Autopsias (de la violencia cotidiana)

Los primeros síntomas de la enfermedad mental que me acompañaría toda la vida surgieron alrededor de los 9 años. Un tiempo después, mi abuela había recomendado una visita al psiquiatra. Nada menos factible en la atmósfera familiar, social y política de mediados de los años 70, cultivada a fuerza de violencias silenciosas y tabúes, y que poco después concluiría en catástrofes y exilios (esta dimensión colectiva será tema de próximas entregas).

Un maltratador siempre intuye este tipo de historias familiares. Como lobo tras el cordero, olfatea el descalabro de ese tiempo de construcción del alma, de incorporación de mecanismos reflejos que tenderán a repetirse con extrema facilidad y que le darán libertad de acción. Lejos del tan de moda concepto de transferencia (el maltratado/a ve en sus relaciones la figura del padre o madre que lo maltrató), anida otro mucho más racional: el maltrato sufrido no constituye una cuestión exclusivamente personal o privado puesto que la figura del maltratador es una tipología cuyo fin principal en la vida es absorber la vitalidad de los otros, un parásito que necesita del anfitrión para vivir y sobrevivir en un mundo donde la exteriorización de esa crueldad está, o debería estarlo, penada por contrato.

Quebrar este círculo vicioso, o destino, no siempre implica la fuga o el rechazo “saludable”; también incluye aceptar el desafío que no se pudo asumir en la infancia. En el caso de las relaciones de pareja surge entonces una variante singular, muy alejada de los ideales románticos o del pragmatismo económico. Se entabla una suerte de lucha de poderes en donde los roles del acreedor y del deudor se intercambian, y se fomentan, según las estrategias y las historias de cada uno. Pero sobre todo, cómo cada uno se ubica frente a dichas historias. La única constante es que existe una deuda a saldar, una indemnización a cobrar, que se acrecienta con el tiempo y que exige resolución. Pero no es solo el pasado personal el que reclama sino, por aquella definición tipológica, también el colectivo. El desorden mental, creativo a veces, destructivo casi siempre, hace acto de presencia, entonces, como memoria y a la vez, como resguardo. Cuando llega el momento de desplegar lo aprendido.

De desmantelar ese engranaje que se refugia y activa en la impunidad inexpugnable de lo privado. Porque todo maltratador es un estafador que rara vez deja pruebas en el camino (sí, por lo general, un tendal de víctimas que suelen padecer de afasia para expresar esa violentación sistemática y reiterada). La peor emboscada en la que puede caer entonces será toparse con un lobo con piel de cordero que, tarde o temprano, lo pondrá en evidencia frente a los otros. Y este poner en evidencia no implica, necesariamente, llevarlo frente al estrado sino en develarlo como construcción tipificada en donde el instinto que se enseñorea a resguardo del secreteo pierde toda razón de ser. no hay nada más frustrante y desmovilizador para un maltratador que se conozcan las cartas con las que juega.

Pero este proceso no es sucesivo como la escritura, no hay un narrador omnisciente que conoce de entrada estos linajes de la crueldad, de la acreencia, de la deuda, de dispositivos y engranajes. Son más bien inscripciones en el cuerpo que, en el mejor de los casos, mientras van buscando la voz, la forma, el tono, el tiempo y el espacio, se resguardan de la temida y esclavizante noción de “obsesión”, o de caer en la trampa del parasitismo. O sea, volverse el otro, definirse por el otro y sus tropelías (por ello, en estas relaciones, la monogamia o la fidelidad suele ser una imposibilidad y la aparición de los otros, un reaseguro). Cuando se da con las formas es porque el presente ya se transformó en pasado, en cadáver en rápido proceso de descomposición sometido a una autopsia con vistas a futuro.

Zenda Liendivit
Domingo 27 de agosto de 2017

fuente: https://revistacontratiempo-zenda.blogspot.com.es/2017/08/en-primera-persona-2-autopsias.html

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Carta de Miquel Amorós a Tomás Ibáñez sobre el ‘Proceso Catalán’

La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más.

Compañero Tomás:

Tus “perplejidades intempestivas” son el mayor exponente leído por mí del sentido común y del seny revolucionario que debieran reinar no sólo entre los libertarios, sino entre todos aquellos que quieren abolir esta sociedad en lugar de administrarla. No obstante, no me extraña que un mogollón de gente que se dice anarquista se haya apuntado a la movida nacionalista y proclame con bríos el derecho a decidir el material del que estarán hechas sus cadenas: ¡hay de Ricardo Mella y “la ley del número”!. Tampoco escasearon los que en su día se subieron al carro de Podemos o al del plataformismo y cambiaron los harapos de la lucha de clases por la ropa nueva de la ciudadanía. Es propio del anarquismo filisteo ante la menor encrucijada histórica el optar por hacerle el juego al Poder establecido. La guerra civil española es el ejemplo más palmario de ello. Confusión, atracción irresistible del jaleo, desclasamiento, táctica del mal menor, el enemigo de mi enemigo, lo que sea. El resultado final es ese: una masa de paletos esclavos de cualquier causa ajena y un montón de egos enfermizos estilo Colau o Iglesias que pagarían por venderse. En fin, negras tormentas agitan los aires y nubes oscuras nos impiden ver. Intentemos disiparlas.

La cuestión que cabría preguntarse no es por qué un sector local de la clase dominante decide resolver sus diferencias con el Estado por la vía de la movilización callejera, sino por qué una porción considerable de gente con intereses contrapuestos, principalmente jóvenes, actúa como decorado escenográfico y fuerza de choque de la casta que ha patrimonializado Cataluña, clasista, católica, corrupta y autoritaria como la que más. El juego del patriotismo catalán no es difícil de desentrañar y quienes lo promueven y aprovechan nunca han pretendido ocultarlo. El “Procès” ha sido una arriesgada operación de clase. La consolidación de una casta local asociada al desarrollo económico exigía un salto cualitativo en materia autonómica que la estrategia del “peix al cove” (“pájaro que vuela…”) no podía lograr. La negativa de la plutocracia central a “dialogar”, o sea, a transferir competencias, principalmente financieras, bloqueaba el ascenso de dicha casta y mermaba peligrosamente su influencia y capacidad política de cara a unos empresarios, industriales y banqueros dispuestos a dejarse liderar por soberanistas con tal de triplicar sus beneficios. La decisión por la cúspide de ir al “choque de trenes” significó una ruptura radical de la política pactista del catalanismo político. Aunque no iba en serio, es decir, que nunca tuvo como finalidad la declaración unilateral de independencia, necesitó de un aparato movilizador bien montado con el fin de inocular una mística patriotera que pusiera a hervir de forma controlada el caldo identitario.

La demagogia independentista, armada con el marketing de la identidad, supo prolongarse en un ciudadanismo democrático con el que pudo sacar a la calle a masas demasiado domesticadas para hacerlo por propia voluntad. Con gran habilidad tocó la fibra oscura de las emociones reprimidas y los sentimientos gregarios que anidan en los siervos del consumo, es decir, supo remover en provecho suyo el poso de la alienación. El objetivo, según mi punto de vista, ha tenido éxito, y la casta dirigente estatal está mucho más dispuesta a modificar la constitución del posfranquismo para mejor encaje de la casta catalanista, aunque para ello ésta tendrá que sacrificar algunas figuras por el camino, quizás al mismo Puigdemont. Poderosos representantes del gran capital (por ejemplo, Felipe González) así parecen indicarlo.

El nacionalismo está manejado por timadores, pero en sí mismo no es un timo. Es el reflejo sentimental de una situación frustrante para una mayoría de subjetividades pulverizadas. No actúa de forma racional, puesto que no es fruto de la razón; es más una psicosis que un pálpito de liberación. La explicación de la eclosión emocional patriótica en la sociedad catalana habrá que irla a buscar en la psicología de masas y para ello nos serán más útiles Reich, Canetti o incluso Nietzsche, que teóricos como Marx, Reclus o Pannekoek. La convicción y el entusiasmo de la multitud no provienen de fríos razonamientos lógicos o de rigurosos análisis socio-históricos; más bien tiene que ver con las descargas emocionales sin riesgo, la sensación de poder que producen los amontonamientos, el fetichismo de la bandera u otros símbolos, la catalanidad virtual de las redes sociales, etc., características de una masa desarraigada, atomizada y desclasada, y, por lo tanto, sin valores, objetivos e ideales propios, predispuesta a comulgar con las ruedas de molino que se repartan. La vida cotidiana colonizada por el poder de la mercancía y del Estado es una vida repleta de conflictos latentes e interiorizados, dotados de un exceso de energía que los hace emerger en forma de neurosis individuales o colectivas. El nacionalismo, de cualquier signo, ofrece un excelente mecanismo de canalización de esos impulsos que, si se hicieran conscientes, constituirían un temible factor de revuelta.

El nacionalismo divide la sociedad en dos bandos paranoicos enfrentados artificialmente por sus obsesiones. Los intereses materiales, morales, culturales, etc., no cuentan. Nada que ver con la justicia, la libertad, la igualdad y la emancipación universales. El pueblo catalán es algo tan abstracto como el pueblo español, un ente que sirve de coartada para una soberanía de casta con su policía notablemente represora. Un pueblo únicamente se define contra todo poder que no emane de él o que se separe de él. Por consiguiente, un pueblo con Estado no es un pueblo. Convendrás conmigo en que la historia la hace la gente común mediante asambleas y organismos nacidos de ellas, pero tal como están las cosas, la historia es de quien la manipula mejor. Lo que dicha gente hace es proporcionar el marco popular de una mala función de teatro donde se ventila un prosaico reparto de poder. Cualquiera puede hacer sus cálculos y navegar en consideración dentro o fuera de las aguas nacionalistas de una turbulencia más bien calma, pero nunca deberá perder de vista el meollo de la cuestión.

Fraternalmente, Miquel Amorós, Alacant, 27-09-2017.

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Perplejidades intempestivas

Cuando acontecen en Catalunya cambios tan drásticos como los que se han producido desde las multitudinarias manifestaciones del 15 de mayo de 2011 resulta difícil no experimentar cierta perplejidad.

¿Qué ha podido ocurrir para que algunos de los sectores más combativos de la sociedad catalana hayan pasado de “rodear el Parlament” en el verano del 2011 a querer defender las Instituciones de Catalunya en septiembre del 2017?

¿Qué ha podido ocurrir para que esos sectores hayan pasado de plantar cara a los mossos d’escuadra en la plaza Catalunya, y de recriminarles salvajadas, como las que padecieron Esther Quintana o Andrés Benítez, a aplaudir ahora su presencia en las calles y a temer que no tengan plena autonomía policial?

¿Qué ha podido ocurrir para que parte de esos sectores hayan pasado de denunciar el Govern por sus políticas antisociales a votar hace poco sus presupuestos? ¿Pero, también, que ha podido ocurrir para que ciertos sectores del anarcosindicalismo hayan pasado de afirmar que las libertades nunca se han conseguido votando a defender ahora que se dé esa posibilidad a la ciudadanía?

La lista de preguntas se podría ampliar enormemente y se podrían aportar múltiples respuestas a las pocas que aquí se han formulado. En efecto, se pueden aducir factores tales como el agotamiento del ciclo del 78, la crisis económica con sus correspondientes recortes y precarizaciones, la instalación de la derecha en el gobierno español con sus políticas autoritarias y sus recortes de libertades, la escandalosa corrupción del partido mayoritario etc. etc.

Sin embargo me parece que sería ingenuo excluir de esas respuestas la que pasa por tomar en cuenta, también, el extraordinario auge del sentimiento nacionalista. Un auge que, sin duda alguna, han contribuido a potenciar los factores a los que acabo de aludir pero que también ha recibido muy importantes dosis de combustible desde las propias estructuras del gobierno catalán y desde su control de las televisiones públicas catalanas. Varios años de persistente excitación de la fibra nacionalista no podían no tener importantes efectos sobre las subjetividades, tanto más cuanto que las estrategias para ampliar la base del independentismo nacionalista catalán han sido, y siguen siendo, de una extraordinaria inteligencia. La potencia de un relato construido a partir del derecho a decidir, en base a la imagen de las urnas y a la exigencia de la libertad de votar, era extraordinaria y conseguía disimular perfectamente el hecho de que era todo un aparato de gobierno el que se volcaba en promover ese relato.

Hoy, la estelada (roja o azul) es sin la menor duda el símbolo cargado de emotividad bajo el cual se movilizan las masas, y es precisamente ese aspecto el que no deberían menospreciar los que sin ser nacionalistas ven en las movilizaciones pro referéndum una oportunidad que los libertarios no deberían desaprovechar para intentar abrir espacios con potencialidades, sino revolucionarias, por lo menos portadoras de una fuerte agitación social, y se lanzan por lo tanto en la batalla que enfrenta los gobiernos de España y de Catalunya.

No deberían menospreciarlo porque cuando un movimiento de lucha incluye un importante componente nacionalista, y este es, sin duda alguna, el caso en el presente conflicto, las posibilidades de un cambio de carácter emancipatorio son estrictamente nulas.

Me gustaría compartir el optimismo de los compañeros que quieren intentar abrir grietas en la situación actual para posibilitar salidas emancipatorias, sin embargo no puedo cerrar los ojos ante la evidencia de que las insurrecciones populares y los movimientos por los derechos sociales nunca son transversales, siempre encuentran a las clases dominantes formando piña en un lado de las barricadas. Mientras que en los procesos de autodeterminación, y el actual movimiento es claramente de ese tipo, siempre interviene un fuerte componente interclasista.

Esos procesos siempre hermanan a los explotados y a los explotadores en pos de un objetivo que nunca es el de superar las desigualdades sociales. El resultado, corroborado por la historia, es que los procesos de autodeterminación de las naciones siempre acaban reproduciendo la sociedad de clases, volviendo a subyugar las clases populares después de que estás hayan sido la principal carne de cañón en esas contiendas.

Eso no significa que no haya que luchar contra los nacionalismos dominantes y procurar destruirlos, pero hay que hacerlo denunciando constantemente los nacionalismos ascendentes, en lugar de confluir con ellos bajo el pretexto de que esa lucha conjunta puede proporcionarnos posibilidades de desbordar sus planteamientos y de arrinconar a quienes solo persiguen la creación de un nuevo Estado nacional que puedan controlar. Que nadie lo dude, esos compañeros de viaje serán los primeros en reprimirnos en cuanto no nos necesiten, y ya deberíamos estar escarmentados de sacarles las castañas del fuego.

Tomás Ibáñez
Barcelona, 26 de septiembre de 2017

fuente: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2017/09/30/carta-de-miquel-amoros-a-tomas-ibanez-sobre-el-proces

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La creencia neoliberal

Topía, en su aniversario 25, al cual pocas revistas llegan y, por lo cual, hay que felicitar a sus directivos calurosamente, nos ha convocado para discutir sobre el neoliberalismo -y su persistencia- desde distintas perspectivas y a mí me han dado como tema el de “La creencia neoliberal”, para lo cual considero necesario revisar el sentido del término.

El Diccionario de la Real Academia Española define el término creencia como “firme asentimiento y conformidad con alguna cosa” y, también: “dar firme asenso a las verdades reveladas por dios y propuestas por la iglesia”. Es decir, es un término muy relacionado con la fe y, particularmente, con la fe religiosa, lo cual nos remite al discurso premoderno, medieval, que fuera sustituido en la Modernidad por un discurso centrado en lo humano más que en la deidad, pero con el mismo supuesto de realización futura ya no en el paraíso sobrenatural, sino en la realización de un progreso permanente en la tierra, lo cual se convierte en la nueva utopía.

Esta confianza o fe en el futuro es rota en la Postmodernidad donde aparece el escepticismo sobre el futuro y domina el tiempo presente, lo cual fue y es característico de la cultura de la pobreza cuyas limitaciones económicas e inestabilidad de vida les impiden tener un horizonte de futuro, pero ahora abarca a todas las capas sociales y económicas que tienen que aprender a vivir en la incertidumbre y la inestabilidad neoliberal. Por ello en esta etapa contemporánea, más que creencia en verdades absolutas se habla de discursos, de propuestas donde la verdad y la realidad son construcciones sociales, propuestas posibles en vez de verdades absolutas, discursos que ya no se sostienen ni en la fe, ni en la ciencia, sino en la propaganda de los medios de difusión que crean ideales y modelos: ideales individualistas, hedonistas, narcisistas y consumistas; modelos centrados en la imagen, la juventud y la banalidad.

¿Qué sostiene entonces al discurso y la práctica neoliberal, cuando su realidad es de concentración de la riqueza en pocas manos y consecuente empobrecimiento y marginación de grandes masas de la población, que no tienen acceso al empleo o son expulsados del mismo en los recortes continuos de personal que se realizan tanto en las empresas privadas como en los gobiernos?, ¿cómo se mantiene ese modelo económico cuándo hay una flagrante contradicción entre los ideales consumistas y los recursos disponibles para alcanzarlos en grandes sectores de la población?

Intentaré responder a estos interrogantes no sólo desde la reflexión teórica, sino desde la realidad; para lo cual tomaré como ejemplo de sus efectos concretos a México, dónde se ha aplicado por más de treinta años. Aquí, en el ejercicio de dominación del régimen neoliberal sobre la población, circulan tres discursos con sus correspondientes prácticas: el discurso del miedo y el terror, el discurso disciplinario y el discurso de la transparencia y el rendimiento autoexplotador.

Mecanismos socio-económicos que sostienen al modelo neoliberal en México

En el modelo neoliberal hay amplios sectores afectados, pero también hay algunos beneficiados: esencialmente el capital financiero así como las grandes empresas y sus empleados, en particular, las transnacionales, así como los políticos y tecnócratas que promueven y sostienen ese sistema económico.

Después vienen los sectores que conservan ingresos suficientes, relacionados con empresas industriales, comerciales y de servicios.

Le sigue un sector de trabajadores precarizados, frecuentemente mediante la tercerización, y un sector de marginados en la pobreza, de cuantía variable en los diversos países latinoamericanos, pero siempre de gran extensión.

Estas amplias capas marginales de la población no están incorporadas a los beneficios del desarrollo capitalista, pero suelen estar incorporadas al consumo de productos industriales como ropa, alimentos, televisión y telefonía móvil, promovidos intensa y eficazmente mediante propaganda en los medios de difusión, lo cual les da una ilusión de pertenencia al sistema y fuentes de diversión banales, pero apreciadas; estos aparatos electrónicos logran entretenimiento, control social y adhesión al régimen en torno a una cultura mediática y de la transparencia.

Las luchas políticas y sociales en América Latina, desde los setentas (1), han mostrado que estos sectores marginales pueden ser capaces de organizarse para algunas acciones de supervivencia como invasión de terrenos, pero no son capaces de sostenerse en acciones políticas en torno a organizaciones estables y autónomas. En cambio, han sido sujetos de formas de organización desde el poder estatal a través de su manipulación mediante el clientelismo, paternalismo o compra del voto y esta situación ha sido un importante factor de sostenimiento del régimen neoliberal.

En los sectores beneficiados opera la búsqueda de mantener sus grandes o pequeños privilegios y no solo es en relación a grandes fortunas en el país o depositadas en paraísos fiscales y de ocultamiento, sino los privilegios de las capas medias de tener trabajo y un buen pasar, para lo cual se asimilan a la ideología y discurso oficiales y si aparecen movimientos políticos de oposición o atrocidades represivas como las cometidas en Ayotzinapa, tienden a repetir las versiones oficiales o voltear para otro lado.

Después de 33 años de economía neoliberal, México tiene -como consecuencia- una de las peores situaciones económicas, políticas y sociales de su historia, además de una dependencia extrema con los Estados Unidos.

Daré algunos datos estadísticos que muestran el tamaño del desastre:

En 2013 fuimos el único país en América Latina y el Caribe donde, según datos de la CEPAL, la pobreza aumentó.(2) La Comisión Nacional de Evaluación (CONEVAL) en su informe de 2014 reportó casi la mitad de la población en situación de pobreza (46.2 %) de acuerdo a su método para definirla. Pero en un apartado del informe señalaba que solamente 20 % de la población estaba libre de alguna carencia.(3)

El desempleo está generalizado, por lo cual la tasa de trabajadores informales está en poco más de 60 % en las maquilladas cifras oficiales, población que, como consecuencia, carece de seguridad social y jubilación. El ingreso laboral promedio de dos de cada tres personas que trabajan, se ubica por debajo de 2,400 pesos mensuales (alrededor de 133 dólares en mayo de 2016 y el peso se sigue devaluando), una cantidad insuficiente para atender las necesidades de una familia si se considera que el valor de la canasta básica por persona es de 1,335 pesos mensuales (alrededor de 74 dólares).(4) La desigualdad económica es enorme, de tal manera que el ingreso del uno por ciento más rico de la población equivale al del 90% de menores ingresos. La élite es dueña del 32.6 de la riqueza del país.(5)

El malestar social derivado de toda esta opresiva situación ha dado lugar a su contención mediante una sangrienta represión política encubierta tras la violencia de la llamada “guerra contra el narcotráfico” que ha generado más de 150.000 muertos y desaparecidos,(6) 17.000 de ellos solamente durante 2015; en un país sin declaración de guerra o de estado de excepción, una cantidad mayor que en Irak o Afganistán, aseguró el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.(7) Dentro de esta cauda de muertes es de destacar el alto número de periodistas asesinados: 113 de 2000 a la fecha,(8) muchos de ellos con sospecha de implicación de autoridades gubernamentales. En los cuatro años del sexenio de gobierno de Peña Nieto se han reportado 83 desapariciones forzadas cometidas en contra de luchadores sociales y defensores de derechos humanos (9) y se considera que hay más de 500 presos políticos en el país.(10) Esta situación tan grave ha conducido a que 73% de las denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) durante 2015 sean contra el Estado mexicano, afirmó el secretario ejecutivo de dicho organismo,(11) lo cual concuerda con la denuncia del Comité Monseñor Romero de que el Estado utiliza la desaparición forzada como estrategia para reprimir a los disidentes.(12)

Esta es la faz de los mecanismos de control social más primitivos y sanguinarios que actúan mediante la inducción de miedo o terror: aquellos que apelan al dilema de la vida o la muerte por medio de asesinatos, desapariciones forzadas o a la aniquilación económica y social mediante extorsiones, linchamiento mediático o desempleo, así como otras más sutiles que se exponen y discuten adelante.

Las técnicas capitalistas de poder sobre las subjetividades: de la biopolítica a la psicopolítica

Michel Foucault, en su investigación histórica-filosófica que le llevó a campos poco o nada explorados previamente por la filosofía, da un giro radical a la perspectiva clásica de la política y abre una nueva dimensión al tema del poder.

Sus teorizaciones se ubican inicialmente en espacios de reclusión como las cárceles o los asilos, pero al avanzar la construcción de su obra, aborda el tema del poder en poblaciones abiertas a partir de sus conceptos de biopolítica y biopoder sobre las relaciones entre la política y la vida. Éstas permiten establecer, como formas de ejercicio del poder político, prácticas de control disciplinario sobre el cuerpo social que son ejercidas en el ámbito del conocimiento durante el proceso de formación de los individuos, para influir en sus subjetividades y hacer del cuerpo una máquina de producción. El poder disciplinario es un poder normativo, negativo, que crea a un sujeto obediente.

La biopolítica es la forma de gobierno de la sociedad disciplinaria que corresponde al periodo del capitalismo industrial y persiste en esos ámbitos aplicado a trabajadores y obreros.

Quien continúa y actualiza las reflexiones de Foucault es Byung-Chul Han, un coreano que es la nueva estrella de la filosofía en Alemania, quien considera que el control subjetivo y social propio del neoliberalismo recurre más a la positividad de la seducción narcisista que a la negatividad, inhibitoria y no permisiva, del poder disciplinario, propia de la etapa histórica anterior del capitalismo.

Esta nueva forma de ejercicio del poder político es la Psicopolítica que el autor mencionado define como la técnica de dominación del capitalismo financiero neoliberal que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos,(13) donde “instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente. La motivación, el proyecto, la competencia, la optimización y la iniciativa son inherentes a la técnica de dominación psicopolítica del régimen neoliberal” (p. 33).

A este sistema más sutil y positivo que motiva y estimula más que prohibir lo considera más eficiente y concluye: “En lugar de hacer a los hombres sumisos, intenta hacerlos dependientes” (p. 29). Este poder amable y seductor no sólo es más poderoso que el poder represivo, sino también es menos visible, suele pasar desapercibido al sujeto, que se siente libre. Cuatro elementos son los centrales de este régimen:

– La explotación de la libertad,
– La dictadura de la transparencia,
– El Big Brother amable que se acompaña del Big Data, y
– El capitalismo de la emoción, junto con la ludificación.

La explotación de la libertad

En cuanto a la situación actual de la libertad considera que “El neoliberalismo es un sistema muy eficiente, incluso inteligente, para explotar la libertad. Se explota todo aquello que pertenece a prácticas y formas de libertad, como la emoción, el juego y la comunicación. No es eficiente explotar a alguien contra su voluntad. En la explotación ajena, el producto final es nimio. Solo la explotación de la libertad genera el mayor rendimiento” (pp. 13-14). Esta explotación se logra convirtiendo al trabajador en empresario. “Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona” (p. 17).

A este sujeto del rendimiento se le explota mediante el estímulo a su individualismo y a su narcisismo que se complementa con el me gusta que elimina la libre elección por la decisión entre varias ofertas.

La dictadura de la transparencia

El control y la vigilancia de la sociedad disciplinaria tenía su modelo en el panóptico de Bentham, ese dispositivo utilizado en muchas prisiones para ver sin ser visto. Ahora esa vigilancia y control se han vuelto menos visibles y coactivos y en lugar del big brother orwelliano aparece el big data, donde no hay que perseguir la información ya que la gente espontánea e ingenuamente la ofrece. “Los residentes del panóptico digital se comunican intensamente y se desnudan por propia voluntad. Participan de forma activa en la construcción del panóptico digital”.

El sistema neoliberal convierte al ciudadano en consumidor y la transparencia logra efectos adicionales al desarticular ampliamente el sentido de la otredad y de la interioridad en aras de lograr una comunicación sin limitaciones y genera un efecto de conformidad. Además, afecta negativamente a la capacidad de una acción política por la pasividad que induce.

Los datos circulantes en la red permiten, también, trazar un perfil de intereses individuales y colectivos con capacidad de predicción del comportamiento, susceptibles de ponerse al servicio de la propaganda tanto comercial como política y favorecer el control social.

El capitalismo de la emoción y la ludificación

Han contrasta el capitalismo industrial descrito por Weber, que sigue una lógica racional, con el capitalismo neoliberal que explota las emociones tanto para incrementar el consumo como para incrementar la productividad y el rendimiento.

Se utilizan las emociones “para influir en las acciones a este nivel prerreflexivo” en el control psicopolítico del individuo (p. 75). El juego se aprovecha para funciones semejantes en el mundo de la vida y del trabajo.

Reflexiones finales

El grado de penetración de estas nuevas modalidades de control social varía de acuerdo al grado de desarrollo del país, del ámbito en que se trabaje y de la clase social a que se pertenezca.

El sujeto narcisista del rendimiento requiere de ámbitos que lo favorezcan y se da especialmente entre los ejecutivos altos y medios de las grandes compañías nacionales y transnacionales. Ahí se promueve esta ideología de manera formal en los cursos de capacitación y de manera informal en la organización del trabajo, donde tiene un lugar relevante el uso creciente del home office.

Los otros elementos descritos, que se instrumentan mediante los medios masivos de comunicación, influyen al gran conjunto de la población y el Estado mexicano lo favorece mediante la distribución gratuita de televisores y tablets en las capas sociales de bajos recursos, donación que simultáneamente utiliza para comprar votos y estimular adhesiones partidistas.

Mario Campuzano Montoya
revista Topía

notas:
1) Zermeño, Sergio (1978). México, una democracia utópica, el movimiento estudiantil del 68. Siglo XXI Editores, México, Octava edición, 1991, pp. 305-319.
2) La Jornada, viernes 6 de diciembre de 2013, p. 31.
3) La Jornada, 23 de julio del 2015, Informe del Secretario Ejecutivo del CONEVAL sobre Medición de la Pobreza 2014.
4) La Jornada, 18 de mayo de 2016, p. 18.
5) La Jornada, 18 de mayo de 2016, Enrique Galván Ochoa, p. 8.
6) Revista Proceso, 31 de enero de 2016, p. 56.
7) La Jornada, viernes 6 de mayo de 2016, p. 21.
8) La Jornada, miércoles 4 de mayo de 2016, p. 3.
9.) La Jornada, jueves 26 de mayo de 2016, p. 9.
10) La Jornada. Viernes 27 de mayo de 2016, p. 44.
11) La Jornada, domingo 29 de mayo de 2016, p. 9.
12) La Jornada, domingo 29 de mayo de 2016, p. 12.
13) Byung-Chul Han, Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder, España, 2014.

Artículo publicado en revista Topía nº77, agosto de 2016.

fuente: https://www.topia.com.ar/articulos/creencia-neoliberal

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Guía de privacidad y seguridad en Internet

¿Sabes por qué es tan importante tener contraseñas robustas? ¿Y de hacer copias de seguridad? ¿Te gustaría obtener unos consejos para comprar en línea o sobre cómo evitar los programas maliciosos? Pues has aterrizado en la página correcta. Te presentamos la guía de “Privacidad y seguridad en Internet” que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y la OSI hemos desarrollado para ti.

La guía está formada por 18 fichas que recogen los principales riesgos a los que nos exponemos al hacer uso de Internet así como las medidas de protección que debemos aplicar para evitarlos. En concreto, cada ficha plantea una situación que podría ocurrir a cualquier usuario que haga uso de dispositivos electrónicos y se conecte a Internet, con el objetivo de hacer reflexionar a éste sobre la problemática de hacer o no hacer una determinada acción. A continuación, se expone información general sobre la temática abordada. Finalmente, cada ficha facilita una serie de consejos y recomendaciones que ayudarán a evitar los riesgos planteados y mantenerse protegido.

· Guía completa en PDF (23 pp.)
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/guiaprivacidadseguridadinternet.pdf

Si lo deseas, puedes descargar las distintas fichas de las que se compone la guía de manera individual. Elije la temática que más te interese y descárgate la ficha…

· Ficha 1: Tus dispositivos almacenan mucha información privada ¿Te habías parado a pensarlo?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/informacionprivada.pdf

· Ficha 2: ¿Por qué son tan importantes las contraseñas?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/contrasenas01.pdf

· Ficha 3: ¿Son suficientes las contraseñas?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/contrasenas02.pdf

· Ficha 4: No esperes a tener un problema para realizar copias de seguridad
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/copiaseguridad.pdf

· Ficha 5: ¿Será fiable esta página?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/paginafiable.pdf

· Ficha 6: ¿Tengo obligación de dar mis datos cuando me los piden?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/datospersonales.pdf

· Ficha 7: ¿Cómo puedo eliminar datos personales que aparecen en los resultados de un buscador?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/eliminardatos.pdf

· Ficha 8: ¿Cómo puedo usar el navegador para que no almacene todos los pasos que doy por Internet?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/navegacionprivada.pdf

· Ficha 9: ¿Quién puede ver lo que publico en una red social?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/redessociales.pdf

· Ficha 10: Identificando timos y otros riesgos en servicios de mensajería instantánea
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/fraudemensajeria.pdf

· Ficha 11: Toda la información que se publica en Internet ¿es cierta?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/veracidad.pdf

· Ficha 12: Phishing: el fraude que intenta robar nuestros datos personales y bancarios
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/phishing.pdf

· Ficha 13: ¡Qué le pasa a mi conexión de Internet!
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/redlenta.pdf

· Ficha 14: Quiero proteger mi correo electrónico
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/correoelectronico.pdf

· Ficha 15: ¿Qué tengo que tener en cuenta si guardo mi información personal en la nube?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/nube.pdf

· Ficha 16: ¿Puedo compartir ficheros por Internet de forma segura?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/compartirdatos.pdf

· Ficha 17: No tengo claro para qué está utilizando mi hijo Internet, ¿qué puedo hacer?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/menores.pdf

· Ficha 18: ¿Las pulseras y relojes que miden la actividad física son seguros?
https://www.osi.es/sites/default/files/docs/wearables.pdf

Tanto la AEPD como la OSI esperamos que esta iniciativa sea de utilidad a todos los usuarios de Internet y permita un acercamiento práctico a los contenidos desarrollados con el fin último de capacitar, prevenir y ayudar en el uso seguro y responsable de Internet.

fuente https://www.osi.es/es/guia-de-privacidad-y-seguridad-en-internet

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