégrafo. Lo importante no es el instrumento en sí mismo -Internet o los teléfonos celulares-, porque todo eso puede ser reemplazado. El tema es percibir cómo esa voluntad de poder arrastra todo detrás de sí, pues coloca a la persona en estado de deuda permanente: no puede sino intentar estar al día con las novedades y las informaciones, con lo que está pasando segundo a segundo. Pero a fin de cuentas, lo único que sobrevive son las emociones, no las noticias del día. La gente vive vidas aisladas, displacenteras y monótonas. Por eso necesita Internet, que tanto sirve para vehiculizar psicopatologías propias de ese malestar como para habilitar una pasarela donde hacer flamear el narcisismo.

-Entonces, ¿cuál es la transformación que opera Internet?

-Se presupone que hay más verdad en Internet que la que había en la televisión en su momento, como se presupuso antes que había más verdad en la televisión que en la prensa y los libros de la época de la alfabetización masiva. Hay una fe previa. No se puede ir a la Iglesia si uno no piensa que allí va a ocurrir algún tipo de fenómeno subjetivo específico. No se trata del instrumento sino del tipo de decisiones políticas, económicas y existenciales que se tomaron muchísimo tiempo antes para que -después- una persona pudiera sentarse a ver televisión y considerar que allí había una verdad que le complacía. Tiene que ser necesariamente una ficción bien realizada, pues las audiencias premian las ficciones verosímiles y castigan las ficciones que las contradicen o ponen en cuestión el mundo tal cual es.

-¿Cómo interpreta la era de las grandes filtraciones de información, como Panamá Papers?

-Lo de Panamá es muy extraño porque todo el mundo parece recién caído del catre, los acusados se declaran inocentes y la gente que los acusa disimula que desde siempre ha habido dinero legal e ilegal, particularmente el que apuntala la política, que proviene de fuentes bastante oscuras. No se trata de si en ciertos paraísos fiscales se esconde dinero declarado o no declarado: es así como funciona ese sistema. Alguien puede tener interés en movilizar esa información contra otros: hay una guerra por el dinero, por capturar masas inmensas de dinero y llevarlas a sus centros financieros. Son juegos que están más allá del poder de las ciudadanías para controlarlos.

-La información es el arma fundamental de esa guerra.

-Sí, pero hay que ver a qué llamamos información, es lo que da forma a masas y audiencias. Quizá los saberes importantes pasan inadvertidos, o no van a ser aquellos en los que la gente del porvenir esté interesada. No sabemos si lo que acopiamos ahora va a interesar al futuro, de la misma manera que los del pasado no se interesaron en resguardar conocimientos o producciones culturales que hoy estimamos. El 90 por ciento del cine mudo está perdido y el 50 por ciento del cine sonoro previo a la Segunda Guerra Mundial, también. Parece que viviéramos todavía en una utopía positivista, donde el dato es lo fundamental. Pero nadie sabe si lo que consideramos importante lo es verdaderamente o es apenas hojarasca y tiempo perdido.

Para Ferrer, el problema está en las audiencias, no en el poder y los intereses de los dueños de los medios, que -aclara- sin duda los tienen. “Mi familia consideraba que la TV iba a mejorar a la raza humana porque iba a ser educativa, y hoy hay gente que cree que emitir opiniones en Internet puede constituir una forma superadora de hacer política. Un error o una forma más de justificar la época. Prefiero los vendedores de biblias y los testigos de Jehová con su cantinela a los vendedores de novedades tecnológicas.”

-Sin embargo, dice que por primera vez la evolución de la tecnología es mucho más rápida que las novedades que generan la política, la moral y el arte.

-Como voluntad de poder, la técnica hoy va por delante de cualquier posibilidad que tenga la política y la moral de controlar ese despliegue. Es un fenómeno típico del siglo XX. Se puede ver en el caso de los transplantes de órgano, una verdadera proeza técnica. La persona que está esperando un órgano que puede salvar su vida y sus familiares no están excluidos de desear la muerte de alguien. No tenemos un pensamiento que esté a la altura del despliegue de la técnica actual, que pueda modularla, controlarla y ni siquiera pensarla.

-Y en el caso de la política, usted afirma que no hay ideas nuevas.

-La política es lucha ascendente hacia sitiales de poder. Después, hay gente que dice “El otro es malo y yo soy bueno”, que es una mala manera de pensar la propia situación. Nadie dice “El otro es malo y yo no soy mejor” sino que se propone como salvador, redentor o como representante de algún tipo de víctima ofendida. Así piensan los políticos. Las poblaciones, a fin de cuentas, observan y soportan los juegos de poder. Tratan de participar de ellos y sacar beneficios. La esencia del vivir no se juega en esos circuitos: es de la índole de los afectos, eso es lo que importa. Lo único que se puede hacer en política es establecer vínculos confiables y pequeñas alianzas de afines a modo de autoprotección. Los que están más arriba, los millonarios, son los que dominan el mundo; uno no puede esperar clemencia de ellos, sólo una dádiva. La dádiva no es un ideal político interesante y eso es lo que ha ocurrido hasta ahora, salvo pocas circunstancias en la historia moderna.

-¿A qué se refiere cuándo dice que Argentina es un monstruo sin cohesión?

-Martínez Estrada insistió en esa idea. Él repelía el falseamiento de la historia nacional, lo que va a repetirse ahora en el Bicentenario de la Independencia. Nuevamente se va a buscar una cohesión falsa, cuando en verdad en la época del Congreso de Tucumán se estaban degollando unos a otros. Eso era la Argentina, un fratricidio, caudillos que luchaban unos con otros, que tal parece es uno de los signos de nuestro destino. La adhesión a caudillos es una tradición en la Argentina: cuando no los hay, la gente los busca para que distribuyan prebendas que sostengan el armazón y prometan lo irrealizable. Cuando ya no se puede y estalla la burbuja emotiva, se sacan conclusiones. Pero la primera causa de la decepción en política es haber creído en algún político. Se necesita un examen de conciencia y una purificación muy grande de la conducta y las creencias de la población para evitar que se repita una crisis como la de 2001.

-Martínez Estrada hablaba también acerca del pueblo que aparece de golpe y da miedo.

Sí, Hay una fuerza inorgánica en Argentina, a la que él llama “lo facúndico”, que siempre está presta a desbocarse. Esa forma de llevar la cosa pública que requiere de fuerte autoridad y garantiza una estabilidad por un tiempo está siempre asediada por un caos primordial. Cada tanto tiempo en Argentina hay un desmadre que desorganiza un poco las estructuras hasta que vuelven a restaurarse las prerrogativas del orden. Él estaba muy atento a esa fuerza inorgánica: creo que le temía y al mismo tiempo la pensaba ineludible.

Biografía

Christian Ferrer es sociólogo, especializado en filosofía de la técnica, y profesor en la UBA. Integró los grupos editores de distintas revistas culturales; hoy lo hace en Artefacto. Uno de sus últimos libros es Barón Biza. El inmoralista. Las redes de poder, las ideas anarquistas y el control social son algunos de sus temas de análisis.

Diego Genoud
La Nación
26 de junio de 2016

fuente http://www.lanacion.com.ar/1912179-christian-ferrer-como-voluntad-de-poder-la-tecnica-va-por-delante-de-cualquier-control

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