«El hombre se ha defendido a sí mismo, siempre, de otros hombres, de la Naturaleza. El ha violado la Naturaleza constantemente. El resultado es una civilización que se basa en la fuerza, el poder, el miedo, la dependencia.
Todo nuestro ‘progreso técnico’ nos ha proporcionado un confort, una norma, e instrumentos de violencia para mantener el poder, ¡somos como salvajes! Usamos el microscopio como un garrote. No, eso está mal. Los salvajes son más espirituales que nosotros. En cuanto logramos un avance científico lo ponemos al servicio del mal. Y con respecto a la norma algún sabio dijo una vez: ‘ qué pecado es aquello que es innecesario.
Si ese es el caso toda nuestra civilización se basa en el pecado de principio a fin. Hemos adquirido una horrible desarmonía, un desequilibrio, por así llamarlo entre nuestro desarrollo material y espiritual (…) nuestra civilización básicamente es defectuosa.» Andrei Tarkovsky* (1986)
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