Epidemia química: tóxicos ambientales. Entrevista con Carlos de Prada

Carlos de Prada* es presidente del Fondo Para la Defensa de la Salud Ambiental (FODESAM) (1). Habla sobre los tóxicos sintéticos que la industria crea casi sin ningún tipo de control y de los efectos sobre el ser humano y el planeta en general. Se cree que existen cien mil productos sintéticos, de los cuales fueron estudiados sólo (y no siempre a fondo) el 1% de los mismos.

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La lucha contra la desnaturalización del mundo

“Una de las facetas es la desnaturalización de su naturaleza química, que está siendo muy profundamente alterada, mucho más de lo que la gente piensa, y además con unos efectos no solamente ya de la naturaleza misma, de la fauna, sobre la flora, sino también sobre el ser humano.”

La epidemia química

La crisis de salud producida por la contaminación química cotidiana. Hay desatada una epidemia derivada de la exposición a contaminantes químicos en nuestro planeta. Lo que pasa es que no se habla mucho de ella, por ejemplo en los medios de comunicación, sí por contra se habla mucho de ella, por ej. en las publicaciones científicas, hay millares de publicaciones científicas que nos habla de estos efectos de los contaminantes químicos sobre la salud de la personas, asociándolo, según los casos a enfermedades como el cáncer, las enfermedades autoinmunes, el asma, las alergias, los problemas de fertilidad, los problemas neurológicos de los niños, etc; es decir una serie de interminable, muy larga, de problemas sanitarios asociados, también la diabetes, incluso hay una corriente científica que explica que está asociado al incremento de la obesidad, con mayor o menor medida, con los contaminantes químicos, por alteraciones que se producen cuando un ser humano está dentro del seno de su madre y se expone a una serie de contaminantes, por ejemplo contaminantes de acción hormonal, que son mucho problemas de salud, que están además en crecimiento.

Si uno observa las gráficas del cáncer, del asma, de las alergias, de las enfermedades autoinmunes, los problemas de reproducción, estos problemas están creciendo de una manera extraordinaria, precisamente desde los años 50, de manera muy especial, es decir cuando empieza el boom de la industria química, que se ha multiplicado prácticamente de forma exponencial desde entonces.

Crecimiento exponencial de la industria en algunas décadas

Hasta ese momento, prácticamente, sí había una industria química, pero no era gran cosa, y en estos momentos se ha multiplicado cientos de veces el volumen de sustancias químicas; más de cien mil sustancias químcias sintética ha producido el hombre, sustancias químicas que no había en la naturaleza, de esas más de cien mil sustancias, solamente se ha estudiado, medianamente, de manera adecuada, si acaso, y sin siquiera, en torno a menos del 1% de esas sustancias. El otro 99 no se ha estudiado debidamente, como digo es que no llega al 1%, y digo más o menos debidamente porque tampoco de manera completa; es decir está poco estudiado; lo que sí se ha estudiado sobre las centenares de sustancias que hay estudios realizados pues es lo que hemos comentado.

Sustancias químicas esparcidas por todo el ambiente

Son sustancias que pueden ser encontradas prácticamente en todo lo que nos rodea. Es como lo de los microbios, hasta ahora se ha venido preocupando la medicina en enfermedades, sobre todo, producida por microorganismos pero hay otros agentes patógenos que son las sustancias químicas, que también son onmipresentes, están por doquier, por ejemplo, pueden ser sustancias aplicadas como retardantes de llama a unas cortinas, estos retardantes de llama han aparecido, por ejemplo, en los osos polares del Aŕtico, donde por supuesto allí los osos no tienen cortinas, ni tienen sofás ni tienen nada donde se hayan aplicado retardantes de llama.

Hay muchas formas por las cuales estos tóxicos se diseminan o acaban en nuestro entorno, una de ellas son las emisiones industriales, por ejemplo una planta de incineración de residuos emite dioxinas a la atmósfera, esas dioxinas se depositan luego en los pastos, son comidas por los animales y a través de la cadena alimentaria nos llega.

El mercurio de una central térmica o una planta de producción de cloro o de fabricación de plásticos con celdas de mercurio contamina las aguas, acaba en los peces (de río y de mar). Hay especies marinas que tienen alto contenido de mercurio, que también a través de la cadena alimentaria nos llega.

La casa como un nicho de expansión química tóxica

Otras sustancias pueden estar en los productos de limpieza que se aplican en los hogares, que luego quedan formando parte del polvo doméstico o bien, son compuestos volátiles que respiramos. No nos damos cuenta de que, con independencia de la contaminación industrial que la que la gente está más familiarizada con ella, muchas veces el lugar donde más nos podemos exponer a tóxicos de manera inadvertida es el propio hogar; tóxicos que pueden a haber llegado a través de fragancias, de perfumes, de ambientadores, de cosméticos, de productos de aseo, de productos de limpieza, de las pinturas que se utilizan en las casas que pueden contener una serie de sustancias, los plásticos que pueden liberar sustancias como los ftalatos, aunque a veces a la gente le suena muy raro.

Los ftalatos (2) son un grupo de sustancias entre las que se encuentran las más problemáticas, es innumerable la cantidad de fuentes de exposición que uno pueden tener a estas sustancias.

Conciencia sobre la problemática

En España hay una conciencia bastante escasa, pero por ejemplo en el centro de Europa existe una conciencia mayor; por ejemplo el consumo ecológico es mayor en estos países que en España, que es uno de los mayores productores europeos de agricultura ecológica que no utiliza pesticidas y consiguientemente estos alimentos no contienen residuos de pesticidas y sin embargo todo va a exportarse. Lo que sí es que se consume comparativamente poco, como por ejemplo cosmética ecológica o pinturas ecológicas se consume poco porque hay poca conciencia.

O sea que existiendo alternativas, porque existen alternativas para prácticamente todo, a lo mejor no se está potenciando todo lo que se debiera, porque existe una escasa conciencia de la población, que sería muy importante, porque simplemente cambiando no para que se asuste o que diga ‘qué mal está el mundo’, ‘qué vamos a hacer!’, no; hay alternativas a todo, pero lo primero es cobrar conciencia del problema para luego pasar a esas alternativas. El consumidor tiene un poder mucho más grande del que imagina. Simplemente no comprando un producto no ecológico y comprando uno ecológico con eso estás consiguiendo que los que no producen ecológicamente acaben poniéndose las pilas para posteriormente intentar, hay muchos ejemplos de eso.

Normativas y reglamentaciones en Europa

Se hace bastante poco y las cosas más importantes que se han hecho, por ejemplo la normativa del Reglamento Reach (3) en Europa, fue bastante torpedeado por los poderes industriales. Incluso una vez ya aprobado, los primeros borradores eran muy buenos, muy exigentes, pero se fueron descafeinando bastante, finalmente se aprobó algo, que por lo menos era mejor que la situación precedente que era casi de descontrol en el tema de las sustancias químicas, pero luego tampoco se está haciendo mucho para que lleve realmente a efecto; puede quedar en papel mojado si no se ponen las pilas. Esta normativa Reach debería cambiar eso (de que sólo se hayan estudiado el 1% de las sustancias químicas). Entró en vigor en 2007 y va muy lentamente y son miles y miles de sustancias las que habría que evaluar.

Realmente hay un descontrol bastante grande y eso hay varias maneras de cambiarlo: uno es presionando a las autoridades y a las empresas y otro con las decisiones individuales que tienen un poder, también, muy importante.

Existen alternativas de productos no tóxicos?

Parece por la desinformación que existe que no hay otro remedio, claro, si no produces con pesticidas, cómo vas a producir? si hay millones de hectáreas de agricultura ecológica que producen perfectamente sin ningún problema, cómo vas a cambiar un producto de limpieza por uno que no contenga una serie de sustancias derivadas del petróleo, sintéticas que pueden producir, eventualmente, consecuencias.

Hay productos de limpieza que no contienen esas sustancias y con los cuales limpias exactamente igual la casa, cosméticos, productos de aseo personal que la gente pone sobre su piel haciendo pasar al torrente sanguíneo sustancias, en algunos casos conflictivas como los ftalatos. Hay toda una línea de cosméticos naturales que llevan adelante un montón de empresas, donde se puede también, sin incorporar al organismo esas sustancias. Hay alternativas a todo, lo que pasa es que no hay una debida información por parte de la gente para saber eso, tampoco se le facilita.

Consejos finales

No adopten esa táctica a veces tan utilizada, que no es la adecuada en ninguna situación, que es la del avestruz, que hay muchas gente que piensa que mejor no saberlo, pues no, es mejor saberlo. Es como si vas por un desfiladero en una montaña y dices ‘uy qué miedo!’, me tapo los ojos para no ver, bueno, pues te puedes caer por el barranco. Es mucho más fácil ver las cosas, saberlas, asumirlas y eso te da un mapa de la situación que luego te puede llevar a una solución. No es tanto lo que hay que saber, son una serie de cosas muy básicas y es sencillo, pues a lo mejor no evitando todos los tóxicos, que es muy complicado, tal y como se ha llegado a la situación, pero sí evitar por lo menos un porcentaje de ellos. Y si evitas un porcentaje estás dando ya al organismo una ocasión de recuperarse.

Que se tomen en serio estas cosas, que intenten saber acerca de estos asuntos, porque realmente es algo que puede tener unas implicaciones muy importantes para, por ejemplo, la salud de sus hijos. Por cierto los niños, son, además, particularmente sensibles a los contaminantes químicos, acumulan más tóxicos que nosotros, los eliminan peor; son más sensibles a sus efectos, aunque sea solamente pensando en los pequeños, yo creo que sería importante que la gente intentara saber un poquito de estas cosas.

Fundación Vivo Sano
www.vivosano.org

notas:
1) http://www.fondosaludambiental.org
2) Ftalato https://es.wikipedia.org/wiki/Ftalato
3) Reglamento Reach http://www.mapama.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/productos-quimicos/reglamento-reach

* Carlos de Prada es naturalista, periodista y escritor. Autor de libros Manual de fauna de España y Europa (1992), Tierra Quemada: Políticos y Empresarios Contra la Naturaleza: el Negocio Verde (1995), Los Cisnes de Urd. Naturaleza y Mito en la Edda (1997) Paraísos Perdidos (2006), Sensibilidad Química Múltiple: el Riesgo Tóxico Diario (2010), Anti-tóxico, Vive una Vida Más Sana (2010), La Epidemia Química (2012), Hogar Sin Tóxicos (2013).

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Disparen sobre el machismo ¿Resguarden al capitalismo?

Sin confrontación no hay historia. Aún hoy, en el siglo XXI, cuando los límites parecen cada vez más difusos, la posibilidad de una historia sin contrincantes resulta imposible. Nuevos órdenes mundiales vienen a reforzar estas contiendas e individualizar a nuevos enemigos. La violencia que ejerce el sistema capitalista, o neoliberalismo transnacional y financiero en su versión contemporánea, sobre los sectores más desposeídos (y también, sobre los no tanto) ha recrudecido y, en ocasiones, revivido formas antiguas que se suponían desterradas: xenofobia, racismo y exclusión del diferente vuelven a escena con una virulencia y, sobre todo, con multitudinarias adhesiones no vistas desde la hecatombe de la 2° Guerra Mundial.

Pero el neoliberalismo ataca en todos los frentes, no solo el económico: una atmósfera plana, travestida de diversa, exportable, imitable y fácilmente reproducible con las nuevas tecnologías, forma parte de la estrategia y del objetivo, de la conquista de territorios y culturas a los que habrá que aplacar en sus singularidades y mantenerlos bajo control en sus rebeliones y disconformidades. En este contexto de violencia, generada por un sistema que la necesita como forma de producción y reproducción, surgen las luchas de las mujeres modelo siglo XXI. Luchas de intenciones difusas con un sujeto de predicado incierto. De reivindicaciones tan elementales algunas, tan oscilantes otras, que habría que preguntarse cuánto aportan a la tan mentada emancipación. O, por el contrario, cuánto favorecen a lo mismo que atacan. En otras palabras, ¿qué razón política anida detrás de ellas?

Las mujeres en la actualidad no constituyen un sujeto de intereses comunes, como sí los asalariados, los desocupados, los reclusos, las poblaciones afroamericanas pobres o los inmigrantes; incluso, como las mujeres en el siglo XIX o principios del XX. Es decir, todo eslabón débil y mancomunado por una determinada forma de explotación. La posición de la mujer, en sociedades como la nuestra, está condicionada a determinados contextos y geografías: no es la misma en un ambiente urbano que en uno rural; en una metrópolis o en una ciudad pequeña de provincia; en plena capital o en los cordones más humildes y degradados del conurbano. Hay mujeres que desean tener hijos y familia; están las que solo piensan en trabajo y estudios; hay mujeres que condenan el aborto; hay mujeres creyentes, las hay ateas y agnósticas, hay mujeres ricas, hay mujeres pobres.

Y así podríamos continuar al infinito. Vociferar contra femicidas; reclamar por la igualdad de géneros en el ámbito laboral y familiar; pronunciarse a favor del aborto y ubicar al cuerpo femenino como territorio de disputas y sobre todo, como propiedad privada; alzarse contra la maternidad y los roles tradicionales (como criar hijos, dar de mamar o lavar los platos); visualizar al hombre como el sujeto a demoler con la excusa del patriarcado como origen de todos los males; incluso, suponer que el género es una estrategia de los poderes dominantes, o sea del machismo, para sojuzgar voluntades, conforman bases programáticas cercanas al fundamentalismo, que no acepta en sus predicados los pliegues de aquellas diferencias y pretende imponer un sistema de vida, dando como resultado un machismo feminizado. O en todo caso, flotan en un universalismo esterilizado, en una trivialidad exasperante, con eslóganes tan políticamente correctos que solo pueden generar efectos inocuos, como quien protesta contra la pobreza mundial, la mortalidad infantil o la existencia de guerras en el planeta.

El machismo y su derivado el patriarcado son formas pétreas, instaladas durante siglos, por lo que deberían ser abordadas y pensadas desde posiciones, si se acepta el término, más lentas. Lentitud entendida en el sentido que toda educación lo es, todo cambio cultural no acontece de la noche a la mañana, ni se decide su caducidad por ley o decreto. Un trabajo sobre las generaciones por venir y un trabajo sobre las actuales, que incluya a las instituciones pero también a todas aquellas células informales, espacios a veces triviales, a veces imperceptibles, en donde se agazapan los viejos esquemas, es la doble tarea. Un trabajo que empieza, claro está, desde el mismo lenguaje. Y que no termina, tampoco, en las marchas entusiastas.

Sin embargo, el verdadero peligro de estos movimientos erráticos, sin una sólida razón política de fondo (salvo que lo que se desee, en realidad, sea formar un partido político u obedecer a un líder), es que actúan sobre las luchas ya constituidas, abriendo una brecha que no hace sino debilitarlas en tanto no entablan con ellas redes de vecindad y solidaridad. Sustituir aquella relación explotador-explotado, fundada en las condiciones de producción y trabajo del capitalismo, por el enfrentamiento hombre-mujer, o feminismo-machismo, no es un gesto inocente. Si el efecto (machismo-patriarcado) es tomado como la causa principal, lo que se consigue es desviar la atención sobre un fragmento y restarle responsabilidad al todo.

A esa maquinaria deglutidora de cuerpos y de almas, que posee el poder de metamorfosearse y que, precisamente, necesita de divisiones y fragmentos inconexos para sobrevivir y enseñorearse sobre sus campos de acción. Más allá de pancartas, logos coloridos y consignas en rima, es evidente que el problema de estas mujeres, que ejercen un feminismo de beligerancia mal dirigida, es el machismo y, de alguna forma, el hombre en su rol de antiguo proveedor, una mezcla de tirano y Pedro Picapiedra que todavía lanza puñetazos sobre la mesa, toma de los pelos a la hembra y la lleva al fondo de la caverna. Una visión bastante anacrónica dado que hace tiempo las mujeres ocupan espacios de decisión, deciden sobre sus cuerpos, disfrutan de la sexualidad y se constituyen, en muchísimos hogares, como jefas de familia, y a veces, como único sostén de la misma.

Habría que pensar la dinámica de este nuevo feminismo desde otro sitio. Instalar la sospecha. Preguntarse por ejemplo sobre el rol de poderosas corporaciones, de gobiernos de potencias mundiales y primeras damas de turno, de estrellas del espectáculo y de cuanto formador de opinión aparece en los medios de comunicación, que patrocinan estas rebeliones digitadas como si se tratara de la última novedad lanzada al mercado global, la que, claro está, contará con millones de consumidoras. Gesto que constituiría, por otro lado, el paroxismo del neoliberalismo actual: mercancía y consumidor se confunden en un todo indivisible. Para muestra, basta un botón, en este caso, una camisa: según el artículo publicado en The New Yorker, “The case against contemporary feminism”, en uno de sus fastuosos desfiles en París la firma Dior lanzó una prenda con la siguiente leyenda: Todos debemos ser feministas. Costaba 550 euros.

La posmodernidad, o época que sucede al fin de los grandes ideales y relatos, se funda en la idea del fragmento. Lo que desaparece es precisamente el concepto de totalidad legitimadora, tan caro a la modernidad, que contemple (y controle) a las mayorías por sobre las diferencias específicas de cada región. Esta crisis de representación de las estructuras tradicionales, pero sobre todo, del concepto mismo de representación, ha dado lugar al protagonismo de aquellas diferencias. Esto es evidente en la planificación de las ciudades contemporáneas, con sus guetos de confort autosuficientes, sus villas y asentamientos, y sus barrios diseñados a medida de determinadas poblaciones, por lo general en detrimento de otras. La ciudad se fragmenta en tantos núcleos como sea posible definir e inventar singularidades y con esto no solo consigue un mayor control social, dado por la partición y la insolidaridad que inevitablemente conlleva, sino una mayor eficiencia en el circuito de las grandes corporaciones proveedoras.

Otro tanto ocurre con el auge de las minorías, que toman la voz y se hacen escuchar desde su propia especificidad, con el fin de rebelarse a un poder que sí se mantiene único, aunque con paradero desconocido. Grupos que se desprenden de las estructuras tradicionales debido a una singularidad no comunicable ni participable con el otro. Así, esta estrategia que podría ser revolucionaria porque elabora sus propias teorías, con su propio lenguaje, resultantes de prácticas inherentes y no dictadas por manuales o esclarecidos, como bien lo definieran Foucault y Deleuze cuando hablaban del prisiones y psiquiátricos, fracasa, como en la ciudad contemporánea, cuando no entabla aquellas vecindades.

El enemigo, concepto indispensable ya no como promotor de la historia sino como promotor de este capitalismo, se diversifica a la medida del ofendido o relegado. El machista, la mujer, el extranjero, el inmigrante, el gay, el transexual, el musulmán o la banda de la otra cuadra, que escucha una música que no me agrada, pueden llegar a ocupar el lugar de perseguido o perseguidor de acuerdo a quién ostente el poder de la palabra, y sobre todo los medios para reclutar la mayor cantidad de oyentes. Este relativismo o polifonía, esta diversificación transversal en múltiples planos equivalentes y por qué no, equidistantes, tiene por supuesto su manifestación material (y a la vez inmaterial) en la vida digital, y especialmente, en las redes que surcan dicho universo. Cada ofensor u ofendido puede con extrema facilidad decretar y abolir, reclutar y demonizar, excluir y amparar, en cuestión de unos pocos segundos, haciendo que el juego de odios y complicidades no concluya jamás.

Hoy una movilización mundial, mañana una nueva religión o una nueva cruzada. Y por qué no, un nuevo holocausto. El objetivo es sostener estos enfrentamientos y evitar, por todos los medios (la expresión nunca más literal) que retornen antiguos ideales. O viejas utopías. Esas que aspiraban a la idea de comunidad, a la solidaridad activa como forma de lucha y de interpelación a un poder que encuentra en ellas sus peores enemigos. Ese mismo poder que hoy, camuflado y seductor, nos conduce con escasa resistencia a catástrofes ya conocidas.

Zenda Liendivit
Contratiempo
Enero de 2017

fuente http://www.revistacontratiempo.com.ar/feminismo_capitalismo.htm

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Archivo de Frases con Sabiduría, 305 páginas

Archivo actualizado en mayo de 2017 con selección de frases, opiniones, sentires, fragmentos y poesías de personas comunes, escritores, poetas, pensadores, filósofos, brujos, militantes, organizaciones, grupos, revistas, etc. sobre el mundo en el que vivimos y morimos.

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Página de archivo de frases (incompleto):
https://sagen.noblogs.org

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La muerte, un sencillo asunto de humildad

También serviría este título: Facebook, la iglesia, la sinagoga global de lo digital.

Entre las gallinas y los gallos, que cantan, los perros, que ladran, los pájaros que pían descosidos e interminables, nosotros, unos más por mucho que queramos mirarnos con la excepcionalidad de nuestra razón y la arrogancia de una superioridad falsa, al menos cuando comprobamos a dónde vamos a parar unos y otros. Lo querámoslo o no el camino siempre termina entre el perejil (aquel haiku, Esto es todos lo que hay /el camino acaba entre el perejil). Y teniendo en cuenta esto bien podría un cocodrilo o un elefante jactarse ante nuestras narices si de longevidad hablamos. Sucede simplemente que tumbado esta mañana de invierno en alguna parte de la campiña andaluza, tras dejar atrás la bellas y enjalbegadas fachadas de las callejuelas del casco antiguo de Córdoba, me encuentro de nuevo en el mundo de los pájaros, las encinas, el canto de los gallos en algún cortijo, y se me ocurre pensar nuevamente que tampoco es tan exagerada la distancia que nos separa de todos estos seres vivos que me rodean.

Puestos a definirnos como seres que nacen, se reproducen y mueren, bien que hayamos sido capaces de crear grandes obras de arte e ingeniería y hayamos intentado vagamente diferenciarnos de los animales creándonos una ilusoria vida eterna de la mano de las religiones; puestos a definirnos, decía, como seres totalmente perecederos, tanto o casi como cualquier otro producto lácteo de los que adquirimos en el supermercado de la esquina, lo que queda de nuestra arrogancia de género humano respecto al reino animal es bien poca cosa.

Y lo confirma posteriormente el final de la novela de Huxley, Viejo muere el cisne, que es más o menos la historia de un Trump, uno de esos individuos dueños de medio planeta, tan totalmente tocados de la cabeza por el poder y el dinero, y al que Huxley retrata tan magníficamente como un exigente bebé de teta, que la muerte se le aparece a cada instante como una dolorosa amenaza. Su médico termina llevándole a Londres donde un viejo dignatario de la nobleza inglesa ha hecho pormenorizados estudios sobre la razón de que las carpas tripliquen la largura de nuestras vidas. Éste había descubierto que la causa radicaba en algún componente de las vísceras de las carpas. Razón por la cual a sus noventa y cuatro años empieza a alimentarse de las entrañas de las carpas. Encuentran al noble en unas curvas bajo los sótanos de su castillo, al final de un laberinto  de puertas y corredores, a la edad de doscientos y pico años, bien de salud pero en tal grado de degradación y suciedad… El médico coloca a aquel ricachón fofo e ignorante ante el espejo de su imagen del futuro. Ahí termina la novela. Hayotro ejemplo de esta idea en Los viajes de Gulliver, allí representados por un reino de longevos caballos.

Muchos católicos piensan que los ateos, al carecer de un papá dios de luengas barbas blancas que los proteja de la muerte, serán unos seres desgraciados en las cercanías del deceso final, al no concebir sus previsoras cabezas a un hombre que no cree en “la resurrección eterna”. Habría que enseñarles a esta gente el campo que pateo yo hoy, sus encinas, sus alcornoques, sus arbustos de estepa negra, sus gallos cantando a lo lejos, los perros ladrando, en fin, lo pajaritos y su orquesta matinal; mostrarles la humildad de ver en la naturaleza la sabiduría plena que ha de mostrarnos a cada momento lo que es la vida y lo que sigue a ésta. Un simple asunto de humildad frente a la soberbia de querer pervivir por los siglos de los siglos en un ridículo paraíso de placeres… Mentes calenturientas, sí.

Como se ve, hoy mi recorrido, como tantas otras veces, es más un recorrido por los libros que por los encinares y pinares que pueblan el terreno al norte de Córdoba. Ello confirma aquella idea de que no sólo de pan vive el hombre y que lo interesante de un itinerario muchas veces puede no estar en el paisaje que atraviesas, sino en los párrafos que kilómetro a kilómetro vas recorriendo haciendo un ejercicio de impostación de la atención para no perder el hilo. Esta mañana, tras un largo descanso en el que di cuenta de un trozo de empanada y del contenido que me habían preparado en el albergue juvenil de Córdoba, inicié la lectura de otro título que prometía; esta vez un autor surcoreano de nuestros días, Byung-Chul Han, un ensayo imprescindible, leo, que advierte de los riesgos de la hipercomunicación digital. Psicopolítica, es su título. Aquí alguna perla para los usuarios de las redes sociales, entre los que me encuentro, sobre las que reflexionar. Se me disculpe por la longitud de la cita; lo merece:

“Todo dispositivo, toda técnica de dominación, genera objetos de devoción que se introducen con el fin de someter. Materializan y estabilizan el dominio. «Devoto» significa «sumiso». El smartphone es un objeto digital de devoción, incluso un objeto de devoción de lo digital en general. En cuanto aparato de subjetivación, funciona como el rosario, que es también, en su manejabilidad, una especie de móvil. Ambos sirven para examinarse y controlarse a sí mismo. La dominación aumenta su eficacia al delegar a cada uno la vigilancia. El me gusta es el amén digital. Cuando hacemos clic en el botón de me gusta nos sometemos a un entramado de dominación. El smartphone no es solo un eficiente aparato de vigilancia, sino también un confesionario móvil. Facebook es la iglesia, la sinagoga global (literalmente, la congregación) de lo digital.”

Bien, parece que voy a tener buena compañía en mi caminar para los días que vienen: Byung-Chul Han. Hay mucha gente que no llega a comprender esta extraña actividad de los caminantes solitarios. En realidad no son tantas las veces que se camino solo, yo casi siempre lo hago en compañía de un buen amigo, un buen libro. Le escucho, hablo con él, le interpelo, disfruto de su sabiduría o de su arte.

Se nota que no tengo ninguna prisa hoy. La etapa no llega a los veinte kilómetros y ello me permite tumbarme a la bartola a la vera del camino y escuchar el guirigay de los pájaros sin miedo a llegar tarde y encontrarme el restaurante cerrado. Llegué a Cerro Muriano justo para tomarme una cerveza con algunas aceitunas y leer la prensa antes de comer.

Alberto de la Madrid
22 de febrero de 2017

fuente https://caminarcadadia.blogspot.com.es/2017/02/la-muerte-un-sencillo-asunto-de-humildad.html

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