(libro) Comentarios sobre la sociedad del espectáculo

“Sin duda, el aspecto más inquietante de los libros de Debord consiste en el empeño puesto por la historia en confirmar sus análisis. No solamente, veinte años después de La Sociedad del espectáculo, los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo (1988) han registrado en todos los campos la exactitud de los diagnósticos y previsiones, sino que entretanto, el curso de los acontecimientos se ha acelerado con tal uniformidad en la misma dirección, que apenas dos años después de la publicación del libro, es como si la política mundial no fuese otra cosa hoy que una puesta en escena paródica del guión escrito por Debord. La unificación sustancial del espectáculo concentrado (las democracias populares del Este) y del espectáculo difuso (las democracias occidentales) dentro del espectáculo integrado, que constituye una de las tesis centrales de los Comentarios, y que muchos encontraban hasta hace poco paradójica, se revela ahora como una evidencia trivial. Los muros inquebrantables y los hierros que dividían los dos mundos fueron destrozados en unos cuantos días. Con el fin que el espectáculo integrado pudiese realizarse plenamente también en sus países, los gobiernos del Este han abandonado el partido leninista, igual que los del Oeste habían renunciado desde hace tiempo al equilibrio de poderes y a la libertad real de pensamiento y de comunicación en nombre de la máquina electoral mayoritaria y del control mediático de la opinión (que ambos se habían desarrollado en los Estados totalitarios modernos).” Giorgio Agamben (1)

Por Guy Debord
febrero-abril, 1988

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España: Alerta de la ecoaldea El Calabacino

Han pasado ya 38 años desde que los primeros repobladores llegaron a la aldea de El Calabacino situada en la Sierra de Aracena provincia de Huelva. El Calabacino es una ecoaldea perteneciente a la RIE (Red ibérica de Ecoaldeas) y la componen un grupo de 115 personas, 40 de ellos niños, con un índice de natalidad muy por encima de la media de cualquier municipio español.

Por El Calabacino
elcalabacino@gmail.com

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Informarse. Hoja de links con información, análisis, revistas, para difundir y/o imprimir

Que cada cual lo use como le parezca, difundiéndolo vía internet o imprimiéndolo y fotocopiándolo. Quizá no quiera hacer nada con esto, simplemente pase de largo y mande saludos!

“El espectáculo organiza con maestría la ignorancia acerca de lo que está pasando, y acto seguido, el olvido de cuanto, a pesar de todo, acaso haya llegado a saberse. Lo más importante es lo más oculto” Guy Debord, Comentarios Sobre la Sociedad del Espectáculo (1988)

Por raas
raas@riseup.net

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La guerra contra el territorio, estadio supremo de la dominación

Durante los últimos doscientos años, la sociedad humana ha evolucionado en permanente conflicto con el hábitat planetario obligada por las normas de la producción capitalista. Una conducta que, al alterar gravemente los procesos que se generaban en el medio rural y natural, ha comportado su destrucción, poniendo en peligro no solamente la continuidad de dicha sociedad, sino incluso la supervivencia de la especie. El entorno industrializado, contaminado y exhausto, se vuelve cada vez más hostil a la vida, más inhumano.

Por Miquel Amorós
revista Argelaga

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Disparen sobre el machismo ¿Resguarden al capitalismo?

Sin confrontación no hay historia. Aún hoy, en el siglo XXI, cuando los límites parecen cada vez más difusos, la posibilidad de una historia sin contrincantes resulta imposible. Nuevos órdenes mundiales vienen a reforzar estas contiendas e individualizar a nuevos enemigos. La violencia que ejerce el sistema capitalista, o neoliberalismo transnacional y financiero en su versión contemporánea, sobre los sectores más desposeídos (y también, sobre los no tanto) ha recrudecido y, en ocasiones, revivido formas antiguas que se suponían desterradas: xenofobia, racismo y exclusión del diferente vuelven a escena con una virulencia y, sobre todo, con multitudinarias adhesiones no vistas desde la hecatombe de la 2° Guerra Mundial.

Por Zenda Liendivit
Contratiempo
Enero de 2017

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Archivo de Frases con Sabiduría, 324 páginas

Archivo actualizado a septiembre de 2018 con selección de frases, opiniones, sentires, fragmentos y poesías de personas comunes, escritores, poetas, pensadores, filósofos, brujos, militantes, organizaciones, grupos, revistas, etc. sobre el mundo en el que vivimos y morimos.

Por raas

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(presentación) Del Asesinato de la Naturaleza como una de las Bellas Artes

Presentación de 27 páginas en formato PDF, que es, fundamentalmente, un intento gráfico de señalar responsabilidades sociales políticas (individual y colectivamente hablando). Un cuadro lo que hemos generado como especie en el planeta en un par de siglos.

Por raas
raas@riseup.net

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Caosmosis

“Son las máquinas estéticas las que, en nuestra época, nos proponen los modelos relativamente mejor realizados de esos bloques de sensación susceptibles de extraer sentido pleno a partir de todas esas señaléticas vacías que nos invisten por todas partes.”

Por Felix Guattari

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Post-estructuralismo y anarquismo

La dificultad para valorar la filosofía política de los post-estructuralistas franceses -Foucault, Deleuze, Lyotard, en particular- es inseparable de la dificultad de comprender cuál es su filosofía política general. Que ellos han rechazado el marxismo como el criterio adecuado de actuación social y política, es cosa clara. Pero con qué lo han sustituido es todavía objeto de controversias. Esto es debido al hecho de que, en vez de ofrecer una teoría política general, los post-estructuralistas nos han suministrado análisis específicos de situaciones concretas de opresión. Su atención se centra en la locura, la sexualidad, el psicoanálisis, el lenguaje, el inconsciente, el arte, etc.; pero no sobre un criterio unitario acerca de lo que es política o de las modalidades de su conducción en el mundo contemporáneo.
 
Esta ausencia, o rechazo, de una teoría general ha llevado a algunos críticos a acusar a los post-estructuralistas de nihilismo. La base sobre la que se construye tal presupuesto es que se debe poseer una posición política previa a confrontar con la situación política presente, a fin de ayudar a comprender los defectos del presente y los posibles itinerarios para llegar a un remedio de tales defectos.
 
El anarquismo a menudo se archiva según los mismos criterios aplicados para el post-estructuralismo dado su carácter de relativismo ético o caos voluntarista. Pero la tradición teórica del anarquismo, aunque no igual de voluminosa que la del marxismo o el liberalismo, suministra un contexto general en el ámbito del cual el pensamiento post-estructuralista puede ser situado y ser así valorado de manera adecuada. Lo que sigue propone llegar a considerar el post-estructuralismo como una forma contemporánea de anarquismo. Se discutirá en primer lugar la tradicional posición anarquista. En segundo lugar, se tomará en consideración la crítica post-estructuralista de algunos conceptos del siglo XIX que están en la base de la lectura anarquista. En tercer lugar, se esbozará un anarquismo libre de tales conceptos y más consonante con el pensamiento político francés contemporáneo, lo que podríamos denominar como un anarquismo post-estructuralista. En este esbozo se mostrará cómo tal anarquismo está libre de los problemas que vician lo que podría ser definido como una teorización “fundamentalista” del anarquismo.
 
Desde abajo y desde diversos puntos de vistas
 
En el conflicto entre Marx y Bakunin, que marcó la primera internacional, estaban en cuestión tanto el método como los fines de la organización del proletariado contra la burguesía. Lo que Bakunin encuentra errado en la política de Marx, tanto en la estrategia como en los fines, es la idea de la representación como concepto político. Allí donde hay representación hay opresión. El anarquismo puede ser definido como la lucha contra la representación en la vida pública. El pensamiento anarquista no confía en la representación política porque considera la cesión del poder como una invitación al abuso. En este sentido, no sólo el poder estatal o el económico merecen desconfianza, sino todas las formas de poder ejercidas por un grupo sobre otro.
 
La adopción directa de decisiones a lo largo de los varios registros dula vida social de una persona permite un acercamiento más descentralizado a la intervención política que el que permite el marxismo. Para este último, aunque haya toda una serie de áreas sociales que pueden, estrictamente hablando, no ser reducibles a la estructura económica capitalista, es siempre el capitalismo el que funda su posibilidad. Al fin y al cabo sólo una intervención es la que cuenta: la intervención para apropiarse del plusvalor a través de la conquista de los medios de producción y la toma de posesión del Estado. El marxismo, independientemente de cuánto ha apoyado las luchas contra el racismo, el sexismo, etc., siempre las ha visto como estratégicamente subordinadas a la lucha por el socialismo económico. Y es por esto que se presta a formas centralizadas de lucha de representación política.
 
Capacidad natural
 
El anarquismo cuestiona el sometimiento de los individuos a un ideal superior, pues éste siempre tiende a eliminar la propia capacidad de reflexionar en situaciones irreductiblemente concretas. Se pide a los individuos que se subordinen a un ideal que pretende realizar su naturaleza más alta, pero que en realidad los separa de las propias capacidades de reflexión crítica y de acción ponderada. Si se quiere que los individuos estén en condiciones de actuar autónomamente, es necesario permitirles considerar las situaciones en las que se encuentran en su especificidad y materialidad, y no impulsarles a someterse a una fórmula abstracta que se impone a las situaciones desde lo alto. Es aquí donde se encuentra el a priori del anarquismo tradicional: la fe en el individuo. La más clara formulación formulación contemporánea es la del anarquista norteamericano Murray Bookchin: «Los individuos siempre revelan poseer la capacidad natural -en los hechos una propensión- de idear soluciones sociales al mismo tiempo justas y eficaces. Es sólo en situaciones de desigualdad, en las cuales se permita a algunos individuos tener poder por encima de otros, que las capacidades individuales son deformadas y dirigidas hacia la opresión, en vez de hacia el respeto recíproco y la creatividad. Las características del privilegio y toda posición privilegiada, la característica común que distingue a todas las instituciones que oprimen políticas, económicas, religiosas, patriarcales y de otro tipo- es la represión del potencial individual».  
 
Deshacerse del sujeto
 
Hay, en la superficie, numerosas similitudes entre el pensamiento anarquista tradicional y la teoría post-estructuralista. La crítica de la representación es un tema central de los post-estructuralistas. Descentralización, actuación local, descubrimiento del poder en sus variadas facetas y no como un sólo estado, son las características que distinguen los análisis de los post-estructuralistas. Sin embargo, si se debiera caracterizar el pensamiento político post-estructuralista con una única propiedad, la elección recaería sobre la crítica de la teoría del sujeto. El anarquismo tradicional afirma que sin una confianza en el individuo no tiene absolutamente ningún sentido hablar de autonomía. El anarquismo tradicional se funda sobre el concepto de que el individuo posee una reserva que es irreductible a los ordenamientos sociales del poder.¿Por qué la teoría post-estructuralista rechaza el concepto de autonomía individual, que es la primera piedra de la teoría anarquista tradicional? Foucault, Deleuze, Lyotard no buscan el cambio social en menor medida que los anarquistas.  
 
Pero si no tienen confianza en una reserva en el ámbito del sujeto, que constituye la fuente del cambio, ¿dónde la encontrarán? Ciertamente no en una agente externo (ideología) que ellos unánimemente rechazan. La renuncia al individuo o al sujeto autónomo como lugar de resistencia y su sustitución por «otro algo» constituye el paso decisivo de un concepto de resistencia radicado en el siglo XIX a concepciones más actuales.Los motivos para deshacerse del sujeto como lugar de resistencia son históricas y conceptuales. Históricamente la revolución pre-anunciada por Marx no se ha verificado, al menos en Occidente. Este fracaso es en parte debido al hecho de que las clases obreras de las naciones industriales desarrolladas no han ido empobreciéndose, como Marx pensaba que sucedería.  
 
Sin embargo, la razón del fracaso de las previsiones revolucionarias está en parte adscrita a la capacidad del capitalismo de manipular la subjetividad: La Escuela de Frankfurt, por ejemplo, ha tratado de explicar la ausencia de revoluciones recurriendo a la capacidad del sistema cultural de absorber toda resistencia y, con ella, toda subjetividad. En el caso de los acontecimientos de Mayo del 68 en Francia, los estudiantes afirmaban que el capitalismo contemporáneo crea un espectáculo en el que cada uno está obligado a participar. En definitiva, la reserva de autonomía individual ha sido absorbida por los sistemas de opresión y, por tanto, no está adaptada para formar la base de un cambio social.La puesta en cuestión de la autonomía individual, sin embargo, es más que un hecho histórico. La filosofía del siglo XX ha llegado a concebir el sujeto como una entidad cubierta de fuerzas que anteriormente eran consideradas externas a él.
 
La trampa de la ideología
 
Sin embargo, no es en favor del caos por lo que el post-estructuralismo ha rechazado las ideologías. Lo que en cambio ha ofrecido son análisis precisos de la opresión. Ellos prefieren comprometerse en lo que se ha definido a menudo como «micropolítica»: una teorización de regiones, tipos o niveles de actividad política, pero que no pretende ofrecer una teoría política general. La opresión debe ser analizada y combatida sobre muchos registros y en los muchos nexos en los cuales se descubre. Para los post-estructuralistas hay un Stalin a la espera de cada teoría política global: o se nos adapta a los conceptos sobre los cuales se basa, o bien es necesario ser cambiados o eliminados en favor de tales conceptos.
 
La definición de un modelo de sujeto a liberar es la trampa en la que han caído los anarquistas. Para el anarquismo tradicional, la anormalidad debe ser curada, en vez de expresada; y aunque es mucho más tolerante en la confrontación de las «desviaciones» de las normas en materia de sexualidad y de otros comportamientos, queda en tal anarquismo el concepto de la norma como prototipo de lo propiamente humano e individual. Este prototipo, han sostenido los post-estructuralistas, no constituye la fuente de la resistencia contra la opresión en la época contemporánea: es más, con su unidad y su actuar concreto es una de las formas de opresión.

El anarquismo tradicional, en sus conceptos ideológicos -y, además, por el hecho de tener conceptos fundacionales- traiciona las intuiciones que constituyen su núcleo. Toda ideología es una forma de representación y por tanto, el anarquismo como crítica de la representación no puede ser construido sobre una base de conceptos cerrados y dados para siempre.
 
Las ideas de Foucault, Deleuze y Lyotard no buscan definir un sujeto oprimido al cual liberar y se dirigen en cambio a favorecer las luchas de los diversos grupos ofreciendo análisis, estrategias, así como críticas políticas y teóricas de las diferentes opresiones. «El intelectual no debe desarrollar el rol de aquellos que dan consejos. Pertenece a los mismos que luchan y debaten con ellos el proyecto, las tácticas y los blancos necesarios en la resistencia. Lo que el intelectual puede hacer es dar los instrumentos de análisis»(M. Foucault). El post-estructuralismo deja la decisión de cómo liberarse a los oprimidos, limitándose a suministrarles los instrumentos intelectuales que podrán ser útiles durante el camino.
Buscar una teoría general, fuera de todo conflicto específico, es comprometerse de nuevo con el proyecto de construir los fundamentos ideológicos de un proyecto de representación. Más allá del punto de los valores locales que permitan resistir a lo largo de toda una serie de registros distintos, no hay más teoría, sino sólo lucha.
 
Por lo tanto, la teoría post-estructuralista es más coherentemente anarquista de cuanto la teoría anarquista haya dado prueba de ser. La fuente teórica del anarquismo -el rechazo de la representación mediante medios políticos o conceptuales- encuentra la más precisa articulación de sus fundamentos en los teóricos post-estructuralistas. Reiner Schurman tenía razón al definir el lugar de la resistencia en Foucault como un «sujeto anarquista» que lucha contra la ley de totalización de lo social. El tipo de actividad ejemplificado por los post-estructuralistas consiste en análisis específicos más que en una crítica global. Los anarquistas tradicionales señalaban los peligros de una dominación de la abstracción; los post-estructuralistas han tenido en cuenta estos peligros en todas sus obras.
 
Han producido un cuerpo teórico que se desarrolla en una época que ha visto demasiada representación política y demasiada poca autodeterminación. Lo que buscan, sea el anarquismo tradicional o el post-estructuralismo contemporáneo, es una sociedad -o mejor, una serie de sociedades- en la cual a las personas no se las diga quiénes son, qué quieren y cómo vivirán; estando ellas en condiciones de decidir estas cosas por sí mismas.
 
Estas sociedades constituyen un ideal y, como los post-estructuralistas reconocen, un ideal probablemente imposible. Pero es en los tipos de análisis y en las luchas que tal ideal promueve -análisis y luchas tendentes a abrir espacios concretos de libertad en el campo social- donde reside el valor de la teoría anarquista, sea tradicional o contemporánea.

Todd May *
 
* Todd May es uno de los principales exégetas de la obra de Deleuze y Foucault en lengua inglesa, según afirma una publicación filosófica de la Universidad de Notre Dame. May es propulsador de una suerte de postestructuralismo anarquista, o ‘post-anarquismo’. Actualmente es profesor de filosofía en la Universidad de Clemson, Carolina del Sur. Este artículo fue originalmente publicado en “A Rivista Anarchica” de Italia. La versión en castellano es de Pablo Serrano, publicada por la revista “Ekintza Zuzena” nº 20 (Bilbao, 1996).  
 
Fuente www.contranatura.org/articulos/Polit/May-Postanarquismo.htm

texto en PDF o aquí

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La Tablada: el último acto de la guerrilla setentista (1)

El 23 de enero de 1989 un grupo armado dirigido por Gorriarán Merlo, simuló pertenecer al movimiento golpista carapintada y asaltó el cuartel de La Tablada. La autora reconstruye y analiza una operación que culminó con la muerte y la cárcel de la mayoría de sus participantes.

1. Introducción

Desde el momento en que, a media mañana del lunes 23 de enero de 1989, se comenzó a confirmar la sospecha de que quienes habían irrumpido de manera violenta en el cuartel de La Tablada no eran militares “carapintadas” sino civiles, hombres y mujeres según toda apariencia ligados al Movimiento Todos por la Patria y en algunos casos antiguos militantes del PRT-ERP, la perplejidad y la consternación cayeron como un pesado manto sobre grandes sectores del espectro político y político-intelectual local. ¿Qué explicación –se preguntaban, nos preguntábamos– podía encontrarse para ese asalto a un cuartel militar en pleno régimen alfonsinista, por parte de integrantes de una agrupación que sostenía, hasta donde era públicamente conocido, un discurso político amplio, democrático y aglutinador de las fuerzas progresistas del país? ¿Qué lógica, qué confusión o desvarío podían explicar ese hecho, a primera vista inentendible, que evocaba inmediatamente reminiscencias del accionar guerrillero de la primera mitad de los 70?

Recuerdo de manera casi física mi propia desolación. Recuerdo también la intuición implacable, luego confirmada, de que entre los asaltantes reconocería algunos nombres que reemergerían de aquel pasado setentista. Presos liberados por la democracia, exiliados retornados al país, integrantes de mi generación que –por motivos cuyo sentido me propuse entonces intentar esclarecer algún día– habían hallado la muerte en la brutal represión que siguió a lo que entonces se me figuraba como la parábola absurda de vidas aún jóvenes que parecían, en esa inmolación mortífera y suicida, poner en escena su imposibilidad de regresar a la “vida corriente” luego del fracaso del proyecto revolucionario.

En el año 2005, en el marco de la construcción del Archivo de Historia Oral de la Argentina Contemporánea coordinado por Marcos Novaro y Vicente Palermo, tuve la oportunidad de participar de una larga entrevista a Enrique Gorriarán Merlo, antiguo dirigente del PRT-ERP y figura preeminente del MTP. Esa entrevista fue –si se me permite la malvenida metáfora militar– el detonador para mi proyecto siempre diferido de intentar comprender el “sentido” del ataque a La Tablada. En ella, Gorriarán se atuvo, en lo esencial, a lo que más abajo denomino la “versión oficial” de los hechos; aun así, el diálogo prolongado permitió que en los pliegues de esa versión oficial se ratificara una certeza, que a mí me resultaba fuertemente perturbadora de aquella versión oficial: las fuerzas atacantes habían buscado disimular su carácter de “civiles” arrojando volantes de un ficticio agrupamiento denominado “Nuevo Ejército Argentino”. Y había sido, en palabras de Gorriarán Merlo, “en el momento en que se empezó a decir que el grupo atacante no era un grupo carapintada sino un grupo de civiles” que la operación naufragó definitivamente. Asida al hilo conductor de esa certeza perturbadora reconocida de manera pública por Enrique Gorriarán Merlo, encaré esta investigación.(2)

2. La versión oficial

Recordemos muy suscintamente los hechos, intentando mantenerlos lo más desprovistos de interpretación que podamos. Alrededor de las 6.30 de la mañana del lunes 23 de enero, un camión de Coca Cola, del que más tarde se sabría que había sido robado minutos antes en San Justo, derribó el portón de ingreso al Regimiento III de La Tablada. Detrás del camión ingresó una fila de seis autos, y de estos vehículos se inició un ataque armado contra la guardia de prevención del cuartel. Según declaraciones posteriores del chofer del camión y de otros testigos del hecho, tras el robo del camión y antes del ingreso al cuartel los atacantes, algunos de ellos con sus caras pintadas, arrojaron volantes desde uno de los vehículos, mientras gritaban “Viva Rico”.

El ataque se extendió al resto del Regimiento, al sector de Casino de oficiales y de los Galpones de blindados, donde los atacantes encontraron una importante resistencia. A partir de media mañana ya nadie bien informado ignoraba que los ingresantes no eran “carapintadas” sino civiles; la presencia de mujeres y de hombres muy jóvenes apoyaba la tesis de una reedición de la guerrilla de cuño setentista. De allí en más, la intervención del ejército sería cada vez más violenta y si bien ya nadie creía que el ataque podría resultar victorioso, el desenlace se estiraría hasta la mañana siguiente.(3) El martes 24 la rendición de los últimos atacantes será seguida, según la denuncia de los prisioneros y según toda verosimilitud, del fusilamiento de algunos de los más notorios de ellos. El saldo final del ataque para las fuerzas, que según ya se había confirmado eran del MTP, es de 29 muertos y 13 prisioneros.(4)

Como lo señalo en la introducción, la asunción, por parte de Enrique Gorriarán, de que el ingreso al cuartel había sido acompañado del lanzamiento de volantes de un ficticio “Nuevo Ejército Argentino” orientó, desde el principio, mi necesidad de restituir la lógica, el sentido, de los acontecimientos, pues se insinuaba como inabsorbible en el relato hegemónico que proveían los asaltantes de La Tablada, primero en el juicio, y luego también en sus declaraciones posteriores.(5)

La “versión oficial”, que puede fácilmente recomponerse a través de la contrastación de la escasa bibliografía existente sobre el hecho, en principal a través de las afirmaciones de Enrique Gorriarán en sus memorias, de su entrevista para el Archivo de Historia Oral, de los testimonios de presas de La Tablada en Mujeres Guerrilleras, o a través de las fuentes provistas por el libro de Juan Salinas y Julio Villalonga Gorriarán, La Tablada y las guerras de inteligencia en América Latina (6), y que me fue también suministrada en primera instancia por varios de los entrevistados, se erige fundamentalmente sobre la afirmación de que el ingreso al cuartel por parte del grupo del MTP tuvo como finalidad detener un nuevo alzamiento carapintada, que debía producirse el día 23 de enero.(7) Ese alzamiento, se afirma, tenía su base, o una de sus bases fundamentales, de lanzamiento en dicho cuartel; y sobre todo, se añade, de producirse habría tenido características particulares que lo harían especialmente peligroso: el alzamiento en preparación se habría propuesto no limitarse a los cuarteles sino salir a la calle y producir una suerte de “noche de San Bartolomé” –la expresión se repetía de manera sistemática–, orientada contra dirigentes progresistas.(8) A su vez, ese alzamiento por venir debía ser enmarcado en un complot más vasto, que incluía a Carlos Menem y a otros dirigentes del peronismo, y que colocaba en el horizonte cercano la destitución del presidente Raúl Alfonsín y su sustitución por el vicepresidente Victor Martínez.

En apoyo de esa lectura, los atacantes de La Tablada ofrecían numerosas pistas: en primer lugar, una interpretación de la sucesión de remezones que se habían venido produciendo desde Semana Santa y que se sleían en términos de una escalada, que había llegado hasta la producción de muertos civiles en el alzamiento de Villa Martelli, y que habría de continuar ahora bajo la forma de una salida de los cuarteles y la mencionada “noche de San Bartolomé” –la columna de opinión “Un secreto a voces”, del dirigente del MTP Quito Burgos, publicada en Página 12 del 17/1/89, describía ya entonces ese posible escenario de manera muy detallada–. En segundo lugar, la insistencia en un complot menemista-seineldinista, cuya verosimilitud estaba sostenida sobre una conjunción de “fuentes propias” no declaradas, sobre informes de inteligencia provenientes de Panamá y, de la manera públicamente más proclamada, sobre el testimonio de personas que, por diversas razones particulares, habían tenido acceso a información acerca de movimientos carapintadas y contactos entre Seineldín y Menem. Estos últimos testimonios –de Karin Liatis y Gabriel Botana– fueron, en los días previos a los hechos de La Tablada, anunciados en conferencia de prensa por la cúpula del movimiento, presentados ante la justicia por Jorge Baños, abogado del CELS e integrante de la dirección del MTP, posteriormente muerto en La Tablada, y propalados con fuerza a través de los medios, en particular de Página 12.(9) Sumados a estos elementos, el gobierno de Alfonsín, sostiene el relato, se mostraba confundido, inerme, incapaz de una respuesta ante la creciente amenaza militar.

En una palabra: el 23 de enero debía producirse un alzamiento carapintada con epicentro en el cuartel de La Tablada, que tendría por propósito salir a la calle y, posiblemente, producir una matanza selectiva de dirigentes progresistas. La acción del MTP era una acción destinada a abortar el alzamiento antes de que éste se produjera, acción heroica de hombres y mujeres decididos a actuar frente a la inacción de un gobierno inerme. Nada había en esa acción, se insistía, que la ligara a los copamientos de cuarteles por parte de la guerrilla en los años 70: en los textos, y sobre todo en las entrevistas, resulta notable la afirmación, también repetida, de que el MTP no se proponía reeditar la táctica de lucha armada propia de aquellos años previos al golpe de 1976. Testimonio de la diferencia entre aquellos copamientos y este acontecimiento era –como también se decía de manera reiterada– que algunos de los atacantes habían entrado al cuartel con sus propios vehículos y sus documentos de identidad, y que las armas empleadas no sólo eran pobres para una intentona de copamiento “tradicional”, sino que habían sido compradas en los días previos al hecho en armerías de la ciudad de Buenos Aires.

¿Qué creían los militantes del MTP que ingresaron a La Tablada que debía resultar de su acción? ¿De qué manera podía su ingreso frenar el alzamiento que decían debía producirse? ¿Podía un grupo mal armado de cuarenta personas, la mayoría carente de un entrenamiento militar más o menos serio, frenar un alzamiento en marcha? En el caso de que hubieran podido ocupar el cuartel, ¿qué habrían hecho luego?

Es difícil, si no imposible, encontrar una respuesta a estas preguntas en los textos o testimonios mencionados si nos seguimos orientando por la lectura más estrecha de la versión oficial según la cual el objetivo era “parar el golpe”. ¿Cómo, de qué manera, lograrían frenar el golpe en marcha? ¿Qué harían los atacantes una vez ocupado el cuartel de La Tablada y reducidos los supuestos militares alcistas? Para encontrar algún sentido a la idea expresada de “parar el golpe” era necesario añadir a la versión oficial por lo menos la idea algo vaga de “cambio de rumbo”, expresada en esos términos por Enrique Gorriarán en sus Memorias: “la idea”, explica Gorriarán, “era ganar la iniciativa, parar el golpe y exigir al gobierno firmeza frente a los planteos militares. Pensábamos que con la gente en la calle y los militares aún no movilizados en conjunto se dificultaría mucho la represión posterior; claro que no descartábamos nuevos enfrentamientos pero ya en mejores condiciones. En aquel momento el poder político estaba cada vez más condicionado, el pueblo se sentía cada vez más separado de ese poder político, y los golpistas estaban cada vez más envalentonados. Con La Tablada intentábamos frenar ese proceso y ayudar a un cambio de rumbo que despejara el camino a la democracia”.(10)

¿De qué manera, repetimos, imaginaban los atacantes de La Tablada ese cambio de rumbo, y de qué modo podía su acción contribuir a él? En una primera aproximación, si nos atuviéramos a la versión oficial de los hechos que provocaron el ingreso al cuartel y no intentáramos leer entre líneas las afirmaciones de Gorriarán, podríamos imaginar que ese “cambio de rumbo” debía consistir en un fortalecimiento de las fuerzas antigolpistas, envalentonadas por el efecto suscitado por la acción de un grupo de 40 civiles pobremente armados, que habrían demostrado poder tomar un cuartel a punto de alzarse contra la democracia, y probado la posibilidad de impedir la acción de los sublevados y humillado así a los militares. La salida del grupo del MTP del cuartel sería acompañada por la movilización de “la gente en la calle” que, frente al éxito de la acción de un grupo pequeño y decidido podría ver entonces que la manera de cambiar la relación de fuerzas entre militares golpistas y civiles demócratas no era por vía de las concesiones y el retroceso, sino por la del fortalecimiento de la movilización, el coraje y el avance; exigiría e impondría al gobierno mayor firmeza frente a los golpistas.

3. ¿Víctimas de una operación de inteligencia?

Cuando encaré esta investigación comprendí muy pronto que no sólo para mí el sentido de los hechos de La Tablada resultaba difícil de asir. En la escasa documentación consagrada al tema o en las conversaciones con actores políticos ajenos al MTP o con periodistas que siguieron de cerca los acontecimientos del 23 de enero reaparecía de manera reiterada la hipótesis explicativa de que el ingreso al cuartel del grupo del MTP podría haber resultado en una operación de inteligencia exitosa, comprada con cierta ingenuidad por Gorriarán y los suyos. Los promotores posibles de esa operación variaban según el interlocutor, pero eran básicamente dos: los militares (no carapintadas) por un lado, y “la Coordinadora” de Enrique Nosiglia por el otro.(11) Los militares, parecían sostener unos, habrían alimentado la versión de una conspiración e instigado la acción “preventiva” del MTP, para desarticular en esa jugada exitosa simultánea un grupo ideológico opositor cuyo crecimiento veían con preocupación, cobrar cuentas pendientes a antiguos militantes del ERP, reverdeciendo la teoría del carácter agresor de la guerrilla en la represión de los 70, y enaltecer su propio papel en el mantenimiento de las instituciones frente al accionar renovado de la subversión y, eventualmente, de los propios sectores carapintadas. La Coordinadora de Enrique Coti Nosiglia, imaginaban otros, se habría servido de los contactos conocidos entre Nosiglia y Provenzano (12) para instilar en el MTP la información de un pacto entre Menem y Seineldín, con el fin de desprestigiar al líder peronista que se perfilaba ya entonces como el potencial triunfador en las elecciones de fines de 1989, y habría contribuido de esa manera a alimentar las peores fantasías del MTP respecto de un retorno de la influencia militar en los asuntos políticos. Las denuncias ya mencionadas de Baños, basadas en los testimonios de Liatis y Botana, en los días previos al 23, serían el resultado de esa operación urdida desde las oficinas de Nosiglia.

Cabe destacar que estas dos hipótesis disímiles –que ponían ambas el acento en que el MTP habría podido ser víctima de una operación de inteligencia– se apoyaban, para ello, en la “versión oficial” de los hechos. En otras palabras, no interrogaban la razonabilidad de la finalidad declarada de la acción de La Tablada –”parar el golpe”–, que eventualmente calificaban de delirante, y cuestionaban tan sólo el carácter fidedigno de la información que habría llevado al grupo liderado desde fuera del cuartel por Gorriarán a la decisión de ingresar en él para detener un alzamiento, para ambas hipótesis inexistente.

Aun sin adentrarnos todavía en una relectura de los acontecimientos que desdiga de plano la admisión lineal de la “versión oficial”, cosa que haremos en el apartado siguiente, podemos advertir que la teoría según la cual el MTP habría sido víctima de una operación de intoxicación presentaba dificultades indisimulables. Por una parte, si bien la hipótesis era compatible con el carácter creciente del ambiente conspirativo del MTP, cuyos máximos dirigentes parecían –según nos señalaron diversos interlocutores– cada vez más fascinados por las elucubraciones de inteligencia propias y ajenas, debía suponerse que al mismo tiempo idéntico “humor” conspirativo habría puesto en alerta a militantes avezados, como eran muchos de los atacantes de La Tablada, respecto de las posibilidades de operaciones de inteligencia o de infiltración de los servicios de inteligencia adversos. En segundo lugar, dicha teoría tomaba por dinero contante y sonante la versión oficial del ataque brindada por los protagonistas, y rechazaba la versión de los mismos protagonistas cuando estos negaban –como lo negara enfáticamente Roberto Felicetti en una “Carta Abierta al periodismo” en septiembre de 1989– haber sido víctimas de una operación de inteligencia ajena.(13) Por fin, ya tras el fracaso de la acción, dicha hipótesis no ofrecía respuesta a la pregunta que nos hacíamos en el apartado anterior: si la versión oficial del MTP reflejaba la verdad de la acción del movimiento, ¿qué esperaba el MTP lograr con el ingreso a La Tablada? Suponiendo que La Tablada hubiera salido mal porque los militares los estaban esperando, ¿qué hubiera sido, desde la óptica del MTP, que La Tablada “saliera bien”? Añadamos, para concluir este breve apartado, que un análisis muy superficial de los elementos previos o contemporáneos al ataque hacía poco verosímil esta hipótesis: los mismos elementos que me perturbaron a mí en el origen de mi indagación, en particular los falsos volantes del “Nuevo Ejército Argentino”, a los que se sumó muy pronto la evidencia de la naturaleza endeble de las fuentes citadas por el MTP como prueba de sus denuncias de conspiración militar, debían poner seriamente en duda la idea de que el MTP hubiera sido víctima de una operación de inteligencia por parte de un tercero, que lo habría llevado de ese modo a ingresar violentamente al cuartel de La Tablada aquel 23 de enero de 1989.

4. De La Tablada a La Rosada: el camino más corto de la insurrección popular

Como señalé varias veces en los párrafos precedentes, el hilo conductor de mi investigación se desenrolló, desde el primer momento, partiendo de los volantes falsos arrojados por los activistas del MTP que ingresaron al cuartel de La Tablada. ¿Era cierto que esos volantes habían sido sembrados por el MTP? En caso afirmativo, ¿por qué, si efectivamente había un golpe en marcha en ese cuartel, debían los atacantes proveer de (falsos) elementos de prueba de ese golpe? Obtuve una respuesta afirmativa a mi primera pregunta en la entrevista a Enrique Gorriarán: sí, habían sido ellos quienes habían arrojado esos volantes –era una cuestión de “tácticas militares”.(14) Algunas entrevistas posteriores a ingresantes al cuartel corroboraron esta afirmación, como así también las versiones –ratificadas durante el juicio por el chofer del camión robado– de que algunos de ellos habían actuado con las caras pintadas y vestidos de militares; otros entrevistados negaron enfáticamente ambos hechos.(15) Quedaba por responder a la segunda pregunta: ¿por qué habían arrojado los volantes, camuflados de militares carapintadas? La lógica más elemental indicaba que si los atacantes tomaban a su cargo la representación de su propio papel y también el de los carapintadas… era porque tal golpe no existía, y que de lo que se trataba era de poner en escena un golpe inexistente y su derrota por parte de un grupo de civiles armados. Con el correr de mi investigación fui confirmando esta hipótesis que aun negada por Enrique Gorriarán, había ido tomando cuerpo en aquella larga entrevista. En un intercambio sorprendente, al que ya me referí en la Introducción de este texto, al mismo tiempo que sostenía que la finalidad de la acción de La Tablada había sido la de frenar un golpe antes de que éste saliera de los cuarteles, Gorriarán también afirmaba que dicha acción había sido exitosa durante un primer momento, en el cual la impresión general había sido que los ingresantes al cuartel era un grupo de carapintadas y que se estaba en presencia de un nuevo alzamiento, lapso durante el cual se habían comenzado a sumar pronunciamientos de diversas organizaciones sociales y políticas en contra del golpe. Las cosas anduvieron bien, afirmaba Gorriarán, “hasta que surgió que era un ataque guerrillero contra un cuartel”.(16)

¿Qué esperaban los atacantes del cuartel de La Tablada del plan consistente en la puesta en escena de un alzamiento militar en el cual se habían reservado el papel de vencedores? El plan había fracasado, a ojos vista. Pero ¿qué hubiera significado su éxito? A medida que en el curso de mi investigación iba confirmando que, por lo menos para los activistas directamente comprometidos en el asalto al cuartel, se trataba sin lugar a dudas de la puesta en escena de un alzamiento y no de la convicción de que ese día, el 23 de enero, se preparaba efectivamente una asonada militar en La Tablada,(17) esta pregunta fue tomando un lugar preponderante.

La respuesta que, de manera coincidente, fui obteniendo me provocó una perplejidad no menor a la que me había provocado el aparente sinsentido del ataque: la imagen repetida del éxito de la operación La Tablada era la de los atacantes saliendo del cuartel montados en los tanques, rumbo a la Plaza de Mayo, civiles valientes que proclamándose victoriosos en su reacción contra una nueva asonada de los militares alcistas, encabezarían una insurrección popular que los militantes del MTP tenían por misión fogonear en coincidencia con la salida del cuartel en los distintos barrios. El plan habría de incluir, entre otros, la posterior toma de radios y de edificios públicos, y el llamado a la movilización de la población a través de una proclama previamente preparada. También la elección del Regimiento III como centro del operativo adquiría en ese contexto una nueva significación: La Tablada, se me dio a entender, era, de todos los cuarteles, el que reunía la doble condición de cercanía respecto de la Capital y de contar con tanques en su interior. El relato del éxito esperado del ataque al cuartel otorgaba así un sentido definido a la afirmación de Gorriarán respecto del “cambio en la relación de fuerzas”; ese cambio, lejos de proponerse reforzar al gobierno y a las fuerzas antigolpistas frente a las presiones golpistas, debía consistir en una insurrección exitosa, cuyos contornos más detallados no parecían estar demasiado claros (o por lo menos no parecían estarlo para muchos de los sobrevivientes), pero que definitivamente debían producir un cambio de connotaciones mayores en la vida política argentina.(18)

A la luz de la explicación de La Tablada en estos términos, de una puesta en escena de una asonada militar derrotada por un grupo de civiles que, fuertes por su triunfo, encabezarían una insurrección exitosa, el carácter endeble de las denuncias previas a los acontecimientos del 23 de enero toma otro cariz: señalábamos antes que las únicas denuncias realizadas por testigos supuestamente directos de la conspiración carapintada realizada por Jorge Baños en su presentación judicial fueron las de Karin Liatis y Gabriel Botana; es preciso señalar que –si bien nada se decía al respecto– ambos eran militantes del MTP, y, la primera, entonces pareja del propio Baños.(19) Las denuncias, reproducidas sobre todo por Página 12 y más bien desestimadas en cuanto a su seriedad por el resto de los diarios,(20) pueden en ese contexto comprenderse como parte de la preparación del clima que haría más verosímil el armado de la operación del día 23.

Si tal era entonces el sentido de la operación el ataque a La Tablada, quedaba para el investigador la tarea de restituir a esta operación algún tipo de lógica que hiciera que su éxito resultara verosímil para los militantes que participaron en ella, y también coherente de alguna manera con la historia de la organización que la llevó a cabo. Y es preciso decir al respecto que, pese al carácter inverosímil que para un observador externo pudiera tener esa lógica, pese a la naturaleza aparentemente delirante de un proyecto que, en una democracia recientemente recuperada tras años de la más cruel dictadura, aspirara a concitar el apoyo masivo a una aventura armada, cuando comencé a adentrarme en la lógica que guió a los atacantes de La Tablada volví a percibir la virulencia del efecto que sobre sus participantes ejercen los microclimas conspirativos de las sectas revolucionarias.

5. Un poco de historia

a. La formación del MTP

El Movimiento Todos por la Patria, fundado en Managua en el año 1986, fue el corolario de la creación de la revista Entre Todos surgida también en Nicaragua hacia fines de 1983 de la reunión del grupo de antiguos militantes del PRT-ERP, nucleados alrededor de Gorriarán Merlo, con individuos o grupos provenientes de otras experiencias de la izquierda y el peronismo radicalizados de los años 70.(21) El grupo del PRT-ERP reunido en torno de Enrique Gorriarán Merlo, que había participado de los momentos finales de la Revolución sandinista de julio de 1979, representaba probablemente entonces la única expresión organizada de lo que había sido el PRT. Enfrentado a la conducción de Luis Mattini, secretario general de la organización tras la muerte de casi toda la dirección en julio de 1976, el grupo de Gorriarán había expresado en la crisis que se produjo en el PRT en el exilio posturas que, en términos generales, representaban sobresaltos de fuerte contenido voluntarista y de corte renacidamente foquistas frente a una posición probablemente más crítica del accionar pasado, y por ello también menos voluntarista, de la mayoría del Buró Político liderada por Mattini. Fue uno de esos sobresaltos que lo llevó al grupo de Gorriarán –ya separado del PRT de Mattini– a dejar de lado momentáneamente su plan de conformación de una guerrilla rural en Argentina para unirse a la Revolución nicaragüense poco antes de la victoria final, y fue posiblemente a su vez la conciencia de la crisis de las concepciones tradicionales del PRT la que llevaría poco después a una nueva división y a la disolución final del grupo liderado por Mattini.(22)

Cuando con el arribo de la democracia a Argentina en 1983 los presos políticos recuperan la libertad, un grupo importante de antiguos militantes del PRT-ERP que había seguido durante su cautiverio ligado de manera lo más orgánica posible a su organización se plantea la posibilidad de retomar la actividad política en continuidad con su historia previa. En ese momento, de lo que había sido el PRT, el grupo de Gorriarán Merlo aparece como la única opción mínimamente articulada. Si bien para muchos de aquellos militantes Enrique Gorriarán aparecía como una figura históricamente cuestionada por representar las posturas más militaristas y menos políticas de la organización, por ende podían haberse sentido más afines a la tendencia representada en el momento de la ruptura por Luis Mattini, pero esta última había dejado de existir en tanto tal. Simultáneamente, la propuesta pluralista y basista de la revista Entre Todos, primera expresión pública de lo que luego habría de ser el Movimiento Todos por la Patria, debió ayudar a superar las prevenciones iniciales respecto de la figura de Gorriarán y condujo a varios de aquellos ex presos del PRT a sumarse a la iniciativa. Francisco Provenzano, Roberto Felicetti, Carlos Samojedny, tres antiguos presos liberados en el 1983-1984 que participarían en La Tablada, se contaron entre quienes decidieron unirse a esa empresa.(23)

Si reconstruimos la historia temprana de la revista Entre Todos y de quienes serían luego notorios militantes del MTP encontramos que varios de ellos ocupan, entre 1984 y 1985, lugares de relevancia en la estructura del Partido Intransigente (PI). La experiencia de algunos de ellos los llevaría muy rápidamente a ocupar posiciones de dirigencia intermedia y a lograr un reconocimiento considerable entre los jóvenes que por entonces afluían masivamente a las organizaciones progresistas. Para estos militantes setentistas ligados desde el inicio al proyecto de Entre Todos, el paso por el Partido Intransigente pareció volverse muy pronto (cuando no lo había sido desde el inicio) una opción táctica que debía, tarde o temprano, dar lugar al pasaje de una parte de la militancia al nuevo movimiento que en algún momento se conformaría. Y efectivamente, la posición adquirida en el PI redundaría en que, en el momento del paso de estos dirigentes al naciente MTP, detrás de ellos se desplazara un número considerable de militantes.(24) Según múltiples testimonios, en ausencia de otras publicaciones, el trabajo político en el PI se realizaba por otra parte entonces en gran medida a través de la revista Entre Todos, llamativa por su carácter plural y antisectario, en la que coincidían firmas de todo el espectro progresista de la vida política argentina, desde el peronismo hasta los antiguos militantes del PRT, pasando por los sectores más progresistas del radicalismo, del Partido Intransigente o del Partido Comunista, como así también por las voces progresistas no partidistas de la Iglesia, de los sindicatos o de otros movimientos sociales.

La revista Entre Todos fue también un importante vehículo de organización y nucleamiento de numerosos grupos de jóvenes que en los barrios, alrededor de las parroquias, en los colegios secundarios o en las Universidades expresaban en su activismo el entusiasmo de aquella primavera de 1984. Los relatos recabados entre los jóvenes militantes de entonces reproducen todos, en términos generales, la misma secuencia: grupos autoorganizados que, al entrar en contacto con la revista encuentran en ella una expresión más global, generalizadora, para sus preocupaciones, y un discurso que inscribe sus preocupaciones en un relato que liga su actividad con la lucha antidictatorial. Estos grupos de jóvenes, en abierta disponibilidad política, se ven masivamente atraídos por un discurso amplio, reivindicativo en el ámbito de lo local y que inscribe simultáneamente su actuación en un proyecto más abarcativo, tanto espacial como temporalmente.

Si recorremos la revista Entre Todos en su primera época, dos asuntos llaman la atención: el primero, el amplio abanico de las firmas, señalado precedentemente; el segundo, muy visible, es la presencia permanente –a razón de uno o dos artículos por número– de la Revolución nicaragüense. A la vez, a la lectura de esta publicación la evolución del proyecto MTP se deja observar con claridad: con el correr de los números el tono democrático, reivindicativo y pluralista va dejando paso progresivamente a un tono más declaradamente revolucionario. Pero será necesaria una ruptura interna del MTP para que ese tono revolucionario se afirme definitivamente, y que Entre Todos deje de ser una publicación concebida como instrumento del trabajo político con las bases –rol que como señalábamos más arriba había cumplido con notable éxito– para pasar a ser un órgano de aglutinación de cuadros con definiciones políticas más marcadas, con una propuesta de construcción partidaria y de vanguardia, y organizado alrededor de las firmas de los militantes más notorios del MTP.

Aquella ruptura interna del MTP se produjo en dos momentos: un primer momento, en diciembre de 1987, signado por la salida de algunas personalidades notorias de la dirección del Movimiento, entre ellas sobre todo Rubén Dri y Manuel Gaggero, quienes habían participado de la fundación del movimiento, e incluso antes, del proyecto originario de una reorganización pluralista de las fuerzas progresistas alrededor de la fundación de la revista Entre Todos. Un segundo momento, de menor impacto público pero de mayor trascendencia interna, se produjo casi sin solución de continuidad respecto del primero, signado por la partida de grupos importantes de militantes, sobre todo en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y Córdoba, disconformes con el rumbo abiertamente vanguardista y el cariz conspirativo que tomaba el MTP, y con la presencia cada vez más determinante de la figura de Enrique Gorriarán en su seno.

A la escucha de los testimonios de quienes participaron –quedándose o yéndose– de aquel proceso de vanguardización del MTP, y a la luz de la deriva posterior de este movimiento que condujo a La Tablada, es interesante destacar que la tensión que derivó en ruptura, entre una postura más basista o movimientista, y más reticente con respecto a las posibilidades de una aceleración revolucionaria, y las posiciones más vanguardistas y más optimistas respecto de una tal aceleración, parecen haber surcado el movimiento desde sus inicios. Probablemente, unos y otros suscribieran, en aquellos momentos iniciales, a la idea de una revolución futura; posiblemente, unos y otros pensaran que la derrota del proyecto setentista no ponía en crisis la idea de Revolución, pero sí obligaba a reconsiderar los tiempos y los modos en que podría producirse un cambio revolucionario en Argentina. Pero allí donde disentían, y donde disentirían cada vez más, era en la comprensión del modo en el que la actividad política debía contribuir a dicho proceso, si debía hacerlo a través de un proceso de organización de los sectores populares que no podía, en las condiciones de entonces, sino ser abarcador, lento y paulatino, o si estaba en sus manos acelerar los tiempos a través de una férrea formación política de vanguardia.

b. Una, dos, tres Managuas.

La Tablada en el espejo de la Revolución sandinista El asalto a La Tablada constituyó, entiendo, la cristalización mortífera de esta última postura de aceleración de los tiempos, encarnada por el grupo que, nucleado alrededor de Gorriarán Merlo, había participado de los últimos momentos del triunfo de la Revolución sandinista. Ajenos en su mayoría a los avatares de la vida cotidiana en la Argentina durante la dictadura militar, profesionalizados como militantes revolucionarios desde hacía décadas o desde su salida más reciente de la cárcel, los integrantes de aquel núcleo duro del MTP, sumidos en el microclima de la militancia revolucionaria y del triunfo reciente de la revolución nicaragüense, creyeron posible leer los acontecimientos de la vida política argentina tras la instalación de la democracia a la luz de los debates de la vanguardia sandinista bajo la prolongada dictadura de los Somoza. Así, bajo el influjo de la victoria de las posturas terceristas de los hermanos Ortega en el debate interno del sandinismo, abrigaron las esperanzas de una reedición de la salida insurreccional en Argentina, tras el fracaso setentista de la teoría de la guerra de guerrillas o de la guerra popular y prolongada.

En efecto, la Revolución nicaragüense y la disputa previa, en el seno del sandinismo, entre tres tendencias políticas que terminarían de unirse poco antes del triunfo de 1979 ofrecen una clave de interpretación relevante para intentar dar cuenta de aquello que imaginaban quienes encabezaron la aventura de La Tablada. Si comprendemos cómo se impuso, bajo el liderazgo de Gorriarán, la idea de que la revolución en Argentina, derrotada la vía de la guerra prolongada “a la vietnamita”, debía y podía tomar la forma de la insurrección, se hace posible obtener un prisma de intelección de aquel acontecimiento.

Para ello, recordemos muy brevemente que la dirección sandinista unificada que lideró la victoria final contra la dictadura somocista había sido el resultado de la reunión de tres tendencias: la tendencia de la guerra popular y prolongada, liderada por Henry Ruiz y Tomás Borge, que seguía de manera general el ejemplo chino o el vietnamita y propugnaba el desarrollo de la acumulación de fuerzas de un ejército popular de base campesina organizado desde la montaña; la tendencia proletaria, liderada por Jaime Wheelock, que sostenía la necesidad de privilegiar el trabajo en las zonas urbanas, en particular entre los sectores proletarios, y que sin renunciar en palabras a la lucha armada la había dejado de lado en la práctica, y la tendencia insurreccional o tercerista, liderada por Daniel y Humberto Ortega, quienes entendían que si se seguía apostando a estrategias de largo plazo –fueran éstas la organización del ejército popular en la montaña o la organización urbana del proletariado– el momento de la revolución se alejaría irremediablemente. Para los terceristas, las condiciones objetivas de la Revolución parecían alejarse en la medida en que crecía el peligro de una cooptación “burguesa” de las conciencias de los sectores populares. Pero, al mismo tiempo, entendían que era posible crear, a través de la acción voluntarista, condiciones subjetivas que contrarrestaran el peligro creciente de desmovilización revolucionaria y aceleraran las condiciones de la Revolución.

Más allá del equilibrio de fuerzas en la dirección sandinista unificada, representada por los líderes de las tres tendencias, resulta claro que la hegemonía del movimiento nicaragüense quedaría tras la unión de éstas en manos de la corriente tercerista de Daniel y Humberto Ortega, y esto de modo más notorio luego de la insurrección victoriosa. Como lo señalaba Jaime Wheelock, dirigente de la tendencia proletaria, en una entrevista realizada por Marta Harnecker y que circuló profusamente entre los militantes del MTP, la política de la tendencia insurreccional o tercerista, que planteaba al mismo tiempo una base muy amplia de apoyo y una aceleración de las condiciones insurreccionales a través de la provocación de acciones espectaculares, se mostró retrospectivamente como exitosa pese a las críticas de las que era objeto por parte de las otras dos.(25)¨

¿Qué fue lo que, a la luz de los acontecimientos posteriores, podemos imaginar que habían extraido Gorriarán y su grupo más cercano de su experiencia en Nicaragua? En primer lugar, la certeza de las posibilidades del éxito de una Revolución. En segundo lugar, la convicción de que la forma insurreccional tenía la virtud de provocar hechos que aceleraban las condiciones de posibilidad de la Revolución en tiempos de reflujo del entusiasmo revolucionario. Al respecto, no deja de ser llamativo que, de manera también coincidente, los militantes del MTP pusieran el acento, en el año que precedió al asalto a La Tablada, en la preocupación que representaba para el MTP la constatación de que el pueblo se mostraba menos movilizado. Y no menos llamativa es la apreciación común en los antiguos militantes del MTP, tanto entre quienes rompieron con el movimiento antes de La Tablada como entre quienes participaron de ese hecho, que Gorriarán parecía extrañamente apurado, necesitado de acelerar los tiempos.(26) En ese apuro, añadimos, la postura tercerista, insurreccional, que se había revelado exitosa en Nicaragua, le brindaba la apoyatura teórica que la teoría clásica de la guerra popular y prolongada, enarbolada por el PRT en su primera época, le negaba. (27)

Estratagema vulgar o lectura exitosa de una política de alianzas por parte del FLN –las afirmaciones de Wheelock dejan flotar cierta ambigüedad–(28). Lo cierto es que la combinación de una política de amplias coaliciones y la simultánea elaboración de una estrategia insurreccional en la Revolución nicaragüense parece así brindar la matriz que sostiene la esperanza del grupo proveniente de Managua de repetir esa experiencia en su regreso a la Argentina. Más allá de lo que se pueda pensar de tal expectativa, en ese contexto ideológico la aparente contradicción entre una política de discurso basista y amplio y una simultánea proyección de una estrategia insurreccional por parte del MTP no aparece como antinómica para sus militantes.(29)

¿Estratagema vulgar o evolución de la política de alianzas? A la luz de su desencadenamiento final, el proyecto original del grupo nucleado en torno de la figura de Enrique Gorriarán merece ser interrogado en estas coordenadas. ¿En qué medida contenía ya el proyecto originario el germen de su desenlace fatal del 23 de enero? Sostuvimos antes que parece factible considerar que la cooptación para el MTP de sectores juveniles del Partido Intransigente por parte de algunos militantes del antiguo PRT podía estar prevista en sus grandes rasgos desde los inicios del Movimiento; creíamos también constatar que el horizonte revolucionario era común a todas las expresiones internas del MTP o, por lo menos, a las de sus dirigentes. Pero afirmábamos también que, en el horizonte de la idea de Revolución futura, la tensión entre una expresión más largoplacista, paciente y autocrítica del vanguardismo setentista (que ponía el acento en la lenta acumulación de fuerzas y en la unidad de los sectores populares), y una postura más vanguardista (que parecía considerar la amplia política de alianzas en términos más instrumentales), atravesó al MTP prácticamente desde sus orígenes, y terminó de expresarse públicamente en el abandono del movimiento por una parte considerable de sus integrantes.

Al producirse esta ruptura se reforzó, entendemos, el carácter instrumental de aquellos elementos que el proyecto inicial podía tal vez contener como estratagema, pero también como creencia profunda: si el basismo, la amplitud en la convocatoria y la lenta acumulación de fuerzas populares, era, para el sector que se retiraba la verdad de su práctica política, estos elementos adoptaban, para el sector vanguardista, un carácter mucho más marcadamente instrumental. Y este carácter cada vez más fuertemente instrumental del discurso basista del MTP alcanzará con posterioridad a 1987 su punto culminante en el asalto a La Tablada.

Claudia Hilb

Publicado en Lucha Armada, Año 3, Número 9, 2007

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Declaración de Ravachol, durante su proceso, en Junio de 1892 *

Su discurso de defensa fue interrumpido por los jueces momentos después de haberse iniciado, aquí está íntegro:

“Si tomo la palabra, no es para defenderme de los actos de los que se me acusa, ya que sólo la sociedad, que por su organización pone a los hombres en lucha continua los unos contra los otros, es la responsable.

En efecto, no vemos hoy en todas las clases y en todas las profesiones personas que desean, yo no diré la muerte, porqué eso suena mal, pero si la desgracia de sus semejantes, si ésta les puede procurar algún beneficio. Ejemplo: ¿un patrón no desea ver desaparecer un competidor? ¿Todos los comerciantes en general no querrían, y de manera recíproca, ser los únicos en disfrutar de los beneficios que puede conllevar este tipo de ocupación? ¿El obrero sin trabajo no desea, para obtener trabajo, que por un motivo cualquiera el que esté ocupado sea despedido del taller?

Pues bien, en una sociedad donde se producen semejantes hechos, no debemos sorprendernos del tipo de actos que se me reprochan, que no son más que la consecuencia lógica de la lucha por la existencia que tienen los hombres que, para vivir, están obligados a usar todo tipo de medios. Y ya que cada uno es para él mismo, el que está en la necesidad no se ve reducido a pensar: “Pues bien, puesto que esto es así, yo no tengo por que dudar, cuando tengo hambre, en emplear todos los medios a mi alcance, aun y con el riesgo de provocar víctimas! Los patronos cuando despiden a los obreros, se preocupan si se van a morir de hambre? Todos los que tienen beneficios se ocupan de si hay gente que les falta lo necesario?” Hay ciertamente algunos que prestan ayuda, pero son incapaces de aliviar a todos aquellos que están necesitados y que morirán prematuramente a consecuencia de privaciones de todo tipo, o voluntariamente por los suicidios de todo tipo para poner fin a una existencia miserable y no tener que soportar los rigores del hambre, las vergüenzas y las humillaciones sin número y sin esperanza de verlas acabar.

En esta situación se encontró la familia Hayem y la mujer Souhain que dio muerte a sus hijos para no verles sufrir más tiempo, y todas las mujeres que por temor de no poder alimentar a un hijo, no dudan en comprometer su salud y su vida destruyendo en su seno el fruto de sus amores. Y todas esas cosas pasan en medio de la abundancia de todo tipo de productos. Comprenderíamos que todo esto tuviese lugar en un país donde los productos son escasos, donde hay hambruna.

Pero en Francia, donde reina la abundancia, donde las carnicerías rebosan de carne, las panaderías de pan, donde la ropa, el calzado están amontonados en las tiendas, donde hay viviendas vacías! ¿Cómo admitir que todo está bien en la sociedad, cuando se ve tan claramente lo contrario? Habrá gente que se compadecerá de todas estas víctimas, pero que os dirán que no pueden hacer nada. Que cada uno se espabile como pueda! ¿Qué puede hacer quien le falta lo necesario mientras trabaja, cuando está desocupado? No hay más que dejarse morir de hambre. Entonces se lanzarán algunas palabras de piedad sobre su cadáver. Esto es lo que yo he querido dejar a otros. Yo he preferido hacerme contrabandista, falsificador, ladrón y asesino.

Hubiese podido mendigar: pero es degradante y cobarde, y hasta castigado por vuestras leyes que hacen un delito de la miseria. Si todos los necesitados, en lugar de esperar, tomasen donde hay, y no importa con que medio, los satisfechos entenderían quizás más deprisa que hay peligro en querer consagrar el estado social actual, donde la inquietud es permanente y la vida está amenazada a cada instante. Acabaríamos, sin duda, por comprender más rápidamente que los anarquistas tienen razón cuando dicen que para conseguir tranquilidad moral y física, es necesario destruir las causas que generan los crímenes y los criminales: no es suprimiendo a aquel que, en lugar de morir de una muerte lenta a consecuencia de privaciones que ha tenido y tendrá que soportar, sin esperanzas de verlas acabar, prefiere, si tiene un poco de energía, tomar violentamente aquello que le puede asegurar el bien estar, aun con el riesgo de su muerte, que no es más que un final para sus sufrimientos. He aquí porqué he cometido los actos que me reprochan y que no son más que la consecuencia lógica del estado bárbaro de una sociedad que no hace más que aumentar el número de sus víctimas por el rigor de sus leyes que se alzan contra los efectos sin jamás tocar las causas; dicen que se tiene que ser cruel para matar a un semejante, pero los que hablan así no ven que decidimos hacerlo tan solo para evitarnos la muerte a nosotros mismos.

Igualmente, ustedes, señores jueces, que sin duda me vais a condenar a la pena de muerte, porque creeréis que es una necesidad y que mi desaparición será una satisfacción para vosotros que tenéis horror de ver fluir la sangre humana, pero que, cuando creéis que será útil derramarla para asegurar la seguridad de vuestra existencia, no dudareis más que yo en hacerlo, con la diferencia que vosotros lo haréis sin correr ningún riesgo, mientras que, yo actué poniendo en riesgo y peligro mi libertad y mi vida. Bien, señores, hay más criminales para juzgar, pero las causas del crimen no se destruyen. Creando los artículos del código, los legisladores han olvidado que ellos no atacan las causas sino simplemente los efectos, y, entonces, no destruyen de ninguna manera el crimen; en verdad las causas siguen existiendo y, por tanto, los efectos todavía se desencadenarán. Siempre habrá criminales, aunque destruyáis uno, mañana nacerán diez.

¿Qué hacer entonces? Destruir la miseria, este germen de crimen, asegurando a cada cual la satisfacción de todas sus necesidades! Y cuan difícil es de realizar! Sería suficiente establecer la sociedad sobre nuevas bases donde todo estaría en común, y donde cada uno produciendo según sus aptitudes y sus fuerzas, podría consumir según sus necesidades. De esta manera no veremos más gente como en el ermitaño de Notre-Dame-de-Grâce, mendigando un metal del que se vuelven esclavos y víctimas! No veremos a más mujeres ceder sus cuerpos, como una vulgar mercancía, a cambio de ese mismo metal que nos impide bastante a menudo reconocer si el afecto es realmente sincero. No veremos a más hombres como Pranzini, Prado, Berland, Anastay y otros que, por obtener ese mismo metal llegan a dar muerte! Esto demuestra claramente que la causa de todos los crímenes es siempre la misma y que hay que ser realmente insensato para no verla. Sí, lo repito: es la sociedad quien hace los criminales, y vosotros, jueces, en lugar de golpearlos, deberíais usar vuestra inteligencia y vuestras fuerzas para transformar la sociedad.

De golpe suprimiríais todos los crímenes; y vuestra obra, atacando las causas, sería más grande y más fecunda que vuestra justicia que se limita a castigar sus efectos. Yo no soy más que un obrero sin instrucción, pero porque he vivido la existencia de los miserables, siento más que un rico burgués la inequidad de vuestras leyes represivas. ¿De dónde tomáis el derecho a matar o encerrar a un hombre que, puesto sobre la tierra con la necesidad de vivir, se ha visto en la necesidad de tomar aquello que le faltaba para alimentarse? Yo he trabajado para vivir y hacer vivir a los míos; hasta tal punto que ni yo ni los míos hemos sufrido demasiado. Me he mantenido lo que vosotros llamáis honesto. Después el trabajo faltó, y con el paro vino el hambre. Es entonces cuando esta gran ley de la naturaleza, esta voz imperiosa que no admite réplica: el instinto de conservación me empujó a cometer ciertos crímenes y delitos que ustedes me reprochan y de los que reconozco ser el autor.

Júzguenme, señores jueces, pero si me han comprendido, juzgándome juzgan todas las desdichas que la miseria, aliada a la ferocidad natural, ha hecho criminales, cuando la riqueza con la misma facilidad hubiese hecho honestos hombres! Una sociedad inteligente no hubiese hecho hombres pobres, y por tanto criminales, ni hombres ricos, y por tanto honestos, sino simplemente hombres”…

Ravachol **

* Su proceso se inicia el 26 de abril; fue condenado a cadena perpetua por el atentado, y a muerte en un segundo proceso, acusado de tres homicidios pasados. Muere en la guillotina el 11 de julio de 1892 en Montbrison.
** Arrestado en el Restaurante Lhérot el 30 de marzo de 1892. Al siguiente día del comienzo del juicio, una bomba estalló en el Restaurante Lhérot en represalia.

fuentes
www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/1189
www.es.wikipedia.org/wiki/Ravachol

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Formulario para un nuevo urbanismo

La Internacional Letrista adoptó en octubre de 1953 este informe de Gilles Ivain (pseudónimo de Ivan Chtcheglov) sobre el urbanismo que más tarde sería publicado en el nº1 de Internationale Situationniste.

Señor, soy de otro país

Nos aburrimos en la ciudad, ya no hay ningún templo del sol. Entre las piernas de las mujeres que pasan los dadaístas hubieran querido encontrar una llave inglesa y los surrealistas una copa de cristal. Esto se ha perdido. Sabemos leer en los rostros todas las promesas, último estado de la morfología. La poesía de los carteles ha durado veinte años. Nos aburrimos en la ciudad, tenemos que jodernos para descubrir misterios todavía en los carteles de la calle, último estado del humor y de la poesía.

Baños de los Patriarcas, Máquinas de charcutería, Zoo de Nuestra Señora, Farmacia deportiva, Alimentación de los Mártires, Hormigón translúcido, Serrería Mano de Oro, Centro de recuperación funcional, Ambulancia Santa Ana, Café de la Quinta Avenida, Calle de los Voluntarios Prolongada, Hostal familiar en el jardín, Hotel de Extranjeros, Calle Salvaje.

Y la piscina de la calle de las Nenas. Y la comisaría de la calle de las Citas. La clínica quirúrgica y la oficina de empleo gratuito del muelle de los Orfebres. Las flores artificiales de la calle del Sol. El Hotel de los Sótanos del Castillo, el bar del Océano y el café de Ir y Venir. El Hotel de Época.

Y la extraña estatua del Doctor Phillippe Pinel, benefactor de los locos, en las últimas tardes del verano. Explorar París.

Y tú, olvidado, tus recuerdos asolados por todas las consternaciones del mapamundi, encallado en las Cuevas Rojas de Pali-Kao, sin música y sin geografía, sin ir ya a la hacienda donde las raíces piensan en el niño y el vino se acaba en fábulas de almanaque. Ahora se acabó. Nunca verás la hacienda. No existe.

Hay que construir la hacienda

Todas las ciudades son geológicas, y no se pueden dar tres pasos sin encontrar fantasmas armados con todo el prestigio de sus leyendas. Evolucionamos en un paisaje cerrado cuyos puntos de referencia nos atraen constantemente hacia el pasado. Algunos ángulos movedizos, algunas perspectivas fugitivas nos permiten vislumbrar concepciones originales del espacio, pero esta visión sigue siendo fragmentaria. Hay que buscar en los lugares mágicos de los cuentos del folklore y en los escritos surrealistas: castillos, muros interminables, pequeños bares olvidados, cuevas de mamut, hielo de los casinos.

Estas imágenes caducas conservan un pequeño poder de catálisis, pero es casi imposible utilizarlas en un urbanismo simbólico sin rejuvenecerlas dándoles un nuevo sentido. Nuestro imaginario cultivado por viejos arquetipos ha quedado muy por detrás de las máquinas perfeccionadas. Los diversos intentos de integrar la ciencia moderna en los nuevos mitos continúan siendo insuficientes. Mientras tanto lo abstracto ha invadido todas las artes, en particular la arquitectura de hoy. El hecho plástico en estado puro, sin anécdota e inanimado, descansa y refresca los ojos. En otros lugares se encuentran más bellezas fragmentarias, pero la tierra de las síntesis prometidas cada vez más lejana. Cada cual duda entre el pasado emocionalmente vivo y el futuro ya muerto.

No prolongaremos las civilizaciones mecánicas y la fría arquitectura cuya meta es el ocio aburrido.

Nos proponemos inventar nuevos escenarios móviles (…)

La oscuridad retrocede ante la luz artificial y el ciclo de las estaciones ante las salas climatizadas: la noche y el verano pierden su encanto y el alba está desapareciendo. El hombre de las ciudades piensa alejarse de la realidad cósmica y por eso ya no sueña. La razón es evidente: el sueño se alza sobre la realidad y se realiza en ella.

La fase última de la técnica permite el contacto ininterrumpido entre el hombre y la realidad cósmica a la vez que elimina sus aspectos desagradables. El techo de vidrio deja ver las estrellas y la lluvia. La casa móvil gira con el sol. Sus muros corredizos permiten a la vegetación invadir la vida. Deslizándose sobre vías puede ir hasta el mar por la mañana y volver por la noche al bosque.

La arquitectura es el medio más simple de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de engendrar sueños. No se trata solamente de la articulación y la modulación plásticas, expresión de una belleza pasajera, sino de una modulación influencial que se inscribe en la curva eterna de los deseos humanos y del progreso en su realización.

La arquitectura de mañana será un medio para modificar las condiciones actuales de tiempo y de espacio. Un medio de conocimiento y un medio de acción.

El complejo arquitectónico será modificable. Su aspecto cambiará parcial o totalmente siguiendo la voluntad de sus habitantes. (…)

Las colectividades del pasado ofrecieron a las masas una verdad absoluta y ejemplos míticos incuestionables. La aparición de la noción de relatividad en la mentalidad moderna permite sospechar el aspecto experimental de la nueva civilización, aunque la palabra no me satisface. Un aspecto más flexible, más “divertido” digamos. Sobre la base de esta civilización móvil, la arquitectura será -al menos inicialmente- un medio para experimentar miles de formas de modificar la vida, con vistas a una síntesis que sólo puede ser legendaria.

Una enfermedad mental ha invadido el planeta: la banalización. Todo el mundo está hipnotizado por la producción y el confort -desagüe, ascensor, baño, lavadora.

Este estado de cosas que nace de una rebelión contra la miseria supera su remoto fin -la liberación del hombre de las inquietudes materiales- para convertirse en una imagen obsesiva en lo inmediato. Entre el amor y el basurero automático la juventud de todo el mundo ha hecho su elección y prefiere el basurero. Se ha hecho imprescindible una transformación espiritual completa, que saque a la luz deseos olvidados y cree otros completamente nuevos. Y realizar una propaganda intensiva en favor de estos deseos.

Hemos apuntado ya la necesidad de construir situaciones como uno de los deseos básicos en los que se fundaría la próxima civilización. Esta necesidad de creación absoluta siempre ha estado estrechamente asociada a la necesidad de jugar con la arquitectura, el tiempo y el espacio.(…)

Uno de los más destacados precursores arquitectónicos seguirá siendo Chirico. Él abordó los problemas de las ausencias y las presencias en el tiempo y el espacio.

Sabemos que un objeto que no es conscientemente advertido en una primera visita provoca, en su ausencia, una sensación indefinible en visitas posteriores: mediante su percepción diferida la ausencia del objeto se hace presencia sensible. Más exactamente: aunque la calidad de la impresión generalmente sigue siendo indefinida, varía con la naturaleza del objeto desaparecido y la importancia concedida al mismo por el visitante, pudiendo ir del gozo sereno al terror (poco importa que en este caso específico sea la memoria el vehículo de esos sentimientos; sólo he escogido este ejemplo por su comodidad).

En la pintura de Chirico (período de Las Arcadas) un espacio vacío crea un tiempo pleno. Es fácil imaginar el futuro que reservamos a tales arquitectos y su influencia sobre las masas. Hoy no podemos sino despreciar un siglo que ha relegado tales maquetas a supuestos museos.

Esta nueva visión del tiempo y del espacio, que será la base teórica de futuras construcciones, no está a punto ni lo estará completamente antes que se experimente el comportamiento en ciudades reservadas para este fin, donde se reunirían sistemáticamente, además de las instalaciones necesarias para un mínimo de confort y seguridad, construcciones cargadas de un gran poder evocador e influencial, edificios simbólicos representando los deseos, las fuerzas, los acontecimientos del pasado, del presente y del futuro. A medida que desaparecen los motivos para apasionarse se hace más urgente una ampliación racional de los antiguos sistemas religiosos, de los viejos cuentos y sobre todo del psicoanálisis en provecho de la arquitectura.

De algún modo cada uno habitará en su “catedral” personal. Habrá habitaciones que harán soñar mejor que cualquier droga y casas donde sólo se podrá amar. Otras atraerán irresistiblemente a los viajeros…

Este proyecto podría compararse con los trampantojos chinos y japoneses -con la diferencia de que aquellos jardines no estaban diseñados para vivir en ellos- o con el ridículo laberinto del Jardín des Plantes en cuya entrada se puede leer, colmo del absurdo, Ariadna en paro: Los juegos están prohibidos en el laberinto.

Esta ciudad podría ser imaginada como una reunión arbitraria de castillos, grutas, lagos, etc… Sería el estadio barroco del urbanismo considerado como un medio de conocimiento. Pero esta fase teórica está ya superada. Sabemos que se puede construir un inmueble moderno que no se parezca a un castillo medieval, pero que conserve y multiplique el poder poético del Castillo (mediante la conservación de un mínimo estricto de líneas, la trasposición de otras, el emplazamiento de las aberturas, la situación topográfica, etc.)

Los distritos de esta ciudad podrían corresponder al espectro completo de los diversos sentimientos que se encuentran al azar en la vida corriente.

Barrio Bizarro – Barrio Feliz, reservado particularmente al alojamiento) – Barrio Noble y Trágico (para buenos chicos) – Barrio Histórico (museos, escuelas) – Barrio Útil (hospital, almacenes de herramientas) – Barrio Siniestro, etc. Y un Astrolario que agruparía las especies vegetales de acuerdo con las relaciones que manifiestan con el ritmo estelar, un jardín planetario comparable al que el astrónomo Thomas quería establecer en Laaer Berg, en Viena, indispensable para dar a los habitantes conciencia de lo cósmico. Quizás también un Barrio de la Muerte, no para morir sino para tener donde vivir en paz, y pienso aquí en Méjico y en un principio de crueldad en la inocencia que cada día me seduce más.

El Barrio Siniestro, por ejemplo, reemplazaría ventajosamente esas bocas del infierno que muchos pueblos poseían antiguamente en su capital y que simbolizaban las potencias maléficas de la vida. El Barrio Siniestro no tiene por qué encerrar peligros reales, como trampas, mazmorras o minas. Sería de difícil acceso, horrorosamente decorado (silbatos estridentes, timbres de alarma, sirenas intermitentes con una cadencia irregular, esculturas monstruosas, móviles mecánicos motorizados llamados Auto-Móviles) y tan pobremente iluminado por la noche como escandalosamente durante el día mediante un uso abusivo del fenómeno de reverberación. En el centro, la “Plaza del Móvil Espantoso”. La saturación del mercado con un producto provoca la caída de su valor: el niño y el adulto aprenderán mediante la exploración del Barrio Siniestro a no temer ya las manifestaciones angustiosas de la vida, sino a divertirse con ellas.

La actividad principal de los habitantes será la deriva continua. El cambio de paisajes entre una hora y la siguiente será responsable de la desorientación completa. (…)

Más tarde, con el inevitable desgaste de los gestos, esta deriva abandonará en parte el campo de lo vivido por el de la representación.(…)

La objeción económica no resiste la primera ojeada. Sabemos que cuanto más reservado a la libertad del juego esté un lugar más influye sobre el comportamiento y mayor es su fuerza de atracción. Lo demuestra el inmenso prestigio de Mónaco y Las Vegas. Y de Reno, caricatura del amor libre. Pero no se trata más que de simples juegos de dinero. Esta primera ciudad experimental vivirá generosamente del turismo tolerado y controlado. Las próximas actividades y producciones de la vanguardia se concentrarán en ella. En unos pocos años llegará a ser la capital intelectual del mundo y será universalmente conocida como tal.

Gilles Ivain

Traducción extraída de Internacional situacionista, vol. 1: La realización del arte, Madrid, Literatura Gris, 1999.

fuente www.sindominio.net/ash/is0109.htm

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La ley no es pacificación. Es guerra debajo de la paz

“La ley no es pacificación, puesto que debajo de ella la guerra continúa causando estragos en todos los mecanismos de poder, aun los más regulares. La guerra es el motor de las instituciones y el orden: la paz hace sordamente la guerra hasta en el más mínimo de los engranajes. En otras palabras, hay que descifrar la guerra debajo de la paz: aquélla es la cifra misma de ésta. Así pues, estamos en guerra unos contra otros; un frente de batalla atraviesa toda la sociedad, continua y permanentemente, y sitúa a cada uno en un campo o en el otro. No hay sujeto neutral. Siempre se es, forzosamente, el adversario de alguien” Michel Foucault (1976)

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Y la guerra apenas ha comenzado

A los niños perdidos

En el gran cuerpo social del Imperio, en el gran cuerpo social del Imperio que tiene la consistencia y la inercia de una medusa varada, en el gran cuerpo social del Imperio que es como una enorme medusa varada con toda su redondez sobre toda la redondez de la Tierra, se han plantado electrodos, centenares, miles de electrodos, un número increíble de electrodos.

De tipos tan diversos que incluso ya los hay que ni parecen electrodos.

Esta el electrodo Tele, por supuesto, pero también el electrodo. Dinero, el electrodo Farmacéutica y el electrodo. La jovencita es un agente de animación en la gestión dictatorial de los placeres” “La jovencita es toda la realidad de los códigos abstractos del espectáculo” “La jovencita es una mentira de la que el rostro es el apogeo”

“La jovencita muchas veces padece de vértigo, cuando el mundo deja de girar a su alrededor” “Como el dinero, la jovencita es equivalente sólo a ella misma”

“La jovencita no envejece, se descompone”

Por medio de estos miles, estos millones de electrodos, de naturaleza tan diversa que he renunciado a contarlos, se mantiene el encefalograma plano de la metrópolis imperial.

Por estos canales, imperceptibles para la mayoría, se emiten sin pausa las informaciones, los cambios de ánimo, los afectos y contra-afectos susceptibles de prolongar el sueño universal. Y notad que paso por alto todos los dispositivos de captura agregados a estos electrodos, sobre todo periodistas, sociólogos, policías, intelectuales, profesores y demás agentes de un incomprensible voluntariado al que se le ha delegado la tarea de orientar la actividad de los electrodos.

Es conveniente mantener un cierto nivel de angustia con el fin de preservar la disponibilidad general a la regresión, el gusto por la dependencia.

No por casualidad se difunde en el momento oportuno tal o cual sentimiento de terror, de conformismo o de amenaza. Nadie debe librarse de esta posición infantil de pasividad hastiada o pendenciera, de saciedad entumecida o de reivindicación quejosa que produce el malvado murmullo de la incubadora imperial.

Se dice “el tiempo de los héroes ha pasado”, con la esperanza de enterrar junto a él toda forma de heroísmo. El sueño de la época no es el buen sueño que procura el descanso, sino más bien un sueño angustiado que os deja más exhaustos todavía, deseosos solamente de volver a él para alejaros un poco más de la irritante realidad. Es la anestesia que requiere una anestesia aún más profunda.

Aquellos que por suerte o por desgracia se sustraen al sueño prescrito, nacen a este mundo como niños perdidos.

¿Dónde están las palabras, dónde la casa, dónde mis antepasados, dónde están mis amores, dónde mis amigos? No existen, mi niño. Todo está por construir. Debes construir la lengua que habitarás y debes encontrar los antepasados que te hagan más libre. Debes construir la casa donde ya no vivirás solo. Y debes construir la nueva educación sentimental mediante la que amarás de nuevo. Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general, porque los que se han despertado son la pesadilla de aquellos que todavía duermen.

Aquí prevalece la regla de no-actuar, que se expresa así: la fecundidad de la acción verdadera reside en el interior de ella misma; podría decirlo de otro modo, podría decir: la acción verdadera no es un proyecto que uno realiza, sino un proceso al cual uno se abandona.

Quien actúa, actúa hoy como niño perdido.

La errancia gobierna este abandono. Vagamos. Vagamos entre las ruinas de la civilización; y precisamente porque se encuentra en ruinas, no nos será dada la posibilidad de enfrentarla. Es una guerra bien curiosa esta en la que nos hallamos comprometidos. Una guerra que requiere que se creen mundos y lenguajes, que se abran y ofrezcan lugares, que se constituyan hogares, en medio del desastre.

Existe esa vieja noción, bolchevique y, ciertamente, un poco frígida: la construcción del Partido. Creo que nuestra guerra es la de construir el Partido o, más bien, la de dar un contenido nuevo a esa ficción despoblada.

Una sociedad que ha agotado el conjunto de sus posibilidades vitales tiene buenas razones para juzgar como “terrorista” todo aquello que se experimente más allá de ella.

Charlamos, nos besamos, preparamos una película, una fiesta, una revuelta, encontramos un amigo, compartimos una comida, una cama, nos amamos, en otras palabras: construimos el Partido.

Las ficciones son cosas serias. Necesitamos ficciones para creer en la realidad de lo que vivimos. El Partido es la ficción central, la que recapitula la guerra en curso.

Quien se exilia, exilia; el extranjero que parte se lleva consigo la ciudad habitable.

No puede ser más que el fin de un mundo, avanzando. Los padres desaparecieron en primer lugar. Se fueron a la fábrica, a la oficina. Luego fueron las madres las que, a su vez, partieron a la fábrica, a la oficina. Y cada vez no eran los padres o las madres los que desaparecían, sino un orden simbólico, un mundo. El mundo de los padres desapareció en primer lugar, luego lo hizo el de las madres, el orden simbólico de la madre, que hasta entonces nada había logrado socavar. Y esta pérdida es tan incalculable y el duelo por ello tan enorme, que nadie consiente hacerlo.

El Imperio resume el deseo de que un neo-matriarcado tome mecánicamente el relevo del difunto patriarcado. Y no hay revuelta más absoluta que aquella que desafía esa indulgente dominación, ese poder cordial, esa empresa maternal.

Los niños perdidos son los huérfanos de todos los órdenes conocidos. Bienaventurados los huérfanos, el caos del mundo les pertenece.

Lloras por lo que has perdido. Lo hemos perdido todo, en efecto. Pero mira a nuestro alrededor, hemos ganado hermanos, hemos ganado hermanas, tantos hermanos y tantas hermanas.

Ahora, sólo esta nostalgia nos separa, y eso es algo inédito.

Caminas, estás perdido; no encuentras en ningún lugar la medida de tu valor; caminas, y no sabes quién eres y no tienes valor, como el primer hombre.

Vas por los caminos.

Pero si no estuvieses tan perdido, no llevarías en ti esta fatalidad de encuentros.

Huyamos, ya es la hora; pero te lo ruego, huyamos juntos.

Fíjate en nuestros gestos, la gracia que nace en el interior de nuestros gestos; fíjate en nuestros cuerpos, cómo se intercambian con fluidez, cuánto tiempo hacía que no se abatía sobre el mundo tanta gratuidad.

No hemos dejado este mundo.

Aún hay envidia, estupidez, el deseo de ser alguien, de ser reconocido, la necesidad de valer algo y, peor aún, la necesidad de autoridad. Son las ruinas que el viejo mundo ha dejado en nosotros y que no hemos abandonado. A la luz de ciertos proyectores, a veces nuestra caída nos produce la sensación de una decadencia.

¿Adónde vamos?

Comité Invisible

fuente: revista Tiqqun www.bloom0101.org/tiqqun.html

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El Mito del Partido. Símbolo de la Esclavitud Moderna

La revolución no es obra de los partidos

Las revoluciones de tipo social no son efectuadas por “partidos”, grupos o cuadros: acaecen como el resultado de fuerzas historicas y contradicciones que ponen en actividad a amplios sectores de poblacion. Se traducen no solo -como afirma Trotsky- porque las “masas” hallan insoportable la sociedad existente, sino tambien a consecuencia de la tension entre lo actual y lo posible, entre “lo que es” y “lo que podia ser”. La miseria abyecta solamente no produce revoluciones. La mayor parte de las veces ocasiona una desmoralizacion inutil o, lo que es peor, la lucha privada y personal para sobrevivir.

La Revolucion Rusa de 1917 gravita en la conciencia de todos como una pesadilla, porque fue en gran parte la consecuencia de “insoportables condiciones” de una devastadora guerra imperialista. Los sueños en ella contenidos fueron pulverizados por una guerra civil aun mas sangrienta, por el hambre et la traición. Lo que emergio de la revolucion fue la ruina, no de una vieja sociedad, sino de las esperanzas de construir una nueva. La revolucion Rusa fallo lamentablemente al sustituir al zarismo por el capitalismo de Estado.

Los bolcheviques fueron las tragicas victimas de su ideologia y en gran numero pagaron con sus vidas durante las purgas de los años treinta. Intentar adquirir una sabiduria total de ese ensayo revolucionario es ridiculo. Lo que podemos aprender de las revoluciones del pasado es lo que todas ellas tienen en comun y sus profundas limitaciones, si se comparan con las enormes posibilidades que ahora se abren ante nosotros.

El rasgo mas sorprendente de las pasadas revoluciones es que se iniciaron espontaneamente. Tanto, si se examinan los prolegomenos de la revolucion Francesa de 1789, como si se etudia la de 1848, la Comuna de paris, la revolucion rusa de 1905, la caida del zarismo en 1917, la revolucion hungara de 1956, o la huelga general francesa de 1968, las fases iniciales son generalmente identicas: un periodo de fermentacion que se transforma espontaneamente en una insurreccion popular. Que esta triunfe o no depende de su resolucion o de si el estado puede emplear con eficacia su fuerza armada, es decir, si las tropas pueden ser lanzadas contra el pueblo.

El “glorioso partido”, alla donde existe, va casi invariablemente detras de los acontecimientos. En febrero de 1917 la organizacion bolchevique de Petrogrado se opuso a la declaracion de huelga, precisamente en el momento mismo en que la revolucion estaba destinada a expulsar al zar. Afortudamente, los trabajadores ignoraron la “direccion” bolchevique y proclamaron por doquier la huelga. En los acontecimientos que siguieron nadie se vio mas sorprendido por la revolucion que los partidos “revolucionarios”, incluyendo los bolcheviques.

Lo recuerda el lider bolchevique Kayurov con estas palabras: “No hubo en absoluto ninguna directriz del partido… el comite de Petrogrado habia sido detenido y el representante del Comite Central, camarada Shliapnikov, era incapaz de dar iniciativa alguna para el siguiente dia”. Lo cual acaso fue un hecho afortunado: antes de la detencion del comite de Petrogrado, la evaluacion que este hacia de la situacion y de su rol en ella era tan deplorable, que de seguir los trabajadores sus orientaciones es dudoso que la revolucion se hubiera producido cuando lo hizo.

(…)

Las revoluciones y rebeliones de alguna importancia, no solamente revelan una fase esplendidamente anarquica sino que tienden tambien, espontaneamente, a crear sus proprias formas de autogobierno revolucionario. Las secciones parisinas de 1793-94 fueron las mas notables formas de autogobierno creadas por cualquier revolucion social en la historia. Una forma mas conocida: los consejos, o “soviets” establecidos por los trabajadores de petrogrado en 1905. Aunque menos democraticos que las secciones, los consejos estaban destinados a reaparecer años mas tarde en algunas revoluciones. Sin embargo, otra forma de autogobierno, o autogestion revolucionaria lo fueron los comites de fabrica establecidos por los anarquistas en la Revolucion española de 1936.

Finalmente, las secciones reaparecieron en las asambleas de estudiates y en los comites de accion durante la revuelta y la huelga general de Paris, en mayo-junio de 1968 (Es sarcastico que la mayoria de los grupos marxistas-leninistas- trotskistas-maoistas se sieran a la tarea de maniobrar sin pudor alguno en las asambleas estudiantiles de la Sorbona, en un esfuerzo por controlarlas, e introdujeron en ellas elementos de discordia que acabaron por desmoralizar a todo el conjunto. Despues para completar el sarcasmo, todos esos grupos se pusieron a charlar acerca de la necesidad de una “direccion centralizada” cuando el movimiento colapso -un movimiento que se produjo muy a pesar de sus directrices y, en ocasiones, en oposicion a ellas).

LLegados a este punto debemos preguntar que rol desempeña el “partido revolucionario” en todos estos desarrollos. Para comenzar, hemos visto que tiende a tener una funcion inhibitoria, en modo alguno de “vanguardia”. alla donde existe o ejerce influencia tiende a refrenar el flujo de los acontecimientos, no a “coordinar” las fuerzas revolucionarias. Esto no es casual. El partido esta estructurado de acuerdo con las lineas jerarquicas que refleja la sociedad misma a la que pretende oponerse. Pese a sus pretensiones teoricas es un organismo burgues, un Estado en miniatura, con un aparato y un cuadro cuya funcion es tomar el poder, no disolverlo. Afincado en el periodo pre-revolucionario asimila todas las formas tecnicas y mentalidad de la burocracia.

Sus miembros estan educados en la obediencia, en los conceptos preformados de un dogma rigido, y enseñados a reverenciar el liderismo. Este liderismo o funcion dirigente del partido, a su vez, se basa en costumbres nacidas del mando, la autoridad, la manipulacion y hegemonia. Esta situacion empeora cuando el partido participa en elecciones parlamentarias. Debido a las exigencias de las campañas electorales, el partido acaba de modelarse a si mismo totalmente de acuerdo con las formas existentes e incluso adquiere los atavios externos del partido electoral. La situacion se deteriora aun mucho mas cuando el partido adquiere grandes medios de propaganda, costosos cuarteles generales, numerosos periodicos controlados rigidamente por la cuspide, y un “Aparato” pagado ; en resumen, una burocratia con intereses creados.

La jerarquía del mando

A medida que el partido crece la distancia entre la direccion y los hombres de base se acrecienta fatalmente. Los lideres no solamente se convierten en “personajes”, sino que pierden contacto con la situacion viva en las filas bajas. Los grupos locales, que conocen su situacion de cada momento mucho mejor que cualquier lider remoto, se ven obligados a subordinar su vision directa a las directrices de arriba. Los dirigentes que carecen de todo conocimiento directo de los problemas locales responden rutinaria y cautamente.

Si bien reclam una mayor amplitud de mras y justifica una mayor “competencia teorica” propia, la competencia del lider tiende a disminuir cuanto mas asciende en la jerarquia de mando. Cuando mas nos acercamos al nivel donde se toman las decisiones “reales”, mejor observamos el caracter conservador del proceso que elabora las decisiones, cuanto mas burocraticos y ajenos son los factores que entran en juego, tanto mas las consideraciones de prestigio y el atrincheramiento suplantan la creacion, la imaginacion y la dedicacion desinteresada a los objetivos revolucionarios.

El resultado es que el partido se hace menos eficiente desde un punto de vista revolucionario, cuanto mas busca la eficiencia en la jerarquia, los cuadros y la centralizacion. Aunque todos vayan al paso, las ordenes suelen ser en general equivocadas, sobre todo cuando los acontecimientos empiezan a fluir rapidos y a tomar giros inesperados, lo cual acaece en todas las revoluciones. El partido solamente es eficiente en un sentido: en el de moldear a la sociedad de acuerdo con su propria imagen jerarquica si la revolucion tiene exito. Crea la burocracia, la centralizacion y el Estado. Alienta las condiciones sociales que justifican este tipo de sociedad. De aqui que en vez de desaparecer progresivamente, el Estado controlado por el “glorioso partido” preserva las condiciones esenciales que “necesita” la existencia de un Estado, y de un partido para “guardarlo”.

(…)

Es un hecho y un claro desafió a la inteligencia de las gentes: diez o doce partidos de estirpe marxista-leninista o simplemente marxista, se disputan el titulo de partido de la clase obrera. En realidad no puede haber diez o doce partidos o partidillos de la clase obrera. Es como en religión: no puede haber diversos dioses verdaderos. Tal hecho lo descalifica globalmente y el simple observador del fenómeno concluye muy cuerdamente la falsedad de todos ellos.

La pluralidad de partidos que es auto atribuyen el titulo de “partidos de la clase obrera”, no hace sino demostrar por la simple prueba del sentido común que no hay ningún partido de la clase obrera. Esta es para tales grupos la coartada ideológica, pero en realidad, todos los partidos carismáticos desconfían profundamente de la clase obrera. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de esos partidos fueron fundados por burgueses, o por individuos que vivían o pensaban como tales y por tanto despreciaban a la clase obrera.

Lenin y Trotsky, entre otros, reían sarcásticos cuando los anarquistas o consejitas querían confiar la gestión económica y el autogobierno político a las organizaciones naturales de la clase obrera: los sindicatos y consejos. ¿Como pueden ser revolucionarios y obreros los partidos que en nombre de la clase obrera estatifican la economía y marginan radicalmente a las masas obreras de su organización y control y le asignan el mero rol de fuerza del trabajo? Es asombroso considerar como los partidos “revolucionarios” de la clase obrera, lo primero que hacen al llegar al poder es separar a la clase obrera de la tarea auténticamente revolucionaria.

La clase obrera ha de ser dirigida y por tanto la función del dirigente es el atributo primero de esos partidos. Por ello permite afirmar a la critica libertaria no solo el carácter burgués de esos grupos, sino la concepción radicalmente primitiva de su filosofía política, basada en el autoritarismo. No olvidemos que la autoridad es vieja como el mundo, mientras el socialismo es una realidad comunitaria basada en la responsabilidad compartida.

De lo dicho se colige el carácter excluyente de todo partido :la lucha por el poder hace que se excluyan unos a otros, puesto que siendo cada uno de ellos el “partido” por antonomasia, solo a cada uno de ellos corresponde el control de aquel. De ahí la dictadura y el totalitarismo sobre los grupos descartados del poder y sobre la clase trabajadora.

(…)

La superioridad ideológica del anarquismo y del sindicalismo revolucionario es que no aspira al poder, sino a la liquidación del poder tal como lo conciben los demás partidos. Por tanto, no entra en la lucha hegemónica excluyente. El sindicalismo revolucionario, por ejemplo, ofrece a todos la posibilidad de una participación abierta, es en si mismo esta participación abierta a todos. El sindicalismo revolucionario no pide a los demás que abdiquen ante su poder, sino que contemplen la posibilidad de una reestructuración social de la base comunitaria, al margen del poder tradicional. Este poder es el gran factor excluyente, el que mediatiza y alienta a las masas.

Este poder del punto omega, este poder antidemocrático, antirrevolucionario y antisocialista del vértice, debe ser sustituido por el poder de participación generalizada en la base social. Debe partir de esta; el poder de decisión y participación debe estar diluido, generalizado, debe ejercerse en todos y cada uno de los sectores de la actividad económica y política. Este poder decisorio de base diluido en la fabrica, en la industria y en la federación de comunas, arranca de la periferia social, donde nacen todos los fenómenos esenciales de la vida comunitaria y se articula hacia arriba en nexos que muy bien pueden ser federativos.

Pero el poder reside en la base, que puede revocarlo en cualquier momento. Frente al primitivismo de la filosofía política de los “partidos de la clase obrera”, afincados todavía en el ancestral principio de autoridad, la responsabilidad compartida en la base. Esta es la filosofía política, clara y directa, que corresponde al fenómeno comunitario del socialismo, el cual se basa en la solidaridad y la mutua correspondencia. El socialismo de dirigentes y dirigidos no es socialismo, sino autoritarismo y empieza por la discriminación política y termina en el nacimiento de nuevas clases privilegiadas, como muestra la experiencia. (…)

Grupo Orobón Fernández
España, 1973

Folleto aparecido por primera vez en la revista venezolana Ruta Nº15 en septiembre de 1973. Fue editado, a su vez, por la FORA en Tucuman, Argentina.

Descargar folleto completo en PDF aquí o acá

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Túnez, el Magreb, el mundo árabe… Donde menos se piensa salta la liebre

In Memoriam por Muhammad Bouazizi. El significado social y político de su acto. Lo que encierra en su seno la sociedad tunecina y el mundo árabe. No fundamentalismos sino reclamos democratizadores.

Lo que estamos presenciando en el norte africano es algo inesperado y formidable. Y con una raíz ético-política absolutamente fuera de lo pre-establecido, de lo calculable, de lo que suelen analizar los analistas.

Presentamos una secuencia, ateniéndonos a lo cronológico porque nos parece clave para tratar de entender la envergadura de lo que experimenta este presente nuestro:

1. Muhammad Bouazizi un joven tunecino ya adulto, 26 años, frutero ambulante desde los 10 años, licenciado en informática desocupado, es decir sin acceso a “las posibilidades” características de los jóvenes integrados, pero ajenas para un habitante de los despojos planetarios. El 17 de diciembre debe afrontar una vez más, como cada día, la exigencia policial y/o municipal de “peaje” para poder ganar sus monedas. Se niega, policías de rutina voltean su carro y es abofeteado por una funcionaria, Feida, que lo increpa cuando avisa que los va a denunciar y se burla de Muhammad, aclarándole que es un “don nadie”. Humillado con el cachetazo femenino, Muhammad consigue un bidón de 5 litros de nafta y se lo echa encima, prendiéndose fuego.

2. Así comienza a quemarse la mecha tunecina que enciende Bouazizi. Es internado, y el 28 de diciembre recibe la visita presidencial en el hospital. Ben Alí, que desde la TV adocenada y oficialista se hace llamar “el iluminado”, “el arquitecto del cambio”, “el combatiente supremo”, “el salvador”, “el sol que brilla sobre los tunecinos”, “la ambición que nutre al pueblo” y otros epítetos por el estilo concurre a ver lo que queda de Bouazizi. Tal vez palpitó algo.

3. 4 de enero de 2011. 18 días después de la inmolación, Muhammad Bouazizi muere. El malestar empieza a hacerse sentir ya muy fuerte en las calles. Bouazizi había escrito un mensaje a su madre antes de su acto desesperado pidiéndole perdón. “[…] Perdido en senderos que están fuera de nuestras manos. He desobedecido la voz de mi madre. Maldice el tiempo, no a mí.[…]. Por mucho que lloré y todas las lágrimas que brotaron de mis ojos. No culpar puede ser benéfico en un tiempo que es indigno en la tierra de la gente.”

4. 11 de enero. El gobierno establece una suerte de estado de sitio, prohibiendo o tratando de prohibir las manifestaciones.

5. La mecha se acorta. El sentimiento de humillación generalizado se va haciendo sentir. Ese malestar se deposita sobre otro bien reciente, las privaciones y maltratos de cuando la escasez de alimentos de 2008, que dejaron al descubierto la naturaleza del régimen que tiene como “cabeza” a Ben Alí.

6. Y a su mujer, Trabulsi, y a la familia de su mujer. Ella, peluquera devenida primera dama, arma toda una red de exacciones generalizada, con cupos, pagos, coimas.

7. El 14 de enero, las expresiones de repudio que hasta entonces habían estado limitadas a la región natal de Bouazizi, Sidi Bouzid, en el corazón territorial del país, alcanzan a la capital, a unos 200 o 300 km. al norte, sobre el mar Mediterráneo. Los manifestantes ahora pertenecen a muy diversas capas sociales, ya no son sólo campesinos y rurales, incluso capacitados como el mismo Bouazizi, para quienes “la ley es tela de araña”. (1) Los manifestantes llevan pancartas con los rostros de héroes nacionales clásicos… y de Muhammad Bouazizi. Siendo además Túnez un país que logró independizarse políticamente de Francia pero que conservó mucho de su estilo político, también llevaban carteles donde se preguntaban: “¿Dónde está Francia, campeona de los derechos humanos?” (2)

8. La rebelión, generalizada, pone en fuga al infame dictador y su familia de sanguijuelas, sólo que logran hacerlo robando una vez más (le permitirán fugarse a la Trabulsi con 160 millones de dólares, a Arabia Saudita…). De todos modos, tienen que abandonar en tierra a dos hermanos de la “primera dama” porque personal del aeropuerto se niega a permitir esas salidas. Pero ese mismo personal no debe haberse atrevido contra los “investidos”, como una “primera dama”. Un hermano de la Trabulsi, convertido en intendente, muere apuñalado. Así terminaba el 14 de enero de 2011.

9. El gesto de Bouazizi ha generado una situación irreversible, su desesperación individual se reveló íntimamente compartida. Túnez ya no será lo que era. Este camino se ha regado hasta ahora con unas cien vidas.

10. Como dice una corresponsal, LCK (en una lista-e, 7 febr. 2011): “El 31 de diciembre nadie pensó que dos semanas después Ben Ali [iba a] ser escupido de su sillón, ni que la plaza Tahrir se tranformase en un foro de participación y emancipación popular.” LCK nos recuerda que lo mismo pasó con el muro de Berlín. ¿Qué socialistas, me pregunto, pre-vieron esa hecatombe que comenzó con el muro berlinés y terminó con la mismísma URSS?

11. Lo futuro no existe ni está escrito en los análisis de nadie, ni siquiera de los que adivinan “científicamente” el paso de las formaciones sociales. Y sin embargo, la expresión de hastío por una dictadura, tan servil hacia los poderes planetarios como abusadora hacia los pobladores, como la de Túnez (y la de Egipto, y la de Argelia y la de Yemen y suma y sigue…) es desafiada con un alcance absolutamente inimaginado hasta entonces.

12. El impacto no se limita a su propio país, aunque en él haya sido inicial, radical y una bisagra histórica. Inmediatamente después de la trágica ofrenda de Bouazizi, estallan manifestaciones en Argelia y en Egipto. En Argelia, a partir del 17 de enero, se suceden varias inmolaciones. Como para que aprendamos que lo nuevo no sobreviene por la copia –algo que olvidaron, por ejemplo los guerrilleros y sobre todo los guerrilleristas latinoamericanos en los ’60 y ‘70– la situación argelina no se conmovió, al menos con la resonancia o correspondencia vivida en Túnez. En Egipto, en cambio, comienzan grandes movilizaciones más o menos simultáneamente, con inmolaciones incluidas, y se establece una tercera situación: las inmolaciones pasan a un segundo plano y el enfrentamiento entre la población civil y la hiperocorrupta y abusiva policía se convierte como en el eje del conflicto. Lo cual es aprovechado por Mubarak para maniobrar con el ejército, presentado como segunda línea de resistencia institucional, pero pour la gallerie como árbitro esquidistante entre la dignidad y la represión.

13. Una de las pruebas más fehacientes de la indignidad de los regímenes conmovidos por la acción de Muhammad Bouazizi es la seguidilla de promesas de los sátrapas en Egipto, Yemen, Jordania, Argelia, Marruecos… que no designarán a sus hijos como sucesores, ¿pero es que acaso eran monarquías hereditarias estas democracias liberales y pro-occidentales?, que bajan el precio del pan y la papa, ¿pero es que acaso estaban robando al pueblo?

Creemos que es tan ejemplarizante y aleccionador lo que se ha vivido en Túnez y sus repercusiones, que no queremos sino enhebrar un par de observaciones a partir de los acontecimientos. La primera, intentando aproximarnos a las causas de sociedades con tanta frustración y maltrato, y la segunda sobre el acto mismo de M. Bouazizi.

Por qué tales satrapías

Hay que decir una vez más por qué el Magreb, el mundo árabe y, sobre todo, las áreas petrolíferas bajo la égida occidental, están saturadas de regímenes autoritarios, hipercorruptos, matonescos, racistas y genocidas. No es porque se trata de masas islámicas fanatizadas, como lo prueban todas las demandas planteadas en Túnez, Argelia, Egipto, todas políticas, laicas, democratizadoras.

Lo que ocurre es que, inevitablemente si el centro planetario quiere disponer de bienes, recursos, alojados en la periferia no puede permitir que quienes allí viven dispongan de ellos, para sí. A lo sumo pueden ser la materia prima de zona franca para remesar lo extraído. No puede haber reparto con los empobrecidos locales. Y no lo hay.

Únicamente con el cuerpo de seguridad, simbólico o represivo, que les asegure seguir usando “las venas abiertas”. Del petróleo, entonces, la tajada de león para las multinacionales y la de zorro o lobo para el gobernante de turno. Como sólo tiene que mantener el orden y disfrutar de los haberes, se trata de enormes capitalizaciones. Los famosos petrodólares que alguna vez invadieron el mundo financiero. Claro que si tales ingresos tuvieran que ser repartidos entre todos los seres humanos de la región, se revelarían de una escasez, miserable, absoluta.

El vínculo centro-periferia es ése: riquezas para los enriquecidos, palos para los empobrecidos y un fortunón para quien se queda allí cuidando el orden. Este “reparto” se va complicando a medida que la sociedad esquilmada se complejiza y acumula algunos bienes. Por eso no es lo mismo Nigeria que Argentina, por ejemplo. En Nigeria se conserva “puro” el modelo colonizador.

En Argentina, se llega a un esquema “doble”, donde la macroeonomía es integrada en el mercado mundial siguiendo las leyes del gran capital transnacional, pero a la vez se le otorga a Argentina un papel relativamente protagónico con actividades propias (incluso hasta subimperiales, como podría ser con la soja en la bautizada por Syngenta “República Unida de la soja”), y constituyéndose así capas medias que tienen un cierto parecido con las del Primer Mundo, menos numerosas, pero infinitamente más extendidas que en países con una colonialidad más desnuda, tipo Haití, Honduras, Congo, Costa de Marfil, la ya mencionada Nigeria, Bangla Desh, Tailandia… En esa escala de racismos (3) que muchos economistass elaboran y califican como si de desarrollo económico se tratara, consideramos que Túnez es ubicable entre Argentina y Nigeria.

Lo que está sucediendo deja ver que hasta los poderes más consolidados tienen pies de barro: no pueden sólo “exportar” la muerte; la llevan encima.

La trascendencia conmovedora de la muerte ajena pero propia

Podemos observar una vez más, con recogimiento, la fuerza que tiene elegir su propia muerte o al menos arriesgar su propia muerte. Una inmolación es lo primero, un plantarse como lo hizo Rachel Corrie contra un poder despótico y avasallador que se ha entrenado para despreciar la vida humana ajena es lo segundo. (4)

Y tanto un Muhammad Bouazizi como una Rachel Corrie nos conmueven profundamente. Porque es la pura denuncia, la pura mostración del poder ajeno, superior y trascendente. Son actos que nos dejan a nosotros, los sobrevivientes, la responsabilidad. No han buscado solucionar ellos mismos la cuestión (como podría ser el caso con la guerrilla), apenas nos la han querido presentar. ¡Pero qué “apenas”!

El gesto de Bouazizi y sobre todo, la reacción desencadenada a partir de su acto, revelan una sociedad, la tunecina, con un enorme potencial ético y psíquico. Revela una comunidad espiritual a la que no estamos tan acostumbrados, particularmente en Occidente (aunque no nos resulte, por cierto, desconocida).

Las líneas precedentes procuran ser un reconocimiento al acto de Bouazizi para el que no encuentro, tal vez por su impensada grandeza, calificativo. Porque tengo la impresión que ha sido silenciado por nuestros medios de incomunicación de masas, deliberadamente o por ese accionar periodístico y “cultural” que araña la superficie y sigue de largo para arañar la noticia siguiente.

Luis E. Sabini Fernández / luigi14@gmail.com

notas:
1) Bartolomé Hidalgo, su poema inmortalizado por Alfredo Zitarrosa.
2) Esta cita, como varias precedentes provienen de artículos aparecidos en internet, de diversos autores y corresponsales como Antonio Carreño, Gloria Rodríguez-Pina, etcétera.
3) Racismo y colonialismo constituyen un par las más de las veces absolutamente unidos, a menudo inextricables. Desde ya, es inconcebible algún colonialismo sin “el fundamento” racista. Por eso son tan falsas las definiciones al uso en la prensa occidental de “la democracia israelì”, por ejemplo. Aluden a un verdadero oxímoro.
4) Rachel Corrie, joven estadounidense, murió aplastada por una aplanadora israelí en las operaciones habituales del ejército de ocupación de ese estado de derribo de una vivienda de natives palestinos, operación que ella procuró frenar mediante resistencia pasiva, “armada” únicamente de un megáfono.

fuente: www.revistafuturos.com.ar

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(libro) La sociedad del espectáculo

Por Guy Debord

Capítulo 1
La separación consumada

“Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ’sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.” Feurbach, prefacio a la segunda edición de La esencia del Cristianismo.

1
Toda la vida de las sociedades en las que dominan las condiciones modernas de producción se presenta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representación.

2
Las imágenes que se han desprendido de cada aspecto de la vida se fusionan en un curso común, donde la unidad de esta vida ya no puede ser restablecida. La realidad considerada parcialmente se despliega en su propia unidad general en tanto que seudo-mundo aparte, objeto de mera contemplación. La especialización de las imágenes del mundo se encuentra, consumada, en el mundo de la imagen hecha autónoma, donde el mentiroso se miente a sí mismo. El espectáculo en general, como inversión concreta de la vida, es el movimiento autónomo de lo no-viviente.

3
El espectáculo se muestra a la vez como la sociedad misma, como una parte de la sociedad y como instrumento de unificación. En tanto que parte de la sociedad, es expresamente el sector que concentra todas las miradas y toda la conciencia. Precisamente porque este sector está separado es el lugar de la mirada engañada y de la falsa conciencia; y la unificación que lleva a cabo no es sino un lenguaje oficial de la separación generalizada.

4
El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas mediatizada por imágenes.

5
El espectáculo no puede entenderse como el abuso de un mundo visual, el producto de las técnicas de difusión masiva de imágenes. Es más bien una Weltanschauung que ha llegado a ser efectiva, a traducirse materialmente. Es una visión del mundo que se ha objetivado.

6
El espectáculo, comprendido en su totalidad, es a la vez el resultado y el proyecto del modo de producción existente. No es un suplemento al mundo real, su decoración añadida. Es el corazón del irrealismo de la sociedad real. Bajo todas sus formas particulares, información o propaganda, publicidad o consumo directo de diversiones, el espectáculo constituye el modelo presente de la vida socialmente dominante. Es la afirmación omnipresente de la elección ya hecha en la producción y su consumo corolario. Forma y contenido del espectáculo son de modo idéntico la justificación total de las condiciones y de los fines del sistema existente. El espectáculo es también la presencia permanente de esta justificación, como ocupación de la parte principal del tiempo vivido fuera de la producción moderna.

7
La separación misma forma parte de la unidad del mundo, de la praxis social global que se ha escindido en realidad y en imagen. La práctica social, a la que se enfrenta el espectáculo atónomo, es también la totalidad real que contiene el espectáculo. Pero la escisión en esta totalidad la mutila hasta el punto de hacer aparecer el espectáculo como su objeto. El lenguaje espectacular está constituido por signos de la producción reinante, que son al mismo tiempo la finalidad última de esta producción.

8
No se puede oponer abstractamente el espectáculo y la actividad social efectiva. Este desdoblamiento se desdobla a su vez. El espectáculo que invierte lo real se produce efectivamente. Al mismo tiempo la realidad vivida es materialmente invadida por la contemplación del espectáculo, y reproduce en sí misma el orden espectacular concediéndole una adhesión positiva. La realidad objetiva está presente en ambos lados. Cada noción así fijada no tiene otro fondo que su paso a lo opuesto: la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación recíproca es la esencia y el sostén de la sociedad existente.

9
En el mundo realmente invertido lo verdadero es un momento de lo falso.

10
El concepto de espectáculo unifica y explica una gran diversidad de fenómenos aparentes. Sus diversidades y contrastes son las apariencias de esta apariencia organizada socialmente, que debe ser a su vez reconocida en su verdad general. Considerado según sus propios términos, el espectáculo es la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, y por tanto social, como simple apariencia. Pero la crítica que alcanza la verdad del espectáculo lo descubre como la negación visible de la vida; como una negación de la vida que se ha hecho visible.

11
Para describir el espectáculo, su formación, sus funciones, y las fuerzas que tienden a disolverlo, hay que distinguir artificialmente elementos inseparables. Al analizar el espectáculo hablamos en cierta medida el mismo lenguaje de lo espectacular, puesto que nos movemos en el terreno metodológico de esta sociedad que se manifiesta en el espectáculo. Pero el espectáculo no es nada más que el sentido de la práctica total de una formación socio-económica, su empleo del tiempo. Es el momento histórico que nos contiene.

12
El espectáculo se presenta como una enorme positividad indiscutible e inaccesible. No dice más que “lo que aparece es bueno, lo que es bueno aparece”. La actitud que exige por principio es esta aceptación pasiva que ya ha obtenido de hecho por su forma de aparecer sin réplica, por su monopolio de la apariencia.

13
El carácter fundamentalmente tautológico del espectáculo se deriva del simple hecho de que sus medios son a la vez sus fines. Es el sol que no se pone nunca sobre el imperio de la pasividad moderna. Recubre toda la superficie del mundo y se baña indefinidamente en su propia gloria.

14
La sociedad que reposa sobre la industria moderna no es fortuita o superficialmente espectacular, sino fundamentalmente espectaculista. En el espectáculo, imagen de la economía reinante, el fin no existe, el desarrollo lo es todo. El espectáculo no quiere llegar a nada más que a sí mismo.

15
Como adorno indispensable de los objetos hoy producidos, como exponente general de la racionalidad del sistema, y como sector económico avanzado que da forma directamente a una multitud creciente de imágenes-objetos, el espectáculo es la principal producción de la sociedad actual.

16
El espectáculo somete a los hombres vivos en la medida que la economía les ha sometido totalmente. No es más que la economía desarrollándose por sí misma. Es el reflejo fiel de la producción de las cosas y la objetivación infiel de los productores.

17
La primera fase de la dominación de la economía sobre la vida social había implicado en la definición de toda realización humana una evidente degradación del ser en el tener. La fase presente de la ocupación total de la vida social por los resultados acumulados de la economía conduce a un deslizamiento generalizado del tener al parecer, donde todo “tener” efectivo debe extraer su prestigio inmediato y su función última. Al mismo tiempo toda realidad individual se ha transformado en social, dependiente directamente del poder social, conformada por él. Solo se permite aparecer a aquello que no existe.

18
Allí donde el mundo real se cambia en simples imágenes, las simples imágenes se convierten en seres reales y en las motivaciones eficientes de un comportamiento hipnótico. El espectáculo, como tendencia a hacer ver por diferentes mediaciones especializadas el mundo que ya no es directamente aprehensible, encuentra normalmente en la vista el sentido humano privilegiado que fue en otras épocas el tacto; el sentido más abstracto, y el más mistificable, corresponde a la abstracción generalizada de la sociedad actual. Pero el espectáculo no se identifica con el simple mirar, ni siquiera combinado con el escuchar. Es lo que escapa a la actividad de los hombres, a la reconsideración y la corrección de sus obras. Es lo opuesto al diálogo. Allí donde hay representación independiente, el espectáculo se reconstituye.

19
El espectáculo es el heredero de toda la debilidad del proyecto filosófico occidental que fue una comprensión de la actividad dominada por las categorías del ver, de la misma forma que se funda sobre el despliegue incesante de la racionalidad técnica precisa que parte de este pensamiento. No realiza la filosofía, filosofiza la realidad. Es vida concreta de todos lo que se ha degradado en universo especulativo.

20
La filosofía, en tanto que poder del pensamiento separado y pensamiento del poder separado, jamás ha podido superar la teología por sí misma. El espectáculo es la reconstrucción material de la ilusión religiosa. La técnica espectacular no ha podido disipar las nubes religiosas donde los hombres situaron sus propios poderes separados: sólo los ha religado a una base terrena. Así es la vida más terrena la que se vuelve opaca e irrespirable. Ya no se proyecta en el cielo, pero alberga en sí misma su rechazo absoluto, su engañoso paraíso. El espectáculo es la realización técnica del exilio de los poderes humanos en un más allá; la escisión consumada en el interior del hombre.

21
A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardián de este sueño.

22
El hecho de que el poder práctico de la sociedad moderna se haya desprendido de ella misma y se haya edificado un imperio independiente en el espectáculo sólo puede explicarse por el hecho de que esta práctica poderosa seguía careciendo de cohesión y había quedado en contradicción consigo misma.

23
Es la más vieja especialización social, la especialización del poder, la que se halla en la raiz del espectáculo. El espectáculo es así una actividad especializada que habla por todas las demás. Es la representación diplomática de la sociedad jerárquica ante sí misma, donde toda otra palabra queda excluida. Lo más moderno es también lo más arcaico.

24
El espectáculo es el discurso ininterrumpido que el orden presente mantiene consigo mismo, su monólogo elogioso. Es el autorretrato del poder en la época de su gestión totalitaria de las condiciones de existencia. La apariencia fetichista de pura objetividad en las relaciones espectaculares esconde su índole de relación entre hombres y entre clases: una segunda naturaleza parece dominar nuestro entorno con sus leyes fatales. Pero el espectáculo no es ese producto necesario del desarrollo técnico considerado como desarrollo natural. La sociedad del espectáculo es por el contrario la forma que elige su propio contenido técnico. Aunque el espectáculo, tomado bajo su aspecto restringido de “medios de comunicación de masa”, que son su manifestación superficial más abrumadora, parece invadir la sociedad como simple instrumentación, ésta no es nada neutra en realidad, sino la misma que conviene a su automovimiento total. Si las necesidades sociales de la época donde se desarrollan tales técnicas no pueden ser satisfechas sino por su mediación, si la administración de esta sociedad y todo contacto entre los hombres ya no pueden ejercerse si no es por intermedio de este poder de comunicación instantánea, es porque esta “comunicación” es esencialmente unilateral; de forma que su concentración vuelve a acumular en las manos de la administración del sistema existente los medios que le permiten continuar esta administración determinada. La escisión generalizada del espectáculo es inseparable del Estado moderno, es decir, de la forma general de la escisión en la sociedad, producto de la división del trabajo social y órgano de la dominación de clase.

25
La separación es el alfa y el omega del espectáculo. La institucionalización de la división social del trabajo, la formación de las clases, había cimentado una primera contemplación sagrada, el orden mítico en que todo poder se envuelve desde el origen. Lo sagrado ha justificado el ordenamiento cósmico y ontológico que correspondía a los intereses de los amos, ha explicado y embellecido lo que la sociedad no podía hacer. Todo poder separado ha sido por tanto espectacular, pero la adhesión de todos a semejante imagen inmóvil no significaba más que la común aceptación de una prolongación imaginaria para la pobreza de la actividad social real, todavía ampliamente experimentada como una condición unitaria. El espectáculo moderno expresa, por el contrario, lo que la sociedad puede hacer, pero en esta expresión lo permitido se opone absolutamente a lo posible. El espectáculo es la conservación de la inconsciencia en medio del cambio práctico de las condiciones de existencia. Es su propio producto, y él mismo ha dispuesto sus reglas: es una entidad seudosagrada. Muestra lo que es: el poder separado desarrollándose por sí mismo, en el crecimiento de la productividad mediante el refinamiento incesante de la división del trabajo en fragmentación de gestos, ya dominados por el movimiento independiente de las máquinas; y trabajando para un mercado cada vez más extendido. Toda comunidad y todo sentido crítico se han disuelto a lo largo de este movimiento, en el cual las fuerzas que han podido crecer en la separación no se han reencontrado todavía.

26
Con la separación generalizada del trabajador y de su producto se pierde todo punto de vista unitario sobre la actividad realizada, toda comunicación personal directa entre los productores. A medida que aumentan la acumulación de productos separados y la concentración del proceso productivo la unidad y la comunicación llegan a ser el atributo exclusivo de la dirección del sistema. El éxito del sistema económico de la separación es la proletarización del mundo.

27
Debido al mismo éxito de la producción separada como producción de lo separado, la experiencia fundamental ligada en las sociedades primitivas a un trabajo principal se está desplazando, con el desarrollo del sistema, hacia el no-trabajo, la inactividad. Pero esta inactividad no está en absoluto liberada de la actividad productiva: depende de ella, es sumisión inquieta y admirativa a las necesidades y resultados de la producción; ella misma es un producto de su racionalidad. No puede haber libertad fuera de la actividad, y en el marco del espectáculo toda actividad está negada, igual que la actividad real ha sido integralmente captada para la edificación global de este resultado. Así la actual “liberación del trabajo”, o el aumento del ocio, no es de ninguna manera liberación en el trabajo ni liberación de un mundo conformado por ese trabajo. Nada de la actividad perdida en el trabajo puede reencontrarse en la sumisión a su resultado.

28
El sistema económico fundado en el aislamiento es una producción circular del aislamiento. El aislamiento funda la técnica, y el proceso técnico aisla a su vez. Del automóvil a la televisión, todos los bienes seleccionados por el sistema espectacular son también las armas para el reforzamiento constante de las condiciones de aislamiento de las “muchedumbres solitarias”. El espectáculo reproduce sus propios supuestos en forma cada vez más concreta.

29
El origen del espectáculo es la pérdida de unidad del mundo, y la expansión gigantesca del espectáculo moderno expresa la totalidad de esta pérdida: la abstracción de todo trabajo particular y la abstracción general del conjunto de la producción se traducen perfectamente en el espectáculo, cuyo modo de ser concreto es justamente la abstracción. En el espectáculo una parte del mundo se representa ante el mundo y le es superior. El espectáculo no es más que el lenguaje común de esta separación. Lo que liga a los espectadores no es sino un vínculo irreversible con el mismo centro que sostiene su separación. El espectáculo reúne lo separado, pero lo reúne en tanto que separado.

30
La alienación del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa así: cuanto más contempla menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad menos comprende su propia existencia y su propio deseo. La exterioridad del espectáculo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no son suyos, sino de otro que lo representa. Por eso el espectador no encuentra su lugar en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas.

31
El trabajador no se produce a sí mismo, produce un poder independiente. El éxito de esta producción, su abundancia, vuelve al productor como abundancia de la desposesión. Todo el tiempo y el espacio de su mundo se le vuelven extraños con la acumulación de sus productos alienados. El espectáculo es el mapa de este nuevo mundo, mapa que recubre exactamente su territorio. Las mismas fuerzas que se nos han escapado se nos muestran en todo su poderío.

32
El espectáculo en la sociedad corresponde a una fabricación concreta de la alienación. La expansión económica es principalmente la expansión de esta producción industrial precisa. Lo que crece con la economía que se mueve por sí misma sólo puede ser la alienación que precisamente encerraba su núcleo inicial.

33
El hombre separado de su producto produce cada vez con mayor potencia todos los detalles de su mundo, y así se encuentra cada vez más separado del mismo. En la medida en que su vida es ahora producto suyo, tanto más separado está de su vida.

34
El espectáculo es el capital en un grado tal de acumulación que se transforma en imagen.

Libro La sociedad del espectáculo (La société du spectacle), 1967

Libro en PDF

Libro del mismo Guy Debord, pero en 1988, confirmando y reconfigurando la visión sobre la sociedad post-industrial y las consecuencias: Comentarios a la sociedad del espectáculo

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Pueblos originarios y acción directa ambientalista

Acciones violentas de grupos y comunidades originarias contra las corporaciones depredadoras.

Muchas veces se idealiza a los pueblos originarios como modelos de democracia o colectivismo pleno. No vamos a entrar aquí en ese asunto. Lo que sí podemos aceptar es que son pueblos primigenios y, a la vez, vulnerables tanto cultural como físicamente. Son pueblos que no cuentan apenas con defensas a la hora de enfrentarse a mutinacionales y a todo el aparato capitalista (militares, policías, jueces, etc).

El desarrollismo destructor no tiene en cuenta sus derechos pues muchas veces chocan con él: acceso a tierras, a recursos, etc. Su condición es la de ciudadanos de segunda, ciudadanos sin censar, sin acceso a la administración y a los media…
Pueblos que sólo saben defenderse con flechas y arcos o que son embaucados por las multinacionales sin escrúpulos: todavía se lleva eso de dar camisetas o banderas de la madre patria a un indito para que se quede contento, o el echar botas y hachas desde un helicóptero previo a una visita del cuerpo técnico o el alcohol con el que se han destruido tantos pueblos originarios.

Todos estos son métodos vigentes en Ecuador, Colombia, Brasil, etc. A ello se añade la actividad de la evangelización practicada por desde católicos a protestantes y muchas otras sectas a menudo ligadas a las multinacionales mismas. O el hacer firmar contratos sin saber lo que ponen, como aquel Mapuche ciego al que Endesa obligó a firmar la concesión de sus tierras sin poder leer ni escribir y al que la firma española no tuvo escrúpulos para tirarle la casa y dejarle sin techo.

O sus tierras se invaden sin más, por la maquinaria pesada bien pertrecha de dispositivos policiales o militares. Incluso en esos territorios ya establecidos por los propios gobiernos para el uso exclusivo de pueblos originarios -como las reservas naturales- se demuestra que los acuerdos no significan nada cuando se trata de intereses capitalistas. Una vez asimilados tampoco son conocedores de las reglas a seguir para hacer oír su voz o son reprimidos (como tod@s l@s demás) por reivindicar cosas de la forma más simple. Así que cuando esta gente se hace con formas de protesta más contundentes y radicales a las tradicionales marchas o cortes de carretera, sólo podemos tener palabras de elogio. A lo dicho debemos añadir que, aunque sin caer en idealizaciones, los pueblos originarios han desarrollado un mayor respeto por los recursos y hábitat y en muchos casos son el único garante para la conservación de habitats tan fundamentales como las selvas amazónicas de Perú, Colombia, Ecuador, Brasil, Bolivia, Papúa, Congo, etc.

Ante esto hay quienes se entregan de manos a las multinacionales y los gobiernos sin saber lo que les espera al perder su forma de vida y su espacio y habitat. Hay también quienes lo predicen y declaran guerra abierta a cualquiera que ose entrar en su territorio. Este es el caso de l@s Tageri y l@s Taromenane (subgrupos de la etnia Huaoranui de Ecuador). L@s Tageri nos son conocidos por haber dado muerte a monseñor Lavaca, el cura vasco que creyó que el podría encauzar a estos incivilizados y se presentó en su territorio con sor Inés.

Estos pueblos han visto sus gentes asesinadas por cientos y también muertas por la introducción de enfermedades contagiosas a las que ellos no están inmunizados, como un simple catarro. Se han mostrado contrarios a la entrada en sus territorios de las petroleras como Repsol YPF y Petrobras que operan en su territorio, pero estas persisten. Muchos otros pueblos han exigido la salida de las petroleras de sus territorios y amenazado con pasar a acciones más radicales. Como l@s Kichwas, que el 31 de mayo de 2006 celebraron una asamblea histórica a la que asistieron 9 comunidades indígenas para ratificar su total oposición al ingreso en sus territorios de la empresa petrolera PERENCO. L@s Huaorani también han exigido la salida de Repsol y Petrobrás. En mayo de 2006 el gobierno de Ecuador rompió el contrato con la compañía usamericana Oxy y requisó las instalaciones de esta por delitos contra el medio ambiente y 42 violaciones de la ley. L@s shuar y achuar llevaban años exigiendo la salida de esta petrolera.

Pero además de la guerra declarada, otros grupos deciden mantenerse fuera del sistema tomando otras medidas de presión con las que atraer publicidad y medidas contra las multinacionales. Un ejemplo es la famosa amenaza de suicidio colectivo de l@s U’wa (Colombia) acosados por la petrolera Occidental Petroleum (Oxy) (a quien sutituyó Repsol YPF) es una de estas. Para l@s U’wa el petróleo representa la sangre de la madre tierra y su extracción significaría su muerte y también la de su gente.
Pero la acción y el valor indígenas van mucho más allá de la simple (y necesaria) protesta (a mi me causó emoción ver a Huaorani con sus atuendos típicos, sus tocados de plumas, sus torsos desnudos e incluso sus lanzas y cerbatanas asistir a manifestaciones en la ciudad contra las petroleras).

Muchos han usado la acción directa y otros métodos disuasorios del mismo modo que aquí se cortaron los cables de transporte de hormigón para el pantano de Itoiz.

A finales de agosto de 2006, l@s guaraní de Bolivia ocuparon la planta de Repsol YPF de Parapetí. Aunque ésta es una de las empresas a la que le afectó la seudo-nacionalización de los hidrocarburos promovida por el gobierno de Evo Morales, la situación para muchos (sobre todo para los indígenas) no ha cambiado. Un@s 300 Guaraní de 7 comunidades ocuparon la planta pacíficamente e instalaron un campamento. Est@s amenazaron con cerrar las válvulas de un gasoducto que transporta gas a Brasil si la empresa no aceptaba sus demandas. Previamente habían sido instruidos para que no corrieran peligro con su acción al manipular las válvulas.

En junio también otros 350 indígenas de Xingú (Mato Grosso, Brasil) pertenecientes a las etnias kamaiurá y xavante ocuparon una central hidroeléctrica en obras y amenazaron con volarla con dinamita. L@s activistas retuvieron a 300 obreros y destruyeron a mazazos parte de las instalaciones de la hidroeléctrica en construcción. El embalse Paranatinga II se sitúa en un lugar sagrado por los pueblos originarios y alberga numerosos sitios arqueológicos. Este contendrá las aguas del Cululene, el principal afluente del Xingú que riega la reserva de su nombre donde habitan 5.000 personas pertenecientes a pueblos originarios.

L@s pemones también han utilizado el sabotaje contra el desarrollismo destructor. En Octubre de 2000, activistas de este pueblo derrumbaron 7 torres de tendido eléctrico al sur de Mapaurí. La lucha contra el Tendido Eléctrico de Venezuela a Brasil fue ignorada por Chávez, quien criminalizó a las comunidades pemonas en resistencia. Este tendido atraviesa territorio Pemon ya afectado por la construcción de una carretera (Troncal 10) que atraviesa La Gran Sabana, el Parque Nacional Canaima y una zona también considerada por l@s Pemones como sagrada. Ahora Chávez pretende la construcción de un super-gaseoducto desde Venezuela a Brasil de más de 8.000 kilómetros atravesando de nuevo territorio pemon (mismo recorrido que el proyecto de tendido eléctrico).

Los mapuche (Chile-Argentina) también han utilizado el sabotaje y la acción directa sobre todo contra las empresas madereras.
En muchos casos este se ha centrado en dependencias o en maquinaria, como la acción del 5 de enero 2003. En ese caso, por ejemplo, una plantación de pino fue quemada junto a la maquinaria. El pino se planta reemplazando al pehuen (araucaria) árbol sagrado y base alimentaria mapuche. Por estas acciones much@s mapuches han sufrido presidio. A estos se les deben sumar otros a los que se acusa de participar en estos hechos, pero que no los ha cometido, en un contexto de represión indiscriminada. A tod@s ell@s se les está aplicando la ley antiterrorista, así como un nuevo Sistema Procesal Penal introducido como proyecto piloto en la 9ª Región (Chile).

De la misma forma que el ELN revienta oleoductos en Colombia, estos también son blanco del MEND en el delta de Níger (Nigeria), pero no por los mismos motivos. Nigeria ha sido un país donde las demandas de ecologistas y minorías étnicas han sufrido la mayor de las represiones, incluyendo ejecuciones como las de Ken Saro Wiwa y otros ocho activistas ogoni en 1996 (otros 20 esperaban el mismo sino, pero sus ejecuciones fueron suspendidas debido a la presión internacional). Ante esta situación y las incesantes violaciones de derechos humanos y ambientales de las multinacionales es lógico que la respuesta se intensificara.

El MEND (Movement for the Emancipation of the Nigerian Delta) está conformado por grupos étnicos minoritarios de la zona, como los Ijaw. MEND se ha puesto como objetivo «destruir totalmente la capacidad del gobierno de Nigeria de exportar petróleo». Para ello MEND realiza sabotajes, aunque se han armado también robando armamento al ejército petrolero nigeriano (como el 19 enero y 23 de marzo de 2006, cuando robaron metralletas y lanzagranadas), estableciendo que no buscan la pérdida de vidas humanas. Para ello también han expresado a sus comunidades el abandono de zonas cercanas a instalaciones petroleras para evitar daños. Después de una acción en diciembre de 2005 MEND volvió con una mayor el 12 de enero de 2006 cuando voló 3 oleoductos y atacó un barco petrolero con lanzagranadas. Ese día MEND también capturó 4 mercenarios que soltó 18 días más tarde. MEND exigió a la Shell el pago de 1,5 billones de dólares a una comunidad por daños causados por escapes de petróleo. Cuatro días más tarde el MEND destruyó una estación petrolera y dos botes militares. Los activistas fueron interceptados por lanchas militares. En el consecuente tiroteo las dos lanchas militares fueron hundidas causando la muerte de varios militares (cifras desconocidas).

El 23 de marzo activistas se encontraron en una situación parecida, capturando la lancha y armamento. Como resultado 3 militares murieron y los demás escaparon. En febrero de 2006 MEND intensificó su actividad como respuesta a la represión a los Ijaw por el ejército nigeriano. Esta consistió en 4 ataques en 5 días contra oleoductos y plataformas de extracción. MEND también secuestró a 9 trabajadores de la Shell. Al final, el activismo del MEND dio sus frutos y paró la producción petrolera en la zona. Como resultado de estas acciones Shell desalojó a 330 de sus empleados por su seguridad. La última acción que conocemos data del 29 abril de 2006 cuando MEND explotó un coche bomba con el efecto de volar cisternas petroleras. MEND también ha amenazado con volar por los aires la mayor planta de gas de Nigeria. Shell es la mayor compañía que opera en el país de mayor producción petrolera de Africa, toda ella concentrada en el delta del Níger. Las petroleras se han hecho con las tierras y las han contaminado, al igual que el agua y el aire. Pese a los altos beneficios de las multinacionales, la población local permanece en la pobreza más absoluta. El gobierno militar nigeriano (antes dictadura militar) siempre apoyó a la Shell y a otras petroleras y reprimió y ajustició a aquellos que mostraron oposición. Los pueblos originarios como los Ogoni o los Ijaw han vivido en sus carnes esa represión.

Otro caso de exitosa lucha contra las multinacionales destructoras fue el de la población de la pequeña isla de Bouganville, donde la empresa RTZ se adueñó de la isla para convertirla en una gran mina abierta de cobre: 500 m de profundidad y 7 kilómetros de largo. La mina dejó a l@s nativ@s sin tierra, sin casas y sin su habitat y, por si fuera poco, lo contaminó todo. En 1988 l@s nativ@s comenzaron a tomar cartas en el asunto y, tras robar dinamita a la empresa, empezaron a volar postes de alta tensión, maquinaria y edificios de la empresa. El Ejercito Revolucionario de Bougainville (lo más lejano a un ejercito…) consiguió sacar a la compañía de la isla. Desde entonces, han logrado producir vehículos y armas para su autodefensa utilizando los deshechos dejados por la compañía. Para carburante también utilizan su propio biodiesel hecho de aceite de coco.

Otra zona de gran actividad multinacional es Papúa Occidental, zona donde existen grupos étnicos y tribales que no se conocen entre ellos debido a la topografía y al escaso desarrollo (industrial- tecnológico). Estos grupos tribales también se han enfrentado con lanzas a las multinacionales. Si la mina de Bouganville era grande, la de oro y cobre de Papúa Occidental lo es todavía más (Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc-USA). En 1981, por ejemplo, activistas volaron tuberías de esta compañía. Los grupos tribales están organizados en cierta forma bajo el Movimiento para una Papúa Libre (Organisasi Papua Merderka – OPM), una red de guerrer@s tribales. Indonesia ha practicado una represión brutal con ejecuciones sumarísimas: se calculan 300.000 muertos desde 1962.

fuente: revista Ekintza Zuzena Número 34. www.nodo50.org/ekintza

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La propaganda subversiva y los “ismos”

¿Cómo hacer? En esta sociedad habemos personas que estamos, por decirlo de alguna manera, “disconformes” con la misma. Queremos destruir las relaciones sociales de explotación y de dominación y reemplazarlas por otras relaciones sociales, donde la libertad del individuo sea condición para la libertad de la sociedad. Queremos la sociedad sin clases ni Estado, queremos la autogestión de nuestras vidas.

La agitación y la propaganda de nuestras ideas sobre cómo llevar adelante la lucha por la sociedad que queremos y de cómo relacionarla con la lucha por nuestra supervivencia física a la que nos vemos obligad@s, es algo que podemos hacer para contribuir a cambiar el estado de cosas actual. Si nosotr@s queremos una sociedad donde cada persona sea libre, y sabemos que es falso que una persona pueda liberar a otra, que las personas deben autoliberarse, entonces nuestro objetivo inmediato es dirigir nuestra actividad en pos de nuestra autoliberación individual y, consecuentemente con esto, contribuir a la autoliberación de los demás.

La cuestión es cómo. Si lo hacemos con criterio cuantitativo o con criterio cualitativo. Con un criterio ideológico o con un criterio práctico.

El primer criterio empieza con la delineación/adopción de un “ismo” de la liberación y enfoca nuestra actividad en sumar adherentes, sumar “istas”. Aquí la autoliberación propia ni siquiera se contempla, o sólo se hace de forma ideológica (con adherir a un programa/organización/ideología revolucionaria y a una especie de “moral revolucionaria”, ya estaría).

El segundo criterio es enfocarnos en dirigir nuestra acción y nuestro pensamiento en función de nuestra autoliberación. Como individuos, como agrupaciones, y como clase oprimida. Esto requiere que nuestra actividad esté siempre ligada a objetivos prácticos concretos, no a ideologías o al “objetivo final”.

Yo opino que el segundo criterio es el correcto. Porque enfocar nuestra propaganda en llamar a los oprimid@s a que se sumen un “ismo” con una propia historia y tradición de lucha prefabricada es un gran error. Es caer en patrones repetidos de acción y pensamiento que no dan pie a la iniciativa propia, a la autonomía, y a la creatividad. Porque por más que el discurso de un “ismo” particular incorpore el culto a la autonomía y a la espontaneidad, en última instancia conspira contra ellas, por su misma naturaleza de “ismo”, de pensamiento petrificado y acción predecible.

La libertad, la autonomía, y los “ismos” Todo es ilusión, excepto la libertad.

Si queremos contribuir a la creación de una comunidad humana libre, ésta debe ser formada por hombres y mujeres libres. La libertad es sólo una palabra sin la autonomía individual y colectiva. La autonomía es mucho más que garantizar formalmente el carácter horizontal y federalista de la asociación. La autonomía no es posible sin individuos totales, sin una autoformación integral de los individuos en todos sus aspectos (físico, intelectual, espiritual, afectivo, etc.).

El objetivo de nuestra propaganda (que debe ser un momento de nuestra actividad vital y no algo externo a ella) debe ser contribuir a la autonomía real de las personas, no a la suma de adherentes a algún “ismo” de la libertad o de la autonomía. Pues ninguna ideología de la libertad supera a la libertad misma. De hecho, la ideología de la libertad es enemiga de la libertad real. Lo mismo vale para la autonomía.

Contribuir a la libertad real de las personas, a su autonomía, requiere de una actitud radicalmente distinta a la que nos acostumbran los “ismos”. Los “ismos” nos acostumbran a que nuestra acción parta de un sistema de ideas autosuficiente que tiene su propia lógica, independiente de la realidad en que vivimos. Nuestra acción, entonces, se reduce a ejecutar ese pensamiento, a llevar la ideología a la práctica.

Esto genera una relación alienada entre nuestra actividad y nuestros objetivos. Porque la medida de la coherencia de nuestra actividad no pasa a ser la comparación entre nuestros objetivos y los resultados de nuestra actividad, sino la comparación entre éstos últimos y lo que dice la ideología. En los “ismos”, nuestra práctica se subordina a la ideología. La ideología puede venirnos ya formada o ser una creación propia, no importa. Es ideología y significa la alienación entre nuestra acción y nuestro pensamiento.

Acción y pensamiento

“Es esto lo que normalmente no se os dice, es esto lo que no está escrito en los periódicos, es esto lo que no está escrito en los libros, es esto lo que la escuela calla celosamente porque esto es el secreto de la vida: no separar definitivamente el pensamiento de la acción, las cosas que se saben, las cosas que se comprenden, de las cosas que se hacen, de las cosas a través de las cuales actuamos.” Bonanno – La tensión anarquista
Lo necesario para contribuir a la libertad real de las personas es partir desde otro punto de vista, relacionar de manera distinta nuestro pensamiento con nuestras acciones. Cuando nuestra práctica se subordina a un “ismo”, se pierde la relación entre nuestra actividad mental y física y nuestras necesidades y deseos reales, y también la relación entre acción y pensamiento.

Si mantenemos nuestra actividad relacionada con nuestros objetivos y no con un “ismo”, entonces mantendremos una relación correcta entre nuestro pensamiento y nuestra acción. Las ideas que surgen de la reflexión de la práctica (tanto la propia como la práctica histórica ) no deben servir para establecer verdades absolutas que nos guíen incondicionalmente al “objetivo final”, sino verdades relativas que nos sirvan para nuestra actividad cotidiana, y que deben ser verificadas continuamente.

No necesitamos adherir a ningún “ismo” para entender las cosas como son. El Estado es la organización de la violencia de la clase dominante para mantener el status quo; los políticos son mercenarios de las grandes corporaciones económicas; el papel de las religiones es legitimar la autoridad en todas sus formas; el papel de los medios de comunicación es desinformar, construir un pensamiento único llamado “opinión pública” y difundir paranoia; las guerras sólo sirven para que unos pocos se enriquezcan con la sangre de miles; la policía es un cuerpo de mercenarios al servicio de los patrones; el sindicalismo es la manera que tiene el sistema de asegurar que las luchas obreras queden dentro del trabajo asalariado; el patrioterismo sólo sirve a los intereses de la burguesía; los partidos políticos obreros tienen el papel de llevar las luchas obreras al parlamentarismo para que algunos dirigentes tengan alguna banca o, en el caso de los partidos antiparlamentarios, para que un partido en representación de los trabajadores tome el poder del Estado e instaure el socialismo como lo entienden ellos, desde un centro y de arriba a abajo.

La ideología no hace más que oscurecer estas cuestiones prácticas, porque cada “ismo” se dedica a mantener una posición histórica en competencia con otros “ismos”, cuando lo que nos debería interesar no es la victoria ideológica de un “ismo” sobre otro, sino la victoria de los oprimid@s sobre el Estado-Capital.

¿Qué significa esto? ¿Tirar a la mierda todo lo escrito sobre el tema en nombre de una especie de pragmatismo “practicista”? No, significa ejercer de una vez por todas el pensamiento crítico, y esto sólo puede hacerse cuando nuestra actividad está relacionada a un objetivo verdaderamente revolucionario, no a un “ismo”. Porque si nos subordinamos a un “ismo”, seremos menos crítico con él que con los demás, ya que subordinaremos toda nuestra actividad (incluyendo nuestra crítica) a la victoria del “ismo” por el cual hemos tomado partido. Nos convertiremos en guardianes de ese “ismo”, en conservadores de esa tradición específica. Y todas las organizaciones que formemos alrededor de ese “ismo” serán, aunque le pongamos otros nombres, partidos políticos.

En concreto: concebirnos antes que nada como partidari@s del anarquismo, tiende a alejarnos de la anarquía. Tendemos a hacer de la lucha por la anarquía algo privado a quienes decidan encuadrarse en el anarquismo. Nuestra práctica no debe ser dirigida a sumar personas al anarquismo, sino a que cada vez más personas vivan y luchen por la anarquía.

Nuestra actividad y nuestros objetivos

Si subordinamos cada una de nuestras actividades al “objetivo último” de la sociedad sin clases ni Estado caemos en otra trampa. Porque la sociedad sin clases ni Estado sólo existe como necesidad y posibilidad teórica, no como realidad. Subordinar nuestra actividad a una utopía tiene el mismo efecto que subordinarla a una ideología. Las utopías pueden servir como inspiración, como motivación, pero nada más.

Subordinar nuestra actividad a algo que por ahora sólo existe como proyecto a muy largo plazo, no nos sirve. Lo convierte en una “causa”, y subordinar nuestra vida a una “causa” fuera de ella es la peor de las alienaciones. Nuestro pensamiento y acción deben estar conectados con objetivos que sean coherentes con las relaciones sociales en las que queremos vivir y que al mismo tiempo se encuentren a nuestro alcance.

Muchas veces se dice que la anarquía debe ser nuestro fin y al mismo tiempo nuestro medio. ¡Hagámoslo concreto!

En primer lugar, se necesita reconocer que cada un@ de nosotr@s es una persona oprimida, y que dentro nuestro habita el sistema. Aún quienes somos conscientes de las actuales relaciones sociales y queremos cambiarlas por otras radicalmente distintas, hemos sido educad@s por este sistema, hemos crecido inmers@s en sus relaciones sociales. No somos libres. Y a menos que hagamos conscientemente un esfuerzo por superarnos, reproduciremos las relaciones sociales del sistema en nuestra vida cotidiana.

Nuestra autoliberación como individuos jamás será completa mientras los demás sigan actuando como am@s y/o como esclav@s, pero nadie puede iniciarla más que nosotr@s mism@s. Ningún individuo puede delegar su liberación en otro, porque la libertad no es una cosa que se pueda dar o quitar, es una relación con un@ mismo y con el mundo. Ligar nuestro pensamiento y nuestra acción en pos de nuestra autoliberación, es lo primero que debemos hacer. La revolución empieza dentro de cada un@. La persona que quiere cambiar todo menos a sí misma, es reformista y autoritaria, porque inevitablemente dirigirá su actividad a hacer que los demás sean como el/ella, en vez de que los demás sean ellos mismos.

Nuestra auformación integral, a nivel afectivo, espiritual, física e intelectual, es una labor que nos tomará todas nuestras vidas. En nuestra autoformación intelectual, lo primero es liberar a nuestro pensamiento de todo “ismo”, de toda ideología. El pensamiento ideológico, incluso el que se autotitula revolucionario, es la forma de pensamiento característica de la sociedad de clases, porque la relación alienada entre pensamiento y acción es un reflejo de la división social y técnica del trabajo manual e intelectual, de la separación entre productores y medios de producción, de la separación entre el poder político y la comunidad. Si no salimos de esta forma de pensar, la cantidad de libros y textos que leamos sólo nos traerá erudición e intelectualismo. Si creemos que el antídoto al intelectualismo es no formarnos intelectualmente, caeremos en la estupidez . Si no liberamos a nuestra individualidad de los roles, nuestra autoformación intelectual sólo contribuirá a reforzar el rol en que nos hemos encasillado. Salir del rol es el primer paso para que nuestra agitación y propaganda salga de la lógica del club, de la reproducción de roles.

Propaganda militante vs. Propaganda subversiva

El rol del “militante revolucionario” es una forma de actividad perteneciente a esta sociedad y que sólo puede servir para recuperar la verdadera actividad revolucionaria y como “anticuerpo” para el sistema. El rol del “militante revolucionario” no sólo no lucha contra la alienación, sino que incorpora toda una carga extra de la misma: el culto al martirio y al autosacrificio en pos de una “causa” ajena al individuo. Desde la lógica del “militante revolucionario”, la revolución estará más cerca a medida que los partidari@s de su “causa” vayan en aumento. Entonces, su propaganda estará orientada no a que cada individuo tome las riendas de su vida, sino a que los demás compartan el peso de su “causa”. El único mensaje que podrá dar la propaganda militante es instar a que los demás – mediante la culpa, mediante el “¡hay que hacer algo ya!” – se conviertan en “militantes revolucionarios” y se unan al club del martirio y del autosacrificio .

Pero nuestra autoconstitución en individuos genuinos y totales, o sea: ser nosotr@s mism@s, diferenciar nuestras necesidades y deseos reales de las necesidades y deseos que nos crea el sistema, requiere liberar nuestra individualidad de todos los roles. Y esto no sólo es una tarea a realizar en pos de la revolución social y la anarquía, es también la única manera de realizarnos como personas, de alcanzar una vida plena. ¿O para qué mierda hacemos todo esto? ¿Para qué queremos la libertad si no es para poder realizarnos plenamente? No podemos dejar nuestra realización como individuos para “después de la revolución”, nuestra lucha aquí y ahora por realizarnos como individuos libres y como comunidad de individuos libres es la revolución.

Sólo evitando caer en los roles nos daremos cuenta que lo que vale para nosotros mismos debe valer para los demás. No podemos establecer una separación fija y abstracta entre “los revolucionarios” y “las masas” sin caer en el vanguardismo, el paternalismo y otras actitudes autoritarias. En principio, debemos hablar para todos los oprimidos. La distinción – concreta en tiempo y espacio – entre las personas que queremos destruir este orden social y aquellas que a lo sumo quieren reformarlo es necesaria para la evaluación de los objetivos logrables a corto o mediano plazo. Pero si caemos en actitudes de club y el mensaje de nuestro lenguaje, de nuestra actitud, de nuestra actividad, es “uníte a nuestro club”, no contribuímos realmente a la autoliberación de las personas.

Si reconocemos en la autoformación integral de los individuos el camino a la superación de las actuales relaciones sociales, nuestra propaganda debe estar orientada a ese objetivo. Nuestra contribución a la autoliberación de los demás debe ser un momento de nuestro propio proceso de autoliberación individual, no algo ajeno y separado de él.

El análisis concreto de las relaciones sociales en las que estamos inmers@s y propuestas prácticas de cómo combatirlas. Esto, en resumen, es lo que debería ocupar nuestra reflexión y nuestra propaganda, que es la difusión de nuestra reflexión para que sea evaluada colectivamente.

Yo tengo un objetivo que es liberar mi pensamiento tanto de la ideología dominante como de las que se autotitulan “revolucionarias” (que son candidatas a ideologías dominantes). Quiero contribuir con mi reflexión tanto a mi propia autoliberación como la de los demás. Elaborar este texto me ha servido para clarificar mis pensamientos actuales sobre el tema y la difusión del mismo puede servirle a otr@s. Sé que la difusión de este texto será reducida, por eso lo he dedicado a quienes en este momento luchamos conscientemente por la destrucción de este orden social y queremos una sociedad donde cada individuo sea libre para realizarse plenamente. El objetivo de este texto era tratar el tema de la propaganda subversiva y relacionarlo con la lógica activista que todavía domina a gran parte de los oprimid@s que queremos emanciparnos.

Ricardo Fuego
8.5.2006

Fuente:  http://cai.xtreemhost.com

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Criticas y observaciones sobre la idealización del método asambleario

“El movimiento estudiantil es meramente defensivo, le sigue el juego al sistema aunque muchos no sean conscientes. Mientras él nos pega una paliza nosotros nos acurrucamos en el suelo. En un conflicto real, deberíamos estar de pie y en postura de combate.” Asamblea de Estudiantes Libertarios (Assemblea d’Estudiants Llibertàries UV)

Consideramos que la asamblea es el espacio real en el que las personas pueden expresarse y decidir individual y colectivamente sobre los asuntos que les conciernen. En ella, se toman decisiones mediante la discusión y la deliberación cara a cara. Las asambleas son –además- el lugar del encuentro y la comunicación directa entre personas que así se van entretejiendo como grupo y por tanto, se van dando identidad y fortaleza existencial. Analizando experiencias desarrolladas a lo largo del tiempo, ha quedado más que claro que las asambleas son el mejor método para organizarse horizontalmente.

Esto es un intento de realizar una crítica lo más constructiva posible con el fin de volvernos más efectivos, mostrando alternativas a lo realizado hasta ahora en las experiencias asamblearias que se han dado en las Universidades. Bajo nuestro punto de vista, una manifestación, una asamblea, la constitución de grupos entre afines, una toma, una intervención, etc. son medios que utilizamos para alcanzar nuestros fines (claro ejemplo es lo que sucedió en la Facultad de Psicología en el año 2009 en cuanto a la cuestión edilicia, o en la de Humanidades y Artes en el 2008 frente al conflicto con la seguridad privada; ambas pertenecientes a la Universidad de Rosario, Región Argentina). Es decir, estar bien organizados no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que nos acercará más a nuestro objetivo.

Hay que analizar cada herramienta, ver de qué nos puede servir, puntos a favor, en contra; y usarla conforme a lo que necesitemos. No hay que demonizar ni mitificar ningún método, debemos ver en qué medida nos son útiles y conforme a eso actuar. Aunque la organización es imprescindible hasta para la más mínima tarea, no podemos dedicarnos exclusivamente a eso. Demasiados e innecesarios cambios en la forma de organizarse provocan pérdidas de tiempo y desgaste en la gente que participa.

Es necesario remarcar que el movimiento estudiantil arrastra un pesado lastre: la falta de información, formación y participación de los estudiantes en torno a las luchas sociales. Esta inexperiencia nos hace estar dando golpes al aire continuamente. No hay conciencia combativa, por eso, cuando aparece algún conflicto, en lugar de remediarlo atacándolo de raíz, empezamos a organizarnos, discutiendo tediosamente, dando mil vueltas al mismo –y probablemente estúpido– asunto. De esta manera, siempre nos agarran desprevenidos, y las luchas terminan siendo conducidas por quienes no tienen ningún interés real en solucionar los problemas, a no ser que esto les represente algún rédito político. Esto sucede, en gran parte, porque ellos saben de antemano qué es lo que quieren y cómo conseguirlo, y no pierden el tiempo para comenzar a accionar.

Es por eso que afirmamos que este método, más allá de sus ventajas, no deja de ser sólo eso, un método, una herramienta, y como tal no debe ser mitificada, puesto que atentaría contra el pensamiento estratégico. Es evidente que las asambleas no funcionan casi nunca como describimos anteriormente, ya que suelen convertirse en el espacio de la manipulación, la coerción, el engaño, la competencia y/o la prefabricación de acuerdos colectivos entre grupos ‘aparateadores’, así como también el medio de consecución y preservación del poder de estos mismos grupos, compuestos por la más variada gama de izquierdistas recuperadores de las luchas en favor del sistema, que intentan erigirse como nuestros patéticos dirigentes. Estos bastardos siempre van a estar ahí, intentado llevarnos por el camino que a ellos les interesa, velando siempre y sin excepción por sus propios intereses partidistas que nada tienen que ver con los nuestros. Aunque ellos siempre lo negarán, sus métodos los delatan.

Estos contrarrevolucionarios cooptan las asambleas, conduciendo los temas de discusión –y con ello condicionando a su vez las determinaciones, ya que una pregunta astutamente formulada puede a veces conducir a una única respuesta– en pos de sus intereses como grupo u organización. Pareciera que nunca se discute nada relevante, que todo lo que podamos hacer por revertir esta situación es inútil y queda en la nada. Esto se debe a que la ausencia de una estructura, así como de métodos y medidas claras y funcionales para evitar que esto suceda, no es algo casual, sino que suele responder a sus mismos intereses.

Imponer asambleas abiertas aún cuando no es necesario, es un claro error: todo no debe ser discutido abiertamente, porque así participan los partidos y los imbéciles de siempre. Hay que saber marcar la línea. El pensamiento dominante encuentra en la democracia el canal perfecto para expresarse, con la asamblea a la cabeza. A menudo dar voz a todos es dar oídos a las ideas dominantes.

Pero también es necesario realizar una autocrítica para con nosotros, quienes permitimos que esto siga ocurriendo. Gran parte de su estrategia consiste en monopolizar la palabra, con la complicidad de una cómoda inacción por parte de los estudiantes. Esta inacción se debe en muchos casos a una falta de convicción real y a esa difusa presión de “cumplir” con la politización que nombrábamos antes, pero en otros proviene de una falta de formación política autodidacta, lo cual provoca que los izquierdistas –quienes generalmente cuentan con una formación como cuadros político-dirigentes y con más experiencia, siendo muchas veces incluso militantes profesionales– intimiden al estudiante promedio, a quien de todas formas la mayoría de las veces poco parece importarle.

Así, estos infames ‘militantes’ desmovilizan todo lo que no les gusta, cualquier cosa que hagan los estudiantes sin pasar por su asamblea –es decir, sin pasar por su censura–, todo lo que se les pueda escapar de las manos, que pueda arruinar la buena imagen que se han creado con las instituciones. Esta posición privilegiada de mediación entre instituciones y estudiantes les permite sacar tajada de ambos: la Universidad les puede premiar para que desmovilicen a los estudiantes, los estudiantes les pueden ceder su fuerza y capacidad de decisión para luchar contra la Universidad. Y ellos pueden usar esta posición para sus propios beneficios políticos.

Debemos entender que, en cualquier momento de un proceso de toma de decisiones, quedarse callado y presenciar cómo se lleva a cabo una asamblea que es una caricatura de deliberación colectiva implica ser cómplice de las maniobras y la manipulación de los grupos o corrientes que las están utilizando para imponer sus intereses. Es necesario perder el temor a la confrontación de estas prácticas o a ser considerado un ingenuo. Nunca debemos bajar la guardia. Debemos enfrentar sus lascivas intervenciones con argumentos sólidos y bien enumerados, desenmascarándoles ante los otros integrantes de la asamblea, exponiendo sus verdaderas intenciones, e incluso, en una situación en la que la correlación de fuerzas sea la adecuada, finalmente echarlos de las asambleas.

No queremos ser malinterpretados: animamos a la gente a que participe en las asambleas, pero también a que haga acciones al margen de ellas, con sus amigos, con sus compañeros más cercanos, con gente en la que sabe que puede confiar. Hay que dejar de idealizar las asambleas como instancia colectiva máxima y deseable, y apuntar paralelamente a modos de organización para la discusión y para la acción más reducidos entre afines y posibles afines. Estos lazos de amistad, afinidad y confianza, y el hecho de que estos grupos no tengan que rendir cuentas ante nadie –autonomía– los hace sumamente efectivos. Pequeños pero numerosos grupos, realizando pequeñas pero continuadas acciones, son infinitamente más efectivos que una manifestación masiva, ya sea ésta pacífica o violenta.

Y seguimos alentando a los estudiantes que participan en las asambleas a que desconfíen siempre de los que se la dan de expertos, de dirigentes, de los que están siempre hablando y no dejan a los demás, de los que no tienen en cuenta la opinión de otros, de los que pretenden que todo el mundo tiene que ir detrás suyo, de los que siempre se encargan de todo como si nos hicieran un favor, de los que tratan de desmovilizar cualquier acción con la que no están completamente de acuerdo, de los que se la dan de valientes y son unos cobardes… El tiempo pondrá a cada cual en su lugar. En el futuro veremos a estos estudiantes “revolucionarios” vendiendo obreros en cualquier sindicato o intentando escalar cargos en tal o cual partido izquierdoso para vivir a costa nuestra y defender todo aquello que ahora dicen atacar.

La Miseria
Agrupación Contra la Universidad
www.la-miseria.blogspot.com

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Seducción perversa

¿Qué hay de tan seductor en estos mundos listos para usar creados por el capital? ¿Qué es lo que los diferencia de los mundos concretos, actuales?

Por Suely Rolnik

La respuesta a esta pregunta salta a la vista si podemos penetrar el velo espesamente tejido de imágenes que empañan el ejercicio objetivante de nuestra sensibilidad visual y ofuscan su ejercicio vibrátil. Podemos entonces ver que lo que seduce en estos mundos en es la imagen de autoconfianza, prestigio y poder de los personajes que los habitan, como si ellos hubiesen resuelto la paradoja incorporándose para siempre a los salones de los supuestamente “garantizados” [1]. En otras palabras, lo que seduce de los mundos-imagen creados por el capital es, básicamente, la ilusión que transmiten de que existen mundos cuyos habitantes nunca experimentan fragilidad y sentimientos de vértigo, o que por lo menos tienen el poder de evitarlos o controlar la inquietud que provocan, viviendo una especie de existencia hedonista, llana y sin turbulencia, eternamente estable. Esta ilusión alberga la promesa de que esa vida existe, que el acceso a ella es posible, y aún más, que sólo depende de la incorporación de los mundos creados por el capital. Una relación perversa se establece entre la subjetividad del receptor/consumidor y estos personajes-imagen.

El glamour de esta gente privilegiada y el hecho de que como seres mediáticos son inaccesibles por su propia naturaleza, es interpretado por el receptor como una señal de su superioridad. Como en cualquier relación perversa en la que la persona seducida idealiza la arrogante indiferencia de la persona que seduce –en lugar de verla como signo de su miseria narcisista y su incapacidad de ser afectada por el otro—, el receptor/consumidor de estos personajes se siente descalificado y excluido del mundo de ellos. Identificado con este ser-de-imagen y tomándolo como modelo con la esperanza de que un día llegará a ser digno de pertenecer a su mundo, el consumidor comienza a desear parecérsele, poniéndose en una posición de sumisión y perpetua demanda de reconocimiento. Como ese deseo queda insatisfecho, por definición, la esperanza es de corta vida. El sentimiento de exclusión siempre retorna, y la subjetividad, para librarse de este sentimiento, se somete aun más, movilizando continuamente sus fuerzas a un grado más alto, en una carrera vertiginosa para encontrar mundos listos-para-usar para incorporarlos y concretarlos.

Esta promesa mentirosa constituye el mito fundamental del capitalismo mundial integrado [2]: la fuerza impulsora de su política de subjetivación, la diferencia que introduce en la experiencia contemporánea de desterritorialización. La ilusión que mantuvo la estructura del sujeto moderno adquiere aquí una nueva fórmula. Es transvaluado y alcanza la cima de su credibilidad en la religión del capitalismo cultural. Una religión monoteísta cuyo escenario es básicamente el mismo de todas las religiones de esta tradición: existe un Dios todopoderoso que promete el paraíso, con la diferencia de que el capital está en la función de Dios y el paraíso que promete está en esta vida y no más allá de ella. Los seres glamorosos de los mundos de la propaganda y del entretenimiento cultural de masas, con su garantido glamour, son los santos de un panteón comercial: “superestrellas” que brillan en el cielo-imagen por encima de las cabezas de cada uno, anunciando la posibilidad de unirse a ellos [3].

La creencia en la promesa religiosa de un paraíso capitalista es lo que sostiene la instrumentalización exitosa de los poderes subjetivos. El sentimiento de humillación que produce esta creencia y la esperanza de algún día alcanzar esa meta y escapar de la exclusión moviliza el deseo de realizar los mundos listos-para-usar ofrecidos en el mercado. Por medio de esta dinámica, la subjetividad se torna el productor activo de estos mundos: una servidumbre voluntaria que no es alcanzada por represión u obediencia a un código moral, como en las religiones monoteístas tradicionales, en las que el acceso al paraíso depende de la virtud. Aquí el código no existe; al contrario, cuanto más original es el mundo que la corporación transmite, tanto mayor es su poder para competir, entendiendo la originalidad en este contexto como un mero artificio de imagen que diferencia un mundo de todo el resto. Lo que seduce es esta diferencia, pues su incorporación haría del consumidor un ser distinto y por encima de todos los otros, lo cual es esencial en esta política de relación con el otro porque alimenta la ilusión de estar más cerca del panteón imaginario.

En este contexto la vida pública es reemplazada por un reality show global orquestado por el capitalismo cultural-informacional que se ha apoderado de todo el planeta. Una especie de pantalla de dimensiones mundiales, donde la gente disputa con uñas y dientes un papel de figurante, un lugar fugaz e imaginario que debe ser objeto permanente de inversiones y ser incesantemente administrado y garantizado contra todo y contra todos.

notas:
1) Me refiero aquí a la noción propuesta por varias tendencias dentro del operaísmo laAutonomíia Operaria, en la Italia de los años 70setenta, según como esretomada y reelaborada por Felix Guattari. Véase Félis Guattari, F. y Suely Rolnikk, S., Micropolítica: cartografias do desejo, Petrópolis, Vozes, 1985, pp. 187-190 (aparecerápróximamente en inglés como Schizo-analysis in Brazil, Nueva York, Semiotext, MIT, 2006 Micropolítica: cartografía del deseo, versión castellana en Traficantes de Sueños, Madrid, 2006, y Tinta Limón, Buenos Aires, 2006).
2) “Capitalismo mundial integrado”” (CMI) es una expresión acuñada por Felix Guattari ya al final de los años 60sesenta como alternativa al término “globalización”, que él consideraba demasiado genéricoa y que se presta a ocultar el sentido fundamentalmente económico y específicamente capitalista y neoliberal del fenómeno de trasnacionalización que comenzó a instalarse en aquella época. Véase Plan sobre el planeta. Capitalismo mundial integrado y revoluciones moleculares, Traficantes de Sueños, Madrid, 2004..
3) Véase Cf.Brian Holmes,“Reverse Imagineering: Toward the New Urban Struggles. Or: Why smash the state when your neighborhood theme park is so much closer?” (www.creativecommons.org/licenses/by-nd-nc/1.0/) y ; véase también: “Warhol in the Rising Sun: Art, Subcultures and Semiotic Production,”

Fragmento de ‘Antropofagia zombie’ www.brumaria.net/textos/Brumaria7/14suelyrolnik.htm

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La guerra contra los pueblos indígenas

La reciente matanza de indígenas amazónicos llevada a cabo el día 5 de junio pasado por el Estado peruano confirma que en América Latina los estados nacionales mantienen una guerra contra los pueblos indígenas que habitan sus territorios. ¿Cuándo comenzó esta guerra?

La pregunta admite varias respuestas. Una afirma que dio inicio cuando los europeos invadieron el territorio y comenzaron una guerra de conquista, dando origen a un régimen colonial que aún persiste, a pesar de las sucesivas guerras de independencia. Otros dirán que es con el surgimiento de los estados nacionales donde comienzan las guerras contra los pueblos indígenas, para imponerles las ideas liberales, con el propósito de fraccionar sus tierras comunales, imponiéndoles al mismo tiempo la organización política representativa como única forma de gobierno. La última dirá que comenzó con el neoliberalismo, que vio en sus territorios una reserva de recursos naturales con carácter de bienes comunes que los colocaba fuera del mercado, mismos que deberían ser convertidos en propiedad privada para que pudiera circular libremente en él.

Cualquiera que sea la respuesta a esa interrogante, lo cierto es que desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, los invasores primero y después los estados nacionales agredieron brutalmente a los pueblos indígenas con el propósito de destruirlos, al grado de que a los más fuertes no les quedó otro camino que resistir, dando lugar a lo que los historiadores han denominado guerra de castas, aunque no faltan quienes con más propiedad afirman que se trató de una segunda conquista. En México fueron verdaderas declaraciones de guerra del ejército federal contra los pueblos indígenas. Aún en el año 2000 las autoridades del pueblo seri andaban buscando algún documento que levantara la declaración de guerra que Porfirio Díaz había declarado en su contra, sin que se encontrara por ningún lado.

Las guerras las perdieron los pueblos, dando origen a un colonialismo interno que las revoluciones agrarias del siglo XX no lograron poner fin, porque no participaron en los pactos mediante los que se les dio por terminadas; así, los herederos de los conquistadores siguieron las mismas políticas de aquéllos y en algunos casos las profundizaron, aunque con otras formas que no las hicieran tan evidentes. Fue así como idearon el indigenismo como política de Estado.

A finales del siglo XX y principios del XXI, el antagonismo se ha profundizado y los administradores de los estados reaccionan con violencia cuando el cuestionamiento a sus políticas las exhibe como inviables para mantener el modelo mercantil como único modelo de vida.

Un recuento de la represión oficial contra los pueblos indígenas, tan sólo en los nueve años del presente siglo, mostraría que ha dejado más muertos que en aquellos estados que sufren alguna invasión imperial, o de los que formalmente se encuentran en guerra civil. Acteal, en el estado de Chiapas; Aguas Blancas, en Guerrero, Agua Fría en Oaxaca, son monumentos a la ignominia de esa represión; pero desgraciadamente estos hechos sangrientos no suceden sólo en México: la represión igual se da desde Guatemala, contra los pueblos mayas, hasta Chile, contra los mapuches. Apenas en meses pasados lamentamos la represión gubernamental contra la minga indígena colombiana que buscaba defender los territorios indígenas y los recursos naturales, y ahora una concentración pacífica de indígenas en Perú pidiendo la derogación de leyes que permitían arrebatarles los suyos, es reprimida brutalmente, dejando decenas de muertos, heridos y desaparecidos.

Ninguno de estos actos de represión es un caso aislado. Detrás se encuentra la decisión de los pueblos indígenas de defender sus recursos naturales, sustento de su vida y futuro como pueblos; pero también la de las trasnacionales de apoderarse de ellos para convertirlos en mercancía.

Hasta ahora los gobiernos nacionales han jugado del lado de estas últimas de diversas maneras: modificando los marcos jurídicos que conviertan los bienes comunes en propiedad privada, generando políticas que liberalizan la apropiación de esos bienes y poniendo las represivas a su servicio para sofocar el descontento.

Frente a tanta agresión, la sociedad reacciona, se moviliza, protesta. Ahora mismo la sociedad peruana y la internacional exige que los responsables de la matanza en el Amazonas peruano sean destituidos y procesados por esos crímenes, pero no se ve por ningún lado el mecanismo jurídico para que pueda lograrlo. Mientras se idea uno, no olvidemos que las matanzas son parte de la guerra contra los pueblos indígenas, y si queremos que ya no se repitan, no podemos quedarnos callados.

Francisco López Bárcenas

fuente: www.jornada.unam.mx/2009/06/18/index.php?section=opinion&article=018a2pol

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