La sociedad de supervivencia

Texto que pertenece al Capítulo I, del libro De la Huelga Salvaje a la Autogestión Revolucionaria, de Raoul Vanoigem (1974), Ed. Anagrama, Barcelona, 1978.

1. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de llegar tarde al trabajo, o de abandonarlo antes de hora?

En tal caso has entendido que:
• a) El tiempo de trabajo cuenta doble pues es tiempo perdido dos veces:
· como tiempo que sería más agradable emplear en el amor, en el ensueño, en los placeres, en las pasiones; como tiempo del cual disponer libremente.
· como tiempo de desgaste físico y nervioso.

• b) El tiempo de trabajo absorbe la mayor parte de la vida, pues determina asimismo el tiempo llamado “libre”, el tiempo de dormir, de desplazamiento, de comida, de distracción. Afecta también al conjunto de la vida cotidiana de cada cual y tiende a reducirla a una sucesión de instantes y de lugares, que tienen en común la misma repetición vacía, la misma ausencia creciente de vida auténtica.

• c) El tiempo de trabajo forzado es una mercancía. En todas partes donde hay mercancía hay trabajo forzado, y casi todas las actividades se asemejan progresivamente al trabajo forzado: producimos, consumimos, comemos, dormimos para un patrono, para un jefe, para el Estado, para el sistema d ella mercancía generalizada.

• d) Trabajar más es vivir menos.

En realidad, ya está luchando, conscientemente o no, por una sociedad que asegure a cada cual el derecho a disponer por sí mismo del tiempo y del espacio; de construir cada día su vida como la desea.

2. ¿Has sentido al menos una vez el deseo de dejar de trabajar (sin hacer trabajar a los otros por ti?)

En tal caso has entendido que:
• a) Aunque el trabajo forzado produjera únicamente bienes útiles como ropas, alimentos, técnica, comodidad…, no por ello resultaría menos opresivo e inhumano pues:
· el trabajador seguiría desposeído de su producto y sometido a las mismas leyes de la carrera tras el beneficio y el poder.
· el trabajador seguiría trabajando diez veces más del tiempo necesario en una organización atractiva de la creatividad para poner a la disposición de todos cien veces más de bienes.

• b) En el sistema mercantil, que domina por doquier, el trabajo forzado no tiene el objetivo, como se nos pretende hacer creer, de producir bienes útiles y agradables para todos; tiene el objetivo de producir unas mercancías. Independientemente de su empleo útil, inútil o contaminante, las mercancías no tienen otra función que la de mantener el beneficio y el poder de la clase dominante. En dicho sistema, todo el mundo trabaja por nada y cada día adquiere mayor conciencia de ello.

• c) Al acumular y renovar las mercancías, el trabajo forzado aumenta el poder de los patronos, de los burócratas, de los jefes, de los ideólogos. Se convierte así en un objeto repulsivo para los trabajadores. Todo paro es una manera de volver a ser nosotros mismos y un desafío para quienes nos lo impiden.

• d) El trabajo forzado produce únicamente mercancías. Toda mercancía es inseparable de la mentira que la representa. Así pues, el trabajo forzado produce mentiras, produce un mundo de falsas representaciones, un mundo al revés en el que la imagen sustituye a la realidad. En este sistema espectacular y mercantil, el trabajo forzado produce sobre sí mismo dos mentiras importantes:
· la primera es que el trabajo es útil y necesario, y que a todos nos interesa trabajar;
· la segunda mentira es hacer creer que los trabajadores son incapaces de emanciparse del trabajo y de la condición asalariada, que no pueden edificar una sociedad radicalmente nueva, basada en la creación colectiva y atractiva, y en la autogestión generalizada.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que la conclusión del trabajo forzado deje espacio a una creatividad colectiva regulada por los deseos de cada cual, y a la distribución gratuita de los bienes necesarios para la construcción de la vida cotidiana. El final del trabajo forzado significa el final del sistema en el que reinan el beneficio, el poder jerarquizado, la mentira general. Significa el final del sistema espectacular-mercantil e inicia un cambio global de todas las preocupaciones. La búsqueda de la armonía de las pasiones, finalmente liberadas y reconocidas, suceder a la carrera tras el dinero y las migajas de poder.

3. ¿Te ha sucedido sentir fuera del lugar de trabajo la misma repugnancia y el mismo cansancio que en la fábrica?

En tal caso has entendido que:
• a) La fábrica está en todas partes. Es la mañana, el tren, el coche, el paisaje destruido, la máquina, los jefes, la casa, los diarios, la familia, el sindicato, la calle, las compras, las imágenes, la paga, la televisión, el lenguaje, las vacaciones, la escuela, los trabajos caseros, el aburrimiento, la cárcel, el hospital, la noche. Es el tiempo y el espacio de la supervivencia cotidiana. Es la costumbre de los gestos repetidos, de las pasiones rechazadas y vividas por delegación, por imágenes interpuestas.

• b) Toda actividad reducida a la supervivencia es un trabajo forzado; todo trabajo forzado transforma el producto y el productor en objeto de supervivencia, en mercancía.

• c) El rechazo de la fábrica universal está en todas partes puesto que el sabotaje y la desviación se extienden por doquier en los proletarios y les permiten seguir sintiendo placer en pasear, en hacer el amor, en encontrarse, en charlar, en beber, en comer, en soñar, en preparar la revolución de la vida cotidiana sin descuidar lo más mínimo los placeres que todavía no están totalmente alienados.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que las pasiones lo sean todo, el aburrimiento y el trabajo nada. Sobrevivir nos ha impedido hasta ahora vivir; ahora se trata de poner el mundo al revés; de apoyarse en los momentos auténticos, condenados a la clandestinidad y a la falsificación en el sistema espectacular-mercantil: los momentos de dicha real, de placer sin reservas, de pasión.

4. ¿Ya has tenido la intención de servirte de tu máquina para fabricar un objeto que puedas utilizar fuera de la fábrica?

En tal caso has entendido que:
• a) La máquina produce unos efectos opuestos según que sea utilizada en beneficio de un patrón o del Estado, o según que sea utilizada por el trabajador para su beneficio inmediato.

• b) El principio de la desviación consiste en dirigir contra el enemigo las técnicas y las armas que utilizan contra nosotros.

• c) Lo contrario del trabajo forzado es la creación individual y colectiva. Los proletarios aspiran a crear sus propias condiciones de vida para dejar de ser proletarios. A excepción de unos pocos momentos revolucionarios, esta creatividad ha permanecido hasta ahora clandestina (uso de las máquinas, bricolage, experimentación, búsqueda de pasiones y de sensaciones nuevas).

• d) La pasión de la creatividad quiere ser total. Como destrucción del sistema mercantil y como construcción de la vida cotidiana, es la pasión que contiene a todas las demás. La desviación de las técnicas en favor de la creación hecha por todos es, por consiguiente, la única manera de acabar con el trabajo y las separaciones que crea por doquier (manual-intelectual, trabajo-ocio, teoría-práctica, individuo-sociedad, ser-aparentar…)

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que los almacenes, los centros de distribución, las fábricas, las técnicas pertenezcan a las asambleas de huelga, y después al conjunto de individuos agrupados en asambleas de autogestión.

5. ¿Te ha sucedido el sabotear voluntariamente unas piezas en fabricación o ya almacenadas?

En caso afirmativo has entendido que:
• a) La lucha de los obreros contra la mercancía es el auténtico punto de partida de la revolución. Evidencia claramente cómo el placer de ser uno mismo y de gozar de todo pasa por el placer de destruir de manera total lo que nos destruye cada día.

• b) La mercancía es el corazón de un mundo sin corazón; es la fuerza y la debilidad del poder jerarquizado, del Estado y de su burocracia. La libertad y la felicidad individuales de todos no sólo exigen que se le asesten golpes sino fundamentalmente su aniquilación definitiva y total (por ejemplo, el mero sabotaje de las mercancías no basta puesto que el deterioro prematuro de los productos lanzados al mercado ayuda a fin de cuentas al capitalismo privado y al capitalismo de Estado – URSS, Cuba, China…- a acelerar la renovación de las compras y la renovación de las ideologías; mejora de este modo la acumulación de la mercancía y la acumulación de sus representaciones y de las actitudes sociales que impone).

• c) En la medida en que el sabotaje es una manera de atrabancar el trabajo, tiene el valor de ahorrar energía y de estimular a dejar de trabajar.

• d) Por insuficiente que sea, el sabotaje de los productos acabados es una reacción sana. Traduce el desprecio del obrero por la mercancía y por el rol de obrero, es decir, por la actitud que acompaña las ideas de trabajo necesario, de trabajo bien hecho y demás estupideces, que la sociedad dominante le impone.

• e) El rechazo del rol del obrero corre paralelo con el rechazo del trabajo y de la mercancía. Tiene todas las posibilidades de extenderse al rechazo de todos los roles, de todos los comportamientos que nos llevan a actuar no en función de nuestros deseos y nuestras pasiones sino en función de imágenes, buenas o malas, que nos son impuestas y que son la mentira a través de la cual se presenta la mercancía. Calcula lo que queda de ti cuando acumulas durante el día los roles de padre de familia, de esposo, de obrero, de automovilista, de militante, de telespectador, de consumidor…

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que las separaciones desaparecen a medida que desaparece el trabajo; en la que cada uno de nosotros pueda ser al fin totalmente auténtico porque deja de producir la mercancía y su mentira (el mundo al revés en el que los reflejos son más importantes que lo auténtico).

6. Mientras saboreas la producción, ¿sientes el deseo de divertirte en sabotear las redes represivas (aparato burocrático, policía, mandos intermedios, información, urbanismo?

En tal caso, has entendido que:
• a) El sistema mercantil está perfectamente dotado para recuperar en su propio provecho el sabotaje parcial de la mercancía. El sabotaje limitado al sabotaje de los productos no destruye el sistema mercantil pues la mala cantidad obtenida se limita a aumentar el deterioro prematuro ya previsto por los patronos para provocar la renovación acelerada de las compras. Además, el sabotaje, como acto terrorista, renueva el stock de imágenes del espectáculo aportando a él las indispensables imágenes negativas (el odioso-saboteador, el horrible-incendiario-de almacenes…).

• b) Lo que permite la transformación de un producto en mercancía y la extensión del proceso mercantil a todas las actividades sociales, es el trabajo forzado y las fuerzas que lo protegen, y lo mantienen: el Estado, los sindicatos, los partidos, la burocracia, el espectáculo, es decir, el conjunto de las representaciones al servicio de la mercancía y mercancías ellas mismas (ideologías, cultura, roles, lenguaje dominante).

• c) La destrucción de la mercancía por la liquidación del trabajo forzado es inseparable, por tanto, de la liquidación del Estado, de la jerarquía, de la obligación, de la incitación al sacrificio, de la mentira y de quienes organizan el sistema de la mercancía generalizada. Si no ataca al mismo tiempo la producción de la mercancía y lo que la protege, el sabotaje no pasa de parcial e inoperante; se convierte en terrorismo, que es la desesperación de la revolución y la fatalidad autodestructora de la sociedad de la supervivencia.

• d) Todo lo que no puede ser desviado en favor de los revolucionarios debe ser destruido por el sabotaje. Todo lo que dificulta la desviación debe ser destruido.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que el Estado y cualquier forma de poder jerarquizado habrán desaparecido, sustituidos por unas asambleas de autogestión que dispondrán de las fuerzas productivas y de los bienes a distribuir gratuitamente, y que acabarán con todo peligro de reconstruir el sistema mercantil.

7. ¿Ya has sentido el deseo de dejar de leer periódicos y de romper tu televisor?

En tal caso, has entendido que:
• a) Los diarios, la radio, la televisión son los vehículos más groseros de la mentira. No solamente nos alejan de los auténticos problemas – del “¿cómo vivir mejor?” que se plantea concretamente cada día -, sino que además nos empujan a identificarnos con unas imágenes prefabricadas, a situarnos de manera abstracta en el lugar de un jefe de Estado, de una vedette, de un asesino, de una víctima, en suma, a reaccionar como si fuéramos otro. Las imágenes que nos dominan es el triunfo de lo que no somos y de lo que nos expulsa de nosotros mismos; de lo que nos convierte en objetos a clasificar, etiquetar, jerarquizar, según el sistema d ella mercancía generalizada.

• b) Existe un lenguaje al servicio del poder jerarquizado. No está solamente en la información, la publicidad, las ideas preconcebidas, las costumbres, los gestos condicionados sino también en todo lenguaje que no prepare la revolución de la vida cotidiana, en todo lenguaje que no esté al servicio de nuestros placeres.

• c) El sistema mercantil impone sus representaciones, sus imágenes, su sentido, su lenguaje cada vez que se trabaja para él, es decir, la mayor parte del tiempo. Este conjunto de ideas, de imágenes, de identificaciones, de conductas determinadas por la necesidad de acumulación y de renovación de la mercancía constituye el espectáculo en el que cada uno de nosotros desempeña el papel de lo que no vive realmente y vive falsamente lo que no es. Ello se debe a que el rol es una mercancía viviente y la supervivencia un malestar interminable.

• d) El espectáculo (ideologías, cultura, arte, roles, imágenes, representaciones, palabras-mercancías) es el conjunto de las conductas sociales por las que los hombres entran en sistema mercantil, participan en él en contra de sí mismos convirtiéndose en objetos de supervivencia – mercancías -, renunciando al placer de vivir realmente para sí mismos y de construir libremente su vida cotidiana.

• e) Sobrevivimos en un conjunto de imágenes a las que nos sentimos obligados a identificarnos. Cada vez actuamos menos por nosotros mismos y cada vez más en función de abstracciones que nos dirigen según las leyes del sistema mercantil (beneficio y poder).

• f) Carece de gran importancia que los roles o las ideologías puedan ser favorables u hostiles al sistema dominante puesto que permanecen dentro del espectáculo, del sistema dominante. Sólo lo que destruye la mercancía y su espectáculo es revolucionario.

En realidad, ya está harto de la mentira organizada, de la realidad al revés, de las muecas que imitan la vida auténtica y acaban de empobrecerla. Ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que el derecho de comunicación real pertenezca a todos, en la que cada uno de nosotros pueda dar a conocer lo que le interesa gracias a la libre disposición de las técnicas (imprentas, telecomunicaciones), en la que la construcción de una vida apasionante liquide la necesidad de desempeñar un rol y de conceder más importancia a la apariencia que a la auténtica vida.

8. ¿Te sucede que sientas la desagradable sensación de que al margen de escasos momentos no te perteneces y te conviertes en extraño a ti mismo?

En tal caso, has entendido que:
• a) A través de cada uno de nuestros gestos – mecanizados, repetidos, separados entre sí – el tiempo se desmigaja y, pedazo a pedazo, nos saca de nosotros mismos. Y estos tiempos muertos se reproducen y se acumulan al trabajar y al hacernos trabajar para la reproducción y la acumulación de mercancías.

• b) En la actualidad, el envejecimiento no es otra cosa que el aumento de los tiempos muertos, del tiempo en que la vida se pierde. Es por dicho motivo que ya no hay jóvenes ni viejos sino unos individuos más o menos vivos. Nuestros enemigos son quienes creen y hacen creer que el cambio global es imposible, son los muertos que nos gobiernan y los muertos que se dejan gobernar.

• c) Trabajamos, comemos, leemos, dormimos, consumimos, tomamos vacaciones, absorbemos cultura, recibimos cuidados, y de este modo sobrevivimos como plantas de interior. Sobrevivimos contra todo lo que nos incita a vivir. Sobrevivimos para un sistema totalitario e inhumano – una religión de cosas y de imágenes – que nos recupera prácticamente en toda ocasión y lugar para aumentar los beneficios y los poderes desmigajados de la clase burocrático-burguesa.

• d) Nos limitaríamos a ser lo que permite el sistema mercantil si en ocasiones no volviéramos a ser bruscamente nosotros mismos, si no nos sintiéramos invadidos del deseo de vivir apasionadamente. En lugar de ser vividos por delegación, por imágenes interpuestas, los momentos auténticamente vividos y el placer sin reservas, aliados al rechazo de lo que lo obstaculiza o lo falsifica, son otros tantos golpes asestados al sistema espectacular-mercantil. Basta con darles mayor coherencia para extenderlos, multiplicarlos y reforzarlos.

• e) Al crear apasionadamente las condiciones favorables al desarrollo de las pasiones, queremos destruir lo que nos destruye. La revolución es la pasión que permite todas las demás. Pasión sin revolución sólo es ruina del placer.

En realidad, ya estás harto de moverte entre tiempos muertos y obligaciones. Y ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad cuya base ya no será la carrera tras el beneficio y el poder sino la búsqueda y la armonización de las pasiones a vivir.

9. ¿Ya has sentido el deseo de prender fuego a una fábrica de distribución (supermercado, gran almacén, depósito)?

En tal caso, has entendido que:
• a) La auténtica contaminación es la contaminación por la mercancía universalizada, extendida a todos los aspectos de la vida. Cada mercancía expuesta en un supermercado es el cínico elogio de la opresión salarial, de la mentira que hace vender, del intercambio, del jefe y del policía que sirven para protegerlas.

• b) La exposición de las mercancías es un momento de la supervivencia y la glorificación de su miseria: elogio de la vida perdida en horas de trabajo forzado; de los sacrificios consentidos para comprar mierda (alimentos adulterados, gadgets, coches-ataúdes, jaulas habitables, objetos concebidos para descuajaringarse…); de las inhibiciones; de los placeres-angustia; de las imágenes grotescas propuestas a cambio de una ausencia de vida auténtica y compradas a modo de compensación.

• c) El incendio de un gran almacén sólo es un acto terrorista. En efecto, puesto que la mercancía está concebida para destruirse por sí misma y ser sustituida, el incendio no destruye el sistema mercantil sino que participa en él añadiéndole un exceso de brutalidad. Ahora bien, no se trata de que la mercancía nos destruya destruyéndose a sí misma. Es preciso destruirla totalmente para construir la autogestión generalizada.

En realidad, ya estás harto de los decorados del tedio y del voyeurisme; de un mundo en el que lo que se ve impide vivir y en el que lo que impide vivir se presenta como caricatura abstracta de la vida. Y ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que el final de la mercancía reside en la libre disposición de los productos creados por el final del trabajo forzado. Contra el trabajo que impide la abundancia y produce únicamente su reflejo falaz, queremos la abundancia que invita a la creatividad y a las pasiones.

10. ¿Ya has sentido el deseo de llevarte de la fábrica o del almacén tal o cual objeto, por el simple motivo de que has participado en su producción o por el motivo, aún mejor, de que lo necesitas o lo deseas?

En tal caso, has entendido que:
• a) Recuperar el propio bien no es robar. Los únicos ladrones son los servidores del sistema mercantil y los ejecutivos del Estado: patronos, burócratas, policías, magistrados, sociólogos, urbanistas, ideólogos. Y como tardamos en condenarles prácticamente a la desaparición siguen atreviéndose a condenar legalmente a un obrero que se apodera en una fábrica o en un almacén de algo que necesita.

• b) Un producto industrial o agrícola sólo tiene interés si sirve libremente a las satisfacciones de cada uno de nosotros. Es un crimen contra el derechos al goce convertirlo en mercancía, en elemento de intercambio y de espectáculo.

• c) La condición necesaria para que un objeto sustraído al sistema mercantil no vuelva a él es, evidentemente, que no sea revendido, ni apropiado a título privado, ni intercambiado por una cantidad de dinero o de poder (robar para jugar al jefe de banda, para desempeñar un rol, sigue siendo reproducir el proceso espectacular-mercantil, esté o no tolerado por el estado).

• d) La condición para que un objeto, o una actitud, no sea recuperada por el sistema mercantil es emplearlo contra él, dirigirlo contra la mercancía entendida en su propio movimiento (el movimiento que transforma un producto en mercancía corre del objeto concreto a su representación abstracta, y su representación abstracta aparece a su vez concretada en diversos condicionamientos de actitudes sociales – los roles).

• e) La destrucción completa de la mercancía sólo puede conseguirse mediante la desviación colectiva de los bienes industriales y agrícolas en favor de la autogestión generalizada y por la autogestión generalizada.

En realidad, estás harto de someterte al dinero y a los roles para obtener a cambio los bienes necesarios para una apariencia de vida. Ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que la gratuidad y el don sean las únicas relaciones sociales posibles.

11. ¿Ya has participado en el saqueo de una fábrica de distribución (supermercado, grandes almacenes, discount)?

En tal caso, has entendido que:
• a) La recuperación individual de los bienes robados por el estado y por la patronal recae en el sistema mercantil si no se transforma en una acción colectiva y en una liquidación total del sistema (por simpático que resulte el gesto, no basta con retomar los bienes, es necesario retomar también el tiempo y el espacio robados).

• b) El saqueo es una reacción normal a la provocación mercantil (recuerda las inscripciones “oferta gratuita”, “libre-servicio”, etc.). Al igual que el incendio llamado criminal, no es más que uno de los avatares del sistema. De la misma manera que el sistema mercantil se aviene a un cierto porcentaje de hurtos en los grandes almacenes y las fábricas, también se avendrá a un cierto porcentaje de saqueos, y calculará su autorregulación en función de estos “accidentes” previsibles y programables. El hecho es tan evidente que un representante de la ley, el juez Kinnard, juez único del tribunal correccional de Lieja se negó, el 12 de septiembre de 1973, a castigar penalmente unos hurtos en grandes almacenes, con los notables considerandos siguientes: “Los hurtos en los almacenes organizados en libre-servicio son la consecuencia ineluctable y, por añadidura, prevista en las cargas de explotación de este tipo de comercio en el que la publicidad escandalosa y las múltiples tentaciones científicamente exhibidas constituyen para los consumidores una provocación a comprar muy superior bien a sus necesidades bien a sus posibilidades adquisitivas. Dichos hurtos no denotan generalmente en la mente de su autor una mentalidad o una actitud digna de ser sancionada penalmente”. Sentencia que, sin duda, creará jurisprudencia.

• c) Si, en el saqueo, cada cual se apropia los bienes como si fueran su propiedad privada, la mercancía reaparece y el sistema se renueva (en tal caso, es mejor destruirlo todo: al menos se asegura la desaparición de un 90 % de mierdas).

• d) Sin la conciencia de la autogestión generalizada, el saqueo no es, en el mejor de los casos, más que un modo de distribución incoherente. Es un acto separado de las condiciones revolucionarias en las que la colectividad, que crea los bienes, los distribuye directamente a sus miembros. A partir de ahí, y al desembocar en la escasez y en la falta de productos útiles, corre el peligro de engendrar la confusión en las mentes y de provocar un retorno a los mecanismos de la distribución mercantil.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que la producción no asalariada y la distribución gratuita de los bienes estén facilitadas por la supresión d ella propiedad y el reagrupamiento de los productores en asambleas de autogestión. Ahí es donde la voluntad de cada cual se manifiesta por la voz de los delegados controlados y revocables a cada instante. Estos delegados establecen el balance de los bienes disponibles y armonizan las ofertas de creación productivas y las demandas individuales, de manera que la abundancia se instale de manera progresiva e irreversible.

12. Llegado el caso, ¿tienes la intención de partirle la cara a tu jefe o cualquiera que te trata de subordinado?

En caso afirmativo, has entendido que:
• a) Convertirse en jefe es dejar de ser humano. El jefe es el embalador, y el embalaje de la mercancía. Fuera del sistema mercantil carece de uso. Al igual que las mercancías, se reproduce y se acumula; se mide en cantidad de poder, de arriba a abajo de la jerarquía. Y su poder procede del poder que el espectáculo ejerce como voluntad económica y como representación social en la mayor parte de la vida cotidiana.

• b) Cuanto más se desmigaja y extiende por todas partes el poder, más se refuerza y debilita. Cuanto más jefes hay, más impotentes son. Cuanto más impotentes son, más gira en el vacío la máquina burocrática, más impone a todos la apariencia de su omnipotencia, y más aprenden las personas a rechazar globalmente la servidumbre.

• c) En todas partes donde hay autoridad, hay sacrificio, y viceversa. El jefe y el militante son el mismo escollo de la revolución, el punto en el que se invierte y se convierte en lo contrario de la emancipación.

• d) El acto terrorista que consiste en liquidar, codo contra codo, del mismo tiro, burócrata y patrono no modifica en nada las estructuras y no hace más que acelerar la renovación de los cuadros dirigentes. Para liquidar el Estado y las organizaciones jerarquizadas, que tarde o temprano lo reproducirán, hay que aniquilar el sistema mercantil.

• e) El Estado es el regulador, el centro nervioso y la red protectora de la mercancía. Se esfuerza en equilibrar las contradicciones económicas, en ordenar políticamente el trabajo social en derechos y deberes del ciudadano, en organizar el bombo ideológico y los mecanismos represivos que transforman a cada individuo en servidor del sistema mercantil.

• f) La colusión del Estado y de la mercancía puede apreciarse a primera vista por la rapidez de intervención de la policía (y de las milicias patronales y sindicales) tan pronto como estalla una huelga salvaje.

En realidad, ya estás luchando por una sociedad sin obligaciones ni sacrificios, en la que cada cual sea su propio amo, y viva en tales condiciones que jamás tenga que tratar a otro hombre como esclavo; una sociedad sin clases, en la que el poder delegado a los consejos se ejerza bajo la mirada permanente y por la voluntad de cada individuo en concreto.

13. ¿Te alegras de pensar que llegará un día en que se podrá tratar como seres humanos a los policías que no haya sido necesario eliminar de antemano?

En tal caso, has entendido que:
• a) El policía es el perro guardián del sistema mercantil. Allí donde la mentira de la mercancía no basta para imponer el orden, surge el policía cubierto con un casco del muslo de la clase o de la casta burocrática dominantes.

• b) Sin hablar del desprecio que siente hacia sí mismo, el policía es despreciado como asesino a sueldo, como lacayo de todos los regímenes, como esclavo profesional, como mercancía de represión, como cláusula represiva del contrato económico-social impuesto por el estado a los ciudadanos.

• c) En todas partes donde hay Estado, hay policía. En todas partes donde hay policías – comenzando por el servicio de orden de las manifestaciones contestatarias – está el Estado o sus inicios.

• d) Toda jerarquía es policíaca.

• e) Matar a un policía es un pasatiempo para candidatos al suicidio. Sólo debe hacerse en la autodefensa, en el movimiento general de liquidación de todo poder jerárquico.

• f) La felicidad sólo es posible allí donde el estado ha dejado de existir; donde ninguna condición de jerarquización prepara su regreso.

En realidad, estás harto del control y d ella opresión, del policía que te recuerda que no eres nada y que el estado lo es todo, del sistema que crea las condiciones del crimen ilegal y legaliza el crimen de los magistrados que lo reprimen. Ya estás luchando por una armonización de los intereses personales (por la desaparición de los intereses económicos y espectaculares) y por la organización de las relaciones entre individuos mediante la abundancia de los encuentros y la libre difusión de los deseos.

14. ¿Ya has sentido el deseo de estampar la hoja de salario en la cabeza del cajero?

En tal caso, has entendido que:
• a) La condición asalariada reduce al individuo a un volumen de negocios. Desde el punto de vista capitalista, el asalariado no es un hombre, sino un índice en el coste de producción y una cierta tasa de compra en el consumo.

• b) La condición asalariada es la base de la explotación global de manera tan clara como el trabajo alienado y la producción de mercancías son la base del sistema espectacular-mercantil. Mejorarla equivale a mejorar la explotación del proletariado por la clase burocrático-burguesa. Sólo cabe suprimirla.

• c) La condición asalariada exige el sacrificio de más de ocho horas de vida por ocho horas de trabajo, a cambio de una cantidad de dinero que sólo cubre una minúscula parte del trabajo ofrecido, constituyendo el resto el beneficio del patrono. Y esta cantidad debe ser intercambiada a su vez por productos contaminados y adulterados, por electrodomésticos pagados diez veces su precio, por gadgets alienantes (el coche que permite trabajar, consumir, contaminar, destruir el paisaje, ganar tiempo vacío y matarse); sin contar los tributos al Estado, a los especialistas, a las rackets sindicales..

• d) Es falso creer que las reivindicaciones salariales pueden poner en peligro el capitalismo privado o de Estado: la patronal sólo concede a los obreros el aumento que necesitan los sindicatos para demostrar que sigues sirviendo de algo; y los sindicatos sólo exigen de la patronal (que dispone, además, del aumento de los precios en el consumo) unas cantidades que no pongan en peligro un sistema del que son los beneficiarios secundarios.

En realidad, estás harto de vivir la mayor parte de tu tiempo en función del dinero, de estar reducido a la dictadura de lo económico, de sobrevivir sin tener el tiempo necesario para vivir apasionadamente. Ya estás luchando, conscientemente o no, por una distribución de los bienes útiles que ya no deba nada a la carrera tras el beneficio y que responda a las necesidades reales de las personas.

15. ¿Has escupido sobre un cura que pasa? ¿Has tenido ganas de prender fuego a una iglesia, un templo, una mezquita, una sinagoga?

En caso afirmativo, has entendido que:
• a) La religión es el opio de la criatura oprimida.

• b) Toda religión invoca el sacrificio, todo lo que invoca el sacrificio es religioso (los militantes, por ejemplo).

• c) La religión es el modelo universal de la mentira, la inversión de lo real en favor de un mundo mítico, que, una vez desacralizado, se convertirá en el espectáculo de la vida cotidiana.

• d) El sistema mercantil desacraliza; destruye el espíritu religioso y ridiculiza sus gadgets (papa, corán, biblia, crucifijo…) pero, al mismo tiempo, lo conserva como una incitación permanente a preferir la apariencia a lo real, el sufrimiento al placer, el espectáculo a lo vivido, la sumisión a la libertad, el sistema dominante a las pasiones. El espectáculo es la religión nueva y la cultura es su espíritu crítico.

• e) Los símbolos religiosos demuestran la permanencia del desprecio que los regímenes jerárquicos de todos los tiempos han sentido por los hombres. Por tomar únicamente un ejemplo, Cristo…

En primera fila de las sucursales de productos divinos, las Iglesias cristianas han adoptado bajo la presión del proceso mercantil una exhibición contorsionista que sólo concluirá con la desaparición total de la marca de fábrica publicitaria, el camaleón Jesús. Hijo de Dios, hijo de puta, hijo de virgen, fabricante de milagros y de panecillos, pederasta y puritano, militante y miembro del servicio de orden, acusador y acusado, peón y astronauta, no hay ningún papel que no esté al alcance del sorprendente títere.

Se le ha visto de mercader de desgracias, de viajante de gracias, de sans-culotte, de socialista, de fascista, de antifascista, de staliniano, de barbudo, de reichiano, de anarquista. Ha estado bajo todas las enseñas, bajo todas las banderas, con todos los autodesprecios, a ambos lados del juego, junto a la mayoría de las ejecuciones capitales, donde aguanta tanto la mano del verdugo como la del condenado. Tiene su lugar en las comisarías, las cárceles, las escuelas, los burdeles, los cuarteles, los grandes almacenes, las áreas guerrilleras. Ha servido de pendiente, de poste indicador, de espantapájaros para mantener a los muertos en paz y a los vivos de rodillas, de tortura y de régimen adelgazador; servirá de consolador cuando los mercaderes de santos prepucios hayan rehabilitado comercialmente el pecado. Pobre Mahoma, pobre Buda, pobre Confucio, tristes representantes de firmas competidoras y sin imaginación ni dinamismo, Jesús vence en todos los frentes. Jesucristo super-droga y super-star: todas las imágenes del vendido a dios en promoción-venta de dios.

La piel del testículo del abuelo anónimo pinchada por tres alfileres y montada en amuleto es el símbolo más perfecto del hombre como mercancía universal.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que habrá desaparecido la organización del sufrimiento y de sus compensaciones, en la que al ser cada cual su propio dueño la idea de dios carecerá de sentido, en la que sobre todo los problemas de la vida auténtica y de las pasiones a satisfacer dominarán definitivamente sobre los problemas de la vida al revés y de las pasiones a rechazar.

16. ¿Estás horrorizado por la destrucción sistemática del campo y del paisaje urbano?

En tal caso, entiendes que:
• a) El urbanismo es la apropiación del territorio por el sistema mercantil y sus policías.

• b) La miseria del decorado espectacular es el decorado de la miseria general.

• c) Urbanista = sociólogo = ideólogo = policía.

• d) Para el sistema dominante, ya no hay paisaje, ni naturaleza, ni calle para pasear sino rentabilidad del metro cuadrado; plusvalía del prestigio para el mantenimiento de un marco de verde, de árboles o de rocas; expulsiones y reagrupaciones jerarquizadas de la población; rastreos policiales de los barrios populares; hábitat estudiado para obligar al aburrimiento y la pasividad.

• e) El poder ya no intenta ni siquiera disimular el hecho de que la ordenación del territorio está principal y directamente concebida en función de una próxima guerra civil; las carreteras están reforzadas en previsión del paso de los tanques; las torres y los conjuntos recientemente construidos abrigan unas cámaras que transmiten a la jefatura de policía, a lo largo de veinticuatro horas del día, una visión panorámica de las calles; en los edificios modernos, están previstas unas “cámaras de tiro” para uso de los tiradores de élite de la policía.

• f) La mirada que el sistema dominante dirige sobre todo convierte todo en mercancía. La ideología es el ojo artificial del poder, el que permite ver en vida lo que ya está muerto, lo que ya está convertido en mercancía.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que tu voluntad de escapar al urbanismo y a las ideologías se traducirá por la libertad de organizar de acuerdo con tus pasiones el espacio y el tiempo de tu vida cotidiana, de construir tus propios lugares de habitación, de practicar el nomadismo, de hacer las ciudades apasionantes y lúdicas.

17. ¿Sientes el deseo de hacer el amor – no por rutina sino apasionadamente – con tu pareja, con el primer o la primera recién llegado/a, con tu hija, con tus padres, con tus amigos y amigas, con tus hermanos y hermanas?

En tal caso, has entendido que:
• a) Es necesario acabar con las reservas impuestas al amor, trátese de tabú, conveniencias, apropiación, obligación, celos, libertinaje, violación, de todas las formas de intercambio que, del escandinavismo a la prostitución, convierten el arte de amar en relaciones entre cosas.

• b) Estás harto del placer mezclado de angustia; del amor vivido de manera incompleta, deformada o inauténtica; de hacer el amor por delegación e imágenes interpuestas; de la fornicación melancólica; de los orgasmos débiles; de las relaciones higiénicas; de las pasiones obstruidas, rechazadas y que emplean en destruirse la energía que emplearían en realizarse en una sociedad que favoreciera su armonización.

• c) Todo el mundo busca, confiéselo o no, el amor-pasión múltiple y unitario. Queremos crear socialmente las condiciones históricas de una permanente aventura pasional, de un goce sin más límite que el agotamiento de las posibilidades, de un juego en que el placer y el disgusto redescubrirán su positividad (por ejemplo, en el nacimiento y en el final de una relación amorosa libre).

• d) El amor es inseparable de la realización individual, de la comunicación entre los individuos (de las posibilidades de los encuentros), de la participación auténtica y pasional en un proyecto común. Es inseparable de la lucha por la autogestión generalizada.

• e) No hay placer que no descubra su sentido en la lucha revolucionaria; y, de igual manera, la revolución no tiene otro objetivo que el de realizar todos sus placeres en su libre desarrollo.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad que dispondrá del máximo de posibilidades para multiplicar las reagrupaciones libres y mudables entre personas atraídas por las mismas actividades y los mismos placeres; en la que las atracciones basadas en el gusto d ella variedad, del entusiasmo, de los juegos tendrán tan en cuenta los acuerdos como los desacuerdos y las diferencias.

18. ¿Te has sentido alguna vez a disgusto en tu cuerpo siempre que las circunstancias dominantes te obligan a desempeñar un rol?

En tal caso, has entendido que:
• a) Sólo existe placer total en convertirse en lo que uno es, en realizarse como hombre de deseos y de pasiones.

• b) Estás harto del placer mezclado de angustia; del amor vivido de manera incompleta, deformada o inauténtica; de hacer el amor por delegación e imágenes interpuestas; de la fornicación melancólica; de los orgasmos débiles; de las relaciones higiénicas; de las pasiones obstruidas, rechazadas y que emplean en destruirse la energía que emplearían en realizarse en una sociedad que favoreciera su armonización.

• c) Todo el mundo busca, confiéselo o no, el amor-pasión múltiple y unitario. Queremos crear socialmente las condiciones históricas de una permanente aventura pasional, de un goce sin más límite que el agotamiento de las posibilidades, de un juego en que el placer y el disgusto redescubrirán su positividad (por ejemplo, en el nacimiento y en el final de una relación amorosa libre).

• d) El amor es inseparable de la realización individual, de la comunicación entre los individuos (de las posibilidades de los encuentros), de la participación auténtica y pasional en un proyecto común. Es inseparable de la lucha por la autogestión generalizada.

• e) No hay placer que no descubra su sentido en la lucha revolucionaria; y, de igual manera, la revolución no tiene otro objetivo que el de realizar todos sus placeres en su libre desarrollo.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad que dispondrá del máximo de posibilidades para multiplicar las reagrupaciones libres y mudables entre personas atraídas por las mismas actividades y los mismos placeres; en la que las atracciones basadas en el gusto d ella variedad, del entusiasmo, de los juegos tendrán tan en cuenta los acuerdos como los desacuerdos y las diferencias.

19. ¿Sientes una instintiva desconfianza hacia lo que es intelectual y lleva a la intelectualización?

En tal caso, has entendido que:
• a) Junto a la función manual, la función intelectual es el resultado de la división del trabajo. La función intelectual es una función del amo, la función manual una función del esclavo. Ambas son igualmente despreciables y las aboliremos al abolir la división del trabajo y la sociedad de clases.

• b) En la lucha de la burguesía revolucionaria contra la clase feudal y el espíritu religioso, la cultura ha sido un arma de liberación parcial, un arma de desmitificación. Cuando la burguesía se ha convertido, a su vez, en una clase dominante, la cultura ha conservado durante un tiempo su forma revolucionaria. Intelectuales como Fourier, Marx, Bakunin han extraído de las reivindicaciones proletarias, expresadas en las huelgas y en los disturbios, una teoría radical que, asumida conscientemente y practicada por los obreros, habría podido liquidar rápidamente la burguesía.

• c) Por el contrario, los intelectuales especializados del proletariado – intelectuales obreristas y obreros intelectualizados – al jugar a los tribunos, a los hombres políticos, a los guías de la clase obrera, han convertido la teoría radical en ideología, es decir, en mentira, en ideas al servicio de los amos. El socialismo y las variantes del jacobinismo (blanquismo, bolchevismo…) han sido el movimiento que anuncia la dictadura burocrática sobre el proletariado, tal como aparece en todos los partidos llamados obreros, los sindicatos y las organizaciones izquierdista.

• d) Los intelectuales son el ejército de reserva de la burocracia, trátese de intelectuales obreristas o de obreros intelectualizados.

• Actualmente la cultura es la forma de integración intelectual en el espectáculo, la marca de garantía que hace vender todas las mercancías, la iniciación al mundo invertido de la mercancía. Bajo pretexto de la necesidad de instruirse, la cultura recupera la necesidad de conocimiento práctico y la convierte en saber separado; impone una plusvalía de saber abstracto, una compensación al vacío d ella existencia cotidiana, una promoción en la burocracia de los especialistas. Puesto que es un saber que no aspira a ninguna utilización, acaba siempre por servir al sistema espectacular-mercantil.

• f) En especial, el supuesto saber económico es un engaño burocrático-burgués. Sólo tiene un sentido, ¡y aún!, en la organización capitalista de la economía. Una vez abolida ésta, cualquier obrero está más preparado para organizar la nueva producción que el más sabio de los economistas. (Sin llegar a superar el nivel del reformismo, los trabajadores de Lip han demostrado que eran capaces de hacer funcionar la fábrica y prescindir de los cuadros.)

• g) El rechazo de la intelectualización no tiene sentido fuera de la lucha por la liquidación de la división del trabajo, de la jerarquía y del Estado.

• h) Los intelectuales obreristas son una pandilla de idiotas y de cerdos. En tanto que intelectuales, aceptan, de manera vergonzante o no, el mantenimiento de una misión dirigente. Bajo el rol y la función de obrero, perpetúan el engaño del rol y una función de esclavo que todos los obreros rechazan. Al elegir trabajar en las fábricas mientras que los obreros están obligados a hacerlo y sólo esperan el momento de liberarse definitivamente del trabajo, son ridículos y contrarrevolucionarios (pues el llamamiento al sacrificio es siempre contrarrevolucionario):

• i) Los obreros que están orgullosos de serlo son unos idiotas serviles. Los obreros intelectuales son tan cerdos como cualquier candidato dirigente, que apunta sobre el servilismo de los “buenos obreros”.

• j) La teoría radical, surgida de las luchas de emancipación del proletariado, pertenece actualmente, bajo su forma más clara y más simple, a quienes son capaces de practicarla, a los obreros revolucionarios, es decir a todos los proletarios que luchan por el final del proletariado y de la sociedad ce clases. Pertenece a todos aquellos que combaten por la autogestión generalizada, por la sociedad de amos sin esclavos.

En realidad, ya estás luchando por una sociedad que se organice de tal modo que las separaciones desaparezcan, que la diversidad se incremente en la unidad del proyecto revolucionario, que el conjunto de los conocimientos aprisionados en la cultura sea devuelto a la práctica de enriquecimiento de la vida cotidiana; que el saber esté por doquier esté el placer; que la pasión y la razón sean inseparables; y que la supresión de la división del trabajo, llevada a sus últimas consecuencias, cree realmente las condiciones de armonización social.

20. ¿Sientes un idéntico desprecio hacia aquellos que hacen política y hacia aquellos que no la hacen pero que dejan que los demás la hagan por ellos?

En tal caso, has entendido que:
• a) Es tradicional considerar a los políticos como los payasos del espectáculo ideológico. Eso permite despreciarles sin dejar de votar por ellos. Nadie se les escapa totalmente porque nadie escapa totalmente a la organización espectacular del viejo mundo.

• b) La política siempre es la razón de Estado. Para acabar con ella es preciso acabar con el sistema espectacular-mercantil y su organismo de proyección, el Estado.

• c) No existe un parlamentarismo revolucionario, de la misma manera que tampoco existirá jamás un Estado revolucionario. Entre los regímenes parlamentarios y los regímenes dictatoriales, sólo existe la diferencia entre la fuerza de la mentira y la verdad del terror.

• d) Como toda ideología, como toda actividad separada, la política recupera las reivindicaciones radicales para dividirlas y transformarlas en su contrario. Por ejemplo, en manos de partidos y de sindicatos, la voluntad de cambiar la vida se convierte en una reivindicación de salario, una exigencia de tiempo libre y otros mejoramientos de la supervivencia que no hacen sino aumentar el malestar haciéndole más o menos confortable de momento.

• e) Las grandes ideologías políticas (nacionalismo, socialismo, comunismo) han perdido su atractivo a medida que las conductas sociales impuestas por el imperialismo d ella mercancía multiplicaban las “ideologías de bolsillo”. A su vez, las migajas ideológicas (las luchas sobre la contaminación, el arte, el confort, la educación, el aborto, los mapaches) se politizan en reagrupamientos groseros hacia el derechismo o hacia el izquierdismo. Sólo es una manera de alejar a cada cual de la única ocupación que realmente le interesa: cambiar su propia vida cotidiana en el sentido del enriquecimiento y de las aventuras pasionales.

• f) No hay nadie que no luche por sí mismo y que no llegue casi siempre a luchar en contra de sí mismo. La acción política es una de las causas principales de esta inversión del resultado buscado. Sólo la lucha de la autogestión de todos sobre todo responde al deseo real de cada individuo. Ello se debe a que no es política ni apolítica sino social y total.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que la decisión corresponde a todos; en la que las divergencias entre los individuos y los grupos se dispongan de tal manera que no concluyan en mutuas destrucciones sino que, por el contrario, se refuercen y beneficien a todos. Es preciso que la parte lúdica aprisionada y atascada en la política se libere en un juego de relaciones entre los individuos y entre los grupos de afinidad, mediante relaciones equilibradas y armonizadas de acuerdos y de desacuerdos.

21. ¿Has roto desde hace tiempo tu carnet sindical?

En caso afirmativo, has entendido que:
• a) Es falso considerarse traicionado por los sindicatos. Estos constituyen una organización separada de los trabajadores y que se convierte necesariamente en un poder burocrático que se ejerce contra ellos al tiempo que organiza el espectáculo de su defensa.

• b) Creados para la defensa de los intereses inmediatos de un proletariado super-explotado, con el desarrollo del capitalismo, se han convertido en los agentes de cambio y bolsa titulares de la fuerza de trabajo. Su objetivo no es abolir la condición asalariada sino mejorarla. Así pues, son los mejores servidores del capitalismo que impera, bajo la forma privada o estatal, en todo el mundo.

• c) La idea anarquista de un “sindicato revolucionario” ya significa la recuperación burocrática del poder directo que los trabajadores pueden ejercer directamente reuniéndose en asambleas de consejos. Nacida de un rechazo de lo político en nombre de lo social, vuelve a caer en la trampa de la separación y de los líderes (aunque algunos de los no quieran comportarse como jefes).

• d) Los sindicatos son la burocracia paraestatal que completa y perfecciona el poder que la clase burguesa ejerce sobre el proletariado.

En realidad, ya estás luchando en cada huelga salvaje para afirmar directamente el poder de todos contra toda representación que signifique una separación. No queremos más delegados sindicales sino unas asambleas en las que las decisiones sean tomadas por todos y aplicadas en beneficio de todos. En lugar de discutir sobre la vuelta o no al trabajo, queremos pronunciarnos acerca de la utilización que haremos de las fábricas y de nosotros mismos. Queremos traducir nuestra voluntad en los hechos eligiendo un consejo, en el que todos sus miembros sean revocables a cada instante, y que esté encargado de aplicar las decisiones tomadas por la asamblea.

22. ¿Sueles sentirte harto de tu mujer, de tu marido, de tus padres, de tus hijos, e los trabajos caseros, de las obligaciones familiares?

En tal caso, has entendido que:
• a) La familia es la más diminuta unidad de opresión social, la escuela de la mentira, el aprendizaje del rol, el condicionamiento a la sumisión, el camino de la inhibición, la destrucción sistemática de la creatividad de la infancia, el asiento de la estupidez, del resentimiento, de la rebelión teledirigida.

• b) La autoridad familiar no ha dejado de disminuir y de ser contestada a medida que el sistema mercantil disminuye el poder de los hombres en favor de mecanismos opresivos en los que los poderosos no son más que engranajes. Así pues, el sistema mercantil mantiene a la familia vaciándola de sus significados antiguos casi humanos; no consigue otra cosa que hacerla más insoportable.

• c) La familia es el lugar en el que todas las humillaciones por haber sido tratados como objetos en la sociedad de supervivencia confieren el derecho de humillar y de convertir en objetos a quienes forman parte de ella.

• d) La emancipación de las mujeres es inseparable de la emancipación de los niños y de la emancipación de los hombres. La abolición de la familia es inseparable de la liquidación del sistema espectacular-mercantil. Toda reivindicación separada del conjunto (Movimiento de liberación de la mujer, Movimiento de liberación del niño, Frente homosexual de acción revolucionaria…) no es más que reformismo y no hace más que mantener la opresión.

• e) El imperialismo mercantil, que destruye la familia tradicional, la convierte en el lugar de pasividad y de sumisión al sistema (y de su contestación en torno a cuestiones de detalle).

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que cada cual disponga libremente de sí mismo sin depender de nadie, sin estar sometido a un sistema opresivo, planteándose únicamente los problemas de la armonización de sus deseos. Una sociedad que se preocupe prioritariamente de la supresión de las tareas domésticas y que deja la educación de los niños a unos voluntarios, comenzando por los propios niños.

23. ¿Tienes a menudo la sensación de estar en un mundo al revés, en el que las personas hacen lo contrario de lo que desean, pasan el tiempo en destruirse y en reverenciar lo que las destruye, obedecen a unas abstracciones a las que sacrifican la vida real?

En tal caso, has entendido que:
• a) El trabajo alienado es la base de todas las alienaciones. Está en el origen histórico de la división social entre amos y esclavos y de todas las separaciones que se desprenden de ella (religión, cultura, economía, política), de todo lo que destruye al hombre adoptando un rostro humano.

• b) Los productos, las relaciones sociales, las imágenes y representaciones creados por los productores, en tales condiciones que, además de desposeídos de ellos, los ven alzarse contra sí, ocultan su hostilidad y su inhumanidad bajo unas apariencias diversas a lo que son realmente (el amo se llama el servidor de los esclavos, los explotadores del proletariado pretenden estar al servicio del pueblo, las imágenes de lo vivido se presentan como la única realidad auténtica, etc.).

• c) La diferencia cada vez más sensible y cada vez más insoportable entre las miserias cotidianas de la supervivencia, las representaciones engañosas que de la nos proponen y la aspiración común a todos de vivir una vida auténtica muestra cada día con mayor claridad que ha comenzado la lucha entre el partido de la supervivencia y de la descomposición y el partido d ella vida y de la superación; que la lucha final por la sociedad sin clases, históricamente inevitable hoy, levanta al proletariado, que está harto de su esclavitud y que reclama la autogestión sobre todo y de todos, contra el sistema mercantil y sus servidores, burguesía y burocracia, ambas bajo el mismo casco protector del Estado.

• d) La búsqueda de la felicidad es la búsqueda de lo vivido auténtico, no falsificado, no invertido, no sacrificado. Aceptarse tal como uno es, en su especificidad concreta, es una conquista que supone la liquidación del sistema mercantil y la organización colectiva armonizada de las pasiones individuales.

En realidad, estamos hartos de una existencia dominada por lo contrario de la búsqueda de la felicidad individual; dominada por unos sectores separados (economía, política, cultura y todos los elementos del espectáculo) que absorben toda nuestra energía y nos impiden vivir. Luchamos por el derrocamiento del mundo invertido, por la realización de los deseos y de las pasiones en unas relaciones sociales liberadas d ellos imperativos de rentabilidad y de los poderes jerarquizados.

24. ¿Te parece ridículo y odioso establecer una distinción entre trabajador inmigrado y trabajador autóctono?

En tal caso, has entendido que:
• a) El antiguo principio “los proletarios no tienen patria” sigue siendo perfectamente cierto, y es preciso recordarlo sin cesar ante las estupideces nacionalistas y racistas.

• b) De igual manera, hay que recordar incesantemente que la emancipación del proletariado es una tarea histórica e internacional. Sólo la práctica de los obreros revolucionarios en el mundo entero creará en realidad la internacional de los consejos de autogestión generalizada.

• c) La clase dirigente y sus servidores hacen cuanto está en su mano para imponer una distinción entre trabajadores inmigrados y trabajadores autóctonos. Hacen creer a estos, a los que desprecian como instrumentos de producción, que todavía existen otros más despreciados que ellos.

• d) La participación de los inmigrados en las luchas más duras es también una lucha contra su propia burguesía, que les vende en la mejor tradición de la trata de esclavos. También en dicho sentido, forman con todos los demás obreros revolucionarios la base de una auténtica internacional de la autogestión generalizada.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que las diferencias, sean de raza, de sexo, de edad, de carácter, de pasiones, de deseos, ya no creen una barrera sino que, por el contrario, contribuyan a la armonización para el máximo incremento de placer y de la felicidad de todos. Estás luchando por la realización de la autogestión individual y colectiva sobre unas bases internacionales, liquidando los prejuicios imbéciles de los nacionalismos, de los regionalismos, de los vínculos geográficos.

25. ¿Sientes la necesidad de hablar con alguien que te entienda y actúe en el mismo sentido que tú (rechazo del trabajo, de las obligaciones, de la mercancía y de la verdad de las mentiras que constituye el espectáculo?

En tal caso, has entendido que:
• a) La costumbre de hablar para no decir nada, de perderse en falsos problemas, de prestar atención a los que hablan de una manera y actúan de otra, de dejarse arrastrar por el deterioro de las estupideces cotidianas y de lo repetitivo, es una manera más de impedir que cada cual reconozca en sus pasiones y en sus anhelos de vida auténtica (lo contrario de los deseos de apropiación privada inventados por el comercio) sus reales intereses.

• b) Toda intervención que no culmine en unas medidas prácticas es pura palabrería, de manera de dar largas. Toda medida práctica que no culmine en el mejoramiento de la vida de cada cual no hace más que reforzar la opresión; y nada puede mejorar realmente la vida que la destrucción del sistema mercantil.

• c) Toda asamblea debe llegar rápidamente a una decisión o, en caso contrario, ser saboteada.

• d) Durante las huelgas o antes de empezarlas, la discusión debe tener por objeto la verdad práctica: difundir la conciencia de la lucha emprendida y llegar a unas certidumbres en cuanto a las acciones a emprender.

• e) Lo que permanece aprisionado en el lenguaje pronto se convierte en ideología, es decir, en mentira, al igual que todo lo que cuentan los miembros de los aparatos burocráticos (partidos, sindicatos, grupos especializados en la mejora del ganado obrero.

• f) Contra el lenguaje dominante y falso, la mejor garantía de las asambleas de huelga es elegir inmediatamente un consejo de delegados que sean los únicos capacitados para seguir las directrices de los huelguistas, bajo pena de destitución inmediata, y de traducirlas en actos sin pérdida de tiempo.

• g) Ya no queremos hombres de labia ni oradores grandilocuentes, sino el lenguaje de los actos, de las proposiciones concretas y de los planes de acción bien elaborados por nosotros mismos. Ya es hora de que el esfuerzo de perfección no se ejerza en las palabras sino en los actos.

En realidad, ya estás luchando, conscientemente o no, por una sociedad en la que las palabras ya no sirvan para disimular sino para prolongar realmente nuestros deseos, para ser los fieles portavoces de lo que queremos.

Raoul Vaneigem

Traducción de Joaquín Jordá.

· Capítulo II, ABCD de la revolución
http://www.sindominio.net/ash/salvaje2.htm

· Capítulo III, La autogestión generalizada
http://www.sindominio.net/ash/salvaje3.htm

fuente: http://www.sindominio.net/ash/salvaje.htm

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Disparen sobre el machismo ¿Resguarden al capitalismo?

Sin confrontación no hay historia. Aún hoy, en el siglo XXI, cuando los límites parecen cada vez más difusos, la posibilidad de una historia sin contrincantes resulta imposible. Nuevos órdenes mundiales vienen a reforzar estas contiendas e individualizar a nuevos enemigos. La violencia que ejerce el sistema capitalista, o neoliberalismo transnacional y financiero en su versión contemporánea, sobre los sectores más desposeídos (y también, sobre los no tanto) ha recrudecido y, en ocasiones, revivido formas antiguas que se suponían desterradas: xenofobia, racismo y exclusión del diferente vuelven a escena con una virulencia y, sobre todo, con multitudinarias adhesiones no vistas desde la hecatombe de la 2° Guerra Mundial.

Pero el neoliberalismo ataca en todos los frentes, no solo el económico: una atmósfera plana, travestida de diversa, exportable, imitable y fácilmente reproducible con las nuevas tecnologías, forma parte de la estrategia y del objetivo, de la conquista de territorios y culturas a los que habrá que aplacar en sus singularidades y mantenerlos bajo control en sus rebeliones y disconformidades. En este contexto de violencia, generada por un sistema que la necesita como forma de producción y reproducción, surgen las luchas de las mujeres modelo siglo XXI. Luchas de intenciones difusas con un sujeto de predicado incierto. De reivindicaciones tan elementales algunas, tan oscilantes otras, que habría que preguntarse cuánto aportan a la tan mentada emancipación. O, por el contrario, cuánto favorecen a lo mismo que atacan. En otras palabras, ¿qué razón política anida detrás de ellas?

Las mujeres en la actualidad no constituyen un sujeto de intereses comunes, como sí los asalariados, los desocupados, los reclusos, las poblaciones afroamericanas pobres o los inmigrantes; incluso, como las mujeres en el siglo XIX o principios del XX. Es decir, todo eslabón débil y mancomunado por una determinada forma de explotación. La posición de la mujer, en sociedades como la nuestra, está condicionada a determinados contextos y geografías: no es la misma en un ambiente urbano que en uno rural; en una metrópolis o en una ciudad pequeña de provincia; en plena capital o en los cordones más humildes y degradados del conurbano. Hay mujeres que desean tener hijos y familia; están las que solo piensan en trabajo y estudios; hay mujeres que condenan el aborto; hay mujeres creyentes, las hay ateas y agnósticas, hay mujeres ricas, hay mujeres pobres.

Y así podríamos continuar al infinito. Vociferar contra femicidas; reclamar por la igualdad de géneros en el ámbito laboral y familiar; pronunciarse a favor del aborto y ubicar al cuerpo femenino como territorio de disputas y sobre todo, como propiedad privada; alzarse contra la maternidad y los roles tradicionales (como criar hijos, dar de mamar o lavar los platos); visualizar al hombre como el sujeto a demoler con la excusa del patriarcado como origen de todos los males; incluso, suponer que el género es una estrategia de los poderes dominantes, o sea del machismo, para sojuzgar voluntades, conforman bases programáticas cercanas al fundamentalismo, que no acepta en sus predicados los pliegues de aquellas diferencias y pretende imponer un sistema de vida, dando como resultado un machismo feminizado. O en todo caso, flotan en un universalismo esterilizado, en una trivialidad exasperante, con eslóganes tan políticamente correctos que solo pueden generar efectos inocuos, como quien protesta contra la pobreza mundial, la mortalidad infantil o la existencia de guerras en el planeta.

El machismo y su derivado el patriarcado son formas pétreas, instaladas durante siglos, por lo que deberían ser abordadas y pensadas desde posiciones, si se acepta el término, más lentas. Lentitud entendida en el sentido que toda educación lo es, todo cambio cultural no acontece de la noche a la mañana, ni se decide su caducidad por ley o decreto. Un trabajo sobre las generaciones por venir y un trabajo sobre las actuales, que incluya a las instituciones pero también a todas aquellas células informales, espacios a veces triviales, a veces imperceptibles, en donde se agazapan los viejos esquemas, es la doble tarea. Un trabajo que empieza, claro está, desde el mismo lenguaje. Y que no termina, tampoco, en las marchas entusiastas.

Sin embargo, el verdadero peligro de estos movimientos erráticos, sin una sólida razón política de fondo (salvo que lo que se desee, en realidad, sea formar un partido político u obedecer a un líder), es que actúan sobre las luchas ya constituidas, abriendo una brecha que no hace sino debilitarlas en tanto no entablan con ellas redes de vecindad y solidaridad. Sustituir aquella relación explotador-explotado, fundada en las condiciones de producción y trabajo del capitalismo, por el enfrentamiento hombre-mujer, o feminismo-machismo, no es un gesto inocente. Si el efecto (machismo-patriarcado) es tomado como la causa principal, lo que se consigue es desviar la atención sobre un fragmento y restarle responsabilidad al todo.

A esa maquinaria deglutidora de cuerpos y de almas, que posee el poder de metamorfosearse y que, precisamente, necesita de divisiones y fragmentos inconexos para sobrevivir y enseñorearse sobre sus campos de acción. Más allá de pancartas, logos coloridos y consignas en rima, es evidente que el problema de estas mujeres, que ejercen un feminismo de beligerancia mal dirigida, es el machismo y, de alguna forma, el hombre en su rol de antiguo proveedor, una mezcla de tirano y Pedro Picapiedra que todavía lanza puñetazos sobre la mesa, toma de los pelos a la hembra y la lleva al fondo de la caverna. Una visión bastante anacrónica dado que hace tiempo las mujeres ocupan espacios de decisión, deciden sobre sus cuerpos, disfrutan de la sexualidad y se constituyen, en muchísimos hogares, como jefas de familia, y a veces, como único sostén de la misma.

Habría que pensar la dinámica de este nuevo feminismo desde otro sitio. Instalar la sospecha. Preguntarse por ejemplo sobre el rol de poderosas corporaciones, de gobiernos de potencias mundiales y primeras damas de turno, de estrellas del espectáculo y de cuanto formador de opinión aparece en los medios de comunicación, que patrocinan estas rebeliones digitadas como si se tratara de la última novedad lanzada al mercado global, la que, claro está, contará con millones de consumidoras. Gesto que constituiría, por otro lado, el paroxismo del neoliberalismo actual: mercancía y consumidor se confunden en un todo indivisible. Para muestra, basta un botón, en este caso, una camisa: según el artículo publicado en The New Yorker, “The case against contemporary feminism”, en uno de sus fastuosos desfiles en París la firma Dior lanzó una prenda con la siguiente leyenda: Todos debemos ser feministas. Costaba 550 euros.

La posmodernidad, o época que sucede al fin de los grandes ideales y relatos, se funda en la idea del fragmento. Lo que desaparece es precisamente el concepto de totalidad legitimadora, tan caro a la modernidad, que contemple (y controle) a las mayorías por sobre las diferencias específicas de cada región. Esta crisis de representación de las estructuras tradicionales, pero sobre todo, del concepto mismo de representación, ha dado lugar al protagonismo de aquellas diferencias. Esto es evidente en la planificación de las ciudades contemporáneas, con sus guetos de confort autosuficientes, sus villas y asentamientos, y sus barrios diseñados a medida de determinadas poblaciones, por lo general en detrimento de otras. La ciudad se fragmenta en tantos núcleos como sea posible definir e inventar singularidades y con esto no solo consigue un mayor control social, dado por la partición y la insolidaridad que inevitablemente conlleva, sino una mayor eficiencia en el circuito de las grandes corporaciones proveedoras.

Otro tanto ocurre con el auge de las minorías, que toman la voz y se hacen escuchar desde su propia especificidad, con el fin de rebelarse a un poder que sí se mantiene único, aunque con paradero desconocido. Grupos que se desprenden de las estructuras tradicionales debido a una singularidad no comunicable ni participable con el otro. Así, esta estrategia que podría ser revolucionaria porque elabora sus propias teorías, con su propio lenguaje, resultantes de prácticas inherentes y no dictadas por manuales o esclarecidos, como bien lo definieran Foucault y Deleuze cuando hablaban del prisiones y psiquiátricos, fracasa, como en la ciudad contemporánea, cuando no entabla aquellas vecindades.

El enemigo, concepto indispensable ya no como promotor de la historia sino como promotor de este capitalismo, se diversifica a la medida del ofendido o relegado. El machista, la mujer, el extranjero, el inmigrante, el gay, el transexual, el musulmán o la banda de la otra cuadra, que escucha una música que no me agrada, pueden llegar a ocupar el lugar de perseguido o perseguidor de acuerdo a quién ostente el poder de la palabra, y sobre todo los medios para reclutar la mayor cantidad de oyentes. Este relativismo o polifonía, esta diversificación transversal en múltiples planos equivalentes y por qué no, equidistantes, tiene por supuesto su manifestación material (y a la vez inmaterial) en la vida digital, y especialmente, en las redes que surcan dicho universo. Cada ofensor u ofendido puede con extrema facilidad decretar y abolir, reclutar y demonizar, excluir y amparar, en cuestión de unos pocos segundos, haciendo que el juego de odios y complicidades no concluya jamás.

Hoy una movilización mundial, mañana una nueva religión o una nueva cruzada. Y por qué no, un nuevo holocausto. El objetivo es sostener estos enfrentamientos y evitar, por todos los medios (la expresión nunca más literal) que retornen antiguos ideales. O viejas utopías. Esas que aspiraban a la idea de comunidad, a la solidaridad activa como forma de lucha y de interpelación a un poder que encuentra en ellas sus peores enemigos. Ese mismo poder que hoy, camuflado y seductor, nos conduce con escasa resistencia a catástrofes ya conocidas.

Zenda Liendivit
Contratiempo
Enero de 2017

fuente http://www.revistacontratiempo.com.ar/feminismo_capitalismo.htm

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“El espectáculo organiza con maestría la ignorancia acerca de lo que está pasando, y acto seguido, el olvido de cuanto, a pesar de todo, acaso haya llegado a saberse. Lo más importante es lo más oculto” Guy Debord, Comentarios Sobre la Sociedad del Espectáculo (1988)

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“La distorsión industrial de nuestra percepción compartida de la realidad nos ha vuelto ciegos al nivel contrapropositivo de nuestra empresa. Vivimos en una época en que la enseñanza está planificada, la residencia estandarizada, el tráfico motorizado y las comunicaciones programadas, y donde por primera vez, una gran parte de todos los víveres consumidos por la humanidad pasan por mercados interregionales. En una sociedad tan intensamente industrializada, la gente está condicionada para obtener las cosas más que para hacerlas; se la entrena para valorar lo que puede comprarse más que lo que ella misma puede crear. Quiere ser enseñada, transportada o guiada en lugar de aprender, moverse, curar y hallar su propio camino.” Ivan Illich Némesis Médica (1975)

Autor de la imagen: Alen Lauzan / http://alen-lauzan.blogspot.com.ar

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Caosmosis

“Son las máquinas estéticas las que, en nuestra época, nos proponen los modelos relativamente mejor realizados de esos bloques de sensación susceptibles de extraer sentido pleno a partir de todas esas señaléticas vacías que nos invisten por todas partes.”

Es en el maquis del arte donde se encuentran los más consecuentes núcleos de resistencia a la apisonadora de la subjetividad capitalística, la de la unidimensionalidad, del equivaler generalizado, de la segregación, de la sordera a la verdadera alteridad. ¡No se trata de tener a los artistas por los nuevos héroes de la revolución, por las nuevas palancas de la Historia!

El arte aquí no es solamente obra de los artistas patentados sino también de toda una creatividad subjetiva que atraviesa las generaciones y los pueblos oprimidos, los guetos, las minorías… Quisiera señalar únicamente que el paradigma estético, el de la creación y la composición de preceptos y de afectos mutantes, ha pasado a ser el de todas las formas posibles de liberación, expropiando los antiguos paradigmas científicos a los que eran referidos, por ejemplo, el materialismo histórico o el freudismo. El mundo contemporáneo, enredado en sus atolladeros ecológicos, demográficos, urbanos, es incapaz de asumir las extraordinarias mutaciones técnico-científicas que lo sacuden, de una manera compatible con los intereses de la humanidad.

Se ha metido en una carrera vertiginosa, hacia el abismo o hacia una renovación radical. Las brújulas económicas, sociales, políticas, morales, tradicionales se estropean una tras otra. Se torna imperativo refundar los ejes de valores, las finalidades fundamentales de las relaciones humanas y de las actividades productivas. Una ecología de lo virtual se impone, pues, tanto como las ecologías del mundo visible. Y en este aspecto la poesía, la música, las artes plásticas, el cine, sobre todo en sus modalidades performanciales o performativas, tienen un lugar importante que ocupar por su aporte específico y como paradigma de referencia en el seno de nuevas prácticas sociales y analíticas-psicoanalíticas, en una acepción sumamente ampliada. Más allá de las relaciones de fuerza actualizadas, la ecología de lo virtual se propondrá no solamente preservar las especies amenazadas de la vida cultural, sino igualmente engendrar las condiciones de creación y desarrollo de formaciones de subjetividad inauditas, nunca vistas, nunca sentidas. Es decir que la ecología generalizada -o la ecosofía – obrará como ciencia de los ecosistemas, como apuesta de regeneración política, pero también como compromiso ético, estético, analítico. Tenderá a crear nuevos sistemas de valorización, un nuevo gusto por la vida, una nueva ternura entre los sexos, los grupos de edad, las etnias, las razas…

Curiosos artefactos, me dirán ustedes, esas máquinas de virtualidad, esos bloques de preceptos y de afectos mutantes, mitad-objeto mitad-sujeto, ya ahí en la sensación y fuera de sí mismas en los campos de posible. No se las encontrará fácilmente en el mercado habitual de la subjetividad y menos aún, tal vez, en el del arte, y sin embargo, ellas pueblan todo cuanto es involucrado por la creación, el deseo de devenir otro como, en otra parte, por el desorden mental o las pasiones de poder. Intentemos, ahora, diseñar su perfil a partir de algunas características principales.

Las conformaciones de deseo estético y los operadores de la ecología de lo virtual no son entidades que se puedan circunscribir fácilmente en la lógica de los conjuntos discursivos. No tienen ni adentro ni afuera. Son interfaces fuera del límite que segregan la interioridad y la exterioridad y se constituyen en la raíz de todo sistema de discursividad. Son devenires, entendidos como focos de diferenciación anclados en el corazón de cada dominio, pero también entre dominios diferentes para acentuar su heterogeneidad. Un devenir niño (por ejemplo en la música de Schumann) se extrae de los recuerdos de infancia para encarnar un presente perpetuo que se instaura como cruce, juego de bifurcaciones entre devenir mujer, devenir planta, devenir cosmos, devenir melódico…

Estas conformaciones no pueden determinarse en función de sistemas de referencia extrínsecos, como las coordenadas energético-espacio-temporales o las coordenadas semánticas bien catalogadas. Pero ello no impide que se las aprehenda a partir de tomas de consistencias ontológicas transitivistas, transversalistas y páticas. Se traba conocimiento con ellas no por representación sino por contaminación afectiva. Se ponen a existir en nosotros, a pesar de nosotros. Y no solamente a título de afectos bastos, indiferenciados, sino de composición hipercompleja: “Esto es Debussy, esto es jazz, esto es Van Gogh”.

La paradoja a la que la experiencia estética nos remite constantemente consiste en que estos afectos, como modo de aprehensión existencial, se dan de una sola pieza, a pesar o al lado del hecho de que rasgos indicativos, ritornelos señaléticos son necesarios para catalizar su existencia en campos de representación. Estos juegos de representación poseen múltiples registros que inducen Universos existenciales de implicaciones imprevisibles. Pero, sea cual fuere su sofisticación, un bloque de precepto y de afecto, a través de la composición estética, aglomera en una misma toma transversal el sujeto y el objeto, el yo y el otro, lo material y lo incorporal, el antes y el después… En síntesis, el afecto no es asunto de representación y de discursividad, sino de existencia. Resulta que estoy embarcado en un Universo debussista, en un Universo blues, en un devenir fulgurante de Provence. He cruzado un umbral de consistencia. Más acá del influjo de este bloque de sensación, de este foco de subjetivación parcial, era la grisalla; más allá, yo mismo ya no soy como antes, me veo arrastrado en un devenir otro, llevado más allá de mis Territorios existenciales familiares.

Y no se trata aquí de una simple configuración gestaltista que cristalice la prevalencia de una “buena forma”. Se trata de algo más dinámico que yo quisiera situar en el registro de la máquina, que opongo aquí al de la mecánica. Fue en su carácter de biólogos como Humberto Maturana y Francisco Varela propusieron el concepto de máquina autopoiética para definir los sistemas vivientes. Me parece que su noción de autopoiesis como capacidad de autorreproducción de una estructura o de un ecosistema, podría ser extendida con beneficio a las máquinas sociales, a las máquinas económicas e incluso a las máquinas incorporales de la lengua, de la teoría, de la creación estética. El jazz, por ejemplo, se nutre a la vez de su genealogía africana y de sus reactualizaciones en formas múltiples y heterogéneas. Así ocurrirá mientras viva. Pero, como toda máquina autopoiética, puede morir por falta de realimentación o derivar hacia destinos que lo tornen extraño a sí mismo.

He aquí, pues, una entidad, un ecosistema incorporal cuyo ser no viene garantizado del exterior y que vive en simbiosis con la alteridad que él mismo concurre a engendrar, amenazada de desaparecer si su esencia maquínica se daña por accidente -los buenos y los malos encuentros del jazz con el rock- o cuando su consistencia enunciativa pasa por debajo de cierto umbral. No se trata de un objeto “dado” en coordenadas extrínsecas, sino de una conformación de subjetivación que otorga sentido y valor a Territorios existenciales determinados. Esta conformación debe trabajar para vivir, procesualizarse a partir de las singularidades que la percuten. Todo esto implica la idea de una necesaria práctica creativa e incluso de una pragmática ontológica. Son nuevos modos de ser del ser los que crean los ritmos, las formas, los colores, las intensidades de la danza. Nada cae por su peso. Hay que volver a tomar todo desde cero, en el punto de emergencia caósmica. Potencia del eterno retorno del estado naciente.” (pp. 112-116)

El nuevo paradigma estético

“La ciencia, la técnica, la filosofía, el arte, la conducta de los hombres se enfrentan respectivamente con coacciones, con resistencias de material específicas que ellos desligan y articulan dentro de los limites dados. Lo hacen con ayuda de códigos, conocimientos, enseñanzas históricas que los inducen a cerrar ciertas puertas y a abrir otras. Las relaciones entre los modos finitos de estos materiales y los atributos infinitos de los Universos de posible que implican, difieren en el seno de cada una de estas actividades. La filosofía, por ejemplo, genera su propio registro de coacciones creativas, segrega su material de referencia textual; proyecta su finitud a una potencia infinita correspondiente al autoposicionamiento, a la autoconsistencia de sus conceptos clave, al menos en cada fase mutante de su desarrollo. Por su lado, los paradigmas de la tecnociencia ponen el acento sobre un mundo objetal de relaciones y funciones que tiene sistemáticamente entre paréntesis los afectos subjetivos, de suerte que lo finito, lo delimitado coordinable venga siempre a primar sobre lo infinito de sus referencias virtuales.

Con el arte, por contrario, la finitud del material sensible deviene soporte de una producción de afectos y de perceptos que tenderá cada vez más a excentrarse respecto de los marcos y coordenadas preformados. Marcel Duchamp declaraba: “El arte es un camino que lleva hacia regiones no regidas por el tiempo y el espacio”. Los diferentes dominios del pensamiento, de la acción, de la sensibilidad posicionan, pues, de manera disímil su movimiento del infinito en el curso del tiempo, o más bien de épocas que pueden retornar o cruzarse entre sí. Por ejemplo, la teología, la filosofía y la música no componen hoy una constelación tan fuerte como en la Edad Media. El metabolismo de lo infinito, propio de cada Conformación, no está fijado de una vez para siempre. Y cuando una mutación importante surge en el seno de un dominio, puede tener “repercusiones”, puede contaminar transversalmente múltiples otros dominios (por ejemplo, el efecto de la reproducibilidad potencialmente ilimitada del texto y la imagen por la imprenta en el de las artes y letras, o la potencia de transferencia cognitiva adquirida por los algoritmos matemáticos en el de las ciencias). La potencia estética de sentir, aunque igual dé derecho a las otras potencias de pensar filosóficamente, de conocer científicamente, de actuar políticamente, nos parece en trance de ocupar una posición privilegiada en el seno de las Conformaciones colectivas de enunciación de nuestra época.” (pp.123-124)

“El nuevo paradigma estético tiene implicaciones ético-políticas porque hablar de creación es hablar de responsabilidad de la instancia creativa respecto de la cosa creada, inflexión de estado de cosas, bifurcación más allá de los esquemas preestablecidos, puesta en consideración, también aquí, del destino de la alteridad en sus modalidades extremas. Pero esta elección ética no emana ya de una enunciación trascendente, de un código de ley o de un dios único y todopoderoso. La génesis misma de la enunciación está tomada en el movimiento de creación procesual. Se lo ve claramente con la enunciación científica, siempre de cabeza múltiple: cabeza individual, ciertamente, pero también cabeza colectiva, cabeza institucional, cabeza maquínica con los dispositivos experimentales, la informática, los bancos de datos, la inteligencia artificial…

El proceso de diferenciación de estas interfaces maquínicas des-multiplica los focos enunciativos autopoiéticos y los torna parciales a medida que él mismo se despliega en todas las direcciones a través de los campos de virtualidad de los Universos de referencia. Pero con este estallido de la individuación del sujeto y con esta desmultiplicación de interfaces, ¿cómo hablar todavía de Universos de valor? Cesando de ser agregados y territorializados (como en la primera figura de Conformación), o autonomizados y trascendentalizados (como en la segunda), ahora son cristalizados en constelaciones singulares y dinámicas que envuelven y retoman permanentemente estos dos modos de producción subjetivos y maquínicos. Jamás deberá confundirse aquí el maquinismo con el mecanismo. El maquinismo en el sentido en que yo lo entiendo implica un doble proceso autopoiético-creativo y ético-ontológico (la existencia de una “materia de elección”) que es totalmente extraño al mecanismo. Por eso el inmenso engarce de máquinas en que consiste el mundo de hoy se encuentra en posición autofundadora de su puesta en el ser. El ser no precede a la esencia maquínica; el proceso precede a la heterogénesis del ser.” (pp.132-133)

“Las cartografías artísticas fueron siempre un elemento esencial en la armadura de toda sociedad. Pero desde que corporaciones especializadas las pusieron en práctica, pudieron aparecer como un punto accesorio, como un suplemento de alma, como una frágil superestructura cuya muerte se anuncia regularmente. Y, sin embargo, de las grutas de Lascaux a Soho, pasando por la eclosión de las catedrales, no cesaron de constituir una apuesta vital para la cristalización de las subjetividades individuales y colectivas.

Estructurado en el socius, el arte, sin embargo, se sostiene sólo de sí mismo. Es que cada obra producida posee una doble finalidad: insertarse en una red social que se la apropie o la rechace, y celebrar, una vez más, el Universo del arte en cuanto precisamente está en constante peligro de derrumbe.

Lo que le confiere esta perennidad en eclipse es su función de ruptura con las formas y significaciones que rigen trivialmente en el campo social. El artista, y en términos más generales la percepción estética, desprenden, desterritorializan un segmento de lo real haciéndole jugar un papel de enunciador parcial. El arte confiere una función de sentido y de alteridad a un subconjunto del mundo percibido. Este tomar la palabra casi animista de la obra tiene la consecuencia de modificar la subjetividad tanto del artista como de su ‘”consumidor”. Se trata, en suma, de rarificar una enunciación excesivamente proclive a ahogarse en una serialidad identificatoria que la infantiliza y la aniquila. La obra de arte, para quienes disponen de su uso, es una empresa de desencuadramiento, de ruptura de sentido, de proliferación barroca o de empobrecimiento extremo, que conduce al sujeto a una recreación y una reinvención de sí mismo. Sobre ella, un nuevo apuntalamiento existencial oscilará según un doble registro de reterritorialización (función de ritornelo) y de resingularización. El acontecimiento de su encuentro puede fechar irreversiblemente el curso de una existencia y generar campos de posible “alejados de los equilibrios” de la cotidianidad.

Vistas desde el ángulo de esta función existencial es decir, en ruptura de significación y de detonación, las categorizaciones estéticas ordinarias pierden mucho de su pertinencia. ¡Poco importan la referencia a la “figuración libre”, la “abstracción” o el “conceptualismo” Lo importante es saber si una obra concurre efectivamente a una producción mutante de enunciación. La focal de la actividad artística es ahora y siempre una plusvalía de la subjetividad o, en otros términos, el revelamiento de una neguentropia en el seno de la banalidad del entorno; mientras que la consistencia de la subjetividad no se mantiene sino renovándose por el sesgo de una resingularización mínima, individual o colectiva.

Sin embargo, el auge del consumo artístico al que asistimos en los últimos años debería ser vinculado a la uniformización creciente de la vida de los individuos en un contexto urbano. Hay que señalar que la función casi vitamínica de ese consumo artístico no es unívoca. Puede seguir una dirección paralela a dicha uniformización, como puede cumplir un papel de operador de bifurcación de la subjetividad (ambivalencia particularmente manifiesta en el alcance de la cultura rock). Con este dilema tropieza cada artista: ir en el “sentido del viento”, como lo preconizaron, por ejemplo, la Transvanguardia y los apóstoles del posmodernismo, o bien obrar por la renovación de prácticas estéticas tomadas en relevo por otros segmentos innovadores del Socius, a riesgo de chocar con la incomprensión y el aislamiento por parte del gran número.

Sin duda, no es para nada obvio pretender sostener juntas la singularidad de la creación y potenciales mutaciones sociales. Y preciso es admitir que el Socius contemporáneo no se presta casi a la experimentación de esta especie de transversalidad estética y ético-política. Ello no obsta a que la inmensa crisis que barre el planeta, el desempleo crónico, las devastaciones ecológicas, el desarreglo de los modos de valorización fundado únicamente en el lucro o en la ayuda estatal, abren el campo a un posicionamiento diferente de los componentes estéticos. ¡No se trata solamente de llenar, en casas de la cultura, el tiempo libre de los desocupados y “marginalizados”! De hecho, la producción misma de las ciencias, de las técnicas y de las relaciones sociales será llevada a derivar hacia paradigmas estéticos. Básteme aquí remitir al último libro de Ilya Prigogine e Isabelle Stengers, donde mencionan la necesidad de introducir en física un “elemento narrativo” indispensable para una verdadera concepción de la evolución.

Nuestras sociedades están hoy entre la espada y la pared y si quieren sobrevivir deberán desarrollar cada vez más la investigación, la innovación y la creación. Otras tantas dimensiones que implican tomar en cuenta las técnicas de ruptura y sutura propiamente estéticas. Algo se desprende y se pone a trabajar por su propia cuenta, tanto como por la nuestra, si estamos en condiciones de “aglomerarnos” a un proceso semejante. Este cuestionamiento concierne a todos los dominios institucionales, por ejemplo la escuela. ¿Cómo hacer vivir una clase escolar como una obra de arte? ¿Cuáles son las vías posibles de su singularización, fuente de “toma de existencia” de los niños que la componen? Y en el registro de lo que en otro tiempo llamé “revoluciones moleculares”, el tercer mundo alberga tesoros que merecerían ser explorados. (pp.158-160)

“La subjetividad contemporánea no tiene vocación de vivir indefinidamente bajo el régimen de repliegue sobre sí misma, de la infantilización masmediática, del desconocimiento de la diferencia y la alteridad en el dominio humano tanto como en el registro cósmico. Sus modos de subjetivación no saldrán de su “cerco” homogenético salvo que aparezcan a su alcance objetivos creadores. Aquí se trata de la finalidad de las actividades humanas en su conjunto. Más allá de las reivindicaciones materiales y políticas, emerge la aspiración a una reapropiación individual y colectiva de la producción de subjetividad. La heterogénesis ontológica de los valores, por ejemplo, está en trance de devenir el nudo de las apuestas políticas que dejan escapar hoy lo local, la relación inmediata, el entorno, la reconstrucción del tejido social y la fuerza existencial del arte… Y al término de una lenta recomposición de las conformaciones de subjetivación, las exploraciones caósmicas de una ecosofía, que articulan entre si las ecologías científica, política, ambiental y mental, deberán poder aspirar a sustituir a las viejas ideologías que sectorizaban de manera abusiva lo social, lo privado y lo civil, y que eran intrínsecamente incapaces de establecer junturas transversales entre lo político, lo ético y lo estético.”(pp.162)

Felix Guattari

Fragmentos de Felix Guattari, Caosmosis (Buenos Aires, Manantial, 1996)

fuente http://www.philosophia.com.ar

texto en PDF

Libro en PDF Caosmosis. Félix Guattari

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