La bandera pirata de Jean Vigo

Por Juan Nicho

“Instrucción”

“Y tú me preguntaste,
¿qué hay en el centro de la tierra?
¿Hay casas diminutas rodeadas de fuego
donde arden los niños no obedientes,
traviesos en la escuela?

Seis años, dulces, seis años dulces,
poblados ya de pútrida enseñanza”. Alfonso Costafreda

Es una niña, estudiadamente ambigua, quien enarbola la bandera pirata manufacturada con exquisito cuidado la víspera por todos los niños rebeldes.

Se trata de boicotear la patochada oficial-académica de la fiesta del colegio. Las autoridades de la ciudad, las fuerzas vivas, estarán presentes, y el momento en que actuar parece inmejorable. Es algo más que una vengan­za contra todos los domingos de castigo, contra las manos demasiado largas de los profesores, contra la mezquindad de los vigilantes y la repugnante mediocri­dad autoritaria de todo el colegio con su insignificante director al frente. Está todo perfectamente calculado y los niños no pueden disimular su excitación. La noche previa al ataque es toda una orgía de desmanes y alegría, de almohadas desplumadas y colchones reventados. Sus movimientos, inmaculadamente recogidos en cámara lenta por Vigo, revelan algo diferente a una simple revuelta. Vemos en ellas un matiz añadido a los colores del motín: la sacra­lidad, la religión entendida como desatado paganismo adherido a la vida, a sus objetos y movimientos, al entrechocar de las palabras que vuelan entre los seres. Ellos saben que están dando rienda suelta a un rito, un ritual que se elabora sin guiones ni estructuras, acora­zándose por los propios sentimientos hilvanados al vuelo.

Sus únicas dudas son respecto a la fidelidad de los par­ticipantes en la rebelión. Temen, con toda la razón del mundo, que alguno de ellos pueda haber sucumbido a las fauces aspirantes del orden: las amenazas, las falsas promesas, las prebendas, privilegios, el terror… Pero no, todos son Niños Perdidos en la Isla del Miedo de un Colegio Público.

Antes de proseguir, recordar que la película de que hablamos, “Zéro en conduit” (1933), fue duramente ata­cada en su tiempo, llegando a ser definitivamente censu­rada y su director marcado para siempre con el estigma de maudite o, más apropiadamente, de inaceptable. Pero Jean Vigo ya había sido marcado por otra realidad más severa que la risible condena de los hombres: la enfermedad. La tuberculosis, en sus últimos coletazos morta­les del siglo, había llamado ya a su puerta y se había ins­talado en él definitivamente. Esto, que fue sin duda un alivio para sus detractores, no pudo hacer en él más que provocar un exasperado aceleramiento de sus intencio­nes creativas. “Zéro en conduit” fue su grito de guerra contra el mundo; pasara lo que pasara él ya había grita­do.

“L’Atalante” fue un dulce canto de cisne de una pre­sencia ya materialmente comprometida por la tisis. En ella, ya desde los primeros tropezones en la gabarra adi­vinamos que el amor es una casi completa imposibilidad. La fragilidad con que se desarrollan sus procesos no augu­ra nada bueno en ningún momento. Por ello su final feliz es un final semi-soñado, sumergido, estructurado débilmente en las brumas del deseo más que de la realidad. ¿Aunque no es el deseo el motor de la realidad? Pero volviendo al “cero en conducta” que obviamente Vigo endosa desde el principio al entorno en el que ha crecido, es ésta una de las pocas películas en las que el rechazo a la educación infantil reglada aparece sin con­templación alguna. Nada puede salvarse del entramado agónico que conforma la escuela, la sensación que provoca es invariablemente la de la asfixia.

La crítica a los sistemas educativos siempre ha sido la que de modo más endeble ha evolucionado. Lo que siempre ha estado en el punto de debate han sido los métodos educativos, los planes de estudio o aún la forma en que debían disponerse los diferentes módulos académicos. Pero casi nunca se ha tratado de cuestionar la base misma del invento uniformador que es la escue­la. Nunca se ha cercenado con virulencia la idea misma de una coerción temprana en la vida de los individuos. La coartada de la necesidad educativa, de la adquisición de conocimientos básicos ocultaba siempre la raíz tupi­da y sucia del invento. Jean Vigo se atrevió a ello, y lo hizo a lo bestia, sin mediar paño tibio alguno en su des­trucción del sistema. La coerción primera, el abuso sexual, la violencia gratuita, el entontecimiento, la uni­formización en la bobería, todo está presente en su breve película de 44 minutos.

Todo en ella rezuma el salvajismo liberador de la vida. La condena estaba anunciada.

Hay que decir también que no es para nada un agujero negro de dolor y rabia, sino que el humor y la ternura pululan por doquier demostrando que en la peor de las situaciones los seres humanos pueden hallar los cauces de comprensión y conocimiento que la colectividad neciamente organizada les niega.

Un personaje de la película, evidente alter ego de Vigo y de su visión de las cosas, suaviza el asco y mantiene a lo largo del metraje una crujiente y quebradiza esperan­za. Paradójicamente se trata de un vigilante. Él es quien a modo de “emboscado” jüngeriano se infiltra en la bestia y, rompiendo sus normas, se ríe abiertamente de ella. Un nuevo vigilante en la escuela, un “policía de patio”, se gana la confianza y el aprecio de los niños más rebeldes pero de un modo muy peculiar y que, en los medios más supuestamente libertarios de hoy resultaría paradójicamente extraño: con la no intervención.

Son demasiados ya los salvadores de la infancia, de los obreros, de las patrias, del tercer mundo, que nos inun­dan con sus blanqueadas soflamas. Miles de aplicados monitores presunta y presuntuosamente progresistas abanderando la causa del libre aprendizaje de los niños; educadores de calle, psicólogos, profesores… todos creen que su intervención es clave para el perfecto des­arrollo de los acontecimientos de la infancia. Y no lo es. Aunque se empeñen en ello.

Se aprende más, si a ello vamos, del no involucramien­to, del prodigio de la libertad sin censuras, que de cual­quier programa de actividades encaminadas al creci­miento personal para pasar la tarde. De la escuela de curas al colegio público de orientación avanzada sólo varían los valores a inculcar a los niños y niñas. Y la escuela libertaria, como monstruo imposible y contra­dictorio, sigue en un sueño del que despertar se hace difícil.

El atípico personaje del vigilante, un joven que se inmis­cuye cuando le apetece en los juegos de los niños y los deja a su aire en todo momento, no es una figura actual. Uno de los escándalos que provoca su actitud “dejada” parte de la permisividad que al parecer mantiene frente a las estrechas relaciones, fuertemente sexualizadas, entre dos alumnos. Y esto es así porque él no les sermo­nea, no les adiestra, no los agobia, sólo observa y sigue su vida, atraído él mismo por mujeres con las que se cruza en la calle y que ocupan su interés. No ve por qué debe meterse donde no le llaman.

En todo caso, y a modo de brillante antecedente de la algo melosa “El club de los poetas muertos”, escenifica con ellos en clase las lecturas de los libros en una especie de improvisación teatral caótica donde todos gritan, fuman y hacen lo que les da la gana. Así, en el momento culmen de la revolución, él tampoco interviene. Se limita a no actuar en ningún sentido, a no reprimir y, única manifes­tación ante el hecho, a celebrar dando saltos y sonrisas, el descalabro del orden establecido.

Llueven piedras, tejas, objetos de todo tipo sobre las marionetas patéticas en que Vigo ve convertidas a las autoridades competentes. Los niños hablan abiertamen­te de “munición” cuando se refieren al cargamento que lanzarán el gran día. No les importan las consecuencias, les da igual el resultado de su empeño. Saben que es per­fectamente inútil. Y por eso es bello, y es perfecto.

A nadie se le escapa la similitud de su revuelta en el tejado con la que los presos emprenden de tanto en tanto (y que sistemáticamente silencian o distorsionan los medios) en todas las prisiones del mundo. Los niños, al igual que los presos (“niños = presos políticos”, decía Deleuze), saben que eso acabará mal, que no pueden vencer, como lo saben los okupas, que viven en la cuen­ta atrás de los desalojos. Es la rebelión por la rebelión misma, la que empieza y acaba en su propia esencia, el sacrificio lúcido del futuro por una realidad terrible y verdaderamente pre­sente.

Sólo por esos momentos de auténtica ordalía la vida se arma de un sentido más denso. No puede nunca destruir­se a quien ha cantado su canción y ha sido acallado luego. La canción ha sido cantada y el eco persigue a los enmudecedores.

La clave, para mí, de la película, y que quizá la diferen­cie de otras versiones más edulcoradas de alborotos estudiantiles se halla en la actitud del personaje más ambi­guo del drama. La niña que se niega a ser manoseada por el rollizo hijo de puta que cree incluido en sus potes­tades de profesor el derecho de pernada infantil. La niña, que aparece como niño-niña, le envía directamen­te a la mierda. Ello genera una suerte de consejo escolar de guerra donde la niña, en presencia del director y de la plana mayor de la escuela, debe abjurar de su insulto y pedir disculpas al obeso obseso. Por supuesto, y aquí está la clave que lo precipita todo, no lo hace. Y no sólo no lo hace, sino que fieramente se reafirma en el mismo epíteto que le lanzó antes. ¡A la mierda!, que diría Fernán Gómez. O como sugeriría tiempo atrás Valle Inclán cuando le recriminaron sus insultos: “Yo no insulto, defino.”

Esta imaginación precisa de la niña es lo que supongo descolocó a los bienpensantes de la época, dispuestos a ver ficcionado un despropósito, pero no su reiteración, la justificación del mismo, su aprobación definitiva. Ellos dan una oportunidad para rectificar y sin embar­go…

Ya no estábamos ante una chiquillada sino ante una reflexionada postura vital. Los niños pasaban a ser intocables. Toda violencia posterior contra ellos resultaría inútil. En realidad, a nadie le ha importado demasiado la vio­lencia contra los niños en las sociedades, digamos, civi­lizadas. Nos escandalizamos rápidamente ante cualquier abuso de los primitivos salvajes del tercer mundo (o del cuarto, como los quieran llamar), pero con ello nadie quiere darse cuenta de que ocultamos lo que aquí ocurre a diario y con una fuerza ciertamente inusitada.

Es una cuestión de propiedad: los niños del tercer mundo tam­bién son nuestros (para ellos van nuestras campañas, incluso los apadrinamos, en una forma virtual de propie­dad), pero es que los estrictamente nuestros son mas nuestros todavía, y nadie ha escrito en ninguna parte que pueda tenerse acceso desde fuera al trato que uno da a lo que es suyo. Alice Miller recuerda las dificultades que tuvo un informe sobre el maltrato infantil en la super­moderna Suiza para ser publicado en los medios del país. Las estadísticas y los casos en esa bonita isla de neutralidad aterrorizan, incluyendo más de catorce tipos diferentes de agresiones físicas a los niños, desde los golpes hasta la misma cámara de tortura instalada en el sótano familiar…

Quien lea una novela autobiográfica escrita no muchos años antes de la película de Jean Vigo comprenderá lo que estoy diciendo: “El niño”, de Jules Vallés, narra una infancia absolutamente destrozada a golpes, sin sentido ya por la monotonía de la violencia y, lo que es peor, vista ya por su víctima con algo espeluznantemente cer­cano a la frialdad. Por fortuna, otro tipo de experiencias, vividas y narradas en posteriores libros, contribuyeron a aliviar en parte ese insoportable dolor del cuerpo y del alma.

Toda esta violencia, toda esta oculta costumbre del daño y la represión a los más débiles es considerado en muchos momentos como la norma, y también lo es ahora, pero con la condición de no hablar de ello, de no exteriorizarlo demasiado… (“El origen”, de Thomas Bernhard, con su tétrico colegio es una muestra de ello). Ocurre quizás que, con el advenimiento de la psiquiatría y de las “ciencias de la mente” ocupando lugares de dis­pensación de poder, posiciones desde las que establecer criterios legales y jurídicos, las cosas han cambiado un poco.

En nuestra época quizá no se hablaría de indisciplina y rebeldía sino de trastorno psicosocial de adaptación. Los chavales despiertos de la película de Vigo serían tratados como chicos conflictivos, de riesgo, portadores de una peligrosa patología social, fruto de familias deses­tructuradas, en fin… como enfermos o inadaptados. Su opinión sobre las cosas deja de contar, su decisión de optar por algo distinto a lo impuesto revela tan sólo un síntoma, a lo sumo un síndrome de carencias afectivas ante el que una buena psicoterapia combinada con un efectivo y com­prensivo trabajo social podría reducir sus manifestacio­nes de violencia hasta la feliz convivencia con sus com­pañeros en el medio de estudio.

Fruto de esta concep­ción sería la evolución de las películas que muestran “hechos de entidad” de los niños, aún censurándolos, a las que buscan despertar la compasión del espectador por la inconsciencia y la locura de los pobres chavales, tipo “El niño que gritó puta”. Y así con todo. Escribo esto mientras empieza a llover y sé que todo lo que se habla es prácticamente inútil. Pero no por eso voy a dejar de recordar nunca esa bandera negra casera, de tela pobre, en la que unos niños fabulosos dibujan dos tibias y una calavera y que alzan sobre el tejado de un colegio y que luego lanzan a sus compañeros que les vitorean desde abajo para que la devoren y jueguen el juego de la ver­dadera guerra, la de la supervivencia contra la estupidez organizada. Quiero creer que esa bandera pirata, sin líderes, sin esperanza, sin demasiado miedo a la muerte, sigue y seguirá ondeando en alguna parte.

fuente: https://www.nodo50.org/ekintza/spip.php?article444

(poesía) Un mundo a ningún lado

Por raas
raas@riseup.net
10-12-2006

Perfeccionar el arte
de cagar a la gente
mediante artilugios legales o no
apelando a métodos
de guerra psicológica
de baja, mediana y alta
intensidad, para matar
decretando la ley de la selva.

El más apto sobrevive
en tu mundo sin destino
los demás que se maten
entre ellos, creyendo que
van a llegar a ser vos.

El método consiste en
confundir, agredir, exigir
basurear, maltratar, calificar
competición curricular
la lucha ‘no obligada’
por acceder al puesto
por la conquista del poder
y la libertad de mandar.

Demandar lo peor de cada ser
para ser un esclavo, uno más
en la larga cadena de esclavitud
autómata de los sin frontera
ni cooperación; magros privilegios
materiales, económicos, virtuales
tu máquina no funciona
ni con sol, ni uranio ni gas metano.

Suicidio en el trabajo, es la píldora
o estrellate con el auto verde metalizado
contra un local de teléfonos celulares
o de antenas satelitales
drogate con coca de la buena
pero excedete cien veces en la dosis
mostrate fuerte, sos de los vencedores.

La lucha por un sueldo mejor
es una ruta sin salida;
cuanto más rutas, más choques
contra la pared del callejón.
‘Ni pared ni rutas’ decimos
basta de trenes mal pagos
y de gente que quiere ingresar.
Hay que salir disparando locamente
porque la muerte en vida
no tiene salario ni obra social.

“El eslabón más débil de una cadena es el más fuerte. Puede cortar la cadena” Stanislaw Jerzy Lec

El asalto oculto a las instituciones

Por Hakim Bey

Los niveles de la organización Inmediatista:

1) El Encuentro. Podría ser cualquier cosa desde una fiesta a un disturbio. Puede ser planeado o no, pero depende de la espontaneidad para “suceder realmente”. Ejemplos: encuentro anarquista, celebración neo-pagana, Rave, breve motín urbano o protesta espontánea. Por supuesto los mejores encuentros se convierten en TAZ’s como algunos de los Be-Ins de los 60s, las primeras reuniones de la tribu Rainbow, o el Disturbio de Stonewall.

2) El potlach horizontal. Un único encuentro de un grupo de amigos para intercambiar regalos. Una orgía planeada podría caer en esta categoría, siendo el regalo el placer sexual — o un banquete, siendo el regalo la comida.

3) La Minga (1). Como una minga de colchas, la Minga inmediatista consiste en un grupo de amigos/as que se reúnen regularmente a colaborar con un proyecto específico. La Minga podría servir como un comité de organización para un encuentro o un potlach, o como una colaboración creativa, un grupo de afinidad para la acción directa, etc. La Minga es como una Serie Pasional del sistema de Fourier, un grupo unido por una pasión compartida que solo puede ser realizada grupalmente.

4) Cuando la Minga adquiere un número de miembros más-o-menos permanente y un propósito mayor que un proyecto singular — un proyecto constante, digamos — puede convertirse en un “club” o una Gesellschaft organizada no-jerárquicamente para la actividad abierta, o también en un “Tong” organizado no-jerárquicamente sino clandestinamente para la actividad secreta. Ahora el Tong es del más inmediato interés para nosotros por razones tácticas, y también porque el club opera en el peligro de la “institucionalización” y por eso (en la frase de Ivan Illich), de la “contra-productividad paradójica”. (Eso es, mientras que la institución se acerca a la rigidez y el monopolio, comienza a tener el efecto opuesto de su propósito original. Sociedades fundadas para la “libertad” se convierten en autoritarias, etc.) El Tong Tradicional también es sujeto de esta trayectoria, pero el Tong Inmediatista es construido, por decirlo de alguna manera, para auto-destruirse cuando ya no sea capaz de servir su propósito.

5) La TAZ puede surgir de cualquiera o de todas las formas anteriores, singularmente, en secuencia, o en un patrón complejo. Aunque he dicho que la TAZ puede durar tan brevemente como una noche o tan extendido como un par de años, esta es sola una regla rústica, y probablemente la mayoría de los ejemplos están entre medio. Una TAZ es más que cualquiera de las primeras cuatro formas, en el sentido de que mientras dura, satisface el horizonte de atención de todos sus participantes; se convierte (por más corta que sea) en una sociedad completa.

6) Finalmente, en el levantamiento, la TAZ quiebra sus propias fronteras y fluye (o quiere fluir) hacia el “mundo entero”, hacia todo el tiempo/espacio inmediato disponible. Mientras dura el levantamiento, y no ha sido acabado por derrota o por un cambio hacia la “Revolución” (que aspira a la permanencia), la Insurrección mantiene la conciencia de la mayoría de sus adherentes espontáneamente sintonizada con ese otro modo esquivo de intensidad, claridad, atención, de realización grupal e individual, y (para ser obtuso) con esa felicidad tan característica de los grandes solevantamientos sociales como la Comuna o 1968. Desde el punto de vista existencial (y aquí invocamos a Stirner, Nietzsche y Camus), esta felicidad es de hecho el propósito del levantamiento.

Los objetivos de la organización Inmediatista son:

1) Convivialidad: el acercamiento en cuanto a cercanía física del grupo para el perfeccionamiento sinérgico de los placeres de sus miembros.

2) Creación: la producción colaborativa, directa e inmediata, de belleza necesaria, fuera de toda estructura de hipermediación, alienación, mercantilización (2) . Hace rato nos hemos hastiado de sutilizar los términos, y si no sabes a lo que nos referimos con “belleza necesaria” podrías también dejar de leer aquí. “Arte” es solo una sub-categoría posible de este misterio, y no necesariamente la más vital.

3) Destrucción: Iríamos más lejos que Bakunin, y diríamos que no hay creación sin destrucción. La noción misma de traer alguna nueva belleza a la vida implica que una fealdad anterior ha sido barrida del lugar o volada en pedazos. La belleza se define a sí misma en parte (pero precisamente) destruyendo la fealdad que no es ella. En nuestra versión del mito Soreliano de la violencia social, sugerimos que ningún acto Inmediatista es completamente auténtico y efectivo sin la creación y la destrucción: toda la dialéctica Inmediatista está implícita en cualquier “acción directa” inmediatista, tanto la creación-en-la-destrucción como la destrucción-en-la-creación. Por eso el “terrorismo poético”, por ejemplo; y por eso el verdadero objetivo o telos de toda nuestra forma organizacional es:

4) la construcción de valores. La “experiencia cumbre” Masloviana es formadora de valores a nivel individual; la factualidad existencial de la Minga, el Tong, la TAZ o el levantamiento permite que una “reevaluación de los valores” fluya de su intensidad colectiva. Otra forma de ponerlo: — la transformación de la vida cotidiana.
El vínculo entre la organización y el objetivo es la táctica. En términos simples, ¿qué es lo que hace la organización Inmediatista? Nuestra “estrategia” es la de optimizar las condiciones para la emergencia de la TAZ (o incluso de la Insurrección) — pero ¿qué acciones específicas pueden ser llevadas a cabo para construir esta estrategia? Sin tácticas, la organización Inmediatista podría también dispersarse de una vez. La “acción directa” debería fomentar la “causa”, pero también debe contener todo el potencial para el florecimiento de la causa en sí misma. De hecho, cada acto debe ser in potentia tanto apuntado al objetivo como idéntico al objetivo.

No podemos usar tácticas que estén limitadas a la mediación; cada acción debe inmediatamente realizar el objetivo, por lo menos en parte, a fin de que no nos encontremos trabajando para abstracciones e incluso simulaciones de nuestro propósito. Aún así, las muy diferentes tácticas y acciones deberían además ser más que la suma de sus partes, y dar vida a la TAZ o al Levantamiento. Así como las organizaciones ordinarias no pueden proveernos de las estructuras que necesitamos, las tácticas ordinarias no pueden satisfacer nuestra demanda de “situaciones” tanto inmediatas como insurreccionarias.

La convivialidad es tanto una táctica como un fin. Noble en sí misma, puede servir como forma y como contenido para modos organizacionales tales como el encuentro, el potlach, el banquete. Pero la convivialidad por sí misma carece de la energía transformativa que generalmente surge solo de un complejo de acciones que incluyen lo que hemos llamado “destrucción” así como “creación”. La organización Inmediatista ideal apunta a este objetivo más complejo, y gana convivialidad como una estructura necesaria en ella. En otras palabras, reunirse en un grupo para planear potenciales TAZ para un grupo incluso mayor es ya un acto Inmediatista que involucra la convivialidad — como el reino de los cielos, se “suma a” todo el esfuerzo sincero por interrupciones más exaltadas. Podría parecer que el más puro acto o táctica Inmediatista involucraría sin embargo creación y destrucción simultánea más que solo convivialidad — por eso la Minga y el Tong son formas organizacionales “mayores” que el encuentro y el potlach.

En la Minga el énfasis está en la creación — la colcha, por así decirlo — el proyecto de arte colaborativo, el acto grupal de generosidad hacia sí misma y hacia la realidad, más que hacia una “audiencia” de consumidores mediatizados. Por supuesto la Minga puede también considerar y emprender acciones destructivas o “criminales”. Pero cuando lo hace ya ha dado, quizás, el primer paso para convertirse en una sociedad secreta o un Tong Inmediatista. Por lo tanto pienso que el Tong es la forma de organización inmediatista más compleja (o la “mayor) que puede ser pre-determinada a un grado significativo. La TAZ y el levantamiento dependen finalmente de muchos factores para que el proceso de “organización” sea llevado a cabo sin “suerte”. Como he dicho, podemos maximizar las posibilidades para la TAZ o la insurrección, pero no podemos realmente “organizarlos” o hacer que sucedan. El Tong, sin embargo, puede ser definido y organizado claramente, y puede realizar acciones complejas, tanto materiales como simbólicas, tanto creativas como destructivas. El Tong no puede garantizar la TAZ, mucho menos la insurrección, pero seguramente puede complacer muchos o la mayoría de los deseos inmediatos de menor complejidad — y después de todo podría ser exitoso en precipitar el gran evento de la TAZ, la Comuna, la “restauración del Ming” como un Gran Festival de Conciencia, el objetivo correlativo de todo deseo.

Teniendo todo esto en cuenta tratemos de imaginar — y luego criticar — posibles tácticas para el grupo Inmediatista, e idealmente para el Tong semi-permanente bien organizado o para el grupo de acción o red de afinidad virtualmente clandestinos, capaces de intentar acciones directas complejas y totalmente desarrolladas en una estrategia articulada. Cada acción de este tipo debe dañar o destruir simultáneamente algunos tiempos/espacios reales y/o imaginarios de “el enemigo”, incluso como crea simultáneamente, para sus perpetradores, la fuerte posibilidad de la experiencia cumbre o la “aventura”: así, en cierto sentido, cada táctica se mueve para apropiar y desviar el espacio del enemigo y eventualmente ocuparlo y transformarlo. Cada táctica o acción ya es potencialmente todo el “Camino” de la autonomía en sí mismo, de la misma forma que cada invocación de lo Real ya contiene la totalidad del camino espiritual (de acuerdo a la “gnosis” del Ismaelismo y el sufismo heterodoxo).

¡Pero espera! Primero: — ¿Quién es “El Enemigo”? Está muy bien eso de murmurar sobre conspiraciones de lo Establecido o de las redes de control psíquico. Estamos hablando de acciones-directas-en-tiempo-real que deben ser llevadas a cabo “en contra” de nodos identificables del poder-en-tiempo-real. La discusión de enemigos abstractos como “el estado” no nos conducirán a ningún lugar. No estoy oprimido (o alienado) directamente por ninguna entidad concreta llamada el estado, sino por grupos específicos como los profesores, la policía, los jefes, etc. Una “Revolución”: podría apuntar a derrocar un “estado”. Pero la Insurrección y todos sus grupos de acción Inmediatista tendrán que descubrir algún objetivo que no sea una idea, un pedazo de papel, un “espectro” que nos encadena a nuestros malos sueños sobre el poder y la impotencia. Jugaremos en la guerra de las imágenes, sí. Pero las imágenes surgen de o fluyen a través de nexos específicos. El espectáculo tiene una estructura, y la estructura tiene coyunturas, cruces, patrones, niveles. El Espectáculo incluso tiene una dirección — a veces — quizás. No es real en la forma en que la TAZ es real. Pero es lo suficientemente real como para un asalto.

Dado que los textos Inmediatistas han sido mayormente dirigidos a los “artistas” y a los “no-autoritarios”, y dado que el Inmediatismo no es un movimiento político sino un juego, incluso un juego estético, parecería inescapablemente obvio que deberíamos buscar al enemigo en los Medios, especialmente en aquellos que consideramos directamente opresivos. Por ejemplo, para el estudiante, el medio opresivo y alienante es “la educación”, y el nexo (el punto de presión) debe, por lo tanto, ser la escuela. Para el artista, la fuente directa de alienación parecería ser el complejo que usualmente llamamos los Medios, que ha usurpado el tiempo y el espacio del arte como quisiéramos practicarlo — que ha redefinido toda la comunicatividad creativa como un intercambio de mercancías o de imágenes alienantes — que ha envenenado el “discurso”. En el pasado el medio alienante era la iglesia y la insurrección era expresada en el lenguaje de la espiritualidad herética versus la religión organizada.

Hoy los Medios cumplen el rol de la Iglesia en la circulación de imágenes. Así como la Iglesia alguna vez tramó una falsa escasez de santidad o salvación, los Medios construyen una falsa escasez de valores, o de “significado”. Así como la Iglesia alguna vez trató de imponer su monopolio en el espíritu, los Medios quieren re-hacer el lenguaje en sí mismo como pura mente, divorciado del cuerpo. Los Medios niegan el significado a la corporalidad, a la vida cotidiana, de la misma forma en que la Iglesia alguna vez definió al cuerpo como malvado y a la vida cotidiana como pecado. Los Medios se definen a sí mismos, o a su discurso, como el universo real. Nosotros, meros consumidores, vivimos en un mundo-mental de ilusiones, con TVs como ojos-enchufes a través de los cuales nos asomamos al mundo de los vivos, los “ricos & famosos”, los reales. Así mismo la religión definió al mundo como una ilusión y al cielo como lo único real — real, pero tan lejos. Si la insurrección le habló alguna vez a la Iglesia como herejía, así debe hablarle ahora a los Medios. Alguna vez, los campesinos revoltosos incendiaron iglesias. Pero, ¿cuáles son exactamente las iglesias de los Medios?

Es fácil sentir nostalgia por tales enemigos magníficos de antaño como la Iglesia Católica Romana. Incluso he tratado de convencerme que todavía vale la pena conspirar contra la desteñida charada actual de odio al sexo. Infiltrar la iglesia; llenar el anaquel de tratados con bellos volantes porno rotulados “Esta es la Cara de Dios”; esconder objetos dada/vudú bajo los asientos y detrás del altar; enviar manifiestos ocultistas al Obispo y al clero; filtrar amedrentamientos satánicos a la prensa idiota; dejar evidencia incriminando a los Illuminati. Un blanco incluso más satisfactorio podrían ser los Mormones, que están completamente cautivados por la hipermediada Tecnología de las Comunicaciones, y aún así intensamente sensibles a la “magia negra” (3).

El Televangelismo ofrece una mezcla especialmente tentadora de Medios y mala religión. Pero cuando se trata del poder real, las iglesias se perciben bastante vacías. El dios las ha abandonado. El dios tiene su propio show estelar de conversación ahora, sus propios auspiciadores corporativos, su propia red. El verdadero blanco son los Medios.

El “asalto mágico”, sin embargo, todavía se mantiene promisoria como una táctica contra esta nueva iglesia y su “nueva inquisición” — precisamente porque los Medios, como la iglesia, hace su trabajo a través de la “magia”, la manipulación de imágenes. De hecho, nuestro mayor problema en asaltar a los Medios será inventar una táctica que no pueda ser recuperada por Babilonia y volverla hacia su propia ventaja-de-poder. Un jadeante reporte de “noticias en vivo” de que la CBS ha sido atacada por hechiceros radicales simplemente se convertiría en parte del “espectáculo de la disidencia”, el drama sub-maniqueo del discurso de la simulación.

La mejor táctica defensiva contra esta co-optación será la sutil complejidad y la profundidad estética de nuestro simbolismo, que debe contener dimensiones fractales intraducibles al lenguaje plano de las imágenes del tubo. Incluso si “ellos” intentan apropiarse de nuestra imaginería, en otras palabras, conllevará un inesperado subtexto “viral” que infectará todos los intentos de recuperación con un nauseabundo malestar de incertidumbre — un “terror poético”.

Una idea simple sería volar una torre de transmisión de TV y luego llevarse el crédito de la acción en nombre de la Sociedad Americana de Poesía (que deberían estar volando torres de TV); pero tal acto puramente destructivo carece del aspecto creativo de la táctica auténticamente inmediatista. Cada acto de destrucción debería idealmente ser también un acto de creación. Supón que pudiéramos dejar en blanco una transmisión en un barrio y al mismo tiempo hacer florecer un milagroso festival, liberando y transformando el centro comercial local en una TAZ de una noche — luego nuestra acción combinaría destrucción y creación en una acción directa de belleza y terror verdaderamente Inmediatista — Bakuninesca, situacionística, dada real por fin.

Los Medios podrían intentar distorsionarla y apropiar su poder para ellos, pero incluso así no podrían borrar jamás la experiencia del barrio liberado y su gente — y es probable que los Medios permanecerían, después de todo, silenciosos, ya que todo el evento parecería demasiado complejo para digerirlo y cagarlo como una “noticia”.

Una acción tan inmensamente complicada estaría más allá de las posibilidades de cualquier Tong Inmediatista, o sólo podría ser realizada por el más rico y completamente desarrollado. Pero el principio puede ser aplicado en bajos niveles de complejidad. Por ejemplo, imagina que un grupo de estudiantes quieren protestar contra el estupidizante efecto de la educación como medio, interrumpiendo o tomándose la escuela por un tiempo. Puede ser hecho fácilmente, como muchos agudos saboteadores secundarios han descubierto. Llevado a cabo como una acción puramente negativa, sin embargo, el gesto puede ser interpretado por la autoridad como “delincuencia” y de esa manera su energía podría ser recuperada para el beneficio del Control.

Los saboteadores deberían crear un punto a través del cual se transmita simultáneamente información valiosa, belleza, un sentido de aventura. Por lo bajo, panfletos anónimos sobre anarquismo, educación en casa, critica a los Medios o información del tipo debieran ser “dejados en la escena” o distribuidos a otros estudiantes, facultades, incluso a la prensa. En el mejor de los casos, una alternativa a la escuela misma debería ser sugerida, a través de la convivialidad, el festival, el aprendizaje liberado, la creatividad compartida (4).

Volviendo al proyecto del “asalto mágico” a los Medios, o al embrujo-de-los-medios:: — debería también combinar en un gesto (más o menos) tanto los elementos creativos como destructivos de la efectiva obra de arte o de terrorismo poético Inmediatista. De esta manera probará (esperamos) ser demasiado compleja para el usual proceso de recuperación. Por ejemplo, sería fútil bombardear al blanco de los Medios con imágenes de horror, derramamiento de sangre, asesinato en serie, abuso sexual alienígena, chapoteo S&M y cosas por el estilo, ya que los Medios mismos son los principales proveedores de tal imaginería.

El semi-satanismo del Guignol calza justo en el espectro del horror-como-control donde la mayor parte de la transmisión ocurre. No puedes competir con las “noticias” por imágenes de disgusto, repulsión, pánico atávico, o gore. Los Medios (si podemos personificarlos por un momento) podrían en primera instancia sorprenderse de que alguien se molestara en reflejar esta mierda de vuelta a los Medios — pero no tendría ningún efecto oculto (5).

Imaginemos (¡otro “experimento-del-pensamiento”!) que un oculto grupo Inmediatista de cierto tamaño y seriedad ha conseguido de alguna manera las direcciones (incluyendo el fax, teléfono, E-mail, o lo que sea) del staff ejecutivo y creativo de un show de TV al cual pudiéramos sentir representando un nadir de alienación y veneno psíquico (digamos “NYPD Blue”). En “La Maldición Malaya del Djinn Negro” (6) sugerí enviar paquetes de objetos dada/vudú a tales personas, junto con advertencias de que su lugar de trabajo había sido maldito. En ese momento, yo estaba poco dispuesto a recomendar maldiciones contra individuos.

Ahora recomendaría, sin embargo, algo aún peor. Además, para estos magnates de los Medios favorecería el tipo horripilante de imaginería Musulmana/herética de reptil de jungla que describí en la operación del “Djinn Negro” — ya que los Medios muestran tanto miedo del terror “Musulmán” y tanta intolerancia contra los Musulmanes — pero ahora haría todo el escenario y la imaginería mucho más compleja. Se les debería enviar a los ejecutivos y escritores de TV objetos tan exquisitos y perturbadores como “cajas” surrealistas, conteniendo imágenes bellas pero “ilegales” de placeres sexuales (7), e intrincado simbolismo espiritual, evocativas imágenes de la autonomía y el placer en la auto-realización, todo muy sutil, replegado, misterioso; estos objetos deben ser hechos con fervor artístico real y la más alta inspiración, pero cada uno pensado para una persona — la víctima del hechizo.

Los receptores podrían bien ser perturbados por estos “regalos” anónimos, pero probablemente no los destruirán, ni siquiera lo discutirán alguna vez. Ningún daño a nuestro plan si es que lo hacen. Pero estos objetos podrían bien lucir demasiado finos, demasiado “caros” para destruirlos — y demasiado “sucios” para mostrárselos a alguien más. Al día siguiente, cada una de las víctimas recibirá una carta explicando que su recepción de los objetos efectuó el envío de una maldición. El hechizo les hará llegar a conocer sus verdaderos deseos, simbolizados por los objetos mágicos. Comenzarán ahora a darse cuenta de que están actuando como enemigos de la raza humana al mercantilizar el deseo y trabajar como agentes del Control del alma.

Los objetos de arte mágicos se entretejerán hacia sus sueños y deseos, haciendo que sus trabajos parezcan ahora no solo venenosamente aburridos, sino también moralmente destructivos. Sus deseos despiertos tan mágicamente los arruinarán para trabajar en los Medios — a menos que se vuelvan hacia la subversión y el sabotaje. En el mejor de los casos, podrán renunciar. Esto podría salvar su sanidad a expensas de sus “carreras” insensatas. Si se quedan en los Medios se debilitarán por el deseo insatisfecho, la vergüenza y la culpa. O se convertirán en rebeldes, y aprenderán a luchar contra el Ojo de Babilonia desde el interior del vientre del ídolo. Mientras que su “show” ha sido escogido para un asalto mágico total por parte de un grupo de hechiceros terroristas Shiitas, o la Escuadra de Choque Vudú de Libia, o algo por el estilo. Por supuesto sería bueno tener un agente interno para plantar “pistas” y espiar información, pero algunas variaciones de este plan pueden ser llevadas a cabo sin una infiltración activa en las instituciones. El asalto inicial podría quizá ser seguido por cartas de propaganda anti-Medios, e incluso tratados Inmediatistas. Si fuera posible, por supuesto, algo de mala suerte podría ser producida para las víctimas o su institución. Travesuras, ya sabes.

Pero, de nuevo, esto no es necesario, e incluso podría salirse del camino de nuestra pura experimentación con el cagar-la-mente y la manipulación de imagen. Deja que los bastardos produzcan su propia mala suerte desde su tristeza interna por ser imbéciles así de malvados, desde su superstición atavística (sin la cual no podrían ser ese tipo de magos de los Medios), desde su temor a la alteridad, desde su sexualidad reprimida. Puedes estar seguro de que lo harán — o que, por lo menos, recordarán la “maldición” cada vez que algo malo les pase.

El principio general puede ser aplicado a otros Medios que no sean la televisión. Una compañía de computadores, por ejemplo, podría ser maldita a través de sus computadores por un hacker talentoso, aunque uno tendría que evitar los escenarios de ciencia ficción como el cyberespacio encantado de William Gibson — demasiado barroco. Las compañías de publicidad funcionan sobre la base de pura magia, cineastas, empresas de Relaciones Publicas, galerías de arte, abogados, incluso políticos (8). Cualquier opresor que trabaje a través de la imagen es susceptible al poder de la imagen.

Debería ser subrayado que aquí no estamos describiendo la Revolución, o la acción política revolucionaria, o siquiera el Levantamiento. Esto es meramente un nuevo tipo de agit-prop neo-hermética, una propuesta para un nuevo tipo de “arte político”, un proyecto para un Tong o los artistas rebeldes, un experimento en el juego del Inmediatismo. Otros lucharán contra la opresión en sus propios campos de especialidad, trabajo, discurso, vida. Como artistas nosotros escogemos luchar dentro del “arte”, dentro del mundo de los Medios, contra la alienación que nos oprime más directamente. Escogemos batallar allí donde vivimos, en vez de teorizar sobre la opresión en algún otro lugar. He intentado sugerir una estrategia e imaginar ciertas tácticas que podrían adelantarla. Ninguna otra afirmación es hecho y ningún detalle mayor debería ser divulgado. El resto es para el Tong.

Admitiré que mi propio gusto podría correr hacia un acercamiento aún más violento a los Medios que el propuesto en este texto. La gente habla acerca de “tomarse” las estaciones de TV, pero ninguno de ellos ha tenido éxito. Por más ridículo que pueda parecer, tendría más sentido dispararle a los televisores en las vitrinas de las tiendas de electrónica que soñar con tomarse los estudios. Pero rayo una línea en el suelo al sugerir atentados contra los fascistas de las Noticias, o incluso el asesinato del perro de Geraldo, por muchas razones que todavía parecen suficientes para mí. De una vez, he tomado a pecho las observaciones de Nietzsche respecto de la inferioridad y la inutilidad del revanchismo como una doctrina política. La mera reacción nunca es una respuesta suficiente — mucho menos una senda noble. Además, no funcionaría. Sería visto como un “ataque a la libre expresión”.

El proyecto propuesto aquí incluye dentro de su estructura la posibilidad de efectivamente cambiar algo — incluso si son solo un par de “mentes”. En otras palabras tiene un aspecto constructivo integral y estrechamente ligado con un aspecto destructivo, para que los dos no puedan ser separados. Nuestro objeto dada/vudú es un ataque y una seducción a la vez, y ambos motivos serán explicados a fondo en los volantes o cartas que los acompañen. Después de todo, está la posibilidad de que podamos convertir a alguien. Claramente, podríamos fallar fácilmente aquí también. Todos nuestros esfuerzos pueden terminar en la basura, olvidados por mentes demasiado bien blindadas incluso para sentir la desazón de un momento. Esto es, después de todo, un mero experimento del pensamiento, o un experimento en el pensamiento. Si quieres puedes incluso llamarlo una forma de crítica estética dirigida a los perpetradores más que a los consumidores del mal arte. El tiempo para la violencia real no ha llegado todavía, si solamente porque la producción de violencia permanece siendo el monopolio de las Instituciones. No hay punto alguno en arriesgarse y alzar una pistola si uno está enfrentándose a un satélite de rayos tipo Estrella de la Muerte (9).

Nuestra tarea es la de alargar las grietas en el seudo monolito del discurso social, desvelando gradualmente porciones de espectáculo vacío, rotulando formas sutiles de control mental, mapeando rutas de escape, astillando la cristalización de la sofocación de la imagen, golpeando en sartenes y potes para despertar a algunos ciudadanos del trance de los Medios, usando los Medios íntimos (10) para orquestar nuestros asaltos a los Grandes Medios y sus Grandes Mentiras, aprendiendo nuevamente a respirar juntos, a vivir en nuestros cuerpos, a resistir la imagen-heroína de la “información”. Lo que aquí he llamado “acción directa” realmente debería ser conocida como acción indirecta, simbólica, viral, oculta y sutil más que efectiva, hiriente, militante y abierta. Si nosotros y nuestros aliados naturales disfrutamos de un poco de éxito, sin embargo, la superestructura podría eventualmente perder tanta coherencia y seguridad que su poder empezaría a resbalarse también.

El día podría llegar (¿quién hubiera pensado que una mañana en 1989 el Comunismo se evaporaría?), podría llegar el día en que el Capitalismo-aún-más-tardío comience a derretirse — después de todo solo ha llegado más allá que el Marxismo y el fascismo porque es aún más estúpido — un día el material mismo del consenso podría empezar a desenhebrarse, junto con la economía y el medio ambiente. Un día el coloso podría temblar y balancearse, como una vieja estatua de Stalin en alguna plaza de provincia. Y en es día quizás una estación de televisión será volada en pedazos y se mantendrá así. Hasta entonces: — uno, diez, mil asaltos ocultos a las instituciones.

Hakim Bey

Notas:
1) N. del T.: Ya que estas traducciones están hechas para Latinoamérica principalmente, utilizo el termino Minga como la más precisa traducción del termino “Bee” usando por Bey, que designa a una tradicional costumbre anglosajona en la que grupos de mujeres (vecinas de un pueblo, de una calle…) se reúnen (al parecer la costumbre aún pervive) para hacer una colcha con retales y de paso charlar, beber y; en definitiva, pasarlo bien. Minga es el nombre que se le da a una tradición similar en diferentes lugares de Sudamérica. En definitiva, un “trabajo gratuito en común”.
2) No estoy usando aquí el término hipermedios en el sentido asignado a él por nuestros camaradas de la Endarquía Xexoxial, que llaman hipermedios simplemente a la apropiación de todos los Medios creativos para un efecto singular (en otras palabras, la nueva etapa más allá de los “Medios mezclados”)… Estoy usando el término “hipermediación” para significar la representación exacerbada al punto de la alienación máxima, como en la imagen de la mercancía.
3) El Mormonismo fue fundado por bribones Masones ocultistas, y los líderes Mormones siguen siendo extremadamente susceptibles a alusiones de un pasado enterrado regresando a rondarlos. La Iglesia Católica Romana podría tratar un “asalto mágico” con un encogimiento milenarista de sofisticación Italiana — pero los Mormones irían por sus armas.
4) Es importante no ser atrapado, ya que esto neutraliza todo poder que podamos haber ganado o buscado expresar, e incluso convierte nuestro propio poder contra nosotros. Una buena acción Inmediatista debería ser relativamente impecable, para acuñar un oxímoron. Ser expulsado de la secundaria podría arruinar el efecto. El Inmediatismo quiere ser un arte marcial, no un camino al martirio.
5) El problema con la mayor parte del arte “transgresor” es que no transgrede ninguno de los valores del Consenso — meramente los exagera, o en el mejor de los casos, los exacerba. La obsesión estética con la muerte hace una mercancía perfecta (imagen-sin-sustancia), ya que el envío del significado de la imagen efectivamente le pondría un fin al consumidor. Comprar muerte es comprar fracaso o fascismo — un borde sobre el cual el mismo Bataille se balanceó con una enfermiza carencia de balance. Digo esto a pesar de la admiración por Bataille.
6) N. del T.: Conjuro de magia negra explicado en uno de los Comunicados de la Asociación de la Anarquía Ontológica.
7) Esto prevendrá que las imágenes alguna vez aparezcan en TV o en fotos de la prensa. Coincidentemente, será también una declaración sobre la relación entre “belleza” y “obscenidad”, y entre “arte” y “censura”, etc., etc.
8) Que generalmente no valen la pena ser atacados como “políticos”, ya que después de todo son meros “tigres de papel” (dicen o parecen ser amenazas, pero no lo son realmente) — pero quizás vale la pena que sean atacados como tigres de papel.
9) Todos los elogios a los activistas que destruyeron un satélite así en California, con hachas. Desafortunadamente fueron pillados, y castigados con la retención de sus salarios para pagar el costo de la destrucción. Nada de bueno.
10) Los Medios íntimos por definición no alcanzan el inconsciente de masas como la TV, las películas, periódicos. Pueden todavía “hablarle” al individuo. Radios FM, videos de acceso público vía cable, pequeña prensa, CDs y cintas de cassette, software y otras tecnologías de la comunicación pueden ser usados como Medios íntimos. Aquí la idea de la Endarquía Xexoxial de los “hipermedios” como una herramienta para la insurrección encuentra su verdadero rol. Existen dos facciones enfrentadas dentro de la teoría no-autoritaria actualmente: — los primitivistas anti-tecnología (Fifth Estate, Anarchy: A Journal of Desire Armed, John Zerzan) y los futurologistas pro-tecnología (incluyendo tanto a los anarcosindicalistas de izquierda como a los anarco-libertarios de derecha). Encuentro todos los argumentos sumamente informativos e inspiradores. En la Zona Temporalmente Autónoma y en otras partes he intentado reconciliar ambas posiciones en mi propio pensamiento. Sugeriría ahora que la cuestión propuesta por estos argumentos no puede ser respondida excepto en el proceso-de-devenir de una praxis (o política) activa del deseo. Imaginemos que “la Revolución” ha tenido lugar. Somos libres de decidir nuestro nivel de tecnología, en un espectro que va desde lo primitivo pre-Era del Hielo hasta la Ciencia Ficción post-industrial. ¿Forzarán los neo-paleolíticos a los futuristas a que dejen su tecnología? ¿Forzarán los cadetes del espacio a los Zerzanianos a comprar equipos de Realidad Virtual? Piadosamente, uno espera que no. La cuestión será, mejor dicho: ¿cuánto deseamos la vida cazadora/recolectora? ¿o la vida CiberEvolucionaria? ¿Deseamos computadores lo suficiente como para forjar chips de silicio nosotros mismos? Porque después de la Revolución nadie aceptará el trabajo alienado. En esto coinciden todas las tendencias no-autoritarias. ¿Quieres un bosque lleno de juego? Eres responsable por su fecundidad y lo salvaje en él. ¿Quieres una nave espacial? Eres responsable de su manufacturación, desde extraer el oro hasta forjar sus partes. Por todos los medios forma una comuna o una Red. Por todos los medios demanda que mi nivel de tecnología no interfiera con el tuyo. Aparte de estas pocas reglas de base para evitar la guerra civil, la sociedad no-autoritaria no puede depender más que en el deseo para conformar su techné. Como Fourier lo habría puesto, el nivel de complejidad económica de una sociedad utópica deberá estar en armonía con la totalidad de todas las Pasiones. No puedo predecir cuál emergería exactamente. Todo lo que puedo imaginar es lo que soy capaz de desear al punto de estar dispuesto a su realización.

Personalmente (como una cosa de gustos) yo visualizo algo bastante como bolo’ bolo: — infinita variedad dentro del contexto básico revolucionario de libertad positiva. Por definición podría no haber tal cosa como una bolo-NASA o un bolo-Wall Street, porque la NASA y Wall Street dependen de la alienación para existir. Esperaría algo más como baja-tecnología o tecnología “apropiada” (imaginada por los teóricos de los 60s como Illich) para ser el promedio Utópico, con alas extremas ocupando una Salvajidad restaurada por un lado, y la Luna por el otro… En cualquier caso, todo es ciencia ficción. En mi escritura trato de visionar tácticas que puedan ser usadas ahora por cualquier tendencia no-autoritaria. Tanto el “Tong” como el asalto a los Medios deberían atraer tanto a primitivistas como a los de la tecnología. Y discuto el uso tanto de la magia como de los computadores porque ambos existen en el mundo que habito, y ambos serán usados en la lucha por la liberación. No solo el futuro, sino también el presente lleva en sí muchas posibilidades, muchos recursos, un exceso superabundante-redundante de potenciales, para ser limitado por ideología. Una teoría de la tecnología es muy restrictiva. El Inmediatismo ofrece, en cambio, una estética de la tecnología, y prefiere la praxis a la teoría.

* Una nota sobre la Arquitectura de la TAZ : Obviamente la TAZ usualmente no deja ninguna ruina a su paso. Construir no es su prioridad. Y aún así todo el espacio habitado es arquitectura — espacio construido, espacio hecho — y la TAZ por definición tiene presencia en el tiempo y el espacio reales. El campamento nómade podría servir quizás como el prototipo primordial. Carpas, casas rodantes, caravanas, botes-casas. La antigua carpa viajera de circo o carnaval podría ofrecer un modelo para la arquitectura de la TAZ. En un escenario urbano, la okupa se convierte en el espacio más común posible para nuestros propósitos, pero en Estados Unidos, a como dé lugar, la ley de propiedad hace que la okupa sea un lugar pobre por definición. La TAZ quiere un espacio rico, no tan rico en articulación (como en el espacio de control, la construcción oficial del capital, la religión, el estado), sino más bien rico en expresión. Los espacios juguetones temporales propuestos por los situacionistas y los urbanistas radicales en los 60s tenían cierto potencial, pero financieramente probaron ser demasiado caros y demasiado planeados. la arquitectura de la ur-TAZ es la de la Comuna de París. El microbarrio es cercado por barricadas.

Las casas idénticas de los pobres son entonces conectadas haciendo pasadizos a través de todas las murallas al nivel del suelo. Estos pasadizos nos recuerdan de las arcadas de Fourier, a través de los cuales los Falansterianos circularían a través de su palacio comunitario, del espacio privado al público y viceversa. La ciudad-cuadra de la Comuna se convirtió en una TAZ fortificada con espacio militar público al nivel del suelo (y en techos) y espacio privado en los pisos superiores, con las calles cerradas como un espacio-festival. Este plan influencia la arquitectura del bolo’ bolo de “P.M”, donde una cuadra-comuna se convierte en una comuna utópica urbana más permanente. En cuanto a la TAZ, es efectuado por un tipo de cierre, pero uno paradójicamente disparado a través de aberturas. Escapa al encierro asfixiante de la Capital, y a la fealdad trágica del espacio urbano. Su arquitectura es suave, no estriado — por eso la carpa, no la prisión; el pasadizo, no el portal; la barricada, no los bulevares de Haussmann.

fuente: www.caosmosis.acracia.net/?p=14

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Comunicado Nº11. Arenga de las fiestas. Número especial sobre la alimentación: ¡Abajo lo light!

La Asociasión de la Anarquía Ontológica convoca un boicot contra todos los productos mercantilizados bajo el santo y seña de lo light; cerveza, carne, dulces bajos en calorías, cosméticos, música, “estilos de vida” preempaquetados, lo que sea.

Por Hakim Bey

El concepto de lo light desarrolla un complejo de simbolismos por el que el Espectáculo espera reutilizar toda repulsión contra su mercantilización del deseo. El producto “natural”, “orgánico”, “saludable” está diseñado para un sector del mercado de consumidores ligeramente insatisfechos, con casos leves de shock del futuro y con una sutil añoranza de tibia autenticidad. Han preparado un nicho para ti, suavemente iluminado con las ilusiones de la simplicidad, la esbeltez, la limpieza, con una pincelada de ascetismo y de autonegación. Por supuesto, esto cuesta un poco más caro… después de todo, la ligereza no fue diseñada para pobres hambrientos primitivos que todavía piensan en la comida como alimento en vez de como decoración. Tiene que ser más cara -de otra forma tú no la comprarías-.

La Clase Media Americana (no me vengas con sutilezas; tú ya sabes a lo que me refiero) cae naturalmente en facciones opuestas pero complementarias: los Ejércitos de la Anorexia y de la Bulimia. Los casos clínicos de estas enfermedades tan sólo representan la espuma psicosomática en una ola de patología cultural, profunda, difusa y en gran medida inconsciente. Los bulímicos son aquellos yupposos de las clases acomodadas que se atiborran de margaritas y vídeo domestico, y después se purgan con comidas light, carreras, o vapuleos (an)aeróbicos. Los anoréxicos son los rebeldes del “estilo de vida”, maníacos a ultranza de la comida, comedores de algas, tristes, pálidos y macilentos -pero satisfechos en su celo puritano y en sus cilicios de diseño-. La grotesca comida basura sólo representa la otra cara de la espectral “dieta sana”: nada sabe a nada sino a serrín y aditivos; todo es o aburrido o carcinogénico -o los dos- y todo es increíblemente estúpido.

La comida, cruda o cocida, no puede escapar al simbolismo. Es y a la vez representa aquello que es. Toda comida es comida del alma; tratarla de cualquier otra forma es cortejar la indigestión, ya crónica o metafísica.

Pero en la cripta al vacío de nuestra civilización, donde casi toda experiencia se encuentra mediatizada, donde la realidad es forzada a través de la malla mortífera de la percepción
consensuada, perdemos contacto con la comida como alimento; empezamos a construirnos personajes basados en lo que consumimos, tratando a los productos como proyecciones de nuestra añoranza de lo auténtico.

La AAO a veces imagina el CAOS como una cornucopia de la creación continua, una especie de geyser de la generosidad cósmica; por tanto nos abstenemos de reivindicar dieta específica alguna, por miedo a ofender a la Sagrada Multiplicidad y a la Santísima Subjetividad. Aquí no hemos venido a venderte otra receta new age más para una salud perfecta (sólo los muertos son perfectamente saludables); a nosotros nos interesa la vida, y no los “estilos de vida”.

Adoramos la verdadera ligereza, y la rica pesadez nos deleita en su momento. El exceso nos sienta perfectamente, la moderación nos complace, y hemos aprendido que el hambre puede ser la más fina de las especias. Todo es ligero y las más exuberantes de las flores crecen alrededor de la letrina. Soñamos con mesas de falansterio y cafés bolo’bolo donde cada festivo grupo de comensales comparte el genio individual de un Brillat-Savarin (ese santo del paladar).

El sheik Abu Sa’id nunca ahorró dinero, ni siquiera lo retuvo por una noche; por eso, en cuanto algún bienhechor donaba una bolsa repleta a su hospicio, los derviches lo celebraban con un festín por todo lo alto; y el resto de los días, pasaban hambre. El punto estaba en disfrutar de ambos estados, pleno y vacío…

Lo light parodia el vacío y la iluminación espirituales, de la misma manera en que Mc Donald’s traviste la imaginería de la plenitud y la celebración. El espíritu humano (por no mencionar el hambre) pueden trascender y superar todo este fetichismo -la alegría puede entrar en erupción incluso en el Burger King, e incluso la cerveza light puede ocultar una dosis de Dionisos-. ¿Pero por qué habríamos de luchar contra esta marea de basura de sablazo hortera barato, cuando podríamos estar bebiendo el vino del paraíso ahora mismo bajo nuestras propias viñas e higueras?

La comida pertenece al reino de la vida cotidiana, a la arena primaria de toda emancipación insurgente, de toda autosuperación espiritual, de toda reocupación del placer, de toda revuelta contra la Maquinaria Planetaria del Trabajo y sus deseos de imitación. Nada más lejos de nosotros que el dogmatizar; el cazador nativo americano puede sustentar su felicidad con ardilla frita, el anarco-taoísta con un puñado de albaricoques secos. El tibetano Milarepa, después de diez años de sopa de nido, se comió un dulce de manteca y alcanzó la iluminación. El necio no ve eros alguno en un buen champan; el brujo puede caer intoxicado con un vaso de agua.

Nuestra cultura, ahogándose en sus propios contaminantes, clama (cual Gohete moribundo) por “¡más luz! ” como si estos afluentes polinsaturados pudieran aliviar de alguna forma nuestra miseria, como si su sosa ligereza y su insípida falta de carácter pudieran protegernos de las sombras acechantes.

¡No! Esta última ilusión nos sorprende finalmente en toda su crueldad. Nos vemos forzados contra nuestras propia inclinaciones perezosas para tomar postura y protestar. ¡Boicot! ¡Boicot! ¡que apaguen la luz!

Apéndice: menú para un banquete negro anarquista (vegetariano y no vegetariano)
Caviar y blinis; huevos de cien años; calamares en su tinta con arroz; calabacines preparados con la piel y sazonados con ajo negro; arroz silvestre con nueces negras y setas negras; trufas en mantequilla negra; venado marinado en oporto, pasado por la barbacoa, servido en rodajas de pan negro y aderezado con castañas asadas. Black Russians; Guiness y champan; té chino negro.
Mousse de chocolate oscuro, café turco, uvas negras, ciruelas, moras, etc.

Más comunicado de la Asosiación de la Anarquía Ontológica www.merzmail.net/comunicados.htm

(poesía) El dueño del mundo

Por raas
raas@riseup.net
24-03-2007

Yo, el dueño del mundo
decido desde ahora
y para siempre
que la tragedia será
pan y castigo, escasez y desolación;
que los peces, los mares
las plantas y la gente serán
extintos a mi anotojo.
Trabajarán para mi a destajo,
y los que sobren
desaparecerán por obra
y gracia de mis ejecutores:
los gobiernos del mundo.

Yo, el camaleón azul, verde,
rojo, marrón o amarillo
comandaré, como un viento negro y frío
el trabajo, mi espada favorita,
con su brillo esencial que
tragará mujeres y hombres,
agua, plata, oro, bosques,
sal, tierra, seda y bronce
mandaré a plantar cercos
y brutos seres con
bastones, botas y soberbia
les obsequiaré miseria legal
a cambio de todo;
su espíritu y voluntad.

Yo y solo yo seré rey y amo;
donde haya esperanza e ideas
esparciré opresión, silencio y paz,
con prensa, con astucia,
con garrote y seguidores fieles
agotaré y exprimiré todo lo
que a mi alcance esté.

Mi nombre es uno y todos
ascendí al trono de las mentes
para catapultarme al castillo
del odio y la amenaza.
Los que dictan leyes serán
mis intérpretes, los generales
mis marionetas; mi idioma
es universal y la pobreza,
mi salvación eterna.
Estoy sin ser, palpito sin latir
y muerdo sin dientes.

Oh, yo soy religión y obediencia
fantoche que camina observando.
Yo, el monstruo más temible,
estaré en todas partes;
habrá templos en mi nombre
donde la gente luchará y luchará
y yo siempre venceré…
Soy el verdugo y la cárcel,
la escuela y el banco,
el orden y el caos:
yo, el cementerio volátil.

No habrá sobre este mundo
Carta Magna que no me contemple
seré espurio y contagioso
senil y competitivo
confundiré a locos y sabios
trabajarán para mi,
matarán por mi, con la ciencia
motorizaré el gran plan.

No existirá lugar donde
no hablen de mi.
Las mujeres parirán
para darme más poder.
Yo, soy número y eficacia
control y matanza
suicidio y bonanza
ilusión y progreso.

Se elogiará la paz
a través de la guerra,
se firmarán pactos
que romperán para mi,
por propia decisión.
Yo fabrico armamento
y ofrezco libre albedrío.

Yo gobernaré con sangre
por los siglos de los siglos
y todos gritarán
a coro mi sinfonía, sin tregua.
No tengo secretos
porque lo oculto me pertenece,
las ánimas serán mi advertencia,
el desierto mi testigo,
el tiempo mi aliado.
La jerarquía daré para engañar
a idiotas y guerrilleros:
mi pirámide de cristal líquido
seducirá por doquier.

Hágase mi voluntad
porque yo seré grande y papel,
tintura y fábrica
omnívoro y terrestre.
No existo más allá del mundo,
no tengo terrenos en Marte,
mi poder es inerte en Júpiter,
pero aquí seré fuego, terremoto y agua…
No hay nada, yo seré todo.